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En un mundo cada vez más mediado por la tecnología, las formas de violencia contra las mujeres también se transforman y se expanden. Frente a este desafío, los Organismos Iberoamericanos (OEI, SEGIB, OISS, OIJ, COMJIB) conforman el Comité Técnico de Género, un espacio de coordinación regional que busca incorporar la perspectiva de género en distintas instituciones y elaborar orientaciones que contribuyan a reducir brechas existentes, incluidos los desafíos vinculados a los espacios digitales.

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, conversamos con Marcela Hernández Oropa, cofundadora de la Red Latinoamericana de Defensoras Digitales – Ley Olimpia, quien nos explica cómo se define la violencia digital y analiza el papel que han tenido diversas iniciativas colectivas en las respuestas que se están desarrollando frente a estas prácticas.

Las razones de las víctimas de violencia de género para no denunciar son muchas, como el miedo, la dependencia económica o los hijos. Por eso, los expertos insisten en lo importante que es el entorno para dar la voz de alarma porque lo cierto es que, todavía hoy, lo más frecuente es guardar silencio.

Efigenia relata el último episodio de violencia a manos de su exmarido: "Hizo con el bate de béisbol un agujero en la pared, eso no era una persona... Yo me agarré a mi hijo y pensaba que nos mataba aquí". Aquella agresión la impulsó por fin a denunciar. Antes de eso, había soportado en silencio más de dos décadas de malos tratos.

La familia sabía de su situación, pero nunca intervinieron, tampoco el resto de su entorno. Menos del 2% de las denuncias por violencia machista provienen de amigos y familiares. "La gente te escucha gritar, te escucha pelear, y la gente mira para otro lado como diciendo son cosas de pareja, ahí no se mete nadie", cuenta Efigenia. "El silencio te encierra porque no hablas con nadie, nadie te pregunta qué está pasando, quieres ayuda".

Romper el silencio, dicen las asociaciones, implica a toda la sociedad. La Fundación Ana Bella lleva años sensibilizando en las empresas: "Este ciclo solo se rompe si la gente de alrededor nos ayuda".

FOTO: GETTY IMAGES

En la víspera del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, conocemos en trabajo del Equipo de Mujeres y Menores de la Guardia Civil (Emume). Lo hacemos de la mano de nuestra colabora Giovanna de Calderón que nos propone una charla con el responsable de la unidad, el teniente Daniel Moreno Gómez.

La contraportada musical la pone Rozalén con “La puerta violeta”.

Maria Montessori fue la primera médica italiana que revolucionó la educación, la creadora del método que cambió las escuelas del mundo, la mujer que enseñó a educar desde la libertad.

María Montessori nació en 1870 en Chiaravalle, Italia, en una familia culta que valoraba la educación y la disciplina. Desde niña demostró una inteligencia vivaz y una voluntad insólita. Su madre, Renilde, fue su gran aliada y le enseñó que una mujer podía estudiar lo que quisiera. Contra todos los prejuicios, María ingresó en la Facultad de Medicina de Roma y en 1896 se convirtió en la primera mujer médica de Italia.

Su primer trabajo en el Hospital Psiquiátrico de Roma le mostró una realidad que cambiaría su destino: niños abandonados, sin estímulos, tratados como enfermos. Al observarlos jugar con migas de pan, comprendió que su mente pedía trabajo, no compasión. De esa intuición nació su método: una pedagogía basada en la libertad, la observación y la confianza en la capacidad natural del niño.

En 1907 abrió en Roma la primera Casa dei Bambini, en un barrio obrero. Allí los niños, por primera vez, podían elegir, moverse, explorar. No había castigos ni premios, solo un ambiente preparado para el descubrimiento. La experiencia fue un milagro visible: los pequeños que antes parecían indisciplinados mostraban una concentración y una alegría desconocidas.

Su método se expandió por Europa y América, convirtiéndose en una revolución pedagógica. Montessori afirmaba que la educación debía servir a la paz y no a la obediencia. Cuando el fascismo intentó apropiarse de su obra, se negó. Cerró sus escuelas y partió al exilio. Vivió en España, la India y los Países Bajos, siempre enseñando, siempre defendiendo el pensamiento libre.

Su vida privada también estuvo marcada por la fuerza: tuvo un hijo, Mario, a quien tuvo que dar en adopción y no pudo criar por las convenciones sociales, y que más tarde se convirtió en su compañero de trabajo y su heredero intelectual.

María Montessori murió en 1952, a los ochenta y un años, en los Países Bajos. Hoy su nombre sigue vivo en miles de escuelas de todo el mundo, donde los niños aprenden en silencio, libres, guiados por su curiosidad natural.

Fue una pionera que cambió la idea de educación y de infancia. Creyó en el poder creador del niño cuando el mundo aún no lo hacía. Su revolución fue una lección de inteligencia, ternura y valor: el poder de educar sin dominar. Una diosa, una rebelde con bata blanca.

La denuncia puede ser la puerta de salida del infierno de la violencia de género. Cada vez más mujeres dan ese paso. En el segundo trimestre de 2025 se registraron cerca de 52.000. Es un proceso difícil y duro para las víctimas. 12 de cada 100 mujeres renunciaron a declarar contra su agresor. En España funcionan 108 juzgados de violencia sobre la mujer que desde octubre asumen también agresiones sexuales.

La ONU advierte de que una de cada tres asociaciones que luchan para erradicar la violencia contra las mujeres han tenido que cerrar o suspender programas dedicados a apoyarlas por falta de recursos económicos y apoyo institucional. Objetivo Igualdad ha querido ver cómo trabajan las asociaciones en España y por qué son fundamentales para que las maltratadas y sus hijos e hijas puedan romper el silencio. Y ver si a ellas también les afectan los recortes

El juicio a Dominique Pelicot, el hombre que ofreció a su mujer narcotizada para que otros hombres la violaran, y a otros 50 agresores ha hecho que la vergüenza cambie de lado. La superviviente, Gisèle, decidió que el juicio fuera público para romper el silencio. Y es que sólo se denuncia cerca del 11% de las agresiones sexuales por el temor a no ser creídas o ser culpabilizadas.

Exposición "La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino" reúne 98 piezas en la mayor muestra de arte precolombino en la actualidad en España. Repasa las culturas mexica, maya, zapoteca, mixteca, olmeca, huasteca o teotihuacana. Se puede ver en la Fundación Casa de México de Madrid hasta el 15 de febrero de 2026.

En Canal 24 horas entrevistamos a Marta Valencia, presidenta de CEMUDIS (Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad) sobre la violencia de género sobre mujeres con discapacidades y cómo ellas están en una situación de especial vulnerabilidad frente a los agresores. La activista Regina Martínez también nos habla de la campaña "Lo virtual es real" sobre la violencia que se vierte en las redes sociales sobre las personas con discapacidades, especialmente sobre las mujeres.