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Las cinco cosas que no te puedes perder de Turín

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 Foto panorámica de Turín
Foto panorámica de Turín istock

Turín se ha convertido en tendencia, los algoritmos de las redes sociales manejan a ritmos frenéticos el nombre de esta ciudad italiana. La noticia era muy esperada, y es que la imperiosa urbe se convierte en la anfitriona del Festival de Eurovisión 2022. La elección no ha podido ser más acertada, es una localidad para respirarla y dejarse impresionar. Se caracteriza por ser una metrópoli llena de arte, pero rodeada a su vez por las imponentes cumbres de los Alpes. Así que, sea por el motivo que sea, lo de visitar Turín (como hicieron nuestros compañeros de Españoles en el mundo) tiene que ser de obligado cumplimiento. Sobriedad y lujo, historia y arte, naturaleza y gastronomía en un mismo lugar.

Un paseo muy noble

La capital de la región de Piamonte es un centro cultural y de negocios. Si paseas por sus calles, la cámara en mano debe estar siempre presente, ya que su arquitectura es sorprendente. Hay edificios de estilo barroco, rococó, neoclásico y del art nouveau. El ambiente que se respira es majestuoso y humilde, vital y vintage. El centro turinés está presidenciado por la Plaza Castello, y desde allí se puede vivir cualquier latido de los tesoros que esconde esta maravillosa localidad. Sus vecinos tienen la fortuna de gozar cada día esos palacios tatuados por la historia de reyes y nobles, como es el caso del Palacio Real y del Palacio Madama. Y la realeza no termina, porque a los alrededores de la ciudad está la conocida “corona de delicias”, unas preciosas residencias que fueron construidas como palacios de caza o residencias estivales, entre las que destaca Reggia di Venaria Reale.

Edificios sagrados de película

No olvidemos que Turín es italiana, lo que significa que tiene una hermana muy, pero que muy famosas por su valor religioso: la Ciudad del Vaticano. Nuestra protagonista no puede ser menos y también tiene peso por sus increíbles edificios aptos para fieles o amantes del arte. Algunos de los más emblemáticos son la Basílica de Superga, Basílica La Consolata, Basílica de la Maria Auxiliadora, Duomo Di Torino e Capella della Sacra Sindone o la Real Chiese di San Lorenzo. Pero el listado es largo e impresionante.

Imágenes aéreas de Basílica de Superga, Turín

Amedeo II of Savoy in 1706 and designed by Juvarra. where the plane of the Grande Torino crash of Turin Football Club happened, in 1949. Getty Images/iStockphoto istock

¡Luces, cámaras y acción!

Turín es una caja de sorpresas, no solo por su belleza artística, sino que también es la capital del cine. Cuna del Risorgimiento, vio nacer a obras maestras del séptimo arte como ‘Cabiria’, de Pastrone, en 1914, seguida de muchas otras más. Tanta es la relevancia que tiene para esta urbe el cine, que uno de los edificios de ladrillo y hierra más impactantes de la capital, con 168 metro de altura, es precisamente sede del Museo Nacional del Cine. Es la Mole Antonelliana y alberga un sinfín de capillas temáticas donde se puede visionar películas, descubrir los procesos técnicos que hay en un rodaje, o hacer un entretenido recorrido por la historia de los largometrajes gracias a la colección de carteles y objetos que conservan. Fotografías, recuerdos, guiones y hasta un altar dedicado a grandes figuras, como la de Merilyn Monroe.

La gastronomía que no falte

La comida italiana no necesita presentación, es más que conocida alrededor del mundo, apreciada y valorada. Cada región del país cocina la tradicional pasta y pizza de una forma diferente, lo cual nos lleva a pensar que en Turín hay muchas papeletas de comerla de modos muy deliciosos. Sin embargo, hay otros manjares que también se pueden disfrutar si se visita la capital piamontesa. Un ejemplo es la bagda cauda, el plato por excelencia más castizo de la zona. Único y potente, se compone de una salsa preparada con anchoas, ajo y aceite de oliva, y en él se suele mojar diferentes verduras. Otro original es la Vitello tonnato, un entrante de carne de ternera asada acompañada de una salsa con atún, alcaparras, anchoa y huevo duro. Y como no todo va a ser salado, también hay postres, como el Bonet. Un delicioso pudin elaborado con azúcar, leche, huevos, cacao, ron y galletas de almendra. ¡También disponible en versión helada!

Antes de irte...

¡No olvides los museos! Un viaje no puede terminar sin visitar los más conocidos de la localidad. En el caso de Turín, destaca el Museo Egipcio, el segundo de su temática más importante del mundo. También es el más antiguo, nació en 1724 y es el motivo por el cuál muchos curiosos se desplazan hasta esta capital piamontesa. Todas las piezas que se exponen son de gran valor, algunas compradas, otras recuperadas por expediciones arqueológicas, pero todas igual de relevantes.

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