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Victoria al sprint en el Maratón Alpino Madrileño

44 kilómetros, 5.300 metros de desnivel y una llegada al sprint

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Algo más de 44 kilómetros. Un calor infernal y más de 5.300 de desnivel acumulado. Constantes subidas y bajadas por las cumbres más altas de la Sierra de Guadarrama, y la llegada del Maratón Alpino Madrileño, la prueba de esta modalidad "más dura del mundo", se resolvió al sprint. Sólo 17 segundos separaron al madrileño Aurelio Antonio Olivar, del Salomon-Santiveri-Tierra Trágame, del argentino Gustavo Reyes. La tercera plaza fue para el también madrileño José Antonio Alegre 'Chinotto'. "Si la carrera dura un kilómetro más, me coge", decía Aurelio, extenuado, nada más cruzar la línea de meta.

Los organizadores lo reconocen con una sonrisa en los labios: "Ha sido la edición más emocionante de los trece años que llevamos haciendo esta prueba". Razón no les falta: tras más de cuatro horas y media de lucha constante entre los tres primeros corredores, la victoria se la llevó Olivar por apenas unos segundos, un hecho insólito en carreras de esta distnacia y, sobre todo, de esta dureza.

El recorrido de la décimotercera edición del Maratón Alpino era uno de los más duros de los últimos años: salida del pueblo de Cercedilla para ascender al Puerto de Navacerrada, subida al Alto de Guarramillas, bajada al Puerto de Cotos, ascensión a Peñalara, bajada de nuevo a Cotos y de ahí los 300 corredores afrontaban la etapa más dura de la carrera, la temible subida a Cabezas de Hierro, con un parcial de 500 metros de desnivel en apenas kilómetro y medio. Luego aún quedaban la Cuerda Larga, otra subida a Guarramillas y, por fín, el descenso a Cercedilla. Algo más de 44 kilómetros casi permanentemente a más de 2000 metros de altitud.

Desde el inicio de la carrera la iniciativa la llevó Olivar -segundo en la edición del año pasado-, con el argentino -experto en ultramaratones- pegado a sus talones. Sólo en las rampas más duras Reyes perdía contacto con Olivar, y precisamente en esos tramos Alegre llegó a superar a Reyes en más de una ocasión. Fue en la ascensión al pico Peñalara (2.430 m) cuando Olivar empezó a destacarse del argentino, justo a mitad de carrera.

Tras el descenso de Peñalara venía la subida a Cabezas de Hierro, donde Olivar aumentó la diferencia sobre Alegre, que llegó segundo a la cima, y supo mantener la ventaja durante todo el descenso hasta la meta. Mientras, el argentino recuperaba la segunda plaza aproximándose peligrosamente al primero, aunque sin suerte. La última bajada, con los dos primeros corredores separados por apenas unos metros, fue de infarto.

"Iba muerto", decía Olivar nada más cruzar la línea de meta. "Desde Cabezas iba medio mareado pero he podido aguantar hasta meta", señalaba. Gustavo confesaba que "no sabía que le tenía tan cerca aunque tuve que apretar para que el tercero no me cogiera". Alegre, que repetía por segundo año consecutivo en el tercer cajón del podio, fue el corredor que entró más 'fresco', con tiempo incluso de meterse las manos en los bolsillos, un gesto típico del corredor madrileño que es ya un clásico en las pruebas de extrema dureza y alta montaña.

En mujeres la historia fue completamente distinta. Nerea Martínez (Tierra Trágame) dominó a placer la carrera. La corredora venía de ser quinta en el Campeonato de España de la especialidad el fin de semana anterior y confesaba no saber cómo iba a estar de recuperada. Sin embargo, Nerea aventajó en casi media hora a la segunda clasificada, María Luisa García. El bronce fue para la corredora Maribel Martín.

La prueba, organizada por el club Tierra Trágame, y patrocinada por el Ayuntamiento de Cercedilla y la Comunidad de Madrid, Salomon y las revistas AireLibre/Corricolari, contó con la participación de atletas de 14 nacionalidades y 33 provincias españolas. Cerca de 300 corredores (el tope máximo de la carrera) llegaron a meta hasta las 8h59:57 de Xaime Recio, el último 'superviviente', como así califica la organización a los llegados a meta. Entre ellos, siete que han superado las trece ediciones del maratón.

Paralelamente se celebró el VIII Cross del Telégrafo, que formaba parte de la Copa de Madrid de carreras por montaña de la FMM. Los vencedores fueron Jesús de la Morena y Beatriz Fernández, ambos con ventaja clara. La prueba cubría una distancia de 17 Kilómetros y 1.600 metros de desnivel en subida y otros tantos en bajada. 282 corredores, del tope máximo de 300 corredores inscritos, llegaron a meta.

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