Enlaces accesibilidad

El cómico Leo Bassi, orgulloso de su oficio y el de su familia: "El payaso es el portavoz de la gente pobre"

Un nuevo sendero hasta el manantial - Programa 15 - La comedia con Leo Bassi
Rtve Play
Rtve Play

Tiene más de 70 años, pero sigue siendo un payaso, un bufón. Le viene de familia: seis generaciones dedicadas a la comedia. Leo Bassi es un referente en la difícil tarea de hacer reír a los demás, y en este capítulo de Un nuevo sendero hasta el manantial, con Ignatius Farray, reflexiona con adolescentes sobre el gran poder que tiene la comedia para afrontar todos los aspectos vida.

El tatarabuelo de Leo Bassi luchó con Garibaldi por la unificación italiana. Ganaron, pero el resultado no fue el que esperaba, así que terminó fundando un circo para reírse de los poderosos. El oficio fue pasando de generación en generación, y el padre de Leo Bassi llegó a trabajar con Groucho Marx en Nueva York.

El cómico le cuenta a Ignatius, y a los alumnos presentes en el plató, cómo tuvo que reinventarse en el oficio, porque la gente dejó de ir al circo tal y como se conocía hasta entonces. Sin embargo, logró hacer de la comedia su forma de vida, y se siente muy orgulloso, dice, de ser payaso. "El payaso es el portavoz de la gente pobre, de la gente que no está segura de sí misma, pero no tiene miedo de eso".

Reírse de la propia muerte

Reflexionan sobre la capacidad que tiene la comedia para provocar, desafiar y ser críticos con diferentes aspectos de la sociedad. "Estoy muy orgulloso de ser pobre. Me encanta criticar a la gente con poder", reivindica Leo Bassi.

Además, charlan también sobre la importancia de hacer humor y de reírse de uno mismo. "Saber recibir una broma es importante. Es como que te da más poder emocional ante las demás personas", afirma uno de los jóvenes.

¿Las personas que aparentan más seguridad, son las que más miedos tienen? Quizás la broma sea también la manera de superar los miedos, y de afrontar temas tan complicados como la propia muerte. Una de las alumnas invitadas reflexiona sobre ello: "si nos reímos del poder y la muerte es lo más poderoso que hay…, ¿por qué no reírnos de la muerte?".

Una bomba en el camerino

Entre reflexiones, vivencias y anécdotas, Leo Bassi cuenta las consecuencias que a veces ha tenido para él hacer humor sobre algunas cuestiones como la religión. En 2006, en una actuación en un teatro de Madrid, el cómico iba disfrazado de Papa, haciendo una parodia del Pontífice, y hubo alguna persona que no entendió el humor. "Hacía de payaso vestido de Papa, y un día me pusieron una bomba de explosivo en mi camerino". Por suerte, todo quedó en un susto.

"Alguien se sintió tan ofendido que quiso matarme", afirma, y añade que "el espectáculo tenía muy buena acogida, estaba siempre lleno, entonces las personas que me pusieron esa bomba no aceptaban que el público se riera de mis chistes".