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Los escándalos que acabaron con los jefes de los espías españoles

  • Además de Alberto Saiz, dimitió en su día como director del Cesid Emilio Alonso Manglano
  • El escándalo de las escuchas ilegales puso en 1995 fin a sus 14 años años en el cargo
  • Manglano se sentó en dos ocasiones en el banquillo aunque al final fue absuelto
  • Otro de los ex directores, Javier Calderón, también tuvo que responder ante la Justicia
  • Dezcaller, el primer responsable civil del CNI, fue apartado tras los atentados del 11-M
  • Alberto Saiz ha sido el último en dimitir por el supuesto uso de fondos públicos

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Decir que la historia de los servicios de inteligencia españoles ha sido una historia de escándalos sería simplificar sus 32 años al servicio de la seguridad del país. Sin embargo, en estas tres décadas los asuntos turbios de los espías españoles han obligado a dos de sus siete jefes a dimitir. Dos de sus máximos responsables han tenido, incluso, que sentarse en el banquillo aunque finalmente fueran absueltos.

El último director del Centro Nacional de Inteligencia (antes Cesid) que ha dimitido ha sido Alberto Saiz, nombrado en abril de 2004 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tras los atentados del 11-M. Saiz ha presentado su dimisión después del escándalo sobre el supuesto uso de fondos públicos con fines privados destapado por El Mundo. Saiz mantiene que es inocente y que si se ha ido ha sido para no dañar ni el Gobierno ni al CNI. Su sustituto será el ex JEMAD Félix Sanz Roldán.

Pero si ha habido una época convulsa en La Casa, como se conoce coloquialmente a la sede del CNI, esa fue la del teniente coronel Emilio Alonso Manglano, que permaneció al frente del Cesid durante 14 años, entre 1981 y 1995. Antes que él habían dirigido el organismo, creado el 4 de julio de 1977, los generales José María Bourgón López-Dóriga y Gerardo Mariñas Romero.

Manglano, que fue nombrado por el presidente Leopoldo Calvo Sotelo tras el 23-F y ratificado después por el PSOE, presentó su dimisión en 1995 por el escándalo de las 'escuchas del Cesid'. Junto a él, dimitieron también el entonces vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, y el ministro de Defensa, Julián García Vargas.

Juicios por las escuchas ilegales

La grabación ilícita de centenares de comunicaciones de teléfono móvil entre 1983 y 1991 a políticos, empresarios, periodistas e, incluso, al propio Rey Don Juan Carlos, sentó a Manglano y al entonces jefe de operaciones del Cesid, el ex coronel Juan Alberto Perote, en el banquillo de los acusados. Fueron condenados en un primer juicio celebrado en 1999 que el Tribunal Constitucional anuló después. En la repetición del proceso, Manglano fue finalmente exculpado de las escuchas ilegales.

Sin embargo, el ex jefe de operaciones del Cesid protagonizó otro de los grandes escándalos del espionaje español de aquella época: el de los 'papeles de Perote'. El ex coronel fue condenado en 1997 a siete años de cárcel por el Tribunal Militar Central por un delito de revelación de secretos. Cuando fue destituido en 1991 se llevó numerosa documentación sobre la guerra sucia del Gobierno de Felipe González contra ETA. La publicación de esta información destapó la existencia del GAL.

Un nuevo director bajo la sombra del 23-F

Manglano fue sustituido por el general de División Félix Miranda Robredo hasta que en mayo de 1996 se nombró al teniente general Javier Calderón Fernández, que estuvo en el cargo hasta 2001.

Calderón fue agente de los servicios militares durante el franquismo e ingresó en el Cesid en 1977. El 23 de febrero de 1981 era secretario general del centro de inteligencia y, en la práctica, ejercía de número uno. Fue apartado después de que se supiera que parte de los servicios secretos habían dado cobertura a Tejero para asaltar el Congreso de los Diputados.

El espionaje ilegal de HB

Después de ser sustituido por Jorge Dezcaller, Calderón tuvo que sentarse junto a Manglano en el banquillo de la Audiencia de Álava por el espionaje de la sede de HB en Álava.

Unas obras en el local llevadas a cabo en marzo de 1998 pusieron al descubierto que el teléfono y los ordenadores de la sede estaban intervenidos. Los agentes que participaban en la operación tuvieron que abandonar precipitadamente el piso de arriba dejando información sobre sus identidades.

Calderón y Manglano fueron condenados, pero el Tribunal Supremo les absolvió y sólo condenó al agente que grabó las conversaciones.

De la remodelación del Cesid al 11-M

El diplomático Jorge Dezcaller asumió las riendas del Cesid en 2001. Fue el primer civil que asumió las riendas de los servicios de inteligencia y el que pilotó en 2002 la transformación del Cesid en el actual Centro Nacional de Inteligencia, sometido al control judicial para evitar, precisamente, episodios como el de las escuchas ilegales.

Dezcaller fue un candidato de consenso entre el PP, en ese momento en La Moncloa, y el PSOE y fue elegido para cinco años. Sin embargo, en abril de 2004 después de los atentados del 11-M, Dezcaller fue destituido por José Luis Rodríguez Zapatero.

Alberto Saiz, la última dimisión

Dezcaller fue sustituido por Alberto Saiz, un hombre de la confianza del entonces ministro de Defensa, José Bono, con el que había sido consejero de Industria en Castilla-La Mancha.

Saiz se ha convertido en el segundo director del CNI que se ha visto obligado a dimitir tras el escándalo que ha saltado tras la publicación en El Mundo de supuestas irregularidades en el uso de fondos público. Este periódico ha publicado en las últimas semanas informaciones en las que se afirma, citando como fuentes a agentes del CNI, que Saiz ha cazado y pescado en países exóticos aprovechando recursos públicos, que ha tenido trato de favor para familiares y amigos o que incluso ha mandado a personal del centro limpiarle la piscina.

Alberto Saiz lo ha negado siempre todo y ha asegurado, en sede parlamentaria, que era víctima de una "conspiración" interna que pretendía evitar su reelección.