Enlaces accesibilidad

Hallan nuevas pruebas de la existencia de agua en una luna de Saturno

  • Se han detectado componentes químicos en sus géiseres que apuntan a ello

Por
Handout photo of the highest resolution view ever obtained of the north polar region of Saturn's moon Enceladus
Imagen de Encélado, una de las lunas de Saturno. REUTERS/NASA/JPL/Space Science Institute REUTERS/NASA/JPL/Space Science Institute
Investigadores estadounidenses han descubierto nuevas pruebas de la existencia de agua en estado líquido en Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, según publica hoy la revista científica británica Nature.

Los expertos, del Southwest Research Institute de San Antonio (Texas, EEUU), han estudiado uno de los géiseres que regularmente emanan de las fracturas cercanas al volcánico polo sur de la luna.

Los científicos han detectado amoniaco, varios componentes orgánicos y deuterio, un isótopo estable del hidrógeno abundante en los océanos de la Tierra.

El amoniaco, junto al metanol y sales encontrados en las columnas de humo en la citada zona volcánica, actúa como un anticongelante que permite al agua permanecer en estado líquido bajo la superficie glaciar de Encélado a temperaturas de casi 100 grados centígrados bajo cero, explican los investigadores.

Los expertos creen que el anillo "E" de Saturno está formado por gas y polvo desprendido por las columnas de humo de la luna helada.

"La presencia de amoniaco en las columnas, junto a la detección de sodio y sales potásicas en partículas heladas del anillo 'E' implica que el interior de Encélado puede contener alguna cantidad de agua líquida", dijo William Lewis, del equipo investigador.

El pasado junio, científicos alemanes y británicos ya divulgaron un estudio que sostiene que Encélado oculta bajo la superficie de su polo sur un océano salado.

El equipo germano-británico alcanzó esa conclusión tras examinar los géiseres de vapor y gas y las minúsculas partículas de hielo lanzados desde el polo sur de la luna a cientos de kilómetros en el espacio.

La sonda Cassini descubrió los sorprendentes chorros en 2005 durante su exploración de Saturno.

Noticias

anterior siguiente