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El Ministerio del Tiempo

¡Vota por tu capítulo favorito de la cuarta temporada!

Por
Salvador lidera de nuevo El Ministerio del Tiempo cropper

El pasado martes dijimos adiós a la cuarta temporada de El Ministerio del Tiempo que con tan solo ocho episodios nos será muy difícil olvidar. Después de ocho semanas, los ministerios nos sentimos un poco vacíos al saber que el próximo martes no habrá nuevo episodio de nuestra serie favorita. Pero tranquilos, tenemos la solución para ello: recordar cómo han sido y revisionar toda la temporada en la web.

Lo cierto es que estos capítulos han tenido de todo: amor, risas, intriga, ciencia ficción y personajes históricos a la altura de la serie. Por ello, sabemos que es difícil quedarse solo con un episodio, pero en RTVE Digital queremos saber cuál es tu favorito. ¡Participa en nuestra encuesta y vota por él!

No te preocupes si aún no has visto la temporada completa. Más abajo tienes el enlace a todos los capítulos para que le des al play y disfrutes de las nuevas aventuras que nos ha dejado la patrulla.

Capítulo 1: Perdido en el tiempo

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 1: Perdido en el tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

"El cine español sigue paso a paso, firme y seguro

camino de competir con las grandes industrias del mundo.

Entretenimiento y patriotismo que conjugan en una nueva película

y con un nuevo actor.

De héroe de guerra a estrella de cine,

Eulogio Romero,

que luchó contra el comunismo en la División Azul,

debuta con 'Amor y patria'.

(Rebobinado)

Nueva película y con un nuevo actor.

De héroe de guerra a estrella de cine,

Eulogio Romero,

que luchó contra el comunismo en la División Azul,

debuta con 'Amor y patria'."

(Móvil)

Joder...

(Móvil)

¡Hola!

¡Eh!

¡Ayuda! ¡Ya voy!

¡Ya voy! Joder...

Tranquilo.

Era Salvador. Claro que era Salvador.

Suéltame, porfa.

¿Estás seguro? Eh...

No sé...

Me parece una lástima, ¿no? Sí...

(Móvil)

Sí, Salvador.

Perfecto, ahora mismo voy para allá.

¿Pacino?

Mmm... No, no, no, no, la verdad es que no sé.

Muy bien, hasta ahora.

Reunión urgente.

¿Te ha preguntado por mí? Sí.

Yo creo que se huele algo, ¿eh?

Eres muy paranoico tú, ¿eh?

Muy paranoico.

"La única conclusión posible:

y es que la vida no tiene sentido

sin estar cerca de los que amamos."

Sabias palabras.

Blanquita, Blanquita... ¡Uy, uy, no me pegues estos sustos!

¡Toma, toma! ¡Mira la moto, mira la moto! Brrrr...

¡Aum, qué bueno!

¿La nena también quiere? La nena luego.

Venga, otro poquito... Brrr...

(Móvil)

¡Aum, qué bueno!

Maldita sea.

Ya está, ya está, ya está.

Cuántas veces tengo que decirles

que no quiero cambiar de compañía de...

Salvador...

Bienvenido, Alonso.

Bonito corte de pelo, sígame.

Alonso llega tarde. Normal, estamos en el quinto pino.

Se tarda más en llegar aquí desde el centro

que al siglo XII.

¡Mirad quién está aquí!

Voy a por unos cafelitos.

(RÍE) ¡Mi colega de Flandes!

¡Pacino!

¡Cuánto tiempo, tío! Desde el 1 de noviembre de 2017.

¿Cómo estás? Bien.

¿Esto es ahora el Ministerio? Sí.

La gentrificación.

Pero mejor no hablamos de ese tema.

Oye, ¿cómo está tu niña? ¿Bien? Preciosa, preciosa.

Ay, sí, ¿a ver? Os voy a enseñar unos retratos.

¡Oh! Mira, mira...

Está guapísima. Se parece a su madre, ¿eh?

Con un bigotito...

Para tener un padre de 486 años, no está nada mal.

(TOSE)

Bueno, pues bienvenidos todos.

Como decíamos ayer,

la misión por la que les he llamado...

Perdón...

Yo ya me he retirado.

Sí, además...

además, en un par de horas,

tengo que ir a buscar a mi niña a la guardería.

Usted es muy necesario en esta misión, Alonso.

Deberán investigar a Eulogio Romero Lozano.

Y ese, ¿quién es? Ni pajolera idea.

Solo sabemos que su cara es esta.

"Eulogio Romero,

que luchó contra el comunismo en la División Azul,

debuta con 'Amor y patria'."

Igual es un antepasado de Julián.

Un alma gemela.

Como Elena, que es idéntica a la primera mujer de Alonso, ¿no?

Un momento, una cosa es parecerse razonablemente a alguien

y otra cosa es ser idéntico.

Donald Trump y Boris Johnson

se parecen, pero no son idénticos.

Benjamin Franklin y Chiquito de la Calzada,

se parecen, pero no son idénticos.

El chico de "Los hombres de Paco" y yo,

no lo digo yo, lo dicen todos,

nos parecemos, pero este tío...

Por favor, este tío...

A fe mía que lo es.

Pues ya saben cuál es la misión.

Ir al Madrid de 1943 y averiguarlo.

-Llegarán a tiempo para ver el final del rodaje de "Amor y patria".

-Alonso y Pacino acompañarán a Irene en la misión.

¿Cómo? Pero si yo conozco la época mejor que nadie.

Cierto, pero no a Julián.

Usted se quedará e investigará en los archivos

si hay otro Eulogio Romero Lozano en la época.

(Ascensor)

Son los mismos pasillos que en el Ministerio.

Sí, nuestros ingenieros idearon una conexión desde aquí. Esta es.

Pacino...

Solo una pregunta:

¿por qué se me llamó a mí y no a Amelia?

También se la llamó.

-¿Te gusta?

-Claro, cariño, me chifla.

Sí, cariño.

¡Vamos, sí!

¡Vamos, vamos!

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Así, cariño, así!

¡Vamos, vamos! ¡Vamos, vamos! Muy bien, cariño.

Así...

Qué bien...

Menudo trago.

¿La puerta del tiempo en un burdel? Mayor discreción imposible...

Les esperaba más tarde. ¿Qué tal?

Bien.

-Usted es la que trabaja en el Ministerio, ¿no?

Sí, claro. Vale, vale.

Pero como cobramos tan poco, un dinerillo siempre viene bien.

Y no saben lo dura que es la posguerra.

Aquí tienes todo lo que necesitáis y los documentos de identidad

y lo demás está debajo de la cama. Perfecto, gracias.

Y si me permitís que...

Sí, claro, termina... Tú termina. Sí, sí.

Termino y os dejo libre la habitación.

Muy bien. Gracias.

Por aquí.

Buenas tardes.

Buenos días... Es Julián.

Gracias por venir, pueden preguntar lo que quieran.

Sí, dicen que es el nuevo galán del cine español,

¿qué dice sumujer de eso?

Suponiendo que eso sea verdad,

a mi familia no le afectará en nada.

Tengo un hijo precioso y una esposa perfecta.

¿Qué más puedo pedir?

Mira.

Es su esposa.

La del Eulogio Romero que se parece a Julián, sí.

Según los datos que he encontrado en el Registro Civil,

se casaron ese mismo año, en 1943.

Ella estaba embarazada y era viuda.

Y ahora viene lo bueno.

Eulogio Romero Lozano con su esposa y sus dos hijos,

en Águilas, provincia de Murcia, año 1936.

Es el único Eulogio Romero que cuadra por edad con el nuestro.

Ah, entonces eso quiere decir... Que hay dos Eulogio Romero.

¿Tiene usted algún método para actuar

o utiliza sus propias experiencias? Perdón, pero no le entiendo.

Usted era un soldado, un héroe, que es lo que aquí interpreta.

Le puedo asegurar que una cosa es una guerra

y otra muy distinta rodar una película.

Aunque todavía no sé qué es más peligroso.

Usted luchó en la División Azul. Sí.

¿Qué nos puede contar de aquello?

Bueno, que en Rusia hace mucho, mucho frío.

(RÍEN)

Y que fue un honor combatir por España y contra el comunismo.

¿Y antes de eso?

Para mí ya no hay un antes, el pasado es historia.

Soy un hombre que solo mira hacia adelante.

Como España.

Pero lo interesante

es que la pista de este Eulogio Romero

se pierde en 1937,

cuando se le da por desaparecido en la batalla de Teruel.

Como nuestro Julián.

Los dos Eulogio Romero tienen eso en común, no es poco.

Bien, pero hay algo que no entiendo.

A ver, ahora este Eulogio Romero, Julián o el que sea,

sale continuamente en el NO-DO, ¿por qué su familia no dice nada?

Porque murieron en un bombardeo en Águilas.

Hubo muchos Guernicas, Ernesto.

Y no solo en un bando.

La aviación alemana probó sus armas en Guernica,

pero la rusa bombardeó la plaza del mercado de Cabra

llena de gente.

Pero nadie sabe de esas muertes porque Picasso no las pintó.

La guerra es eso que provocan tres idiotas

y luego mueren miles de inocentes.

¿Y cuáles son sus próximos proyectos?

No, no, creo que no es el momento de hablar de eso.

Muchas gracias por su asistencia y disfruten del piscolabis.

Gracias. -Gracias.

Señor Romero, disculpe, soy Irene Larra,

de la revista "Primer Plano"; mi compañero, Alonso.

Encantado.

La rueda de prensa ha estado fantástica,

pero nos gustaría dar una visión más amplia de usted.

Sí, de usted, de su familia.

Lo siento, pero prefiero mantener a mi esposa lejos de las cámaras.

Lo entiendo perfectamente, pero...

¿Hay posibilidad de que me conceda una entrevista algo más personal?

Eso de más personal suena bien.

Pero con una condición. ¿Cuál?

Que dejes de llamarme de usted.

Hecho.

Pues entonces, mañana a las 13:00 en El Capote.

Te invito al aperitivo.

Don Eulogio, ¿desea un vinito? Ahora no, gracias.

Perdone, ¿me firmaría un autógrafo? Sí, hombre, claro.

Gracias, de verdad, muy amable.

¿Cómo te llamas? Jesús Méndez.

Bueno, todos me llaman Pacino.

Italiano, ¿no? Eso dicen.

Querido, tenemos que hablar. (ASIENTE)

Ya sabes que no me gusta que fumes.

Menudo mujerón, ¿eh?

Es la señora del productor. Perdón.

No se preocupe, yo me encargo. Perfecto.

Gracias. Gracias, gracias a usted. Gracias.

¿A que no sabes lo que tengo? Sí.

Unos ojos preciosos. (SONRÍE)

Los ojos están un poquito más para arriba.

Mira lo que te he traído.

Las tres invitaciones para la recepción del Generalísimo.

No sé cómo agradecértelo.

Pues yo sí.

"Tu secreto estará a salvo conmigo.

No te vayas.

Debo marcharme.

Pero volveré.

Porque te quiero...

y por España."

¡Corten!

Más ímpetu, Romero, más ímpetu.

Pero ¿cuándo?

¿Cuando digo "te quiero"? Cua...

No, hombre, no, cuando dices "España".

(SILABEANDO) ¡España!

¡A primera!

(Sirena)

¡Silencio!

¡Acción!

"Tu secreto estará a salvo conmigo, no te vayas.

Debo marcharme.

Pero volveré.

Porque te quiero...

¡y por España!"

¡Perfecto! ¡A por el bocadillo!

¡Vale, vamos!

Una hora de parada para comer y volvemos.

Qué, menudo peliculón, ¿eh?

Ahí con sus matices, su rigor histórico...

Es Juliá. Pronto lo vamos a saber.

Tengo su ADN y la muestra caligráfica.

Así que solo queda esperar resultados.

Qué barbaridad, macho, ni Colombo.

Voy al burdel. ¿Cómo?

Quiero decir que me voy al Ministerio a entregar esto.

Muy bien. Venga.

A mí no me hace falta ver ningún resultado.

Es él.

Un vino blanco, por favor.

Hola.

Perdona la descortesía,

pero no me gustaría que todos creyeran que eres una buscona.

Abundan mucho por aquí.

Y las mujeres nunca se sientan solas a la barra.

¿Lo de siempre, señor Romero? Por supuesto.

Debes de ser muy buena periodista,

o tener unos contactos estupendos.

Eres la primera mujer periodista que conozco.

Quizá soy mucho mejor periodista que muchos hombres.

¿Nos sentamos? Claro.

Bueno...

¿Qué querías preguntarme?

Combatiste en la División Azul.

¿Por qué? ¿Qué te llevó a hacerlo?

Defender la fe cristiana frente al comunismo.

Pero como ya dije, prefiero no hablar de mi pasado.

Perdí gente muy querida. Perdimos, Eulogio.

Perdimos. ¡Luis, amigo mío!

¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

Mira, te presento,

Luis García Berlanga, ella es Irene.

Encantada.

Larra, Irene Larra, soy periodista.

Algún defecto tenía que tener.

Porque, por lo demás, está usted estupenda.

Bueno, qué, ¿te has pensado lo que te dije?

Dedicarme al cine... (ASIENTE)

No, gracias, con dos carreras, tengo bastante.

Además, prefiero ser escritor, parece que no se me da mal:

he ganado el Luis Fuster, por un articulito, pero bueno.

Enhorabuena.

Se llama "Fragmentos de una primavera".

Era sobre la División Azul.

(Disparo)

(Disparo)

(Disparos)

Luis, ¡Luis!

Está usted hablando con el mejor francotirador del regimiento.

Si no es por él, me quedo allí criando malvas.

Me tengo que ir, nos vemos pronto.

(HABLAN EN RUSO)

Encantado de conocerte. Encantada.

Y piénsese lo del cine. Bueno...

Bueno, no, no... (RÍE)

¿Qué ha dicho?

"Hasta luego" en ruso.

Fuiste francotirador.

Sí.

Mataste gente.

Sí, claro, a demasiada gente.

Pero también salvé a muchos de los míos.

Ya sabes de mi pasado.

¿Algo más?

Perdona que insista, me gustaría mucho entrevistar a tu mujer.

Prometo no hacerle ninguna pregunta incómoda.

Está bien, avisaré a mi esposa.

Pero cumple tu promesa.

Ninguna pregunta incómoda.

Prometido.

Gracias. A ti.

Es Julián.

La prueba caligráfica lo certifica,

aunque con el ADN nos hubiera bastado.

-Sí, porque con la pasta que ha costado.

Es Julián, pero él no lo sabe.

Esto sí que parece obra del demonio.

La clave está en la batalla de Teruel.

Ahí estuve yo con Julián. Y Eulogio Romero también.

Por cierto, ¿dónde está Pacino?

Le ordené que vigilara a Julián.

Buenas tardes.

(HACE FOTOGRAFÍAS)

El verdadero Eulogio Romero y Julián,

los dos estuvieron en las trincheras republicanas.

¿Cómo es que el Régimen le permite tanta popularidad?

Es que por eso mismo se alistó en la División Azul.

Porque unos lo hacían como voluntarios

para luchar contra el comunismo

y otros redimían sus penas y limpiaban su apellido

luchando en Rusia. Exacto.

Luis García Berlanga fue voluntario para evitar represalias,

su padre había sido gobernador civil de Valencia en la República.

(Mensaje de móvil)

Es Pacino.

Manda unas fotos.

No me lo puedo creer.

Son Pedro Corral,

Miguel... no recuerdo su apellido y...

y...

Carlos, Carlos Munuera.

Parece que los conoce usted muy bien.

No éramos muchos los que luchábamos contra el Régimen

al acabar la guerra. Lola...

Ha llegado el momento de que se incorpore a la misión.

¡Hombre!

Ya era hora, macho, no veas.

Gracias.

Lola, ¿tú qué haces aquí?

Cambio de planes.

Los hombres que fotografiaste junto a Elogio... Toma.

Son republicanos que luchaban contra Franco.

Y Lola los conoce bien. (ASIENTE)

Así que mañana, voy a ver a uno de ellos.

Perfecto, voy contigo.

No, Pacino, tengo que verle a solas.

Podría ser peligroso.

Irá sola. Y busca otra habitación, por favor, que debemos descansar.

A la orden, jefa. Te acompaño.

Gracias, Irene. De nada.

Irá sola,

pero quiero que la vigiles a cierta distancia.

De acuerdo.

(Disparo)

(Disparos)

¡Ah!

¿Estás bien?

(Llanto de bebé)

Sí.

Sí, tranquila.

Acuérdate que esta mañana vendrán por la entrevista.

¡Oh, là, là!

¿Qué haces aquí?

Creía que estabas en Francia.

Yo estoy donde se me necesita.

Estás guapísima.

Como siempre.

Joder, sí que se conocían.

Tengo que hablar contigo.

Creo que tenéis un infiltrado.

Nos conoces a todos y sabes que no.

A Eulogio Romero no le conozco.

¿Cómo te has enterado?

Porque es un tipo que sale hasta en el NO-DO.

Y una amiga me ha dicho que te vio con él en el Victoria.

Mira, Lola, yo podría la mano en el fuego por Eulogio.

Yo no.

¿Cuál es el objetivo de vuestra misión?

Matar a Franco.

Muy bien, pues esta ha sido la última foto.

Gracias.

Voy a llevar al niño a su cunita. Claro.

(Relojes)

Qué extraño.

(Reloj dando la hora en punto)

No le dedica ni un solo gesto de cariño.

Ni la toca.

Qué maravilla, ahora eres un experto en asuntos amorosos.

Me he puesto al día.

No me pierdo las series que hacen después del Telediario.

Se aprende mucho.

Preciosas fotos. Gracias.

Me ha dicho Eulogio que querían entrevistarme,

pero no sé qué más pueda decirles.

Y voy a llevar a mi hijo con mi madre.

No se preocupe, seremos breves.

¿Cómo es su vida con Eulogio? Maravillosa.

Tengo un hijo precioso y un esposo perfecto.

¿Qué más puedo pedir?

Muy bien.

¿Cómo se conocieron? Cuando enviudé.

Me quedé sola con el niño y Eulogio se hizo cargo de nosotros.

Muchas mujeres no pueden decir lo mismo tras la guerra.

Me encantaría seguir hablando con ustedes, pero no puedo,

de verdad.

Muchas gracias por el tiempo que nos ha dedicado.

Gracias. Hasta la vista.

Adiós.

Quieren matar a Franco.

-Son valientes. -Valientes tirando a suicidas.

-Pero eso cambia por completo nuestra misión.

Ya, Salvador, pero si lo lograran,

nos ahorrarían 40 años de dictadura.

Y usted lo sabe.

Lo que yo sepa u opine no importa.

Este Ministerio se encarga de que la historia

siga tal y como está.

¡Ya, pero la historia...! ¡Lola!

La historia es la que es.

Y punto.

¿Y Julián?

Insisto, hay que evitar que Franco muera.

Esa es nuestra misión.

Ministerio de mierda. Bueno, cálmate, Lola.

No puedo ni quiero calmarme.

Este Ministerio tiene reglas y hay que cumplirlas

por mucho que nos duela.

Tú te las has saltado muchas veces.

Lo mismo que Serpico, tu ídolo.

Sí, y he aprendido de mis errores,

como no mezclar lo personal y lo profesional.

¿Me seguiste?

Fue una orden, de Irene.

Y me viste besarle.

Supongo que era necesario.

No puedes volver a ver a tu amante y darle la mano, ¿entiendes?

Sospecharía.

Nos conocimos al acabar la guerra.

Y siempre que volvía a Madrid, después de rescatar a republicanos,

estábamos juntos.

Y sí, follábamos como conejos, sí.

Porque era la única manera de olvidarnos

de la miseria que nos rodeaba,

del miedo que teníamos a morir al día siguiente.

Lo siento. No, si la historia es la que es.

La lucha por la justicia no es fácil,

nunca lo ha sido y nunca lo será.

Y se cobra un peaje en nosotros mismos,

en nuestros amigos y en nuestras familias.

¿Te sabes las frases de "Serpico"?

¿Cómo no me las voy a saber si me has hecho ver la película

como seis veces?

¿Y cómo pensáis meter el arma en palacio?

Hay cosas que es mejor que no sepas.

Déjame hablar con él.

Todo tuyo.

¿Quién es esta?

¿Qué hace aquí?

Esta va a asegurarse de que no os maten.

Es de confianza.

Ha estado hasta hace poco en Francia ayudando en la resistencia.

Creemos que alguien podría haberos delatado.

Y sospechas de mí.

Bueno, te alistaste voluntario en la División Azul.

Era la única forma de empezar de cero si volvía aquí.

Pasé años en la cárcel esperando a ser ejecutado.

Pero ahora eres actor, ¿no?

Y el éxito te espera.

Y el dinero ablanda a las personas.

(RADIO) "Te lo voy a explicar para que lo entiendas.

No tengo nada que ganar porque ya lo he perdido todo."

Mi mujer y mis hijos murieron en un bombardeo.

Muchos de mis mejores amigos murieron en la cárcel o en Rusia.

Y cada noche, cada maldita noche,

vuelvo a ver sus caras.

Ahora dime,

¿sigues dudando de mí?

Joder.

¿Me compra un melón?

-¿A cuánto? -Muy barato.

-Échalo ahí, anda.

Toma.

Bah, déjalo, anda. Tira...

-¡Fua!

"Interrógalos a ellos."

¿Quiénes son?

Os presento a Irene...

y...

"¿Tú cómo te llamas, miserable?"

Alonso de Entrerríos.

¡Mierda!

Dicen que son periodistas, pero son espías.

¿Cómo lo sabes?

Les preparé una trampa y han caído en ella.

¡Miserable!

Carlos, Carlos...

Creo que lo más sensato

será que abortemos el plan de mañana, ¿no crees?

Averigüemos antes qué es lo que saben.

Vuelve a casa.

Han atrapado a Irene y a Alonso, voy a entrar.

-No, no intervenga.

Recuerde la misión: hay que salvar a Franco.

Eso es más importante que Julián y que todo.

-Pero, jefe... -¡No intervenga!

¡Joder!

¿Qué sabéis?

Nada.

Cometéis un grave error.

No trabajamos para la Secreta.

¡Mientes!

No vais a decir nada, ¿no?

No, Carlos.

Un par de rehenes nos pueden venir bien

si se nos complican las cosas.

(SUSPIRA)

Quiero ir mañana con vosotros.

"No, es demasiado peligroso."

Voy a ir.

La lucha por la justicia no es fácil,

nunca lo ha sido y nunca lo será.

Se cobra un peaje en nosotros mismos,

en nuestras familias, nuestros amigos.

(AMBOS) Y especialmente en nosotros mismos.

Pero, al final, el precio que pagamos

bien merece la pena por nuestra propia dignidad.

A esto le llamo yo volver al Ministerio por la puerta grande.

Lola encontrará la manera de solucionarlo.

¿Se puede confiar en ella?

Ha evitado que nos mataran.

Joder con la grasa de las uñas.

No creo que esa gente invite a mecánicos a sus fiestas.

"¿Dónde tienes el tabaco?

En la mesa."

(SUSURRANDO) Tengo que pasar la noche aquí, si no, sospecharán.

Mañana a mediodía, solo estarán Pedro y Miguel vigilando,

así que será el momento para que saques a Alonso e Irene.

(Pitido)

¿Vamos a la cama?

Claro.

En una hora, os pasarán a buscar.

¿No podemos esperarte?

Cuanto antes lleguéis a Portugal, mucho mejor.

Aquí corréis peligro, tanto si el plan sale bien o no.

Nunca podré agradecerte todo lo que has hecho por nosotros.

(Balbuceos de bebé)

Sed felices.

(Llanto de bebé)

Don Alfonso Villalobos.

-Bienvenido.

-Y su esposa, doña Carmen de los Ríos.

-Bienvenidos.

-Don Augusto Urrutia.

-Bienvenidos. -Excelencia.

-Y su esposa, doña Cristina Maldonado.

Bienvenidos. Gracias, su Excelencia.

Va usted muy elegante.

Muchas gracias, señora.

Y usted lleva hoy un collar precioso.

¿Qué es una mujer sin sus collares?

Entrar, hemos entrado.

Salir, no lo veo tan claro. No te preocupes, saldremos.

Don Eulogio Romero.

Bienvenido. Gracias.

Es el protagonista de "Amor y patria".

Me han dicho que su actuación es memorable,

que encarna a la perfección la gallardía del soldado español

y el amor por nuestra patria.

Confío en no defraudarle, Generalísimo.

Mi marido es un apasionado del cine.

Escribió "Raza", ¿sabes?

Pero como es tan humilde, lo hizo con un seudónimo.

-No es humildad, Carmen,

es que si pongo mi nombre verdadero,

la gente creerá que dedico mi tiempo a escribir

y no a gobernar.

Luego continuamos hablando.

(Cisterna)

¿Dónde están?

Venga, acompáñeme, quiero comentarle algo en privado.

Estoy dándole vueltas a una nueva película.

¿Y ha pensado ya en algún título? "Raza 2".

Así la gente no se confunde y sabe que es una continuación.

Que el público no es muy inteligente y hay que explicarle todo.

Claro.

¿Dónde transcurriría la acción?

¿De nuevo en la Guerra Civil?

No.

Ya hay demasiadas películas de la Guerra Civil.

Prefiero algo más internacional.

Quiero contar las hazañas de un héroe en el frente de Rusia.

Yo luché con la División Azul.

Lo sé.

Estoy informado de todo.

No.

De todo no.

De todo sí.

(DISPARA)

¿Qué clase de soldado no comprueba que su arma lleve balas?

-Yo, es lo primero que hago.

Se lo aseguro.

-No se os puede dejar solos.

-Ni mal acompañados.

Eulogio...

¡A mí, la guardia!

Hijo de puta.

Muy buen trabajo.

Bueno, yo me voy a cazar, que estos actos son un aburrimiento.

Dejad eso y que uno de vosotros vuelva a la recepción.

No sé cómo aguantaría esto sin dobles.

¡"Chorprecha"!

(Reloj)

¿Qué queréis de mí?

No pienso deciros nada, hijos de puta.

No sabe lo que nos alegra que esté de vuelta.

¿Cómo que de vuelta?

Come Julián, estás en los huesos. No me llamo Julián.

¿Qué lugar es este?

Su lugar de trabajo.

Antes de que desapareciera en la batalla de Teruel, en 1937.

Estamos en el año 2020.

Y esta es tu época, no 1943.

¿Qué queréis? ¿Tomarme el pelo?

Usted...

intentó matar a Franco.

"A su Excelencia, el jefe del Estado."

Pero el dictador murió en la cama.

"Rindieron así su último homenaje de admiración y cariño.

El dolor era patente..."

¿Qué está diciendo? Esto no puede ser.

Solo queremos que recuerdes.

Ese es el problema, que no tiene nada que recordar.

Julián, ¿recuerda usted la fecha del día de su boda

o la del nacimiento de sus hijos?

Mentira, mentira...

Trate de recordar Todo esto es mentira.

Tranquilo, Julián. ¡He dicho que no me llamo Julián!

Quiero irme.

¿Dónde vas? ¡Cuidado!

Cógele. Tranquilo, por favor.

¿Qué cojones queréis de mí? ¡Nada!

Tranquilo, no pasa nada. ¡Dejadme salir!

¡Soltadme!

Tranquilo. ¡Que me sueltes, cojones!

¡Tranquilo! ¡Quiero irme!

Todo va a ir bien, tranquilo. ¡Quiero irme!

¡Soltadme!

¡Soltadme, soltadme! Tranquilo...

No me extraña que Amelia no quiera regresar al Ministerio.

Aquí solo hay dolor y amargura.

¿Qué pasa? ¿No te vas a tomar una cervecita con nosotros?

No, me voy a mi casa.

Pensé que nunca más volvería a ver a Blanca y a Elena.

Bueno, vale, pero que...

Que no pasen otros tres años para volvernos a ver, ¿no?

¿Y por qué no os venís a cenar los dos en plan parejita?

Hasta la vista. Adiós.

Jo, ¿tanto se nota?

Pues sí, Pacino, sí.

Y eso no es bueno para nuestro trabajo.

(SUSPIRA)

Mira...

Creo que es mejor que le demos tiempo al tiempo.

Que de eso nos sobra aquí.

(SUSPIRA)

Sabría que vendrías.

¿Y por qué no te has escondido?

Porque te conozco.

Sé que me ibas a encontrar tarde o temprano.

¿Me puedo acabar el cigarro?

¿Por qué lo has hecho?

No...

No lo sé, no...

No podía volver a la cárcel.

No...

Solo una pregunta...

Sí.

Te he querido.

Mucho.

¡Alto ahí, alto!

¡Ni un paso más!

¿Dónde estamos?

Joder...

Y dicen que hace frío en Burgos. ¡Quieto!

¿No me reconoces, Julián?

¿Quién eres?

Soy Federico.

Federico, Julián.

¡Cómo mola!

Alguien muy próximo a Felipe IV

está a punto de cambiar la historia de España

y nosotros debemos impedirlo.

Qué guapa, ¿no? Ahí, con su tortillita de patatas.

Sí, guapa y anacrónica.

A Blanquita la podemos dejar en la guardería.

¿En la guardería? En el calabozo para gente pequeña.

Me he encontrado con un colega de la infancia

y resulta que es actor.

Me ha dicho que será el protagonista

de la próxima película de Almodóvar "Laberinto de pasiones".

-Si Banderas no lo hace, Almodóvar perderá su actor fetiche.

Quiere usted que montemos aquí una guardería.

No estoy pidiendo nada extraño, reconciliación familiar.

Conciliación, Alonso.

Conciliación familiar.

Bueno, bueno, el que faltaba ya.

¿Es Pedro? ¿En serio?

¡Hola! Buenas noches a todas.

Veo que esto está lleno de golfas, muy bien, me encanta.

Empezamos por la pareja número 1,

por diez ducados, dígannos títulos de comedia

de nuestro malogrado don Lope de Vega,

como, por ejemplo, "La dama boba". Un, dos, tres, responda otra vez.

Han convertido el palacio en un plató del "Un, dos, tres".

¿De qué diantres estáis hablando?

Tú, con esa cara, deberías ser actor.

-¿Yo, actor? Yo no. -Que sí, que sí, que sí...

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 1: Perdido en el tiempo - Ver ahora

Capítulo 2: El laberinto del tiempo

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 2: El laberinto del tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

(VÍDEO) "Eulogio Romero,

que luchó contra el comunismo en la División Azul,

debuta con 'Amor y patria'."

(PACINO RÍE) ¡Mi colega de Flandes!

Eulogio Romero Lozano con su esposa y sus dos hijos

en Águilas, provincia de Murcia.

Entonces, eso quiere decir... Que hay dos Eulogio Romero.

Es Julián.

Perdone, ¿le importaría firmarme un autógrafo?

La prueba caligráfica lo certifica.

Es Julián, pero él no lo sabe.

Los hombres que fotografiaste junto a Eulogio

son republicanos que luchaban contra Franco.

Y Lola los conoce bien.

Mañana voy a ver a uno de ellos.

Irá sola, pero quiero que la vigiles a cierta distancia.

Joder, sí que se conocían.

No puedes volver a ver a tu amante y darle la mano, sospecharía.

Fuiste francotirador, mataste gente.

¿Quieren matar a Franco?

Este Ministerio se encarga

de que la historia siga tal y como está.

¡Ya, pero la historia...! ¡Lola!

La historia es la que es y punto.

Ministerio de mierda.

Lola encontrará la manera de solucionarlo.

¿Se puede confiar en ella?

Estoy informado de todo.

De todo no.

De todo sí.

Hijo de puta.

Estamos en el año 2020 y esta es tu época.

¡He dicho que no me llamo Julián!

¡Soltadme!

¡Soltadme!

Pensé que nunca más volvería a ver a Blanca y Elena.

¿Y por qué no os venís a cenar los dos, así, en plan parejita?

¿Tanto se nota? Pues sí, Pacino, sí.

Y eso no es bueno para nuestro trabajo.

"Soy Federico. Federico, Julián."

Sí,

te he querido mucho.

(Música)

# Un, dos, tres,

# aquí estamos # con usted otra vez.

# Le ofrecemos un concurso alegre

# destinado a probar su ingenio.

# Por favor, # arrincone usted su mal humor

# y transforme en un juguete # su televisor.

# Un, dos, tres,

# les rogamos presten atención

# ya que pronto # se levantará el telón. #

"Buenas noches y muchas gracias a todos ustedes por acudir

una vez más a su cita con 'Un, dos, tres'. Hola, chicas.

-Hola, Mayra. -Hola, Mayra, buenas noches.

-Qué vestidos más originales.

Me recordáis a Jane Fonda en 'Barbarella'.

-Es que esta noche el programa está dedicado a la ciencia ficción.

-Y, Alejandra, tú nos presentas a la pareja número 1.

-Son Carolina Bravo Mendoza y Eduardo Robles Prieto,

matrimonio y residentes en Madrid.

-Hola, bienvenidos.

Rosalía de Castro fue una mujer de exquisita sensibilidad

que supo volcar en sus obras la dulzura de la tierra gallega.

No vamos a hablar solo de Rosalía de Castro,

sino que por 250 pesetas, deben decirnos

escritores, autores y poetas que hayan escrito sus obras

o parte de ellas en catalán, valenciano, gallego o euskera.

Por ejemplo, Rosalía de Castro.

Un, dos, tres, responda otra vez. -Rosalía de Castro."

(Efectos sonoros de tiempo)

(Sirena y campanilla)

¡Abre la puta puerta ya!

(Puerta)

¡Te voy a matar! ¡Abre la puta puerta, te digo!

¡Abre, ábrela!

Abre la puerta, venga, porfa. Venga, abre.

¡Abre la puerta, zorra! ¡Ábrela ya!

-Cómo mola...

Cómo mola.

-Mi amada Carolina, acercaos.

¿Qué os parece?

-Eh... Quería decir que es...

Hermoso.

-Ya habéis oído, don Diego, mola. (RÍE)

-Sí, su majestad, no creo que la Inquisición opine lo mismo.

-Cierto. Y nunca hay que llevarse mal con el Santo Oficio.

En cualquier caso, coged los pinceles,

que quiero que pintéis a mi amada Carolina.

Quiero un retrato que esté a la altura

de su arte y de su belleza, que...

-Que mole, que mole mogollón.

-Mogollón.

Evidentemente, nada de espejitos ni de quitarle la ropa.

-Como gustéis, majestad.

Majestad, no es de la familia real.

-Lo será cuando me case con ella.

¿Nos alabamos?

Nos alabamos. (RÍE)

-¿Qué mola mogollón?

¿No es demasiado "cheli" para el siglo XVII?

-Sí, sí, lo es. -Si parece una película de Pajares.

Mogollón, nos alabamos,

a mí, más que de Pajares, me parece, no sé,

del "Un, dos, tres, responda otra vez", ¿no?

¿Qué es eso, perdón? ¡Ah!

¿Que no lo conoce? No.

Pero si es el concurso televisivo por excelencia.

El problema es que se estrenó en 1972 y no en el siglo XVII.

Pero aún hay más.

Ernesto, por favor.

-La Biblioteca Nacional nos ha remitido una carta autógrafa

del propio rey Felipe IV sobre la paz de Westfalia.

-Presten atención.

(LEE) "Por mucho más que nos duela la pérdida de las provincias unidas,

hay más dicha que dolor en el mundo;

más flores en la tierra que rocas en el mar;

y hay mucho más azul que nubes negras;

y es mucho más la luz en la oscuridad.

Digan lo que digan los demás."

-Pero si eso es de Raphael...

¿El pintor? No, el cantante.

En definitiva,

que alguien de finales del siglo XX ha viajado a 1648, ¿no?

Y la está liando gorda.

-Sois conscientes de que si mi Felipe no se casa

con Mariana de Austria, nunca pintaré "Las Meninas".

-Pues pintará "Las 'Mononas'".

Vamos paso a paso y sigamos el protocolo.

-¿Qué hacemos? ¿Vamos directamente a 1648

o investigamos cómo esa mujer llegó allí?

Yo creo que lo segundo, ¿no?

Sin duda, Carolina ha utilizado una puerta del tiempo no oficial.

Que habrá que destruir. No, no, es que no hay nada.

No hay nada,

no tenemos puerta que dé a la corte del Madrid de 1648.

1647 o 1649, lo que queráis, pero 1648, no hay nada.

Pero si Velázquez acaba de llegar allí, ¿no?

-No, yo hago escala en Sevilla.

De paso, veo a la familia, allí hay una puerta.

-Bien, Lola y Pacino intentarán localizar a la tal Carolina.

Les ayudará el retrato que Velázquez pintó de ella.

-¿Cómo? No, eso no está acabado, solo está abocetado.

Diego, para un reconocimiento facial es suficiente.

Que no, que eso no está a la altura de mi obra,

no se puede mostrar. -¡Velázquez, por Dios!

-Vale, vale, rebajad el tono, así no me habla ni Felipe IV.

-Señores, a trabajar.

Alguien muy próximo a Felipe IV

está a punto de cambiar la historia de España

y nosotros debemos impedirlo. Muy bien.

¿Cómo está Julián?

Igual, no mejora, sigue creyendo que es Eulogio Romero.

Está sin acabar.

Un poco grande para escanear, ¿no?

No iba a pintar una miniatura para que os viniera mejor.

-Qué guapa, ¿no? Ahí con su tortillita de patatas...

Sí, guapa y anacrónica,

porque el primer documento que habla de la tortilla de patata

data de 1789.

Lo de esta mujer es muy fuerte.

Ya la tengo.

Empezamos.

(Móvil vibrando)

Están llamando.

Voy.

Bueno, vamos a doblar la ropita, ¿eh?

Me vas a ayudar a doblar la ropita.

Así.

Es el taxista. Sí.

Hay algo en el fuego de la cocina. Sí, estoy esterilizando biberones.

Cariño, ¿por qué no pides incorporarte al Ministerio?

No, no, que yo solo volví por Julián.

Alonso, escúchame, no vayas a enfadarte, ¿eh?

A Blanquita la podemos dejar en la guardería.

En la guardería...

En el calabozo para gente pequeña. Ni hablar.

Además, he leído que son un foco de enfermedades.

Lo hablamos cuando vuelva de Bruselas, ¿vale?

Bien.

(Móvil vibrando)

Vas a perder el avión.

Daré recuerdos de tu parte a los flamencos.

¡Ay!

Adiós.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Jo, de verdad, esto es un coñazo que vamos...

Esa es, esa.

Vale, la tenemos.

Carolina Bravo Mendoza,

Calle de la Madera, 75, segundo derecha.

¿Y hay algún registro de ella en el Ministerio del Interior o qué?

Pues aquí dice que hay una denuncia de desaparición

de 1981 y nunca se la encontró.

Vamos, os acompaño.

Que...

Qué pesado, ¿no? Velázquez.

Vamos, que casi lo tengo que atar para que no se venga.

¿Tú estás bien? ¿Pasa algo?

No. ¿No?

Yo qué sé, a ver...

Que lo que pasa en una época, bueno, en esa época se queda, ¿no?

¿O qué?

Bueno, algunas cosas no.

Pero si la Policía ya estuvo aquí, yo les conté todo lo que sabía.

-No pasa nada, hombre, ahora nos lo cuenta a nosotros y ya está.

-La última vez que la vi, fue con su marido a Torrevieja.

Hace menos de un mes.

¿Y saben si tenían familia o amigos allí?

¿No vieron el "Un, dos, tres"?

Les tocó un apartamento en primera línea de mar.

Ella ya no volvió más.

-Es lo mejor que la pobre pudo hacer, largarse.

¿Por qué?

Cuatro años, viví con ellos pared con pared.

Gritos y golpes todas las noches, pobre criatura.

-¿El marido sigue viviendo en el segundo derecha?

-Pues sí. -Gracias.

-Pero es más fácil que lo encuentren en el bar de la esquina.

-Gracias. Gracias.

-Hasta luego. -Adiós.

-De verdad, qué asco de vida, hija mía.

(TV) "Yo, como española media,

todo lo que sé de Finlandia es que es un país

que queda al norte de Europa, camino del Polo Norte;

con unas noches largas y crudas;

que ha tenido un compositor llamado..."

Pues eso,

habíamos vuelto de cenar y ella estaba en el baño y...

Y yo me fui a dormir.

Como tardaba, me levanté a ver si le pasaba algo

y había desaparecido.

¿Y por qué tardaste una semana en denunciarlo?

Creí que acabaría volviendo,

siempre volvía. -Siempre volvía, ¿no?

No te pego dos hostias porque no he desayunado,

hijo de la gran puta. Pacino...

A ver, si queréis saber algo más de mí,

hablad con mi abogado, ¿eh?

Bueno, gilipollas... -Perdona, campeón, ¿qué has dicho?

-No, nada, perdona, perdona.

Perdona.

¿Qué pasa, Jacinto?

-¡Ángel!

-Jesús...

-¿Qué dices tú? -¿Pero qué haces aquí?

¿Qué haces aquí?

Pero qué alegría... -Bueno, tío...

-Jo, ¿cómo estás?

-Bien, ven, que te presento a una amiga, ven.

-Hola, qué tal, soy Ángel.

-"Illo"... -Vaya sorpresa.

-Pero estás hecho un dandi. -Bueno...

¿Una guardería?

Quiere usted que montemos aquí una guardería.

Sí, es la única condición que pongo.

Una guardería para mí

y para el resto de hijos de funcionarios del Ministerio.

Creo que Blanquita se ha hecho popó. ¿Popó?

Literalmente, que se ha cagado.

Ah, pues tardo un minuto.

Me doy muy buena maña.

Necesito ayuda.

Actor, tú, actor.

-Actor, sí, voy a rodar una peli con Almodóvar.

El de "Pepi, Luci, Bom y..."... -"Y otras chicas del montón".

-Anda, mira, mira el madero cómo sabe de cine.

Ni te lo imaginas.

¿Ah, sí? Sí.

¿Y qué peli vas a hacer?

-"Laberinto de pasiones".

-¿Y qué personaje vas a hacer? -Pues mira, seré Sadec,

que es un chico árabe que forma parte de un grupo terrorista.

-¿Sadec? ¿Seguro que Sadec?

-Ah, pues no sé, yo creo que se pronuncia así.

-Sí, bueno, qué más da.

Bueno, enhorabuena, tío. Enhorabuena.

-Gracias.

-Que nos tenemos que ir, Ángel.

Pero no, quedamos fijo, ¿vale?

-Mira, os tenéis que pasar por el Culebro,

que yo estoy casi todas las noches allí.

Pero también te dejo mi teléfono. -Dabuti.

-Ahí tienes.

-Nos vemos. (GRITAN Y RÍEN)

Venga...

Encantada. Encantado.

(SUSPIRA)

¿Pasa algo?

Hay algo que no me cuadra.

Pues a mí me parece perfecto que haya aquí una guardería.

Siempre que no afecte

al buen funcionamiento del Ministerio.

-Eso pienso yo, porque montar aquí una guardería...

Es que no es tan complicado:

podrían cuidar a los niños los agentes jubilados

y se les daría algo de dinero,

para la mísera pensión que cobran. Buena idea.

No estoy pidiendo nada extraño, reconciliación familiar.

Conciliación, Alonso, conciliación familiar.

(Teléfono)

Dígame una cosa, Alonso,

¿usted ha estado en los tercios de Flandes

o en Comisiones Obreras?

Sí, Angustias.

Sí, páseme la llamada.

Es Pacino.

-A ver, jefe,

hemos averiguado que Carolina y su marido

consiguieron un piso en Torrevieja concursando en el "Un, dos, tres",

que ella desapareció allí y que su marido la maltrataba.

-Ahora solo falta que... -No, espere, que no es tan fácil.

A ver,

me he encontrado con un colega de la infancia

y resulta que es actor.

El caso es que me ha dicho que va a ser el protagonista

de la próxima película de Pedro Almodóvar,

"Laberinto de pasiones". -Un momento,

pero ¿no lo iba a hacer Banderas?

-Efectivamente, ahí está el problema.

-Claro, es que si Banderas no lo hace,

Almodóvar perderá su actor fetiche.

-Claro, efectivamente.

Y no podría rodar ni "Átame", ni "Matador, ni "La ley del deseo",

ni "Mujeres al borde..."... Y lo que es peor, "Dolor y gloria".

Todavía no está claro que eso vaya a suceder.

Pacino, quédese en 1981 con su amigo.

Investigue. -Dabuti.

Mierda...

¿Qué ha pasado? Que nos quedamos.

-¿Usted cree que lo que nos cuenta justifica que permanezcan en 1981?

-Ernesto, a veces es usted más clásico que Sagasta.

Pues claro que sí.

Almodóvar y Banderas son dos iconos de nuestra cultura popular.

Completamente de acuerdo. Mientras, yo iré a Torrevieja

a buscar la puerta por la que Carolina viajó a 1648.

Bien. Alonso, ¿la acompaña?

¿Cómo?

¿Así tan deprisa?

Muy bien, muy bien.

Pero yo voy a necesitar una cangura.

Antes de que se me olvide, la niñera está a punto de llegar,

pero, por si acaso se retrasase,

aquí está una lista de instrucciones, ¿eh?

¿Esto qué es?

¿La tabla de los mandamientos de la paternidad?

Más o menos. ¡Alonso!

¿Qué? Vamos.

Voy, voy. Voy, voy.

Bueno...

Venga, que con Angustias vas a estar muy bien, chiquitina.

No sabéis lo difícil que es para un padre

dejar a su hija en brazos de otro.

Y tú no sabes lo difícil que es para una que no es madre

cuidar del hijo de otro.

Gracias por opinar lo mismo que yo, Angustias.

Bueno, me voy.

Ya está, ya está, ya está...

Adiós, adiós.

(BLANCA LLORA)

-¡Payaso! -¡Gilipollas!

Vaya ambiente, ¿no?

El Madrid de los 80, nena, vamos.

(Música)

Dos ginebra cola.

¿Qué? Date una alegría, mujer,

que se te quite ahí la cara esa de mojicón que tienes.

Lola, eh...

No sabía que tenías un amigo tan especial.

Mira, amigos, amigos, solo he tenido dos en mi vida:

Ángel y mi amigo invisible.

Cuando era pequeño, me zurraban los niños y Ángel me defendía.

Claro, que a cambio, de mayor,

me quitaba las novias, era un donjuán.

¿Qué pasa?

Pues que he localizado a tu donjuán.

¡Eh!

¡Pero estáis aquí!

Hola.

Bueno, bueno, el que faltaba ya.

¿Es Pedro? ¿En serio?

Hola, buenas noches a todas.

Veo que esto está lleno de golfas, muy bien, me encanta.

A ver, ahora aquí,

mi amiga y yo vamos a improvisar una bonita canción.

Así que si en la cabina me dan al play, pues, venga, vamos allá.

# "One...

# One plus one.

# Two...

# Solo tú.

# Three...

# Free of nitht.

# Four...

# Four Seasons.

# Five...

# Jackson Five.

# Six...

# Is my sex.

# Seven...

# Seven up.

# Eight...

# After eight.

# Nine.

# Nine to five.

# Ten.

# Bo Dereck.

# Suck it to me.

# Suck it to me..." #

Como no esté aquí la puerta por la que Carolina

viajó al siglo XVII, no sé dónde carajo va a estar.

La verdad es que nunca dejaréis de sorprenderme

con vuestras habilidades.

(CHISTA)

¿Qué pasa? Un momento de silencio, por favor,

que estamos ante el sueño de millones de españoles:

participar en el "Un, dos, tres" y ganar el coche

o el apartamento en Torrevieja.

Irene...

Han roto el cerrojo.

El muy cabrón la siguió hasta aquí y forzó la puerta.

Perdona, que me están, que me están...

Hola, Angustias, qué tal, ¿cómo va?

¿Cómo que no ha llegado la niñera?

No, no, pero tiene que estar a punto de llegar, no.

Ya, ya, no, si yo lo comprendo, Angustias, pero lo que no...

Vamos a no ponernos nerviosos, por favor.

Vamos a ver, vamos a ver, Angustias, Angustias.

En la página 3 de las instrucciones...

Angus...Me ha colgado.

Sangre seca.

Por aquí cabe una persona, ¿no?

(Corriente de aire)

El Alcázar de Madrid.

Vamos, Alonso, tenemos que volver.

(Música)

Lola, Lola... ¿Qué?

Y vosotros dos, ¿de qué os conocéis?

Yo es que canto también aquí.

Una o dos noches cada semana.

Y una de esas noches, pues, mira, me vino a ver Pedro.

-Y vi a una estrella.

-Más que una estrella, estrella...

Una perra.

-Oye, qué te iba yo a decir, a este chico,

¿dónde lo tienes escondido?

-Tú, con esa cara, deberías ser actor.

-¿Yo actor? Yo no, yo actor, no... -Que sí, que sí...

-No, precisamente hay un chico ahora mismo en Madrid trabajando,

haciendo teatro clásico, Antonio Banderas, que debes conocer.

-Gracias, cariño, pero me temo que el reparto ya está cerrado.

-Pedro, pero nunca se sabe.

Yo tengo que salir en una película tuya,

creo que me gustaría interpretar a una mujer superficial.

Ya me gustaría a mí también, porque eres una monada, cariño.

Pero ese personaje me lo borda Fabio.

-Hombre, tía...

-A ver, Pedro, o sea, insisto,

tienes que conocer a Antonio Banderas,

es buenísimo. -¿Y está buenísimo?

-Bueno, sí. -Oye, escúchame,

y ese chico, ¿qué es? ¿Tu novio? -¿Novio?

Jesús no ha visto en su vida más polla que la suya.

-¡Uh, hetero! Pues yo te lo agradezco, cariño,

pero me parece que mi problema en este momento no es el reparto,

es el dinero.

Desde que hice "Pepi, Luci, Bom",

todos dicen que hago películas guarras.

-Pero si es buenísima. -Díselo a los bancos,

ya se han retirado dos del proyecto.

Quieren que haga una película más familiar.

-Claro, y no la historia de dos ninfómanos que se tiran

a todo lo que se menea... -Calla, calla, boba.

"Laberinto" es un cuento de hadas,

es la clásica historia en la que el príncipe

conquista a la plebeya.

-Tú lo puedes vestir como quieras... -Bueno, el caso,

tenemos una oportunidad todavía con el Banco de Crédito Industrial.

-Pásame el esmalte. -¿El qué?

-El esmalte de uñas. -¡Ah!

¿El Banco de Crédito Industrial? Sí.

Mi madre le ha puesto dos velas a la Virgen de los Remedios.

Si me das un papel de mujer superficial,

te lo consigo. Lola...

Que sí, que mi tío trabaja allí.

¡Oh, qué "overdose"!

No...

De verdad, no sé cómo ha podido pasar.

No sé en qué momento se me ha ocurrido lo de mi tío,

yo lo siento.

Igual es verdad que he bebido un poco más de la cuenta.

No vuelva a beber estando de servicio.

No, no, no. Pero...

No es mala idea.

¿No?

Además, es lo que dice la historia, ¿no?

Escuchen:

Javier de Garcillán, productor ejecutivo de la película:

"Un 70 % de un total de 20 millones de pesetas

han sido pagados con un crédito del Banco de Crédito Industrial;

y el 30 % restante,

gracias a diversas aportaciones privadas."

-Pero si el dinero lo da el Ministerio,

¿eso no cambia la historia?

-El dinero lo va a dar el BCI, como dice la historia.

Infiltraremos allí a un tío de Lola.

(ERNESTO ASIENTE)

-¿Y quién es su tío?

-Usted. -¿Yo?

¿Cómo voy a hacer de ejecutivo de banco si no tengo ni idea?

-Acuérdese de cuando se hizo pasar

por un gerifalte de la industria discográfica

para que Julio Iglesias dejara el fútbol.

Salvador, disculpa, pero es que hay un pequeño problema,

que es que yo le dije que hoy enviaría el guion a mi tío

y que la reunión sería hoy.

¿Lo ve? Si no tengo ni tiempo de leerlo.

-Bueno, ningún problema,

como si los encorbatados esos leyeran más de diez líneas.

Con la sinopsis va que chuta. A ver, un momentito...

Vale, ya está, aquí:

"'Laberinto de pasiones' narra la historia de amor

entre una joven ninfómana y el hijo de un jeque árabe.

Mientras que ella forma parte de un violento grupo musical,

a él lo que más le interesa son los cosméticos y los hombres.

Música, violencia, persecuciones, pasión, sexo."

-Los 80, época de libertades.

Ahora, en pleno siglo XXI,

nadie se atrevería a producir esta película.

-Sí, y yo tengo que ayudar a financiar todo eso.

-Ernesto, yo ya sé que por sus venas corre sangre medieval,

pero no somos el Santo Oficio.

-Está bien, sí, señor.

-Y ustedes, decidan qué hacer.

Pero Almodóvar tiene que conocer a Banderas.

Sí, señor, yo me encargo de eso.

Empezamos por la pareja número 1.

Por 10 ducados, dígannos títulos de comedia

de nuestro malogrado don Lope de Vega

como por ejemplo...

-Han llegado los condes de Peña Andrade, doña Carolina.

-Estupendo, muy oportunos.

-Como, por ejemplo, "La dama boba", un, dos, tres, responda otra vez.

-"La dama boba". -"La dama boba".

-"El perro del hortelano". -"El perro del hortelano".

Han convertido el palacio en un plató del "Un, dos, tres".

Pero ¿de qué diantres estáis hablando?

-"Lo fingido verdadero". -"Lo fingido verdadero".

(TOCAN MÚSICA DEL "UN, DOS, TRES")

-"La mal casada". -"La mal casada".

(Música)

Mira al rey.

-Bien, bien, mi sobrina tenía razón, tiene usted talento.

-Gracias.

-Sin embargo, la historia me parece un tanto...

Atrevida.

-Bueno, a ver,

yo le aseguro que Madrid es una ciudad

en la que puede pasar de todo.

-Sí, claro, sí, sí.

Pero mire, mire usted aquí, el guion, aquí, donde Sexilia dice:

"La receta para una buena fiesta es música, alcohol,

videos porno y drogas estimulantes." Un poco excesivo, ¿no le parece?

Lo del incesto ya... Tío Ernesto,

son tiempos modernos.

Años 80, época de libertad.

Órdenes son órdenes.

-¿Perdón? -No, nada, cosas mías.

Bien, tendrá usted su dinero para financiar su película.

Había pensado en, no sé, quizá...

-70 %.

-Adjudicado.

-¿Así ya...?

Y recuerda lo que habíamos hablado. Que sí, que ya, ya.

Tengo que conocer al tal... Antonio Banderas.

Eso. Que no se te olvide.

Chica, qué obsesión os entrado con ese chico.

Ni que fuera Marlon Brando.

Son cinco respuestas acertadas a diez ducados cada una,

50 ducados.

-¡Muy bien, 50 ducados!

Llevamos aquí todo el día,

¿es que no se trabaja en esta corte?

¿Cuándo se ha trabajado en una corte, Alonso?

Por ocho ducados,

dígannos nombres de armas utilizadas por los tercios

como, por ejemplo, una espada. Un, dos, tres, responda otra vez.

Una espada. Una espada.

Un mosquete. Un mosquete.

Una daga. Una daga.

Un arcabuz. Un arcabuz.

Una lanza. Una lanza.

Una alabarda. Una alabarda.

Un revólver...

(Campanilla)

Pero, pero ¿qué palabra inventasteis?

Debéis pensar y contar hasta siete, pues la respuesta es pistolete.

-Con esta puntuación, don Alonso y doña Irene, pasan a la fase final.

Don Alonso y doña Irene se han quedado

con la partitura del maestro Carlos Patiño.

Pues yo les ofrezco 300 ducados o el obsequio.

Debe ser un regalo muy valioso para que nos ofrezcan tal cantidad.

No sé, no te creas.

Los 300 ducados o el obsequio.

Hemos venido a jugar.

Muy bien. Muy bien.

Vamos a ver...

(LEE) "Según la leyenda de Orfeo, la música amansa a las fieras.

Y eso es lo que vuecencias podrán comprobar

porque el presente que se llevan son...

¡cuatro docenas de gallinas como estas!"

(TODOS) ¡Oh!

(Aplausos)

Don Alonso, tendríais que haber aceptado los 300 ducados.

(Música)

-Hostias, Ángel, ¿y esas manchas, tío?

-¿Qué haces aquí? -He venido a verte actuar.

¿Y esas manchas?

-Pues no sé, debe ser una reacción a algo que he comido.

-¿Has ido al médico?

-Ya me estoy dando una pomada. -Ya, Ángel,

eso que te lo diga el médico, ¿vale?

-Jesús, ya está... -Ángel, Ángel...

No, no mucho, la verdad, Alonso es mi segundo marido.

Mi primer marido murió.

Lo siento.

No, no lo sintáis.

Era una bestia, me humillaba cada vez que podía.

Sé muy bien de lo que habláis.

(Puerta)

"¡Abre la puta puerta! ¡Abre, abre ya!

¡Abre la puerta, zorra! ¡Abre!

¡Puta!

(Corriente de aire)

(Ladridos)

-Pero ¿ha pasado algo, señora?

-¿Dónde estoy?

-En Madrid, ¿dónde vais a estar?

-Pero si el carnaval no es hasta febrero.

-Sin duda, necesitáis ayuda,

venid a la corte conmigo, allí estaréis a salvo."

Y así comenzó vuestra historia de amor.

Sí.

Carolina se quedó aquí para sanar sus heridas

y para cuando debía marchar, ya me había enamorado de ella.

Y le pedí que se quedara conmigo. Claro,

quién puede negarse al deseo de un rey.

Gracias a Dios.

No he conocido antes alguien igual,

Carolina es la mujer de mi vida.

Y hace una tortilla de patatas... Claro, si es que...

en la cocina y en la cama es donde se distingue a una buena trama.

Sabio refrán, no lo había escuchado antes.

Qué nombre tan bonito tenéis, por cierto, y qué poco habitual.

¿De dónde es?

Me lo puso mi madre en honor a la hija de una princesa.

La princesa Grace.

¿Grace Kelly?

Desde que escuché la palabra "revólver",

sabía que había algo raro.

Pues claro que hay algo raro, joder,

que esta no es tu época y no te puedes quedar aquí.

Dicen las malas lenguas que no tiene sangre real.

No me importa, será mi esposa.

Felipe IV tiene que casarse con Mariana de Austria

o nuestra historia cambiará. ¿Lo entiendes?

¿Qué sucede, mi señora?

-Majestad, estos dos están conspirando en vuestra contra.

¿Y si le decimos la verdad al rey?

Nos ejecutarán antes de que podamos abrir la boca.

¿No os da pena?

¿El qué?

Tener que separar a una pareja que tanto se quiere.

Vamos a ver,

estamos presos y quizás nos maten en este calabozo en el año 1648,

y a ti lo único que te importa es un rey enamorado

de una mujer que ha nacido tres siglos después que él.

Mira, si salimos vivos de esta,

recuérdame que no te deje ver más telenovelas.

Lola...

No, no te voy a poder acompañar a lo de Pedro y Banderas.

Con Ángel.

Muy chungo, tía, muy chungo.

Venga, te dejo, chao.

(Respirador)

-Sigues ahí.

-¡Hombre, no!

¿Cómo estás?

-Ah...

-Te vas a poner bien, Ángel.

-No, Jesús, no.

No lo haré, no.

Yo lo que quiero es hacer la peli de Pedro.

(SUSPIRA)

Joder, tendrías que verte la cara,

estás más acojonado que yo.

(RÍE)

(Puerta)

Lo siento, de verdad.

¿Qué van a hacer con nosotros?

Nos cortarán la cabeza.

¿Vas a poder vivir toda la vida con ese cargo de conciencia?

Tenéis que sacarnos de aquí y volver a vuestra vida.

Si no, la historia de España cambiará.

A mí no me importa la historia de España,

a mí me importa mi historia, mi vida.

Carolina, confía en nosotros, podemos protegerte.

Sí, claro.

¿Tú sabes la de veces que he escuchado eso?

¿La de veces que he ido a la bofia y no me han hecho ni puñetero caso?

Que no, hombre, que ni mis padres me ayudan.

Lo siento, pero yo no puedo volver.

Mataría a ese hombre con mis propias manos.

Aquí, con el rey, estoy segura.

Aquí estoy bien.

Sacadnos de aquí y os ayudaremos a tener una nueva vida.

Y, tal vez, tal vez otro amor ilumine vuestro triste corazón.

Yo no necesito un nuevo amor,

yo siempre voy a querer a Paco hasta que me muera.

¿Quién es Paco?

Paco es mi primer novio,

que tocaba en un conjunto, en Moratalaz,

en los Bits.

Seguid hablando, por favor.

Mi padre me obligó casarme con Eduardo, el hijo de su jefe.

Pero yo siempre he querido a Paco.

Teníamos un plan de escaparnos el día de mi boda.

"Hoy nos hemos reunido

para celebrar el sacramento del matrimonio.

Eduardo y Carolina tienen por delante una vida dichosa

porque la unión entre un hombre y una mujer fue creación de Dios..."

Tenía que esperarme a la salida de la Iglesia, en el coche,

a que yo saliera.

Pero no me atreví.

No tuvisteis el valor para escapar

y aun hoy os estáis arrepintiendo.

Sabe Dios que sí. Tened el valor de sacarnos de aquí

y no os habréis de arrepentir doblemente.

(SUSPIRA)

No sé si nos salvará, pero has estado brillante.

Quiero volver a ver a mi hija.

(BLANCA LLORA)

(ANGUSTIAS LA CONSUELA)

-Tienes una cara muy romántica, deberías hacer cine algún día.

Chao.

-Y ese tío, ¿quién es?

-Nada, es un chaval que ha hecho una película.

Ese no vuelve a rodar, ya te lo digo yo.

Perdona, bonita, pero es que he visto a ese chico tan guapo.

Cuéntame dónde está el tal Antonio Banderas este

que me tienes que presentar.

Yo creo que ya no va a hacer falta que te lo presente.

¿Y eso por qué?

Porque es ese chico tan guapo con el que estabas.

Es como si estuviera escrito que tenía que conocerlo.

Te lo dije.

Dicen que el destino es inexorable, ¿no?

Como el tiempo.

(SUSURRANDO) Rápido, no tenemos tiempo.

¿Y los guardias?

Dormidos. Les he dado un gazpachito con hierbas y han caído como moscas.

Vamos, coño, no hay tiempo para explicaciones.

Te ayudaremos en todo, Carolina. ¡Vamos, vamos!

(VÍDEO) "Cuando se estrenó 'Pepi, Luci, Bom',

mi sobrino de 10 años me preguntó:

'Tío, ¿cuándo vas a hacer una película que no sea tan guarra

para que la pueda ver yo?'.

Esto me hizo reflexionar que, en efecto,

'Pepi', al ser clasificada para mayores,

excluía a un tipo de público que a mí me interesa muchísimo,

que es el público infantil.

Entonces, cuando tuve oportunidad de hacer una segunda película,

decidí hacer una película infantil.

Y así nació 'Laberinto de pasiones'.

Traje a un príncipe a Madrid,

le hice vivir una intensa y turbulenta relación

con una muchacha y los puse, más o menos,

dentro de todo lo que es la vida madrileña.

Y no me salió una película infantil, sino todo lo contrario.

Es muy difícil hacer una película sobre Madrid

tolerada para menores."

-Felicidades, "Laberinto de pasiones" se estrenó

y Antonio Banderas estuvo en su reparto.

-Gracias a que la financié yo.

Lástima que nadie pueda saberlo.

-Gracias a Irene y Alonso,

Felipe IV se casó con Mariana de Austria,

nació Carlos II y Velázquez pudo pintar sus Meninas.

Y no saben lo tranquilo que se ha quedado.

Buen trabajo, se acabó la reunión.

Gracias, señor.

Usted, Pacino, quédese por favor.

Siento mucho lo de su amigo Ángel.

Tómese unos días libres y vaya a verle.

-No sé si puedo, jefe.

-Hágame caso,

vaya a ver a su amigo.

-Muchas gracias.

-Sois todas unas dramáticas.

Estás estupenda. -Si ya lo sé, qué te crees.

Si es esta luz, que no me favorece.

-Y una cosa te voy a decir, en cuanto te recuperes,

tú ya sabes que yo cuento contigo.

-Anda, anda...

Tú preocúpate de hacer una película de puta madre

y que te inviten al Festival de San Sebastián.

-¡San Sebastián!

-Y luego, te haces otra película.

Y luego, otra. -Y otra y otra y otra.

-Sí, y otra y otra hasta que te den el puñetero Oscar.

-¡Uy, el Oscar dice! El "Oscor" me van a dar.

-Tú tienes algo muy especial.

Anda, que bien que lo sabes, putilla.

Venga,

prométeme que te darán el Oscar.

-¿Pues sabes qué?

Prometido.

-¿Me podéis hacer un favor?

-Lo que haga falta. -Claro

-Ayudadme a vestirme. -¿A vestirte?

¿A vestirte para qué?

Buenas noches, Madrid.

En la vida, hay momentos chungos

y otros que, bueno, que no lo son tanto.

Cuando creáis que todo se derrumba,

siempre hay una escapatoria.

(CANTA EN INGLÉS)

El tal Paco no iba a estar esperando fuera.

Se habrá dormido,

la verdad es que nunca fue muy puntual.

Ya que no podemos cambiar tu pasado,

cambiaremos tu futuro.

"Me llamo Eulogio.

Ese es tu problema, no sabes quién eres de verdad.

Y yo no puedo hacer más por ti,

necesitas a alguien de carne y hueso."

-¿No recuerda nada? -Solo a una persona,

se ha despertado llamándola a gritos.

Isabel I de Inglaterra

ha sido asesinada antes de ser reina.

Me gustaría que me relevaran de esta misión,

no pienso ayudar a quien fue

la principal enemiga de las Españas.

Como quiera, pero se va usted a quedar con ganas

de conocer al gran Duque de Alba.

Bienvenidos al delicioso clima inglés.

Mira, Amelia, si es que te llamas así,

si crees que me vas a quebrar intentando volverme loco

o algo así, te equivocas.

¡Stop!

Stop... "In the name of love".

Cómo envidio lo de saber idiomas.

Será mejor que te vayas. ¿Por qué?

¡Porque tengo miedo!

Acompañadme hasta que me duerma.

Los reyes plantan su trono

sobre los cuerpos de miles de soldados muertos.

Debéis ir enseguida a salvar a Isabel.

¿Por qué quiere la reina matarla? Quiere deshacerse de su hermana

para proteger la vida de su futuro hijo que, por cierto,

según la historia, nunca lo tuvo.

Si por mí fuera, más de uno estaría ensartado en una pica.

Huelo a trifulca. Y yo.

¡A mí los tercios, proteged al rey!

Imaginad que un día este rey o cualquier otro

empieza a caminar por la senda incorrecta.

Que no sería la primera vez.

Si eso costase la vida de los nuestros,

¿vos seríais capaz de atentar contra él?

Jamás.

¿Quién es el tipo ese que está con mi familia?

El auténtico Eulogio Romero.

¡No!

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 2: El laberinto del tiempo - Ver ahora

Capítulo 3: Bloody Mary Hour

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 3: Bloody Mary Hour - Ver ahora
Transcripción completa

Soy Felipe, rey de España.

¿Vos sois?

Que mole, que mole mogollón.

¿Nos alabamos?

Lo que pasa en una época, pues en esa época se queda.

Algunas cosas no.

Necesito elegir entre Ministerio y mi familia

y voy a elegir a mi familia.

Yo me fui y luego regresé.

Y tú tienes que hacer lo mismo.

¿Por qué no te incorporas al Ministerio?

Carolina Bravo Mendoza,

Calle de La Madera, 75, segundo derecha.

He visto a un colega de la infancia

y me ha dicho que va a ser el protagonista

de la próxima película de Almodóvar, "Laberinto de pasiones".

Si Banderas no lo hace, Almodóvar perderá su actor fetiche.

Por 10 ducados, dígannos títulos de comedia

de nuestro malogrado don Lope de Vega.

Esta no es tu época y no te puedes quedar.

El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero.

Nadie puede abrir semillas en el corazón del sueño.

Pero ¿cómo puede saber un poema que imagine anoche?

Mi problema en este momento no es el reparto, es el dinero.

Desde que hice "Pepi, Luci, Bom", dicen que hago películas guarras.

Si me das un papel de mujer superficial,

te lo consigo.

Majestad, estos dos están conspirando en vuestra contra.

No vuelva a beber estando de servicio.

Infiltraremos allí a un tío de Lola.

¿Y quién es su tío? -Usted.

Carolina, confía en nosotros, podemos protegerte.

Tendrá usted su dinero para financiar su película.

Y recuerda lo que hablamos.

Tengo que conocer al tal... Antonio Banderas.

Eso, qué obsesión os ha entrado con ese chico.

Ángel, ¿y esas manchas, tío?

Ya que no podemos cambiar tu pasado, cambiaremos tu futuro.

Al habla el rey.

¿Qué queréis?

Que liberéis a mis compañeros

y atendáis lo que Amelia diga que hagáis.

¿Y si no lo hago?

Moriréis siendo un niño.

¿No me reconoces, Julián?

¿Quién eres? Soy Federico.

¡Julián! ¡Espérame!

Julián...

(TIRITA)

No existes.

Estás solo en mi imaginación.

Pues claro, es un sueño.

Mira, si vamos a estar discutiendo,

mejor nos vamos a un sitio donde haga más calor.

¿Qué haces aquí?

Esto es la realidad.

La realidad y los sueños a veces viajan juntitos.

Estás chungo, Julián.

Me llamo Eulogio.

Ese es tu problema, no sabes quién eres de verdad.

Y yo no puedo hacer más por ti.

Necesitas a alguien de carne y hueso.

Duerme.

Duerme.

Llama a Amelia.

Ella te ayudará.

¡Amelia!

(Puerta)

(CAE)

Isabel I de Inglaterra

ha sido asesinada antes de ser reina.

Y nosotros tenemos que evitarlo.

¿No pretenderéis que salvemos a la reina de Inglaterra?

Exactamente esa es la misión.

-¿Nosotros no nos ocupábamos solo de nuestra historia?

-Isabel I forma parte de la historia de España,

¿o no recuerdan ustedes la Armada Invencible?

Como para olvidarla.

Además, en el caso que nos ocupa,

su hermana está casada con Felipe II,

rey consorte de Inglaterra.

-Ah, entonces muy bien.

El asesinato ha cambiado la historia.

Esto ocurrió ayer mismo: el Papa dando misa en Londres.

Bueno, pues miremos el lado bueno, ¿no?

Quiero decir que habrán cambiado ya

el "fish and chips" por los chopitos.

Y no darán la brasa con el "brexit". -Miremos el lado malo:

la BBC solo hace series familiares con chachas andaluzas

y no existen los Beatles.

-¿Se sabe quién la mató? Todo apunta a su hermana,

María Tudor, la reina en este momento.

Isabel era anglicana y María muy católica como su abuela Isabel.

Pero no de los que ponen la otra mejilla,

ella creía más en el ojo por ojo y diente por diente.

-En cinco años de reinado,

mandó a la hoguera a casi 300 anglicanos

acusados de herejía,

de ahí el mote que le pusieron: "bloody Mary".

María la sangrienta.

Para que luego digan de la Inquisición.

María era la que estaba un poquillo loca, ¿no?

La locura siempre ha sido una excusa cojonuda

para quitar a las mujeres más válidas.

(ASIENTE) Ernesto, por favor.

-Bien, sabemos que Isabel fue asesinada,

pero no sabemos el día exacto ni qué lo motivó.

-¿Cuándo se la vio por última vez? -Cuatro días antes de Navidad,

en el palacio donde la vigilaba sir Henry Bedingfield.

El padre Carranza, agente de este Ministerio,

fue a confesarla.

Isabel era anglicana,

pero se hacía pasar por católica para que no la mataran.

-Bien, Irene, Alonso y Pacino irán a Londres

al 20 de diciembre de 1554.

-Una pregunta, ¿por qué no está aquí Lola?

-Pidió unos días por asuntos propios.

¿Algún problema, Alonso?

Sí, me gustaría que me relevaran de esta misión.

¿Por qué?

La niña está pasando muy mal las noches,

está con los dientes y que...

Y que no pienso ayudar

a quien fue la principal enemiga de las Españas.

Como quiera,

pero se va a quedar usted con ganas de conocer al gran duque de Alba.

¿Y qué hace el duque de Alba en Londres?

Velar por la seguridad del rey Felipe II.

(Jadeos)

No, eso no, eso no.

(SISEA)

A la paz de Dios.

Hola, qué tal, buenos días.

Sí, gracias. Así está bien, muy bien.

Bienvenidos, soy el padre Carranza.

-Usted no será de Cádiz, ¿verdad?

-No, soy navarro pues. -¿Eh?

-Pues... Gracias, padre.

Podéis llamarme Bartolomé.

Hala, echaos el agua por la cabeza. ¿Qué agua?

¿Y por qué tendríamos que hacer semejante majadería?

Hay que cuidar todos los detalles,

se supone que venís del puerto de Bristol

y Dios sabe que aquí llueve más que cuando Noé.

Bienvenidos al delicioso clima inglés.

-Majestad,

os presento a Alonso de Entrerríos y Jesús de Méndez y Pontón,

los nuevos guardias reales.

Y ella es Irene María de Larra y Girón,

la maestra de castellano para la reina.

-¿Qué ha dicho? -Que se alegra mucho de su llegada.

(SUSURRA) Bueno, no exactamente.

¡Uy!

Madre mía, deseadme suerte.

Yo también me retiro,

dormir es lo mejor que se pueda hacer en este país.

-Debéis animaros, majestad.

-¿Y si hacemos una excursión con nuestros compatriotas?

-Sí, podríamos visitar los parajes del "Amadis",

de joven disfrutabais mucho con su lectura.

(Truenos)

-Yo preferiría quedarme aquí, ¿eh?

-¡Si el rey dice vayamos, hay que ir!

-Claro, vamos, vamos.

Ni un solo sueño sobrevive a la realidad.

Con lo bellas que parecían estas tierras

en las páginas del "Amadis".

-Hombre, mucho encanto tampoco tiene.

-Nada hay bello en este país.

El clima es horrible, la comida, la cerveza.

¿Han probado la cerveza inglesa? -No.

La toman caliente.

-¿Caliente?

Qué asco.

-No hay día que no añore las Españas.

¿Cómo van las cosas por allí?

-Pues bastante mejorables, majestad.

El pueblo le añora, majestad.

El pueblo añora a mi padre, no a mí.

-Sois su digno sucesor, mi señor.

Vuestro padre, el emperador, está muy orgulloso de vos.

-¿Y entonces por qué me trata como un niño?

Mi padre es capitán en las batallas

y yo no he batallado nunca.

-Para batallar estamos nosotros, la política es como el ajedrez:

el que no debe caer nunca es el rey.

-Como político, mi padre es capaz de convencer al diablo

para apagar las llamas del infierno.

-Y a San Pedro para que las vuelva a encender.

-En cambio yo, ni he conseguido que me quieran los ingleses.

He organizado justas, he mediado por la vida de herejes,

he renovado su armada.

Menuda idea tuvisteis, majestad. (CHISTA)

¿Y qué obtenido a cambio? Odio.

Cuando nací, yo no sabía que serías rey.

Pero ahora sé que no valgo para serlo.

No os dejéis llevar por la melancolía.

(Truenos)

-Con este tiempo, no me extraña.

-Si lo deseáis, podemos emprender el viaje de vuelta.

-No, pasaremos la noche aquí, al raso.

-Creí que el paraje no era de vuestro agrado.

-Peor es lo que me espera en palacio.

"El Mingo Revulgo",

¿estas coplas deseáis que os lea, majestad?

24.

(CARRASPEA)

(LEE) "Los tus hatos a una mano son de mucho mal chotuno..."

(RECITA) "Lo merino y lo cabruno, y peor lo castellano".

Habláis muy bien el castellano, alteza.

No, no muy bien.

Lo hablaba bien de niña con mi madre.

Dejé de vivir con ella a los nueve años.

Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos.

Fue una mujer formidable.

Y su destierro, una injusticia.

Nunca superé que mi padre, el rey Enrique, la repudiase.

Ni vuestro padre superó que el pueblo inglés

la amara más que a la Bolena.

¿Conocéis "El libro del buen amor"?

¿No es un libro indecente?

Un poco.

Estupendo.

(RÍE) Como vos queráis, alteza.

Muy bien, estupendo.

No, no.

Tiene usted visita.

-Perdona la molestia, Amelia,

pero traigo un mensaje de don Salvador.

Y es algo muy urgente. -Vamos de inmediato.

¿Cómo le han encontrado?

-Recibimos una alarma de 1943.

Un héroe de la División Azul se convirtió en actor.

Su nombre, Eulogio Romero.

Pero tenemos pruebas de que se trata de nuestro Julián.

-¿Y por qué le tienen en esa sala como si fuera un sospechoso?

-Porque Julián no sabe que es Julián.

Sufre un shock traumático y cree que es el tal Eulogio.

-¿No recuerda nada?

-Solo a una persona.

A usted.

Se ha despertado llamándola a gritos.

-Pues aquí estoy.

Bonito traje.

¿Vienes del carnaval? No, de 1885.

Ah, claro. Hola, Julián.

No, te equivocas, no me llamo Julián.

¿Tú quién eres?

¿No sabes quién soy? No, no tengo esa suerte.

¿Y por qué me has llamado?

Amelia...

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Será mejor que te vayas. ¿Por qué?

¡Porque tengo miedo!

(RESOPLA)

Necesito descansar.

Descansa, mañana volveré a verte.

Señor...

Necesitare toda la documentación que tengan sobre Eulogio Romero.

(ASIENTE) -La tendrá.

-Jamás olvidaré la primera vez que la vi.

Qué fea era.

"-Madre del amor hermoso.

Bueno, en fin, no desesperéis,

tal vez si usase los vestidos de nuestras mujeres,

pues parecería menos vieja y flaca.

Aunque, a decir verdad,

mucho Dios es menester para beber de este cáliz."

-Tengo fama de ser un héroe, pero el verdadero héroe es él.

Todas las noches cumple disciplinadamente,

no puedo imaginar batalla más cruel.

-Tengo que preñarla, me lo ordenó mi padre.

Solo un hijo puede hacer que yo influya en este país.

-Permitidme una pregunta, majestad.

Si tan desagradable os resulta vuestra esposa,

¿cómo hacéis para cumplir? -Sí, ¿cómo?

-Pienso en otras mujeres,

en los muslos de una de sus criadas a la que vi desnuda en el río,

en la primera vez que vi las nalgas de una mujer.

Escuchad:

"Si los sobacos tiene un poquillo mojados

y tiene chicas piernas y largos los costados,

ancheta de cadera, pies chicos, arqueados,

tal mujer no se encuentra en todos los mercados."

Españoles...

En los momentos más duros, para...

Para enarbolar la bandera, pienso en los pechos de la panadera.

A ver si os gusta este...

"En la cama muy loca, en la casa muy cuerda,

no olvides tal mujer, sus ventajas recuerda."

Más.

Pero las más de las veces, pienso en mi gran amor,

mi verdadera reina,

Isabel de Osorio.

El temor me sobrevino un día

que incluso su recuerdo empezó a huir de mi mente.

¿Y qué fue lo que hicisteis, majestad?

Le encargué un cuadro a Tiziano.

El pintor del amor y de los sueños.

Hice que Dánae tuviese el rostro de Isabel.

Infalible.

Felipe es un excelente amante.

Pues estupendo, ¿no?

¿Rezáis conmigo?

Joder, a ver si me acuerdo.

(Puerta)

(HABLA EN INGLÉS)

"-¿Cuántos se la vio por última vez? -Cuatro días antes de Navidad,

en el palacio donde la vigilaba sir Henry Bedingfield."

Es tarde, majestad, os dejo descansar.

Acompañadme hasta que me duerma.

Trabajáis hasta de noche.

Dios tampoco descansa

y quiere que limpie Inglaterra de infieles.

-Entonces, el rey está casado con su tía.

-Así es, la reina María es a su vez prima de Carlos, su padre,

con quien también estuvo prometido.

La boda no llegó a buen puerto. -Claro.

Y él tiene que hacer lo que no hizo su padre: tener un hijo con ella.

-Las deudas se heredan, más que el color de los ojos.

¿Y lleváis muchos años combatiendo juntos?

-Tantos que me parecen siglos.

Daría mi vida por él. -Y yo por el duque.

Y por Felipe.

El conde de Horn y yo fuimos elegidos de críos por el emperador,

como el brazo derecho y el izquierdo de su hijo.

Después, me hice soldado en Castilla,

es mi rey.

Y mi hermano.

No dejáis de observar al rey.

He luchado por él en mil batallas,

pero nunca lo había visto en persona.

Eso sí, he creído soñar con él más de una vez.

"Moriréis siendo un niño, no tendréis gloria,

nadie os recordará, no entraréis en Gravelinas ni en Lepanto,

no construiréis El Escorial en homenaje a San Quintín,

no existiréis para la historia."

Señor, ¿puedo haceros una pregunta?

Adelante.

Imaginad que un día, un mal día,

este rey o cualquier otro

empieza a ir por la senda incorrecta.

Que no sería la primera vez.

¿Y cuál es la pregunta?

Si eso costase la vida de los nuestros,

¿vos seríais capaz de atentar contra él?

Jamás.

Yo moriría por él.

Sin lealtad no hay honor.

Sin embargo, ellos...

no sacrificarían una copa de su peor vino

por salvar la vida de ninguno de nosotros.

Los reyes plantan su trono

sobre los cuerpos de miles de soldados muertos.

Gracias por quedaros conmigo.

Cuando anochece y estoy sola, tengo miedo.

¿Miedo vos, señora?

Sí, de morir.

Desde niña tengo miedo.

Muchas noches, dormía con mi hermana Isabel.

No hay mayor amor que el de un hermano.

Solo confío en Felipe, el padre de mi hijo.

Son Ana y Juanito, mi familia.

¿Sabes qué ha sido de ellos?

Llegaron a México.

A los pocos años, Ana consiguió la nulidad de vuestro matrimonio

y se casó con un profesor de universidad.

Tuvieron otro hijo, lo llamó Eulogio.

¿Sabes quién es?

No.

Es Ana.

Con su nieta Guadalupe, en Ciudad de México en el año 1983.

¿Otra vez?

¿Otra vez con el tema este de que estamos en el futuro?

Mira, Amelia, si es que te llamas así,

si crees que me vas a quebrar

intentando volverme loco o algo así,

te equivocas.

Vale.

Vale, volvemos al pasado, perdón, a tu presente.

Tu primera mujer se llamaba Teresa,

tuvisteis dos hijos, Rosa y Juan.

Fallecieron en Águilas, Murcia,

en un bombardeo durante la Guerra Civil, ¿verdad?

¿Son ellos?

¿Quién es el tipo ese que está con mi familia?

El auténtico Eulogio Romero.

(RÍE)

Es un montaje.

Piensa en el último cumpleaños de tu hijo,

¿qué le regalaste?

Intenta recordar el juguete favorito de tu hija,

la última comida con tu familia antes de ir a la guerra.

No hace falta que me respondas, contéstate a ti mismo.

Si buscas en tu memoria,

no vas a encontrar nada más que la foto de tu cartera.

Gracias por estar conmigo.

(HABLAN EN INGLÉS)

¡Fuera todo el mundo!

¿Más ejecuciones?

Entre los que liquidó vuestro padre por católicos

y ahora vos, por anglicanos, no van a quedar ingleses.

(HABLA EN INGLÉS)

Háblame en el idioma de tu madre y de mi abuela Juana,

de Isabel y Fernando,

de cuya semilla venimos los dos.

-Si es vuestro deseo, los salvaré a todos.

Por fin.

He soñado que es varón.

-¿Estáis embarazada?

Inglaterra tendrá un rey católico

y por fin lograremos nuestros planes.

Anunciaremos la buena nueva a todo el mundo.

Debéis terminar vuestras afrentas con vuestra hermana Isabel.

Ella ya no será la heredera del trono,

ya no es ningún peligro.

Ahora mismo tenemos que tener el apoyo de todo el mundo.

Debéis ir enseguida a salvar a Isabel,

la reina ha ordenado a Bedingfield asesinar a su hermana.

¿Ese no es el que tiene que custodiar a Isabel?

Exacto.

¿Por qué quiere la reina matar a su hermana ahora?

-Porque está embarazada. Albricias.

María quiere deshacerse de su hermana

para proteger la vida de su futuro hijo que,

por cierto, según la historia, nunca lo tuvo.

Y nadie va a matar a Isabel en 1554 y aquí estamos.

Vamos por partes, lo primero es salvar a Isabel ya.

Hala, os acompaño,

conozco el camino y el palacio de Oxfordshire.

(Tono de llamada)

(Teléfono)

¿Sí? Angustias.

Hola, Irene, dime. Necesito que me hagas un favor,

tienes que traerme un test de embarazo.

¿Un test de embarazo? ¿No será para ti?

Vamos, Angustias, no me jodas,

¿cómo puedes hacérmelo llegar?

Bueno, ya sabes el papeleo que hay que hacer aquí

hasta para comprar un dedal.

Bueno, no te preocupes, ya lo compro yo.

Venga. Muy bien, adiós.

(Puerta)

¡Stop! ¡Stop!

"Stop, in the name of love".

Cómo envidio lo de saber idiomas.

Ay, Dios, con tanta carrera, me dio un chasquido.

"Confession time".

-Claro, "confession" y "confession and food", malamente.

Ups.

Bueno, hijo, ni que fuera un rioja.

¿Vas a seguir engañándome con mi pasado?

Voy a seguir intentando que recuerdes quién eres.

Eulogio Romero, fin de la historia.

¿Puedo volver a la enfermería?

Con una condición: que me digas por qué gritabas mi nombre.

-¿Cree que lo conseguirá? -No lo sé.

Y no será porque Amelia no le ponga empeño.

Parece Colombo.

¿Cómo se dice "whim"?

Antojo.

Tengo antojo a esas frutas de las Indias todo el día.

¡Irene!

¡Irene!

¡Irene! -Ah...

-¡Irene! -Ah...

¡Irene!

-¡Angustias! -Perdone, padre.

Gracias.

Traía esto para Irene.

-Angustias, cuánto tiempo.

-Unos cuantos siglos, sí.

-La última vez fue...

-Nada más morir el rey Carlos, le avisé de que se estaba muriendo.

-¿Quieres confesión? -No, no, gracias.

Usted siga confesando al rey, que yo ya...

Ya me confieso con mi almohada. Perdón,

pensaba que llegaría antes. ¿Lo traes?

Toma. Ay, menos mal.

Gracias. Las que tú tienes.

Adiós, padre. -Adiós.

-Que confiese usted bien.

Rápido, vamos.

Angustias...

Qué asco, por favor.

Madre mía, qué artilugio, parece cosa de fábula.

-¿Pero qué mierda es esto?

-Os lo dije, peor que el orín de vaca.

-A fe mía, que si por mi fuera,

más de uno estaría ensartado en una pica.

-Creo que queréis hacerme otra pregunta.

Después de luchar en mil batallas, ¿nunca habéis sentido miedo?

Siempre.

¿Sabéis de qué color es el miedo?

Del mismo color que la prudencia.

-¿Ese no es el tipo del carro, el que le pidió clemencia al rey?

-Y que estaría muerto si no fuera por él.

-Sí, es él. Huelo a trifulca.

Y yo.

-Recordad que debéis mantener la compostura, es una orden.

¡Olvidaos de la orden! -¡A mí los tercios, proteged al rey!

(SUSPIRA)

¿Le reconoces?

Es un espía.

Se hizo pasar por fotógrafo de una revista,

le di una buena paliza.

Y él, ¿sabes quién es?

No, dímelo tú.

El Empecinado.

Fue nuestra primera misión.

Viajamos a 1808 para salvarle

y que España ganase la Guerra de la Independencia contra Napoleón.

"Es el Empecinado.

¿Quién? Tú sí sabes quién es, ¿no?

Sí, sí, pero cuéntaselo tú mejor."

Parece una foto de bodas antigua. Lo es.

¿No la recuerdas?

"El asunto es saber quién consiguió la foto,

porque falsa no es.

Es de 1883.

Y parece de su boda. No puede serlo."

Es la primera vez que la veo.

¿Sabes quién es?

(Puerta)

"¿Quién llama? Servicio de habitaciones.

¿Qué es eso de servicio de habitaciones?

Lo que me sale de los cojones."

No, no, no... no sé quién es.

"Hacienda sois todos y sin vuestro esfuerzo y disciplina,

nada sería posible.

Nos vemos la semana que viene."

Tampoco.

¿Hemos acabado? ¿Me puedo ir?

¿Le conoces?

Es el tipo que veo en sueños.

¿Quién es?

Federico García Lorca, un poeta.

Le asesinaron en 1936.

¿Y qué hago yo soñando con un muerto?

¿Él te dijo que me llamaras?

Sí, pero es imposible, es la primera vez que le veo...

"Me llamo Federico.

Julián."

Veo a una mujer corriendo.

Es Maite, tu esposa.

Maite...

(LLORA)

(GIME) Bueno, bueno.

Espero que esto te calme.

Ya está.

¿Hemos estado en Flandes o no hemos estado en Flandes?

Con heridas peores que esta hemos luchado.

Pero esta me ha dolido más que ninguna.

Dos dedos más a la derecha

y no hubiera vuelto a ver a mi hija.

Alonso, tú y yo nos vamos inmediatamente al Ministerio.

A la orden, jefa. Yo cierro el caso.

-Y yo os ayudaré.

(Puerta)

-¿Cómo está el herido?

-Pues no ha necesitado que le dé la extremaunción.

-Habéis salvado la vida del rey, España está en deuda con vos.

No, dejadlo en que estamos en paz.

Jamás me hubiera perdonado que mataran al rey en mi presencia.

Y vos lo habéis evitado. Solo he cumplido con mi deber.

Cuando os repongáis, ¿podéis acompañarme a Italia?

Necesitaré hombres de vuestra valía para recuperar Siena,

Milán y Nápoles.

Será un honor, tal vez cuando me recupere de esto.

Bien, os dejo.

Voy a seguir interrogando a este hideputa de lord Arthur.

Pacino...

Me da que a ese lord Arthur sí deberé darle la extremaunción.

Oye, ¿a qué ha venido eso que le has dicho al duque de Alba?

Es muy largo de explicar.

¿Qué clase de mal nacido

atenta contra la vida de quien salvó la suya?

(HABLAN EN INGLÉS)

-Dice que un rey español jamás será su rey.

-¿Qué queréis que hagamos con él?

-Matadlo.

-Por mí, perfecto.

Apartadlo de mi vista.

Nada impedirá nuestra felicidad.

Nada.

(Tormenta)

No...

¡No!

(Trueno)

-Ya es triste que para que el rey beba,

haya que echar a los ingleses de una taberna.

-Yo echaría a los ingleses de Inglaterra.

# Es más fácil que me vaya yo,

# que no quiero amores.

# Pues otros amores # tengo en mi tierra.

# Ay, Dios, de mi tierra,

# llévame de aquí,

# ay, que Inglaterra # ya no es para mí. #

-¿Y esa cancioncilla?

-Se la inventaron los tercios que están destinados aquí.

-La melancolía siempre fue buena semilla para la creatividad...

(Relincho)

-El médico ha dicho que se equivocó,

que era un falso embarazo.

-¿Cuándo Dios dejará de castigarme?

-Sin descendencia, la alianza morirá con vos.

-Ya lo sé,

pero cada día tengo más claro que María no me dará hijos.

-No es la única con sangre real.

Podríais proponerle matrimonio a Isabel.

Siempre que la salud de la reina se malogre,

por supuesto, por supuesto.

-Más agraciada sí que es. -Hombre...

-Y más joven.

Podría daros hijos. -Pero Isabel no es católica.

-Nada de lo que no podáis convencerla en el lecho.

-No es mala idea.

-Mientras decidáis si sí o si no,

yo os aconsejaría poner la vida de Isabel a buen recaudo,

porque aquí, en cuanto la palma alguien, se ponen a cortar cabezas.

-Esa es una idea aún mejor.

-Perdóneme que sea insistente, Amelia, pero...

¿de verdad no quiere volver al Ministerio?

-No me lo pida, por favor, sabe que no puedo.

-Siempre tendrá un lugar entre nosotros.

Necesitamos más gente como usted.

-Hay misiones que me parten el alma.

-Ya.

Vaya, veo que alguien ha tenido el detalle de regalarle algo.

Hasta en eso, dejo que desear.

-No, no es para mí, es un regalo para Julián.

Es un libro de Lorca, él es quien le ha salvado.

(ASIENTE)

-En sueños.

Cada vez que lo pienso, me dan escalofríos.

-Cuide de Julián, por favor.

-La mantendré informada.

Suerte.

(Puerta)

Gracias por acompañarme. No, gracias a ti por todo.

Y por el libro de Lorca. De nada.

Debe ser duro recordar todo de golpe.

Sí.

"Amelia, yo te quiero un huevo.

¿Eso es mucho? Lo más.

Pero como amiga."

¿Y qué estabas recordando ahora?

Una vez que metí la pata hasta el fondo.

Ya hemos llegado.

Sí, ya hemos llegado, sí.

(TITUBEAN)

Mucha suerte.

(SUSPIRA)

Buena suerte.

Bueno, pues adiós. Venga.

-He venido a despedirme,

la situación en Flandes requiere de mi presencia.

-¿Volveréis?

-Con una condición,

que no matéis a Isabel.

Si lo hacéis, los anglicanos nunca os perdonarán.

Y la convertiréis en una mártir.

-Lo prometo.

Decidle a Irene que venga.

-Ha vuelto a Castilla, con su compañero herido.

-Qué sola me quedo.

(LLORA)

Y por todo eso que han conocido de primera mano,

a este mejunje se le llama "bloody mary".

También podría haberse llamado "bloody Henry".

O "bloody Torquemada", sin ánimo de ofender, claro.

No, tranquila, no hay nada que perdonar.

La historia es la que es.

Alonso, ¿no está de baja? ¿Por qué no está en su casa?

Bueno, he dejado a la niña con la abuela y...

y quería saber cómo habían quedado

nuestros amigos Egmont y el gran duque de Alba.

Qué obsesión, macho, le podías haber pedido un autógrafo.

¿Qué fue de ellos?

Bien, Egmont intentó convencer al rey

de que debía negociar y retirar la Inquisición;

Felipe le acusó de alta traición y fue ejecutado en Bruselas.

Fue el duque de Alba quien dirigió la ejecución.

-¡Si nunca he visto tanta amistad y tanta camaradería!

La obsesión por el poder no sabe de esas cosas.

¿Qué pasó con el duque?

El rey lo envió a Flandes y ahí la lío y gorda.

Así que lo desterró junto con su hijo.

Más tarde, cuando tenía 72 años,

le mandó llamar para guerrear junto a él

en la batalla por la corona de Portugal.

-¿72 años? Ese hombre no podría ni montar a caballo.

Con 72 años, el duque tenía cuajo para eso y para más.

Seguro que acudió a la llamada del rey.

Así es. Eso sí, dijo una frase maravillosa:

"Sois el único rey de la tierra que saca

a un general de la cárcel para daros otra corona".

Y ganó la batalla, ¿no? No,

las tropas enemigas se retiraron sin batallar al saber

que se enfrentaban al duque de Alba.

-¿Y el rey le perdonó sus penas?

-El duque, enfermo, le pidió permiso para volver con los suyos,

pero el rey se lo negó.

Así que murió solo en Portugal sin despedirse de ellos.

Ay, cuánto tristeza.

Y cuánta testosterona, señor. (ASIENTE)

¡Ah! ¿Y estos pasillos con tantas puertas?

(CHISTA) No hables muy alto, a ver si nos van a pillar.

Ya sabía yo que nos íbamos a volver a encontrar.

Bueno, en sueños ya te he visto. Y yo a ti.

Aunque a veces no sé qué es sueño y qué realidad.

A mí me pasa lo mismo.

A ver, antes que nada, tengo que decirte una cosa.

Federico, no vuelvas a Granada,

te matarán cuando empiece la guerra,

el 18 de agosto de 1936.

Pero ¿cómo puedes saber eso?

Venga, vamos, que si no, no me vas a creer.

(Guitarra)

¿Hemos viajado por el tiempo?

Digamos que ha sido un sueño.

(Música)

# El sueño va sobre el tiempo, # flotando como un velero,

# flotando como un velero.

# Nadie puede abrir semillas # en el corazón del sueño,

# en el corazón del sueño. #

Ese es mi poema.

¿Tanto tiempo después España se acuerda de mí?

Entonces...

He ganado yo, ellos no.

Eso es, Federico,

eso es.

# En el corazón del sueño.

# En el corazón del sueño. #

Dejemos las cosas como están.

# Sobre la misma columna # abrazados sueño y tiempo,

# abrazados sueño y tiempo,

# cruza el gemío del niño # la lengua rota del viejo,

# la lengua rota del viejo.

# El sueño va sobre el tiempo, # flotando como un velero,

# flotando como un velero. #

Señoras y señores, tengo una buena noticia y una mala.

La buena es que don Julián Martínez vuelve a trabajar con nosotros.

Gracias, gracias.

Y la mala... -"Las Meninas" han desaparecido.

-Picasso no está pintando el "Guernica".

Podéis poner en peligro la misión por mezclar lo personal,

¿entiendes eso?

Pensaba que eras tú el experto en estos temas.

Solo un genio puede convencer a otro genio.

Y usted ya lo ha hecho una vez.

Buenas tardes, don Pablo,

veníamos a hacerle un reportaje de la revista "Arte y salud".

Españoles. Sí.

-Y mucho españoles. -Pues vamos a tomar una copita.

¿Quién es esa mujer? Joséphine Baker, la reina de París.

Yo ya conocí a otra Lola Mendieta y muy de fiar no era.

¡Zorra será tu puta madre!

Ay, qué bien.

¿Clara Campoamor? ¿Nos conocemos?

¿Qué coño hace aquí?

-Una de dos:

o ha vuelto la puta mariposa, como dice usted,

o el ladrón de "Las Meninas"... -Es un viajero del tiempo.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

¡Arriba las manos! ¡Que las pueda ver!

Siempre has sido muy desconfiada, Lola.

¡Lola!

Vale, y ahora, ¿cómo coño rescatamos a Lola?

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 3: Bloody Mary Hour - Ver ahora

Capítulo 4: La memoria del tiempo

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 4: La memoria del tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

Traigo un mensaje de don Salvador y es algo muy urgente.

-¿No recuerda nada? -Solo a una persona.

Se ha despertado llamándola a gritos.

Isabel I de Inglaterra

ha sido asesinada antes de ser reina.

¡Oh, là, là!

Joder, sí que se conocían.

No puedes volver a ver a tu amante y darle la mano, sospecharía.

¿Estáis embarazada?

Hola, Julián. No, no me llamo Julián.

¿Quién es el tipo ese que está con mi familia?

El auténtico Eulogio Romero.

Debéis ir enseguida a salvar a Isabel.

¿Por qué quiere la reina matarla?

María quiere deshacerse de su hermana

para proteger la vida de su futuro hijo que,

por cierto, según la historia, nunca lo tuvo.

¿Sabes quién es?

¿Qué hago yo soñando con un muerto?

Huelo a trifulca. Y yo.

¡A mí los tercios, proteged al rey!

(GRITA)

Hijo de puta.

Veo una mujer corriendo.

Es Maite, tu esposa.

Maite...

Jamás me hubiera perdonado que mataran al rey en mi presencia.

Y vos lo habéis evitado.

¿Y estos pasillos con tantas puertas?

(CHISTA)

-¿De verdad no quiere volver al Ministerio?

-No me lo pida, por favor, sabe que no puedo.

-Irene fue a buscar algo que no encontró

y que ahora deben ustedes hallar: el recibo del "Guernica".

El cuadro se lo encargó el gobierno republicano a Picasso

en plena Guerra Civil.

Si encontramos el recibo, queda claro a quién pertenece el cuadro.

-¿Qué le gusta más del Prado? -Velázquez es el mejor.

¿Ha visto usted "Las Meninas"?

-Sí, claro, alguna vez, quién no ha visto "Las Meninas".

¿Por qué lo has hecho? No podía volver a la cárcel.

Entonces he ganado yo, ellos no.

Eso es, Federico.

# Mami, yo soy guapa. # Mami, yo soy guapa.

# Mami, yo soy guapa. # Mami, yo soy guapa.

# Mi pelo rubio, # mi cara guapa.

# Menina fea, mi cara guapa.

# Quiero salir # en un cuadro de Velázquez.

# Mami, ¿por qué no me pinta # a mí Velázquez?

# ¿Por qué siempre # sales tú y el papá?

# Mami, ¿será que es que yo # no soy muy guapa?

(Sirena)

# Señorita Margarita, # yo solo cumplo órdenes,

# pero escuche un secreto:

# yo la estoy pintando a usted.

# ¿Viste que en el cuadro # se está pintando un cuadro?

# Pues en realidad, señora, # yo la estoy pintando a usted.

# Estoy haciendo # algo revolucionario.

# Llámame Velázquez, # que es extraordinario.

# El niño de Sevilla # vino a subir el nivel,

# a enseñarle al tonto # cómo se tiene que hacer.

# Entonces, ¿yo soy guapa? #

(Música)

La verdad es que me quedó de puta madre.

¡Mis Meninas!

¿Qué tal?

Bien.

¿Qué has hecho estos días?

Asuntos personales.

Y ahora, ¿qué haces?

Pues estoy comprobando si cuando salvamos a Julián,

nos dejamos algún cabo suelto que pudiera cambiar la historia.

Pero hubiera saltado alguna alarma, ¿no?

No siempre salta.

(Móvil)

Salvador, quiere vernos.

Hola.

Buenas.

Señoras y señores, tengo una buena noticia y una mala.

La buena es que don Julián Martínez vuelve a trabajar con nosotros.

Gracias, gracias. Y la mala...

-La mala es que "Las Meninas" han desaparecido.

¿Cómo? ¿Han desaparecido "Las Meninas"?

Se han esfumado delante de mis propios ojos.

-Hemos recibido una llamada de 1937, del Museo del Prado.

"Las Meninas" y otros cuadros de gran valor han desaparecido

cuando eran trasladados a Valencia

por los bombardeos de la Guerra Civil.

-Hay un mensaje para usted.

-Perdón, un momento.

¿Qué ocurre?

Es Renau.

Me escribe desde el París de 1937.

Picasso no está pintando el "Guernica".

Pues mira que nos costó traerlo a España.

Perdón, ¿quién es Renau? Es un artista estupendo

y director general de Bellas Artes durante la guerra.

Aparte de un excelente agente de este Ministerio.

-Dos alarmas y las dos de la misma fecha.

3 de mayo de 1937.

-Demasiada coincidencia, ¿no? -Ajá.

Y más cuando Picasso era director del Museo del Prado de la época.

Deben ir a París a ver lo que ocurre.

¿Hay puerta allí?

Desde 1914, en la Iglesia de la rue de la Pompe.

Alfonso XIII ordenó una misión a los padres claretianos

para atender a los más de 90.000 emigrantes españoles

que había entonces en París.

Y se colocó una puerta móvil en un confesionario.

Bien, Irene, Pacino y Velázquez irán a París.

Lola y Julián, al Madrid de 1937 para encontrar "Las Meninas"

y todas las obras de arte que han desaparecido.

-No, yo voy al Prado. -Velázquez...

-¡Yo voy al Prado! ¿Qué se me ha...? -¡Velázquez!

Solo un genio puede convencer a otro genio

y usted ya lo ha hecho una vez, ¿eh?

Salgan de inmediato.

-Al lío.

Señor...

Ha estado usted muy bien con Velázquez.

-Cuando está de los nervios,

no quiero tenerlo cerca porque me saca de quicio.

Lo siento.

Nada, ya estamos aquí otra vez.

Vaya mierda.

Ya lo decía Bismarck, España es el país más fuerte del mundo.

Los españoles llevan siglos intentando destruirlo

y no lo han conseguido.

Bismarck, sí, no sé quién era, pero lo clavó.

(Música)

Guau, qué maravilla.

Acojonante.

-¿Dónde estarán mis "Meninas"?

¿Cómo se llamaba el tipo al que tenemos que buscar?

Sargento Torres.

¿Qué tal llevas volver a ser tú? Hecho un lío.

Y más volviendo de misión a este año.

Ya.

Bueno, que sepas que puedes contar conmigo si lo necesitas.

¿Estás segura?

Yo ya conocí a otra Lola Mendieta y muy de fiar no era.

Bueno, tú lo has dicho, era otra Lola Mendieta.

Eso espero, yo también soy otro Julián Martínez

y tengo menos paciencia que el anterior.

Oye, perdona, perdona, si lo llevas así, se destrozará.

¡Eh! Puede coger polvo.

¿Qué está pasando aquí? Buscamos al sargento Torres.

Murió hace un par de noches en un bombardeo,

era un buen soldado, una pena. Vaya.

Lo siento. Vaya.

Y bien, ¿en qué puedo ayudarles?

Venimos a ayudar con los traslados, somos conservadores de arte.

¿Y eso qué es?

Restauramos y cuidamos pinturas. Eso es.

Ya, bueno, ya tendrán tiempo de eso cuando acabe la guerra.

Ahora lo que necesitamos es gente para vigilar las salas.

A ver, también valemos para eso.

Pues síganme.

Muy bien.

A ver qué coño hacemos ahora.

No me extraña que no pinte con tanta jarana, madre mía.

(Gritos)

Buenas tardes, don Pablo,

veníamos a hacerle un reportaje de la revista "Arte y salud".

Españoles. Sí.

Y mucho españoles.

-Pues vamos a tomar una copita.

"Merci".

Vaya pelazo tiene usted, caballero.

Parece más un almacén que un museo, ¿no?

Una virgen...

Un santo y un mártir...

Un rey.

De cojones.

Soy republicano y ateo y aquí estoy,

protegiendo cuadros de reyes, santos, Cristos y mártires.

Y tú, ¿por qué no estás en el frente?

Eres joven.

Asma.

Oye, ¿tú qué sabes de los camiones que llevan los cuadros a Valencia?

He cargado muchos, aquí atrás, al lado del casón del Buen Retiro.

(Sirena)

(SUSPIRA)

Ya están aquí.

Hoy también merendamos bomba.

Dios te salve, María, llena eres de gracia.

El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres...

¿No acabas de decir que eres ateo?

Sí, pero mi madre me pidió que, estando en peligro,

le rezara a la Virgen de las Angustias.

Y una madre es una madre.

(Aviones)

(Música)

A usted le gusta a trazo limpio, romper, claro, romper.

Pero romper ahí, bien con el trazo, ¿no?

-Como un cristal. -Como un cristal.

Pues a mí esa cara me suena.

Tan velazqueño, tan...

-A ver, nos está cambiando de tema, ¿eh, don Pablo?

-Ya me acuerdo, Els Quatre Gats, Barcelona.

Pero no puede ser él, ha pasado muchísimo tiempo.

-Imposible.

Estábamos hablando del cuadro que debería estar usted pintando.

Si le digo la verdad, no sé ni qué pintar.

Estoy bloqueado.

De qué sirve el arte hoy en un mundo que se cae a pedazos

-Pero, Pablo, por favor...

Para mostrar la barbarie de la guerra.

Goya y "Los fusilamientos".

O "La matanza de Quíos", de Delacroix.

-¿Sirvió de algo? No llevamos ni la mitad del siglo XX

y ya tenemos una guerra mundial, una guerra civil en España...

Un ser humano inventó el avión para volar

y lo usa para matar.

Como en Guernica. -Buen tema para un cuadro.

Sí, la verdad es que sí.

¿Quién es esa mujer?

Joséphine Baker, la reina de París.

No se haga usted ilusiones,

le gustan más los higos que los nabos.

(Piano)

(CANTA EN FRANCÉS)

-Mañana tendrá lo suyo.

-¿Y lo mío?

-Lo encontrará donde le dije.

Se acabó, otro día más con vida.

Bueno, me voy con mi mujer.

Así si me matan mañana, que me quiten lo bailado.

¿Dejas la guardia?

Hoy no me tocaba estar aquí, le he hecho el favor a un amigo.

Debe estar al llegar.

Eso si no ha muerto en el bombardeo.

Ni de coña, es como un gato, tiene siete vidas ese.

-Perdona.

-Les presento a mi amigo Carlos.

-Hola.

-¿Veis? Hola.

Mi amigo Carlos tiene siete vidas, como un gato.

Nadie tiene tantas.

(CANTA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Qué te ha dicho?

Que no se me ocurra irme sin ella.

¿Así, de primeras?

Joder, aquí la gente no pierde el tiempo, ¿eh?

"Merci".

Me van a perdonar, pero estoy cansado.

Me voy a dormir.

Deja ya la absenta, hombre.

Por favor, qué Francia, ¡Italia!

-Vaya borrachera que lleva su amigo. Ya.

¿Dónde se alojan? ¿Eh?

En... La rue de la Pompe, al lado de la iglesia española.

Pero eso está donde Cristo perdió la alpargata.

Sí.

Vénganse a mi taller, tengo de todo para cuando se quedan amigos.

Pues sí, va a ser mejor, muchas gracias.

¡Hostias! ¡Ostras!

Cuidado la cabeza.

Pasad. -Mira qué... Ay, qué bonito.

-Ahí tenéis colchones y mantas.

Muy bien, gracias. Gracias.

Con cuidado. Mío, mío...

Cuidado, cógelo. Ya está.

Quieta, quieta.

¡Ay, la cabeza! Nada, no pasa nada.

Ay, aquí.

Pásame la manta. Sí, voy.

A ver.

Ahí tienes el colchón.

La convivencia mata el amor, por completo.

A mí me lo vas a decir, que me gustaba Velázquez.

Y mira ahora.

Lo digo por Dora Maar.

Era una adelantada a su tiempo,

una pionera en la defensa de los derechos humanos,

defensora del amor libre.

Pues ahora parece la vieja del visillo, ¿eh?

Picasso es un experto en machacar a grandes mujeres.

Uy...

Ay, qué bien...

(Jadeos de mujer)

Joder...

Qué arte, ¿eh?

Cómo le ha dado la vuelta a las cosas.

Y qué energía.

(VELÁZQUEZ RONCA)

Joder, el que faltaba.

(RONCA)

Tócatelos.

Bueno,

un día podremos decir que no pudimos dormir

por culpa de Velázquez y de Picasso.

(Jadeos)

Pacino... ¿Eh?

Creo que voy a volver a la fiesta. (RÍE)

¿Qué?

Nada, que te vas con la morenita, ¿no?

Pues sí, blanquito. (RÍE)

(Jadeos)

Tardo lo justo. Tarda lo necesario.

(VELÁZQUEZ RONCA)

Eh, si se mueve Picasso, me avisas.

No se va a mover.

(VELÁZQUEZ RONCA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

¡Zorra será tu puta madre!

Toma.

¿Es usted española?

Sí, qué casualidad, ¿verdad?

Muchas gracias.

¿Clara Campoamor?

¿Nos conocemos?

No, no personalmente, pero...

Conozco su obra.

En España, le debemos el voto femenino.

Y yo a usted le debo ahora que no me hayan robado el bolso.

Encantada.

Encantada.

Joder...

El tiempo es un pañuelo.

Y que lo digas.

Oye, ¿ese tipo y tú...?

Nos queríamos, sí.

Y mucho.

¿Tanto se ha notado? Y se nota, se nota.

¿Te hago una foto para que veas cómo le miras?

No es lo que tú te crees.

Ese cabrón casi consigue que nos maten con lo de Franco.

¿Cuándo le conociste?

En 1940.

Y te aseguro que, en ese momento, no era un traidor.

Me ayudó a salvar muchas vidas jugándose la suya

y defendió y defenderá Madrid hasta el final de la guerra.

Qué bien te sabes su vida, ¿no?

Ni te lo imaginas.

De verdad, no sabes cómo era. Pero sé cómo será.

Los traidores nacen, no se hacen.

¿A dónde vas, Lola?

A hablar con él,

siempre ha tenido los mejores contactos,

tal vez nos pueda ayudar. No tienes nada que hablar con él.

¿Y si tiene que ver con el robo de los cuadros?

Te aseguró que no habría cruzado Madrid bajo las bombas

para vigilar el museo.

Puedes poner en peligro la misión por mezclar lo personal,

¿entiendes eso?

Vaya, pensaba que era tú el experto en estos temas.

Parece que te has informado bien sobre mí.

Sí.

¿Sabes cuántas veces he pensado en coger una puerta a 1943

y pegarle un tiro a Carlos?

Demasiado tarde, ya lo he hecho yo.

Ahora ya sabes por qué le miraba así.

¿El Ministerio sabe algo de esto?

Sospechan, pero no tienen pruebas.

Ni las tendrán.

¿Por qué me lo cuentas a mí?

Porque necesito que confíes en mí.

(VELÁZQUEZ RONCA)

¿Has leído mi libro?

Mi pecado mortal, "El voto femenino y yo".

Me encanta.

Ese día fue un día histórico.

Y mi final como diputada.

Tras lograr que todas las mujeres pudiéramos votar,

todo el mundo me dio la espalda.

Derechas e izquierdas.

Lo más triste fue que Victoria Kent luchara en contra del voto femenino.

Una mujer jamás debe hacer eso.

No te imaginaba en París.

Estoy escribiendo

y España ahora es un mal lugar para la escritura.

Pero volveré en unas semanas.

Quiero estar en Madrid cuando ganemos la guerra.

¿Qué?

Que me tengo que ir.

¿Nos veremos otra vez?

Ojalá.

¿Por qué me haces tantas preguntas sobre el traslado de los cuadros?

Será mejor que me digas quién eres.

Tengo una idea mejor, te diré quién eres tú.

Te llamas Carlos Munuera Mateu, naciste en Burgos,

pero viniste a Madrid cuando eras un crío

porque la agencia de seguros donde trabajaba tu padre le ascendió.

Tu madre murió una semana después del alzamiento,

de cáncer de mama.

Y tú estás ahora en Madrid en el Servicio de Información

porque te hirieron en el frente de Aragón.

¿Sigo? ¿Cómo sabes todo eso?

Porque formo parte de una unidad secreta del Gobierno.

Creo que lo mejor será que vengas conmigo para saber si eso es verdad.

Si no lo es, no hagas planes de futuro.

Eres tú el que tiene que preocuparse de su futuro

si estás implicado en los robos que investigamos.

¿De qué robos me estás hablando?

Han desaparecido cuadros en los traslados.

"Las Meninas" de Velázquez, entre ellos.

Si eso fuera cierto, lo sabría todo el mundo.

Bueno, te propongo un trato:

mueve tus hilos, si es que los tienes.

Y si "Las Meninas" no han desaparecido, estoy aquí,

no me moveré del museo.

Está bien,

lo haré.

Y un consejo: no te fíes de nadie, todos son sospechosos, todos.

¿Y por qué yo no lo soy?

¿Por qué te crees que me sé tu vida?

Porque os hemos investigado a todos

y eres el único que merece confianza.

(Ronquidos)

(Ronquidos)

¡Hola!

¡Hola!

Qué hijo puta.

¡Eh!

Ya se ha despertado el señorito, ¿eh?

Picasso pintó el "Guernica", nos engañó.

Lo que no entiendo es por qué.

-No sé por qué, pero creo que sé por quién.

Anoche, Picasso se reunió con un hombre

y le cambió el semblante.

-¿Quién era?

-Ni idea, pero en la neblina de la resaca,

se me está apareciendo un rostro...

Traedme una manzanilla, si no, en vez de un Velázquez,

me va a salir un bacón.

"S'il vous plait".

-Porque eres Velázquez, que si no...

Te lo echaba hirviendo por la espalda.

-¿Qué ocurre, Ernesto?

-He descubierto algo que no cuadra. -Dígame.

-A ver, según la alarma del Museo del Prado,

los traslados a causa de los bombardeos se realizaron

a principios de mayo de 1937. -Así es.

-Bien, "Las Meninas" fueron evacuadas un año después,

así que una de dos,

o ha vuelto la puta mariposa, como dice usted,

o el ladrón de "Las Meninas"...

-Es un viajero del tiempo.

Por aquí, ¿no?

Cuidadito.

-¿Ha habido algún contratiempo o todo marcha según lo previsto?

-Todo correcto, nada reseñable.

-No sabe cómo le agradezco su colaboración, oficial.

-No tiene que agradecerme nada, ha sido un placer.

-Si vuelvo a necesitarle, le llamaré.

-Ya sabe dónde encontrarme.

(HACE FOTOS)

Pero...

Será cabrón...

¿Dónde está Picasso? No lo sé, no lo sé.

Cuando me he levantado, no estaban ni él ni Dona Maar.

Habrán ido a desayunar fuerte, porque, vamos,

esta noche han quemado más calorías que el que inventó el maratón.

-El caso es que juraría haberlo retratado antes.

-Dibuja al tipo que hablaba anoche con Picasso.

En la fiesta. En la fiesta, sí.

¿Qué, ya?

-No, me falta algún relieve.

-¿Pero qué relieve?

-No me gusta mostrar una obra incompleta,

necesito sombrear. -¡Por favor, sombrear!

Toma.

Otra vez...

Sí, no sabe cuánto me alegra.

Ah, espero verle pronto por aquí, ¿eh?

Mientras tanto, a disfrutar de la familia.

Adiós.

-¿Qué tal?

-Parece que Alonso se recupera bien.

-Me alegro, no nos sobra personal.

(ASIENTE)

-Cómo admiro a ese hombre, siempre dispuesto a darlo todo,

incluso su vida.

Y tiene más mérito con una cría pequeña.

Sí... -¿Sí qué?

-Que debería ver más a su hijo, Ernesto.

¿No es eso lo que está pensando? -No, no, no.

Gracias a Dios que todavía no tiene el poder de leer la mente.

-Ya.

(MENSAJE) "Les he mandado unas fotos por mail,

no se van a creer quién está aquí."

Es Díaz Bueno.

-¿No estaba encerrado en el manicomio?

-Sí, eso mismo creía yo.

Lo que no entiendo es cómo ha podido huir.

(ANGUSTIAS ASIENTE)

-Irene me acaba de enviar esto.

-¡La madre que le parió!

-Mira, ahora te lo paso, es ella.

Velázquez le vio anoche hablando con Picasso.

Sí, no pierdan de vista a Picasso por si Díaz Bueno vuelve a aparecer.

-Espere,

¿cómo es posible que estuviese anoche en París

y al día siguiente por la mañana en Madrid?

En 1937, no había posibilidades de llegar a tiempo.

-A no ser que tenga un libro de las puertas.

-Le quitamos el que tenía.

-Puede que tenga una copia nueva. -No, no, las recuperamos todas.

Un momento...

Eso quiere decir... -Eso quiere decir

que puede haber un infiltrado de Díaz Bueno

en este actual Ministerio.

-¿No estará pensando en Lola?

-Bueno, Díaz Bueno era su cómplice

cuando robaban arte a través del tiempo.

-Pero era la otra Lola.

-¿Se le ocurre una explicación mejor?

Confía en mí, Carlos vendrá.

No tenías que haberle dicho nada, ya sabemos quién es ladrón.

Pero te recuerdo que nuestra misión

no es solo saber quién es el ladrón.

Tenemos que encontrar "Las Meninas" y el resto de cuadros robados.

Y para eso, tenemos que saber dónde están.

Salvador.

¿Qué dice?

Han confirmado que es el tal Díaz Bueno.

¿Y qué sabemos de él?

Que le detuvimos en una misión en 1520,

estaba traficando con arte en diferentes épocas.

¿Cómo es posible que tuviera el libro de las puertas?

No sé, dijo que lo había conseguido

en un anticuario, creo, o algo así.

¡Eh, tranquilo!

Tranquilo...

Que tenías razón con lo del robo de los cuadros.

Contad conmigo.

Yo creo que con el micrófono de la cama

y este de aquí, es suficiente.

Date prisa, por favor, pueden llegar en cualquier momento.

Ya voy, ya voy.

(Puerta)

Para, que vienen...

Vienen, vienen... -Ya está.

-Vaya, ¿todavía siguen aquí?

-Una pregunta, don Pablo,

¿cómo puede decir que está bloqueado si está pintando esta maravilla?

-Fuera.

-Buenas noches.

"Bonne nuit".

(Música)

¿Alguna novedad?

Está hablando Dora.

Dice que quizá tenía que haberle dicho la verdad a Renau.

Estos ocultan algo fijo, vamos.

Picasso le contesta que no quiere hablar del tema

y que se quite la ropa. Joder...

He visto porno con giros de guion más elaborado que este.

-¿Qué pasa ahora? ¿Eh?

¿Qué pasa?

Nada, toma, póntelos tú, a ver si te enteras.

No hablo francés. Si te vas a enterar igual. Coge.

Ahí.

Por la Esperanza Macarena, están fornicando.

-Sí... Estate atento ahí, anda.

Si pasa algo, nos lo dices, póntelos.

Bueno, ¿qué?

¿Qué tal con Josefina?

No volví a la fiesta.

¿Y dónde estuviste entonces?

Me crucé con Clara Campoamor y desayunamos juntas.

¿Quién es?

La mujer que más admiro en el mundo, Pacino.

Ella consiguió

que todas las mujeres tuviéramos derecho a votar.

Muy bien.

Bueno, eso, eso se llama madurez. ¿El qué?

Bueno, que...

Pues que el sexo, al final, no es lo más importante en la vida.

No digas chorradas.

Las noches de amor que se pierden no se recuperan nunca.

No entiendo por qué las mujeres habláis de amor

cuando realmente estáis hablando de sexo.

¿Quizá porque nuestro cerebro es

un pelín más complejo y más sensible que el vuestro?

(RÍE)

Joder...

Con lo que yo he sido.

Cuánta lujuria, por Dios.

Oye, ¿estos son los refuerzos que te había pedido?

¿Braulio y su esposa?

Visto lo visto, son los únicos en los que podía confiar.

-Tranquilo, que yo sé usar un arma.

-Porque yo te enseñé, que si no... -En eso tienes razón, Agustina.

-En eso y en todo.

Agustina, buen nombre para ir a la guerra.

(Música)

(EN VOZ ALTA) Son insaciables.

-Baja la voz, hombre. Estamos aquí perdiendo el tiempo.

Vamos para allá,

le saco a Picasso la verdad por lo civil o por lo penal.

Cinco minutos, paciencia. Llaman a la puerta.

Se abre la puerta.

Silencio.

Dora dice algo.

En francés.

Ay, qué mal carácter tiene este hombre.

Ya ves.

Dice que por fin...

Picasso dice: "Esto vale más que el 'Guernica'".

Recoge. Vámonos ya.

¿Quién paga? Anda, Velázquez,

afloja Los maravedíes. Vamos, vamos, corre, Pacino.

No me quedan dietas. -Para la absenta sí, ¿eh?

Nos bajamos aquí.

El resto del camino lo hacemos andando.

Me pido una pistola, que el fusil pesa un quintal.

Toma.

¿Vamos?

Lo que no resolvamos tú y yo, aquí no lo resuelve nadie.

¡Arriba las manos, que las pueda ver!

Joder, qué puntería, ¿no? Hombre de poca fe.

¿Es que no le habéis oído? ¡Arriba las manos!

¡Y todos allá!

Venga.

Coged unas cuerdas.

Al suelo.

-Por lo visto, tienen algo que celebrar.

-Sin duda.

Nada.

Hay un montón de cuadros en la otra sala.

Pero no están "Las Meninas" ni ninguna obra de Velázquez.

A ver, tú, ¿dónde están "Las Meninas"?

¡Habla!

Oye...

¿"Las Meninas" no son un cuadro muy grande?

¿Cómo de grande? Pues...

No sé, tirando a enorme, mira, ven.

Mira.

Pero si es el "Guernica".

¿Qué coño hace aquí?

Es feo de cojones.

¿Y eso es arte?

Julián...

(TV) "Saluden al Ministerio del Tiempo."

-Sé que es difícil de creer, pero es verdad.

Y no me arrepiento.

He sacrificado mi obra

por la mayor obra de arte de todos los tiempos, "Las Meninas".

-Una cosa, don Pablo, para que yo me entere.

Este señor robó "Las Meninas"

y le mandó una fotografía para demostrarle que él las tenía.

-Sí.

-Y luego le ofreció cambiarlas por el "Guernica".

Y le dijo que si no aceptaba el trato, las destruiría.

-Exacto. -Hideputa.

Y usted entregó el "Guernica" a cambio de nada.

¿Cómo a cambio de nada? Lo pinté.

Cobré el alquiler de este estudio y una pequeña cantidad de dinero

y un señor, Araquistáin,

me ofreció 150.000 francos de parte del gobierno que no acepté.

Pues tenía que haberlo hecho.

Si lo vuelven a hacer, cójalo y pida un recibo.

¿Me está llamando pesetero?

No sería la primera vez.

Se dice que me gusta el dinero, es cierto,

pero no se puede decir que no sienta a España.

(Vibración)

(CARRASPEA)

Disculpen, debo ir...

Debo ir "au toilet". La acompaño.

"Merci".

¿Sabe cuántas veces he dicho "no" al gobierno de Francia

cuando me ha ofrecido su nacionalidad?

Que no soy español, dicen.

¿Es que no se ve?

Goya, la tauromaquia dentro de mis cuadros.

Tengo pensado hacer versiones de "Las Meninas".

-No es para menos, "Las Meninas" dan mucho de sí.

-Lo pensé por si las destruían,

pero las voy a pintar de todas maneras.

Cuando me muera y alguien vea mi pintura,

si no se da cuenta que soy español, o está ciego o es un ignorante.

Hemos recuperado el "Guernica", en Madrid.

-Salvador, he hablado con el Ministerio de 1937,

mandan refuerzos para proteger el "Guernica".

La embajada en Francia se encargará de "Las Meninas",

seguramente llevarán el cuadro a Suiza.

¿Está bien? -¿Eh?

No, no, todavía no.

Cuando pienso en lo que habría ocurrido

si no hubiéramos tenido éxito...

Me tiemblan las canillas.

-Hay algo que no entiendo,

¿por qué Díaz Bueno quiere el "Guernica"

en lugar de "Las Meninas"? Los dos valen mucho dinero.

-Quien comprara "Las Meninas" no podría enseñárselas a nadie.

De hacerlo, se enfrentaría a una demanda a nivel mundial.

-Pero siempre hay locos que compran cuadros robados

para verlos ellos solos. -Bah...

La vanidad de poseer una obra de arte lo supera todo;

y, al final, acabas mostrándoselo a alguien.

Y cuando lo saben dos, se acabó el secreto.

En cambio, en mayo de 1937, nadie,

excepto nosotros y el propio Picasso,

sabe de la existencia del "Guernica".

Díaz Bueno esperaría a venderlo en este año.

Y, hoy en día, la aparición de un Picasso inédito de ese año

y esas proporciones

rompería todos los récords del mercado del arte.

-Hoy nos ha acompañado la suerte.

-Como dijo un día Luis Aragonés:

"La suerte no existe,

solo existe la mala suerte".

Lástima que te vayas de París,

no es fácil encontrar amistades aquí.

Tengo que decirte algo

y tienes que creerme.

No vuelvas a España, Clara, Franco ganará la guerra.

Las noticias que me llegan de España dicen lo contrario.

La ganará, lo sé.

Como sé que el libro que escribes ahora se llama

"La revolución española vista por una republicana".

¿Cómo lo sabes?

No se lo he dicho a nadie.

También sé que escribirás una biografía de Concepción Arenal

y otra de sor Juana Inés de la Cruz.

¿Lees la mente?

Es posible.

Y un consejo,

tampoco te quedes aquí.

Los alemanes invadirán París.

Creo que el sitio ideal para ti puede ser Buenos Aires.

Gracias por luchar por todas las mujeres.

¿Qué le has dicho?

Que no deje de luchar,

nunca.

Buen consejo.

-Hay una cosa que me ronda la cabeza todavía.

¿Por qué le dijiste a Picasso

que aceptara el dinero de la República?

Porque Araquistáin le dará un recibo y él lo firmará.

Y eso será clave para que España pueda demostrar al Guggenheim

que el cuadro le pertenece.

Y así el "Guernica" podrá volver a España en 1981.

Doy fe de ello.

-Bueno, estás en todo, ¿eh? Madre mía, qué efectividad.

Sí, la verdad. Una cosa,

yo no vuelvo a ir con este de misión.

¿Por qué? Por qué no.

¿Qué has hecho? ¿Este quién es?

Este eres tú. Sois muy pesado.

Bueno, encantado de haberte conocido.

Ojalá nos veamos pronto. Sí, ojalá.

¿Vamos?

Ahora voy.

Te espero en el coche.

Creo que tu compañero está un poco celoso de mí.

Es posible.

Bueno y...

¿Querías decirme algo?

Sí.

Quería decirte que...

Adiós.

Adiós.

(Ruido)

¡Carlos! ¡Carlos!

(Disparos)

¡Lola!

¡Lola!

¡Alto!

Suéltala.

Esta vez, no arruinaréis mis planes.

(Disparo)

Aguanta, aguanta.

No, hombre, no, no te puedes morir todavía.

Buen viaje, amigo.

Vale, ¿y ahora cómo coño rescatamos a Lola?

Toma,

bébete esto.

¿Qué es? Es el fluido García:

te permite viajar en el tiempo sin envejecer ni rejuvenecer.

Siempre has sido muy desconfiada, Lola.

¿Cómo sabes mi nombre?

Nos conocimos hace tiempo.

O nos conoceremos en el futuro.

-¿Se sabe algo de Lola?

-Creo que debería tomarse unos días de descanso.

-Pues yo creo que debería seguir buscándola.

-Hola.

-Hola.

Soy el único responsable de lo que va a pasar.

Voy a cambiar el pasado.

Lola no está en condiciones para ir de misión.

Vaya mierda. Españoles matando a españoles.

Todo va a salir bien.

Quiero encargarte tu primera misión.

¿Ya? Pero si yo no estoy preparada.

-Con esta máquina, podré viajar por el tiempo.

-Ya la he vuelto a cagar. -No sabes de qué manera.

-Es que si no intentaras cambiar el tiempo todo el rato...

¿Todo bien en el Ministerio?

No habrá un lugar en el mundo ni en los siglos pasados

donde pueda esconderse el asesino, le encontraremos.

A esa misión, tenía que haber ido yo.

Yo era la que tenía que estar muerta, yo.

A un prisionero jamás se le niega la bebida.

Todavía es pronto.

¿"El Anacronópete" no era

una novela de Enrique Gaspar y Rimbau?

Eso mismo creía yo, que era solo una novela.

No intentéis cambiar el pasado, es chungo total.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 4: La memoria del tiempo - Ver ahora

Capítulo 5: Deshaciendo el tiempo

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 5: Deshaciendo el tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

Vaya borrachera que lleva su amigo.

-Pues a mí esa cara me suena.

-Vénganse a mi taller,

tengo de todo para cuando se quedan amigos.

-Les presento a mi amigo Carlos.

Hola.

Hola.

¡Zorra será tu puta madre!

¿Clara Campoamor?

¿Nos conocemos?

Picasso no está pintando el Guernica.

Mañana tendrá lo suyo y lo mío. -Lo encontrará donde le dije.

Está dibujando al tipo que hablaba anoche con Picasso.

Está incompleta, necesito sombrear.

-Sombrear ni sombrear, toma.

Ya que no podemos cambiar tu pasado,

cambiaremos tu futuro.

He sacrificado mi obra

por la mayor obra de arte de todos los tiempos.

-Es Díaz Bueno, eso quiere decir que puede haber

un infiltrado de Díaz Bueno en este Ministerio.

-No estará pensando en Lola.

Picasso le contesta que no quiere hablar del tema

y que se quite la ropa. Joder.

He visto porno con giros de guion más elaborados que este.

No vuelvas a España, Clara.

Franco ganará la guerra.

¿Sabes cuántas veces he pensado en coger una puerta a 1943

y pegarle un tiro a Carlos?

Demasiado tarde.

Este señor robó Las Meninas

y le mandó una fotografía para demostrarle que él las tenía.

Y luego le ofreció cambiarlas por el Guernica.

Y le dijo que, si no aceptaba el trato,

las destruiría.

Exacto. Pero si es el Guernica.

¿Qué coño hace aquí?

-Saludos del Ministerio del Tiempo.

¡Lola!

Suéltala.

Esta vez no arruinaréis mis planes.

No hombre, no.

No te puedes morir todavía.

Vale, ¿y ahora cómo coño rescatamos a Lola?

(Sirena)

¡Angustias!

Angustias.

Dios mío, estáis vivos.

Menos mal que no estabais dentro. -¿Y los demás?

¿Pero todos?

¿Todos?

Todos.

-Os voy a dar un consejo.

No intentéis cambiar el pasado. Es chungo total.

(Música)

Les presento al capitán San Martín.

Fue esencial en la victoria de la Batalla de Bailén

frente a las fuerzas de Napoleón.

-Hemos recibido el aviso de que su vida

corre peligro antes de entrar en combate.

Deben averiguar quién le persigue y evitar su muerte.

Por lo menos, tenemos que salvar a un héroe español.

Bueno, a medias.

¿A medias qué? ¿En lo de héroe?

No, en lo de español.

-San Martín nació en el virreinato del Río de la plata,

lo que hoy es Argentina,

pero sus padres eran españoles, de Palencia.

A los seis años, se trasladó a Cádiz.

Por lo tanto, español, ¿no?

Es clave en la independencia de América.

Liberó Chile, Perú y Argentina,

algunos le colocan por encima del propio Bolívar.

Otra vez tenemos que arriesgar la vida por un traidor.

Hombre, tanto como traidor...

Evidentemente, fue una figura clave para entender

la victoria en la guerra de la Independencia.

Luego...

Bueno, luego tomó otro camino.

O sea, que nos vamos a los previos de la Batalla de Bailén.

Por ir al grano. Yo no lo hubiera resumido mejor.

-19 de julio de 1808, puerta 336.

Pues venga, al lío.

Pacino, usted quédese, por favor.

(TOSE)

Entiendo que su situación personal no es nada fácil.

-¿Se sabe algo de Lola?

Por lo que veo, ya la dan por perdida, ¿no?

-Señor Méndez, creo que debería tomarse unos días de descanso.

-Pues yo creo que debería seguir buscándola.

-¿Cree que no estamos haciéndolo?

-¿Igual que vigilaron que Díaz Bueno no saliera del psiquiátrico?

-Eso fue un error del sistema. -Fue corrupción.

-Ese es el principal fallo del sistema.

-¿Y se sabe algo del cacharro ese?

-Hemos alertado a todos nuestros observatorios

de 1937 para que nos avisen si le ven.

Y ahora, márchese a casa.

Y no es un consejo.

Es una orden.

-Usted siempre se queja de cómo España trata a sus héroes.

¿Se ha parado a pensar por un momento

cómo trata este Ministerio a sus agentes?

Permiso.

Tiene truco.

(GOLPEA)

Ya está. -Gracias.

Siento mucho lo de Lola.

-Muchas gracias.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, claro, ahora mismo voy.

Bueno, ya casi estamos.

¿Qué pasa, Alonso? Que no paras de mirarme.

Todavía le extraña que una mujer se vista de soldado.

No esperarás que Alonso cambie a estas alturas, ¿no?

No, no es eso.

No dudo de vuestra valentía,

pero combatir contra el ejército de Napoleón...

Las guerras carlistas no fueron moco de pavo y ahí estaba yo,

salvando a Espartero.

Para que luego se diera el "abrazo de Vergara".

Alonso, sé que querrías a Pacino con nosotros.

Yo también.

Pero tiene la cabeza lejos de aquí. Muy lejos.

Esperadme en el comunicador, tardo un minuto.

A la orden, jefa. No puedo ni andar con estas botas.

Me van a matar otra vez.

Quiero encargarte tu primera misión.

¿Ya?

Si yo no estoy preparada. Sí lo estás.

De verdad que no.

Carolina, si te digo que estás preparada,

es que lo estás, ¿entendido?

Claro.

Pues... ¿De qué se trata? Escúchame atentamente.

No quiero que te separes de Pacino.

Hola.

¿Qué haces despierta?

¿Ha sonado ya el despertador?

No.

Pero sonará ahora. Y no sueñes tanto conmigo.

(SUSPIRA)

"Buenas noches, guapo.

Me voy a dormir, ¿tú qué haces?

Que sepas que te echo de menos."

"Habían pasado 11 días desde que Lola desapareció.

No me la podía quitar de la cabeza.

No soportaba la idea de no volver a verla.

Y decidí pasar a la acción."

Voy a grabar este vídeo por dos razones.

La primera, por mí mismo.

Por si con tantas idas y venidas, luego no recuerdo

quién soy ni lo que he hecho.

Y la segunda...

porque si lo que voy a hacer sale mal,

quiero que quede como prueba.

Como que soy el único responsable de lo que va a pasar.

Voy a cambiar el pasado.

"Necesito salvar a Lola."

Hola.

Hola.

-Hola.

Empiezas fuerte tú por la mañana, dos cafés.

-Ah, no, este es para Lola.

-No te he dado las gracias. -¿Por?

Por la charla que diste el otro día,

la de técnicas de interrogatorio, que me moló muchísimo.

Sobre todo, eso que dijiste de que nunca te fíes de un tío...

-Que no te mire a los ojos porque seguro que te está mintiendo.

Aunque me he puesto a ver series de polis

y me he fijado y el menda que no te mira a los ojos

es el malo.

-Es lo primero que te enseñan cuando eres policía.

Pero tampoco te puedes fiar de los que te miran.

Nunca sabes cuándo te dicen la verdad.

Chao.

"No sé por qué, pero sentí que Carolina me ocultaba algo".

-Vaya trabajo. Vaya responsabilidad.

Pensar que si la cago en una misión puedo cambiar

la historia de España...

Me da un telele.

-Pensar en que te puedes equivocar es bueno.

Es una alarma para estar atenta y no cagarla.

Eres mi Yoda, Angustias -Joder, Irene...

-Mujer, un poco más mona que ese engendro soy.

-En vaya marrón me has metido.

Un cortadito para la señorita.

Muchas gracias.

¿Por qué me miras así?

¿Qué haces?

Bueno, estoy comprobando si cuando salvamos a Julián

nos pudimos dejar algún cabo suelto que pudiera cambiar la historia.

Hubiera saltado alguna alarma, ¿no?

No siempre saltan. No siempre saltan.

(Móvil)

Es Salvador, quiere vernos.

¿No te ha sonado a ti? No, qué raro.

Cierro esto y voy. Te espero allí.

Hasta ahora. Chao.

¿Qué pasa? Que no toca, ¿no?

-No, y mira que llevo tiempo intentándolo.

-Si sabes que no toca, ¿para qué juegas?

-Porque es la única ilusión que tengo.

Y sin ilusión... -Tengo prisa.

Bien, ahora que el señor Méndez ha llegado, podemos empezar.

-Lo siento.

Me he encontrado la rueda del coche pinchada, lo siento.

-Señoras y señores, tengo una buena noticia y una mala.

La buena es que Julián Martínez vuelve a trabajar con nosotros.

Gracias.

Y la mala... -Que mis Meninas han desaparecido.

-Hemos recibido una alarma de 1937, del Museo del Prado.

Las Meninas y otros cuadros de gran valor han desaparecido

cuando eran trasladados a Valencia

a causa del bombardeo de la Guerra Civil.

-Hay un mensaje para usted. -Perdonen un momento.

¿Qué ocurre?

Es Renaud.

Me escribe desde el París de 1937.

Picasso no está pintando el Guernica.

Dos alarmas y las dos de la misma fecha.

3 de mayo de 1937. -Demasiadas coincidencias, ¿no?

Perdonad, disculpad, eh... ahora vengo.

¿Estás bien?

-La acompaño.

Lola, ¿cómo te encuentras?

Fatal.

Tranquila, voy a buscarte una manzanilla.

Es mano de santo. Lo saca todo fuera.

Gracias, Angustias.

Lola no está en condiciones para ir de misión.

-¿Qué le pasa?

-Algo le debe haber sentado mal.

-Llame a Alonso, a ver si puede incorporarse de su baja hoy mismo.

-No sé si es prudente.

Lo es.

La historia del arte en España está en juego.

-Agua caliente con limón, que va muy bien...

Y arroz blanco.

"Lo primero era conseguir que Alonso sustituyera a Lola."

¿Seguro que estás bien?

Que sí, ¿cuántas veces me lo vais a preguntar?

Joder.

Claro, a ver...

Si tienes que descansar, tienes que descansar...

Vale.

Oye, te voy a dejar, que estoy aquí con...

Venga, chao. ¿Qué tal está Lola?

Bien, está en la cama, pero bueno, un poquillo mejor.

Tranquilo, Pacino, lo mismo es un presagio.

¿Presagio de qué?

Mi madre tuvo una cagalera

el día que tenía que viajar a la corte.

El carruaje se precipitó Despeñaperros abajo, murieron todos.

Válgame Dios.

Desde luego, Velázquez, para dar ánimos eres único, macho.

La diarrea le salvó la vida.

"Lo segundo era que nadie me viera al lado del Pacino

de hace dos semanas, que acompañó a Irene y a Velázquez

a visitar a Picasso, como había sucedido."

Guau, qué maravilla.

Acojonante.

-¿Dónde estarán mis Meninas?

Ya estamos aquí otra vez.

Vaya mierda. Españoles matando españoles.

Y desde hace siglos.

Doy fe.

"Antes de viajar unos días más adelante para ver

si había salvado a Lola,

no pude evitar pasar un rato con ella."

Todo va a salir bien.

"Lo había conseguido, había cambiado la historia,

pero el coste era demasiado grande.

Se dice que... todo soldado

sabe que en la batalla le espera la muerte.

Y los que los mandan, también lo saben.

Pero nunca estamos preparados

para la pérdida de aquellos a quienes queremos.

Dos de nuestros mejores hombres

que tantas veces han defendido nuestra historia

y nuestro tiempo,

ya no están con nosotros.

Se fueron cumpliendo una misión.

Pero no lograron evitar la trampa que les tendió el enemigo.

Misión cumplida.

El Guernica y Las Meninas vuelven a ser nuestros.

Hay algo que no cuadra, Alonso. Estamos en 1937.

¿Cómo es posible que en un día Las Meninas hayan viajado

a París y el Guernica a Madrid?

Yo ya dejé de hacerme preguntas hace tiempo.

(Choque)

No habrá un lugar en el mundo

ni en los siglos pasados donde pueda esconderse el asesino.

Le encontraremos.

Porque si hay que llorar, lloraremos.

Pero si hay que luchar, lucharemos también.

Y os lo contaremos.

Por eso...

"A las aladas almas de las rosas del almendro de nata,

yo os requiero.

Que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañeros del alma.

Compañeros".

¡No!

No, no...

Hostia, hostia, hostia...

La he cagado.

Hostia, la he cagado.

Mucha fuerza.

-Pacino... -Lo siento mucho.

Eras tan especial para él...

-Si yo pudiera...

-Lo sé.

Cambiarías tu vida por la suya. Lo sé.

-Lo siento mucho.

Lo siento muchísimo. -Gracias.

-Pobre Julián.

Es el único agente al que he tenido que enterrar dos veces.

Hay que encontrar a Díaz Bueno como sea.

Y hacerle disfrutar de placeres medievales.

-Yo me encargo. Soy especialista en eso.

Irene.

¿Sí?

Que...

Que lo siento mucho.

Sí, lo sé.

Todos lo sentimos.

No...

Bueno, sí, pero que siento...

Que te he fallado.

No sé de qué me estás hablando.

Lo que me pediste ayer.

¿El qué?

Que no...

No, no es nada importante, al final...

Estaré nerviosa y...

Carolina, todos lo estamos.

Vete a casa y descansar un poco.

¿De acuerdo?

"La había cargado. Y había alguien que lo sabía.

Carolina me había estado siguiendo por orden de Irene."

(Reloj)

Joder.

Nunca atino con las puertas. A ver.

(Reloj)

(Ducha)

(Ducha)

(GRITA)

¡Coño! ¿Qué haces aquí?

-Perdona, es que me he tenido que duchar.

Me he equivocado de puerta y aparecido en plena tomatina.

¿Dónde tienes el gel?

-Y yo qué sé, donde siempre. -Pues no está.

-Ah coño, es que se ha acabado, espera.

¿Me estás diciendo que vienes...? -De dentro de unos días.

Pero es que necesitaba hablar con alguien

y solo confío en mí misma.

O sea, en ti.

-Pues piensa en voz alta y no me des estos sustos.

-Es que si pienso en voz alta, me aturullo.

-También es verdad.

Todavía me acuerdo del día en que Irene me trajo al futuro,

al Ministerio.

-Quién me lo iba a decir. Bueno, nos lo iba a decir.

-Me da la oportunidad de cambiarme la vida

y yo no sé aprovecharla porque soy torpe.

-No, mujer, no digas eso.

Que estamos empezando. No hay que ser pesimista.

Cuéntame qué ha pasado.

Bueno, qué va a pasar.

-Pues que he llegado tarde, como siempre,

no valgo para ser agente del Ministerio.

-Yo pienso lo mismo, pero hay que seguir luchando.

-¿Y qué hago?

Si Irene ni siquiera se acuerda de que me ordenó vigilar a Pacino.

¿Cómo no se acuerda?

-Porque lo que pasó en el pasado cambió el presente,

pero como tú estabas viajando en el tiempo, no te afectó.

Esto nos lo explicó Ernesto en la segunda clase.

-Cierto.

Es que con tantas cosas que tengo en la cabeza,

ya ni me acuerdo.

-Pues tienes que estar más atenta y más segura de ti misma.

-Le dijo la sartén al cazo.

-Solo que ahora no sabemos quién es la sartén y quién el cazo.

-Es curioso, pero contigo me siento más segura de mí misma.

-A mí me pasa lo mismo.

-Vamos a vernos más a menudo.

-Eso sería señal de que las cosas van mal.

-Tienes razón.

Nuestro pasado es una mierda. -Como un piano de grande.

-Pero ahora tenemos una segunda oportunidad.

No todo el mundo la tiene. Tenemos que aprovecharla.

¿Y ahora qué escribes?

-Las preguntas del examen que vas a hacer mañana.

-Me va a salir fatal, ¿no? -Como el culo, pero tranquila,

que con esto vas a sacar matrícula de honor.

Me voy a vestir, que tengo que volver al presente.

-¿Crees que Pacino lo volverá a intentar?

-Eso espero.

Y si no lo hace él, lo haré yo. Por Alonso y por Julián.

(Reloj)

A esa misión tendría que haber ido yo.

Yo era la que tenía que estar muerta, yo.

No Alonso. ¿Por qué no intentas descansar...?

Pacino, deja de mimarme.

¿Vale?

(SUSPIRA)

Yo no tengo una hija que cuidar. A mí nadie me va a echar en falta.

Pero eso no es verdad.

Lo siento.

Me voy a casa, que quiero estar sola.

Segundo intento, volvemos a empezar.

No voy a permitir que mueran Julián y Alonso.

Es un precio demasiado alto. No.

"Así que viajé de nuevo dos semanas atrás.

Solo tenía que comprobar que nada había cambiado

después de darle a Lola su café con laxante."

Cortadito para la señorita.

Muchas gracias.

¿Qué ocurre?

Perdonad, disculpad, eh... ahora vengo.

¿Estás bien?

-La acompaño.

Lola, ¿cómo te encuentras?

Fatal.

Mi madre tuvo una cagalera el día que tenía que viajar a la corte.

El carruaje se precipitó Despeñaperros abajo,

murieron todos... Válgame Dios.

Desde luego, Velásquez, para dar ánimos eres único, macho.

La diarrea le salvó la vida.

"Afortunadamente, nada había cambiado.

Todos fueron a su misión correspondiente

y actué rápidamente para que Carolina no se diera cuenta

de mi segundo intento.

Solo que, esta vez, no fui a cuidar a Lola."

Ya estamos aquí otra vez.

Vaya mierda.

Españoles matando españoles.

Y desde hace siglos.

Doy fe.

Qué maravilla.

Buah, acojonante.

-¿Dónde estarán mis Meninas?

Misión cumplida.

Las Meninas y el Guernica vuelven a ser nuestros.

Algo no cuadra, Alonso.

Estamos en 1937, ¿cómo es posible que en un día

Las Meninas hayan viajado a París y el Guernica a Madrid?

Yo ya dejé de hacerme preguntas hace tiempo.

(Ruido de avión)

Estoy bien, tengo un chaleco antibalas.

Sálvalos.

Sálvalos.

(Reloj)

(SUSPIRA)

Tú me has estado siguiendo, ¿verdad? -Sí, porque Irene me lo ordenó.

Aunque ahora no se acuerda, con todos los cambios que has hecho.

La he vuelto a cagar. -Pero no sabes de qué manera.

-Es que si no intentaras cambiar el tiempo...

Aunque ahora Alonso y Julián no han muerto.

-Vamos, a ver qué nos encontramos ahora.

Sí, señor presidente, una emergencia.

Le mantendré informado.

Alonso, ¿quiere dejar esto ahí, por favor?

Ya le llamaré. Hombre, Pacino.

¡Julián!

No, ¿qué haces?

No podéis beber alcohol, sois menores de edad.

No me jodas, Angustias. Peor no vamos a estar.

Mira, dame eso.

Venga. Vamos para allá.

Jo... Siéntate ahí, venga.

Ahora os traigo unos bocadillos y unos refrescos.

Los bocadillos los acepto.

Los refrescos podéis metéroslos por donde os quepan.

Mira, niño... -Angustias, por favor.

Julián, ¿quiere dejar las tijeritas ahí?

Por favor, tranquilidad y cuéntennos lo que ha pasado.

Estábamos esperando a que volviera un camión

para recoger los otros cuadros.

Díaz Bueno y sus hombres no subieron a ese trasto.

"Y empezó el movidón."

El sistema eléctrico funciona perfectamente.

-Bien.

"La nave despegó."

Luego, Díaz Bueno y sus hombres se sirvieron una bebida.

Parecía como... horchata.

Pero a nosotros no nos dieron los muy cabrones.

"Hi" de putas...

A un prisionero jamás se le niega la bebida.

Todavía es pronto para que bebáis.

Cuando lleguemos a 1907.

Al principio, no entendíamos por qué querían

viajar 30 años atrás.

No tardamos mucho en comprender

que ese bebedizo debía tener poderes,

porque los que lo bebieron conservaron su aspecto.

Su edad.

¿Qué ha pasado?

Es brujería.

No.

Lo que es, es una putada.

Ni una cosa ni la otra.

Es ciencia.

El "fluido García" permite viajar en el tiempo

sin envejecer ni rejuvenecer.

Dales para que beban.

Creo que los podemos devolver así al Ministerio del Tiempo.

¡No pienso beber esa mierda!

Como quieras.

Pero estamos en 1907 y vamos a viajar al 2020.

Si no bebéis,

cuando lleguemos allí seréis cenizas.

Creo que deberíamos beber.

"Calcularon mal."

Cuando las cuerdas se aflojaron y nos pudimos mover...

atacamos.

¡Por Santiago!

(Alarma)

Buena puntería.

No.

La divina providencia.

Pero... sois unos héroes.

Pero unos pilotos de mierda.

Agárrate, no creo que pueda enderezar esto.

No lográbamos aterrizar la nave.

Casi no lo contamos.

(GRITAN)

¿Una máquina que viaja en el tiempo?

¿Una bebida para no envejecer?

Si no los tuviera aquí delante, no podría creérmelo.

-Pues créaselo, Pacino.

Sus compañeros están hablando de la Anacronópete.

-¿Perdón?

¿El ana qué? El Anacronópete,

la nave que viaja atrás en el tiempo.

¿Pero "El Anacronópete" no era una novela

de Enrique Gaspar y Rimbau?

Eso creía yo, que era solo una novela.

¿Cómo estás, cariño?

Ya está, no pasa nada.

Sé que es difícil de entender, Elena.

Pero no es lo que parece. Bueno, sí.

Yo qué sé.

¿Es Alonso?

Sí.

Y yo Julián.

Hola, Elena.

Esto es el acabose.

¿Qué pasa?

La mujer de Alonso está buena que te cagas.

Pero bueno, niño...

Perdón. ¿Perdón?

¿Qué pasa? ¿En qué piensas?

En Julián y en Alonso.

En cómo puede cambiar tu vida en un segundo.

Ya nada es como antes.

Hay que vivir cada minuto como si fuera el último.

Y dejar todo arreglado en tu vida

por si luego no tienes tiempo de hacerlo.

Pues yo tengo tantas cuentas pendientes

que me harían falta varias vidas para cerrarlas todas.

Hay deudas del alma que no se pueden cerrar.

Eso es verdad.

Pobre Carolina.

Tener que vivir estas cosas nada más llegar.

Voy a hablar con ella.

Y tú, anímate. Sí.

Hijo, soy papá.

Llámame cuando puedas, quiero verte.

Te quiero.

¿Le conozco?

-No, no nos conocemos.

Verás, yo soy...

Bueno, yo conocí a tu madre.

Me llamo Ernesto.

-¿Ernesto?

No me suena, igual por nombre... ¿De qué se conocían?

-Si no te importa, ¿nos sentamos un momento?

-Sí, claro. -Bien.

Lo siento.

Es duro criarse sin un padre. -No te creas.

-¿No?

Bueno, mira, Javier,

yo sé que tú y yo ahora somos unos perfectos desconocidos.

Pero quiero que sepas que, a partir de ahora,

aquí me tienes para lo que quieras.

-Gracias, pero...

me ha ido bien así.

Tengo 20 años y no necesito algo que no he echado de menos.

-Claro.

¡Alonso! Es que yo no sé jugar.

¿No me la podrías dar al pie?

Elena, te aseguro que esto tiene solución.

De verdad.

-Lo mismo me ha dicho Salvador.

Pero miente igual de mal que tú.

Me va a tocar ser la madre de mi marido

y de nuestra hija a la vez.

¿A dónde vas?

Me gustaría volver a casa.

Ya verás, cariño. Todo volverá a ser como antes.

Alonso, por favor, vuelve a jugar a la pelota, gracias.

Yo quiero irme a casa.

Que vuelvas a jugar a la pelota, por favor, gracias.

Vale, vale.

Por fin.

Esto se va a arreglar, te lo prometo.

De verdad.

La he cagado pero del todo.

-En eso estamos de acuerdo.

-He estado poniendo remiendos cuando tenía que haber atajado

el problema de raíz. -¿Cuál es?

Díaz Bueno. -Sí, hay que detenerle

antes de que empiece a usar el Anacronópete.

Madre mía.

(TECLEA MUY LENTO)

-Déjame a mí, que con esa velocidad noto cómo me crece el pelo.

(TECLEA RÁPIDO)

Aquí está.

Huyó del psiquiátrico hace menos de un mes,

el 18 de marzo a las 18:30 horas. -18 de marzo, 18:30...

-¿A dónde vas? -A hacerle una visita.

-Voy contigo. -Haz lo que yo te diga, ¿eh?

-Depende.

(Reloj)

Con esta máquina, podré viajar por el tiempo.

Es el Anacronópete, lo conoce, ¿no?

-No.

-En este país falta cultura, usted es una buena prueba de ello.

Con él podré ir a donde me dé la gana.

-Por el tiempo.

-Sí, es mucho más eficaz

que las puertas del Ministerio del Tiempo.

-Veo que sigue creyendo en esa fantasía.

-No me interrumpa, por favor.

Las puertas no cubren todo el tiempo.

Con esta máquina, en cambio, basta fijar la fecha,

llegar a ese año y luego, ir a la parte del mundo que quieras.

Todo el mundo cree que es una novela de ciencia ficción,

pero su autor, Enrique Gaspar y Rimbau,

llegó a dibujar unos planos.

Me costó muchos años encontrarlos.

-¿Y qué piensa hacer con ellos?

-Ordené construirla hace ya un tiempo.

Está ya casi terminada.

Por eso necesito que me firme el alta.

-Creo que eso no va a ser posible, señor Díaz Bueno.

Sigue con alucinaciones.

-Sí, sí va a ser posible, se lo aseguro.

(Pitido)

Hablando de alucinaciones,

será mejor que mire el mensaje que acaba de recibir.

Sí, es Anita, su hija.

Y el tipo que está con ella trabaja para mí.

Y lamento decirle que tiene muy mal carácter.

-¿Me está amenazando? -No, estoy negociando.

Usted decide, tiene dos opciones.

Una, dejarme salir y tener mañana una fortuna en una cuenta en Suiza,

y la otra...

Bueno, ya se la puede imaginar.

Dese prisa en decidir,

me gustaría estar a las siete en casa.

(ARRANCA EL COCHE)

Monta al coche. -¿Quién es usted?

-Tu puta madre, monta al coche, anda.

Venga.

Ya está el Ministerio del Tiempo jodiéndome la vida otra vez.

-Ya verás qué a gusto vas a estar en Loarre.

-Bueno, ¿entramos?

-Todavía no, hay que esperar a que salgan.

-No voy a ir a Loarre. -Ah, ¿no?

¿Qué mira?

¿Has quedado o algo?

Os queda un minuto para liberarme y dejar que me largue.

-¿Qué ganamos con eso?

-Evitar que el Ministerio estalle.

Sé de la mudanza de hace un año.

Una de mis empresas fantasma trabajó allí

y colocaron un explosivo en la máquina de café.

Toda tu gente morirá,

pero puedes evitarlo si dejas que me vaya.

-Si puedes hacerlo explotar, ¿por qué no lo has hecho antes?

-Bueno, siempre es interesante tener un as en la manga para negociar.

Será mejor que me soltéis.

Hace una hora que debería estar reunido con mis hombres.

Sabrán que algo va mal y lo que tienen que hacer.

-Es un farol.

-Yo nunca voy de farol.

(Explosión)

¿Qué has hecho?

-Lo que debía.

(Sirena)

(Toses)

¡Angustias!

Angustias.

-Dios mío, estáis vivos.

Menos mal que no estabais dentro.

-¿Y los demás?

-¿Todos?

¿Todos?

-Todos.

Menos vosotros dos y Lola,

que se ha quedado en casa porque no se encontraba bien.

-Acompáñame a la ambulancia, por favor, tengo que examinarla.

-Vamos. -¿A dónde?

-Vamos a ir atrás, voy a cazar a ese hijo de puta

antes de que vuele el Ministerio.

-¿No entiendes que no se puede cambiar el tiempo?

Que siempre va a pasar algo peor.

Coño, aunque hayas salvado a Lola, ¿qué crees que te diría ella? Dime.

¿Qué quiere que la salves a ella y que se mueran el resto?

Ya está, Pacino, ya está.

Coño, déjala ir, aunque te duela.

(Sirena)

Hola.

Hey, ¿cómo estás?

Me ha dicho Angustias que no estabas bien.

Sí, pero ya me encuentro mejor.

¿Tú qué tal?

¿Todo bien en el Ministerio?

Ven.

Ven.

Ven conmigo, ven.

¿Qué te pasa?

Conmigo, ven.

Ven.

"Carolina tenía razón, debía dejar de jugar con el pasado.

Aunque perdiera a Lola.

Por eso corregí todo lo que había hecho

desde el principio.

Buenas.

Podías haberme traído un cortado.

No deberías tomar tanto café, no es bueno para la salud.

¿Y para la tuya sí? Yo ya estoy echado a perder.

Qué listo eres.

¿Por qué me miras así?

¿Qué haces?

Nada, estoy aquí comprobando si cuando salvamos a Julián

dejamos algún cabo suelto que pudiera cambiar la historia.

Habría saltado alguna alarma, aunque no siempre saltan.

No, no siempre saltan.

(Móvil)

Mira, Salvador. Quiere vernos.

¿No te ha sonado a ti?

¿No habíamos quedado en que íbamos a ser discretos?

Me da igual la discreción.

Me da igual.

Estás muy raro hoy, Pacino.

Muy raro. Sí.

Apago y voy.

Vale.

Tendría que ir al Prado, no a París.

Y dale Perico al torno... Este es un chapa...

Don Diego, ya ha oído a Salvador.

No hay nadie mejor que usted para convencer a Picasso.

Si no hay más remedio...

Todo saldrá bien, ya lo verá.

Buenas tardes.

(SUSPIRA)

-Sabía que estarías aquí.

-¿Qué pasa? ¿No te fiabas de mí o qué?

-No tenía ninguna duda de ti, Pacino.

-Quería verla... hasta el último momento.

-Ya.

No pierdas la esperanza.

A lo mejor en nuestro tiempo, Lola sigue viva.

-¿Tú crees?

-Venga, volvamos al presente.

"Voy a grabar este vídeo por dos razones.

La primera, por mí mismo.

Por si con tantas idas y venidas,

luego no recuerdo quién soy ni lo que he hecho.

Y la segunda,

porque si lo que voy a hacer sale mal,

quiero que quede como prueba,

como que soy el único responsable de lo que va a pasar."

No voy a borrar nada,

porque uno no se tiene que arrepentir

de lo que ha hecho por amor.

Aunque te equivoques, eso sí.

Os voy a dar un consejo.

Nunca intentéis cambiar el pasado.

Es chungo total.

Toma.

Bébete esto.

Siempre has sido muy desconfiada, Lola.

¿Cómo sabes mi nombre?

Nos conocimos hace ya tiempo.

O nos conoceremos en el futuro.

No has cambiado nada.

Sigues siendo la misma Lola que conocí.

Te necesito, cariño.

Juntos podemos hacer grandes cosas.

Y sé que, con el tiempo, volverás a enamorarte de mí.

¿Dónde crees que vas?

¿No me crees?

Voy a decirte lo que te va a ocurrir si no bebes.

Vas a envejecer de golpe.

(Pitido)

¿Me crees ahora?

(Avión)

¿Qué es eso?

1945, Segunda Guerra Mundial.

Mal año para detenerse.

¡Mierda!

(Alarma)

(Alarma)

(Música)

40 años desde que nos conocimos.

-Me gusta que recuerdes el día que nos conocimos.

-Eres nuevo, ¿no? -¿Tanto se me nota?

-Solo los nuevos dan las gracias.

Me llamo Sofía.

-¿Por qué me conoce? -No lo sé.

Pero acaba de meter la pata hasta el corvejón.

¿Einstein asesinado en España?

-Y Emilio Herrera, sospechoso. Pero es imposible. Eran amigos.

Esto debo resolverlo yo solo, sin que lo sepa nadie.

-Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

-¿Será cretino?

Cagalindes. Carapán.

Gaznápiro. ¡Catacaldo!

¡Pisaverde! Gilipollas profundos, sin más.

-¡Se paraliza el proyecto dos días antes

de que la ciencia española tocara el cielo!

¡Y no de manera metafórica!

-Su invento no puede caer en malas manos.

Sígame.

-¿A qué año ha ido?

-1936, Madrid.

(GRITAN)

Por supuesto que gasto en lienzos y en óleos.

¿Qué pretende, que pinte las lanzas con rotuladores Carioca?

Yo no pinto espantajos, retrato el alma.

-Pues retrátela más baratita.

Está usted cobrando de dos siglos diferentes.

¿Desde cuándo hace Salvador trabajo de campo?

¿Cómo se llamaba el primer hombre que pisó la luna?

(AMBOS) Kuliakov.

-¡Olé!

-Ya estamos otra vez.

¿Se sabe algo de Salvador?

No sé nada.

Angustia se parece a mí en una cosa.

Que no sabe mentir.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 5: Deshaciendo el tiempo - Ver ahora

Capítulo 6: El tiempo vuela

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 6: El tiempo vuela  - Ver ahora
Transcripción completa

¿Se sabe algo de Lola?

"Que sepas que te echo de menos."

Voy a cambiar el pasado.

Soy el único responsable de lo que va a pasar.

Perdonad, disculpad, ahora vengo.

Lola no está en condiciones para ir de misión.

-Llame a Alonso.

A ver si puede incorporarse de su baja hoy.

-Todo va a salir bien.

-Tranquilo, Salva.

Este es el despacho del subsecretario del Ministerio.

-No sé si podré con esta responsabilidad.

Podrás. Misión cumplida.

El Guernica y Las Meninas vuelven a ser nuestros.

Algo no cuadra, Alonso.

(JADEA) ¡La he cagado!

Hostia, la he cagado...

A esa misión tenía que haber ido yo.

Yo era la que tenía que estar muerta.

Segundo intento.

No voy a permitir que mueran Julián y Alonso.

-La nave que viaja atrás en el tiempo.

¿"El Anacronópete" no era una novela

de Enrique Gaspar y Rimbau?

Eso creía yo, que era solo una novela.

A un prisionero jamás se le niega la bebida.

El fluido García permite viajar en el tiempo

sin envejecer ni rejuvenecer.

¿Es Alonso? Sí.

Y yo, Julián.

Esto se va a arreglar. Te lo prometo.

Monta al coche.

-Ya está el Ministerio del Tiempo jodiéndome la vida otra vez.

Os queda un minuto.

-Es un farol. -Yo nunca voy de farol.

(Explosión)

-¿Y los demás?

-¿Todos?

-¿No entiendes que no se puede cambiar el tiempo?

Siempre pasará algo peor. Déjala ir, aunque duela.

Ven conmigo, ven.

-Siempre has sido muy desconfiada, Lola.

¿Cómo sabes mi nombre?

1945.

Segunda Guerra Mundial.

Mal año para detenerse.

¡Mierda! (DISPARAN)

(Alarma)

(Música)

(Música)

Ay, ay...

Ay...

(Música)

¿Por qué vienes aquí?

Yo no estoy debajo de esa lápida.

-40 años desde que nos conocimos.

-¿40 años ya?

-El tiempo vuela.

Me gusta que recuerdes el día que nos conocimos,

y no el día que me fui.

-Tú no te has ido nunca.

(Móvil)

Dígame, Ernesto.

¿Tiene que ser hoy?

De acuerdo.

Paso por casa y voy inmediatamente.

(Música)

(CANTURREA)

¡Muere, perro judío!

¿Einstein asesinado en España?

No puede ser.

Llevamos año y medio pidiendo un aumento de presupuesto, ¿no?

Pues sí, año y medio exactamente.

Y, de repente, se presenta un delegado

de presidencia para hablarlo.

-Nunca es tarde si la dicha es buena.

Yo en estos casos soy más partidario de eso de:

"Hasta el rabo, todo es toro".

¿Y cómo dice que se llama?

Pues se llama Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

Madre mía. -Qué barbaridad.

Si se descuida,

deja sin apellidos al resto de España.

(Puerta)

Lo siento, jefe, pero es urgente.

(Reloj)

-Diga algo.

-Es que es un mensaje personal para usted.

-Ya...

Déjennos solos, por favor.

El delegado está al llegar. Yo le he esperado año y medio.

Él puede esperarme cinco minutos, ¿no?

Claro que sí, señor. Vamos.

Es sobre Emilio Herrera.

¿Einstein asesinado y Emilio Herrera sospechoso?

-Encontraron al "pelos" muerto matao'.

Y a Emilio, inconsciente con la pistola en la mano.

-Pero es imposible. Eran amigos.

-Pues con amigos así, no hace falta tener enemigos.

-Emilio Herrera.

Justo hoy.

-Sí.

Ya es coincidencia.

-Si usted lo dice...

Bueno, ¿qué hacemos?

Porque Einstein no murió en España en 1923,

la palmó en Estados Unidos en 1955.

-Hay que arreglar esto inmediatamente.

-Pero jefe, que usted ya no está para estos trotes.

-Angustias, esto debo resolverlo yo solo.

Sin que lo sepa nadie.

-Ver, oír y callar, los tres mandamientos de Angustias.

Recuerde conectar su GPS intertemporal en su móvil.

-Sí, sí, Angustias, gracias.

(Pitido)

No, no, la hora del baño de Blanquita es sagrada.

A las ocho estoy ahí. Venga, hasta luego.

Ay...

Perdón.

Perdón...

Perdón, ha sido culpa mía.

En esto último tiene usted razón. Lo siento.

Patán...

¿Cómo me habéis llamado?

Patán.

Yo me he excusado por mi torpeza.

Pedidme perdón por vuestro insulto.

¿Y si no lo hago, qué va a hacerme, señor De Entrerríos?

¿Me conoce?

¡Alonso!

Deje en paz a ese hombre.

Discúlpele.

Hola, ¿qué tal? Usted es...

Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

Exacto. Pero pueden llamarme Nacho.

Pues se lo agradezco, la verdad.

Me envía presidencia de Gobierno. -Lo sabemos, estamos al tanto.

¿Quiere acompañarme, por favor? Sí.

Por aquí.

¿Por qué me conoce?

No lo sé, pero acaba de meter la pata hasta el corvejón.

(Música)

(Reloj)

(CANTA FLAMENCO)

(CANTA FLAMENCO)

(Guitarra)

(CANTA FLAMENCO)

(CANTA FLAMENCO)

No, no, ya he bebido suficiente.

-A mí no mirarme, aquel señor de ahí les invita.

(CANTA FLAMENCO)

¿10.000 euros?

O sea, ¿10.000 euros por unos falconetes?

Joder con los falconetes, ¿qué es eso?

-Son pequeños cañones de bronce, señor Ayerbe.

-Nacho, por favor.

-Perdón, Nacho.

Los falconetes disparan pequeñas bolas de hierro.

Por su tamaño, podían transportarse en mula y,

en situaciones extremas, a las espaldas de un soldado.

-Lo que aprende uno aquí.

¿Y estos falconetes no podrían comprarse más baratos?

-¿Más baratos?

-Hombre, por poco más, te compras un kalashnikov

y así te ahorras la mula y el lumbago del soldado.

¿Quiere que Hernán Cortés conquiste México con un kalashnikov?

Era una broma, Irene.

En fin.

Sigamos por aquí.

¿2.000 euros en 20 lechuguillas?

Supongo que no son de las que se comen con "tomatillos".

-Supone usted bien, Nacho.

Las lechuguillas son gorgueras.

Cuellos del Siglo de Oro. Viajamos mucho por allí.

-Ah, ya, interesante.

Bueno, muchas gracias por su colaboración,

pero creo que continuaremos mañana.

¿Qué les parece a las ocho por la mañana?

Perfecto, señor. Nacho, por favor.

Y a ver si ya tengo la suerte de conocer

a don Salvador Martí.

Hasta mañana.

Angustias, mañana estaré aquí a las ocho.

Tendríamos que haber dejado que Alonso se lo cargara.

La que nos ha caído.

-¿Cómo que hay a las ocho? Si son casi las 12 de la noche?

En este Ministerio hace falta un sindicato.

¿Se sabe algo de Salvador?

¿Salvador? ¿Qué Salvador?

Salvador.

Salvador...

No sé nada.

-Angustias se parece a mí una cosa.

Que no sabe mentir.

(Música y palmas)

¡Olé!

-Por favor, beba usted un poco más, solo una copa.

-Solo una.

(Música y palmas)

Deberíamos irnos.

Mañana, el señor Einstein tiene una conferencia.

-¡Olé!

-¿A que no saben por qué les he invitado?

Porque no todos los días uno se encuentra

a dos genios sentados en la misma mesa.

-Me halaga usted.

Pero yo creo que aquí el único genio que hay es el señor Einstein.

-"Arsa".

-Sí.

Le seguí atentamente en su intervención

en el Premio del Aero Club de París.

-Ah, ¿estuvo en París? -Sí, claro.

Es que mi esposa es una fanática de los globos aerostáticos.

Por cierto, estuvo usted maravilloso logrando ese segundo puesto.

-Que estuvo maravilloso fue el que ganó.

-¡Bravo!

(HABLA EN ALEMÁN)

-Dice que mañana hablará sobre los viajes en el tiempo.

-Ah, buen tema.

(HABLA EN ALEMÁN)

-Dice que si nadie le entiende, que le da igual.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

¡Au!

-Dice que si acercáramos un dedo a esa llama,

un minuto nos parecería una hora.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

-Pero que si pasáramos una hora...

-Con alguien que nos agrada, nos parecería un minuto.

-Olé...

-¿Sabe usted alemán? -Familia de diplomáticos.

Por favor, otra botella. -No, no se moleste, por favor.

-¡Olé!

(RONCA)

Claro.

Por fin, Dios mío, qué aguante.

Gracias.

Por cierto, muy rico el mosto.

-Gracias.

-Sí, señora.

Vamos, venga. Arriba.

-Olé... -Venga.

La chaqueta, cuidado.

(HABLA EN ALEMÁN)

-Sí, sí, tome.

La chaqueta...

(LLAMAN A LA PUERTA)

¿Un cafelito?

-Deme el arma.

-¿Dónde le llevamos, señor Martí? -A Loarre.

Ah, y ya saben.

Aquí no ha pasado nada.

-Sí, no sé qué hago aquí hablando solo.

(Reloj)

¿Dónde estoy?

(RONCA)

La conferencia.

-¡Olé!

Por fin, me tenía con el alma en vilo.

-Tranquila, todo está arreglado. ¿Alguna novedad por aquí?

-El delegado está reunido en su despacho con Ernesto e Irene.

¿Aviso de que ha llegado? -Ni se le ocurra, voy a comer algo,

que estoy muerto de hambre.

Veo muchos nombres extranjeros entre sus empleados.

Sobre todo, árabes.

Supongo que tendrán sus papeles en regla.

Árabes, judíos, moriscos...

Llevan siglos viviendo en este país,

son tan españoles como usted o como yo, Nacho.

O más.

No, por la antigüedad lo digo.

-Me ha encantado su discurso, de verdad.

De verdad.

¿Pero tienen papeles o no?

-¿Está usted de broma? -No.

Las cosas han cambiado mucho.

La legislación no es la misma que hace unos siglos.

Pero es que hace unos siglos, también se expulsó de aquí

a muchísima gente y aquí estamos.

Por lo que veo, hoy tampoco voy a tener el gusto

de hablar con su jefe.

"El líder de la oposición ha tachado la propuesta

del Gobierno de pueril, demagógica y antipatriótica.

El portavoz del Gobierno no ha tardado en responder.

-El líder de la oposición ha hecho un discurso infantil,

y como comprenderá, nadie nos va a dar lecciones de patriotismo."

-Nivelazo.

"En el ámbito internacional,

destaca el fallecimiento en Moscú del cosmonauta Mijail Kuliákov,

el primer hombre en pisar la Luna,

autor de la famosa frase 'Trabajamos por el bien de toda la humanidad'.

Recordemos que, para la conquista del espacio,

fue decisiva la labor

del científico español Emilio Herrera..."

-¿Herrera?

"...por la escafandra estratonáutica que donó a la URSS en 1936."

-No, otra vez no.

Hola.

-¿Ya ha comido? -Sí.

¿Quién fue el primero que llegó a la luna?

-Pues el ruso ese.

Ahora no me sale el nombrecito, el que se acaba de morir.

-Ya. -Cuidado.

Sigue ahí el auditor.

-Hombre. Don Salvador Martí.

-Así me llaman.

¿Puedo hacerle una pregunta?

¿Cómo se llamaba el primer hombre que pisó la luna?

(A LA VEZ) Kuliákov.

-Gracias.

-Kuliákov, claro.

Lo tenía en la punta de la lengua.

Me preocupa usted, jefe.

Siempre ha tenido una memoria estupenda

para no recordar un nombre tan ilustre.

-Dígame, ¿ha saltado alguna alarma de Emilio Herrera en 1936?

-No, ¿por qué?

-Porque acabo de ver en un telediario

que Emilio Herrera donó su escafandra a los rusos en 1936.

Esto él no lo habría hecho nunca.

Los americanos fueron los primeros que llegaron a la luna.

Así que la historia está alterada.

-¿Y cómo es que usted es el único que lo sabe?

-Porque tengo una especie de conexión con Emilio Herrera.

-Recuerde, no se olvide...

-Sí, el GPS, lo llevo siempre encima.

Bueno, pues ya que es imposible hablar con su jefe,

me gustaría, por lo menos, me gustaría,

poder entrevistarme con estos funcionarios.

-A ver...

A ver. No va a ser fácil.

Veamos.

Jesús Méndez. Está de baja.

-¿Jesús Méndez?

Pacino.

Ah.

Vale, sigamos.

-Argamasilla, volvió a su época.

Sainz dejó el Ministerio, ahora se dedica a hacer webs series.

Ortigosa, de misión en la Córdoba califal.

Y Julián Martínez salió esta mañana

a solucionar la patente del futbolín.

-Pero... ¿De verdad se preocupan por estas nimiedades?

Vamos a ver.

Muchos creadores se olvidan de pedir factura

y no registran sus inventos.

¿De verdad quiere que un invento tan nuestro

se lo queden en el extranjero? En fin.

Pues una lástima no conocer a Julián Martínez.

¿Queda alguien aquí?

(Reloj)

Escúcheme, señor Indalecio.

No puede ser.

No, no, no puede ser.

Según nuestro informe meteorológico,

el día más indicado es pasado mañana.

Ya sé que hay que cuidar cada peseta como si fuera la última.

Pero...

Sí, y entiendo las razones.

Señor minis...

Ya.

Sí, señor.

Como usted ordene.

(CUELGA BRUSCAMENTE)

¡Se paraliza el proyecto, Gerardo!

¡Dos días antes

de que la ciencia española tocara el cielo!

¡Y no de manera metafórica!

-¿Quiere que recoja los planos? -Por favor.

(LLAMAN A LA PUERTA)

¿Don Emilio Herrera?

-No es buen momento, caballero. ¿Quién le ha dejado entrar?

-¿Puede dejarnos solos, por favor?

Váyase tranquilo, Gerardo. Las cosas ya no pueden empeorar más.

Y usted, dígame qué quiere.

Y rápido.

No tengo ni tiempo ni ánimo.

-He venido para hacerme cargo de la escafandra.

-Muy diligente, señor ministro.

Acabo de hablar con él.

Y ya he mandado a alguien para llevársela.

-Ah, ¿ha hablado con Indalecio?

Le habrá dicho eso de:

"Hay que cuidar cada peseta como si fuera la última".

-¿Cómo sabe usted eso?

-Porque es su frase favorita. Además, hay que entenderle.

Estamos en guerra, y con la que hay liada

aquí en la tierra, como para mirar a la estratosfera.

-Malditas guerras.

¿Sabe usted?

Al final, todos los avances científicos

se acaban utilizando para hacer daño al prójimo.

-¿Le ocurre algo?

-No.

Su cara.

Me suena de algo.

-No podemos perder tiempo.

-¿A qué se refiere?

-Su invento no puede caer en malas manos.

Sígame.

¿Te gustaría comprarte una pelota nueva?

Nada como la lengua materna para cagarse en alguien.

Los rusos quieren su escafandra y yo estoy aquí para impedirlo.

-Aquí siempre ha estado segura.

Solo yo conozco esta ubicación.

Bueno, yo y mi ayudante, Gerardo.

La verdad, no sé qué haría sin él.

Gerardo...

¿Qué hace?

-Robar la escafandra diría yo.

-Pues sí, dice usted bien.

-¿Por qué?

-Porque no me fío de este gobierno

lleno de burgueses que solo buscan la comodidad de sus sillones.

-Trabajamos para este gobierno y le debemos lealtad.

-¿Para perder la guerra? No, muchas gracias.

-Por lo que deduzco de sus palabras,

usted piensa que la madre Rusia va a salvar el país.

Y, para compensarla, quiere regalarle el invento.

-No, es por el bien de toda la humanidad.

-Ah, eso me suena.

-La escafandra es mía.

La he inventado yo.

Y no voy a permitir que salga de España.

-Mire, yo le admiro muchísimo como científico y como persona.

Pero no puedo entender cómo con sus años

puede ser usted tan ingenuo.

Ya hemos hablado suficiente.

-Gerardo, por Dios...

-Arturo.

Diles a los camaradas que ya estamos preparados.

-¿Y que se encarguen ellos?

No, lo haremos nosotros.

Que sepan que también sabemos hacer estas cosas.

Bonitos chapines.

¿Qué querrá este hombre? Nada bueno.

Ese mentecato no es de fiar.

De fiar no sé si es, pero pesado...

-Bueno, yo voy a comer algo.

Vuelvo en una hora.

-¿Una hora?

Me tocaba ya.

¡Será cretino! Cagalindes.

Carapán. Gaznápiro.

Catacaldo. ¡Pisaverde!

Gilipollas profundo sin más.

Voy a ventilar un poco el despacho. -Yo me voy.

Pero don Diego, por Dios...

(SUSPIRA)

(Golpe)

¡Alonso!

¡Alonso!

Éramos tan guapos...

Lo siento.

Lo siento de veras.

-No es culpa suya.

-Sí. Sí lo es.

-¿Qué pasa?

Mire hacia adelante y no intente confundirme.

-No.

El confundido soy yo.

¿A qué año ha ido?

-1936, Madrid.

Al Aeropuerto de Cuatro vientos. Joder.

Pues ya podría haber ido a Torremolinos en los 70.

¿Desde cuándo hace Salvador trabajo de campo?

No es momento para charlas.

Mira su GPS. Va que vuela hacia ningún sitio.

No hay ningún pueblo, ninguna casa.

-Nada, no me coge el teléfono.

Hay que ir a buscarle inmediatamente.

Angustias, ¿desde cuándo hace esto Salvador?

-Desde que le conozco.

-¿Y sabe por qué lo hace?

-Ni idea.

-Vamos.

Ay...

Vamos.

Quietos.

-Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre...

-¿Cómo es posible que un alto cargo de esta república sea un curilla?

-Porque le sale de los cojones.

-¿Quién le ha dicho que puede hablar?

-Oiga, si tienen que matarnos, hágalo de una vez.

Pero no nos falte el respeto. Yo creo en Dios menos que ustedes.

Pero si este hombre quiere rezar, usted se calla.

-¿Ahora me vas a dar lecciones de moral?

-Para, para, joder, para.

Para. Vamos a lo que vamos.

-Sí, será mejor.

Date la vuelta.

-¿Te importa?

Bajad las armas.

Al suelo.

¿Todo bien? Sí, ahora sí.

Supongo que esto es cosa de Angustias, ¿no?

¿Qué hacemos con ellos?

Registradles por si llevan más armas.

Y déjenlos libres.

Tardarán un tiempo en llegar a la civilización.

(SE QUEJA)

¿Queréis también?

No, no, no.

Las llaves del coche.

Rapidito.

Lárgate por donde has venido. Corre.

Venga...

Jefe.

Hay que irse ya.

Todavía tenemos un asunto pendiente.

-La escafandra, por favor.

Guárdenla en un lugar seguro.

Quién sabe si alguna vez puede ayudar

al ser humano a viajar al espacio.

Por supuesto que gasto en lienzos y en óleos.

¿Qué pretende? ¿Que pinte las lanzas con rotuladores Carioca?

-Lo que yo no entiendo es qué hace usted haciendo retratos robot.

Cualquier dibujante callejero nos saldría más rentable.

-No se equivoque. Yo retrato el alma.

Yo no pinto espantajos, retrato el alma.

-Bueno, pues retrátela más baratita, ¿eh?

O no pinte sus cuadros aquí.

Está usted cobrando de dos siglos diferentes.

Dos siglos.

Eh...

¿Por qué me mira así?

Le estoy echando mal de ojos.

-Ah.

-Y ya está.

-¿Se va?

-Sí, he conocido suficientes mediocres

como para aguantar uno más.

Iluminados como usted que se creen que todo es sumar y restar,

incluido el talento.

Y el talento no se suma ni se resta...

Cuando ellos carecen de él.

-¿Algo más?

-No, me he quedado a gusto.

-Muy bien, dígale al señor De Entrerríos,

por favor, que vaya pasando.

Qué celeridad.

Bonito cachivache.

Espero hayan pedido factura. -Le ruego que salga de mi despacho.

-¿Y por qué habría de hacerlo?

-Porque tenemos un asunto importante que resolver.

Mañana hablaremos de lo que usted quiera.

Creo que nos tiene que dar más de una explicación, señor.

Y como subsecretario que soy, se la voy a dar.

Ayer se cumplieron 40 años de mi entrada en este Ministerio

y eso es algo que no se olvida.

Y más,

si ese día conoces a la mujer de tu vida.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, señor, ahora mismo.

¿Está aquí Salvador Martí? -Sí, soy yo.

-El subsecretario quiere verle de inmediato.

-Ahora mismo voy.

Gracias.

-Eres nuevo, ¿no?

-¿Tanto se me nota?

-Sí.

Solo los nuevos dan las gracias. Me llamo Sofía.

-Yo... -Salvador.

Le acabo de llamar. -Claro.

Claro.

Perdone, señor, pero se supone que yo no soy agente de campo.

-Ya, ya sé que tú apuntas alto.

Para eso eres una enchufado del presidente Suárez.

Pero aquí todo quisqui hace una misión para saber

lo que es este Ministerio.

-Sí, señor.

Y... ¿Qué tengo que hacer?

-Viajar a esta dirección en Granada del 1889

y darle este sobre al señor de la casa.

-Baldovinos. Se apellida como usted.

-Claro.

Es mi bisabuelo.

Le dice que va de parte del notario y le das eso.

-¿Del notario?

-Esta es la puerta.

-Perdóneme señor subsecretario, pero...

¿qué hay dentro de este sobre?

-Pues son unas escrituras

de unas tierras cerca de Sierra Nevada.

Con el tiempo, valdrán una fortuna.

Y así, las heredo yo.

-Pero eso es cambiar la historia en su propio beneficio.

-Como todo el mundo, joder.

¿Tú sabes la mierda de pensión que me queda?

-No.

-Ya te enterarás cuando te toque, ya.

Ah, importante.

Como le cuentes esto a alguien,

te envío a Calatañazor vestido de moro

y te aseguro que vas a perder algo más que el tambor.

¿Entendido?

-Sí, señor.

-Pues tira.

(Reloj)

El señor Baldovinos, supongo.

-Sí, supone usted bien.

Esto es para usted.

Es muy importante.

-¿Le debo algo?

-No.

-Mejor, porque no le iba a pagar.

¡Niño!

¡La merienda!

-Me tengo que ir.

-¡Perdona, lo siento, hijo!

-Gracias, señor.

Ha salvado a mi hijo.

Emilio Herrera, encantado.

-Salvador Martí, igualmente.

-Venga, que le invito a merendar.

-No... -Se lo ruego, por favor.

-Si insiste...

Juega a lo que quieras, pero mira, hombre.

Y ahora, descubran los poderes de la ciencia.

¡Ah!

-Qué susto.

(Música)

¡Es una paloma!

-¿Y tú? ¿Cómo te llamas?

-Emilio, como mi padre.

-¿Y qué quieres ser de mayor? ¿Mago?

-No, yo quiero volar.

Al principio, me sentí como un héroe.

(Crujido)

Angustias.

No se quede cotilleando detrás de la puerta,

que le va a dar un lumbago, pase.

-Gracias. -De nada.

-Lo siento.

Lo siento.

-Como les decía.

Al principio, me sentí como un héroe.

Había salvado a un niño, pero empecé a hacerme preguntas.

¿Y si he salvado a un futuro Hitler?

¿O al padre de "El Arropiero"?

Puedo haber cambiado la historia.

Oh, Dios mío...

-¿Y sabes cómo se llamaba el niño?

-Sí, Emilio Herrera.

-La he cagado, ¿verdad?

-No, eres un héroe.

-Me contó quién era Herrera.

Un genio de la aeronáutica del siglo XX.

-Quedó segundo en el Gran Prix de París en 1906.

En 1914 fue portada de los periódicos por cruzar

el estrecho de Gibraltar junto a José Ortiz Echagüe.

Por ello recibió la Llave de Oro

como gentil hombre de manos de Alfonso XIII.

Entre sus logros está el diseño de un puente aéreo entre Europa

y América con zepelín,

que terminaron organizando los alemanes

porque nosotros no nos poníamos de acuerdo.

-¿Pero qué hace aquí Einstein?

-En 1923, Herrera fue su anfitrión en su visita a España.

Se hicieron muy amigos.

Pero el gran invento de Herrera fue la escafandra estratonáutica,

allá por 1930.

El primer modelo de traje espacial de la historia.

-Pero si es clavadita...

-La NASA quiso ficharle por mucho dinero

en los inicios del proyecto lunar, pero él se negó

porque no aceptaron su petición

de que la bandera española ondeara junto a la americana

si se llegaba a la luna.

Ese hombre era un patriota.

Y un adelantado a su tiempo.

-Sí.

De hecho, Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna,

trajo la piedra lunar para entregársela

a uno de los discípulos de Herrera como homenaje

a los estudios que había realizado.

Pero Herrera ya había fallecido.

¿Y saben lo más triste?

-No.

-La piedra fue robada en 2004 del Museo de Cuatro Vientos.

"España cañí".

Cañí e injusta con sus héroes.

-Cuando llegó la guerra,

Herrera combatió del lado de la República

pese a ser amigo íntimo del rey,

leal como nadie, tuvo que ir al exilio.

Y allí llegó a ser diplomático,

presidente en el exilio de la República

y en el exilio murió en 1967.

-Necesito aire.

No lo entiendo.

¿Herrera existe porque le salvé yo?

Hubiera existido de cualquier manera.

Y si no lo salvo,

¿el hombre no hubiera llegado a la luna?

-Bienvenido al Ministerio del Tiempo.

-Pero tengo que escribir un informe.

¿Qué digo?

-No lo escribas, déjalo estar.

(SUSURRA) Será nuestro secreto.

A partir de aquello,

pensé que todo lo bueno y lo malo que le pasara Herrera

sería en mi responsabilidad.

Se podría decir que fue el ángel de la guarda

de ese hombre toda la vida.

Él también lo fue para mí.

Pienso que, sin aquella misión,

yo no hubiera conocido a Sofía.

Y ese fue nuestro secreto.

Fue...

el hijo que no tuvimos.

Asistimos a su boda,

al funeral de su hijo,

y todo ello sin que nos viera.

Tal vez sus continuos viajes a ver a Herrera

han distorsionado el tiempo.

Es posible.

Todo esto estalla en el aniversario más importante de mi vida.

Pobre Emilín.

Ya que el padre no ha podido subir tan alto,

el hijo ha bajado más deprisa de lo que hubiera deseado.

(Música)

Que Dios me perdone.

Cada noche sueño que mato a Queipo de Llano

con mis propias manos por haber dicho esas palabras.

-No te hagas mala sangre.

Nuestro hijo murió con honor. Algo que ese generalucho nunca tuvo.

Y deja los recuerdos en paz.

-¿Y qué nos queda sino los recuerdos?

Toda la vida dedicado a mi país, a la ciencia.

Y míranos, aquí estamos.

Como dos muertos de hambre. -No.

-Estamos como dos personas dignas

que siempre han hecho lo que tenían que hacer.

Y eso no lo cambio por nada del mundo.

-¿Ni siquiera por el Ritz?

-Esta casa es nuestro pequeño palacio.

(Música)

Qué guapo estaba Emilín.

¿Qué te pasa, Emilio?

-Pásame la lupa, por favor.

He venido para hacerme cargo de la escafandra.

"-Dice que mañana va a hablar sobre los viajes en el tiempo.

-Ah, buen tema.

-Emilio Herrera, encantado."

-Salvador Martí, igualmente.

-Emilio.

¡Emilio!

¿Me quieres contestar?

¿Qué pasa?

-Nada.

No pasa nada.

¿Adolfo sigue trabajando en el Figaro?

En eso de los anuncios por palabras. -Creo que sí.

-Ve a buscarlo, por favor.

Siento mucho lo ocurrido, especialmente,

mi desatención para con usted.

No se preocupe, supongo que era un caso de extrema gravedad, ¿no?

Lo entiendo perfectamente. -Eso espero.

¿Quería hacerme alguna pregunta?

-No, no.

Ernesto e Irene ya me han dado todos los datos necesarios, ¿verdad?

Y su gente me ha hecho percibir lo que son ustedes en realidad.

Una familia que cuida los unos de los otros.

Muchas gracias, señor.

Al final, le voy a acabar cayendo bien y todo.

-Si le soy sincero,

nos caería mucho mejor si consigue aumentarnos el presupuesto.

-Hombre, hombre.

Haré todo lo que esté de mi parte.

Pero ahora debo marcharme.

Muchas gracias por todo. -No hay de qué.

-Gracias.

Gracias. Gracias.

A ver si al final va a ser un buen tipo.

Eso habrá que verlo.

Ya estamos otra vez.

-¿Emilio Herrera?

-El mismo.

Sale usted en un periódico francés de 1947.

¿A que jode?

¿Usted cree que es buena idea?

-Herrera se ha dado cuenta de que viajo por el tiempo

y necesita respuestas sobre si su vida

ha tenido sentido o no.

Como todos nosotros. Efectivamente.

Y robar la piedra lunar

que Armstrong trajo a España es un poco fuerte, ¿no?

Lo hizo por él, Irene. Pero ya había fallecido.

Más tarde, en 2004, fue robada del Museo de Cuatro Vientos.

La idea es robarla antes y llevársela a Herrera a 1947.

Así no se cambiaría la historia y haríamos...

¿Cómo se llama?

-Justicia poética. -Ajá.

Jefe,

cuente conmigo.

Está bien.

Y conmigo.

Muy bien.

Vayan entonces.

Yo me quedo aquí cuidando la casa.

-Gracias, Ernesto. ¿Vamos?

(Música)

Mucho "muchas gracias, Ernesto",

pero ya podría caer una copita de vez en cuando.

(Teléfono)

Sí, Angustias, dígame.

Hágale entrar.

Vaya, vaya. Así que usted es...

-Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

¿Tengo que enseñarle el carné como a la señora?

-Su carné dice que es él.

Y lo he comprobado con presidencia del Gobierno.

-¿Me va a tener aquí de pie mucho tiempo?

Porque le aseguro que han empezado ustedes con muy mal pie conmigo.

-No, no. Siéntese, por favor.

(Música)

Caballero, ¿seríais tan amable de darnos la piedra lunar?

Tranquilo, que no se lo vamos a decir a nadie.

Ni tú tampoco, claro.

Si le soy sincero, no creí que viniera.

-No me ha dado otra opción.

-La verdad es que no sé qué decir.

No conozco a ningún ser humano

que haya podido hablar con su ángel de la guarda.

(RÍE) Por favor.

Solo soy una persona normal.

¿Sabe?

Siempre me ha llamado la atención que un científico como usted

tenga una fe tan grande en Dios.

-No sé dónde ve la incompatibilidad.

Dios es el científico más grande que ha existido jamás.

Inventó el universo.

-¿Para qué quería verme?

-Verá usted.

Quería saber si mi vida ha merecido la pena.

En los últimos años,

la vida solo me ha ofrecido amarguras.

Dios sabe que amo a mi país más que a nada en el mundo.

Y que he luchado por él incluso por encima de mis ideales, pero...

-A veces piensa que ojalá hubiera nacido en otro sitio.

-Me ha leído el pensamiento.

-¿Sabe por qué es usted tan grande?

Porque todo lo ha conseguido a pesar de haber nacido en un país

que menosprecia la ciencia.

En un país donde alguien se atrevió a decir eso de:

"Que inventen otros".

Esto es para usted.

-¿Qué es?

-Una roca lunar.

-¿De verdad?

¿Llegaremos a la luna?

¡Lo sabía!

¿Cuándo?

-En 1969.

Con una escafandra que es una evolución de la suya.

El astronauta que pisó la Luna por primera vez,

la llevó unos años más tarde a Madrid como homenaje a usted.

-Yo no estaré.

-¿Resuelve esto todas sus dudas?

-Sí, señor.

Por fin todo tiene sentido.

¿A un ángel de la guarda

se le puede abrazar?

-¿Y a un genio

se le puede abrazar?

-Por favor.

Por favor, no tenían por qué hacerlo.

Es todo lo contrario.

Tendríamos que haberlo hecho hace tres días.

Además, con tanto jaleo no ha sido posible.

Somos un desastre, hay que reconocerlo.

Bueno, unos más que otros. -Chula, ¿verdad? La he pintado yo.

-Ya saben que yo no soy mucho de celebraciones.

Por lo menos, podemos celebrar que hemos pasado

un día sin alarmas de Herrera. Tenía razón.

Claro que sí.

También que por fin nos han subido el presupuesto.

Sí, pero un 5%.

No es para tirar cohetes, ¿eh?

A veces me pregunto cómo hemos conseguido mantener

el Ministerio en funcionamiento.

-Además, todavía no sabemos quién es el impostor

que ha suplantado a un delegado del Gobierno.

Pues nada, tiramos la tarta contra la pared y organizamos

un suicidio colectivo, como es todo una mierda...

Ay, no digas barbaridades. -Bueno, ¿va a soplar o no?

Sí, pero antes hay que pedir un deseo.

Sí, venga.

Pide un deseo.

-Yo los he cumplido todos.

Salvador.

Salvador, ¿le pasa algo?

-No, nada.

¿Qué estáis haciendo aquí?

-¿Acaso no puedo preocuparme por la salud de mi hermana?

-Carlos María Isidro, vaya nombre pijo.

No me suena de nada.

Pues como no actuemos, será rey y entonces sí que le va a sonar.

-Te mueres, cabrón.

Nada más traer al rey,

vosotros dos viajaréis a 1832 con un doble del rey.

Un momento, ¿un doble? Un doble del rey.

Oiga, ¿cuándo me dan una copia del guion?

-Estamos preparando un nuevo formato televisivo.

Un reality histórico.

Básicamente, lo que tiene que hacer es estar tumbado e inconsciente.

-¿Me ha traído aquí para hacer de figurante sin frase?

-Que empiece la función.

-Creía que no pasaría de esta noche. No sé qué ha podido fallar.

-¿Sabéis lo que nunca falla? Las armas.

Como dicen los artistas, ¡mucha mierda!

No...

-¿Qué hace ese hombre?

Sí señor, primera temporada de "Amar en tiempos regios".

Solo la conciencia de la muerte nos impulsa a vivir más.

-¿Garcilaso?

-Paulo Coello. -¡Pero que no puedes hablar!

¿Cómo tengo que decir? ¡Que no!

-Oy, oy, oy...

-Esto que toca son mis lágrimas, esposo.

Las lágrimas del dolor de una madre por su hija.

-No puedes dejar de mirarlo, es adictivo.

La vida en directo. Yo que usted vendería el formato.

Se nos acabarían los problemas presupuestarios.

Es que no se puede confiar en un civil.

¡Pues eras muy fan!

Le admiro como artista, pero no para defender España.

¿Pero lo de los soldados no estaba en el guion?

-La madre que lo parió... -La que has liado, "cucalón".

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 6: El tiempo vuela - Ver ahora

Capítulo 7: Pretérito imperfecto

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 7: Pretérito imperfecto - Ver ahora
Transcripción completa

Einstein asesinado y Emilio Herrera sospechoso...

-Emilio Herrera, justo hoy.

-Angustias, esto debo resolverlo yo solo.

Llevamos año medio pidiendo un aumento de presupuesto y,

de repente, se presenta un delegado para hablar del tema.

Patán.

¿Se sabe algo de Salvador?

¿Qué Salvador? Salvador.

Salvador... No sé nada.

¿Un cafelito?

(TV) "Fallecimiento en Moscú

del cosmonauta Mijail Kuliákov, el primer hombre en pisar la luna.

Para la conquista del espacio fue decisiva

la labor del científico español Emilio Herrera,

padre de la escafandra estratonáutica

que donó su invento a la URSS." -No. Otra vez no.

Los rusos quieren su escafandra. Y yo estoy para impedirlo.

-¿Qué hace? -Robar la escafandra, diría yo.

-Pues sí, dice usted bien.

¿Quiere que Hernán Cortés conquiste México con un kaláshnikov?

Era una broma, Irene.

¿A qué año ha ido? 1936, Madrid.

(Metralleta)

Bajad las armas.

¡Por supuesto que gasto en lienzos y óleos!

¿Qué pretende, que pinte las lanzas con rotuladores Carioca?

-¿Algo más? -No, me he quedado a gusto.

Gracias, ha salvado a mi hijo.

-La he cagado, ¿verdad? -No, eres un héroe.

A partir de aquello,

pensé que todo lo bueno y lo malo que le pasara a Herrera

sería mi responsabilidad.

-¿Así que usted es?

-Ignacio María Ayerbe De la Fuente Jiménez Salgado.

¿A que jode?

¿Tengo que enseñarle el carnet?

Le aseguro que han empezado con muy mal pie conmigo.

-¡Ya estamos otra vez! -¿Emilio Herrera?

-El mismo. Sale usted en un periódico francés de 1947.

-¿Para qué quería verme?

-Quería saber si mi vida ha merecido la pena.

-Esto es para usted.

Una roca lunar. -Llegaremos a la luna.

-En 1969, como una escafandra que es una evolución de la suya.

-Por fin todo tiene sentido.

El otro día, tuve una bronca del 14 con mi mujer.

Total, porque le dije a su amiga Montse

que la veía algo más gorda.

Mi mujer me llamó de todo: grosero, borde, insensible.

No me lo podía creer.

Así que le dije a mi mujer: "Pero ¿está más gorda o no?".

Y ella me dijo:

"Pues claro que lo está, pero no está bien que se lo digas.

No es políticamente correcto".

¿Políticamente correcto? ¿Y eso qué es?

Gracias a Dios, al día siguiente,

un periódico hablaba precisamente de eso,

de lo políticamente correcto.

Y me enteré de qué iba la cosa.

Consiste en que digas lo que digas, no ofendas a nadie.

Yo que pensaba que con la verdad por delante se iba a todas partes.

Pues no, vivimos tiempos políticamente correctos.

Ahora los precios no suben, se adaptan a la inflación.

A los trabajadores no se les despide,

se les reajusta laboralmente.

Si tu hijo suspende, en la cartilla ya no pone "Suspenso",

sino que no progresa adecuadamente.

Ahora la gente no pasa hambre,

está cinco puntos por debajo del salario interprofesional.

Si matas a un tío, sigue siendo una víctima.

Pero si matas a 1.500, son daños colaterales.

A mi jefe ya no le podré decir que le tengo un odio africano,

sino que mi odio hacia él va más allá de Ceuta y Melilla.

Y a mi hijo,

le tendré que contar el cuento de Blancanieves

y los siete individuos cuya altura no se adapta al canon occidental.

Muchas gracias.

-Bueno, ha estado usted maravilloso.

-Muchas gracias.

Es una lástima que el público no entienda mi humor.

Yo siempre procuro darle un toque intelectual, ¿sabe?

Pero a la gente no le gusta pensar. Ese es el problema.

-Ajá, por supuesto.

-Ahora, al público solo le interesa ver

si un famoso las pasa canutas en una isla

o si Zutanito le pone los cuernos a Menganita.

Y yo me pregunto: ¿para qué estudié yo a Grotowski?

¿Qué diría Stanislavski de todo esto?

-Ni idea. -Pues yo se lo voy a decir.

Stanislavski diría: "¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?".

-El pulso es muy débil.

-Los últimos fármacos que le dio no han servido de nada.

-Eso os pasa por confiar en un liberal.

-Antes que liberal, soy médico.

Y este hombre, antes que nada, es mi paciente.

-Firmad, Fernando, por Dios,

no podéis dejar el país en manos de vuestro hermano.

-¿Y en manos de quién queréis dejarlo?

-¿En las de una niña de dos años? -¿Qué estáis haciendo aquí?

-¿No puedo preocuparme por la salud de mi hermano?

-Ya está bien.

Si quieren discutir, salgan fuera.

-Por eso yo busco la verdad de mis personajes,

sus sentimientos más profundos. -Me parece estupendo.

-Pero no sirve de nada.

Me presento a todos los casting

y los papeles se los dan a los mismos.

¿Y sabe por qué? -No.

-Pues yo solo voy a explicar. -Disculpe.

(Móvil)

¿Sí?

-Les mando unas imágenes

para que vean cómo está la cosa por aquí.

Hay que actuar ya.

-Bien, téngalo preparado para mañana.

Gracias.

Señor Cucalón, venga a verme mañana a primera hora,

tengo una oferta para usted que no podrá rechazar.

Te mueres, cabrón.

Y solo un milagro puede salvarte.

"-No podéis dejar el país en manos de vuestro hermano.

-¿Y en manos de quién queréis dejarlo?

¿En las de una niña de dos años? -¿Qué estáis haciendo aquí?"

(SALVADOR) Eso digo yo.

"¿No puedo preocuparme...?"

¿Qué hace el infante Carlos María Isidro allí?

-¿Carlos María Isidro? Vaya nombre pijo.

Pues a mí no me suena de nada.

Pues como no actuemos, será rey y entonces sí que le va a sonar.

Ernesto, por favor.

-Sí. El 16 de septiembre de 1832,

se agravó la salud del rey Fernando VII,

que se encontraba convaleciente en su palacio de La Granja.

La reina María Cristina, presionada por los absolutistas,

encabezados por Calomarde, cedió.

Y presionó a su marido

para revocar la pragmática sanción de 1830

que cerraba el acceso al trono de Carlos María Isidro

a favor de la hija del rey, Isabel, de apenas dos años.

No les hacía ninguna gracia que la corona la llevara una mujer.

Bueno, con la otra Isabel que reinó en el siglo XV no nos fue tan mal.

Un golpe de Estado en toda regla. Exacto.

El rey firmó con la condición

de que el nuevo decreto no saliera a la luz hasta su muerte,

cosa que como no nos demos prisa, ocurrirá antes de tiempo.

-Parece que nuestro amigo Carlos tiene prisa por ser rey.

-Muy bien, ¿qué hay que hacer? -Usted nada, usted está de baja.

Irá Julián.

Por cierto, ¿dónde está?

Le llamo, pero no coge el teléfono. Pues insista.

-Jefe, yo no puedo estar en casa.

Se me cae la casa encima, yo necesito acción.

Es un asunto de máxima urgencia, señor.

-Está bien, irá de misión.

-Vale, ¿y qué hay que hacer?

-Muy a mi pesar, salvar la vida de Fernando VII,

el peor rey que ha tenido España jamás.

Yo, con todo respeto,

pero no me parece bien desear el mal a ningún rey.

¿Ah, no?

Fernando VII huyó cuando Napoleón nos invadió.

A la vuelta, ganada la guerra, mandó al exilio

a los que se habían jugado la piel por defender a su país

y ejecutó a otros, como al Empecinado, por ejemplo.

¿Le suena?

-Irene y yo traeremos aquí a Fernando VII

para que la medicina moderna haga lo que no puede hacer la antigua.

Yo a este sí que lo conozco.

Nada más traer al rey,

vosotros dos viajaréis a 1832 con un doble del rey.

Os recibirá el doctor Castelló, un agente del Ministerio.

Y aguantaréis allí hasta que Fernando VII

recupere aquí la salud y pueda volver al pasado.

Un momento, ¿un doble? Un doble del rey.

-¿De dónde vamos a sacar un doble? -Eso lo tenemos resuelto.

Ya sé de qué me suena, claro,

este es Manolo, el lotero de "Acacias 38".

-Uy, pero ¿cuántas series se están haciendo a la vez?

-Ni se imagina. -Cómo se nota que vivimos

una nueva edad dorada de la televisión.

-Eso dicen.

-¿Y estos qué son? ¿Chañas?

-Requetés. -¿Reque qué?

-Creo que la historia no es su fuerte.

-Pues no, pero aprendo enseguida.

Oiga, ¿cuándo me dan una copia del guion,

estoy deseando leerla?

(VIBRA)

-¿Como que no tengo que decir nada? ¿Pero nada nada?

-Ni una palabra.

Verá, usted interpretará a Fernando VII

durante una grave crisis y de salud.

Básicamente lo que tiene que hacer es estar tumbado e inconsciente.

-¿Me ha traído aquí para hacer de figurante sin frase?

No lo entiendo, usted vino a ver mis monólogos.

-Sí, y no paraba de hablar. No, perdón, no,

lo que quiero decir es que fue

en esos pequeños momentos de silencio

cuando me di cuenta de lo gran actor que es.

-Bueno, sí, es que...

uno a veces con los silencios dice más que hablando.

-Ni lo dude.

Además, es un actor excelso. Vamos, la interpretación que hace

de Manolo el lotero en "Acacias 38",

yo no me he reído más en mi vida.

Pero si era un personaje dramático,

atormentado por la pérdida de su hijo.

-A ver, comedia, drama,

lo que él quiere decir es que su interpretación

derrochaba verdad. -Y nosotros queremos verdad.

Verdad. Verdad.

-Gracias.

Bueno, ¿y de qué va la serie?

-Bueno, estamos preparando un nuevo formato televisivo,

un reality histórico.

-¿Me han llamado para hacer un reality histórico?

-Sí, pero no es lo mismo, es histórico.

-Histórico. Histórico.

-Lo único que queda por hacer en realities.

-Ya.

¿Y van a estar todo el rato filmando?

Porque, claro, eso es otro precio.

-Todo el rato no, cuando esté solo, por ejemplo...

Pacino y Alonso le servirán de enlace con producción

y ellos le dirán cuándo se rueda o no.

¿Qué?

¿Firmamos el contrato?

Venga...

Perfecto, venga, vámonos a vestuario.

Pacino, una foto con el señor Cucalón.

Si no tienes ni redes. Es para mi chiquilla.

-Si tiene un año. -No importa.

Si no le importa.

Que no, que aquí somos muy profesionales.

Castelló, todo arreglado.

Sí, la operación "Felón" arranca en tres, dos, uno...

Ya estamos aquí. ¿Qué tal, Castelló?

Deprisa, la reina puede venir en cualquier momento.

Antes no le quería ni ver y ahora está la mar de cariñosa.

-Despacio. Por el interés, te quiero Andrés.

A ver, vamos, uno, dos y tres... A la vez.

Ya. Una, dos y tres.

Joder, cómo pesa el ácido úrico.

Entro yo primero.

Ahora... Un pie... ¡Uy!

Abrázamelo, abrázamelo. Lo tengo.

Lo tengo.

Cuidado. Vamos.

Cuidado. El escalón, Ernesto.

Vamos. ¿Lo coges?

Vamos allá.

Ahí está.

Rápido, vamos. ¿Listos? Vámonos.

Vámonos.

Rápido, rápido.

Ya estamos.

-Ah, no, no se puede llevar mariconera, lo siento.

-Solo llevo el móvil y el tabaco.

Son las reglas, señor Cucalón, hombre.

Permiso.

Cuidado.

Vamos.

-¿También hacen una serie de hospitales?

-Por lo visto tienen mucho éxito. Sí, doy fe.

No es justo, vosotros tenéis un vestuario de puta madre y yo,

en vez de un rey, parezco el fantasma de la Navidad.

Un rey es un rey, vestido o en cueros.

-Y ya sabes lo que dicen: personaje enfermo, premio seguro.

-Oye, ¿por qué hay tantas puertas?

-Cada una va a un plató. -Oh, qué poderío.

Bueno, esta es.

En fin, que empiece la función.

Por Dios, qué estrecheces.

Señor Cucalón, es Pedro Castelló, su médico personal.

¡Por la Pepa!

Es la viva imagen del rey. -Castelló...

¿Te he podido ver en alguna película?

-No, yo soy más de teatro.

-Joder macho, qué nivel, parece un palacio de verdad.

¡Joder!

Tenía que haber tenido más pasta, macho.

¡Muá, muá! -Pero ¿eso qué es?

¿Te has traído un chupete?

-Esto limpia de maravilla las cuerdas vocales.

Pues entonces, mi chiquilla tiene tener las cuerdas vocales

como una patena. Por favor... Trae eso.

Toma, tira para la cama, vamos. Tira.

-Uf... -¿Qué?

-Huele como a ajo, macho.

Y las sábanas están sudadas. ¿No podemos cambiarlas?

-No, el realismo es superimportante en esta producción.

Vamos. -Ya viene el resto de actores.

Bueno, como dicen los artistas: mucha mierda.

Nunca mejor dicho. (LLAMAN)

Majestad.

Os presento a...

Jesús Méndez Pontón,

del Real Colegio de Cirugía Médica de San Carlos.

Es un especialista en artritis gotosa.

-Creía que usted era el mejor médico de este país.

-Nunca está de más una segunda opinión.

-No os destapéis, vais a coger frío.

(GIME)

Llevaba días sin moverse apenas.

-Parece que mi sola presencia le ha mejorado.

-Y Alonso de Entrerríos. Que velará por la seguridad.

-No dejéis solo nunca al rey.

Y supervisad a quien entre o salga de estos aposentos.

Así lo haré, majestad. Lo hará si yo se lo ordeno.

La guardia real la elijo yo personalmente.

Si la reina ordena, yo obedezco.

Igual que vos.

(GIME)

Una mosca.

Común.

Transmiten muchas enfermedades.

-Creía que no pasaría de esta noche, no sé qué ha podido fallar.

-¿Sabéis lo que nunca falla? Las armas.

-No os precipitéis.

El pueblo ama a Fernando y si ve que muere de forma natural,

os aceptará como su sucesor antes que a una niña.

Pero si tiene noticia de que llegáis al trono por la fuerza,

mal asunto.

-¿Por qué?

-Porque convertiríais a Fernando en un mártir.

Y el pueblo español traga cualquier cosa,

pero dale un mártir por el que luchar y se vuelve loco.

Que Dios nos libre de los locos.

(CHISTA)

-¿Estamos rodando? -No.

-¿Y cómo me has visto?

-Lo del gemido sobra un poquito, ¿eh?

-Hombre, es que la escena me estaba llevando

a un nivel de actuación más físico.

-Pues mira a ver si te lleva a algo físico pero para adentro.

-Oye, los otros actores eran buenísimos, ¿eh?

Y no conozco a nadie.

Hacía tiempo que no veía yo ese nivel de naturalidad.

Mira que no me suena la cara de ninguno.

-Bueno, el casting lo ha hecho Luis San Narciso.

-Joder...

Espero que las cámaras hayan captado bien mi actuación.

¿Dónde están?

-Y hay otras por ahí repartirlas... Pero ¿qué haces?

¿Dónde vas? -Me estoy meando.

-Coge el orinal ese que hay debajo.

-Joder...

¡Puag!

¡Puag!

Oye, ¿no nos estaremos pasando con tanto realismo?

Esta sopa tiene hasta tropezones.

-Hay que cuidar hasta el último detalle.

-Joder, vale, vale.

(ORINA)

Lo que es capaz de ser un actor por un papel.

¿Cómo van las cosas en palacio? Despacio.

Me está entrando complejo de vigilante jurado.

¿Siempre tiene que estar aquí alguien vigilando?

Órdenes del jefe. Vete a casa, yo te relevo.

Ay, gracias.

Porque es más deprimente un domingo por la tarde.

El neorrealismo italiano al lado de esto

es uno de Fred Astaire y Ginger Rogers.

¿Sabemos algo de Julián? No.

Siempre salta el buzón de voz.

Hasta mañana. Chao.

-Los parámetros renales han mejorado gracias a la diálisis.

Pero también debería haberlo hecho su nivel de consciencia.

-Pues necesitamos que lo recupere cuanto antes.

-Ya.

(Pitidos)

Algo no va bien.

Ha entrado en parada.

¡Rápido, equipo de reanimación!

¡Rápido!

-Hagan algo, por favor. -Apártese, por favor.

Rápido, carga las palas. Venga, date prisa.

Apártese.

¿Y Cucalón, que sigue, sobando? Sí, está ahí con Castelló.

Madre mía, yo no sé cómo puede dormir ese hombre ahí

con la peste que echan las sábanas.

Yo he dormido en cada jergón que... ¿Tú?

A ti ya te gusta mucho el "viscolastic" ese.

Tú ya te has modernizado, compañero. Sí, y no solo en eso.

¿Qué pasa? ¿Que manejamos las redes sociales?

Antes el infierno entrar en eso. El...

Que no, que no, que no.

Lo que ocurre es que el Alonso de antes

jamás hubiera cuestionado al rey.

Y al rey este me cuesta respetarle

porque mata a gente que le ayudó a ganar una guerra

que él no quiso luchar.

Al final, te vuelves republicano. ¡No, eso jamás!

No, pero cuesta, cuesta perdonar ciertas...

Me hubiera gustado que conocieras al Empecinado.

Eso sí que era un soldado, un héroe.

Un soldado de verdad...

¿Y vos?

¿Y yo?

¿Yo qué?

Conmigo no hace falta disimular.

Sé lo que duele perder a un ser querido.

Entonces sabrás que el primer día es horrible.

Los siguientes son aún peor.

Exacto.

Enciendo la tele, echan las mismas noticias,

me gustaría comentarlas con ella, pero no está.

O pongo una película.

Pienso en lo que ella se reiría con ella, pero no está.

Pero bueno, cierro los ojos y estoy con ella hasta que me despierto.

Dicen que el tiempo todo lo cura. No.

El tiempo lo que hace es aumentar los recuerdos.

Pues entonces, perfecto, compañero,

porque no la pienso olvidar nunca.

¿Más? -Un poquito, que tenemos prisa.

-Pero señor ministro, con la dosis que lleva ya,

si le echamos una gotita más, se nos va a ir en un suspiro.

-Esa es la idea. -Pero ¿y si el rey nota algo raro?

Mis gachas tienen una estructura de sabor con un puntito de calabacín

y cebolla que les aportan un retrogusto especial.

-Dejaos de pamplinas, le estamos envenenando,

no participando en un concurso de cocina.

-Bueno, pues déjeme al menos equilibrarlo con una pizca de canela

o quizá un sutil toque de cacao.

-Anda, déjalo.

El desayuno real está listo.

(SUSPIRA)

Deja eso ahí.

Ven aquí, ven.

¿Cómo ha pasado la noche?

-Pichí, pichá.

Como dicen en mi pueblo.

-Es decir, sin novedad, majestad.

No evoluciona.

Pero tampoco empeora. -Tampoco.

-Hacen ustedes una extraña pareja.

¿Puedo preguntar cómo se conocieron?

-Por supuesto.

El señor Pontón es alumno mío.

-Otro liberal.

Pichí, pichá.

Qué ironía.

Un enemigo del rey velando por él

mientras sus más allegados están deseando que muera

para que no cambie la firma.

-Hay lealtades que van más allá de la ideología, señora.

Y la mayor lealtad que yo tengo es con mi oficio.

Venga, coge la bandeja y para adentro.

El desayuno del rey.

-Majestad, hora de unas nutritivas gachas.

-Pueden irse.

Hoy seré yo quien dé de comer a mi esposo.

Márchense.

-Vámonos, doctor,

aquí cada cual debe saber dónde está su sitio y cómo comportarse.

(SE QUEJA)

-Fernando... -Mmm...

-Te voy a hablar con el corazón.

Siento haberte presionado para que firmaras el decreto

que apartaba a nuestra hija de la corona.

Pero tenía miedo.

Y no por mí, ¿eh?

Sino por ella. (CUCALÓN GIME)

-Ernesto...

-Qué esposa tan devota. -¡Ernesto!

-Perdón. -Que lo de la reina no es amor,

es pánico porque ve que se le escapa el chollo.

-Me preocupa la niña.

-Ay, Ernesto, que no estamos viendo una serie, que esto es real.

Como no cambie y reine Carlos,

tenemos el futuro más negro que el culo de un grillo.

Pero ahora ya no tengo miedo.

Porque no puede tenerlo quien está a punto de perder todo.

Por eso rezo, rezo más que nunca para que te recuperes.

Yo no aguanto más.

Esto es "Los ricos también lloran" pero con ropa de época.

¿Qué será de nuestras hijas si Carlos sube al trono?

(EMITE RUIDOS)

Esto que tocas son mis lágrimas, esposo.

Las lágrimas del dolor de una madre por su hija.

(INTENTA HABLAR)

¡No!

¡Mire, mire!

-¿Qué pasa ahora? -¡Venga!

"-Más alto, Fernando, por favor".

-Os amo.

La ama.

-Y yo, y yo.

¡Pero, pero! ¿Qué hace ese hombre?

-Doc, ahora que yo sería su discípulo, dígame,

¿cómo un enemigo del rey se convierte en su médico de cámara?

-Hace años, estuve preso por mis ideas liberales.

Pero en las rey tuvo un ataque de gota

y nadie acertaba con el tratamiento.

El hombre se moría.

-Y le llamaron a usted para salvarle a él.

¿Y por qué se quedó aquí a trabajar?

-Por suerte, desde esta posición, he podido influir

para que muchos progresistas se libren del cadalso.

-¿Y cómo evita la tentación...? -De cargármelo.

-Confieso que, a veces, ganas no me faltan.

(Móvil)

-Cuidado, que...

Buenas, jefe. -Regulares más bien.

Fernando VII no mejora.

Esta noche, por poco se nos queden una crisis.

-Vaya por Dios.

Entonces, Juanjo se queda aquí, ¿no? -Correcto, pero átele corto,

porque se está empezando a saltar el guion.

Si no hay guion, si no tiene que decir nada.

-Eso es lo malo, que habla.

-No se preocupe, jefe,

que ahora mismo le doy unas notitas de dirección.

-¿Qué carajo le pasa a todo el mundo?

-¿Qué ocurre?

-Pacino, que ahora le quiere dar "notitas de dirección".

-Pues que se las dé rápido o esto va a cambiar de género muy pronto.

-¡Ay!

Me voy a la enfermería, a ver si el rey mejora.

Y salimos de este espectáculo bochornoso;

y de paso, que me tomen la tensión.

(Pitidos)

(LLAMAN A LA PUERTA)

Doctora, necesitamos que mejore. -Más no puedo hacer, se lo aseguro.

-Lo que no entiendo es cómo sigue vivo.

-Porque mal bicho nunca muere.

(Móvil)

Disculpe.

¿Sí?

¡Hombre, Julián! Por fin sabemos de usted.

Lo siento, jefe.

¿Cómo que lo siente? No fastidie.

Tiene la obligación de decirnos dónde está y,

sobre todo, por qué no está aquí.

Esto parece una guardería.

Sí, tienes razón, Salvador, pero es he ido a ver a mi familia,

mi madre está regular y he decidido quedarme con ella.

Siento no haber llamado antes. Ya.

No se preocupe.

A veces este Ministerio nos hace olvidar lo más importante.

Si necesita cualquier cosa, llame.

Muchas gracias.

Mi amor,

algún día te sentarás en el trono, te lo prometo.

-Majestad, ¿qué haréis con ellas cuando vuestro hermano

esté con Dios?

-Su futuro me importa bien poco.

A mí solo me importa una cosa, Calomarde:

España.

Hay tantas cosas que cambiar...

-Más de las que yo hubiera pensado jamás gobernando vuestro hermano.

-Mi hermano...

Se ha convertido en un politicucho capaz de pactar

con el diablo con tal de seguir en el trono.

Restauró la Inquisición que abolieron las Cortes de Cádiz,

pero cuando Riego se levantó, tuvo miedo y la volvió a abolir.

-Y ya han pasado nueve años de ello.

-Cuando yo sea rey, será lo primero que haga:

restaurar la Inquisición

que tanta paz y tanta gloria han dejado en este reino.

España está enferma,

ha perdido su fe y su moral por culpa de unos liberales

que quieren dividir este reino que forjaron Fernando e Isabel,

Carlos y Felipe.

-Qué tiempos aquellos cuando éramos dueños del mundo.

-Esos tiempos volverán.

Glorificar nuestro pasado es nuestro mejor futuro.

-Dios, patria y rey.

-Dios, patria...

y yo.

-Pero que no puedes hablar, ¿cómo te lo digo? ¡Que no!

-Pero si solo dije una frasecita. ¡Ni una!

Aquí, aquí huele a tabaco.

-Estaba solo, no se estaba grabando.

-Ya lo dijo Cervantes: cada actor es como Dios le hizo

y aún peor muchas veces.

-No abras, que hace un frío de cojones.

-¡Pues te aguantas! Esto es muy fácil:

te ciñes al guion y punto. -¡Pero si no hay guion!

Y ahí es donde un actor debe mostrar su grandeza.

Ya lo escribió Shakespeare:

"Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos?

Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no nos reímos?

Si nos envenenan, ¿acaso no morimos...?"

¡Ah!

¡Ah, ah, ah!

-¿Y eso de qué es, de Shakespeare? ¿O de los Álvarez Quintero?

-¡Ah, ah!

¡Ah!

-Lengua inflamada.

-Ah, ah...

-Pupila dilatada.

Tiene los mismos síntomas que tuvo el rey al inicio de su enfermedad.

Entonces hay que sacarlo de aquí. ¡No, no, no!

El show debe continuar.

Además, que me hace falta la pasta, hombre.

Esta profesión es muy puñetera. Fallas una vez y no te llaman más.

-¿"Si nos envenenan, acaso no morimos"?

Doctor, tengo que pedirle un favor.

-Ah...

Encima, Castelló no le encontraba la vena.

-Doctora, por favor,

analice la sangre y cotéjela con la de Fernando VII.

Con razón no funcionaba la diálisis. -No se justifique, jefe.

Si algo me enseñó la vida negra de Legazpi

es que los venenos son muy puñeteros.

-Sí, es que no son detectables a menos que busques expresamente.

Y es lo que vamos a hacer.

-Y otra cosa, doctora, cuando Fernando sane,

jamás se debe saber que esto es el Ministerio de Tiempo.

Jamás.

-Sí, señor.

-¿Pero no todos los reyes saben lo del Ministerio?

-Su padre lo supo y su esposa también lo sabrá.

Además, Espartero era agente nuestro, pero él no lo supo jamás.

-¿Y eso?

-Porque lo hubiera utilizado en su propio beneficio

o lo hubiera aniquilado.

Su obsesión por cerrar España

a cualquier influencia extranjera era enfermiza.

Tras el Congreso de Viena de 1814, después de la derrota de Napoleón,

España no obtuvo ningún beneficio

porque su majestad decidió cerrar fronteras.

-Voy a tener que estudiar más para entenderlo todo.

-Buen trabajo, Pacino. -Voy a...

(Pitidos constantes)

¿Es la comida del rey?

La última vez, le faltaba sal.

Y eso no puede ser,

o te vamos a tener que echar de "MasterChef".

Vamos a ver, vamos a ver, vamos a ver si probamos la sopita.

Vamos a ver, vamos a probarla, sí, ¿no queréis probarla?

¿Por qué? Porque está envenenada, ¿verdad?

Confesad, mentecato.

Un poquito de sopa.

La boquita, abrid la boquita.

La boca, coño.

-Por favor, yo solo soy un pobre cocinero.

¿Quién ha sido? El ministro Calomarde me obligó.

¡Ah, Calomarde!

¿Ves como no era tan difícil?

¡Por cierto!

Aquí no ha pasado nada.

Porque si no, nuestra siguiente visita

será más indigesta.

Hay que ser personaje, convertirse en el personaje.

-Desvaría, ya está en las últimas.

(Ruido)

(TOSE)

¿Pueden salir?

El enfermo tiene que descansar, si son tan amables.

-Resistid, Fernando, por vuestras hijas.

Señores, se confirma: intoxicación aguda con arsénico.

En cambio, al rey lo han envenenado progresivamente

con dosis reducidas. Hideputas.

Traigo el antídoto: dimelcrapol.

Yo se lo administro.

Bueno entonces, ¿puedo cargármelos ya?

No, hay cambio de planes.

Ahora se trata de que Cucalón vuelva a la vida con normalidad,

que salga de la cama y empiece a hablar.

Volver locos a los envenenadores. ¿Cucalón largando a sus anchas?

Yo no sé si los volverá locos, pero a nosotros...

-Venga como un poquito más, dale.

Ahí.

-Macho... -¿Qué?

-Mucha cortina y mucha casaca,

pero de catering va bien flojita esta producción.

Ya le podían poner un poquito de alegría al arroz.

-Que el médico ha dicho dieta blanda.

-Ya... -Claro.

Pero bueno, no seas ansias, ya te puedes mover,

ya puedes hablar.

Ayer estabas para el arrastre. -Pueden irse.

-Acción.

-Buenos días, Fernando.

Qué dichosa me hace verte tan repuesto.

-Mejor estaría si en lugar de arroz me trajeran corderito asado.

-Qué gracioso sois.

-Parece que hubiera recobrado el humor. (RÍE)

-Doctor...

Denos un poco de privacidad, por favor.

Como usted dice, ya puedo hablar, moverme y dar órdenes.

"Por favor.

Salga, por favor."

-Permiso.

-Fernando, he estado pensando.

Es tristísimo que hayamos empezado a tratarnos con respeto

cuando ya casi era demasiado tarde.

-Solo la conciencia de la muerte nos impulsa a vivir más.

-Qué bello.

¿Garcilaso?

-Paulo Coelho.

-He pensado que tal vez te alegraría ver a tu hija.

¡Adelante!

-¡Uy! ¿Pero quién viene por ahí?

Pero ¿qué cosita?

¡Uy, uy!

¡Uy, uy, uy!

¡Ay, qué preciosa está mi Isabelita!

-Quieres decir Luisa Fernanda.

-Su alteza Isabel está jugando en los jardines.

-Ah, claro, es que todavía tengo la mente un poco nublada.

"Pero está preciosa mi Luisa Fernanda..."

No sé si hemos acertado dejándole hablar.

"Qué grande está ya Luisa Fernanda".

Cómo pasa el tiempo.

-¿Amas a tus hijas?

-Pero ¿cómo no las voy a querer? Si son sangre de mi sangre.

-Entonces, debes enmendar lo que firmaste,

amado mío.

Por el bien de España y de tu hija Isabel.

-Claro, claro, cuando quieras.

Porque antes que rey...

"soy padre".

-Está estupendo.

-Ahora estoy seguro, no hemos acertado.

Sí, señor, primera temporada te "Amar en tiempos regios".

Como le dé por firmar, nos llena España de rotondas

antes de que se invente el automóvil.

-Vigilaré los documentos que lleguen a la Biblioteca Nacional desde 1832.

-Sí.

Ah...

Sí, voy para allí inmediatamente.

Fernando VII se ha recuperado,

voy a leerle la cartilla antes de que vuelva a su época.

Y ustedes dos, descansen.

Angustias les relevará. Sí, señor.

Vaya, vaya.

-Se rumorea que mi hermano, lejos de morir,

ha amanecido de mejor color.

Debe ser ese destello efímero antes de la oscuridad final.

-Yo no estaría tan seguro.

-¡Santo Dios del cielo!

-Me pedíais paciencia.

Lamento deciros que se me ha acabado.

-Por fin un poco de aire puro.

Y, ahora que no hay cámaras, has estado fantástica ahí dentro.

Cuánta verdad, eres una actriz estupenda.

-Volvéis a delirar.

-¡Ah! ¿Que también ruedan en exteriores?

No sufras, reina mía,

mis únicos delirios son los del amor.

... con la grada de cine de verano.

-¡Ah!

¿Dónde me han traído? ¿Y qué son estos cachivaches?

-Doctora, déjenos solos.

-No sabe lo que me alegra oírle decir eso.

-Y cierre la puerta, por favor.

¿Habéis oído hablar del Purgatorio?

Es ahí donde estáis.

-Supongo que me han traído aquí para purgar mis pecados

antes de la ascensión de mi alma.

-Habría que multiplicar por dos la eternidad

para que os diera tiempo a purgarlos.

-Mentís.

-Huisteis dejando a vuestro pueblo solo

cuando nos invadieron los franceses.

El mismo pueblo que ganó una guerra y os llamó para que volvierais.

Y vos, ¿qué hicisteis?

Traer a los 100.000 hijos de San Luis.

-Había que limpiar España. -¿De quién?

¿De Jovellanos, su mejor cerebro?

¿O de Goya, su mejor pintor?

Ellos tuvieron que exiliarse,

pero hubo otros que corrieron peor suerte como el Empecinado

o Torrijos.

-Querían atentar contra mí.

-Ya.

Nadie puede expiar sus pecados si no se arrepiente de ellos.

-Espere.

Dígame qué tengo que hacer.

-Por ser rey,

solo os vamos a pedir una cosa.

-Lo que sea.

-Cuando volváis,

aseguraos de que vuestra hija Isabel os sucede.

Solo os queda un año de vida.

Por una vez, haced algo por el bien de España, majestad.

-¿Lo dispongo todo para que mañana firmes?

-Vaya, vaya, María Cristina me quiere gobernar.

Perdón, perdón, que este chiste es de una época posterior.

-No sé qué me quieres decir.

-Nada, nada, una tontería, una bagatela.

Me ha venido a la cabeza y la he soltado.

-¿Firmarás?

-Si hay que firmar, se firma.

-Si te sacrificas enfrentándote a todos firmando,

yo me sacrifico dándote lo que hace tanto tiempo que no te doy.

-Y esa almohadilla, ¿para qué es? ¿Para la playa?

-¡Ay!

Ya ni te acuerdas, pobre mío.

¡Uy!

Uy...

Uy, uy, uy...

¡Uy!

-Para, para, para.

A ver, ¿a qué hora emiten esto?

Porque si echan repeticiones en horario infantil...

-Mira, no sé de qué me hablas, pero cállate y disfruta.

-No, no, que no, que no.

Que es que yo estoy débil, hombre, que no...

¿Y por qué no?

¡Qué leches!

¿No querían realismo?

Pues van a tener realismo.

El rey del "edredoning" me van a llamar.

-¡Espera, espera, la almohadilla!

-¡Qué almohadilla ni qué leches!

-¡Oh!

¿Tu miembro es normal? -¡Oye, oye!

Que a mí no se me ha quejado nunca nadie.

(GIME)

(Gemidos)

(Puerta)

-Ya está todo arreglado. -Yo no estaría tan segura.

(Gemidos)

-La madre que lo parió.

-No puedes dejar de mirarlo, es adictivo.

La vida en directo.

Yo que usted, vendería el formato.

Se nos acabarían los problemas presupuestarios.

(GIME)

(Gemidos)

¿Qué, cómo va el artista?

Me ha dicho el jefe que la está jodiendo.

(Gemidos)

"Sensu stricto".

(GIME)

Dios mío, la reina lo va a descubrir.

Con lo que yo estoy oyendo, lo ha descubierto todo.

Entra. No, no, entrad vos.

-Usted es médico.

-¿Para qué? El mal ya está hecho.

El rey Fernando no puede copular como el resto de los hombres.

(LA REINA GIME)

-Esto es el final. -Pues para ellos, parece que no.

Me parece que el jefe se refiere al final de la misión.

-La reina se ha dado cuenta de que Cucalón no es Fernando VII.

-¿Por qué?

-El rey tiene una malformación en su miembro.

(GIME)

-¿Una malformación cómo?

-Es enorme. -¿Cómo de enorme?

-Inmensa.

Tanto que tiene que copular con una almohadilla,

como una especie de flotador de hoy.

¿Les hago un dibujito?

-Utiliza una almohadilla para no destrozar a la reina,

que es su alta esposa.

Por eso le costó tanto tener descendencia.

(GIME)

(Chillidos)

(Gemidos)

-¿Les queda claro?

-Santa Inquisición.

Puag, qué barbaridad.

Pues si le ha descubierto, le da igual, porque ahí sigue,

dale que te pego.

(JADEA)

(Jadeos)

-No sé qué remedio le han dado al rey, pero ha sido gloria bendita.

-La madre que lo parió.

¿Qué? Bien ahí... ¿Eh?

Es que... ¿A quién se le ocurre yacer con la reina?

Bueno, no entiendo por qué os ponéis así.

-El "edredoning" es lo que más audiencia da en los realities.

-La madre que te parió.

Vienen soldados.

¿Soldados? Sí, soldados.

Y no creo que vengan a ayudarnos. ¿Soldados, cuántos?

Por lo menos, un regimiento.

¿Lo de los soldados no estaba en el guion?

Es que no se puede confiar en un civil, es así.

Pues tú eras muy fan, ¿eh? ¡Juanjo Cucalón!

Por supuesto, y le admiro como artista,

pero no para defender España.

Bueno, plan B.

-Oye, oye, que esas armas no son de esta época.

-Ya lo sé, pero son más efectivas.

La que has liado, Cucalón.

Apártese.

Apártese.

Abran.

¡Ni un paso más!

La traición al rey se paga con la muerte.

Eso.

-La única traición la han cometido la reina

y el doctor encubriendo la muerte de mi hermano

y recurriendo a un impostor.

-No merece la pena que perdáis vuestras vidas por alguien

que no es el rey.

Rendíos.

-Demostrad que es un impostor.

-Está bien, lo demostraremos.

-Desnudadle.

Que muestre sus partes pudendas. -¿Qué decís?

-El palacio entero ha oído vuestra noche de amor.

Si no sois un impostor, no tenéis nada que esconder.

-Un rey no tiene nunca nada que esconder.

-Manos blancas no ofenden, señora.

-Posiblemente,

pero un destierro de por vida en Teruel tal vez le ofenda más.

-Vaya bofetada.

-Según la historia, se la dio la hermana de la reina.

Pero no vamos a montar una misión por eso, ¿no?

-¿Y qué pasó con Carlos María?

-Le desterraron a Portugal

y ese fue el inicio de las guerras carlistas.

-Tan crueles como las que más.

Puede que si no hubiéramos hecho nada, no hubieran existido.

-Habría habido otras guerras, la historia es la que es.

-¿Usted cree que el rey firmará la que su hija sea su heredera?

-Firmará, Angustias.

Firmará.

¿Castelló nos está guiñando un ojo?

Qué gran hombre.

Y muy valiente.

Y guapo.

-Al menos, mi conversación con el rey ha servido para algo.

-¿Qué le ha dicho?

-Debo ser discreto, un rey siempre es un rey.

¿Qué tal la experiencia?

-¿O sea que ese es Fernando VII de verdad?

Oye, oye, que esas armas no son de esta época.

-Ya, pero son más efectivas.

La que has liado, Cucalón...

(Puerta)

Deprisa, por aquí.

Rápido, por favor.

-¿Y este quién coño es?

-Soy Fernando VII, rey de España.

-Ya, y yo Antonio Banderas, no te jode...

Juanjo, ya, por favor, por aquí.

Rápido, vamos.

Venga.

Señor Cucalón, ¿qué está pensando?

-Que se ha enrollado con la reina y no lo puede contar.

-No, de verdad.

Bueno, un poco sí.

Pero en lo que de verdad pienso es la de veces que me he presentado

a los casting para papeles de rey y nunca me cogieron.

Y resulta que soy el único actor en el mundo

que ha sido el rey de verdad.

Durante un par de días.

Bueno, suficiente, eso ya no me lo quita nadie.

Bien dicho. Han hecho un buen trabajo.

Ahora, márchense a descansar. Muy bien.

Sí, señor.

¿Se sabe algo de Julián?

-Le he dado unos días libres para que vaya con su familia.

Su madre está delicada de salud.

¿Qué haces aquí?

Te echaba de menos.

(SUSPIRA)

No hay quien te entienda, pero si no han pasado ni dos horas

desde que he salido de casa.

¿Solo?

Sí.

Pues se me ha hecho una eternidad.

Venga, déjame acabar, nos vemos en un rato.

Hay gente a la que no deberían dejar tener hijos.

-¿Eso qué es? -Pues la verdad, ni idea.

-Ya están aquí.

-¿Trabaja mucha gente aquí?

-Hemos tenido tiempos mejores.

-Está usted en el Ministerio del Tiempo.

-¿Es usted meteorólogo?

Usted está loco.

-Y usted

acaba de descubrir el cadáver de un niño de apenas un año.

-¿Cómo lo sabe? -Fui yo quien lo mató.

Todo empezó hace apenas seis meses.

Cuando nos dimos cuenta

de que uno de nuestros mejores agentes,

Julián Martínez, había sido secuestrado.

Le buscamos con insistencia,

pero no pudimos ni imaginar dónde estaba.

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Dónde coño estoy?

En el año 2070.

Bienvenido al futuro, Julián.

Uno de sus mejores agentes fue secuestrado hace seis meses.

Me acaban de informar sobre él y lo único que consta

es una denuncia por desaparición hace ocho años.

-Si no hubieran secuestrado a Julián,

no hubiera aparecido ningún niño enterrado al lado del Ministerio.

¿Quién eres?

Si dudamos de uno solo de nosotros, entonces no merecemos estar aquí.

¿Es que no nos damos cuenta de hasta dónde cojones

estamos llegando en este puto Ministerio?

Siempre creímos que nosotros éramos el último Ministerio,

que después no habría ninguno más.

Nos equivocamos.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 7: Pretérito imperfecto - Ver ahora

Capítulo 8: Días de futuro pasado

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 8: Días de futuro pasado - Ver ahora
Transcripción completa

Que empiece la función.

¡Lola!

¿Y ahora cómo coño rescatamos a Lola?

Segunda Guerra Mundial.

Mal año para detenerse.

¡Mierda!

¿Qué más tengo que aprender?

Que aunque te vaya mal, no eres más que nadie.

El mundo no se para por tu dolor.

No se puede cambiar el tiempo Que siempre va a pasar algo peor.

Coño, déjala ir, aunque te duela.

(MORIBUNDO) Os amo.

Pero ¿qué hace ese hombre?

El Alonso de antes jamás hubiera cuestionado al rey.

Al final te vuelves republicano. No, eso jamás.

Le estamos envenenando,

no participando en un concurso de cocina.

¡Ah!

Señores, se confirma: intoxicación aguda con arsénico.

Hombre, Julián, por fin sabemos de usted.

Es que he ido a ver a mi familia, mi madre está regular

y me he quedado con ella. Siento no haber llamado antes.

Te echaba de menos.

El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo.

Puta mariposa.

-Pero jefe, que usted ya no está para estos trotes.

¿Cómo me habéis llamado? Patán.

¿Quiere que Hernán Cortés conquiste México con un kalashnikov?

Era una broma.

-Uy, uy, uy...

(GIME)

-La reina se ha dado cuenta de que Cucalón no es Fernando VII.

-Tiene una malformación en su miembro.

-¿Pero una malformación cómo?

-Es enorme.

-Anda, que la que has liado, Cucalón...

Ni un paso más.

-El palacio entero ha oído vuestra noche de amor.

-¿Este quién coño es? -Soy Fernando VII, rey de España.

Sé lo que duele perder a un ser querido.

Dicen que el tiempo todo lo cura.

No, el tiempo lo que hace es aumentar los recuerdos.

Pues entonces, perfecto, compañero.

Porque no la pienso olvidar nunca.

(Sirena lejana)

(Walkie-talkie)

No sabía que venías tú.

Dos de azúcar y leche normal, lo siento.

-A estas horas, me bebo lo que sea.

A ver, cuéntame.

-Ese de ahí es Rafael Cruz.

Vive por esta zona y suele pasear a su perro por aquí.

Gracias.

-El caso es que el chucho se puso a escarbar

y dio con ese marrón.

Hay gente a la que no deberían dejar tener hijos.

Sí.

(Walkie-talkie)

-¿Algún otro testigo?

¿Cámaras de vigilancia? -No.

Hemos inspeccionado la zona y no hay nada.

-¿Eso qué es?

-Pues la verdad, ni idea.

"Y por todos estos motivos,

considero que ha llegado la hora de poner fin a mi labor

como subsecretario de este Ministerio."

(Puerta)

Ya están aquí.

Salvador, en confianza,

¿está seguro de lo que va a hacer?

-Sí.

(Música)

Buenos días, soy la inspectora Ayala.

-El señor subsecretario la está esperando, acompáñeme.

-¿Subsecretario de qué?

-Eso mejor se lo explica él mismo.

-¿Trabaja mucha gente aquí?

-Hemos tenido tiempos mejores.

Sígame.

Bienvenida.

Soy Salvador Martí.

-Y yo, la inspectora de homicidios Carmen Ayala.

-Encantado.

Siéntese, por favor.

Bonito despacho. ¿A qué se dedican ustedes aquí?

-Está usted en el Ministerio del Tiempo

y yo soy su subsecretario.

-¿Es usted meteorólogo?

-No.

No es precisamente ese tipo de tiempo al que yo me dedico.

-¿Entonces...? -El Ministerio vigila el pasado.

Nuestros agentes viajan por el tiempo para evitar que nadie,

ni por motivos políticos ni económicos,

cambie la historia de España.

-¿Viajan por el tiempo?

-Desde el presente a todo el pasado.

Así se hace desde que Isabel la Católica lo fundó en el siglo XV.

-Ah, ¿sí?

He visto la serie de "Isabel" y no hablaban de eso.

-El primer guionista de la serie lo intentó, pero le sustituimos.

-Usted está loco. -Y usted...

acaba de descubrir el cadáver de un niño de apenas un año.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque...

fui yo quien lo mató.

Aquí tiene mi confesión.

-Pero ¿por qué?

-Todo empezó hace apenas seis meses.

Cuando nos dimos cuenta

de que uno de nuestros mejores agentes,

Julián Martínez, había sido secuestrado.

(Música)

-Julián Martínez...

Soy la inspectora Ayala.

Necesito información de un tal Julián Martínez,

desaparecido hace unos seis meses, por favor.

Muy bien.

-No pusimos ninguna denuncia.

Nosotros somos nuestra propia policía.

Le buscamos con insistencia,

pero no pudimos ni imaginar dónde estaba.

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Hola?

¿Dónde coño estoy...?

En el año 2070.

Bienvenido al futuro, Julián.

Ayala.

Muy bien, gracias.

Soy la inspectora Carmen Ayala.

Estoy en la carretera de Valencia kilómetro 21

en la salida Morata de Tajuña.

En el antiguo edificio de Radio Nacional.

Necesito toda la información sobre este lugar.

Gracias.

-No ha debido llamar.

Además, ya se lo advertí. No van a decir nada.

Está usted en el Ministerio del Tiempo.

-Y según usted,

uno de sus mejores agentes fue secuestrado hace seis meses.

Me acaban de informar sobre él y lo único que consta

es una denuncia por desaparición hace ocho años.

-Lo sé.

Y para nosotros fue una sorpresa, créame.

-Me acaba de decir que ha matado a ese niño,

así que céntrese.

Todo lo demás me importa tres cojones.

-Si no hubieran secuestrado a Julián,

no hubiera aparecido ningún niño enterrado

al lado del Ministerio.

-Vaya al grano.

¿Quién eres?

Soy Lola Mendieta.

Voy a decirte lo que te va a ocurrir si no bebes.

Vas a envejecer de golpe.

¿Qué es eso?

¡Mierda!

(Alarma)

Lo siento.

He vivido dos veces.

No me voy a quejar ahora.

Gracias.

¿Cómo he llegado aquí? No lo entiendo.

Escondido en un anacronópete.

Pero yo no he envejecido y no me he tomado el líquido ese.

Mi gente te lo administró mientras dormías.

¿Has dicho "un anacronópete"?

¿Qué pasa? ¿Qué hay más?

En apenas cinco años, han construido casi un centenar.

Prioridad absoluta del gobierno actual

y de su Ministerio del Tiempo.

¿Hay Ministerio del Tiempo en el futuro?

¿Pero el nuestro no es el último? No.

Siempre creímos que nosotros éramos el último Ministerio.

Que después no habría ninguno más.

Nos equivocamos.

A ver, un momento, porque no lo entiendo.

Se supone que las puertas solo nos podían llevar al pasado.

Y los que venían del pasado solo podían llegar al 2020.

El tiempo es el que es, ¿no?

Porque, a partir de ese año,

las puertas están cerradas por este Ministerio.

Teniendo anacronópetes, ¿para qué sirven las puertas?

Con el anacronópete se puede viajar al lugar y al momento exactos.

Al pasado y al futuro.

Pero a futuro, ¿qué? ¿Al futuro en plan sin límite?

Este Ministerio colabora con el gobierno.

Viaja al futuro para ver si se han cumplido sus planes

o si alguien les puede quitar el poder

para luego, volver al presente

y eliminarlo.

¿Cómo dices?

¿Y nadie se queja de esto?

Los viajes al futuro son secretos.

Acompáñame.

Vivimos en una dictadura mientras todo el mundo piensa

que vivimos en la mejor de las democracias.

No hay educación ni sanidad para quien no puede pagarla

y los medios de comunicación y la televisión

son de los que sí pueden pagarlas.

Como toda la vida.

Ahora es todavía peor.

"El auténtico tomate.

Descubra el tremendo sabor de tomate original.

Tomate precolombino traído directamente

de la huerta azteca a tu casa.

Que nadie se lo cuente."

¿Pero el Ministerio ya no es un secreto?

No.

Ciudadanos, España os necesita.

En cinco años, hemos alcanzado el éxito económico.

Somos la envidia del mundo.

Pero todo está en peligro si dejamos que los antisistema,

esos que quieren acabar con la democracia,

continúen destruyendo nuestra convivencia.

¿Quién es ese? ¿El presidente?

Como si lo fuera.

Es Juan Salcedo, el subsecretario del Ministerio del Tiempo.

Un ególatra. ...a quien parezca sospechoso.

El verdadero culpable de todo lo que está pasando.

Parece que le conoces bien.

Trabajo para él.

Por eso he podido traerte aquí sin que nadie lo sepa.

Dinos quiénes son y nosotros nos encargaremos de ellos.

¿Y no sospecha de ti?

Por el momento, no.

Me adora.

Yo le traje el anacronópete que le ha dado todo el poder.

...se dobla a 2 millones a quien ofrezca información

sobre su líder,

la peligrosa terrorista Iria Martínez.

¿Cómo que peligrosa? Si es una cría.

"El partido del siglo..." Vamos.

"Y después,

estreno de la nueva temporada de 'Cuéntame'."

-"No me jodas, Merche".

Joder, sí que ha dado de sí la familia Alcántara.

(Sirenas)

(Toses)

No se puede ni respirar aquí.

Parece que al final se cargaron lo de Madrid Central.

Ya te dije que te pusieras una mascarilla.

Qué miseria, coño.

Seguro que aquí no han probado los tomates del pasado.

No.

Les costaría el salario de casi un mes.

Les bombardean con publicidad de algo

que nunca podrán comprar para... Para que sueñen con poder hacerlo.

Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé cuando mi venganza vaya contra ti.

(Toses)

(TV) "Adopte un hijo sano, sin taras genéticas,

descontaminado al 100%.

Elija el siglo que quiere y de allí se lo traeremos."

Pero esto puede afectar las líneas temporales.

Para ellos, el pasado es un gran almacén

donde comprar cualquier cosa.

"Se lo llevamos directo a casa por solo 5 millones de pesetas."

¿Pesetas? ¿Y el euro?

Dejó de ser moneda oficial

cuando España abandonó la Unión Europea.

En el 2028. ¿Y quién gobernaba?

Bertín Osborne.

Arrasó con su lema "Mi patria es la tuya".

No sé si quiero saber más de este futuro.

¿MDI? Tengo MDI.

-Quita, hostia.

Droga.

Con una pastilla de esas,

te olvidas por un día de la mierda que te rodea.

Con dos, te quedas gilipollas toda la vida.

¿Y con tres?

La palmas, como le pasó a mi hermano.

Gracias.

¿Qué tal? ¿Conseguiste el acceso?

¿Sí?

Bien, bien hecho.

¿Qué es esto? ¿Qué hacen?

Hackean las redes del Estado.

Convocan a la gente en la calle.

Animan a participar en las elecciones.

¿La gente no vota o qué? No.

En las últimas, solo votó un 15%.

¿Estos son los únicos que se dedican

a intentar cambiar las cosas? Sí.

Una revolución no sirve para nada si al final no gana el pueblo.

¿De acuerdo?

Es una lucha entre el pasado y el futuro.

Siempre lo es.

¿Esta chica no es...? Iria.

Y es tu nieta, Julián.

Somos un equipo y tenemos que tener mucha cohesión.

Cuando la dictadura es un hecho, la revolución es un derecho.

¿Qué tal? Lola, ¿cómo estás? Muy bien, cariño.

¿Quién es?

Julián, un viejo amigo mío.

Y de tu abuelo.

Encantada de conocerte.

Iria...

Sigue así.

Lo que estás haciendo es muy importante.

Tu abuelo estaría muy orgulloso de ti.

Ojalá lo hubiese conocido.

Mi abuelo viajaba por el tiempo

y fue uno de los últimos en usar las puertas del Ministerio.

Él sí que era una persona de la cual estar orgulloso.

Estás en tu casa, Julián, ¿de acuerdo?

Gracias.

¿Qué haces aquí?

(Semáforo)

Te echaba de menos.

Ha merecido la pena.

¿El qué?

Cambiar la historia salvando a Maite.

Esta sociedad de mierda todavía tiene una esperanza:

mi nieta.

A lo mejor no la has cambiado.

A lo mejor Maite nunca debería haber muerto.

¿Y si lo que has hecho salvándola

es recuperar la línea temporal correcta?

¿Qué quieres decir? No lo entiendo.

Recuerda nuestras misiones.

Muchas fueron provocadas por el factor humano.

La ambición por el dinero, por el poder...

Como hizo la otra Lola.

O Darrow.

Pero hay otras misiones cuyo origen...

no tenía explicación.

Cuando pasaba eso,

Salvador siempre decía que era la puta mariposa.

La puta mariposa es la consecuencia de lo que hicimos.

Somos nosotros, Julián.

Hemos matado a gente en las misiones.

A lo mejor, hemos evitado que su nieto naciera

y fuera un genio.

O un asesino en serie, lo que sea.

Nosotros cambiamos la historia.

Y Salcedo, más que nadie.

"Adopte un hijo sano sin taras genéticas".

Han dejado a padres sin hijos

que podían haber cambiado la historia.

Eso es bastante peor que robarle los tomates.

No creas.

Ha traído de siglos pasados cosechas enteras, ganado,

agua de cuando los manantiales eran puros.

Que ahora embotella y vende.

Ha provocado hambrunas

que no figuraban en los libros de historia.

Este pibe está como una puta cabra,

¿pero por qué cojones quiere matar a mi nieta?

Salcedo viajó al futuro y descubrió que,

dentro de cinco años,

Iria movilizará a la gente y ganará las elecciones.

Pero si Salcedo puede viajar al futuro

y corregir los errores del pasado, mi nieta no tiene escapatoria.

Exacto.

Es cuestión de tiempo que la atrape.

Y llegará un momento en que yo no podré evitarlo.

¿Entiendes ahora por qué te he traído aquí?

Joder.

Al final, siempre es todo como en "Terminator".

Ayala.

Sí, señor.

Eh... Sí, por supuesto.

-Déjeme adivinar.

Sus compañeros han intentado averiguar algo

acerca de este Ministerio y...

-Mi jefe me ha dicho que no vuelva a hacerlo.

-Ya le advertí de que no le dirían nada.

El Ministerio es un secreto de Estado.

Presidencia de gobierno impide recabar

cualquier información acerca de él.

Y ahora, ¿puedo continuar con mi relato?

(SUSPIRA)

-No me diga.

Esta vez tampoco le ha tocado la lotería.

-No.

En un boleto tenía el 8, el 12 y el 26.

Y en otro, el 9 y el 19.

Si hubiera mezclado los números, me habría tocado un pastón.

-Claro.

No sabe cuánto lo siento. ¿Tiene la documentación que le pedí?

Démela, por favor.

-Con lo fácil que sería que me ayudara un poco.

Un numerito de esos del pasado que tienen bote.

Necesito un plan de pensiones.

-Angustias, las reglas son las reglas.

Avise, por favor, a Irene y Ernesto. Necesito hablar con ellos.

Hola, Javi, soy tu padre.

Llámame cuando puedas, por favor.

(Móvil)

Sí, Angustias.

Sé que no es el mejor momento, señor, pero es importante.

Irene, por favor, vuelvo a repetirlo.

No tenemos presupuesto

para su departamento de memoria femenina.

Lo organizaríamos solo Carolina y yo.

No necesitamos ni una secretaria. Pero no es el momento, por Dios.

Hemos perdido a Lola. Como antes a otros tantos.

En eso consiste este Ministerio, ¿no?

En perder constantemente a la gente que quieres y, de vez en cuando,

una pequeña alegría.

Últimamente estoy tan cansado

que ya ni disfruto de esas pequeñas alegrías.

-Lo mismo me pasa a mí.

Hola. Irene.

-Ni me enfado cuando Angustias entra sin llamar.

-Jefe, ha saltado una alarma.

Una denuncia por desaparición. -¿De quién?

-De Julián Martínez.

-¿Cómo?

-Y lo que es peor,

la denuncia es del año 2012 y la ha puesto su esposa.

¿Maite? Sí.

Y, según los datos que constan en mi archivo, no cuadra.

Tenía que haber muerto hace un par de días atropellada.

-Angustias, llame inmediatamente a la madre de Julián.

-Nos ha estado engañando todo el tiempo.

¿Pero por qué lo habrá hecho? Tiene que tener una buena razón.

La misma que tenemos todos, Irene.

Recuperar a aquellos a quienes hemos perdido.

Solo que nosotros cumplimos las reglas.

-Julián hace más de un mes que no va a ver a su madre.

-Mierda.

Avise a los demás.

Hay que localizar a Julián inmediatamente.

Qué desastre.

Qué desastre.

Yo es que...

No entiendo cómo todavía hoy hay gaznápiros

que dudan del cambio climático.

Pero si hasta yo te dice el punto del desastre y soy del siglo XVI.

Es que...

(Móvil)

Nos llama el jefe.

(Móvil)

(Motor)

(Motor)

(Motor)

Vamos a ver si lo entiendo.

Don Julián Martínez salva a su esposa

rompiendo las reglas del Ministerio.

Lo reconozco. Lo reconoce.

Y luego, viene contándome un cuento que...

Por Dios,

que no conozco a nadie que haya venido del futuro

si no es en un anuncio de detergentes.

-Eso por no hablar de lo de Bertín Osborne.

-Señor, yo acabo de ver el anacronópete.

Pero Julián, si te ha secuestrado Lola,

¿por qué no ha venido ella?

Porque tiene una misión importante.

Bueno, y por otras cosas.

A ver, yo no soy la más indicada para hablar,

pero yo creo que dice la verdad.

No creo que nadie se pueda inventar algo así.

Por lo menos, yo no. Yo tampoco.

Podríamos comprobar con anteriores ministerios

si es verdad que desaparecen cosechas, ganado...

Y niños.

Niños.

Lo que se está perdiendo, aquí y ahora es mi paciencia.

Ha dicho que no conoce a nadie

que haya venido del futuro, ¿no?

Le presento a Juan Salcedo.

Subsecretario del Ministerio del Tiempo en el año 2070.

Creo que sí le conoce.

Pero si es el canta mañanas de ayer.

Sí, es el mismo imbécil.

Cuando Lola llegó al futuro,

no paraba de hablar del Ministerio y él quiso conocerlo,

por eso viajo hasta aquí.

Y cuando le preguntó por qué lo hizo, él respondió:

"Solo es una broma, quería divertirme".

¿Os suena?

Si dijo: "Solo es una broma" seguro que es él.

Un momento, por favor, porque esto tiene todo el sentido.

Cuando ayer vino al Ministerio, Julian no estaba.

Estaba con el rollo de las patentes del futbolín.

No pudo verle. Está diciendo la verdad.

¡Pues claro que está dicien...!

Si dudamos de uno solo de nosotros,

no merecemos estar aquí.

¿Es que no nos damos cuenta

de hasta dónde cojones estamos llegando en este puto Ministerio?

Tiene razón, Pacino.

Y lo que más siento es que lo que acaba de decir

no lo he dicho yo antes.

Alonso, ¿quiere traer a la mujer de Julián aquí ahora mismo?

No, no hace falta, ya voy yo. No, usted no.

A usted debemos protegerle.

Tenemos que construir el árbol genealógico de Juan Salcedo.

-Sí, pero como ese hombre apenas tiene 40 años en el 2070,

todavía no ha nacido.

Lola me pasó información sobre él. Os envío el archivo.

Pues manos a la obra. -Muy bien.

Irene, Carolina.

Empezamos la casa.

A ver, el padre, don Federico Salcedo.

Nacido el 9 de enero de 1981.

-Tuvo a su hijo con 50 años, a la vejez, viruelas.

-La madre es más jovencita.

Vanesa Remedios.

Nació hace 15 años, en 2005.

En Cali, Colombia.

Doble nacionalidad, colombiana y española.

-Ajá.

O sea, que tuvo a su hijo Juan con 26 años.

O enviudó o se divorció.

Esto suena a segundo matrimonio del padre.

-Bingo.

Su padre se casó primero con Aurora de la Maza y Garrido en el 2000.

Tuvieron un hijo. -Bien.

Olvidémonos de los antepasados de la madre.

Si son colombianos,

no tenemos puertas a partir de 1810 cuando se independizó,

centrémonos en el padre.

-El abuelo nació en 1956.

No, el abuelo no.

Está demasiado cerca.

Será el primero al que proteja Salcedo.

¿Protegido para qué?

-Para lo que pueda pasar.

-¿Y qué le puede pasar?

Nosotros...

Carolina, entendería perfectamente

que no quisieras estar en esta misión.

Piénsatelo, ¿vale?

Iremos para atrás.

Creo que lo tengo.

En 1890,

hay un niño...

Es un niño.

Hay un niño ingresado en un orfanato.

Su tatarabuelo.

Emilio Salcedo Revilla, padre desconocido.

La madre se llamaba Elisa Salcedo.

Emilio Salcedo.

Lo tenemos.

He conocido muchas mujeres en mi vida.

Pero con Lola era distinto.

Yo quería envejecer con ella.

No sabes cómo te entiendo, macho.

Cuando perdí a Maite,

me encerré en casa una semana entera.

Perdí completamente la noción del tiempo, no me importaba nada.

Por suerte, mis colegas del Samur

tiraron la puerta abajo y me sacaron de ahí.

Sí.

Pero tú has recuperado a Maite.

¿Tú me vas a ayudar a recuperar a Lola?

Pacino,

Lola ya no es la mujer que conociste.

¿Cómo?

Me dio esta carta para ti.

Es una mujer maravillosa.

Y lo que está haciendo es muy importante.

"Siempre me dijiste que querías envejecer junto a mí.

Julián ya te habrá contado que es imposible.

Estoy muy enferma, amor mío.

Por eso no he ido a buscarte.

Te recordaré siempre como aquel día en el archivo.

La forma en que me miraste a los ojos.

Nunca sabré lo que pensabas,

pero quiero que me recuerdes así.

Te quiero. Lola".

Misión cumplida.

Os dejo.

Julián, ¿qué sitio es este?

Ya te lo explicaré, cariño.

Tengo tantas cosas que contarte... Adelántame algo.

Nuestro amor va a cambiar el mundo.

No seas exagerado, anda.

No lo soy, créeme.

Elisa Salcedo Revilla abandonó en un hospicio a su hijo,

tatarabuelo de Juan Salcedo.

Ella murió tiempo después.

Qué mal tiene que estar pasándolo una madre para abandonar a un hijo.

La mujer abandonó Albacete siguiendo a un tipo que vendía estilográficas.

El hombre le debió prometer el oro y el moro y ella creyó que,

al llegar a Madrid, tendría una casa con suelos de oro.

Pero al llegar, a los dos días la abandonó.

Elisa debió ser una mujer orgullosa.

En vez de volver con sus padres, intentó buscarse la vida en Madrid,

pero no tuvo mucha suerte.

Según el informe que me mandan del Ministerio de 1890,

llegó a caer en la prostitución y en el alcoholismo.

(RESOPLA) Vaya tela.

-Qué pena, por ella y por su hijo.

-Deben partir de inmediato al orfanato donde dejaron al niño.

Irene y Alonso se harán pasar por sus tíos.

Carolina y Pacino les acompañarán por si surge algún problema.

-¿Sus tíos?

Quiero decir, que si sus padres vivían...

-No, era huérfana de padre.

Y su madre murió de un infarto cuando ella dejó Albacete.

En esta carpeta tienen toda la documentación.

-Deben traer al niño aquí lo antes posible.

Pero,

una vez lo hayamos traído, ¿qué va a pasar con el niño?

Ese es un asunto solo mío.

(Música)

(Campanas)

Su sobrina no es la primera ni será la última

que acabe descarriada.

No hay que fiarse de los hombres. Yo por eso me casé con Dios.

Cada vez que lo pienso... ¿Por qué no nos escribiría?

La habríamos ayudado tanto... ¿Verdad, cariño?

Pobre Elisa.

Ahora, lo importante es encontrar una buena casa

para que el niño crezca. La tendrá.

Y no menos importante es que ustedes sepan agradecer

que les haya recibido cuando han avisado

con tan poca antelación.

Espero que esto sea suficiente para compensar las molestias.

Lo será.

No sabe lo bienvenidas que son las donaciones

cuando nos dedicamos a la caridad.

Estos señores buscan a un niño.

-¿Su nombre, madre abadesa?

-Emilio Salcedo Revilla.

-Ah, está aquí mismo.

Acompáñenme.

Emilio es un angelito. No llora ni nada.

Ay... Vino muy debilucho.

Aquí lo tienen. Gracias.

Luego le daremos el carrito con el que lo trajo la pobre madre.

Gracias. De nada.

Espero que le den una buena vida al pobre muchuelillo.

No lo dude, madre.

(Susurros)

(Campanas)

(Balbuceo)

Sé que queréis acabar con Salcedo.

Pero no podréis.

Hemos venido de muy lejos para evitarlo.

Dejad al niño o le reviento la cabeza a está zorra.

Joder cómo está el clero.

¿La tienes a tiro?

Sí.

(SUSPIRA)

(Música)

¿Qué va a hacer con él?

Ustedes ya han cumplido.

Del resto me ocupo yo.

(Llanto de bebé)

Así que fue usted.

-Se lo dije desde el principio.

¿Qué busca?

-Usted no se mueve de aquí.

-¿Está buscando algo?

-Sí, y usted sabe qué.

(Llanto de bebé)

(Cristales rotos)

(Llanto de bebé)

(Tos de bebé)

No lo haga.

-¿Quién es usted?

-Carmen Ayala, inspectora de homicidios.

-¿Qué hace aquí?

-¿No nos hemos visto antes?

-Nos conoceremos dentro de seis meses.

La policía recibirá una llamada

con el hallazgo de un cadáver de un niño.

Ese niño.

-¿Entonces...?

-¿No le parece suficiente eliminar de la historia

las generaciones posteriores a ese niño?

Su hijo, su nieto, su bisnieto...

-El futuro está en juego.

-¿Y cuándo ha dejado de estarlo?

-Si no intervengo,

este Ministerio perderá cualquier sentido

y será el origen de todos los males. -No.

Si lo hace, será usted quien cambie la razón de ser de este Ministerio.

Y usted nunca volverá a ser el mismo.

(Móvil)

"Y por todos estos motivos,

considero que ha llegado la hora de poner fin a mi labor

como subsecretario de este Ministerio".

Parece usted contento.

¿Su hijo ha dado ya señales de vida?

-Vaya, no se le escapa a usted ni una.

-No, no lo crea.

Si fuese capaz de entenderme a mí mismo como entiendo a los demás,

mi vida hubiera sido distinta.

-Con el debido respeto, Salvador.

¿Ha pensado bien en lo de dimitir?

-Sí.

Y ahora, más que nunca.

Crucé una línea roja que nunca debí traspasar.

Por cierto, gracias.

-No.

Yo solo le he enseñado a la inspectora Ayala

la puerta por donde debía viajar.

No me podía negar.

-Una mujer increíble, ¿eh?

Sería una magnífica agente para este Ministerio.

Perdón.

Me olvidaba de que esto ya es asunto suyo.

-No.

-Bueno, pues...

Mi último día en el Ministerio.

-¿Ha pensado en lo que va a hacer ahora?

-Menos jugar a la petanca con otros jubilados,

cualquier cosa.

-No, hablando en serio.

-Creo que quiero formar una especie de consejo asesor del Ministerio

y pretenden que yo esté en él, pero no creo que acepte.

-Ha sido un honor servir a su lado.

-Lo mismo digo, Ernesto.

-Cuide de...

De los demás.

Y hágales llegar esta carta.

Es mi despedida.

-¿Por qué no se la hace llegar usted mismo?

-Oh, calle.

-Una despedida es peor que una colonoscopia.

Gracias.

-Suerte.

(SUSPIRA)

(Música)

"Ya me he despedido,

pero he preferido decir lo que pienso de usted por escrito.

Supongo que ya se habrá sentado en mi sillón.

En realidad, ya no es mi sillón.

Es el lugar que le corresponde.

Me ha servido con lealtad

aun cuando no estaba de acuerdo con mis órdenes.

Y le consideró mi gran amigo,

el más grande, sin duda.

Angustias, gracias por guardar mis secretos

como si fuera una tumba.

No le deseo suerte con la lotería

porque, como la mayoría de la gente, jamás la tendrá.

Por eso le he dejado un número en su despacho.

Es un premio que quedó desierto en un sorteo de hace un año.

De algún apuro la sacará.

Don Diego, nadie me ha puesto tan frenético como usted.

Pero ha sido un placer tenerle al lado.

Es usted el artista más grande que ha tenido este país".

Con Goya y Picasso, claro.

"Carolina, acéptese como es.

Dudar no es malo.

Lo que es malo es no actuar cuando hay que hacerlo.

Y es su caso.

El futuro depende de que el niño que está a su cargo

crezca en el amor y el cariño.

Y él, a su vez, lo haga con su hijo y sus nietos.

Para que no haya nunca un Juan Salcedo.

Irene, mucha suerte en su nueva aventura.

Lamento no haberla podido satisfacer antes en su sueño.

Ojalá España pueda saber de las mujeres

que hicieron historia, que lucharon por sus derechos

mientras otros creían que solo servían para ser madres

o fregar platos.

Alonso, felicite a Elena de mi parte.

Conseguir un alto cargo en La Haya no está al alcance de cualquiera.

Y tener un marido y un padre como usted, tampoco.

Siglos después, vuelve a esos campos que usted vio llenos de muertos.

Y ahora están llenos de flores.

Ahora, la que va a luchar allí es ella.

Y, en parte, gracias a usted.

Julián, conserve siempre su carácter rebelde,

aunque genere de vez en cuando los dolores de cabeza

que me ha dado a mí.

Y también sepa que todos esperamos de usted y su señora

lo que esperan hace siglos de los Reyes:

que tengan descendencia.

Pacino, ¿qué le voy a decir usted?

Su corazón es tan grande como su valentía y su nobleza.

Tampoco le voy a decir lo que tiene que hacer.

Porque ya lo sabe".

(Pitidos)

(Motor)

Pacino...

Pero si estás más guapa que nunca, Lola.

¿Dónde estamos?

Luego te cuento, tengo que hacer una cosa.

¿Quién nos iba a decir que tú y yo íbamos a tener futuro?

(Música)

El Ministerio del Tiempo - Temporada 4 - Capítulo 8: Días de futuro pasado - Ver ahora

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