El homenaje de Rafael y Pedrito a Adriana en 'Valle Salvaje': "¿Quién más tiene que morir?"
- Rafael explota ante su familia con un desgarrador discurso
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Valle Salvaje se prepara para despedir a su duquesa. La capilla ardiente ya está preparada con el cuerpo de Adriana, y los Gálvez de Aguirre son los primeros en velarla. También el resto de habitantes del valle y de la Casa Pequeña. Todos se unen al dolor de Rafael, sin embargo, el duque no está de acuerdo con las formas de proceder de su padre y el resto de la familia. Tampoco Pedrito, harto de las continuas discusiones y que no parecen cesar ni con el cuerpo de su hermana presente.
Tanto Rafael como Pedrito han mostrado su disconformidad de una manera firme, y defendiendo siempre el honor de Adriana en un homenaje desgarrador. ¿Te lo has perdido? Te contamos todos los detalles.
El desgarrador y emocionante homenaje de Rafael a Adriana
En el velatorio, José Luis dedica unas bonitas palabras a Adriana, así como su tía Victoria: "Era como un ángel caído del cielo. No comprendo cómo nos la han arrebatado tan pronto". Mientras, Rafael no puede seguir escuchando lo que dicen, y decide marcharse ante la sorpresa de su padre, que le pregunta por los motivos que le llevan a abandonar el velatorio de su esposa: "El cinismo del que estoy siendo testigo". Esto es tan solo el principio de un discurso desgarrador del duque de Valle Salvaje.
"Soy incapaz de seguir escuchando palabras falsas, palabras vacías", sigue diciendo mientras se acerca a acariciar el cuerpo de su mujer: "Por supuesto que esta mujer tenía un corazón generoso, un corazón noble, de hecho, era la mejor de las personas que ninguno de los presentes hubiese conocido". Su padre le pregunta qué es lo que tanto le molesta si están de acuerdo con él, y es cuando Rafael estalla: "Lo que me saca de mis casillas es que ustedes no mostraron escrúpulo alguno en utilizarla para sus intereses, en atacarla con saña cada vez que, simplemente, trataba de defenderse. Usted y su esposa le hicieron la vida imposible, la obligaron a casarse en contra de su voluntad, entre otras muchas cosas que podría decirle. Le arruinaron la vida, y ya de paso a mi hermano Julio. Y ahora tienen la poca vergüenza de llenarla de elogios, de flores".
José Luis comprende su dolor y le pide calma, pero Rafael de lo único que se arrepiente es de no haberle dicho todo esto antes. "Ahora Adriana no puede oír sus elogios, no puede sentir su cariño. En vida se lo tenían que haber demostrado. Mírenla, esta mujer es el amor de mi vida, la que amé en contra de todos, en contra de todo, y aun así la tuve", continúa diciéndoles a su padre y doña Victoria para pasar a dirigirse a ella: "Y aun así te tuve mi amor, nos tuvimos, y que se enteren bien, que cada instante contigo, cada beso, cada caricia, fue la mayor victoria de mi existencia, y ahora me la han quitado, dejándome solo, dejándome vacío, dejándome muerto en vida. Te quiero".
Tras observa a su esposa por última vez, Rafael vuelve a dirigirse a su familia: "Escúchenme bien: ahora mismo no hay Dios ni poder que me devuelva a esta mujer de aquí, pero quiero que les quede bien claro que tampoco habrá nadie ni nada que pueda borrar...", les dice sin poder completar la frase al romperse por completo ante Adriana.
Luisa responde a la pregunta que le hizo Adriana
Quienes también han ido a velar han sido los miembros de la Casa Pequeña, Mercedes y Matilde, acompañadas de Atanasio, mientras que Luisa llega del brazo de Pepa. La criada, al ver de nuevo a su amiga, se rompe de dolor, y se acerca a ella para entregarle algo muy especial: "¿Se acuerda? El colgante que le di de mi madre, en vida no me lo quiso aceptar". La joven se lo pone entre las manos para que lo lleve consigo, para que tenga un pedacito de ella en el cielo.
Sin embargo, Luisa también quería responder a la pregunta que le hizo Adriana antes partir: "Mi respuesta es sí, cuidaré de los suyos, que ahora son los míos, como cuidó usted de mí, y su hija sabrá que tuvo una madre más cerca de lo divino que de lo humano. Marche en paz mi Adriana. Me encargaré de que nadie manche tu nombre, no en mi presencia ni en la de tu hija".
Pedrito se impone y pone paz entre Bárbara y Victoria
Los Salcedo de la Cruz son los últimos en velar a Adriana. Victoria ha acompañado a sus sobrinos en este duro momento, y les explica que al día siguiente será el funeral en la capilla y que su hermana será enterrada con todos lo honores. Sin embargo, la reacción de Bárbara es la misma que la de Rafael, y le reprocha a su tía que eso se lo tendrían que haber demostrado en vida, defendiendo su recuerdo de quienes fueron injustos con ella en vida.
Las dos se enzarzan en una discusión hasta que Pedrito dice basta. "Cállese. Estoy harta de tantas discusiones. No hemos dejado de pelear desde que llegamos al valle. Ni si quiera en frente del cuerpo sin vida de Adriana podéis conteneros, las dos", dice también refiriéndose a la actitud de Bárbara, pidiéndoles a u hermana y su tía que lo único que quiere es observar el rostro de Adriana por última vez, en paz, sin peleas.
"No entiendo el por qué de tanto enfrentamiento. Usted me verá como un niño, tía, pero no crea que no me entero de todo lo que sucede en estas tierras. Peleas, traiciones, guerras. ¿Quién más tiene que morir para que aprendamos a tratarnos con cariño? Murió doña Pilara, Gaspar, don Julio y ahora Adriana. ¿A quién más tenemos que perder para que aprendamos a valorarnos los unos a los otros y a tratarnos con cariño como una familia debería comportarse?", dice el pequeño, demostrando ser el más adulto de todos.
Alejo acompaña y arropa a Luisa en su dolor
Luisa aún sigue unida a su amiga, y por eso vuelve a donde se encuentra el cuerpo de Adriana. Alejo se da cuenta de que la criada no puede separarse de ella, que le confiesa que es incapaz de despedirse para siempre de la duquesa: "¿Cómo voy a ser capaz de continuar hacia delante?". El Gálvez de Aguirre acompaña a Luisa en su dolor, e intenta animarla alegando que con el tiempo aprenderá a no lamentarse por haberla perdido, sino a alegrarse por haberla conocido, pero también le hace saber que no está sola.
¿Habrá paz en el último adiós a Adriana? ¡No te pierdas el próximo capítulo de Valle Salvaje!
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