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Lucía Quintana protagoniza 'Tras el ensayo': "Todas las actrices deberían interpretar a Rachel algún día"

  • La intérprete Lucía Quintana presenta Tras el ensayo, la nueva obra que protagoniza en el Teatro Español
  • La actriz recuerda en Atención obras a su padre, el gran actor Juan Antonio Quintana, con quien debutó a los 11 años
Lucía Quintana protagoniza 'Tras el ensayo': "Todas las actrices deberían interpretar a Rachel algún día"
Lucía Quintana en 'Atención obras'. t

La actriz Lucía Quintana ha estrenado Tras el ensayo en el Teatro Español, una adaptación de la obra del dramaturgo sueco Ingmar Bergman. Ella interpreta a Rachel, una fantasma que interactúa con un director en su madurez y otra joven intérprete, los otros protagonistas del montaje. "He interpretado otros personajes de actriz, pero este creo que es el más completo, con unas aristas y una profundidad muy escalofriante, la verdad", ha asegurado la intérprete en Atención obras. Según ha explicado a Cayetana Guillén Cuervo, "todas las actrices deberían interpretar a Rachel algún día".

La historia aborda temas universales como la muerte, el teatro como metáfora de la vida, la creación artística, los vínculos personales, cómo se entremezcla el trabajo y la vida real... Junto a Quintana, completan el reparto Emilio Tomé y Elisa Hipólito. El texto ha sido versionado por Ernesto Caballero, que fue profesor de Quintana y le dio una oportunidad en el Teatro de La Abadía. "Yo estudiaba en la escuela por la mañana y salía al escenario de La Abadía por la tarde. Y eso fue una maravilla", ha expresado la intérprete. "Le estoy muy agradecida a Ernesto", ha añadido.

Lucía Quintana protagoniza 'Tras el ensayo':

Lucía Quintana y Cayetana Guillén Cuervo en 'Atención obras'. t

Lucía Quintana debutó con 11 años

La actriz ha dedicado toda su vida a la interpretación y la vocación le viene de cuna: su padre fue el aclamado actor Juan Antonio Quintana y su madre, la pintora y escenógrafa Mery Maroto. "Mi padre era un loco del teatro y siempre procuraba llevarme a todas partes para estar conmigo y para que pudiera estar en ese ambiente", ha rememorado.

Su primera oportunidad con él le llegó con la obra La zapatera prodigiosa, una gira por Estados Unidos con la que debutó a los 11 años. Quintana comenzó con un papel menor, pero poco a poco la fueron ascendiendo. Más adelante interpretarían juntos El avaro, de Molière: "Fue un hito en la carrera de mi padre y me dieron un personaje desde el principio".

Mis padres quisieron que tuviera una carrera universitaria

Aunque en su casa siempre la impulsaron a ser actriz, Quintana recuerda que sus padres nunca dieron por hecho que conseguiría vivir de ello. "Quisieron que yo tuviera una carrera universitaria, porque me decían: 'Bueno, es que estás trabajando con nosotros, pero igual no tienes talento suficiente'". Por eso se matriculó en Historia del Arte en Valladolid. Pero, a medida que avanzaba en la carrera, el teatro iba ganando más peso en su vida. Finalmente, su padre le dejó una carta en la cama: "Bueno, hija, creo que tienes talento. Vete a Madrid, deja Historia del Arte y haz las pruebas de la RESAD. Tienes mi beneplácito".

Una carta que le abrió las puertas a continuar su carrera hasta la actualidad, sumando unos 40 títulos a sus espaldas. Un "canal abierto", como ella define la actuación, a decenas de personajes. Todo para "poder contar historias que nos lleven a sitios que no esperamos; para conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás". Quizá así, con cultura, "podamos generar mundos mejores".