Mar Flores recuerda el momento que cambió su carrera: "Nunca olvidaré lo que viví en casa de Valentino"
- Testimonio de talento, perseverancia y capacidad de aprovechar oportunidades que impulsan una carrera internacional.
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Mar Flores recuerda con emoción uno de los momentos más decisivos de su carrera: la oportunidad de crear un figurín de moda en la casa de Valentino en Roma. "Me dieron la oportunidad, que nunca olvidaré, de poder hacer un figurín de moda en casa de Valentino". Así lo comentaba la modelo durante una de las pruebas de DecoMasters, destacando cómo este evento marcó un antes y un después en su trayectoria profesional. Y todo gracias a la invitación de Eduardo Sánchez Junco y Mercedes Junco, propietarios la revista ¡Hola!
Antes de ese hito, Mar Flores ya había recorrido numerosas pasarelas internacionales. Pero admite que su presencia era la de una modelo más entre muchas: "Éramos siempre las mismas modelos que nos movíamos por todas partes haciendo todos los desfiles, pero éramos anónimas". Hace referencia así a un momento en el que la industria de la moda todavía no había convertido a las modelos en celebridades; muchas trabajaban incansablemente sin recibir un reconocimiento masivo.
El cambio llegó en los años 90, una década que transformó por completo el mundo del modelaje. Fue la era del surgimiento de las “supermodelos”: figuras como Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Linda Evangelista o Kate McPherson se convirtieron en iconos globales. Personalidades que acabaron trascendiendo la pasarela y entrando en la cultura popular. Esta generación de modelos empezó a ser contratada no solo por su talento, sino también por su capacidad de atraer atención y prestigio a los diseñadores, marcando el inicio del concepto moderno de la modelo estrella.
Para Mar Flores, este contexto histórico abrió la puerta a poder destacar en un mundo que comenzaba a valorar no solo la belleza y profesionalidad; ahora también buscaban una gran personalidad y reforzar la imagen mediática de las modelos. La experiencia de Mar Flores refleja la transición de la moda de los 80 y finales de los 80, centrada en el desfile y la técnica, hacia la moda de los 90, donde las modelos se convirtieron en embajadoras de marcas y símbolos culturales. Su historia es un testimonio del talento, la perseverancia y la capacidad de aprovechar las oportunidades que marcan la diferencia entre ser una modelo más o convertirse en una figura reconocida internacionalmente.
La época fiestera de Carlo Costanzia: intensidad y aprendizaje
Carlo Costanzia recuerda con nostalgia y autocrítica sus años de vida intensa entre Valencia e Ibiza, donde combinaba trabajo y fiesta de manera casi constante. "Toda la fiesta que tenía que hacer ya la hice", explicaba, comentando que experimentó todo rápidamente, con la energía y el ímpetu de quien va al límite. Costanzia vivió una época llena de luces, música y encuentros nocturnos, pero también de aprendizaje personal. El exceso y la confrontación con quienes bebían en exceso le enseñaron a marcar límites, a elegir mejor sus compañías.
A pesar de su vida fiestera, Carlo asegura que estos años formaron parte de lo que es hoy: "He estado trabajando en Ibiza y he hecho trabajo-casa, casa-trabajo. Voy al límite siempre, en realidad. Pero sin eso tampoco sería la persona que soy”. Su relato muestra cómo una etapa de intensidad y desenfreno puede transformarse en lecciones de autoconocimiento, equilibrio y toma de decisiones, dejando recuerdos imborrables sin arrepentimientos.