El reencuentro salvaje en Costa Rica de El Twanguero con la guitarra española
- El guitarrista valenciano ha presentado su disco Carreteras secundarias vol. 2
- Este álbum fue grabado en la selva de Costa Rica después de unos meses viviendo en un barco
“Soy un rockero, pero empecé tocando la guitarra española y estudiando en el conservatorio”, ha explicado El Twanguero en De pe a pa. Con su disco Carreteras secundarias, volumen 2 “quería cubrir un poco las guitarras latinoamericanas y sobre todo reencontrarme con la guitarra española, que son las cuerdas de nylon y es el instrumento con el que empecé”. En el primer volumen de Carreteras secundarias se propuso un viaje por el norte de América.
La vida pandémica en un barco
“Durante la pandemia tuve la suerte de quedarme viviendo en un barco, que lo tenía un poco como mi estudio para ir a hacer ruido, porque en un barco puedes hacer ruido y no se queja nadie. En un apartamento es imposible”. Cuando empezó la pandemia y se cortó todo, se preguntó “¿qué hago?”. Se fue al barco y allí estuvo viviendo un año viendo los atardeceres mientras tocaba la guitarra.
““
¿Selva o desierto?
Valoró dos sitios para grabar este trabajo discográfico: el desierto de Joshua Tree en el estadio de California y la selva de Costa Rica. Prefiero la segunda opción porque en el desierto había “mucho viento y estaba muy seco”. “En la jungla es curioso, pero la humedad es buena para la transmisión de los sonidos. Para la guitarra, no, al principio había problemas, se desafinaba pero al fin y al cabo la guitarra es un árbol. En algún momento se dio cuenta de dónde estaba, había vuelto a casa, dijo ‘ok’, vamos ‘pa lante’”.
“Después de un año ahí flotando en el agua, decidí irme a algún lugar donde me dejaran entrar debido a las restricciones". Buscó en Google dónde podía entrar desde Estados Unidos, vio que lo podía hacer a Costa Rica y se fue para allá. Cogió su guitarra, sus micros y el portátil. "Hice un disco y un documental". "La idea de hacer el disco de este volumen 2 era hacer un viaje, ir a diferentes estudios, México, Brasil. El día de antes de que cortaran todo, tenía mi vuelo para irme".
Y las chicharras se iban
Este trabajo discográfico incluye temas como “Samba de la jungla” que define como “el tributo a sus habitantes”. Explica que estos animales son “una sinfonía”. “Cuando yo iba ahí a practicar por las mañanas en un claro que me busqué, yo creo que ahí ya se dieron cuenta. Al rato bajaban hasta las chicharras, porque la jungla es un sonido de chicharras”.
A pesar de las lluvias
Cuando se fue para allá no valoró el calor, la humedad o los mosquitos. “Los primeros días 'qué calor', pero de repente me dijeron 'en dos semanas empiezan las lluvias'. Lo que pasa es que las lluvias son como un reloj, a las cinco de la tarde hace aquello 'ras'. Entonces ya te preparas un poquito. Técnicamente fue un dolor de cabeza". Los primeros días estuvo en un estudio de grabación, pero no le gustó mucho. Un estudio de grabación en San José no le daba la calidad de los mejores estudios de Los Ángeles en los que él ha trabajado.
"Ya que he venido aquí, me voy a la selva". "Grabé ambientes, hay producción y quebraderos de cabeza también, pero la experiencia fue bonita. Lo que quería era hacer una ofrenda a los árboles con música". “Cuando estás ahí en la jungla, muchos días sólo y te baja todo, no estás en la ciudad pendiente y entonces es como un encuentro más con el instrumento y rodeado por árboles. Fue una muy buena experiencia. Me reencontré con la guitarra española”.
““