Expulsión sorpresa en 'DecoMasters': La mala comunicación condena a Antonia Dell’Atte y Fiona Ferrer
- Mar y Carlo se consolidaron por segunda vez como capitanes y salvaron a su equipo de la prueba de expulsión
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La nueva entrega de DecoMasters volvió a poner a prueba la creatividad y la capacidad de trabajo de los concursantes con dos desafíos muy distintos: renovar negocios reales y transformar habitaciones de una residencia de estudiantes. Sin embargo, más allá de los resultados decorativos, la noche terminó marcada por los roces entre Antonia Dell’Atte y Fiona Ferrer, cuya falta de conexión acabó costándoles la expulsión.
La jornada comenzó con un pequeño reto de habilidad en el que los participantes tuvieron que decapar y pintar muebles en apenas 15 minutos. Los trabajos de Mar y Carlo, Raquel y Belén y Terre y Navarrete destacaron por encima del resto y las parejas obtuvieron ventaja estratégica para elegir espacio en la primera gran prueba: renovar un centro de estética y una barbería con un presupuesto de 5.000 euros. Para afrontarla, los equipos contaron con la ayuda del diseñador de interiores Manuel Espejo, que les orientó a la hora de crear espacios funcionales y con personalidad para impulsar la imagen de ambos negocios.
Finalmente, el equipo ganador fue el que escogió la barbería, liderado por Mar y Carlo, que se coronaron por segunda vez como capitanes de equipo. Aunque ambos demostraron ser un tándem muy bien avenido, Lorenzo dejó claro que el liderazgo de Carlo había prevalecido y que el peso del proyecto había recaído especialmente sobre el actor. "Es un proyecto que me he tomado muy personal: es una barbería, tenía que ver con el baloncesto… y además estamos en un barrio donde he vivido muchos años", explicó el intérprete.
Por otro lado, Isa y Asraf arrastraron a su equipo a la prueba de expulsión debido a la falta de liderazgo y organización. Jesús, de Gemeliers, expresó la opinión general del grupo: “Lo que yo he sentido es que hemos tenido que remar demasiado cuando se supone que estamos trabajando en equipo”. A pesar de todo, Isa, Asraf y el resto de sus compañeros se mostraron satisfechos con el trabajo realizado en el centro de estética.
Confesiones y primeras veces
Como es habitual en el programa, también hubo espacio para las confidencias. Isa P compartió con Asraf algunos de los episodios más difíciles de su juventud, recordando su primer noviazgo con Alberto Isla y el embarazo que cambió su vida cuando tenía 17 años. La concursante también habló de su complicada relación familiar y de su paso por un internado, donde asegura que llegó a sentirse más acompañada que en su propia casa. “Sufrí maltrato físico y psicológico”, confesó, reflexionando sobre una infancia marcada por un entorno muy machista y experiencias que hoy intenta superar sin rencor.
El tono cambió cuando Carlo Costanzia protagonizó uno de los momentos más distendidos del programa al recordar cómo fue la primera vez que visitó la casa de su suegra Terelu Campos. El actor explicó que todo ocurrió de forma inesperada: estaba con unos amigos cuando le propusieron ir a tomar algo “aquí al lado” y terminó entrando en casa de la presentadora. “Entré de los nervios”, confesó entre risas. El momento más surrealista llegó cuando vio un retrato en la pared y, convencido de que era Terelu, comentó lo guapa que estaba, solo para descubrir que en realidad se trataba de María Teresa Campos, la abuela de su pareja.
La prueba de expulsión y el choque entre Antonia y Fiona
La última prueba llevó a las parejas en riesgo a reformar habitaciones de una residencia de estudiantes en Madrid con un presupuesto de 1.200 euros y la obligación de empapelar las paredes. El orden y la organización tuvieron un peso decisivo, por lo que los concursantes contaron con los consejos de Begoña Pérez, conocida como La Ordenatriz.
Fue durante este reto cuando saltaron chispas entre Antonia Dell’Atte y Fiona Ferrer, la pareja repescada en el programa anterior tras la salida de María Zurita por motivos médicos. Durante la visita del jurado, Marta Riopérez y Lorenzo Castillo, quedó patente la tensión entre ambas. “Ha pasado que hemos chocado y me he sentido muy ofendida”, reconocía Fiona, mientras Antonia defendía su postura: “Nunca he ofendido a nadie”. La discusión subió de tono cuando Antonia lanzó una frase que resumía el conflicto: “Tú me has levantado la voz y a mí no me la levanta ni Dios”. Aunque los jueces intentaron mediar y animarlas a dialogar, la falta de comunicación entre ellas marcó el desarrollo de la prueba.
Finalmente, Lorenzo Castillo anunció la decisión final: Antonia Dell’Atte y Fiona Ferrer se convirtieron en la pareja expulsada de la noche, recordando que, más allá de la creatividad y el talento, la comunicación y la convivencia son tan importantes como el trabajo de diseño.