Luis Miguel Dominguín: mucho más que el padre de Miguel Bosé
- Luis Miguel Dominguín fue uno de los nombres en mayúsculas del toreo español. Recordamos su figura con motivo de los 30 años de su fallecimiento
- Fue uno de los toreros más mediáticos, lo que ahora llamaríamos una socialité, tanto por su talento como por su vida fuera del ruedo
El torero favorito de Francisco Franco. Hermano de un comunista. Amigo de Picasso. Amante de Ava Gardner. Padre de Miguel Bosé. De Luis Miguel Dominguín se pueden escuchar miles de historias y todas ellas interesantes.
Nacido de una familia de toreros, es hijo del matador Domingo Dominguín. Su rivalidad con otros diestros, especialmente con Antonio Ordóñez y Manolete, marcó una época dorada del toreo. Se retiró en varias ocasiones antes de hacerlo definitivamente en 1973.
Más allá de su carrera profesional, Dominguín fue conocido por su acusada personalidad y su habilidad para moverse en círculos sociales y culturales de alto nivel. Además de ir de cacería con Francisco Franco, con quien tenía una estrecha relación, también mantuvo amistad con figuras tan opuestas ideológicamente como Salvador Dalí, Pablo Picasso o Ernest Hemingway.
Especialmente comentado fue su tortuoso matrimonio con la actriz italiana Lucía Bosé, con quien tuvo cuatro hijos: el cantante Miguel Bosé, Lucía Dominguín, Paola Dominguín y Juan Lucas (nacido y fallecido en el mismo año). Aunque la fama de su hijo Miguel Bosé acabó pasándole por encima, durante mucho tiempo fue él el que era conocido como "hijo de Luis Miguel Dominguín".
Luis Miguel Dominguín con sus hijos Lucía y Miguel Archivo diario Pueblo
La relación con sus vástagos no estuvo exenta de conflictos, derivados de un divorcio traumático de Lucía Bosé y de su ausencia cuando eran pequeños. No fue hasta unos años más tarde cuando recuperó su relación con ellos. Falleció el 8 de mayo de 1996 a los sesenta y nueve años en San Roque, a causa de una insuficiencia cardíaca que le provocó un derrame cerebral.
Desde el Archivo Sonoro de RNE hemos recuperado dos documentos que permiten conocer más profundamente a esta gran figura del toreo, a la persona oculta tras el personaje.
En el año 1971, en el programa Perfil humano de un personaje, el periodista Pedro Vidal le realiza a Luis Miguel Dominguín un cuestionario con motivo de su vuelta a los ruedos, algo por lo que muestra una gran ilusión.
Su carisma y agudeza mental quedan patentes en esta conversación, en la que el torero participa con una gran dosis de cinismo y una sorprendente profundidad. Tenemos la oportunidad de escucharle enfrentándose a una serie de preguntas cortas que nos permiten conocer más a fondo una personalidad de mayor sensibilidad de lo que su imagen pública daba a entender.
En sus propias palabras y como corolario a la entrevista, afirma: "He contestado con un 99% de sinceridad. Si usted me preguntase mañana, quizá conteste totalmente distinto, pero también sería sincero en un 99%".
Una década después, en 1981, Dominguín era entrevistado por Luis del Olmo en su programa De costa a costa, cuando ya estaba totalmente retirado del toreo. Desgrana múltiples anécdotas de su infancia y juventud y cuenta cómo es su vida en ese momento. Asimismo, niega haber sido un rompecorazones: "Yo creo que nadie rompe nada, lo rompemos con nuestra imaginación nada más".
Destaca la parte de la entrevista en la que habla de su hijo, Miguel Bosé: contrariamente a lo que muchos pudieran pensar entonces, el torero afirma estar muy orgulloso de él como artista, dice que es muy trabajador, y declara que la mayor desgracia que le podría haber pasado es que se hubiera dedicado a los toros. Reconoce, eso sí, que no sabía que su hijo cantaba, ya que nunca le había escuchado.
La figura de Luis Miguel Dominguín encarna como pocas la dualidad entre el mito público y la persona privada. Como reconocía entre risas, él era ya sin duda el "padre de Miguel Bosé". Su legado sigue siendo fascinante por la huella que dejó tanto dentro como fuera de los ruedos.
Joyas del archivo sonoro