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China ha presentado el fósil de un huevo de dinosaurio conocido como 'Bebé Yingliang', en el que se distingue claramente el embrión. Hasta ahora, se sabía muy poco de lo que sucedía dentro del huevo de un dinosaurio, porque muy pocos están tan bien conservados como este. "Al estar tan bien preservado, podemos observar su postura con mucha claridad, lo que nos permite compararlo con otros dinosaurios y con aves modernas", cuenta desde Birmingham la directora del estudio. Con pico, garras, cola y sin dientes, creen que es un embrión de ovirraptorosauroSu postura es como la que adoptan los pájaros justo antes de salir del cascarón, "por eso, creemos que esa postura plegada que los pájaros han desarrollado antes de nacer para romper el cascarón pudo evolucionar de los dinosaurios", explica un profesor de la Universidad de Geociencias de China.

El Azabache de la franja jurásica de Asturias, la que abarca el tramo de costa que va desde Colunga a Gijón, está considerado el mejor del mundo junto al británico, aunque este último está ya prácticamente agotado.

Actualmente, podemos encontrar otras extracciones en Asia y Turquía. No obstante, según afirman los expertos, esos fósiles no tienen la misma calidad que el asturiano, ya que estos materiales son minerales de Lignito, Obsidiana y Jade negro.

En 2030, el mundo seguirá produciendo más combustibles fósiles de lo comprometido en el acuerdo de París para frenar el calentamiento global, según el informe del Departamento de Naciones Unidad para el Medio Ambiente.

Debido a la pandemia, este año la producción de combustibles fósiles ha caído hasta el 7 por ciento en el mundo, pero la tendencia hacia 2030 es la contraria: con incrementos previstos del 2 %. Para poder cumplir con el objetivo de París de limitar el incremento de la temperatura del planeta a un grado y medio, el informe advierte de que habría que reducir el consumo de combustibles fósiles en un 6 por ciento al año durante la próxima década. Informa Valle Alonso.

Los paleontólogos del complejo Dinópolis, en Teruel, no solo se han topado con restos de un pájaro y un mamífero, sino también con una nueva forma de fosilización. Ocurrió hace cien millones de años, cuando un pájaro dinosaurio muy pequeño, probablemente con dientes, y un mamífero peludo se echaron una siesta cerca de un árbol resinero. Pasado un tiempo, al menos dos horas, ambos quedaron atrapados por la sustancia. Hasta ahora los expertos creían que los animales caían en esta trampa por azar, a veces por el trasiego del viento, pero con estos restos ha quedado demostrado que no tiene por qué ser así. Hay quien califica a esta siesta ya de histórica.