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¿Cómo pueden ayudar los libros a superar una enfermedad?

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Imagen de mujer leyendo un libro
¿Pueden los libros ayudar a superar una enfermedad?

Los libros nos transportan a otros mundos, a otras historias, a otras vidas. Nos acercan a realidades distintas. Hay quienes se refugian en ellos para pasar el duelo y quienes buscan entre sus páginas la forma de evadirse de lo que están viviendo, un entretenimiento. La Asociación Entrelibros de Granada es consciente del poder de la lectura y lleva desde 2010, año en el que fue fundada, persiguiendo una misión: "hacer presente la literatura, la filosofía, la palabra, en lugares donde es más necesaria que nunca, lugares de marginación, de exclusión social, de maltrato, de enfermedad, porque ahí es dónde cumple nuestro oficio su verdadera función".

Así lo explicaba Juan Mata, presidente de la asociación en un reportaje de Página Dos de 2018. Un año después, la Asociación Entrelibros obtuvo el Premio Nacional de Fomento de la Lectura. En su estreno, Un país para leerlo pone el foco en cómo puede ayudar la lectura a superar una enfermedad.

La lectura, una "medicina"

"Las personas que hemos tenido la suerte de beneficiarnos de la labor de Entrelibros, sobre todo las que hemos estado en un hospital, en una habitación gris durante mucho tiempo… En general allí se está con todo alrededor de la enfermedad, todo alrededor de la muerte. Las medicinas, el médico… '¿Cómo estás? ¿Cómo no estás? ¿Qué te ha pasado?'", explica una mujer. "Y de pronto viene una persona que es luz, con sonrisas, con alegría, con colores, y te lee una cosa que no tiene nada que ver con lo que a ti te está pasando. Y a partir de ese día, puede ser, y puede ser de verdad, que la luz se meta en la habitación gris y empiece a haber colores y empiece la mejoría", cuenta.

No es la única persona que ha encontrado en la lectura una ayuda a la hora de superar una enfermedad. Comparte su experiencia también un hombre que se enfrenta a la agorafobia: "Me ha ayudado a salvar la montaña. Vamos, que estaba deseando cuándo era la siguiente sesión con la asociación. Me ha servido como de medicina".

"En mi caso era una niña. Tenía 13 años", recuerda un joven. "Tenía anorexia nerviosa y estaba en una etapa que solo podía escuchar la voz de mi mente. Veía a las demás personas, sobre todo al personal sanitario, como mis enemigos. La forma de leer los libros era uno de los pocos momentos en lo que la mente me dejaba tranquila y encontraba un poquito de paz en toda esa lucha", explica, unos testimonios que apoyan la idea de Andrea Villarubia, vicepresidenta de la Asociación Entrelibros: "La experiencia es que, tras la lectura, las personas se pueden sentir bien física y emocionalmente".