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Hace 10 años que empezó a florecer una revolución. El mundo árabe despertó, y el detonante fue una tragedia. Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante, se prendió fuego delante de una oficina gubernamental en Túnez como protesta porque la policía le confiscó sus productos.

Desde entonces la movilización social se multiplicó y cruzó fronteras. Fue el nacimiento de la Primavera Árabe, aunque su efecto no fue el mismo en todos los países. En marzo Siria cumplirá 10 años del conflicto más cruento del siglo XXI. En Yemen ya son seis.

En Egipto el régimen de Al Sisi se ha demostrado tan brutal como el de Mubarak. Libia es un caos de milicias enfrentadas que han fragmentado al país y tan solo Túnez ha alcanzado cierta estabilidad aunque la situación política y económica siguen deteriorándose allí donde nació la revolución. Hay quien dice que de la primavera se pasó al invierno árabe.

Bangaly, de sólo seis años, explica cómo fue el naufragio que tuvo que vivir en mitad del Mediterráneo: “Estábamos en el bote y de repente empezó a entrar agua. Tragué mucha agua”. A él pudieron sacarlo del mar los rescatadores del Open Arms que no consiguieron salvar la vida a Joseph, el bebé de 6 meses que acabó muriendo en el barco, ni tampoco a la madre de Bangaly. Su padre aún no se ha atrevido a contarle que su madre es una de las seis víctimas mortales cuyos cuerpos sacaron ayer del agua. Sigue a bordo del Open Arms. También 259 supervivientes de diferentes naufragios a la espera de un puerto seguro.

La reportera internacional, Yolanda Álvarez (TVE), comenta la actualidad migratoria en una entrevista al hilo de la publicación de su primer libro, Náufragos sin tierra. Sobre la muerte de Joseph, el bebé de seis meses nacido en Guinea Conakry, y los gritos desgarradores de su madre en la barca de salvamento del Open Arms, Álvarez explica que "los primeros que se rescatan son los más vulnerables", empezando por niños, mujeres y enfermos, pero que "al final tienen que rescatar a todos porque esas embarcaciones no están preparadas para transportar a tantas personas en alta mar". La periodista recuerda durante las últimas 72 horas han muerto más de 93 personas frente a las costas de Libia, y que "desde el mes de octubre más de 1.900 personas han sido captadas en el mar por la Guardia Costera Libia y han sido devueltas a un país que no es seguro porque está en guerra y donde se trafica con ellos". Sobre la esclavitud y las violaciones de mujeres en los centros libios de detención, Álvarez remite a su libro en el que se recogen distintos testimonios de personas dispuestas a morir en el mar antes que volver a manos de los traficantes libios de seres humanos.

El Open Arms busca puerto tras un rescate agónico con seis muertos: "Está todo el mundo en shock"

El Open Arms busca puerto para los 258 migrantes

El rescate de más de 250 migrantes en el Mediterráneo ha sido de los más difíciles para la ONG española Open Arms. Murieron seis personas, entre ellas un bebé de apenas seis meses. "Está todo el mundo en shock. Es muy duro, es durísimo trabajar con 111 personas en el mar, pidiendo auxilio, con cuatro socorristas y dos barcas", explica su director, Óscar Camps. Ahora, el barco, a 30 millas de Lampedusa, busca puerto seguro donde desembarcar a las 258 personas que lleva a bordo.

En Libia los dos bandos en guerra civil desde hace seis años han firmado un alto el fuego para todo el territorio, bajo la mediación de Naciones Unidas.

Se ha logrado tras cinco días de conversaciones en Ginebra entre las partes tras cuatro rondas de negociaciones. La entrada en vigor es inmediata. La idea es que facilite la negociación política que ponga fin de forma definitiva a la guerra civil de Libia, sumida en la violencia desde la caída de Gadafi en 2011.

Las conversaciones políticas cara a cara empezarán el 9 de noviembre en Túnez. Todas las fuerzas extranjeras deben retirarse del país y crearán una fuerza policial conjunta que controle el territorio.

Una pareja, de 39 y 42 años, fue detenida a primeros de octubre después de haber vendido billetes de 100 y 200 euros que provenían del saqueo de un banco libio donde Muamar el Gadafi tenía depositada parte de su fortuna. Los rebeldes libios, a los que apoya Francia, saquearon el banco en 2017 y se llevaron 160 millones de euros, seis años después de la muerte del dictador y con Libia en medio de una guerra civil. De los 160 millones, una parte se utilizó para comprar armas, pero otra permanecía sumergida bajo el agua por el sistema de defensa de las bóvedas del banco, algunas afectadas por bombardeos. Durante muchos meses, los billetes permanecieron empapados y, por ello, contenían rastros de moho difíciles de borrar con los productos abrasivos que se utilizaron y que después sirvieron para detectarlos en el mercado, donde se colocaron a través de la mafia turca, quien los vendía en cantidades muy pequeñas a entre un 20 y 40 por ciento de su valor nominal. La Unión Europea lanzó hace meses una alerta a los bancos para prohibir la serie de estos billetes que, según las autoridades, en Europa pueden alcanzar una cifra de 9 millones de euros, mayoritariamente en Alemania y en menor medida en Francia. Informa el corresponsal en París, Paco Forjas.

Las labores de rescate en el Mediterráneo se ven afectadas durante la pandemia. Las migraciones siguen y los problemas sanitarios para encontrar puerto seguro aumentan. 

La gente sigue huyendo de Libia. Allí, según la Organización Internacional de las Migraciones, la situacion humanitaria nunca habia sido peor y calcula que en estos momentos hay unos 650.000 migrantes. El conflicto en Libia se recrudece, no hay alto al fuego, y por tanto muchas personas huyen. Se estima que en la última semana un millar de personas han tomado botes de madera o goma para dejar atrás este conflicto. 

Dos barcos han rescatado personas en las últimas dos semanas: por un lado el Alan Kurdi, de la ONG alemana Sea Eye, con 149 personas a bordo durante once días, y que hoy han sido transferidos a un buque italiano donde realizarán la cuarentena antes de ser redistribuidos por países europeos; y por otro, unos cuarenta migrantes están a bordo del Aita Mari que navega rumbo a Sicilia sin saber si podrán o no desembarcar.

A esto se suma que algunos migrantes han sido devueltos a Libia donde el alto al fuego que se pide no se produce. Las organizaciones humanitarias insisten: "el coronavirus no puede ser una excusa para ocultar la tragedia que sigue teniendo lugar en el Mediterráneo"

Informa, Sara Alonso

Repasamos en nuestro programa de actualidad internacional la evolución de la pandemia en Estados Unidos, en el Reino Unido, en Dinamarca y en Rusia. También detallamos las posibles consecuencias de los incendios recurrentes en la zona de exclusión de la antigua central nuclear de Chernóbil, en Ucrania. Lo hacemos con Agustina Sterling Carmona, doctora en biología y experta en radio-ecología y protección radiológica ambiental. Además, ponemos el foco en Libia, donde los enfrentamientos no cesan. Analizamos la situación con Javier Martin, delegado de la agencia EFE en el Norte de África. Acaba de publicar un informe sobre los mercenarios extranjeros y las milicias locales en Libia.

La canciller y anfitriona de la Conferencia sobre Libia celebrada en Berlín, Angela Merkel, ha anunciado el compromiso de los países asistentes, todos con intereses en el conflicto libio, a respetar el embargo de armas acordado en 2011 por Naciones Unidas. Su actual secretario general, el portugués António Guterres, ha señalado que "todos los participantes se han comprometido a renunciar a las interferencias tanto en el conflicto armado como en los asuntos internos del país". Según este acuerdo, debería cesar tanto el apoyo militar de Turquía al gobierno de Fayed al Serraj, reconocido por la ONU, como el apoyo de Rusia al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de los rebeldes que dominan el este de Libia.

Las partes en conflcito en Libia han pactado en la conferencia de paz de Berlín un "plan integral" para la solución del contencioso que incluye un alto el fuego y una comisión militar de verificación integrada por ambos bandos para velar por su complimiento. Merkel la anfitriona del encuentro lo anunciaba en rueda de prensa y decía que "los documentos que hemos acordado hoy deberán ser aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU" y tras su aprobación formarán parte del proceso político para resolver la crisis en Libia. 19/01/20