Salvador Dalí, aniversario de la muerte de un genio: ¿Más importante que su obra?
- Dalí fallecía el 23 de enero de 1989 en su localidad natal, Figueres. Quienes le cuidaron siguieron haciendo negocio hasta su muerte
- Genial, pero también polémico, excéntrico, exhibicionista, vanidoso...
Si buscamos la palabra genio en el diccionario de la RAE encontramos la acepción "capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables". Nadie podrá negar que la definición parece estar hecha a medida para Salvador Dalí, aunque quede corta.
Un personaje que nunca defraudaba
Pocas veces un personaje ha dado tanto juego a los medios de comunicación. Todas, absolutamente todas las intervenciones públicas de Dalí eran "de calidad" para los periodistas, como él mismo decía. Pero también lo eran para el público: proporcionaba entretenimiento, espectáculo, nunca defraudaba. En una entrevista concedida a nuestro compañero de RNE en Barcelona Lluís Pruneda en su casa de Portlligat, Dalí llega a afirmar: "Tómenme, porque soy alucinógeno".
Realizada en octubre de 1969, Pruneda pregunta por temas de actualidad como la llegada del hombre a la luna (Dalí dice que servirá, como mucho, para no constiparse, que se constipe un astronauta es caro y se buscará el remedio) o la designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco (reafirma su indisimulado franquismo). Por supuesto, vuelve a afirmar que es único, expresa algunas de sus extravagantes ideas (que los hippies peregrinen a Santiago, por ejemplo) o habla de obsesiones recurrentes, como las moscas gerundenses.
Como pez en las aguas de lo "políticamente incorrecto"
Sabedor de que la definición de Dalí como genio se queda corta, Luis del Olmo, en esta otra entrevista realizada en mayo de 1972 en la casa del pintor en Cadaqués, afirma que es "más que genio", pero añade que es, además, "excéntrico, agudo, intencionado, irónico, vanidoso y múltiple".
Olvida añadir a la lista otro adjetivo que le caracterizaba también: el de polémico. La entrevista lo atestigua: Dalí empieza por todo lo alto, expresando por enésima vez su opinión de que las mujeres no están dotadas para la creación artística, aunque sí para ser musa del hombre. Es más, lo acababa de decir delante de un grupo de esposas de embajadores, a las que parece no les había sentado demasiado bien...
La charla discurre por cauces amables, hablando de su infancia y juventud, pero, para cerrarla, lanza otra idea llamativa: la de que él es mucho más importante que su obra, pues esta no es más que un pálido reflejo de su cosmogonía. ¿Puro narcisismo o una verdad inapelable? Juzga tú mismo.
El 23 de enero de 1989 fallecía en Figueres. Aquejado de párkinson, su salud era frágil desde hacía tiempo, sobre todo tras la muerte de su esposa Gala en 1982. Los últimos años los pasó en soledad, en manos de personas que se encargaron, además de cuidarle, de seguir haciendo negocio con el artista.
Joyas del archivo sonoro