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Han instalado la carpa del líder libio en una villa romana, entre fuertes medidas de seguridad.EFE/Massimo Percossi
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Esta visita de Estado pone punto final a casi cuatro décadas de distancia diplomática entre la antigua colonia y el país europeo.EFE/Alessandro di Meo
IÑÁKI DÍEZ (CORRESPONSAL EN ROMA DE RNE) Un abrazo al pie de la escalerilla del avión entre Berlusconi y Gadafi es la primera imagen de este viaje. Con una hora de retraso, se ha iniciado primera visita italiana del líder libio a la antigua metrópoli.
Eso sí, le reservaba a 'Il Cavaliere' una pequeña sorpresa: llevaba colgada en la chaqueta
una foto del líder de la resistencia libia anti-italiana, considerado un héroe en el país africano.
Finalmente sí ha acudido Silvio Berlusconi a recibirle al aeropuerto de Ciampino, pese a que ,a primera hora de la mañana, se había difundido una nota diciendo que el 'Premier' no podría acudir debido a unos leves problemas que tiene en el cuello. Pero allí ha estado a pie de escalerilla esperando la llegada del líder libio que ha descendido de su avión tocado con uniforme militar de gala. Cuando ha bajado del avión, Gadafi llevaba colgada en la chaqueta una foto del líder de la resistencia libia anti-italiana
Con la visita de Gadafi a Roma
finaliza el tiempo de silencio, la distancia y desconfianza entre la colonia y la potencia europea. El coronel llega en visita de Estado con las trescientas personas que conforman la delegación libia. Durante tres días tiene preparada una
intensa actividad institucional. Encuentros con Berlusconi y Napolitano, discursos en el Senado y la Universidad, y mucha contestación en la calle.
Esta visita es consecuencia de lo que pasará a la historia como el
Acuerdo de Bengasi, suscrito el 30 de agosto en Libia por ambos países y por el que se ponía fin a 40 años de desencuentros. En Virtud de ese tratado Italia invertirá una cantidad importante de dinero, se habla de 5 mil millones de dólares durante las próximas dos décadas, tendrá acceso prioritario a explotaciones petrolíferas y Libia, sobre todo, se compromete a frenar el éxodo de inmigrantes ilegales a través del estrecho de Sicilia
La
gigantesca tienda beduina se ha instalado en el Parque de Doria Panphili donde el líder libio descansará de la intensa actividad política, social cultural y de reencuentro que le esperan.
Además de políticos y estudiantes se entrevistará con 700 mujeres pertenecientes a todos los ámbitos de la sociedad: políticas, cultural, económica... También se reunirá con una representación de los 20.000 italianos que expulsó de su país en 1970.
Falta un encuentro con el mundo judío del que se había hablado, pero no ha llegado la confirmación. Y en la agenda también se echa de menos una visita al Papa Benedicto XVI, algo que es una costumbre cuando los jefes de estado y gobierno se acercan a Roma