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La decisión de la Unión Europea de empezar a reemplazar el gas que importa de Rusia por el de Estados Unidos puede aportar más estabilidad y seguridad estratégica, pero tiene algunas desventajas. Por un lado, los expertos advierten de que se concentrará más la demanda, lo que puede provocar una subida de precios. Además, hay que tener en cuenta que los 50.000 millones de metros cúbicos de gas que Europa quiere comprarle cada año a Estados Unidos en 2030 apenas representan un tercio de todo el gas que ahora procede de Rusia. Es la prueba de que reemplazar a Moscú no se conseguirá de la noche a la mañana. A eso se añade que casi todo el gas norteamericano ya está vendido con contratos a largo plazo. Eso explica que el gas norteamericano que llegó a España por barco en diciembre nos costó el doble que el gas argelino por tubo. "Es un buen negocio para Estados Unidos, pero no tan bueno para la Unión Europea. Hay que tener la precaución de no sustituir una dependencia energética del gas ruso por una del gas licuado estadounidense", asegura José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea.

La guerra en Ucrania continúa y este viernes llega ya a los 30 días. El gobierno ucraniano denuncia que las tropas rusas bombardean escuelas y guarderías, mientras el ayuntamiento de Mariúpol ha hecho un llamamiento para recibir ayuda humanitaria y poder alimentar a los civiles atrapados por los combates, que están empezando a morir de hambre. El consistorio teme que 300 personas murieran en el ataque a un teatro hace una semana.

Otras ciudades como ChernígovJárkov o Izium se encuentran bajo fuego constante, y escasean los alimentos, agua o medicinas. El gobernador de la región de Chernígov ha informado de que la ciudad está totalmente rodeada por fuerzas rusas.

Un millar de civiles han muerto ya en un mes de guerra, según la ONU, que cifra también en más de 3,7 millones los refugiados que han huido a otros países, principalmente a Polonia.

Foto: Fuerzas pro-rusas en Mariúpol, sur de Ucrania. REUTERS/Alexander Ermochenko

El miedo a que Rusia extienda la invasión de Ucrania a otros países cercanos ha hecho que en Polonia, los campos de tiro hayan aumentado al máximo su actividad. Hemos entrado a uno de ellos y el propietario asegura que ahora reciben hasta cuatro veces más llamadas para resevar una clase que antes de que empezará la guerra. No sólo acuden polacos también muchos ucranianos que viven en el país y que no descartan volver a Ucrania para combatir contra las tropas de Putin.

[Guerra en Ucrania: última hora en directo]

La vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, confía en que hoy haya un gran acuerdo de los países europeos que tenga en cuenta todas las particularidades y no solo las de aquellos países que dependen mucho del gas ruso: “El incremento de precios no se puede diluir en el conjunto del mercado europeo (…) Al menos en el ámbito de la electricidad, necesitamos que haya una incidencia menor del gas (…) Lo que importa es que sea una respuesta integral que cubra todas las preocupaciones, no solo algunas”. En este sentido, insiste en que, en el caso español, “el 85% de la electricidad que producimos está al margen del precio del gas”. Eso sí, no aclara si España y Portugal pueden tomar medidas por su cuenta si hoy no hay consenso en Bruselas. Ribera no ha tenido contacto en los últimos días con su homólogo argelino porque, dice, están pendientes de “ver cómo se desarrollan los acontecimientos a nivel diplomático”, pero está convencida de que el cambio de postura española en el Sáhara no tendrá consecuencias energéticas.

Sobre la propuesta de Yolanda Díaz de crear un impuesto extraordinario a los beneficios de las eléctricas, Ribera cree que queda poco margen: “Queda poco margen para reducir la fiscalidad sobre la electricidad. Es muy difícil pensar en un impuesto de sociedades incrementado en función del sector”.

La conversación en RNE ha comenzado analizando el acuerdo alcanzando esta madrugada con parte del sector del transporte. La vicepresidenta está convencida de que será una solución duradera, reforzada con el paquete de medidas que se aprobará el martes. Quita importancia a que no esté habiendo un contacto directo con la plataforma convocante y pone en valor “el esfuerzo y el diálogo de la ministra Sánchez”. Valora el paso dado por Repsol para bajar el precio del combustible a los profesionales y espera “movimientos parecidos” de otras petroleras.

En la frontera norte de Rumanía con Ucrania, cientos de ucranianos pasan la noche tras salir de la zona donde hace solo unos días se bombardearon varias bases áreas. Sofía o Víctor son algunos de los hijos de Anna, que cuenta que desde el martes esperan un autobús que los lleve a Portugal. Los niños juegan e intentan evadirse. Llaman la atención sus caras de felicidad entre los juguetes que un grupo de voluntarios ha llevado hasta un hotel de 5 estrellas, reconvertido en centro de acogida. Han estado con ellos los enviados especiales de RNE, Laura Alonso y Sergio Jiménez.

Mykola Tesa era representante comercial de una empresa alemana cuando Rusia invadió Ucrania. Desde Kiev nos cuenta que su vida cambió: su familia hizo las maletas y él se puso el uniforme militar. Nos explica cómo decide unirse a defender a su país.

Alina ha decidido quedarse en Jarkóv, Lina decidió irse de Vasylkiv. Las dos nos cuentan sus razones.

La foto la hace nuestro enviado especial Fernando Martínez, que nos cuenta los contrastes que ha visto entre los refugiados que cruzan la frontera con Ucrania.

La portavoz del BNG, Ana Portón, ha hablado en La Noche en el Canal 24 Horas sobre la invasión rusa en Ucrania y el alza de los precios de la energía. En cuanto a la guerra, se ha mostrado en contra de enviar más guerras a Ucrania. "La mejor manera de ayudar al pueblo ucraniano es buscar un acuerdo con Rusia.  Hay formas de buscar una solución", ha señalado. Tenemos que evitar que el conflicto de Ucrania se amplifique y se cronofique", ha concluido.

Este es el telediario nocturno de la televisión ucraniana ICTV. Su presentador estrella, Slava, un periodista muy popular en el país, de los que paran por la calle y tienen decenas de miles de seguidores en las redes, está viviendo tiempos difíciles. La guerra también cambia la forma de hacer televisión: cuando suenan las sirenas y caen las bombas; editores, redactores y el propio presentador se bajan al refugio donde se ha instalado un plató en el que siguen contando las noticias. El refugio es un antiguo búnker de tiempos de la Guerra fría y donde los periodistas del canal han llegado a pasar días enteros. Aquí hacen las reuniones de edición, comen y duermen.

La ICTV forma ahora parte de una especie de frente común. Las siete principales cadenas se han unido en un solo canal de noticias, también para por si hay nuevos sabotajes, como el reciente ataque a la torre de televisión. Cada cadena se encarga de un tramo de cinco horas y se habla de una sola cosa: la invasión del país. En el cuarto de cámaras, ponerse el casco y el chaleco antibalas es parte ahora de la rutina.