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Un mes después del golpe de Estado y de la llegada al poder de la junta militar que gobierna Níger, el país se asoma al abismo. Ha sufrido inundaciones, está en la llamada "estación del hambre", esos meses en los que se agotan los alimentos de la última cosecha sin que la siguiente haya empezado, y conviven con un cierre de fronteras. Naciones Unidas ha alertado de que se trata de un "periodo de urgencia total".

Foto: TVE

Óscar Mateosprofesor en la Universidad Ramon Llull e investigador asociado del CIDOB, analiza en el Canal 24 horas las diferencias y similitudes que tiene el golpe de Estado de este pasado miércoles en Gabón con otros en países africanos como Níger, Sudán o Burkina Faso. Asegura que la toma militar del poder en Gabón aún se tiene que consolidar y que, pese a responder al hartazgo ciudadano tras unas "elecciones fraudulentas", "no es una buena noticia", ya que "no cabe esperar un aperturismo político". 

Foto: EFE/EPA/STR

Desde que el presidente Bazoum fue derrocado el 29 de julio, la venta de telas se ha disparado. Sobre todo,  las de color blanco, azul y rojo que forman la bandera de Rusia. Muchos nigerinos se manifiestan ondeando la bandera rusa y con carteles de "Abajo Francia, viva Putin".

Lo de manifestarse con banderas rusas no es algo nuevo. Los protestantes de Burkina Faso y Malí la usaron tras sus respectivos golpes de estado y desde entonces el Grupo Wagner ofrece, dicen, seguridad y cooperación militar en ambos países. La creciente influencia en el continente empieza a extenderse ahora a Níger, estos movimientos generan gran preocupación en Occidente.