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80 minutos de un documental pueden ser suficientes para generar la duda. Para romper un marco mental apuntalado durante años. Varios soldados relatan en el largometraje Naza cómo su ejército, Las Fuerzas de Defensa Israelí, ha asesinado de forma intencionada a miles de personas en Gaza. Más de 40 organizaciones de derechos humanos han denunciado la censura a la que pretende someter Benjamín Netanyahu a los creadores de esta cinta, a los que se le pretende quitar la nacionalidad. Porque esas amenazas, subrayan, son "más propias de una dictadura que de un estado democrático".

Hace tres años los israelíes protestaron por la salud de su democracia por una reforma que mermaba la independencia judicial. Allí cogió carrerilla otro fenómeno, la emigración. El número de isralíes que se van se ha disparado, 250.000 desde entonces. En mes y medio hay elecciones. Sin voto por correo, estos emigrantes deberán volver si quieren participar en ellas.

Fotografía: Nir Keidar / Anadolu / Getty Images

Haidar Ali Moracho, autor de 'El espejo de dos mundos. Memorias de mi cautiverio en Iraq y de mi liberación', cuenta su historia en los micrófonos del 24 horas de RNE. Haidar Ali Moracho fue secuestrado en 2006 por su padre —un iraquí que se había separado de la madre—, y que se llevó a la menor a su país, concretamente a Basora. En aquel momento, Haidar se llamaba Sara y, a través de su nuevo libro, explica todo lo que vivió. Señala que ha habido "mucha tergiversación" de cómo fue la relación con su padre.

En la obra no solo narra su experiencia en Basora, si no también su posterior proceso de cambio de género. Con tan solo 12 años ya sabía que "no le gustaba ser Sara". En un primer momento pensó que era un "problema mental" por la falta de referentes e información que había. También tuvo que enfrentarse a la falta de entendimiento de sus padres, aunque finalmente su madre sí aceptó su decisión.

El ministro de Cultura y Deportes de Israel, Miki Zohar, ha pedido este miércoles una investigación al servicio interior de Inteligencia del país, el Shin Bet, contra los directores de la película Naza, galardonada con el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia, para avanzar en la retirada de la nacionalidad a los realizadores.

Foto: AP Photo/Ariel Schalit

Solo dos palabras, "Palestina libre", pueden tener un coste muy grande para un artista. No es la primera vez que Macklemore se posiciona contra los ataques de Israel y el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

Pero esta vez le ha llevado a ser cancelado de la gira de Ed Sheeran, con el que tenía previsto actuar en ocho conciertos más. Fue el propietario de uno de los estadios quien vetó la presencia del rapero y animó a otros empresarios a hacer lo mismo.

En un comunicado, Macklemore se ha reafirmado en su postura: "Tomar partido te hace perder dinero, promociones y conciertos. Pero no hay posición neutral entre el opresor y los oprimidos", ha sentenciado.

Ed Sheeran ha respondido que lo respeta, pero dice que no quiere convertir sus conciertos en foros políticos.

Esta polémica ha sacudido a la industria de la música: otras cuatro bandas también se han bajado de la gira, en este caso por decisión propia y en apoyo a la causa.

Una muestra de compromiso que a más de un artista le ha salido caro.

Foto: Kevin Winter

La aseguradora Allianz ha retirado su patrocinio del Festival de las Ideas, que se inaugurará este jueves en Madrid, tras las amenazas de boicot de más de una veintena de participantes que han firmado un manifiesto en protesta por el apoyo de esa empresa a Israel.

Su salida implica que ya no patrocinan ninguna de las actividades del festival, incluidas las charlas del escenario principal en la plaza de España, un coste que asumirán los organizadores: el Círculo de Bellas Artes y La Fábrica.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha dicho, en relación al festival y al patrocinio de Allianz que "desde luego, la participación de empresas vinculadas Israel no me gusta".

Fotografía: Europa Press / remitida por Festival de las Ideas

China y Estados Unidos protagonizan la guerra fría de la Inteligencia Artificial. Una dura competencia geopolítica y tecnológica por dominar los sistemas informáticos avanzados y el mercado digital global.

Pekín y Washington consideran que los mensajes de la otra parte son parte de la estrategia para frenar su desarrollo.

En menos de diez días, Donald Trump y Xi Jing Ping volverán a verse las caras en medio de esta guerra tecnología y entre avisos de "catastrófe".

Fotografía: Rneaw vía Getty

El presidente de los Estado Unidos, Donald Trump, desoye las voces de alerta que advierten del peligro de la Inteligencia Artificial. Voces como las del Dario Amodei, CEO de Anthropic, que ha pedido frenar el desarrollo de esta tecnología y someterla a más inspecciones gubernamentales. En su red social Truth Social el mandatario estadounidense ha dicho que el único control que necesita la IA es un presidente "fuerte, inteligente y con un alto cociente intelectual" en referencia a si mismo.

Lejos de querer poner coto a este desarrollo, Trump considera que las compañías se encuentra bajo un control regulatorio "criminal"; cree que los centros de datos se encuentran en el punto de mira de "conspiraciones enfermas" y hace una última advertencia: "Teóricos de la conspiración, traidores y filtradores, tened cuidado".

Para el mandatario este tipo de iniciativas solo benefician a China, país con el que Estados Unidos se encuentra en una pugna por el control de esta tecnología. Para el jefe de la inteligencia china, Chen Yixin, la IA es "un nuevo escenario de rivalidad estratégica" y apunta que pueden estar en riesgo los datos del Estado, secretos comerciales y la privacidad. Aboga por un mayor control en el país en el que la IA más está creciendo. Modelos como DeepSeek, más abiertos y baratos que los americanos, ya acumulan 500 millones de usuarios en el gigante asiático, y el Gobierno va a invertir 250 millones de euros en su desarrollo durante los próximos cinco años.

Foto: Getty Images via AFP

Los líderes mundiales de la Inteligencia Artificial aseguran que nuestra supervivencia está en riesgo. Frente a ellos, Donald Trump, contrario a la regulación, asegura que hay una conspiración contra la IA.

A pesar de las voces de alarma, el presidente de Estados Unidos asegura que esta tecnología no necesita más controles. De hecho, ha puesto en marcha medidas para ayudar a su desregulación.

En China, la IA avanza muy deprisa y es la protagonista de los avances militares. Los modelos del gigante asiático, más baratos, compiten con los estadounidenses a pesar de que Washington restringe a Pekín el acceso a sus chips avanzados.