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EL PORQUÉ DE LA CIENCIA

¿Por qué el mismo vuelo dura distinto tiempo según sea de ida o vuelta?

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PREGUNTA: ¿Por qué el vuelo Madrid Nueva York dura una hora más que el vuelo Nueva York Madrid? MARIAN BABIANO

La razón por la que se tarda menos en recorrer un trayecto en un sentido que en otro es un fenómeno meteorológico llamado corrientes en chorro.

"Son como tubos de varios kilómetros de anchura dentro de los cuales la masa de aire se desplaza de oeste a este a velocidades que pueden llegar incluso a superar los 500 kilómetros por hora", explica a RTVE.es Eduardo Carrasco, controlador aéreo en el Centro de Control Aéreo de Canarias

Los aviones se montan en estos chorros de aire como si surfearan y empujados por el viento realizan los trayectos en menos tiempo y con menos gasto de combustible.

Se forman por las diferencias de temperatura entre los polos y el ecuador

Estos ríos de aire se forman por las diferencias de temperatura entre los polos y el ecuador. Y giran de oeste a este por efecto del movimiento de rotación de la Tierra. Están a una altura de unos 11 kilómetros y dan la vuelta a la tierra en ambos hemisferios. Las cuatro más importantes se sitúan a la altura de los polos y en las zonas subtropicales.

"Cualquier avión que vuele de oeste a este puede usar este fenómeno para acortar la duración del viaje. Por ejemplo, los aviones que viajan de Montreal a Frankfurt, de Miami a París o de Toronto a Roma aprovechan esta corriente", señala.

El fenómeno lo descubrió el meteorólogo japonés Wasaburo Ooishi en los años 20 del siglo XX. Lanzó primitivos globos sonda en el monte Fuji y cuando se elevaban a la altura adecuada comenzaban a recorrer Japón a toda velocidad. Esto le hizo concluir que allí había unas corrientes de aire de gran fuerza.

Un fenómeno usado en la guerra

Los militares no tardaron en fijarse en este descubrimiento y en 1944 lanzaron globos con bombas a Estados Unidos. La idea era que llegaran hasta tierra enemigas surcando el Océano Pacífico hasta la costa de California gracias a las corrientes de chorro.

Y aunque los globos recorrieron 8.000 kilómetros montados en las corrientes, la ofensiva no tuvo éxito. Muchos no explotaron y aunque el gobierno japonés dijo haber lanzado 9.000 globos se interceptaron menos de 300.

Las únicas víctimas: una mujer y cinco niños que murieron en 1945 por la explosión de uno de estos artefactos cuando disfrutaban de una tarde pesca en Oregon. Otros globos han llegado decenas de años después y a lugares inesperados, como el recogido en Alaska en 1992.

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