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Las claves de la relación entre ETA y las FARC

  • Desde antes de 1993 han venido afianzando sus relaciones
  • Raúl Reyes estuvo a punto de entrevistarse con la cúpula de ETA
  • Los etarras adiestraron militarmente a cambio de información sobre misiles
  • Las FARC solicitaron ayuda a ETA para localizar a sus objetivos en España

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El juez Velasco acusa a Venezuela de "cooperar" en la alianza entre ETA y las FARC

Perfeccionar las ténicas para matar. Ése es el principal objetivo de las relaciones establecidas entre la banda terrorista ETA y el Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace casi 20 años. Los etarras han adiestrado militarmente a los miembros de las FARC a cambio de información de cómo utilizar  misiles tierra-aire. Además, ETA colaboró en la localización de los objetivos de las FARC en Madrid, entre ellos Álvaro Uribe o  Andrés Prastrana. Éstas son las claves del escándalo destapado por el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco.

¿Cuándo comenzó la colaboración entre ETA y las FARC?

Corría febrero de 1993, cuando el miembro de la Comisión de Deportados de ETA, Jokin Gorostidi Artola, ya fallecido, se reunía con un comandante de las FARC en Cuba. Este encuentro, del que las fuerzas antiterroristas tuvieron conocimiento por la documentación requisada a dos etarras -Carlos Almorza y José María Donrronsoro-, fue calificado por los etarras como "muy interesante". "La disposición de ellos -de los mimebros de las FARC- es total, estaban muy contentos del trabajo conjunto en otras ocasiones", se podía leer en aquella documentación.

En 1993 ya se realizaron reuniones. Pero hubo contactos previos

Un mes después, en marzo de 1993, Gorostidi se reunía de nuevo con responsables de las FARC en territorio cubano.

Unos años más tarde, en 1999, el comité ejecutivo de ETA expresó su interés de establecer relaciones oficiales con las FARC parar "exportar técnicas y tácticas", además de para aprender de la "experencia ajena".

¿En qué consistía el intercambio?

A tenor del auto del juez Eloy Velasco, al menos cuatro etarras adiestraron militar a las FARC en los distintos campamentos que la guerrilla tiene diseminados en la selva de Colombia y Venezuela. Además, se emplazaron a impartir más cursos en el futuro.

'Asunto Gabardina'. Ése es el nombre en clave utililzado por los terroristas para referirse a los cursos sobre granadas y morteros que impartieron a las FARC los etarras en distintos campamentos de la guerrilla colombiana en territorio venezolano. Este entrenamiento aparece reflejado en distintos documentos intervenidos a los etarras tras la detención de sus miembros. En esos papeles se puede leer, según el auto de Velasco, el interés de los etarras por perfeccionar el lanzamiento de proyectiles a larga distancia, hasta 600 metros de lejanía.

El propio Dorronsoro también tenía en su poder documentos en los que se detallaban hasta 400 pruebas de este tipo de lanzamientos. Además, en diciembre de 2003 se volvieron a reiterar contactos centrados en el manjeo de misiles tierra-aire.

Las FARC aleccionaron a los etarras sobre el uso de misiles

Recordemos que Dorronsoro -cuyo nombre aparece varias veces en este auto sobre la relación de ETA y las FARC- fue implicado por el presunto etarra José María Olano en su declaración hace unos meses en la Audiencia Nacional, en la que confesó que la banda terrorista había intentado atentar con un misil contra el avión del ex presidente del Gobierno José María Aznar en sus viajes al País Vasco, por la campaña de las autonómicas del año 2001.

ETA, por su parte, envió a dos de sus miembros en agosto de 2007 a la selva venezolana a impartir un curso teórico práctico de unos 20 días en seis jornadas de dos horas de duración a 13 miembros de las FARC sobre "técnicas avanzadas en el manejo de explosivos C4, de mayor capacidad destructiva y de fácil acceso en Venezuela". También les enseñaron a hacer uso de los teléfonos móviles como mecanismo iniciador de las cargas explosivas.

Hombres de la Inteligencia venezolana asistieron a los cursos que impartían los etarras

En un curso posterior se detectó la presencia de varios hombres vestidos con chacos con escudo de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela). Este curso contó con la participación y coordinación del principal interlocutor de ETA con las FARC, Arturo Cubillas, relacionado con las instituciones venezolanas

En estos cursos colaboró José María Zaldúa Corta, alias Aitona, y al que se le busca por su implicación en casi una decena de asesinatos.

Además, un miembro de las FARC, identificado por Velasco como Victor Ramón Vargas Salazar y cuyo paradero se desconoce, vino en dos ocasiones a España a hacer vigilancias frente a la embajada de Colombia y a controlar los itinerarios del ex presidente colombiano Andrés Prastrana. Según el auto, el miembro de las FARC aseguró que no sería difícil atentar contra Pastrana siempre que se contase con la ayuda de las FARC.

ETA facilitó la localizcación de los objetivos de las FARC

Por este motivo, las FARC solicitó a ETA a cambio del adiestramiento militar que les ayudaran a localizar a distintos de sus objetivos, entre ellos al presidente colombiano, Álvaro Uribe, a su predecesor, Andrés Pastrana, además de la ex embajadora colombiana Noemí Sanín Posada, además del vicepresidente colombiano Francisco Santos y al dos veces alcalde de Bogotá Antanas Mockus, entre otros.

¿Quiénes eran los interlocutores?

Por parte de ETA, el interlocutor prinicipal es Arturo Cubillas Fontán, un donostiarra sobre el que pesan varias órdenes de búsqueda y captura por parte de la Justicia española. Según desarrolla el auto de Velasco, Cubillas, que no tiene antecedentes penales, fue deportado por Francia a Argelia en 1987, para posteriormente ser enviado a Venezuela, donde se cree vive en la actualidad.

Está casado con una ciudada venezolana llamada Goizeder Odriozola Lataillade, quien ha ostentando cargos públicos en el Gobierno de Hugo Chávez desde que éste accedió a la presidencia. Ha sido directora de relaciones institucionales del Ministerio del Poder.

Cubillas está casado con una venezolana, colaboradora de Chávez

Cubillas fue nombrado en 2005 director adscrito de la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agriculturas y Tierra de Venezuela. Velasco le considera responsable del colectivo de ETA en esa zona de América desde 1999 y el encargado de coordinar las relaciones con las FARC.

El propio Cubillas pactó una reunión en 2004 entre el mismísimo Raúl Reyes -líder de las FARC tras la muerte de 'Tirofijo'- y un miembro de la dirección de ETA. Pero las detenciones llevadas a cabo contra la cúpula etarra durante ese año impidieron que se celebrase la reunión.

Raúl Reyes iba a entrevistarse con la cúpula de ETA pero se frustró

Por parte de las FARC, una de las prinicipales interlocutoras fue la española María Remedios García Albert, detenida en Madrid en julio de 2008, acusada de ser la representante en España de las FARC. Su detención fue fruto de la colaboración de las policías española y colombiana. Su nombre figuraba como destinataria de varios correos electrónicos en los ordenadores intervenidos y utilizados por uno de los líderes de las FARC muerto en un ataque del Ejército colombiano Raúl Reyes, ex portavoz de las FARC.

¿De dónde surge la investigación?

A parte de la distinta documentación intervenida a los mimebros de ETA durante las operaciones antiterroristas realizadas por la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Gendarmería francesa, el juez Velasco cita en su auto distintos documentos intervenidos tras la muerte de Raúl Reyes.

En total fueron tres los ordenadores de Reyes intervenidos, además de dos memorias externas y tres USB. En ellos estaban guardados hasta 8.000 documentos Word, además de 3.000 fotos y 116 vídeos, según pudo saber TVE y tal y como explica en el reportaje de Informe Semanal ''ETA-FARC, vínculos de Sangre", emitido en 2008.

Esos documentos ya implicaron en su momento a la senadora de Colombia, Piedad Córdoba, que aparecía como una supuesta aliada de las FARC, que mantendría comunicación con la guerrilla desde 2003. Según dichos mensajes Piedad Córdoba era conocida con el nombre de 'Teodora', informaron el diario El Tiempo y Caracol Radio, que citaron fuentes oficiales.

La jugosa información que también guardaban esos ordenadores incluía los planes de las FARC para atacar y derribar 10 aviones de las Fuerzas Militares colombianas.

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