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Harvard, la universidad más rica y prestigiosa del mundo, ha roto con el Gobierno de Donald Trump tras la congelación de 2.000 millones de fondos federales por orden de su Ejecutivo. El expresidente acusa a la institución de antisemitismo y de tener "demasiada diversidad", por lo que exige controlar programas, admisiones y profesorado.

La respuesta ha sido contundente: su rector, de origen judío, ha denunciado al Ejecutivo por coacción. Estudiantes y profesores respaldan la decisión, que defiende la independencia académica y protege investigaciones cruciales contra el cáncer y el alzhéimer.

El conflicto se ha extendido más allá de Harvard: al menos 60 universidades están bajo presión y un centenar de académicos ya ha firmado una carta contra la injerencia política. Mientras en los campus reina la tensión y el miedo, la batalla entre el mundo académico y Trump apenas comienza.

La Universidad de Harvard ha presentado una demanda contra la Administración Trump por la congelación 2.200 millones de dólares. Hace una semana, el Gobierno de Estados Unidos exigió una serie de requisitos que debía seguir la institución. Debía poner fin a sus programas de diversidad y vigilar la orientación ideológica de sus estudiantes extranjeros, entre otras. Además, le acusó de antisemitismo.

Los estudiantes han organizado protestas y defienden que la falta de financiación comprometerá investigaciones de enfermedades como cáncer o alzhéimer, entre otras.

El presidente de Harvard, Alan Garber, ha defendido que "las consecuencias de la extralimitación del Gobierno serán graves y duraderas" e impactarán en investigaciones de enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, el alzhéimer o el párkinson. Garber ha declarado que "como judío y estadounidense, sé muy bien que existe una preocupación válida por el aumento del antisemitismo. Para abordarlo eficazmente se requiere comprensión, intención y vigilancia. Harvard se toma ese trabajo en serio", ha añadido Garber, que ha acusado al Gobierno de usar el antisemitismo para justificar "una acción ilegal".

La guerra de aranceles iniciada por Trump lastrará el crecimiento mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado con fuerza las previsiones de casi todos los países del mundo, especialmente las de Estados Unidos, cuya previsión baja nueve décimas, que crecerá menos de un 2%. Por otro lado, también reduce su estimación para China, hasta el 4%.

La revisión también afecta a la zona euro, con una Alemania estancada. España, en cambio, es de los pocos estados a los que el FMI mejora. Se estima que crecerá el triple que sus socios.

El organismo advierte que el riesgo de retroceso es generalizado con las tasas arancelarias en niveles de hace cien años, mercados inestables, con peores condiciones de financiación y con riesgo de que suban los precios.

Ante es escenario volátil, el FMI pide a países y bancos centrales que den certidumbre y seguridad. Recomiendan la coordinación internacional para promover un entorno comercial estable y predecible. Además, hacen hincapié en que los estados deben contener la deuda pública y vigilar con lupa los gastos.

Las perspectivas se oscurecen más para los países pobres, que recibirán menos ayudas y tendrán menos acceso al crédito.

A lo largo de su pontificado, no han sido pocos los encontronazos de Francisco con líderes mundiales. Uno de los últimos, con el católico vicepresidente estadounidense J. D. Vance. Mantuvo una discrepancia teológica sobre el concepto de caridad cristiana, que en el fondo trataba sobre las deportaciones de la Administración Trump y su política migratoria.

El papa también ha alzado la voz sobre los conflictos armados y criticó al patriarca Cirilo, cabeza de la iglesia ortodoxa rusa, por su apoyo a la guerra en Ucrania. Además, denunció que los bombardeos israelíes sobre Gaza que mataban a niños eran "crueldad". Israel le respondió condenando sus palabras y acusándole de ignorar la crueldad de Hamás.

Pero los enfrentamientos más notorios quizá han sido con el presidente de su país natal, Argentina. Ya como candidato, Javier Milei le dedicó varios insultos. "El papa, voy a decirlo de frente, es el representante del maligno en la tierra, ocupando el trono de Dios", afirmo en la televisión. Todo ello por defender la justicia social, algo que Francisco consideraba una necesidad moral y Milei una "estafa aberrante". En febrero, el papa le recibió en el Vaticano. Una imagen que parecía poner en pausa la larga lista de encontronazos.

  • El mandatario salvadoreño ha pedido que Maduro entregue a 252 "de los presos políticos que tiene en su poder"
  • El mes pasado, la administración de Trump, deportó al menos a 200 venezolanos a El Salvador, acusándolos de ser criminales