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La selección de Corea del Norte y los enigmas que la rodean en Sudáfrica

  • Su hotel en Sudáfrica es un búnker impenetrable para la prensa internacional
  • Prohibido preguntas con tintes políticos y hasta siete jugadores son militares
  • Puede ser la selección con más seguidores del Mundial gracias a China

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El entrenador de Corea del Norte, Huh Jung-moo.
El entrenador de Corea del Norte, Huh Jung-moo. REUTERS REUTERS

Si hay una selección desconocida en este Mundial esa es la cenicienta del Grupo G, Corea del Norte. La selección asiática participa por segunda vez en su historia en una fase final de la Copa del Mundo después de la hazaña de 1966. En Inglaterra 66, Corea del Norte se clasifico por delante de Italia y Chile, siendo el primer equipo asiático en la historia del torneo en pasar a una segunda fase. En su partido de cuartos de final, Corea del Norte marcaba la sorpresa al irse al descanso derrotando 3-0 a Portugal. sin embargo, el partido terminaría 5-3 a favor de los europeos con cuatro goles de la 'Pantera de Mozambique' Eusébio.

Desde que llegara a Sudáfrica, hace dos semanas, la selección de Corea del Norte instalada en Johannesburgo sólo han aparecido ante los medios de manera tangencial, como cuando se produjo una estampida a las puertas del estadio donde jugaba frente a Nigeria, o como sujeto de especulaciones acerca de lo que esconde su concentración.

La noticia curiosa de esta selección se dio antes de llegar a Sudáfrica ya que su entrenador, Jong-hum, incluyó en la lista un delantero adicional en el lugar del tercer portero. La FIFA no tardó en encargarse de prohibir la participación del delantero del Amrokgang, Kim Young-won, como jugador y restringir su actuación a debajo de los palos.

A primera vista, Corea del Norte es un equipo que encarna las mismas características que distinguen al país al que representa: opacidad, misterio, inaccesibilidad. Su hotel de concentración, el Protea, a unos cuarenta kilómetros de Johannesburgo, es como sus fronteras con China o como el paralelo 38 que separa a las dos Coreas: permanente vigilado por la policía, vedado a la prensa, sellado a cal y canto a la mirada de los curiosos y rodeado de verjas, alambre de espino y modernos sistemas de alarma y seguridad.
  
Allí acuartelados, los jugadores que dirige Kim Jong Hum parecerían tener una extraña naturaleza de olograma si no fuera porque la FIFA obliga a todos los equipos a asomar de vez en cuando la nariz. El plantel está continuamente vigilado por un grupo de comisarios políticos que además graban todo lo que sucede en el hotel.

Dicen los analistas que los norcoreanos no quieren prodigarse en sus apariciones públicas para mantener vivo el factor sorpresa, ese mismo que le sirvió en Inglaterra 1966. Corea del Norte es el país menos conocido del planeta como así lo es su selección de fútbol.

Los nombres de sus jugadores continúan siendo tan impronunciables para los occidentales como entonces, aunque, al menos, algunos disputan ligas extranjeras como la japonesa (como el delantero Jong Tae-Se), una señal de que también algo está cambiando en el interior de las fronteras del país que comanda Kim Jong Il. También llama la atención el que hasta siete de sus jugadores pertenecen al ejército norcoreano, entre ellos el capitán, Hong Young-jo.
  
En vísperas de su debut mundialista, la actitud de la selección es la misma que la de su país, sólo falta conocer si su capacidad de sorpresa y el fútbol que practican es suficiente para erigirse, de nuevo, en la revelación del Mundial.

La más apoyada del Mundial gracias a China

En China, los Mundiales de Fútbol son seguidos con pasión por millones de aficionados, pese a las horas de sueño que les quita el ver los partidos de madrugada y la habitual ausencia de su selección, pero esta vez hay un nuevo aliciente, la presencia de sus aislados vecinos Corea del Norte.

En esta ocasión, muchos aficionados chinos han encontrado un equipo "hermano" al que pueden animar: un vecino, Corea del Norte, con el que comparten ideología -ambos son regímenes comunistas- y una historia reciente similar que les une (lucharon codo con codo contra Estados Unidos en la Guerra de Corea). Además, Japón no es precisamente una selección popular en China, debido a la rivalidad histórica entre las dos naciones, y Corea del Sur, si bien puede recibir más apoyos, tiene algo escaldados a los hinchas chinos, por las innumerables ocasiones en las que han derrotado a los chinos en torneos clasificatorios y continentales.

El apoyo de los chinos a Corea del Norte incluso tiene carácter institucional: según la agencia Xinhua, el Ministerio de Deportes de Corea del Norte ha entregado mil entradas a los aficionados chinos para que viajen a Sudáfrica y animen a la selección norcoreana. Incluso el responsable de la comercialización de entradas para el Mundial, Wang Qi, reconoció que la participación de Corea del Norte en el Mundial africano "tiene un significado especial".

Acusados de piratear la señal del Mundial

Según algunos medios surcoreanos, una cadena estatal de televisión de Corea del Norte transmitió sin autorización el partido inaugural y varios de los primeros encuentros de fútbol del Mundial de Sudáfrica. 

Hasta ahora, lo único que se ha demostrado es que la Central de Radiodifusión de Corea del Norte retransmitió el partido inaugural entre el anfitrión Sudáfrica y México la noche del sábado y se esperaba que difundiera el domingo algunos de los partidos celebrados un día antes, pero no el de su rival Corea del Sur, informaron los medios.

El canal SBS de Seúl, que tiene los derechos exclusivos sobre la totalidad de la península coreana, dijo en un reporte que Corea del Norte ha estado al aire cubriendo el evento sin el consentimiento de la compañía SBS Broadcasting.

Corea del Norte disputa en Sudáfrica su primer Mundial en 44 años, pero las negociaciones anteriores con sus vecinos del sur sobre los derechos de transmisión de SBS sufrieron un traspié a principios de este año, según los informes de los medios de comunicación de Seúl.

Posteriormente, las negociaciones no continuaron principalmente porque las tensiones entre las dos Coreas, que están técnicamente en guerra desde que finalizó una tregua armada hace casi 60 años, subieron a sus niveles más altos tras el hundimiento de un barco de guerra de Corea del Sur.

Mientras todo se aclara, la FIFA está discutiendo con la Unión de Radiodifusión de Asia-Pacífico sobre el acceso a la señal de la emisora pública de Corea del Norte.

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