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La lluvia cruzada de misiles y bombas han matado a casi 50 palestinos y seis israelíes en esta nueva escala bélica entre el gobierno de Netanyahu y Hamás. El investigador el Instituto ElCano Haizam Amirah-Fernández cree que los civiles de ambos bandos están sufriendo las decisiones de unos dirigentes que piensan “en sus propios cálculos” y recuerda que el contexto político puede favorecer que haya más violencia. “Netanyahu no consigue formar gobierno tras cuatro elecciones y para Hamás es una forma de demostrar que tienen capacidad de lanzar cohetes”, ha afirmado en 14 horas de RNE.

Haizam Amirah-Fernández explica queseguirá habiendo enfrentamientos mientras no se aborde el tema de fondo: la ocupación de territorios. "Si se entiende que hay una ocupación de territorios, la solución a esto es avanzar hacia su fin con el apoyo internacional y la seguridad necesaria para las poblaciones israelí y palestina. Si se entiende que no hay una ocupación, entonces todo esto se enmarca en terrorismo, porque cualquier palestino que haga cualquier cosa se considera que recurre a terrorismo”, ha afirmado.

La escalada de violencia entre Israel y los grupos armados de Gaza que se inició el lunes se intensifica y se ha cobrado ya la vida de al menos 49 personas. La violencia se está extendiendo a la Cisjordania ocupada y a poblaciones del interior de Israel con importante población árabe, donde se han producido disturbios.

Desde el lunes han muerto 43 palestinos, entre ellos 13 niños, y 6 israelíes, incluyendo un menor.

Las milicias de Hamás y Yihad Islámica han lanzado desde el lunes 850 cohetes, además de otros 200 lanzamientos fallidos. Por su parte, Israel ha llevado a cabo alrededor de 500 bombardeos, según el Ejército.

Los enfrentamientos son ya los peores desde 2014 en un conflicto asimétrico en el que la potencia de fuego del Ejército israelí es infinitamente superior a la de las milicias palestinas.

Egipto y Catar intentan mediar entre las partes mientras Estados Unidos, la UE y la ONU han pedido calma y contención.

Mientras tanto, las protestas que se iniciaron ya la semana pasada en Jerusalén y que tuvieron su punto álgido el lunes se están extendiendo por la Cisjordania ocupada y por localidades israelíes con importante población árabe.

Foto: REUTERS/Ibraheem Abu Mustafa

Continúa la escalada de violencia entre palestinos e israelíes. Hasta el momento, han muerto 26 palestinos, 9 de ellos niños, y dos israelíes. Así se han vivido los ataques a un lado y otro. Los grupos islamistas Hamás y Yihad Islámica han disparado unos 250 proyectiles en las últimas horas. El Ejército israelí ha llevado a cabo al menos 130 bombardeos de represalia sobre la franja de Gaza.

Diversos edificios de ambas partes también han quedado destrozados. La mayoría de la población permanece escondida en sus casas, informa Efe. Sin embargo, varias decenas han desafiado los bombardeos para celebrar los funerales de los fallecidos.

Al menos 26 personas han muerto en Gaza tras los bombardeos de Israel en respuesta a los cohetes lanzados desde la Franja. Según las autoridades hebreas, milicias islamistas palestinas han lanzado más de 200 proyectiles, que han costado la vida a dos mujeres. Tras la tensa jornada de ayer, los disturbios no se han detenido tampoco durante la noche en Jerusalén y Cisjordania. La Explanada de las Mezquitas ha vuelto a ser el escenario de nuevos choques entre palestinos y las fuerzas israelíes. Israel ha movilizado a 5.000 reservistas. Estados Unidos ha calificado el lanzamiento de cohetes palestino como una escalada bélica inaceptable, mientras que la Liga Árabe condena los ataques israelíes y afirma que son indiscriminados.

FOTO: MOHAMMED ABED / AFP

Los bombardeos israelíes y el lanzamiento de proyectiles de Hamas han seguido en Gaza en las últimas horas. Es el mayor estallido de violencia desde 2014 y nadie sabe cómo va a acabar esta nueva escalada. Dos mujeres de la localidad de Ashkelon son las primeras víctimas israelíes. La ciudad está sufriendo el mayor impacto de los proyectiles lanzados desde Gaza. El Ejército de Israel ha pedido a sus habitantes que permanezcan en los refugios.

Informa Cristina Sánchez, corresponsal de RNE en Jerusalén

El sonido de las granadas de aturdimiento que lanzaban los antidisturbios han marcado la conmemoración el día de la reunificación de Jerusalén para los judíos y el del inicio de la ocupación para los palestinos. Los agentes bloquearon los accesos a la ciudad vieja para evitar más enfrentamientos entre los palestinos y la policía y los palestinos y los ultranacionalistas judíos que participaban en la marcha.
Las granadas paralizantes y los botes de gas lacrimógeno lanzadas por la policía alcanzaron el interior de la mezquita donde se refugiaban los palestinos huyendo de las descargas de las fuerzas de seguridad israelíes. Más de una docena de botes fueron lanzados al interior de la mezquita de AlAqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam, según fotógrafo de la agencia de Associated Press.

Las sirenas alertaban de explosiones en la ciudad vieja. La situación de Jerusalén ha agravado la tensión en toda la región. Desde la noche del domingo, milicianos palestinos han lanzado cohetes desde la Franja de Gaza hacia territorio israelí, que este lunes se oían en el transcurso de la marcha por Jerusalén.

Foto: EPA / ABIR SULTAN

Hacía años que Jerusalén no vivía la tensión y los enfrentamientos entre palestinos e israelíes que se están viendo estos días. Hay que remontarse a 2017, cuando Estados Unidos reconoció a Jerusalén como capital de Israel, para encontrar choques tan intensos. Más de 700 personas, la mayoría palestinos, están heridas, una decena en estado crítico. El escenario ha sido la explanada donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca. Este conjunto arquitectónico es el tercer lugar más sagrado para el islam, después de las ciudades de la Meca y Medina. Los judíos consideran el lugar, al que llaman el Monte del Templo, como el más sagrado para su religión, porque supuestamente aquí se ubicaba el último templo de Judea.

Pero la violencia no se ha limitado a las calles, sino que ha llegado hasta las casas de los palestinos de la zona este de la ciudad. Hamás ha lanzado cohetes contra Israel, que ha respondido bombardeando el norte de Gaza.

Hoy, Día de Jerusalén, estaba convocada una marcha de ultranacionalistas judíos para celebrar precisamente la ocupación de la parte oriental de la ciudad. Las autoridades han modificado el recorrido y han impedido que atraviese los barrios árabes de la Ciudad Vieja, como estaba previsto.

El Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido, pero no ha emitido una declaración común. En 24 horas de RNE buceamos en las claves de la situación y en la opinión y comportamiento de la comunidad internacional con los corresponsales en Jerusalén, Cristina Sánchez, En Washington, Fran Sevilla, y en Bruselas, María Carou.

Más de 300 palestinos han resultado heridos este lunes en fuertes choques con la policía israelí en Jerusalén este. El escenario ha sido la explanada donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca. Este conjunto arquitectónico es el tercer lugar más sagrado para el Islam, después de las ciudades de la Meca y Medina.

Los palestinos han arrojado piedras mientras los agentes han usado granadas de sonido, balas de goma y gases lacrimógenos.

Según la Media Luna Roja, ha habido hasta el momento 305 heridos, de los que 228 han sido hospitalizados y hay varios en estado grave. La Policía israelí, por su parte, asegura que al menos 21 agentes han resultado heridos.

Los incidentes se han extendido a la Ciudad Vieja y, según imágenes difundidas por la Policía una comisaría ha sido atacada.

Los choques se producen tras varios días de disturbios continuados en Jerusalén este, ocupado por Israel desde 1967. Se trata de los peores enfrentamientos en la ciudad en años, iniciados por la protesta por el desalojo de palestinos de un barrio de Jerusalén este. 

Foto: Ahmad gharabli / AFP

Más de 200 palestinos resultaron heridos este lunes en fuertes choques con la Policía israelí en Jerusalén este. El escenario ha sido la explanada donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, el tercer lugar más sagrado para el Islam.

Los choques se producen tras varios días de disturbios continuados en Jerusalén este, ocupado por Israel desde 1967. Se trata de los peores enfrentamientos en la ciudad en años.

Según la Media Luna Roja, ha habido hasta el momento 215 heridos, 153 de ellos evacuados a hospitales y cuatro en estado grave. Los incidentes se han extendido a la Ciudad Vieja y, según imágenes difundidas por la Policía, una comisaría de policía ha sido atacada.

Además, la jornada de este lunes es especialmente tensa porque los israelíes celebran precisamente la ocupación de la parte oriental de la ciudad, en el llamado "Día de Jerusalén". Las autoridades israelíes han prohibido el acceso a la explanada para evitar más conflictos.

La tensión ha escalado en gran medida en Jerusalén durante este último fin de semana, con tres noches consecutivas de intensos choques entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes.

Las protestas han coincidido con el mes sagrado musulmán de Ramadán y el posible desalojo de familias palestinas de Jerusalén de sus viviendas en favor de colonos judíos, lo que generó protestas diarias.

Foto: Ahmad Gharabli / AFP

Sigue la tensión en Jerusalén tras una nueva jornada de enfrentamientos, con 90 personas heridas solo este domingo. A petición de la fiscalía, el Tribunal Supremo de Israel ha aplazado un mes la vista sobre los desahucios de familias palestinas, que estaba fijada para este lunes. Son ya varios días de enfrentamientos, que dejan unos 300 heridos y decenas de detenidos, la mayoría de ellos palestinos. Muchos se quejan de las dificultades para poder rezar en la explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más santo para el islam. La pasada noche lo pudieron hacer unos 90.000, aunque después volvieron los choques. De ahí los llamamientos internacionales a Israel para que rebaje la tensión. Se lo han reclamado la Unión Europea, Estados Unidos y hasta el papa Francisco ha pedido terminar con la violencia. El primer ministro israelí en funciones asegura "que respetará la libertad de culto de todos, pero no permitirá más disturbios". En las últimas horas ha reforzado la presencia policial en las fronteras con Cisjordania, Gaza y, sobre todo, en Jerusalén.