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La Asamblea de Izquierda Unida se cierra con un compromiso de refundación y sin coordinador

  • La asamblea acuerda que todas las sensibilidades estén representadas en la dirección
  • IU ha aprobado la creación de una "carta de funcionamiento interno"
  • El partido no logra un acuerdo para elegir  coordinador  general y aplaza la elección
  • El PCE ha bloqueado la candidatura de Grosske
  • La idea es buscar el consenso más amplio posible
  • Cayo Lara, del PCE, obtiene el mayor número de votos, pero no hay acuerdo

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Izquierda Unida no encuentra sucesor

La IX Asamblea Federal de Izquierda Unida ha concluido con la votación de las listas presentadas para formar el Consejo Político, el máximo órgano de dirección de la formación. Como se esperaba, la lista más votada fue la encabezada por Cayo Lara. El candidato respaldado por el PCE logró 329 votos, con lo que podrá contar con 39 miembros en el Consejo Político de IU, pero no son suficientes para garantizarle el control del partido.

Tras él se situó la lista del sector 'llamazarista', que estaba encabezada por Grosske y que contaba con el propio Llamazares e Inés Sabanés. Han logrado 207 votos, lo que le supone 25 miembros del Consejo. La corriente denominada Tercera Vía, cuya candidatura lideraba el senador catalán Joan Josep Nuet tendrá 17 miembros gracias a sus 147 votos.

El órgano será completado por la lista liderada por la representante de Ezquer Batua, Haizea Miguela, que ha logrado cinco miembros, y la del andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, que logra cuatro puestos. El Consejo tiene un total de 180 miembros, de los que 90 han sido renovados en esta Asamblea.

El Consejo Político debería haber elegido un nuevo coordinador general, pero lo estrecho de las diferencias y la falta de consenso ha llevado a posponer la elección, al menos hasta enero. Mientras tanto, una comisión creada por el nuevo Consejo Político y dirigida por Cayo Lara se encargará de buscar una solución al rompecabezas.

Grosske pierde fuerza

Se ha descartado así la posibilidad de que Erberhard Grosske, líder del partido en Baleares, ocupe el puesto de coordinador general. Esta posibilidad había cobrado fuerza esta mañana después de que su nombre apareciese consensuado entre el sector 'llamazarista' y el de Nuet. Sin embargo, parece que la oposición del grupo del PCE ha hecho imposible el acuerdo. Al menos, por ahora.

"No vamos a tener coordinador general en esta Asamblea" para permitir que la persona que resulte elegida cuente con "un amplísimo acuerdo" y no con una ventaja exigua, como ocurrió en la VIII Asamblea con la elección de Gaspar Llamazares, ha indicado Joan Josep Nuet, líder de la 'Tercera Vía'.

A partir de ahora, dijo, "vamos a hacer las cosas un poco mas lentamente" porque las distintas familias de IU han logrado un acuerdo sobre la línea política a seguir en el futuro en esta Asamblea.

En su opinión, esta posición implica que "no hay ningún derrotado" en este cónclave porque "las mayorías las damos nosotros y no permitiremos que ganen unos contra otros. Aquí ganamos todos". Esta declaración suponía la ruptura del acuerdo al que llegó de madrugada la "Tercera Vía" con los "llamazaristas" y que preveía la elección del balear Eberhard Grosske.

Al filo de las dos de la tarde, la Tercera Vía negaba que ese acuerdo hubiera existido y defendía el pacto escrito que firmaron las tres corrientes de Iu antes de la presentación de las cinco candidaturas al Consejo Político Federal.

Refundar el partido

Antes de votar su Consejo Político, los 800 delegados de Izquierda Unida han aprobado un documento en el que se acuerda la refundación de la federación y se da un plazo de dieciocho meses para culminarla en una Asamblea constituyente.

El texto insta a que en la primera reunión del nuevo Consejo Político se cree una ponencia en la que estén representadas todas las federaciones y sensibilidades de IU y que proponga el método y los asuntos en los que se debe profundizar.

Una nueva etapa

La Asamblea considera que IU ha llegado al final de una etapa tras la crisis política, orgánica y electoral que ha sufrido, y, por ello, ha de afrontar esa refundación. Un proceso con el objetivo fundamental de convertirse en una organización con propuestas útiles y viables para la transformación social y para la mejora de las condiciones objetivas de vida de las clases populares.

El documento aprobado aclara que la Asamblea de este fin de semana no debe entenderse como el final del proceso de reconstrucción de IU, sino como su principio, y se debe apostar por la unidad y cohesión, la confianza y la lealtad mutua entre militantes, dirigentes y federaciones.

Recalca igualmente que se va a seguir apostando por el mismo espacio político y por la movilización social.

"Nada cambiará si sólo cambian las palabras", advierte el texto aprobado por la Asamblea, que apuesta por una convocatoria abierta a colectivos y personas para fijar los ejes y compromisos de la nueva Izquierda Unida.

Salir del "ensimismamiento"

Para afrontar este proceso, recalca que ha de resolverse el problema de los censos en IU mediante un calendario que aprobará el nuevo Consejo Político de la federación en su primera reunión.

Apuesta igualmente por la creación de una "Carta de funcionamiento interno" que regule los conflictos que puede haber en el seno de IU.

La Asamblea cree que, con todo ello, IU puede salir de su "ensimismamiento", y que las Elecciones Europeas del próximo año deben servir para abrir al máximo esta federación a la sociedad.

Izquierda Unida se emplaza a una Conferencia Política en noviembre de 2009 para debatir el trabajo de la ponencia y cuyas conclusiones serán la base para el desarrollo de la Asamblea de la Refundación prevista para el primer semestre de 2010. Eso permitirá que en las elecciones municipales y autonómicas de 2011 se ponga en escena todo el trabajo realizado.