Los médicos empiezan a plantear cambios en la forma en la que se enfrentan al coronavirus en los hospitales. La Sociedad de Enfermedades Infecciosas propone que no se haga una PCR siempre, de forma sistemática, antes de cualquier prueba.
Israel fue el primer país del mundo en poner en marcha el pasaporte COVID. Durante casi un año ha estado en vigor y ha sido necesario presentarlo para acceder tanto a eventos como a espacios públicos. Ya no lo pedirán para entrar en gimnasios, tiendas, bares o restaurantes, aunque se mantendrá para bodas y fiestas. La decisión llega cuando las autoridades han constatado que apenas sirve para frenar la última ola, con récords diarios de contagios por la variante ómicron.
Fátiga, dolores de cabeza, problemas respiratorios. Son algunos de los síntomas de los pacientes de COVID persistente que no encuentran solución. Según los primeros estudios, la causa podría encontrarse en una inflamación general del organismo producida por el virus.
Muchas personas que se han contagiado con la variante ómicron siguen teniendo síntomas después de dar negativo en el test. Los médicos han observado casos de tos, cansancio y bronquitis que pueden durar semanas, pero dicen que lo habitual es que no tengan complicaciones.
En Cataluña y en el País Vasco, los voluntarios del ensayo clínico de la vacuna de Hipra han recibido ya las primeras dosis, pero necesitan sumar a más personas en todas las comunidades. La vacuna española más avanzada, que podría aprobarse en el segundo trimestre del año, tiene una ventaja frente a las que ya hay y es su rápida capacidad de adaptación a las nuevas variantes.
En el mayor centro de vacunación de Viena no se ha notado una actividad especial pese a que la obligatoriedad de la vacuna ya es un hecho en Austria. Sin embargo, no será hasta el 15 de marzo cuando se impondrán sanciones de 600 euros a los no vacunados, que pueden llegar a los 3.600 euros al año.