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Nueva Rumasa radica en Belice sus empresas, lo que complica su transparencia

  • El consejero delegado admite que no quieren dar explicaciones
  • Clesa y Dhul, sus compañías más endeudadas en 2009

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Las empresas de Nueva Rumasa

Alimentación: Postres Dhul, lácteos Clesa, batidos Cacaolat, helados Royne, conservas y salsas Apis, chocolates Trapa, chocolates Elgorriaga, helados Neiss, lácteos Letona, huevos Hibramer, Batidos Ryalcao, zumos y horchatas La Levantina, lácteos Sali, huevos Matines y caramelos Aldusa.

Bodegas y bebidas: jerez Garvey, rioja Marqués del Campo Nuble, rioja Campo Burgo, toro Marqués de Olivara, rioja Conde de Romanones, brandy de jerez Conde de Garvey, jerez Zoilo Ruiz Mateos, distribuidora Los Conejos y penedés Cavas Hill.

Patrimonial: Inmobiliarias Reunidas.

Distribuidoras: Distribución Retail, Distribución Reta.

Comunicación: Radio Libertad.

Deporte: Rayo Vallecano

La diferencia entre la primera Rumasa y Nueva Rumasa, los imperios edificados por la familia Ruiz-Mateos, es sustancial: la actual no es un grupo ni un holding, y muchas de las compañías propietarias de las empresas están radicadas en Belice, un país incluido en la lista de paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Este hecho complica la transparencia de las cuentas de las compañías y de quienes están detrás de cada una de ellas.

Deseada opacidad de las empresas y sus cuentas

La familia Ruiz-Mateos no ha repetido la estructura de holding de su primer grupo porque -en palabras del consejero delegado del grupo, José María Ruiz-Mateos a Efe- "no es conveniente por la experiencia anterior, donde fueron a la matriz y nos los expropiaron todo".

A su juicio, tener empresas radicadas en Belice "no es un mecanismo de defensa fiscal, es una forma de protegerse, porque no se tiene que dar tanto detalle, tanta explicación". "¿Por qué tiene que saber la gente que tal empresa es mía?", planteaba Ruiz-Mateos.

Por contra, ahora, en la negociación de sus deudas con los acreedores de 10 de sus empresas, la transparencia puede ser un ingrediente vital para convencerles a renegociar los pagos.

Bancos, proveedores, ganaderos, la Tesorería de la Seguridad Social y muchos otros acreedores se van a preguntar estos días por qué deberían volver a confiar en nuevos aplazamientos de pagos, si no se cumplieron los anteriores, incluso algunos acordados la semana pasada.

Clesa y Dhul, las más endeudadas

La estructura de Nueva Rumasa dificulta el conocimiento de las deudas exactas de cada empresa, sin embargo, según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil  correspondientes al ejercicio 2009, Clesa y Dhul eran las más endeudadas en 2009, al acumular entre las dos deudas por valor de 427 millones de euros.

La primera debía cerca de 300 millones de  euros a entidades financieras, proveedores y organismos públicos como  Hacienda o la Seguridad Social. En concreto, sus deudas financieras a largo plazo alcanzaban los 184,95 millones (de los que 76,42 millones eran deudas con entidades de crédito), mientras que a corto plazo debía 39,53 millones de euros (la mayoría a bancos y cajas).

Además, adeudaba 67,45 millones de euros a los proveedores y a otros acreedores de relevancia, entre los que destaca la Seguridad Social o la Hacienda Pública, que sumaban 7,99 millones.

Por su parte, el Grupo Dhul, con deudas de 134,8 millones de euros con la banca, los proveedores y la Seguridad Social. La deuda contraída con entidades financieras y otros acreedores financieros ascendía a 111,4 millones de euros en 2009, de los que la mayoría -72,3 millones- corresponden a deuda bancaria a largo plazo y 20,5 millones eran deudas a corto plazo con entidades financieras.

La deuda acumulada de Dhul con los acreedores comerciales y de otras cuentas sumó 23,4 millones de euros, de los que dos millones corresponden a los impagos a la Seguridad Social.

El Rayo Vallecano debe casi 22 millones

El resto de empresas de Nueva Rumasa que se han acogido al artículo 5.3 de la Ley Concursal tienen deudas inferiores. Es el caso de Quesería Menorquina, que debía 33 millones de euros al finalizar 2009, de los que la mayoría -27,35 millones- correspondían a proveedores y acreedores varios.

Otra de las firmas más conocidas dentro de Nueva Rumasa es el Rayo Vallecano, cuya deuda dista mucho de la que acumulan las empresas alimentarias, ya que asciende a 21,72 millones de euros.

Los principales acreedores son Hacienda y la Seguridad Social, que en 2009 reclamaban 21,68 millones euros al club de fútbol, correspondientes a los ejercicios comprendidos entre 2004 y 2008.

De esa cantidad, 14,4 millones eran en concepto de IRPF, otros 2,8 millones por IVA y 2,19 millones más correspondían a deudas contraídas con la Seguridad Social.

La Administración Tributaria también había determinado que el equipo contrajo entre 2000 y 2002 una deuda de 9,03 millones de euros por IRPF. Por otro lado, la deuda con entidades de crédito del Rayo Vallecano ascendía a 41.685 euros a corto plazo, según las cuentas correspondientes a 2009.

El club de fútbol también tenía pendiente de devolución un préstamo de 1,35 millones de euros que había contratado en julio de 2008 con la Liga Nacional de Fútbol Profesional. Esta entidad acordó con el club considerar este importe como una subvención a fondo perdido, que pasaría a ser un ingreso para el Rayo Vallecano, aunque tendría que devolverlo en cuanto ascendiese a Primera División.