La "movilización parcial de 300.000 reservistas" decretada esta semana por el presidente ruso, Vladímir Putin, ya está en marcha en Rusia. Los primeros reclutados ya han empezado a ser notificados de su deber de unirse a las filas del ejército para luchar en Ucrania.
Mientras, otros intentan eludir la citación al abandonar el país por el temor a tener que combatir en el campo de batalla, aunque el Kremlin asegura que solo serán llamados a filas los que tengan experiencia militar.
A pesar de ello, en Moscú y otras ciudades rusas, la movilización parcial es el tema de conversación en el transporte público y en la calle, entre mayores y jóvenes.