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El Ministerio del Tiempo

Los diez capítulos más vistos de 'El Ministerio del Tiempo' en RTVE.es

  • Los ministéricos han comenzado a ver El Ministerio del Tiempo desde el principio
  • Los primeros capítulos de la tercera temporada también se cuelan entre los más vistos
  • El regreso de Julia, el más visualizado de la segunda temporada

Por
 Julián en el primer capítulo de 'El Ministerio del Tiempo'
Julián en el primer capítulo de 'El Ministerio del Tiempo'

Hace una semana que RTVE ha recuperado las tres temporadas, y por primera vez en Full HD, de El Ministerio del Tiempo, y que ya se pueden ver a la carta en RTVE.es, pero los ministéricos ya se han hecho notar y han decidido ponerse manos a la obra de cara a la cuarta temporada de la serie que se estrenará muy pronto en La 1. Este es el ránking de los más vistos.

1. Capítulo 1: "El tiempo es el que es"

Está claro que los ministéricos han querido hacerse una maratón para pasar de manera más animada la cuarentena. El capítulo más visto el primero de la serie: "El tiempo es el que es". En él, Salvador Martí recluta a una nueva patrulla formada por Alonso, Amelia y Julián, al que cuenta cómo funciona el Ministerio. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 1: El tiempo es el que es - Ver ahora
Transcripción completa

(Relinchos)

(Graznidos)

(Relinchos)

(Murmullos)

(HOMBRE) (TOSE)

Atacasteis antes de tiempo.

¿Por qué lo hicisteis?

Porque vos lo ordenasteis.

¿Tenéis testigos de lo que decís?

Si los muertos pudieran hablar, los tendría.

Mentís.

Mentís.

¡Mentís!

Yo nunca miento.

¡Prendedlo!

Todos han muerto por vos.

Todos.

(MUJER) (SOLLOZA)

¿Por qué lo atacaste? Era tu superior.

Como si es San Pedro.

A veces un hombre ha de hacer lo que ha de hacer.

Maldito orgullo.

Por él mañana tu capitán estará en su cama y tú en la horca.

Pues de la horca colgará un hombre con honor

y en su cama estará un mamarracho.

(LLORA)

No llores, Blanca.

He tenido una buena vida.

He luchado por mi patria.

He amado.

He visto mundo. No tengo quejas.

Quiero que hagas una cosa por mí.

Lo que sea.

Sigue tu vida.

No mires atrás.

Alonso.

¿Cómo puedes pedirme algo así?

No.

(Puerta abriéndose)

No, por favor, no.

Olvídame, te lo ruego.

No va a ser fácil.

¿Sois Alonso de Entrerríos?

Perdéis el tiempo, padre.

Lo que tenga que hablar con Dios se lo diré mañana en persona.

No vengo a confesaros.

Vengo a sacaros de aquí, si aceptáis mi oferta.

¿Queréis trabajar para un despacho secreto de la Corona?

¿Espiar?

Algo así.

Trabajos especiales en sitios extraños.

Estaréis muerto para todos, incluida Blanca, vuestra esposa.

Debéis de ser muy poderoso.

Con lo que les gustan las ejecuciones,

me extraña que anulen esta. No la anularán.

Tendrán su ejecución.

¿Quién es?

A todos los efectos...

vos.

¿Puedo quedarme a ver el espectáculo?

No tenemos tiempo.

¿Qué es eso? Vámonos.

(HOMBRE) Por lo tanto, niego la influencia de autor alguno

sobre la obra de Lope de Vega,

gloria de las letras españolas.

El primero bebe de fuentes profanas

y Lope en las raíces más profundas de nuestra fe.

Dígame, señorita.

Perdón, la influencia de "Orlando furioso" en Lope es clara,

la locura relacionada con el amor. Tonterías.

Rodamonte o el propio Orlando son tomados como modelo.

¿Me deja continuar con la clase?

El Siglo de Oro muestra la gloria de nuestra literatura,

representada en Calderón, Lope

o el grandioso "El Quijote" de Cervantes;

una literatura...

¿La conozco?

Sígueme.

¿Quién es usted?

Alguien que sabe lo mucho que vales.

¿Me puede explicar de qué trata todo esto?

Soy Irene Larra.

Quería conocer a una de las primeras universitarias del país.

¿Es usted periodista?

Algo parecido.

Cuéntame.

¿Qué te dijo tu madre cuando le dijiste que querías estudiar?

Que había perdido el juicio.

¿Y tus amigas?

Más o menos lo mismo.

Con ellas solo se puede hablar de maridos, hijos o la moda de París.

Es difícil encontrar a una mujer para hablar de cosas importantes.

Pues vaya aburrimiento, ¿no?

A veces pienso que las mujeres somos nuestras peores enemigas,

pero eso tiene que cambiar.

En un futuro las mujeres harán las mismas cosas que los hombres.

Estoy segura.

¿Brindamos por ello?

Si nos viera mi madre...

Está empeñada en buscarme marido. Y tú no quieres.

Yo no necesito a un hombre.

Pues no sabes la alegría que me das.

No lo necesito, pero el caso es que me gustan.

En fin.

A ver si esto te interesa más.

¿Eso qué es?

(Tono de llamada)

Tu mundo se te queda pequeño, querida,

y eso sí lo podemos solucionar.

Angustias,

pásame con el jefe, reina.

(HOMBRE) Hola. Ponme una caña.

Deberías comer algo, Julianillo. No tengo hambre.

¿Vas a hacer algo este puente?

He organizado una fiestuqui en casa guapa, guapa.

Mis suegros se llevan a los niños

y hemos pensado en llamar a unos amigos.

Y amigas. Vente. Te va a molar.

Gracias, pero tengo otros planes.

¿Otros planes? ¿Cuáles? Venir aquí, ¿no?

Pasas más horas en este bar que en tu casa.

(RADIO) "Calle González Abarca, 22.

Acudan las unidades disponibles". Vamos.

No me jodas, Julián. Terminamos turno en diez minutos.

Estamos a tomar por saco.

(Toses)

(Sirena de emergencias)

¿Algún herido? -Han salido todos.

Queda alguien dentro.

Julián, ¿qué haces?

(Sirenas de bomberos)

Queda gente dentro. Que están aquí ya los bomberos, tío.

¡Julián!

¡Julián!

¡Aquí! ¡Lo he encontrado!

Esto no puede seguir así, jefe.

Tarde o temprano tenía que pasar algo.

Los compañeros ya no quieren trabajar con él.

Es que es un peligro,

para los demás y para sí mismo.

(Máquina de monitorización)

Después de lo de su mujer ya no es el mismo.

¿Y quién lo sería?

Puta suerte has tenido, chaval.

(Máquina de monitorización)

(Sirenas de emergencias)

No insistas.

No se abre.

Orden del médico.

¿Creen que voy a tirarme o qué?

Hemos recibido una queja del cuerpo de bomberos.

Varios de sus hombres se jugaron la vida

porque tú desobedeciste una orden del superior al cargo.

Porque quedaba gente dentro. Solo estabas tú, Julián.

No es la primera vez.

Tus compañeros dicen que salir contigo

es como ir con un terrorista suicida.

Mira, da igual. Yo sé lo que vi.

Estás fuera de servicio hasta nueva orden.

Necesitas hablar con un especialista.

Tómatelo como unas vacaciones.

¿No hacías fotografías?

Pues hazlas.

Ya no.

(Timbre de la puerta)

(Golpes en la puerta)

(Timbre de la puerta)

Yo los conozco de algo.

Venimos a hablar de lo que vio en el incendio.

Del hospital, ¿no?

Pues sí que se han dado prisa en mandar a los loqueros.

Supongo que ya sabrán todo sobre mí.

Enfermero de urgencias muy valorado por sus superiores,

felicitado por Protección Civil por su actuación en el 11-M,

casado con su novia Maite,

fallecida hace tres años en accidente de tráfico.

El causante se dio a la fuga. ¿Es ella?

Desde entonces, sufre depresión con tendencias autodestructivas,

pero se niega a ser tratado.

Si ya lo saben todo, ¿qué quieren?

Háblenos de lo que vio en el incendio.

Dijo que vio a un tipo inconsciente

vestido como un soldado de Napoleón.

¿Qué más da, si no me creen?

Vosotros no sois psiquiatras.

¿Le importaría acompañarnos?

(Timbre)

(Apertura de cerrojos)

Tranquilo, aún no lo has visto todo.

¿Nuevo? -Sí.

Nos espera el subsecretario.

Por aquí.

Es él.

¿Qué venía, de una fiesta de disfraces?

(VOZ MASCULINA) No.

De 1808.

¿Julián Martínez?

Salvador Martín. Encantado de conocerlo.

No sé si estoy en condiciones de decir lo mismo.

Dicen que viene de 1808.

¿Y se ha conservado así de bien

desde hace dos siglos? No.

Murió anteanoche por inhalación de humo.

Creemos que vino de 1808 como mucho 24 horas antes.

Ahora sabemos que no lo hizo solo.

Encontramos este mapa entre sus ropas.

-Quizá las marcas indiquen por qué vinieron del siglo XIX.

Un momento. ¿Esto qué es?

¿Una broma o algún nuevo método psicológico de mierda o qué?

Venga conmigo.

Le enseñaré algo.

Diez horas más al mes y nos acortan el sueldo.

Ganas dan de volverse al siglo XVI.

Todos los gobiernos tienen secretos.

El nuestro tiene solo uno, pero es muy antiguo.

Buenos días. -Buenos días.

Nuestro secreto es este ministerio.

¿Y qué ministerio es este?

El Ministerio del Tiempo.

Sígame.

Tenga cuidado, no se resbale.

La caída es impresionante.

Aquí trabajan funcionarios españoles de distintas épocas

con la misión de que la historia no cambie.

Nuestros funcionarios viajan a la época

donde se ha producido una alteración del tiempo y la corrigen.

Por aquí. Ya.

O sea, que la máquina del tiempo existe y además es española.

Pero ¿cómo va a existir la máquina del tiempo?

Por favor, no diga tonterías.

La máquina del tiempo no existe.

Lo que existe son las puertas del tiempo.

(Martillazos)

Vamos.

El origen del Ministerio se remonta a los Reyes Católicos.

Un rabino judío, a cambio de no ser expulsado,

les reveló el secreto de una red de puertas

que conectaban con el pasado de los reinos españoles.

La historia no es muy edificante.

El rabino no fue expulsado, pero...

la Inquisición lo quemó por brujo.

(CHISTA)

Velázquez siempre se retrasa.

Estas puertas están bajo el control del Ministerio,

son las oficiales, pero hay otras clandestinas.

Los tipos del incendio. Ajá.

Hay quienes quieren trastocar el tiempo en su beneficio

y eso podría ser terrible.

¿Imagina que los romanos tuvieran acceso a las ametralladoras

o que Al Qaeda pudiera conectar con móvil?

Ahora puedo imaginarme cualquier cosa.

¿Se puede viajar al futuro?

No. El tiempo es el que es.

Entonces, al poder viajar al pasado,

¿se podría mejorar nuestro presente?

Eso sería peligroso.

Nuestra historia puede que no sea la mejor posible,

pero podía ser peor.

Por eso necesitamos su ayuda.

Dos hombres del siglo XIX andan sueltos por Madrid,

no sabemos en busca de qué,

y usted es el único que los ha visto.

Tenía poco pelo, así, como con entradas,

y...

ojos saltones

y los labios así... finos.

El otro... tenía los ojos grandes,

la mandíbula así, como cuadrada,

y...

No recuerdo más. Lo siento.

Ajá. ¿Suficiente, Diego? -Despreocupaos, subsecretario.

-Bien.

Empezaremos la búsqueda de inmediato.

Usted, Julián, se incorpora mañana.

¿Me incorporo mañana dónde? Aquí.

Bienvenido al Ministerio del Tiempo.

No. A ver, no... no puede ser.

Lo siento, pero es imposible.

Verá, su examen psicológico especifica claramente

que no está capacitado para seguir como enfermero.

Aún no me han hecho las pruebas.

Aquí están.

Lea.

(LEE) "Debido a sus tendencias autodestructivas,

es un peligro para sí mismo y los que lo rodean,

por lo que se aconseja...

que interne en un centro especializado".

¿Quién ha escrito esto? Yo.

Verá, a menudo las cosas no son como queremos.

Y usted lo sabe bien, ¿no?

No vive la vida que le gustaría vivir

ni con quien le gustaría vivirla.

Nosotros le ofrecemos otra,

poco común, sí,

pero otra.

Entonces, o trabajo para ustedes... O ingresa en un psiquiátrico.

-Aquí tenéis. -Gracias.

Son ellos.

Son exactamente ellos.

Es muy bueno.

No va a ser bueno el "jodío", es Velázquez.

Es increíble.

(ACENTO FRANCÉS) He luchado en Austerlitz,

he cruzado los Alpes nevados y el desierto de Egipto

y nunca tuve tanto miedo como ahora.

(Tráfico intenso, sirenas)

-¿Qué pasa? ¿Te conozco de algo? -No, no, no.

Ruego me disculpe, caballero.

¿Sabe de algún sitio donde podamos encontrar libros?

En la librería.

Disculpe.

¿Disponen de algún volumen

que trate un conflicto entre Francia y España

allá por 1808?

"Guerra de la Independencia". Historia. En la segunda planta.

¿"Guerra de la Independencia"?

Mal empezamos.

(Pasos acercándose)

No, gracias. Pues deberías probarla.

Ya no hay naranjas así.

Nos las traen de una huerta valenciana de 1887.

Luego en casa.

No se saca del Ministerio nada de otra época.

-Los primeros días son los peores.

Uno se acaba acostumbrando, ¿no, Irene?

Yo vi el cielo abierto. Mujer y nacida en 1930,

¿a qué podía aspirar? ¿1930?

Mi abuela es de ese año

y tú aparentas... Menos de los que tengo.

Yo me incorporé como viuda de funcionario al morir mi Ramón.

¿Y cuándo fue eso? En la Guerra.

En la Civil. No, hijo, en la de Cuba.

A ver, si vienen de tan lejos... Ya.

¿Cómo puedo aparentar 50 años cuando tengo más de 100?

Por las puertas no pasa el tiempo.

Si no, ¿cómo iba a estar esta naranja tan fresca,

si es más vieja que yo? A ver,

a Velázquez lo recluté hace dos años, en 1634.

Pisó el Ministerio por primera vez en 2013, con 35 años.

Ahora tiene 37, en 1636 y en 2015. Tu vida es tu vida.

Vas de una época a otra, pero envejeces como cualquiera.

Ajá. El Ministerio no es la pócima

de la eterna juventud. Ojalá lo fuera.

Somos simples funcionarios, no superhéroes.

Pero al poder viajar al pasado, podrían saber...

qué fue de sus vidas y...

y cómo murieron.

Yo no lo sé ni quiero saberlo.

Eso se lo dejo a los famosos que salen en los libros de Historia.

Ahí está el jefe con los nuevos.

Julián, voy a presentarle a sus nuevos compañeros.

Hoy es mi día de suerte,

primero conozco a Velázquez y ahora al Capitán Alatriste.

Vuestra merced me confunde con otro.

Don Julián Martínez, la señorita Emilia Folch.

Encantado.

(CARRASPEA)

Don Alonso de Entrerríos.

Bueno, yo los dejo para que se vayan conociendo, ¿eh?

Señor, ¿puedo haceros una pregunta?

¿Quién es ese Alatriste con el que todos me confunden aquí?

¿Estás seguro de ponerlos juntos?

Son muy distintos. -Ahí está la gracia.

Alonso es un veterano de los Tercios de Flandes,

es el soldado perfecto.

Lo pones ante un marine cuerpo a cuerpo con solo un cuchillo

y no le dura ni medio minuto.

Le costará trabajar con mujeres. Sus valores son antiguos,

pero tiene su lado bueno.

Su sentido del honor y de la palabra ya no se encuentran.

Y es un patriota.

Amelia sin embargo es el cerebro.

Es moderna, inteligente... Ve lo que los demás no ven.

De haber nacido en el siglo XXI sería lo que quisiera.

Ahora tiene esa posibilidad.

Si en este país todos fueran nobles como Alonso y avanzados como Amelia,

otro gallo nos cantaría.

-No es de ellos de quien dudo.

¿Julián?

No tiene nada que perder y eso también tiene su lado bueno.

Además, alguien que trabaja en Urgencias en Madrid hoy en día...

es un salvoconducto para cualquier viaje al pasado.

Seis años de guerra.

Y la perdimos.

Pero ¿cómo es posible?

Yo organicé el mejor ejército de la historia.

Después perdimos en Rusia.

Y en todas partes.

Oh, escucha lo que dijo Napoleón:

"La culpa de todo fue de esa maldita guerra española".

Hay que volver.

(Alarma de robo)

Son ellos.

Mi padre me llevó a un teatro en París.

Proyectaban imágenes, pero esto...

Vamos a la librería.

Señorita Folch, señor De Entrerríos,

es hora de que conozcan el siglo XXI.

Me cago en la leche. ¿Qué pasa, imbécil?

Será gilipollas el tío...

Joder.

(Tráfico intenso, cláxones)

Ya hemos llegado.

No sabes nada de lo que cuentan esos libros, claro.

En el Ministerio hay biblioteca e Internet.

¿"Inter" qué? A ver cómo le explicas eso.

Aprenden rápido. El problema es que se enganchan a las redes sociales.

Se han llevado libros relacionados con la Guerra de la Independencia.

Uno de ellos hablaba con acento francés.

Quieren saber qué pasó antes de que pase

y adelantarse a los acontecimientos.

Como en la primera de "Terminator", ¿no?

¿Quieren impedir que España gane la Guerra de la Independencia?

Exacto. ¿Se imaginan lo que pasaría si lo consiguieran?

Perdonen vuestras mercedes,

¿qué independencia? La nuestra.

¿El imperio español luchando por su independencia?

Hombre, imperio, imperio...

Dos siglos después de usted nos invadió Francia.

No, no puede ser.

El mundo era nuestro.

¿Ahora somos soberanos o rendimos pleitesía?

Sí, al Banco Central Europeo.

Volvemos al Ministerio.

Va a ser una masacre para nada. Francia perderá la Guerra

y solo será el principio del fin del sueño revolucionario.

Nadie gana. Vosotros perderéis todo

y nosotros volveremos al absolutismo, a la oscuridad.

Tranquilo, "mon amie".

Nada de eso tiene por qué ocurrir.

Para eso hemos venido a este siglo.

(TV) "Mátalo, tío, mátalo".

Qué vergüenza, Dios mío. Tranquila, me pasa lo mismo.

En cuanto cambio de época se me descontrola la regla.

Pero está prohibido sacar cosas de otra época del Ministerio.

Tú te llevas unos cuantos y si alguien te dice algo, me lo mandas.

Te explico cómo se pone esto.

Estamos localizando por la zona. Pueden volver a sus casas.

Mañana, reunión a las 10:00.

En ese caso, señores.

¿Alatriste y ella viven aquí ahora? No.

Cada uno vive en su tiempo

y en su casa. -Alonso no.

Tuvo que dejar Sevilla.

Cierto, ahora vive en Madrid, a 100 metros de aquí,

pero seguro que llega antes andando al siglo XVI

que usted en metro a su casa.

(VOZ FEMENINA) Amelia, la cena está servida.

Ya voy, madre.

¿Lo lees todos los días desde el 96?

Pero si ganasteis la Liga el año pasado.

Ya, pero es que aquel partido lo vi con mi padre, que en paz descanse.

¿Qué pasa? ¿Eres del Atleti? No, no me gusta el fútbol.

Pero me acuerdo de ese día como si fuera ayer.

Para mí sí que fue ayer.

O mañana.

Hay una puerta, ¿eh?, la 58, que da directamente

a los servicios del Galerías Preciados de Callao

Pues a las 10:00 de la mañana de aquel día, que era...

Sábado. Sábado, exacto.

Desde entonces, cada vez que tengo un mal día

en el trabajo o en casa o volvemos a perder con el Madrid,

cojo el petate, puerta 58...

y hale, al estadio.

40 veces he visto el partido y cada vez me lo paso mejor.

(Pasos bajando escaleras)

(Moto alejándose)

(Tráfico intenso)

¿Qué le pongo? Un cortado.

(Máquina de expreso funcionando)

¿Qué desea la señorita?

Un café con leche en vaso corto de café.

-Muy bien.

Gracias.

¿Qué tal? Hola.

¿Es para mí?

Felicidades.

Gracias.

¿Es...?

¿Qué es? Mira a ver.

Pero, tío, cómo te has pasado.

Oh. Oh.

Ten cuidado que está cargada.

Una foto juntos, venga. Venga.

A ver.

Ahí va.

Como tuviera que estar esperando a que tú te decidieras...

-¿Todo bien, jefe?

Todo bien. Todo bien, gracias.

¿Cuánto es? ¿Un cortado? Poco dinero.

80 pesetas.

(Sirena policial)

(ACENTO FRANCÉS) ¡Socorro! ¡Socorro!

-¡Llama a un SAMUR!

¿Qué ha hecho?

El plan era quitarles las armas, no matarlos.

-Según el informe forense los municipales fueron abatidos

por disparo de arma de coleccionista.

¿De mil ochocientos y poco? Ajá.

Es uno de ellos. ¿Él?

Murió por un disparo de un arma de la Policía Municipal.

¿Se defendieron?

No había pólvora en los dedos de los policías

y un arma había desaparecido.

Probablemente el que la robó disparó contra su compañero

y huyó. ¿A su época?

Señores, señorita,

este es su primer trabajo en el Ministerio.

Deben ir a 1808.

Puerta 21.

-Deben localizar la puerta clandestina

e impedir que esa arma robada pueda cambiar el curso de la historia.

¿Cornejo? Te envío dos hombres y una mujer.

Ropa de principios del siglo XIX. Avisa a Antoñita de peluquería.

La señal pertenecerá al sitio donde está la puerta que eligieron

para venir al siglo XXI. Toma.

¿Por qué le dais el mapa a ella? Porque está al mando.

¿Cómo, una mujer? Esto es de locos.

Pero ¿cuál es el plan?

Somos españoles, ¿no?

Improvisen.

Por el amor de Dios, parezco mi abuela.

Eso decimos todos en nuestra primera misión.

No estoy preparada. También lo decimos todos

en nuestra primera misión. Alonso, acompáñeme.

Te veo muy tranquilo para ser tu primer viaje.

Si necesitáis algo, el número está en la agenda. Toma.

¿Hay cobertura en el siglo XIX? Con esto sí.

Marcas el número, almohadilla y la fecha a la que llamas.

Hora, asterisco, día, asterisco, mes, asterisco, año, almohadilla.

¿Tiene cámara? Y juegos.

Pero no lo uses cuando cruces una puerta porque se vuelve loco

y de vez en cuando se bloquea. ¿Y qué hago?

Apagas y enciendes.

Os estará esperando un funcionario, Carrasco.

Dale este sobre.

Suerte.

(Ladridos)

¡Ay!

(Ladridos y relinchos)

¿Todo bien?

Las veces que le habré dicho al Ministerio que pongan escalera.

Cualquier día tendremos un disgusto.

¿Carrasco?

Tenemos que llegar...

aquí.

La fonda del Oso. No está lejos, ¿eh?

A caballo llegáis en media hora.

No pretenderéis que la dama monte a caballo.

Yo sé montar a caballo. Pues lo siento, pero yo no.

¿No sabéis montar a caballo?

Pues para ir andando sí está un poco lejos.

Tome, esto es para usted.

Venga, al hipódromo.

Pero... ¿cómo que nos quitan la extra de Navidad?

Pero ¿esto qué es?

(Ladridos)

(Graznidos)

Por aquí ya han pasado los franceses.

Esto en mi época sería impensable.

Si cumplimos con nuestra misión, Francia no ganará esta guerra, ¿no?

¡Pues vamos!

Pero ¿adónde va este tipo tan rápido?

¿Más vino?

(Murmullo)

Deberíamos pedir habitaciones.

No puede ser, siempre tienes el mismo problema.

¿Tiene alojamiento? Me queda una alcoba y un chiscón.

La alcoba para usted y su mujer y el chiscón para su criado.

De acuerdo.

Necesito sus nombres.

Me obligan.

Amelia Folch.

Alonso de Entrerríos.

Curro Jiménez.

Tomen algo mientras les preparan los cuartos.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Tener que aguantar esto de unos extranjeros...

Ante todo no hay que llamar la atención.

Les dejo esto para matar el rato.

(CONTESTA EN FRANCÉS)

Ahora vuelvo, "monsieur", que tengo...

Cuando una dama dice "no", es no aquí y en París.

¿Eso es no llamar la atención?

Dos franceses son muy pocos para un español.

Aquí morimos.

Dos para dos me parece más justo.

Si le parece bien, claro.

Será un honor.

Este hombre ha pegado a una dama y va a pagar por ello.

No hará falta. Ya me ocupo yo.

(HABLA EN FRANCÉS)

(Disparo de cámara)

Alonso de Entrerríos.

Para serviros.

Eusebio Castañeda.

Igualmente.

Es él, el tipo que vi en el incendio.

Mi mejor tinto, don Curro.

Invita la casa. Muchas gracias.

¿Qué pasa?

Yo he visto antes a ese hombre.

Pero ¿cómo puede ser, si no nazco hasta dentro de 50 años?

Ha dicho que es Eusebio Castañeda.

¿Estás segura de que es él?

Sí, lo estoy.

(SUSPIRA)

¿Qué ocurre? ¿En qué estás pensando?

En Benito.

Era un buen hombre.

Sí, una gran pérdida.

Pero en la guerra mueren muchos hombres.

Quizá demasiados.

Debimos entrar en la alcoba del francés mientras estaba abajo.

Mañana mejor, cuando salga. Tendremos más tiempo.

Es la que manda.

Me retiro a mis aposentos.

Con Dios. Buenas noches.

Buenas noches.

(Suelo de madera crujiendo)

Tranquilo, que no te hace falta el puñal.

Pero ¿qué hacéis aquí, señora?

Me encanta cómo hablas,

como un caballero de los de antes.

La Virgen, qué ardor.

¿Tanto tiempo hace que no estás con una mujer?

Siglos.

Si me viera mi madre durmiendo con un hombre le daba un aire.

Vas a dormir como a cuatro metros de un hombre.

Te debo de parecer muy antigua.

Naciste un siglo antes que yo, ya me dirás.

Pues soy muy moderna, no te creas.

Soy la única mujer en la universidad y sigo soltera.

A mi edad todas mis amigas están casadas y con hijos.

¿Y tú, estás casado?

Lo estuve.

Murió.

Lo siento.

No pasa nada.

La vida es muy extraña.

Hace unos días pensaba que nada merecía la pena,

y cuando me obligaron a trabajar en el Ministerio...

creí que era una locura.

No fuiste el único.

Sin embargo ahora sé que me ha dado la vida.

Buenas noches. Buenas noches.

(Canto del gallo)

Sé cuáles son los aposentos del francés.

Thibault se llama. Es un alto mando de los invasores.

Ella es su amante, lo que parece.

Dolores de Villamejor,

una aristócrata que vivía en las Indias.

¿Las Indias? ¿Qué es eso? América.

Tiene a su disposición una alcoba todo el año,

la ocupe o no la ocupe.

Y de todo eso te has enterado esta noche.

Mientras otros duermen, yo me dedico a servir a la patria.

Espero que dejases a la patria satisfecha,

porque necesito a tu amiga para entrar en la alcoba del francés.

Vale, usted a lo suyo

y yo, ya que estoy, voy a hacerle la cama.

Que... no es que quiera meter las narices donde no me importa, ¿eh?,

pero ¿qué busca?

Una puerta.

Pues aquí no hay más puerta que por la que hemos entrado.

Ya.

Qué libro más raro.

Es que es francés.

Yo es que no sé leer. Las letras nada más.

¿Para qué? Total...

Para fregar y tener hijos...

Es él.

(VOZ FRANCESA MASCULINA FUERA)

Ojito, que hay moros en la costa.

Me ha visto en la cantina. ¿Qué hago?

Pero dale brío, que no tenemos todo el día.

Hale, ya ha venido el "monsieur" y nos ha pillado aquí.

Perdone, "monsieur", que la nueva no se entera de "na".

Anda, dale "to" tieso "p'al" pasillo.

(SUSURRA) Es "el Empecinado".

¿Quién?

Tú sí sabes quién es, ¿no?

Sí, sí. Cuéntaselo tú mejor.

Él fue... Es...

Será el que entendió cómo combatir a los franceses,

no con una guerra convencional, sino de guerrilla.

El ejército francés es muy superior,

así que en vez de en batallas, lo pelea en todas partes,

sin avisar, no lo deja respirar. Ataca y se va rápidamente.

O sea, que el francés sabe que en un futuro

"el Empecinado" organizará la guerrilla

y quiere cargárselo antes. Exacto.

De verdad, deberías ver la primera de "Terminator".

Tenemos que hablar con él.

¿La puedo ayudar en algo, señorita?

Necesito hablar con usted. ¿Podemos salir unos minutos fuera?

Le digo que se equivoca. Mi nombre es Eusebio Castañeda.

Es Juan Martín Díez el Empecinado. Y corre un grave peligro.

Insisto. Me confunden.

Sé perfectamente quién es usted.

Sé que combatió en el Rosellón,

que vive en el pueblo de su esposa, que se levantó contra el invasor

cuando soldados franceses violaron a una chica,

que Goya le hizo un retrato.

¿Quién me hizo qué?

Es que igual Goya no lo ha pintado todavía.

Lo importante es que su vida corre peligro.

Déjeme que les haga una pregunta. ¿Son ustedes españoles?

Por supuesto que soy español, como el que más.

Entonces sabrán que la vida de todos corre peligro, no solo la mía.

Pero puede que ganemos esta guerra pronto.

Muy pronto.

Tengo una cita a la que no puedo faltar.

Si me disculpan.

Tranquila, no le quitaré ojo.

Buenos días, don Eusebio. -Buenos días.

¿De quién es ese cuarto?

De doña Lola, la marquesa.

(Disparo)

Disparos.

Ruego me disculpe, "monsieur",

pero no domino estas armas modernas.

(Disparo)

Yo sí.

Lola, Lola. Esa arpía os ha vendido.

Es una patriota.

Me dijo que...

(Ruidos en la habitación)

(Mujer, grito ahogado con mordaza)

Se enteró de que quería hablar con Juan.

¿Está muerto? No, pero está muy mal.

Necesita un médico.

De mi época.

Lleváoslo a nuestra alcoba.

Yo me encargo de ella.

Deberían haber dado señales de vida. Cálmate, que va a ir todo bien.

(Móvil)

Son ellos.

¿Qué ocurre? ¿Sabe quién es "el Empecinado"?

Claro. Pues aquí lo tengo,

con herida de bala de una pistola que se fabricará en 200 años.

¿Puede traerlo? No. Ha perdido mucha sangre.

No aguanta el trayecto en carro hasta la puerta.

Activa un dispositivo UVI al 1808.

¿Ha caído uno de los nuestros? No, uno del XIX.

Sin tarjeta sanitaria.

Hecho.

(Golpes en la puerta)

Soy el doctor Morales. ¿Situación?

Herida de bala con orificio de salida.

No parecen afectados órganos vitales. Ha perdido mucha sangre.

¿Consciente? Ve bien. Delira.

Muy bien. Ya nos ocupamos nosotros.

Tranquilo, sale de esta.

Por vos, no por mí.

(Golpes en la puerta)

¿Está bien Lola?

Dice que sí, pero prefiero que la veas.

Le he dicho que eres médico.

Ojalá te oyera mi madre.

(Marcación de móvil)

(Señal de llamada)

(LOLA) (SUSURRA) Ha habido un problema.

Ahora no puedo hablar más.

Seguro.

Ya no puede ser.

Tengo que salir de aquí.

Te lo puedo explicar.

¿Cómo?

Julián. Julián.

Lola no es quien dice ser.

Aquí está.

Yo he estado aquí antes.

En 2015. Y en 2015 estamos.

Quedaos aquí hasta que vengan del Ministerio a recogeros.

Vestidos así no podéis ir por la calle.

¿Y la puerta? Hay que sellarla.

De la puerta ya me encargo yo.

O el móvil se inventó antes de lo que yo creía

o esa mujer viaja en el tiempo como nosotros.

Va ser más bien lo segundo.

Ernesto, que venga Velázquez.

Necesitamos un retrato robot para los funcionarios.

Tengo una foto aquí en el móvil. Vaya.

Veo que has retomado viejas aficiones.

Lola.

¿La conocen?

Lola Mendieta. Creíamos que había muerto

en una misión en las Guerras Carlistas.

¿Qué pretendía?

Dinero, es evidente.

Le vendió el secreto a los franceses.

"El Empecinado" antes de desmayarse

nos dijo de que fue a avisarlo de que huyera.

Que se hagan copias de esta foto y se envíen a todas las oficinas.

Muy bien.

-Señores.

Buen trabajo.

¿Os puedo preguntar por la salud del que dicen "el Empecinado"?

Está recuperándose en un hospital.

¿Y no se da cuenta de que no está en 1808?

No, la mitad del tiempo está sedado.

Además en el hospital hay una zona solo para nosotros

y nadie sabe lo que pasa allí.

¿En qué hospital se puede hacer eso?

En el 12 de Octubre.

Por eso siempre hay zonas cerradas por obras.

Se va a salvar y echará a los franceses de suelo español.

¿No es así? Sí.

Su rey estará orgulloso de él.

¿Por qué ponéis esa cara?

Su rey lo mandó ejecutar,

a él y a muchos otros que lucharon por España.

¿En vuestra época aún se lee

"El cantar del mío Cid"? Claro.

Nada ha cambiado desde entonces.

Dios, qué buen vasallo si hubiera buen señor.

Oye.

¿Hay alguna lista de las puertas y adónde lleva cada una?

El listín. Va cambiando cada semana.

También hay una aplicación para móvil muy útil,

porque no hay que hacer cálculos.

El tiempo pasa aquí y en el pasado, en cada puerta,

cada día, cada minuto.

Quédatelo. Yo me apaño con el de Ernesto.

Gracias.

¿Qué hacéis aquí?

No podéis volver aquí con ella. Dejadme en paz, anda.

Vais a venir con nosotros

y vais a venir de buen grado.

Es mejor que ella no se entere y lo sabes, ¿verdad?

Estáis loco.

¿Y si os hubierais encontrado con vos?

Imposible. Esa noche estaba de guardia.

Fue una mala noche y la mañana siguiente no fue mejor.

Discutí con Maite.

En fin.

¿Cuándo murió tu esposa?

Mañana, 23 de octubre de 2012, poco antes de mediodía.

Atropellada por un coche.

Yo estaba con la ambulancia por la zona.

Es más,

fui el primero en llegar a socorrerla.

No entiendo.

¿Por qué no puedo avisarla?

Todos tenemos que morir.

Esa mañana discutimos y no volvimos a hablarnos nunca.

15 años juntos y lo último que hicimos fue gritarnos.

No es justo, joder.

(Móvil)

(Móvil)

Sí, mujer, ya voy para casa,

en cuanto eche de aquí a unos pesados.

Julián.

El artilugio ese que te dio Irene...

¿Estáis locos?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

¿Diga?

¿Diga?

Maite.

Ah, Julián. ¿Desde qué número llamas?

Nos lo han dado para la ambulancia. Lo pasan por centralita.

Oye, que...

que me perdones por lo de esta mañana, ¿vale?

Joder, es que...

Me repatea la habilidad que tienes para darle la vuelta a las cosas.

¿Julián?

¿Me oyes?

¿Me oyes?

Julián.

Te quiero, Maite.

Te quiero más que a nada en este mundo.

¿Sabes? A veces...

A veces uno lo da por sobreentendido y...

por lo que sea no lo dice, pero...

quiero que no se te olvide, Maite.

Que no se te olvide nunca.

Tú y yo tendríamos que discutir más a menudo.

¿Dónde estás?

Se oye mucho jaleo. En la Gran Vía.

Oye, ¿no estarás comprando nada para mí?

Habíamos quedado en que este aniversario nada de regalos.

Tranquila, nada de regalos.

Lope de Vega no va en el San Juan. ¿Y eso qué quiere decir?

Morirá antes de lo que dicen los libros.

Deben ir a Lisboa a 1588. Piensen que apenas tenía 26 años

y toda su obra por escribir.

-Necesitamos encontrar a Lope y reubicarlo.

Quédate preñada. Quédate preñada y a ver cómo lo explicas.

No, que el padre es Lope de Vega.

(Ladridos)

(HABLA EN FRANCÉS)

Llamada urgente del Ministerio. Repito, llamada urgente.

¿Preparados?

-Tienen que impedir que España entre en la Segunda Guerra Mundial.

Necesitaremos refuerzos.

-¿Qué queréis, Abraham? -Protección para mi familia.

A cambio os ofrezco el libro de las puertas.

-La reina prometió que lo protegería,

a él y a su familia.

Cinco días, ni uno más.

Al día siguiente, este ministerio dejará de ser un secreto.

¿Y qué vamos a hacer?

(SALVADOR) Deben viajar a 1491 para salvar al rabino de la hoguera.

¡Marrano!

Qué ambientazo.

Así no tendrán nada que reclamarnos.

Fijaos. No puede ser.

Pues lo parece.

...que ahora deben ustedes hallar, el recibo del "Guernica".

Es un cuadro de Picasso, quizá sea el más importante del siglo XX.

Puerta 864.

Según nuestros datos, la valija llegará a Madrid mañana a la mañana,

al Madrid de 1981, claro.

(LOLA) El Ministerio os tiene engañados, Amelia.

¿Preservar el pasado?

(ERNESTO) He arriesgado mi vida más veces que tú por este Ministerio.

¿Sabe qué es lo que más me molesta en esta vida?

Que me tomen por tonto.

El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 1: El tiempo es el que es - Ver ahora

2. Capítulo 34: "Entre dos tiempos"

El segundo más visto es justamente el último capítulo de la serie: "Entre dos tiempos". Seguro que muchos han querido repasar en qué punto quedó la ficción con el episodio número 34 y con el que termina la tercera temporada. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 13: Entre dos tiempos - Ver ahora
Transcripción completa

"¿Qué queréis de mí?".

Pronto se va a librar la batalla definitiva.

Y necesito a gente como usted a mi lado.

Ya sabemos quién es nuestro enemigo.

Su nombre real es Enrique de Sobrecasa.

Llamada urgente de 1976.

"Adolfo Suárez no está entre los nueve para elegir al presidente".

-Voy a colaborar para acabar con los Hijos de Padilla.

2017. ¿Es una broma?

"Recuerda, tienes en el móvil una copia del libro"

con el que viajar al futuro.

Bórralo todo.

(SANDRITA) Enhorabuena, comandante Valor.

Su primera misión como jefe de patrulla ha sido un éxito.

Cada vez está más difícil soñar.

(ADULTA) "¿Cómo te has colado?".

(JOVEN) "No me he colado. Soy agente del Ministerio del 2017".

Ni se te ocurra, Alonso.

(SALVADOR) "Le salvamos la vida".

Es lo menos que podemos hacer por alguien

que será presidente de este país.

La documentación que me diste

era falsa. ¿Falsa?

Se trata de enviar un mensaje desde el pasado

a todos los Hijos de Padilla.

Bueno, basta ya.

"Quiero que me digas quién es el padre de Lucía".

(BOSCO) "Convoquen a todos los ángeles disponibles, ¡todos!".

"Es la batalla final,

contra el Ministerio y los Hijos de Padilla".

¡A por ellos!

(Disparo)

Enrique Mendieta era mi padre,

y vosotros le denunciasteis.

(MUJER) ¡Ah!

(BOSCO) ¿Alonso está vivo? ¿Nunca ha jugado al póquer?

Porque íbamos de farol y se lo ha tragado hasta las trancas.

Tranquila.

Ya ha pasado todo.

Adiós, Jesús.

("Ministerio del Tiempo")

"O sea que la máquina del tiempo existe, y además es española".

"Pero ¿cómo va a existir una máquina del tiempo?".

"Por favor, no diga tonterías".

"La máquina del tiempo no existe".

"Lo que existen son las puertas del tiempo".

Y yo que pensaba que lo había visto todo...

¿Llamo a la patrulla?

Ya está tardando.

(TV, sintonía del programa)

("Ministerio del Tiempo")

(Versión antigua)

(LOCUTOR) "'El Ministerio del Tiempo'".

"Con Fernando Guillén

como Julián Martínez".

como Alonso De Entrerríos".

"Gemma Cuervo como Amelia Folch".

"Con la colaboración especial

de Irán Eory como Lola Mendieta".

¿Esa es la otra Lola o soy yo?

Creo que es la otra.

Pues es un reparto cojonudo.

El que hace de mí me parece un alfeñique sin garra.

¿Jaime Blanch? Pues hizo un "Jeromín" estupendo.

¿"Jeromín"? Juan de Austria, de pequeño.

¿El gran Juan de Austria? Entonces me callo.

¿Y el menda, qué pasa, que no sale o...?

No, el Méndez saldrá en la segunda temporada.

-No te quejes, que yo ni saldré.

Secretaria, secretaria, la que escucha, escribe y calla.

Por favor, vayamos al grano.

Deberán viajar a 1966,

averiguar de dónde sale semejante disparate

y evitar que vea la luz. Pero no entiendo.

Si ya está hecha, ¿no? (ERNESTO) Aún no la han emitido.

Solo han grabado un capítulo piloto, es un capítulo de prueba,

el único que han producido.

Pero están grabando los demás.

No tienen fecha de emisión.

Anuncian "muy pronto", "próximamente",

que es como decir... "a saber cuándo".

(SALVADOR) Esperemos que nunca.

Porque si esta serie se estrena... será el final del Ministerio.

Pues... vamos de mal en peor, ¿eh?

De productores de Hollywood a figurantes sin frase.

¿Cómo que sin frase? ¿No hablamos? No.

¿Y cómo nos comunicaremos, por gestos?

Sí, hombre. Yo muerto antes que mimo, ¿eh?

También había un hueco de microfonista, usted verá.

Tiene pinta de ser cansadísimo. Deje, deje.

Bien, ustedes dos se quedarán en el plató, en el rodaje de la serie.

¿Y yo qué? ¿Costurera otra vez? No.

Será la nueva secretaria

del director general de Televisión Española.

Vigilará qué se mueve en los despachos.

Madre mía. Por algo estudié mecanografía

de niña. En un lado o en otro,

aparecerá el culpable.

Vamos, a viajar. Vamos.

(HOMBRE) ¡Corten!

Muy bien, señores, ha sido buena.

Ustedes muy bien.

Vamos a ver, pasamos a la siguiente secuencia...

Sí, nos vamos a cafetería. -En la cafetería.

¿Buena? ¿Buena? ¿Buena de qué?

No me jodas, si parece que van a coger el autobús.

Todo esto es cosa de magia.

Es como nuestro ministerio... pero sin serlo.

Ya. (DIRECTOR) Que venga la figuración.

Yo no entiendo nada.

Pero ¿dónde cojones está la figuración?

(MUJER) Silencio, por favor.

Sonido.

(DIRECTOR) Prevenidos.

Y... ¡acción!

Doctor Martínez, le presento a los agentes

que van a estar a su cargo.

Hoy es mi día. Primero conozco a Velázquez, y ahora, a D'Artagnan.

-Vuesa merced me confunde con otro.

El doctor Julián Martínez,

la señorita Amelia Folch... y don Alonso de Entrerríos.

mejor les dejo que se vayan conociendo.

(DIRECTOR) Corten.

Vamos a ver, señores...

Angustias. ¿Y Angustias? Que venga.

Esto era parecido... pero no era exactamente así.

Ah, ¿no? ¿En qué se diferencia la cosa?

Julián no era doctor;

aquí, la que mandaba era Amelia;

y Velázquez, ya lo veis,

parece que se ha zampado a las Meninas una a una.

Ya ves.

Joder.

Pues Angustias no tiene nada que ver, ¿eh?

A mí me gusta más la nuestra.

No sé si Irene y yo estaríamos de acuerdo en eso.

Ya. (DIRECTOR) A ver, señores.

Vamos a hacer otra, ¿eh? Retomamos desde el principio.

Buf, otra vez a primera, otra vez a repetir, una y otra vez.

Esto de ser actor es un coñazo...

Lo que es un coñazo es llevar aquí toda la mañana

sin haber averiguado nada. A ver si Lola ha tenido suerte.

Doctor Martínez, le presento a los agentes que van a estar a su cargo.

Mi velocidad de tecleo promedio es de 54 palabras por minuto.

Hablo inglés y hablo francés y tengo conocimientos de alemán.

Está todo en mi currículo. Ajá. ¿Está usted casada?

Es una pregunta sencilla. Limítese a responderla.

No, no lo estoy.

¿Novio?

Tampoco.

Y disculpe, pero no entiendo por qué eso es importante ahora.

La moralidad siempre es importante.

Viene muy bien recomendada,

y por eso voy a darle una oportunidad.

Gracias.

Sí, primero, que se baje un poco la falda.

Después, tengo tres citas concertadas para esta mañana:

una con un tipo que se llama Ibáñez Serrador.

Ajá. ¿Le hago pasar cuando llegue? Ni se le ocurra.

Me pone la cabeza como un bombo con esas historias raras que cuenta.

Cítele para otro día. ¿Y las otras dos?

Los señores Ureña y Hurtado. A esos déjelos pasar.

¿Le retiro la taza?

Veo que aprende rápido.

No se hace una idea.

¡Corten! Ha sido buena.

Y vamos, vamos, por Dios, señores,

que nos estamos quedando sin tiempo.

Eso en esta serie es pecado mortal. Vamos al pasillo de las puertas.

Es más pequeño que el Ministerio. Quedará ridículo.

Luego en la tele todo se ve más grande, ya...

Alonso, ven. Vigila si viene alguien.

Pero ¿qué hacéis?

Pues... buscar al guionista. ¿Y eso qué es?

El que escribe las series.

Pero esta se debe escribir sola,

el guionista no aparece por ningún lado.

(DIRECTOR) Un poco de silencio por ahí, señores, que vamos a grabar.

En sus marcas, prevenidos y... acción.

Amelia, antes de cruzar esa puerta, tengo algo que decirte.

Te quiero.

Te quiero desde antes de conocerte.

Buah, menudo moñas.

Pero ¿esto pasó así? No. Bueno, que yo sepa, no.

Julián.

¿A qué viene esto ahora? Se van a dar un beso, fijo.

Luchamos por la gloria de este país.

Y si hemos de morir por ella, lo haremos.

Puede que no tenga otra oportunidad.

Estaba más claro...

(DIRECTOR) ¡Corten! Ha sido buena.

No, hombre, no. Esto no... ¿No qué? ¿Qué te pasa?

Julián no hubiera dicho esa frase jamás.

Hombre, te pega más a ti, ¿eh?

(Pasos acercándose)

(TOSE)

Buenos días. ¿Qué desea?

El señor director me está esperando.

Señor director, está aquí el señor...

Ureña, del "Ministerio del Tiempo".

El señor Ureña, del "Ministerio del Tiempo".

-"Que pase". Que pase.

Primera puerta a la izquierda. Sí, sí, sí.

"Aquí le traigo los capítulos que quedaban".

"Tiempo de gloria".

Me gusta el título. ¿De qué trata?

Está dedicado a Lope de Vega,

una de las figuras cumbre de nuestra literatura.

Mire.

Mire. -Ajá. Eso está muy bien.

Si algo necesita este país ahora

son espejos en los que la gente pueda reflejarse,

compatriotas a los que admirar, héroes.

No se preocupe, porque de eso vamos sobrados.

Mire. Tenemos a los Reyes Católicos,

tenemos a Isabel II, ¿eh?

¿Al Caudillo?

Eh...

Bueno... podría pensarlo.

Ya lo he pensado yo por usted. Hágalo.

-Claro, claro. Sí.

Lo podría interpretar Manolo Zarzo.

Con ese pelo de alambre, ese porte de galán...

Eh... O sea, quiero decir... no se parecen mucho, ¿no cree?

El público pensaría... -El público pensará

lo que nosotros queramos que piense, Ureña.

"¿Para qué cree que se inventó la televisión?".

(HOMBRE, VOZ AGUDA) Disculpe, señorita.

Ay, discúlpeme. Estábamos probando un...

unos nuevos aparatos de sonido que nos han enviado.

¿Está segura de que es un aparato de sonido?

Porque se parece una barbaridad a un telencéfalo.

Soy Narciso Ibáñez Serrador.

Tengo una cita con el director.

Lo siento, porque ahora mismo está reunido,

la última visita que recibirá hoy.

No lo entiendo, me había convocado.

Traigo el guion de... Le puedo concertar otra cita.

Si no queda otro remedio....

(ACENTO RUSO) ¡Quietos ahí, sucios capitalistas!

Deteneos o lo lamentareis.

¡Jamás!

No digáis que no os advertí.

¿Tienes hambre, camarada? ¡Pues come bocadillo de nudillos!

¡No te muevas o lo mato! Juro por perra Laika.

¡Hazle caso, Alonso!

Este ministerio ahora pertenece a camarada Jruschov.

¡Nunca os saldréis con la vuestra, eslavo!

¡Traga plomo, malandrín!

Corten. Bien, bien.

Muy bien, muy... a lo "Roberto Alcázar y Pedrín".

Es justo lo que buscábamos.

Bien. Vamos a rodar. No eran rusos, eran nazis.

Bueno, cada época tiene sus malos.

Bien, usted muy bien en la pelea.

Y usted, usted ha estado en la pelea muy... contenido.

Queda falso, se nota que no sabe pelear.

Y quiero que lo dé todo, ¿me oye? Todo.

Alonso, Alonso, Alonso.

Vamos a hacer otra, señores.

El equipo, fuera. Todo el mundo preparado.

Prevenidos y...

Quietos ahí, sucios capitalistas.

Deteneos o lo lamentareis. ¡Jamás!

¡No digáis que no os advertí!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah! Pero...

Pero ¿qué haces, animal? Darlo todo.

¡Este animal me ha roto la nariz!

(DIRECTOR) ¡Corten! ¡Corten! -¿Estás loco o qué te pasa?

Lo siento, lo siento. No, no, no, no.

Ha sido maravilloso.

¡Dimito!

-Es usted la reencarnación del mismísimo Alonso de Entrerríos.

Creo que he descubierto a una estrella.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Venga, vamos desde el principio.

Es Lola. Ah.

El creador de la serie es un tal Ureña.

¿Le conocen? Ajá, sí.

Sí, murió hace unos años.

Fue delegado de este ministerio durante mucho tiempo.

Contrató a unos matones para asesinarme.

Y estuvo a punto de conseguirlo.

Para que luego digan que la vida del funcionario es aburrida.

(ERNESTO) Aquí está.

Este es el hombre.

Ureña, el anciano diabólico.

El Ureña que yo conozco es mucho más joven.

Habrá viajado por el tiempo.

¿Está segura de que se llama Ureña? Sí.

Lo tengo apuntado todo en la agenda.

Por el despacho no apareció nadie más,

aparte de un hombre que quería vender un... un concurso,

y un tipo muy raro, llamado Ibáñez Serrador.

Chicho, Chicho Ibáñez Serrador.

¿Es también peligroso? No, es el Hitchcock español.

Es un genio. Centrémonos, por favor.

Bien, detengan a Ureña y tráiganle aquí inmediatamente.

Tengo la dirección, pero...

no creo que podamos acabar con la serie.

Tienen los guiones ya; los he leído y...

En los sitios de Zaragoza perdieron los franceses;

Castilla ganó la batalla de Aljubarrota...

Es toda una loa a la España "una, grande y libre".

Jamás trabajaría en un ministerio así.

Un momento. ¿Una España grande? Estaría encantado de trabajar ahí.

A ver, que no es cuestión de gustos.

Es una serie de mierda y punto.

Yo tengo una idea. Soy todo oídos.

Ellos quieren dar una imagen idílica de nuestra historia.

¿Por qué no les contamos la verdad?

La verdad de nuestras misiones.

Historias amargas no nos faltan.

No se queden con la copla y hagan una serie buena y todo.

Angustias se ha ido. No le dará tiempo a escribirlo.

Pues la vuelven a llamar.

Y a escribir todo el mundo, hasta el conserje, coño.

Y nada de ordenador, ¿eh? A máquina.

Sí, señor.

Lo tendrán.

Ustedes vuelvan a 1966.

Les haremos llegar los nuevos guiones.

"Dabuti".

(Dúo Dinámico "Como ayer")

¿Qué es lo pasa entre nosotros dos?

Siento que nuestro querer se enfrió.

Algo ha cambiado, mas nunca olvido el pasado,

cuando éramos tan felices tú y yo.

Con esta sí que hubiéramos ganado Eurovisión, la leche.

Dime si algo hice mal sin querer.

Si tuve errores, te ruego que me perdones,

y todo será de nuevo como ayer.

Vuelve a quererme otra vez como ayer.

Vuelve a llorar de emoción como ayer.

Mírame, bésame igual como ayer,

y podremos juntos vivir,

confiando en el porvenir,

como ayer.

Yo te prometo cambiar desde hoy,

y darte entera mi vida y mi amor.

Deja rencores, olvida viejos temores.

Volvamos a hacer felices, como ayer.

Vuelve a quererme otra vez como ayer.

Vuelve a llorar de emoción, como ayer.

Mírame, bésame igual, como ayer,

y podremos juntos vivir,

confiando en el porvenir,

como ayer.

Tenemos que rescatar a Amelia, cáspita.

¿"Cáspita"?

"Cáspita". Yo no puedo decir semejante tontería.

O digo "pardiez" o no hago la escena.

Vale, vale, vale. Paramos un momento.

Otro que cree ser el personaje. ¿Me dejas un segundo? Gracias.

Te lo tomas demasiado en serio.

Las cosas o se hacen bien o no se hacen.

Alonso, por favor, córtate un poquito. ¡Ah!

Joder, Ernesto.

Madre mía, qué bien le queda cualquier cosa:

de bolchevique, nazi... ¿Ahí qué lleva, una muda?

Menos bromas. Tengo los dedos como morcillas de darle a las teclas.

Bien, aquí están los nuevos guiones.

No veas. Menos mal que en esa época

Si no, habríamos necesitado una semana más.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo los repartimos?

(SUSURRA) Por aquí.

(CHISTA)

¿Se puede saber qué haces?

Es el guion de Chicho.

Ahora.

(HOMBRE) ¿Hola?

¿Hay alguien ahí?

¿Hola?

¿Hay alguien ahí?

Os he oído.

No tiene ninguna gracia.

Vamos.

Voy armado, ¿eh?

Esto va a acabar mal, ¿eh?

Pero ¿qué guarrada es esta?

¿Eh? Ay...

Ay, Dios mío, qué vergüenza. Por Dios, qué vergüenza.

Lo... Lo siento, de verdad. La culpa mía.

¿Qué? No, no, no. La culpa es mía.

No, la culpa es mía, joder, mía. Eh. (CHISTA)

Vigile el lenguaje delante de la señorita.

Lleva usted razón.

¿Y el disgusto que se llevaría tu padre si te viera así?

Un guantazo bien "dao".

Para mí me refiero, que me lo merezco yo.

Las cosas se hacen por su orden.

Primero, la invitas en el Retiro a una horchata,

y luego, te presentas a su familia, como es debido.

Claro. Y con una botellita de anís,

que siempre funciona.

Y unas rosquillitas, ¿no?, que nunca vienen mal.

Tanta apertura, tanta apertura... ¡y luego pasa lo que pasa!

Vamos.

Oye. ¿Qué?

Que...

lo del beso, digo, que...

¿Qué? ¿Algún problema?

No. No, que podría ser tu padre, nada más.

Y yo tu abuela, no lo olvides.

Vaya tela.

¿Dónde guarda este hombre las cosas?

Pues si no lo sabes tú, que eres su secretaria...

Aquí están.

Son diferentes.

Joder con los del Ministerio, de verdad.

Bueno, venga, da igual, que seguro que cuela.

Nada por aquí, nada por allí...

¿Dónde está la pelotita?

Hala.

Vamos. Espera.

Ya está.

Vamos.

¿Una asesina de niños en el Rabal?

¿Los Últimos de Filipinas, unos desgraciados?

¿El Cid, un vil mercenario?

Pero ¿cómo se atreve a decir que España maltrata a sus héroes?

¿Ocurre algo?

¡Me ha engañado!

(UREÑA) "Debe haber un error".

Esos guiones no son míos -"¿Y de quién son, de Unamuno?".

"¡Roma no paga traidores, y Numancia"...

no se rinde!

Le voy a denunciar ahora mismo

¡por atentar contra el Régimen y por comunista!

Podemos arreglarlo. Voy para allá ahora mismo.

-"¡Demasiado tarde, Ureña!".

-"¿Usted se cree que puede utilizar Televisión Española

para la propaganda de sus ideas comunistas?".

"¿Ureña?".

"¿Ureña?".

Ernesto, por allí. Vamos.

-"¡Ureña!".

Era una puerta del tiempo. Eso parece.

¿Estamos en 2017? Vamos a comprobarlo ahora mismo.

Por favor, ¿me deja el periódico?

¿Cómo? El periódico.

Tome, tome.

(ERNESTO) Estamos en el año 2011.

Hay que volver a 1966. Sí, vamos.

De nada.

Aquí tiene su tilita.

Gracias, señorita.

¿Necesita algo más?

¿Y ahora qué ponemos el viernes por la noche?

No tenemos nada.

Igual podría llamar a Ibáñez Serrador...

Al menos él tiene los guiones escritos.

No es que me guste, pero... no tenemos otra cosa.

Que empiece cuanto antes con su serie.

Sí, señor.

Y póngame con la Dirección General de Policía.

Casi me pillan, joder.

¿Todo este riesgo para qué? ¿Eh?

¿Para desmontar el chiringuito de unos pringaos?

Para hacer justicia.

Estoy...

harto de tus venganzas personales.

Esto...

Esto fue un golpe genial.

Copiar el libro antes de jubilarte.

Bueno, de que te jubilaran, mejor dicho.

A partir de ahora... las cosas se van a hacer a mi manera.

¿Cómo?

A lo grande.

¿No querías hundir a... a Salvador Martí?

¿Eh?

¿No querías que se desvelara el secreto del Ministerio?

Estamos en tiempo de crisis.

Es el mejor momento para enriquecerse.

Antes luchábamos por nuestra ideología,

por nuestros principios.

Sabíamos que el enemigo tenía los suyos,

pero en eso, al menos, le reconocíamos cierto honor.

Ahora no tenéis ideología.

Al contrario, abuelo.

Ahora sabemos que no hay más ideología que el dinero.

Este libro... me va a abrir muchas puertas.

Nunca mejor dicho.

Ernesto, que... ¿nos podemos quedar aquí un ratillo mirando?

Es que ver cómo se rueda mi serie favorita, eso no tiene precio.

Claro que sí, hombre. Yo informaré a Salvador.

Venga, gracias.

Chachi.

Guay.

¿Y vamos a tardar mucho?

Lo digo porque yo también debería hablar con Salvador.

¿Por qué? ¿Qué te pasa?

Esta va a ser mi última misión.

(HOMBRE) Prevenidos.

Sí, lo he prometido.

¿Qué haces aquí?

Tenía ganas de veros.

¿Pasa algo?

Bueno...

que esta próxima es mi última misión con el Ministerio.

Me gustaría creerte, Alonso, pero no creo que puedas dejarlo.

Forma parte de ti.

Os dije que... que necesito vivir con un poco de paz.

Y arriesgando mi vida a diario, no la voy a conseguir.

Entonces, ahora tendrás más tiempo. Ajá.

Incluso para correr conmigo... No, no, no.

Eso, me niego, eso nunca.

Me niego a ponerme esos calzones de colores.

Además, correr por correr es cosa de tontos.

Y bastante tengo con tomar una decisión,

no me pidáis dos que me abrumo.

Y quien toma dos decisiones a la vez,

en una dice la verdad y en la otra miente.

Buena frase. ¿De quién es?

Tuya. Vaya.

No, si al final voy a parecer un hombre inteligente.

¿Quién te ha dicho que no lo eras?

Se va todo el mundo del Ministerio.

¿No va a quedar ni el Tato o qué? (HOMBRE) Silencio.

Y... ¡acción!

(CHICHO) Maupassant, Gaston Leroux,

Henry James, Edgar Allan Poe, Stevenson...

Todos ellos escribieron relatos inmortales,

historias donde se mezclan la locura, el horror, el pánico...

Vaya por Dios, si es que así no hay manera de asustar a nadie.

No, así no hay manera.

Perdón.

Bien, hoy empieza un nuevo programa,

un programa donde les vamos a ofrecer

relatos de suspense y de terror,

algunos clásicos, otros modernos.

De todo esto trata este humilde programa

que se llama, no se asusten, "Historias para no dormir".

(Bisagra chirriando)

(Sintonía del programa)

(Grito de pánico)

(Bisagra chirriando)

¡Esta puerta está atascada, pardiez!

Bien, Alonso, te iba a echar una mano, pero...

¿Y esto?

¿Que le han dado una manita de pintura en nuestra ausencia?

A mí me gustaba más antes.

(MEGAFONÍA) "Viajeros del tour Conoce a Lope de Vega, puerta 328".

"Embarque en 15 minutos". Pero ¿qué diantres es esto?

Perdone, señorita. Nos hemos perdido. ¿Adónde va este grupo?

A ver el debut de Lola Flores, con 16 años,

en el teatro Villamarta, de Jerez. Ah.

No, no es el nuestro. No.

Madre mía.

Hemos luchado contra el Ángel Exterminador,

contra los nazis, los Hijos de Padilla,

contra su puta madre, y al fin...

"Viajeros del tour Primera Victoria de Rafa Nadal,

vayan a vestuario".

...al final nos ha derrotado el turismo.

Mirad.

Joder, si el café es bueno y todo.

¿Cómo ha podido pasar esto?

Yo ya viví una situación parecida con Amelia y con Julián.

Sí, y os aseguro que no fue nada agradable.

Tuvimos que enfrentarnos al mismísimo Felipe II.

¿Como un tiempo paralelo?

Algo así dijo Amelia que era, sí.

Se ve que algo ha ocurrido en el pasado que lo ha cambiado todo.

Y a nosotros no nos afecta... Porque estábamos viajando.

Eso es.

Aún nos queda una misión. Debemos hablar con Salvador.

Ya, ¿y si no está?

Mira a tu alrededor. ¿Conocéis a alguien?

Igual es meterse en la boca del lobo. Mejor esperar.

(MEGAFONÍA) "Viajeros del tour 23-F,

salida en 30 minutos".

(MEGAFONÍA) "El descubrimiento de América,

la toma de Numancia,

el concierto de los Beatles

en la plaza de toros de Las Ventas".

Anda, mi madre.

"El gol de Marcelino contra la unión soviética".

¿Quién quiere estudiarlos, cuando puede vivirlos?

Ahora es posible gracias a Carpe Diem,

"su agencia de viajes intertemporales".

Es Ureña. "Pero ¿quién es el hombre?".

¿Qué mierda es esto?

"Nieto de Juan Ureña,

delegado del antiguo y secreto Ministerio del Tiempo,

Leopoldo tuvo un sueño y lo cumplió".

-Porque los viajes en el tiempo

no pueden ser el privilegio de unos pocos.

Porque el pueblo español tiene derecho

a conocer su historia de primera mano.

Porque España vive del turismo.

(LOCUTOR) Por todo eso, aquí estamos,

trabajando para ustedes desde el año 2011.

¿Cree que cualquier tiempo pasado fue mejor?

No se quede con la duda. ¡Venga a comprobarlo!

(LOCUTOR) Carpe Diem, su agencia de viajes por el tiempo.

No se pregunte dónde...

pregúntese cuándo.

¿Cuándo perdió definitivamente este país la vergüenza?

Sí, porque eso no se pierde en dos días.

No, no, no. Eso es cosa de siglos. Ya ves.

(HOMBRE) Perdón.

¿Su documentación de viaje?

¿"Docu" qué?

Será mejor que me acompañen.

Tranquilo, yo me encargo.

(MEGAFONÍA) "¿No tuviste la oportunidad

de despedirte de un ser querido?".

"Nosotros hacemos posible ese reencuentro que creías imposible".

Como ven, el Ministerio ha cambiado mucho.

¿Y usted no?

Acompáñenme, por favor.

(MEGAFONÍA) "¿Quieres asistir a tu propio parto,

recordar la primera vez que viste la luz?".

"Un viaje que merece la pena,

porque solo se nace una vez".

"¿Quieres volver a disfrutar de tu primera comunión?".

"Ya sabemos que tienes las fotos,

pero... ¿se puede comparar con la realidad?".

"¿Quieres presenciar tu propia boda?".

"Nosotros te llevamos allí".

"Y aprovecha nuestra oferta especial para viudos".

"Porque en nuestra empresa, lo primero son los sentimientos".

"Carpe Diem,

vuelve a vivir tu vida con nosotros".

Ya pueden pasar.

Joder.

(Puerta cerrándose)

Cuando yo llegué, antes que ustedes, de 1966,

me encontré con que el Ministerio se había convertido

en una agencia de viajes desde el año 2011.

¿2011? Ese fue el año en el que aparecimos buscando a Ureña.

Exacto.

¿Y los demás funcionarios?

Muchos no habían sido reclutados como ustedes.

No existen para el Ministerio.

Salvador los reclutó años después.

Muchos de los que estaban aquí, eligieron marcharse

para no ver el Ministerio convertido en lo que es.

Menos usted.

Alguien tenía que quedarse dentro.

Pero Irene...

Irene y Angustias eligieron luchar desde fuera.

¿Y qué podemos hacer?

De momento...

ir a visitar a Salvador.

Pues ya me contaréis. Tengo cosas que hacer.

Sabes lo que te vas a encontrar, ¿no?

Sí, Pacino, pero tengo que intentarlo.

(Puerta abriéndose)

Ahí lo tienen.

De momento, no le diremos quién eres.

Está amargado, lleno de dudas...

No sé cómo se tomaría conocer a una nueva Lola Mendieta.

¿De acuerdo?

Vamos.

Hola, jefe.

Hola.

¿Quiénes son ustedes?

Resulta extraño eso de... de hablar con gente que te conoce,

pero... pero que tú no sabes nada de ellos.

Ay...

Es como... como si, de repente, tuviera alzhéimer.

Ya le dije que Ureña cambió la historia.

Ellos estaban en 1966 cuando ocurrió.

Eso explica lo hortera que van vestidos.

Veo que no ha perdido el sentido del humor.

estaré muerto.

Lo he repetido miles de veces.

Hay tres cosas que jamás se deberían privatizar:

la educación, la sanidad y los viajes por el tiempo.

Ahora me miran como si estuviera loco.

Me dicen: "¿Cómo puedes criticar un negocio

que ha salvado España de la crisis?".

Hombre, es un milagro. (ERNESTO) No, no se crea.

Somos tan pobres que solo tenemos dinero.

Salir de la crisis era su primera baza;

la otra... eso de democratizar la historia.

Bueno, en cierto modo, tienen razón.

Antes solo podíamos viajar nosotros, ahora todo el mundo.

Los que viajan por el tiempo no lo hacen para conocer la historia,

sino para hacerse selfis.

Son como el tipo tan engreído

que se enroló en la Marina no para ver mundo,

sino para que el mundo le viera a él.

-Y no es ese el único problema.

Ahora mismo investigo

un caso de compra de acciones fraudulentas en el pasado.

Corrupción intertemporal, la única que nos faltaba por descubrir.

-Como ve, no todo es de color de rosa.

(Ladridos)

¡Elena!

Perdón, ¿le conozco de algo?

Soy Alonso.

Pues ahora no caigo. Si me disculpas...

Esperad un momento, os lo ruego.

O me suelta o llamo a la Policía.

Te dije lo que pasaría.

Iba a ser mi última misión con el Ministerio.

Iba a empezar una nueva vida con ella.

Y no me conoce de nada, no me recuerda.

Te dije lo que pasaría.

Hay que acabar ya con esta pantomima.

¿Y no podemos viajar al pasado para solucionarlo?

Solo ellos tienen el "Libro de las puertas".

Irene hizo una copia, pero se la llevó cuando se fue.

Eh... Bueno, a ver.

Podemos intentarlo.

En mi móvil yo tengo... otra copia.

La mía es más completita.

Viene cómo viajar al pasado y...

y al futuro.

¿Cómo? ¿Que...? ¿Que se puede viajar al futuro?

Sí, el rabino Levi halló la fórmula al final.

¿Eh? Démelo.

Ajá. Dudo que ninguno de nosotros esté capacitado

para entender estas fórmulas. -Además, no tenemos tiempo.

Hemos de actuar antes de que Ureña venda el 51% de sus acciones

a un inversor americano.

Y lo hará mañana.

Una empresa llamada Darrow. ¿La conocen?

¿Darrow?

Los que intentaron robarnos "El Quijote" y el "Guernica", ¿no?

Los derrotamos, eso sí.

No, en este tiempo paralelo, no.

Aquí se los quedaron y nos los vendieron a buen precio.

Estos americanos se van a quedar

hasta con la fórmula de la paella y de los zarajos de Cuenca.

¿Y qué podemos para evitarlo? Solo hay una manera.

Destruir el Ministerio.

Hombre, yo me imaginaba algo menos drástico.

Juramos proteger la historia, y la están destrozando.

Los que viajan por el tiempo solo buscan beneficiarse de ella.

Solo quieren ver sangre y victorias heroicas,

en la guerra, en el fútbol...

Todo es mero espectáculo.

Tenemos que cumplir con nuestro trabajo como sea.

De acuerdo. ¿Y... cómo lo haremos?

Lo tenemos todo preparado.

¿Está todo listo para la firma?

Aunque antes debería ver esto.

Creo que Ernesto no es de fiar.

(OFF) "Buenos días. ¿Qué desea?".

"El director me está esperando".

Señor director, está aquí el señor...

Ureña, del "Ministerio del Tiempo".

El señor Ureña, del "Ministerio del Tiempo".

Ya está.

¿Estás bien?

No.

No estoy bien.

que Salvador era tan punki. Venga, esto ya está.

Dame.

Toma.

¿Cómo vais? Casi está.

Cuanto esté, tenemos cinco minutos para refugiarnos en la cafetería.

¿Seguro que no habrá víctimas inocentes?

Ahora no hay viajes.

Joder.

¿Y no sería mejor buscar a Irene?

Cambia de época para que no la atrapen.

Si contactamos con ella, la localizarían.

Podríamos buscar al tal Ureña. Imposible.

Siempre está protegido.

(Pitidos electrónicos)

(Pitidos electrónicos)

¿Qué haces?

¿Qué coño haces? Pero ¿qué haces?

Lo siento, pero no puedo hacerlo.

¿Por qué? Si destruimos el Ministerio,

no volveré a ver a Elena, no puedo perder lo único que tengo.

Vámonos, vámonos de aquí, vámonos. Demasiado tarde.

Levanten las manos, donde pueda verlas.

Lo siento. Es la primera vez que desobedezco una orden.

Nada, tranquilo.

Así que son ustedes los que me chafaron el estreno de mi serie.

¿Eh?

La verdad es que se lo agradezco.

Pues no me extraña. Tampoco era tan buena, ¿eh?

Ahora la van a hacer unos americanos.

Seguro que les queda mejor.

Pero no es eso a lo que me refería.

Ustedes hicieron que yo pensara a lo grande.

Y aquí me tienen.

¿Quién me iba a decir que la joven secretaria iba a ser mi enemiga?

Si le vale, se lo digo yo ahora.

Me gusta. Tiene carácter.

Pues entonces yo os voy a encantar.

Estoy convencido que sí, pero no vamos a tener tiempo.

Supongo que el viejo Salvador Martí está detrás de todo esto, ¿eh?

Qué obsesión tiene este hombre por luchar contra el progreso.

No, si ahora resulta que usted es un gran hombre, ¿eh?

Usted es un usurero de mierda.

Y ese el verdadero oficio más antiguo de la humanidad.

Cuando tu enemigo te insulta, es que le has vencido.

Júntenlos con las demás piezas del 1350.

¿Qué va a hacer con nosotros?

Digamos que hay una serie de viajes selectos que no publicitamos.

Son los más caros.

Y a ustedes les va a salir gratis.

Llevároslos.

Vamos.

(Puerta cerrándose)

Vamos a tener que empezar a preocuparnos por nuestro futuro.

¡Corred! -¡Vamos, vamos!

¡Vamos! ¡Corred!

(Disparo)

Vamos.

Vamos.

(Relincho)

(TOSE) (CHISTA)

Si no morimos de un tiro, lo haremos de otra cosa.

(Disparos)

¡Tirad las armas!

(Ráfaga de disparos)

¿Qué haces aquí, Ernesto?

Es... Es muy largo de contar.

Qué alegría verte, Irene.

¿Y tú de qué me conoces? Otra que no se entera de nada.

¿Y ese ojo?

El que me lo hizo perdió los dos. Ya me encargué yo de eso.

En los Tercios conocí hombres con menos redaños que ella.

Ya ves.

¿Son habituales estas cacerías?

Los que huimos del Ministerio nos avisamos unos a otros

cuando vemos llegar una.

No es casualidad que yo estuviera ahí.

Gracias a eso estáis vivos.

¿Tenéis móviles?

Cuando huimos del Ministerio, nos llevamos todo lo que pudimos.

Pero solo nos sirven para llamarnos entre nosotros.

Si llamamos al 2017, nos localizarían.

Es lo último que me podía esperar: cazar seres humanos.

Bueno, como "El malvado Zaroff".

La película de los años 30.

Eh... Si están matando gente ahora,

¿no están cambiando la historia? Ellos creen que no.

Eligen leprosos, enfermos, condenados a muerte...

Están sanos y cuesta mucho cazarlos.

Pero también están cambiando la historia de otra manera.

¿Cómo?

Traen enfermedades que matan a la población,

virus que se reproducen cada vez más deprisa.

La gripe mata más que la peste.

Y se crean cepas intertemporales imposibles de controlar.

Iremos cayendo todos.

Como chinches.

Hasta ahora, todo iba bien.

¿Qué quieres decir?

Venid conmigo.

¡Angustias!

Angustias.

¿Qué te pasa? -¿Quiénes son?

Agentes de un Ministerio que no hemos vivido.

¿Qué ha pasado? No lo sé.

En apenas un mes, algo ha cambiado.

Supongo que será una nueva cepa de gripe.

En los pueblos, la gente muere; muchos se están quedando vacíos.

Y nosotros...

quedamos la mitad de los que vinimos, unos 50.

¿Qué haréis con los prisioneros?

Devolverlos a su tiempo, como hacemos siempre.

Todos llevan una pulsera de seguridad,

y apretando un botón, vienen a su rescate.

¿Qué estás pensando?

Ellos traen virus, se llevarán otros de vuelta.

Ojo por ojo...

Diente por diente.

Traed a uno de los cazadores.

Voy a necesitar un palito con un algodón.

¿Para qué?

Se van a llevar a casa los virus que han traído.

Sí, y una carta explicando lo que pasa aquí.

Perfecto. La escribiré bien clarito.

Te tendremos que molestar un poco, Angustias.

Sacadme todo lo que me tengáis que sacar...

y untádselo bien a ese cabrón.

Tranquila, Angustias..

Tranquilo, tranquilo. Mira, mira a mi colega.

Mira. Anestesia.

La boca.

Abre la boca.

Estaría bien pincharle con una aguja

que hayáis usado con uno de los infectados.

¿Sabes que vamos a acabar con el futuro?

No.

Volveremos a recuperarlo, con nuestras condiciones.

¡Llamen a los médicos! ¡Inmediatamente!

¿Una carta para el señor Ureña?

-No, no es seguro

hasta que sepamos exactamente de qué se trata.

¿Ha dicho algo el médico? ¿Es peste bubónica o...?

"Antes de perder el conocimiento,

dijo que si lo fuera, se habría resuelto con antibióticos".

¿Entonces de qué se trata?

"De que hemos contaminado el pasado

y nos la devuelve con enfermedades incontrolables".

No se ponga catastrófico, por Dios.

"¿De qué le van a servir los millones que ha ganado?".

"¿Se los va a llevar al otro mundo?".

Váyase usted a la mierda.

¿Salvador? Le necesito urgentemente.

¿Con una condición?

¿Cuál?

De acuerdo.

No tenían que haber venido.

Vamos a contagiarnos todos.

Me parece que eso va a ser inevitable.

Pero ¿qué podemos hacer? -Voy a ser breve.

Y se lo explicaremos con dibujitos, para que lo entienda.

Irene, por favor.

Sí, señor.

Esta es la evolución de la enfermedad en una semana.

En un mes...

En un año.

Solo se salvarán las Canarias.

Eso, si cierran los aeropuertos y el transporte marítimo,

que es lo que hará con nosotros el resto del mundo.

Enhorabuena.

Ha acabado usted con nuestro pasado y futuro.

¡Y yo voy a acabar con usted! (SALVADOR) ¡Por favor!

¡Dejadme! ¡Vamos!

Estoy bien. Estoy bien, estoy bien.

-¡Pero eso es solo un dibujo! -No, no lo es.

Y además, no tiene solución.

A no ser que vayamos atrás y...

y evitemos que usted monte este pollo.

Ah.

Ese es su objetivo,

quitarme del medio y volver a usar esta poltrona.

No hay peor sordera que la del que no quiere oír.

lo puede ver él mismo, ¿eh?

Ya sabe que con mi móvil...

Sí, pero con una condición.

Será el primer y último viaje

que en este Ministerio haga al futuro.

¿Al futuro? Sí.

Yo le acompaño. Sí, no vaya a ser que se pierda.

Y avise al mejor de sus ingenieros.

Este es un galimatías de padre y muy señor mío.

La he liado parda, Dios mío.

Pero parda, parda, Ureña.

Volver atrás, justo al momento en el que usted lo empezó todo,

y convencer a su otro yo de que no haga lo que hizo.

(ERNESTO) Año 2011.

Yo le acompaño a la puerta exacta.

¿Y Lola, Alonso y yo...?

Volveréis a 1966, el año desde el que llegasteis aquí.

Bueno, pues...

Eh...

Me da el móvil, ¿no, jefe?

Ah, no. Pero antes, tengo que hacer una cosita.

Ya está. No hay futuro.

Se podía haber esperado un poco

antes de ponerse así, en plan Sex Pistols.

Lo digo porque a lo mejor...

a lo mejor el otro Salvador no pensaba lo mismo.

Pensaría lo mismo, no lo dudes.

diciendo 1000 veces que no se puede viajar al futuro

para que ahora se pueda hacer. No, hombre, no.

Ahora no tenéis ideología.

Al contrario, abuelo.

Ahora sabemos que no hay más ideología que el dinero.

Este libro...

me va a abrir muchas puertas.

Nunca mejor dicho.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

¿Alguien más tiene llaves de esta casa?

No, que yo sepa.

Sí. A ver cómo te lo digo.

Vengo del año 2017.

Tenemos que hablar muy seriamente.

La Cafinitrina, la Cafinitrina.

(CHISTA) Ahí, debajo de la lengua, abuelo.

La pregunta correcta es: ¿qué pasará?

Cuando se recupere, os lo contaré todo.

"De todo esto trata este humilde programa

que se llama, no se asusten, 'Historias para no dormir'".

Estupendo. No solo han conseguido

que ese bodrio de serie sobre el Ministerio no exista,

sino que han conseguido salvar la existencia

de una de las glorias de nuestra televisión.

¿Por qué me miran así?

No, porque nos encanta verle ahí, sentadito en su sillón.

A mí también me miran raro.

Es que tienes unos ojos muy bonitos, Irene.

Pero ¿tú sabes el peligro que tiene decirme eso a mí, bonita?

(SALVADOR) Centrémonos en otro asunto. (CARRASPEA)

¿Qué sabemos de Alonso?

-Me pidió permiso. Asuntos personales.

¿Nos podemos ir? Sí, sí. Claro, claro.

Vaya, ahora que os traía café.

¿Una copita, abuela? Encantada, nieto.

¿Qué pasa aquí?

Eso me gustaría saber a mí.

Para no querer correr por correr, te veo muy sonriente.

Porque soy feliz.

¿Por qué?

¿Por qué?

He aprendido que hay cosas más importantes

que salvar la historia,

o a los personajes que salen en los libros.

¿Y qué es eso más importante? A ver.

Pues...

salvar tu propia vida,

tu historia.

Aunque no la vayan a estudiar nunca en las universidades.

No os hagáis la remolona, venga.

¡Venga, uno, dos, uno dos! ¡Va, va, va, va!

¡Venga!

Hermoso día para morir.

Desde luego, para dar ánimos, eres la hostia.

Bonito día para machacar a esos cabrones.

Eso me gusta más.

¡Vamos, hay que salir de aquí!

(AMELIA) ¡Ah!

¡Julián!

¡A por ellos! -¡A por ellos!

(AMELIA) "¿Habéis detectado a los soviéticos?".

Habrá que buscaros apodo taurino.

Yo soy el Tercio, el Tercierito... el Tercierito de Flandes.

Muy bien.

(SALVADOR) "El simple aleteo de una mariposa"

puede cambiar el mundo.

Puta mariposa.

"Soy Gonzalo Guerrero".

Ser independiente nunca ha estado muy bien visto en este país.

Está claro que ninguna idea es original.

Bueno, alguna más que otra.

Qué barbaridad.

¡Qué barbaridad!

Puede que no lo creas,

pero eso no cambia la verdad.

Soy tu hija.

(VELÁZQUEZ) "Disculpe, Francisco".

es un grandísimo honor conocerle.

"No sabe cómo le admiro".

Y esa mujer es Blanca, mi esposa.

No es posible.

¡Ah!

(ADULTA) "Desertarás del Ministerio y traficarás con arte".

Te guste o no, tú eres yo.

"¿Por qué siempre es tan difícil volver al día antes"

cuando la cagamos?

Porque nuestra vida es lo que es,

con nuestros aciertos y nuestras cagadas.

¿No será usted escritor?

Nunca me habían reconocido.

¡Que tengo 14! ¡14!

Ese soy yo.

Escribís lo que la gente quiere oír, no lo que deben saber.

Cuando pasen los siglos, yo seré el símbolo de este tiempo,

y a vos ni os recordarán. -Ja, ja, ja.

(HABLAN EN CATALÁN)

Padre, si usted me autoriza un segundo pase de "Viridiana",

yo le saco a los jedis vestidos de cura.

(AMELIA) La pradera de San Isidro, como Goya la pintó.

Le estamos salvando la vida.

Es lo menos que podemos hacer

por alguien que va a ser presidente de este país.

¿Yo, presidente?

(AMELIA) "Necesito elegir entre"...

el Ministerio y mi familia, y...

voy a elegir a mi familia.

Cada vez está más difícil soñar.

A ver, que no es cuestión de gustos.

Es una serie de mierda y punto.

Al final nos ha derrotado el turismo.

"¿Acaso hay algo que acabe bien en España?".

"De todo esto trata este humilde programa,

que se llama, no se asusten, 'Historias para no dormir'".

No sé si estoy en lo cierto o lo cierto es que estoy aquí.

Otros por menos han muerto.

Maneras de vivir.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 13: Entre dos tiempos - Ver ahora

3. Capítulo 2: "Tiempo de gloria"

La maratón ha continuado para los ministéricos con el capítulo 2: "Tiempo de gloria". En este episodio, Julián se vuelve en poeta al recitar unos versos de "Maneras de vivir" mientras que Amelia llega a conocer a uno de sus ídolos: Lope de Vega. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 2: Tiempo de Gloria - Ver ahora
Transcripción completa

(Graznidos de gaviotas)

(HOMBRE) ¡A formar!

Vamos.

(HABLAN EN PORTUGUÉS)

Rocamora.

¡Rocamora!

¡Rocamora! -¿Qué?

¿Esta es la lista definitiva del San Juan?

Perdona un momento.

¡Silencio!

¡Silencio!

¿Esta es la lista definitiva del San Juan?

Sí, tripulación del galeón y soldadesca.

¿Hay algún problema?

Eh... No.

Nada, nada, nada. Voy a archivar esto, ¿eh?

(Ladridos y relinchos)

Vamos, vamos, vamos. Vamos, vamos.

(Móvil)

(Móvil)

-Mierda.

Julián, cógelo, que no encuentro mi cartera.

Joder, siempre estás igual, Maite.

(TOSE)

Sí.

¿Quién es?

¿Quién es? Debe de ser tu amante.

No quiere hablar conmigo.

¿Quién es?

Ah, nadie.

Eres un pesado, ¿lo sabes?

Hasta luego, morenita.

¿Quién era? No sé. No ha dicho ni pío.

Se habrán equivocado. Hombre, si se equivoca,

o cuelga o pide perdón. No está un rato al teléfono.

No le des más vueltas. Anda, dame la cartera.

Dame un beso, un besito.

Y una mierda. Para que me pegues la gripe.

Te llama un desconocido, me niegas un beso...

Esto pinta muy mal, morenita.

(LANZA UN BESO)

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

Estoy a gusto en esta época, pero la jubilación se me quedará en nada.

¿Y qué piensas hacer, volver a 1900?

A la fuerza ahorcan.

Para estar en 2015 pasando calamidades,

en mi tiempo me cunde más.

Ya se dice: "Cualquier tiempo pasado fue mejor".

-Eso no es verdad, te lo aseguro.

Ya lo cojo yo.

¿Quieres pastas? -No, gracias.

¿Qué pasa?

Lope de Vega no va en el San Juan.

¿Y eso qué quiere decir?

Que va a morir antes de lo que dicen los libros.

¿La habéis vuelto a llamar? ¿Y qué pasa?

Una vez, vale, pero por costumbre...

Ni una vez ni ciento.

Tomamos una decisión

y asumiremos las consecuencias. Bueno.

Tu opción era esto o la horca, así que no te las des de héroe.

Renuncié a ver a mi mujer y no he vuelto a verla.

Pero está viva.

Mi mujer está tan muerta como la vuestra.

Como sus padres.

¿Acaso pensáis que viven eternamente?

Están todos muertos y enterrados.

No lo había pensado nunca.

(Pasos acercándose)

(ERNESTO) ¿Algún problema?

Ninguno.

El jefe quiere veros.

¿Qué saben ustedes de Lope de Vega?

No, usted no tiene por qué saberlo porque es posterior a su época.

¿Y usted?

Eh... Que fue un escritor.

Cada vez vienen peor. Verás los próximos, para morirse.

¿Y la Armada Invencible le suena?

Ajá. Básicamente que fue un desastre del 15

y lo de... ¿Cómo era?

"No mandé a mis barcos a luchar contra los elementos".

Oiga, no me preguntaron por mis estudios cuando me trajeron.

No, para eso afortunadamente está la señorita Folch.

Dios, ¿queréis contarme de qué va la historia de una vez?

Lope de Vega fue uno de los principales autores de España

y la Armada Invencible un intento de invadir Inglaterra que fracasó.

¿Cuándo ocurrió eso? Con tu rey Felipe II,

17 años después de tu marcha.

Así que de no aceptar la oferta del Ministerio,

estaría en la Armada Invencible. No, estarías ahorcado.

Bien, como la señorita Folch sabrá, Lope se enroló en la Armada.

No se sabe con seguridad.

Sí, ya lo creo que se sabe. Querida, olvidas dónde estás.

Hemos hablado por Skype con nuestro hombre en Valencia

y nos ha confirmado su partida. ¿Se conectan por Skype?

Pero ¿qué es "por 'escai'"?

Bueno, luego se lo explica Julián.

El caso es que enrolarse fue la condición

que puso la familia de su mujer para que se casaran.

Qué exageración. Dado que la raptó anteriormente,

quizá pusieron esa condición pensando que no volvería.

¿La raptó?

El Lope era un figura. Sí, efectivamente.

¿Ve lo que se pierde por no leer a nuestros clásicos?

-Lope se embarcó en un galeón

que contó con un piloto conocedor de las costas británicas.

Pudo volver sin demasiados problemas.

¿Entonces? Hemos recibido un fax desde Lisboa

con la lista de la tripulación del San Juan.

Lope no está en ella. ¿En Lisboa?

¿No está fuera de nuestro alcance? Era de la corona española.

Es territorio ministerial.

Deben ir a Lisboa a 1588, averiguar en qué barco se ha enrolado Lope,

impedir que zarpe en él y meterlo en el San Juan

o en cualquiera de los barcos que no se hundieron, que fueron pocos.

Piensen que apenas tenía 26 años

y toda su obra por escribir. Sí.

El Siglo de Oro tuvo a Calderón, Cervantes y Lope.

Sin uno de ellos... No pasaría de siglo de plata.

No te alistarás en la Armada, tú que eres tan patriota...

Intento evitar estar en un barco. Odio que mis pies no pisen tierra.

Pues de volar ni hablamos. ¿Volar como los pájaros?

Jamás de los jamases. Nunca digas nunca jamás.

El funcionario que los recibirá se llama Gil Pérez.

Él los pondrá al día.

Es la hora. Llegan tarde.

Hay 20.000 soldados en la ciudad probablemente borrachos,

así que ten cuidado, nena. Tranquila.

¿Usted no se cambia de ropa? Solo son 17 años.

Se vestirá de manera similar.

Bien, esta es la puerta.

Venga.

-Cuidado esos gorrinos.

Colocadlos bien en la bodega.

(Voces de hombres cercanas)

(Ruidos, objetos descargándose)

-Ahí va la carga.

-Subidla a babor. -Subid aquí la carga.

Estamos en un barco.

Es un maldito barco.

Con lo valiente que eres para todo lo demás...

¿Queréis parar? Tranquilo, que no pasa nada.

¿Que no pasa nada? Como se haga un boquete y caigáis al mar

no seré yo quien os salve. No te gusta nada el agua, ¿eh?

Ahora entiendo ciertas cosas.

¿Qué insinuáis? Nada, nada.

¡Eleva la cangreja!

Mirad.

¿Qué pasa? ¿No habéis visto nunca un puerto?

(Graznidos de gaviotas)

(MARINEROS) (HABLAN ENTRE ELLOS)

-Tranquilo. Soy funcionario del Ministerio.

Gil Pérez, supongo.

¿Y vos sois...

Amelia Folch? Sí.

Encantado de conocerlos. Pues yo no estoy tan encantado.

Nadie nos advirtió que la puerta estaba en un barco.

Ah, es muy conveniente.

Puedo mover la puerta a cualquier puerto español que me plazca,

incluso a las Indias;

y os aseguro que hay puertas del tiempo

en lugares mucho peores que este.

Pero debemos apresurarnos.

La Armada empieza a zarpar mañana al alba.

¿Mañana? ¿Y no nos lo podían haber dicho antes?

Yo mismo me acabo de enterar.

Las listas nos llegan a última hora, justo para aprovisionar los pagos.

Ni siquiera sé en qué barco va Lope.

Solo sé que no va en el San Juan.

Además, ¿qué clase de españoles seríamos

si no fuésemos capaces de hacer el trabajo a última hora?

¿Adónde vamos? Al despacho de la Armada.

Dispongo de un pequeño cuarto donde cotejar las listas de embarque.

Yo conozco la ciudad y conozco a los soldados.

Averiguaré más tomando unos vinos que mirando legajos.

Nos vemos en el despacho.

Mi primer viaje con Maite fue aquí, a Lisboa.

Y no reconozco nada.

Dentro de siglo y medio un terremoto barrerá esta ciudad.

No existe ni en tu mundo ni el mío.

Jamás hubiera soñado poder ver esto con mis propios ojos.

(Truenos)

El Siglo de Oro necesita un excel. ¿Un qué?

Nada, cosas mías.

Oiga, ¿no se hacen un lío con todo esto?

Pues sí, pero hay un truco que nunca falla.

¿Cuál? No agobiarse.

Aquí está, ajá.

La buena nueva es que el San Juan es de los últimos en zarpar.

Sale en dos días.

Necesitamos encontrar a Lope y reubicarlo,

aunque parta con un hombre de más. Eso si lo encontramos.

Bingo.

Félix Lope de Vega, natural de Madrid,

residente en Valencia. ¿Navío?

San Esteban.

También es un galeón.

Y es de los primeros en salir, mañana a primera hora.

No, si para qué iba a salir más tarde.

No nos volvamos locos.

Veamos qué sucede con el San Esteban.

Quizá regrese a España sin muchos daños.

A ver, yo sé que es una pregunta extraña en 1588,

pero ¿dispone vuestra merced de un ordenador personal?

Vive Dios que dispongo.

Y conexión a Internet, la llamada red de redes.

(Truenos)

(Golpes en la puerta)

(Puerta abriéndose y cerrándose)

¿Has averiguado algo?

Hay un par de tabernas donde se reúnen los soldados españoles.

Una es la Taberna del Gallego, así la llaman,

y la otra la Fonda del Puerto. Mierda.

El San Esteban, el barco de Lope,

encallará en las costas de Irlanda.

Los supervivientes serán ejecutados por los ingleses.

¿Quieres decir que todos los que están en esta lista van a morir?

No se salva ni el apuntador.

Menos Lope, si lo encontramos esta noche.

Espero que los méritos de ese tal Lope sean muchos

para salvarlo y dejar que mueran los demás.

No puede ser. ¿Qué pasa?

Alonso, en esta lista estás tú.

(Puerta abriéndose)

¿Qué hay, Angustias? ¿Está el jefe? -Sí, pero está reunido

con un tal marqués de la Ensaimada. -Ensenada, Angustias,

marqués de la Ensenada. -Ese,

uno con chambergo y una capa más larga que una sotana.

¿Es urgente? -No, no, no. Puede esperar.

(ANGUSTIAS) (SE SUENA LA NARIZ)

¿Le pasa algo, Angustias? -No.

He debido de coger frío esta noche.

Ajá. Ya.

¿Sigue pensando en volver a vivir en 1900?

Por el tema de los recortes, ya sabe.

Aún me lo estoy pensando.

Pues si vuelve tenga mucho cuidado con los catarros, ¿eh?

En cuestión de enfermedades

el pasado nunca es mejor, se lo aseguro.

Lo que ahora se cura con una pastilla, entonces...

la podía llevar a la tumba, ya me entiende.

Pero es mi época.

Usted no debió de ser muy feliz en la suya, ¿verdad?

No.

No mucho.

¿Y usted?

Hubo de todo, como en botica.

(SALVADOR) ¡Que no me dé más la murga!

El Motín de Esquilache se queda como está.

Fue un motín contra Carlos III por prohibir vestir embozado por...

cuestiones de seguridad ciudadana, ya sabe.

Ahora entiendo la vestimenta.

-Ande, váyase, váyase, que no quiero volver a oír hablar del tema.

-Buenos días, marqués.

Lo serán para usted.

Nunca debimos reclutar aristócratas para el Ministerio.

Es que no piensan más que en sí mismos.

Pase.

Y usted cuídese el catarro.

-Sin azúcar, ¿verdad, Ernesto? -A Angustias le pasa algo.

Sí, que está acatarrada.

Sí, eso dice. -Eso dice

y lleva gastado en clínex la mitad del presupuesto del Ministerio.

¿Por qué siempre tan desconfiado, Ernesto?

Bueno, es una de mis funciones.

Solo cuando merece la pena.

¿Qué apostamos a que Angustias dice la verdad?

Salvador, te recuerdo que ya llevamos unas cuantas apuestas

que siempre gano yo. -Sí, pero...

esta vez estoy seguro de ganar. ¿Van 100 euros?

100 euros. -Vale.

(CARRASPEA) ¿Hay noticias de la patrulla?

Sí, y no son buenas.

Amelia me ha comunicado que Lope embarca en el San Esteban.

Y eso significa que... -Que es hombre muerto.

¿Y le ha dicho Amelia algo más?

No, por lo demás todo parece correcto.

Entonces hemos llegado a tiempo, no son tan malas noticias.

Aunque hay algo que no... que no se me va de la cabeza.

¿Cómo es posible que Lope de Vega no esté en las listas del San Juan

y sí en las de un barco que se va a hundir?

Eso significaría que quien lo cambió de lista

sabe qué barco se salva y cuál no. -Sí.

Pero después de lo del Empecinado puedo creerme cualquier cosa.

Dígame, ¿se ha detectado algún viajero del tiempo ajeno a 1588?

No. Y como sabe bien, si hay alguna información

que el Ministerio maneja bien es con la época de Felipe II.

Sí, esa fue una época dorada del Ministerio.

Y quizá la única.

¿Algún problema?

¿Ha oído hablar del efecto mariposa?

El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo.

Sí, es una de las teorías del caos. -Y del azar y de la casualidad,

los enemigos más peligrosos del Ministerio.

Si el enemigo es una persona, tiene cara y ojos

y se lo puede reconocer y hasta perseguir.

Pero el azar y la casualidad son invisibles.

Y lo que es peor,

imprevisibles.

Por eso son tan peligrosos.

O sea, ahora tenemos dos problemas, encontrar a Lope

y que no te encuentres a ti mismo. No puedo ser yo.

Si no hubiera aceptado la oferta de don Ernesto,

al día siguiente me habrían colgado.

Se habría terminado Alonso de Entrerríos.

No es un nombre muy común. No lo es, no.

¿Puede ser un familiar? Tuve dos hermanos,

murieron sin hijos. Tal vez alguien

haciéndose pasar por ti. ¿Quién querría suplantar

a un condenado a muerte?

-Esa dama estaba conmigo, así que ya os podéis ir con viento fresco.

-¿Quién sois para decirme lo que debo hacer?

Alguien que os partirá en dos si... -Eh, quieto.

Beber turba el sentido,

y por lo que veo, vos debisteis venir al mundo...

en una garrafa de vino.

(Risas)

-Os lo repito. Esta dama estaba conmigo.

¿Por qué una reina querría someterse a un monstruo contrahecho,

pudiendo tener a un rey yaciendo en su lecho?

Un tipo que habla en rima se merece lo peor.

Es el "Orlando furioso", canto 28.

¿Es de Lope? No, de Ariosto,

pero dudo que haya muchos soldados capaces de recitarlo además de él.

Menos mal, ya pensaba que iba a tener que explicároslo.

¿A ese botarate hemos de salvar? Eso parece.

Alonso.

Ya voy.

Bajad las espadas.

No insistáis. Buena gana de ahorrar trabajo a los ingleses.

-Merece un escarmiento. Se merece que le corten la lengua,

pero no que vayáis a presidio por él.

Vamos,

no vaya a ser que me dé por acabar lo que vos empezasteis.

¿Sois don Félix Lope de Vega,

el gran escritor?

No sé qué me causa más sorpresa,

si que alguien me reconozca

o ver una dama como vos en un tugurio como este.

Busquemos una mesa donde hablar.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Gracias.

Vi vuestra obra, "Las ferias de Madrid".

Ah, ¿y os gustó?

En la Villa se os tiene por el autor más prometedor del momento.

Vaya.

¿Y a vuestro esposo también le gustó mi obra?

Yo no soy muy de teatro, no... No voy mucho, vaya.

Pues no sabéis lo que os perdéis.

El teatro es...

es el verdadero espejo del mundo.

Convierte en reales los sueños de todo hombre,

sea rico o sea pobre.

Hace vivir aventuras inimaginables a quien solo tiene una mísera vida.

Hermosas palabras.

¿Y qué estáis escribiendo ahora?

Una obra inspirada en Angélica,

un personaje de "Orlando furioso".

"¿Por qué, pérfido, con placer tan caro

en dos almas discorde amor alojas?

No consientes que cruce el vado claro

y al más ciego y mayor fondo me arrojas".

"Y dictas que a quien desea mi amor desame

y a aquel que me odia más, que adore y ame".

A ver, Lope, una cosita.

¿Estáis intentando quitarme a mi esposa en mi presencia?

Julián, por favor.

Nada más lejos de mi intención, buen amigo.

Tan solo compartimos nuestro amor.

Por las letras.

"No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí.

Otros por menos han muerto.

Maneras de vivir".

Esposo mío, Alonso no ha vuelto. ¿Por qué no vas a buscarlo?

Caballero.

¿Góngora?

Menudo pájaro el tal Lope.

Va en el San Esteban.

¿Conocéis a Alonso de Entrerríos? Sevillano, va en vuestro galeón.

¿Tiene la cara de este hombre?

De este, de este. Aquí, aquí, de este.

¿La tiene o no?

Esto no está bien.

Nunca conocí a una dama como vos.

De eso podéis estar seguro.

Sois hermosa e instruida.

Permitidme compartir mi última noche antes de embarcarme.

Soy una mujer casada.

Ajá. Por favor, no insistáis.

Tengo que ir a esa fonda.

No creo en las casualidades.

Cuando vuelva de Inglaterra lo dejo.

Sí.

Ya está bien de tentar la suerte.

Buscaré una mujer y unas tierras.

Por mi pueblo, por Benavente.

Cambiaré mi vida, seré feliz.

¿Qué haces?

Es su destino. No tenemos derecho a cambiarlo.

Ya sé cómo hacer que Lope no vaya en el San Esteban.

Algunos sí tienen derecho a cambiar su destino.

No sé si será buena idea. Me parece sencillo y efectivo.

Cuando estemos solos, Alonso sale del escondite y lo reduce.

¿Dónde? En el barco de Gil Pérez.

Lo retenemos allí hasta que zarpe el San Esteban.

En el botiquín tengo cloroformo. Será la única forma de que calle.

¿Qué sabemos del Alonso que parte en el San Esteban?

Que no es nuestro Alonso.

¿Y quién es? No lo sé,

pero lo averiguaré ahora mismo. Voy contigo.

Hoy he hablado conmigo mismo. Experiencia tengo.

Sí, no sea que suceda algo extraño. Extraño.

¿Acaso nuestras vidas no son ya extrañas?

Sí. A quien le cuente que he conocido a Lope de Vega...

Si él supiera que ha conocido a un tío del siglo XXI lo flipa.

¿Y vos qué miráis, gaznápiro?

Nada, no miro nada.

Nos vemos al caer el sol en el almacén de la Armada.

¿Adónde vas? A dar un paseo. Tengo tiempo.

¡Ah!

¡Callaos, pardiez! ¡Ah!

-¡Soltad a esa mujer!

-Porque vos lo digáis. Lope.

Tranquila, no os pasará nada.

Está bien. Si no me escucháis a mí, sufriréis el rigor de mi acero.

Marchaos si no queréis morir.

¿Os encontráis bien, mi señora?

Sois de largo mejor escritor que director de escena.

¿A qué os referís?

He visto esta escena en una de vuestras obras, renglón a renglón.

Os acabo de salvar la vida. ¿Cómo...?

¿Cómo podéis dudar de mí? Ya es hora de que dejéis de jugar.

Ni vos sois Ruggiero ni yo soy Angélica.

Y de nada me tenéis que salvar, creedme.

Y para la próxima vez contratad mejores cómicos.

Nunca había visto una mujer tan aguda como vos.

(Barullo en el interior)

La Taberna del Gallego comparada con esto es el Ritz.

Qué manía con escupir,

parecen futbolistas. No os distraigáis.

Vamos a hablar con ese joven.

Es una intuición.

¿Sois Alonso de Entrerríos?

Sí.

¿Podemos sentarnos con vos?

¿A qué se debe el honor? Tenemos amigos comunes.

¿Zarpáis en el San Esteban? Sí, en unas horas.

¿Puedo preguntar qué buscáis? No queremos

que ningún soldado español beba solo antes de partir.

No me habéis dicho vuestros nombres. Yo soy Julián Martínez, de Madrid.

¿Y vos?

Diego Alatriste.

Sois muy joven. ¿Habéis combatido antes?

No, no he peleado aún, pero ya soy un hombre.

Además, ¿qué mejor bautismo que la grande y felicísima Armada?

Es tiempo de pelear.

Es tiempo de gloria.

Disculpad que yo no brinde. Necesito que me dé el aire.

Llevamos muchas copas encima y mi amigo es de mucho mear.

¿Y vos combatís en la Armada?

No, mis tiempos de pelea ya pasaron.

Entonces fuisteis soldado, tenéis todo el aspecto.

¿Dónde servisteis? Hace mucho tiempo.

No merece la pena recordarlo.

Un soldado siempre recuerda sus hazañas.

No seáis humilde y contadme dónde luchasteis por el rey.

Estuve en muchos sitios. Luché en los Tercios.

Estuve en Flandes, en Sicilia.

¿De veras? Mi padre también.

Pero vos sois muy joven. No lo conoceríais.

¿Cómo se llamaba vuestro padre?

Como yo,

Alonso de Entrerríos.

¿Alguna relación contigo?

No. ¿Seguro?

Seguro.

Los ves tan jóvenes, tan llenos de vida...

Y saber lo que les va a pasar...

Van a morir a cambio de nada. La guerra es así.

Es fría y sucia y desagradable.

Y te mueres o te matan o las dos cosas.

Y si te salvas,

ves morir a compañeros que son como tus hermanos.

Y el barro se te mete en los ojos y te cagas encima.

Y llamas a tu madre como cuando de niño tenías miedo.

A mí no me tienes que convencer,

que yo fui objetor de conciencia en la Cruz Roja.

Perdonadme.

Nos vemos más tarde donde Gil Pérez.

Localizada. Ha entrado por una puerta,

la 615. -Gracias.

¿Algún problema? -No, no, mera rutina.

-Ajá.

¿Qué tal está Angustias? -Pues parece que mejor,

pero le he dicho que hasta que no se encuentre bien, no vuelva aquí.

¿Pasa algo?

-Estoy preocupado por Amelia y los suyos.

No han vuelto a llamar y la Armada está a punto de partir en 1588.

Dejémoslos trabajar.

Además, Gil Pérez es una de las viejas glorias del Ministerio.

Si hubiera ocurrido algo nos avisaría.

¿Qué pasará si Lope no se presenta en el San Esteban?

Nada, lo condenarán a muerte. Ah, pues menos mal que no es nada.

Tranquilo, la sangre no llegará al río.

Le conmutarán la pena a cambio de enrolarse en cualquier otro navío.

Sentencias de muerte hay muchas,

pero ejecuciones no tantas.

España está metida en demasiadas guerras

y lo que hace falta son hombres.

Hombres que morirán en su mayoría.

Carne de cañón.

Eso es la historia,

guerras, muertes y pérdidas.

Pero nunca hay que contárselo a los niños.

He de marcharme.

Tengo que visitar las naves que parten a primera hora.

Si no os importa, esperaré a mis compañeros,

que ya deberían estar aquí, la verdad.

¿Va todo bien? Sí, todo bien.

Todo bien.

(Puerta cerrándose)

(Risas y barullo)

Otra vez por aquí.

Tenía que hablar con vos. Antes no fui del todo sincero.

Sí conocí a vuestro padre.

Fui un gran amigo de él.

También llegué a conocer a vuestra madre. Blanca es su nombre, ¿no?

¿Y por qué no lo dijisteis?

Porque no soy un hombre de recuerdos.

Sí, el caso es que yo diría también que os he visto antes.

No creo.

La última vez que vi a vuestra madre vos no habíais nacido.

Antes dijisteis que luchasteis al lado de mi padre.

¿Estabais junto a él cuando murió?

Mi madre me contó que mi padre murió luchando por su patria y por su rey.

Dicen que aun malherido, acabó con diez enemigos antes de morir.

¿Lo confirmáis?

Estoy orgulloso de mi padre.

Por eso quiero ser un soldado como él lo fue,

valiente hasta la muerte.

¿Cómo se las apañó Blanca tras la muerte de vuestro padre?

Bien. Se casó otra vez.

¿Y fue feliz?

Todo lo que se puede ser cuando el hombre al que amas ha muerto.

Ella nunca olvidó a mi padre.

¿Sabéis lo que más me duele?

Que mi padre no esté vivo para verme ahora.

Habladme de él, os lo ruego.

Podría contar tantas cosas...

¿Y a qué esperáis?

(CARRASPEA)

A que el tabernero traiga vino.

Son muchas cosas que contar y tengo la garganta seca.

Una jarra de vino. ¿Qué digo una? Dos.

(RECITA) "Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura, que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura de mi razón,

por mí no osa mostrarse;

que en tal contradicción no está segura".

Conocéis los sonetos del gran Garcilaso.

Sois una mujer sorprendente,

además de hermosa.

Pero habladme de vos.

¿Por qué os alistasteis?

¿Por qué?

Pues porque un hombre, si lo es,

tiene que luchar por la gloria de su patria.

Solo siento no poder partir en el San Juan.

Es un santo al que tengo especial devoción.

Ir en un barco con su nombre iba a darme suerte.

¿Y por qué no zarpáis en él?

Los hados del destino.

Una fuerte tormenta me impidió llegar a tiempo de alistarme.

Casi no salgo de Badajoz de tanto como llovía.

(PASADO) "Vuestros ojos son corales.

Vuestros pechos, esculpidos en el mármol de los dioses.

Qué cosas más bonitas me decís, por Dios.

Seguid.

No paréis".

Fue una noche terrible.

Cayeron chuzos de punta, esquivé más de un rayo...

(PASADO) "Diosa de mis sentidos.

Os deseo.

Os deseo. -Y yo a vos.

Seguid.

Seguid. -Os deseo.

Os deseo.

Cabrón, ¿qué hacéis con mi hija?

Sacar conclusiones sería prematuro. No... No es lo que parece, lo juro.

-¿Encima me habláis en rima?

Dios".

Corrí para llegar a tiempo, pero cuando llegué

el San Juan ya estaba completo.

Al final embarcaré en el San Esteban.

Confío en que este santo me proteja.

A mí y a todos estos hombres.

Todos buscan un amor del que despedirse.

Y parece que vuestra amiga no os olvida.

Si tiene que rabiar, que rabie.

Os lo ruego, estoy casada.

Amelia, me quedan pocas horas para partir.

Y tal vez morir,

sirviendo a la patria y a la Santa Madre Iglesia.

No perdáis la esperanza. Seguro que sobreviviréis.

Ah, que sois adivina.

Me gusta vuestra predicción. No, yo...

Amelia,

cuando uno marcha a la guerra,

sabe que tiene una cita con la muerte,

y no siempre se puede esquivar.

Pero yo no tengo miedo a la muerte, Amelia.

No, yo tengo miedo a morir sin antes haberos amado.

Quiero que compartáis conmigo esta noche.

Así, cuando la parca venga a buscarme

en heladas aguas extranjeras,

me hallará feliz,

con una sonrisa en los labios porque...

os habré...

os habré conocido.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí? Hola, Julián. ¿Todo bien por ahí?

Eh... bien, bien, todo bien.

Esta noche resolveremos todo, tranquilos.

Precisamente nos pillas saliendo para ver a Lope.

Id con cuidado.

Hasta luego.

¿Qué? ¿Cómo va la cosa?

Dice que bien, pero no lo creo. Lo noté nervioso.

Hombre, uno no viaja al siglo XVI todos los días.

Si tienen algo que decirme, díganmelo.

Con todo el respeto, señor, creo que deberíamos ir en su ayuda.

No. Confío en ellos.

Si Mahoma no viene a la montaña, la montaña irá a Mahoma.

(Risas y barullo)

¿Habéis visto a mi mujer?

¿Por qué debería haberla visto? Nos servisteis vino hoy mismo.

¿Sabéis a cuánta gente serví vino estos días?

Ya veo quién es el gallego de la taberna.

(HABLA PORTUGUÉS)

Sí, sí. La procuro, la procuro.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

Gracias.

Tiene huevos.

¿Qué es lo que tú dices? Non quero problemas na miña taberna.

(CONTESTA EN PORTUGUÉS)

(LOPE) (SUSURRA) ...corales.

Vuestros pechos...

esculpidos en el mármol de los dioses.

(Golpes en la puerta)

¿Quién llama? Servicio de habitaciones.

¿Qué es eso de servicio de habitaciones?

Lo que me sale de los cojones.

A ver si vais a ser el único que puede hablar en verso.

¿Se puede saber qué haces?

No tienes derecho a meterme en mi vida.

¿Cómo que no tengo derecho? Mujer,

no deja de ser vuestro esposo. Sí, y un esposo muy enfadado

que os va a partir la boca como no os calléis.

Os lo aviso, no cometáis ninguna locura.

Mirad que estáis ante un hombre que conoce la cárcel y sus durezas,

que sabe manejar la espada,

que ha combatido, herido

y matado en batalla por España.

Ya, pero nunca has estado en unos billares en Carabanchel.

Pero ¿qué has hecho?

¿Tú qué estabas haciendo, Amelia?

Quedamos donde Gil Pérez y no aparecéis ni tú ni Alonso.

Sí, lo siento, pero no tenías que pegarle.

¿No había que dejarlo inconsciente? Así me ahorro el cloroformo.

Serás del siglo XXI,

pero no eres menos machista que los hombres del XIX.

¿Eh? ¿Machista? ¿Yo?

Tiene gracia. ¿Y este? Este tío ha raptado a su mujer

y va a tener 14 hijos de media docena de mujeres distintas.

¿Cómo escribió, si se la pasó follando?

Era otra época. Un cabrón es un cabrón

en el siglo XXI y en el XVI, y una ingenua lo mismo.

¿Me estás llamando ingenua?

¿Eh? ¿A mí? Sí, a ti, Amelia.

Te estoy llamando ingenua a ti.

Quédate preñada, anda, y a ver cómo lo explicas.

"No, que el padre el Lope de Vega". Venga, hombre.

Si dices eso en tu época, vas a un convento,

y si lo dices en la mía, a un psiquiátrico.

(RESOPLA)

Mira, Amelia,

he aprendido en dos viajes en el tiempo

que las mujeres habéis evolucionado,

pero los tíos seguimos queriendo básicamente lo mismo,

ya se llame Lope de Vega o Paco Domínguez.

¿Quién es Paco Domínguez? Uno del instituto

que se llevaba a todas las tías de calle. Era mi ídolo, de hecho.

Joder.

¿Te duele? Un poco, sí.

Venga, anda, vamos a poner a salvo al figura.

A ver.

(Marcación en el móvil)

(Señal de llamada)

Gil Pérez. No, no ha habido ningún cambio de planes.

Vamos para allá con Lope.

Hasta luego.

¿Y este quién es?

Yo sé quién es y me temo lo peor.

¿Qué dice esa nota?

"No os preocupéis, que habrá un Alonso en el San Esteban".

Me ha mentido. Alonso me ha mentido.

¿Qué está pasando aquí?

Os presento al otro Alonso de Entrerríos, hijo de nuestro Alonso.

Lo vimos en la fonda y hablamos con él

y Alonso me juró que no lo conocía.

No podemos dejar que Alonso vaya en ese barco. Moriría.

¿Y saltarnos las normas del Ministerio?

Es nuestro compañero y es su hijo.

Y los jefes no tienen por qué enterarse.

No sabes cuánto me alegra oír esas palabras.

¿Y usted?

Ah, no, no. Yo soy como esos tres monitos.

Ni oigo maldad ni veo maldad ni digo maldad.

Vamos, que soy una tumba.

¿Qué haces?

Asegurarme de que duerma toda la noche.

Por si acaso, cierra el candado de la puerta,

no sea que se despierte, le dé por aparecer en el siglo XXI

y acabe escribiendo musicales.

¿Qué tal ese catarro, Angustias?

Vamos, enséñeme lo que trae en esa bolsa.

-No. -Por favor.

Quedará entre nosotros, pero no puedo permitir

que traiga nada de valor de su época.

¿Quiere ver lo que traigo?

Pues tenga.

¿Y esto?

¿Esto qué es?

Recuerdos del hombre que amaba.

Para mí no hay nada de más valor que eso.

(Risas y barullo)

¿Seguro que estará aquí?

Mira, allí.

Alonso.

(EBRIO) Dejadme en paz.

Si venís a darme un sermón, desandad el camino.

Alonso. Dejadme en paz.

Por las fechas, mi mujer sabía que estaba embarazada

cuando me iban a ajusticiar.

Quería decírmelo.

(RECUERDA) "Quiero que hagas una cosa por mí.

Lo que sea.

Sigue tu vida.

Alonso.

Olvídame, te lo ruego.

No va a ser fácil".

Quería decirme que estaba embarazada y se calló.

Se calló para que yo no muriera con la pena...

de saber que no iba a conocer a mi hijo.

Y ahora que lo he conocido,

mi hijo va a morir sin saber que ha conocido a su padre.

No tienes por qué hacer esto.

Sí, hay otras soluciones. No, no las hay.

No voy a dejar a Blanca sola.

Ya me perdió a mí. No voy a permitir que pierda a su hijo.

Si es un crío.

Se ha emborrachado con un vaso de vino.

¿Y cuántos llevas tú?

Muchos más.

Mi mujer le contó que me mataron en el campo de batalla.

No...

No ejecutado por desobedecer órdenes.

Mi hijo se cree que soy un héroe.

Nosotros sabemos que lo eres. ¿Qué voy a ser un héroe?

Estos hombres sí que son héroes, héroes que van a morir,

héroes que van a morir y nadie lo va a saber.

¿Y nosotros venimos aquí a salvar a ese malnacido de Lope?

¿Se lo merece, por muy bien que escriba?

Y si se lo merece él, ¿por qué no se lo merece mi hijo?

¿Ahora me entiendes cuando llamo a mi mujer?

Yo soy un soldado y los soldados obedecemos órdenes.

La historia dice que un Alonso de Entrerríos debe morir,

pues morirá.

Mi acción no cambiará la historia. ¿Obedeces órdenes?

Obedece esta: te ordeno que vengas con nosotros.

Jamás. Soy tu superior.

Así le va a ir a España.

Mujeres mandando a hombres.

Habrase visto tamaña necedad.

Esto es un sin Dios.

A veces le daría con una silla en la cabeza.

Esa es una buena idea.

Joder, no me pego con nadie desde que era un crío

y esta noche llevo dos.

Hala, asunto arreglado. ¿Tú crees?

Has atacado a un soldado español por la espalda.

Eso no es luchar con honor.

Necesito dos hombres que nos ayuden a llevarlo a su barco.

Yo. -Aparta, imbécil.

Lo haré yo. -Por encima de mi cadáver.

Esto es España, ¿ves?

Mucho hablar de honor, pero si hay pasta de por medio...

Venga, anda.

Que si tenemos que esperar que nos echen una mano estos...

Ven "p'acá", anda, ven "p'acá".

Vámonos.

El sombrero se lo regalé yo.

Estaba guapísimo con él.

La colonia es la que siempre usaba.

Así podré recordar cómo olía.

Lo siento mucho, Angustias.

Debería haber confiado en usted.

Mi marido era agente del Ministerio. -Sí, lo sé, lo sé.

Y de los buenos. -Ya podía serlo.

No paraba en casa.

Yo creía que era...

un conserje en Gobernación. Nunca me habló del Ministerio.

Pero un día se dejó la cacerola con la comida y lo seguí.

Antes no había las medidas de seguridad de ahora.

Y descubrí que viajaba por el tiempo.

Me quedé pasmada.

(LLORA)

Pero cuando me pasmé del todo

fue cuando descubrí que tenía otras dos esposas.

Una en el siglo XVI, en Cartagena de Indias,

y otra en 1789, en Zaragoza.

Era un no parar lo suyo. -Qué bárbaro.

Don Salvador se enteró.

Le debí de dar pena y me reclutó en el 2005.

Y no volví a ver a mi marido nunca más.

Luego me enteré que murió solo,

enfermo, en nuestra casa.

Lo siento de verdad.

Nunca le perdoné que me engañara.

Yo era secretaria, que en 1900 era un lujo.

Y lo dejé por estar en casa.

Luego, con el tiempo,

me daba pena imaginarlo solo,

sin nadie que lo cuidara en sus últimos momentos.

Ahora ya tengo la conciencia tranquila.

Tenga. -Gracias.

(SUSPIRA)

Creo que necesito que me dé un poco el aire.

(Pasos alejándose)

¿Se encuentra mejor, Angustias?

¿Tanto como para trabajar a estas horas de la noche?

-Sí, estoy mejor.

Vaya.

Veo que he vuelto a perder la apuesta.

No, no la ha perdido.

Angustias estaba acatarrada sin más.

(Canto del gallo)

Han zarpado sin mí.

¿Qué hora es? -Ya es mediodía.

Mi barco ya estará en altamar. -Pues ya sabéis lo que os espera.

No me importa la muerte, sino no ser digno hijo de mi padre.

¿Dónde estamos?

En el camarote de Gil Pérez.

(SE DUELE)

(Graznidos de gaviotas)

Ya es de día.

¿Ha zarpado ya el San Esteban?

Hace cuatro horas.

¿Mi hijo iba en él? No.

Si lo pillan morirá igual y lo hará sin honor.

No te preocupes.

Gil Pérez nos ha echado una mano.

Tu hijo zarpará en el San Juan con nuestro amigo Lope.

Ningún Alonso de Entrerríos morirá luchando con la Armada Invencible.

Según la historia uno ha de morir. Ya.

No sé si hemos cambiado así la historia,

pero si te digo la verdad, me importa un huevo.

¿Y Amelia?

Fue la que dijo que había que salvar a tu hijo.

¿Es eso cierto? Lo es.

Para que luego te quejes de que las mujeres manden.

No me quejé. ¿Yo cuándo me he quejado?

Anoche te quejabas. No había forma de que entraras en razón.

No me acuerdo de nada. No me sorprende.

Te habías bebido media taberna. (SE DUELE)

Tengo la espalda como si me hubieran dado un espadazo.

Fui yo.

Te aticé con un taburete. No me quedó otro remedio.

Toma, anda.

Trágate esto. Te vendrá bien.

Gracias.

Por todo.

No hay de qué.

Además, no todo va a ser salvar a famosos como Lope de Vega, ¿no?

Pena de muerte.

No.

Conmutada si os enroláis en otro navío, como el San Juan,

que zarpa mañana a esta misma hora. -Terco es el destino.

En el San Juan iba a partir, pero estaba la lista llena.

Una pelea en una taberna ha dejado plazas libres.

¿Aceptáis o no? -Pues claro.

Claro. ¿Pensáis que soy un necio?

(Rebuznos)

¿Puedo... retirarme?

Esperad ahí un momento.

Alonso de Entrerríos, ¿no? -Sí, señor.

Pena de muerte. -No.

Pena de muerte que queda conmutada si os enroláis en otro navío,

como el San Juan, que zarpa mañana a esta misma hora.

Gracias, señor, gracias. -Basta, basta.

No seáis tan zalamero.

Tengo además una orden que debéis cumplir.

Lo que sea. -¿Veis aquel hombre?

Ni se os ocurra despegaros de él.

Debe embarcar con vos en el San Juan como sea.

Si no lo conseguís,

no os librará del verdugo ni el mismísimo rey.

Os juro que no os fallaré.

Permitid que me presente.

Alonso de Entrerríos, de Sevilla.

Félix Lope de Vega, de Madrid.

¿Vamos al San Juan? -Vamos.

Eh... Espera.

Antes... Antes podríamos ir a un lugar.

¿Eh? Un lugar en el que el vino es excelente y las mujeres...

parecen ángeles caídos del cielo. -No pisaréis una taberna ni loco,

os lo aseguro.

Son órdenes. Hay que ir derechos al barco.

Vos decidís cómo subir a él,

andando o a rastras después de un buen zurriagazo.

Creo que prefiero hacerlo andando.

¿Os gusta el teatro?

Nada.

-Pues bien empezamos.

Gracias por todo. No hay de qué.

Ojalá pudiera salvar más vidas,

con tantas como se van a perder estos tiempos.

¿Podemos irnos ya? No soporto estar en un barco.

Haced llegar mis saludos a Ernesto.

¿Lo conocéis? Oh, desde siempre.

¿Ah, sí? Pues una curiosidad, ¿no sabréis...?

De qué época es Ernesto.

Eso.

Hay dos preguntas en el Ministerio de las que nadie tiene respuesta.

Una es el origen de Ernesto.

¿Y la otra?

Por qué Di Stéfano jugó en el Real Madrid

si había fichado por el Barcelona. (RÍE)

Que tengan buen viaje.

Han hecho un buen trabajo. Adiós.

Adiós. Adiós.

Tranquilo.

Nadie sabrá lo de vuestro hijo.

Gracias.

Si no nos ayudamos entre nosotros tal como están las cosas,

apaga y vámonos.

Si alguna vez necesitáis cualquier cosa, por pequeña que sea,

me tendréis a vuestro lado.

Cuidado con el cráneo.

(Pasos acercándose)

Señor.

¿Puedo pediros un favor?

Vos teníais un libro de las puertas, ¿no?

Tranquilo. Daos prisa.

Tenemos que informar a los jefes y estoy deseando llegar a casa.

Gracias.

Entonces ¿no tienen nada más que decirme?

No, señor. Nada.

No, señor. Como le hemos dicho, Lope de Vega está a salvo.

Aunque con su carácter, no sé si llegará a viejo.

Llegará. Si no, tendremos que volver a actuar.

Pues, por favor, manden a otros. Es insoportable,

engreído, mujeriego... Tampoco hay que exagerar.

-Muy bien, pueden retirarse.

Nos ocultan algo. Opino lo mismo.

¿Gil Pérez se ha quejado sobre cómo hemos llevado esto?

No, todo lo contrario.

He chateado con él y dice que todo correcto,

que es una patrulla excepcional. Ajá. Entonces, caso cerrado.

¿Vamos?

Señor, ¿puedo preguntarle una cosa? Claro.

¿No cree que estos tres nos ocultan algo?

Estoy seguro de ello.

Pero ¿quién no oculta algo en este Ministerio?

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

Hola, cariño. ¿Estás sola?

¿Y con quién iba a estar, "tontochorra"?

(RÍE) No,

como tienes ese amante anónimo que te llama de vez en cuando, no sé...

¿Cómo estás? Bien, bien. Estoy bien.

No hay mucho trabajo esta tarde.

Cuéntame, ¿qué tal la mañana?

-Otra vez para Atapuerca.

Cómo odio este trabajo.

¿Alonso de Entrerríos? ¿Quién me llama?

Venid.

Tenéis que coger mejor la espada.

No levantes tanto la empuñadura y mejora la defensa.

¿Eh?

¿Sabes nadar? No.

Pues tienes que aprender sin falta.

¿Y tu madre, cómo está?

Bien.

¿Por qué me preguntas tantas cosas?

Porque soy un hombre curioso.

Toma. Llévale esto a tu madre.

(Monedas tintineando)

¿De quién le tengo que decir que es el regalo?

De un amigo de la familia.

Anda, llévaselo y luego vuelves a jugar.

-Venga, vamos.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(RECUERDA) "El caso es que yo diría también

que os he visto antes".

(SALVADOR) En 1940 Hitler se entrevistó con Franco en Hendaya

para negociar la entrada de España en la II Guerra Mundial,

guerra en la que nuestro país al final no participó.

España estaba en la más absoluta miseria.

-Todo eso ya lo sabemos. ¿Cuál es el problema?

Hemos recibido una alarma de 1940.

¿Malas noticias? -Las peores.

-¿Dónde estabais? -Salimos

por si venían los compañeros. -Si no han vuelto de Francia

es que están muertos. -Llamada urgente del Ministerio,

repito, llamada urgente del Ministerio.

Juan, nos vamos para volver. -Volver ¿adónde?

Alguien quiere reescribir nuestra historia y no lo consentiremos.

-En España se estudia alemán en todas las escuelas.

Saber alemán es esencial para el futuro de nuestra juventud.

(LOLA) El Ministerio os tiene engañados, Amelia.

¿Preservar el pasado?

Cuando acabemos la misión, volvemos y sabremos de tu familia.

No sé si quiero saberlo, Julián.

(LOLA) Aquí dentro hay una puerta del tiempo, una sola.

Yo puedo enseñarles cientos.

Traidora.

Tienen que impedir que España entre en la II Guerra Mundial.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 2: Tiempo de Gloria - Ver ahora

4. Capítulo 3: "Cómo se reescribe el tiempo"

En "Cómo se reescribe el tiempo", Amelia, Julián y Alonso deben evitar que régimen nazi intente cambiar la Historia. Para ello, viajan hasta Montserrat para que Himmler no consiga hacer uso de las puertas del tiempo. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 3: Cómo se reescribe el tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

(NARRA) "Soy Amelia Folch.

Tengo 23 años y sin embargo he salvado la vida del Empecinado.

(Disparo)

He conocido a Lope de Vega.

Y he visto la Armada Invencible.

Viajo por el tiempo como quien se sube a un tranvía.

Pero no puedo contar mi secreto.

Ni siquiera a quienes más quiero, mis padres".

Señorita, ¿puede dejar de moverse?

Hija, últimamente no sé qué te pasa,

pero siempre tienes la cabeza en las nubes.

"Aquel día, después de disimular en casa,

viajé hasta el Ministerio.

Julián se entrenaba en el arte de la guerra.

Alonso por su parte se afanaba en ponerse al día

con las costumbres del siglo XXI".

Yo salvo vidas, no las quito.

Hay misiones en las que todo puede torcerse

y pocas vidas salvará si no salva primero la suya.

Pues esperamos que no se tuerzan.

Madre del amor hermoso, qué bellezas.

"A veces incluso teníamos tiempo para celebraciones".

¡Una vela! Quien quiera saber

la edad de Velázquez, a la Wikipedia.

Para ser del siglo XVII estás estupendo.

Uno que sabe cuidarse. Pues sí.

Venga, va. Uno, dos y... tres.

(VARIOS) ¡Bien!

"De haber sabido lo que se nos venía encima,

no nos hubiéramos reído tanto".

(Ladridos)

¡Vamos!

¡Ah!

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

¡Ah!

(HABLA EN ALEMÁN) ...Heil Hitler!

(Repiqueo de campanas)

¿Dónde estabais? -Salimos fuera

por si venían los compañeros.

Si no han vuelto de Francia es que están muertos.

Como vosotros si no salís ya.

Aquí tenéis la documentación

y los billetes de avión a Brasil. Allí nadie os buscará.

Y unos euros para gastos.

¿Euros? ¿Y qué ha pasado con las pesetas?

Una larga historia.

¿Preparados?

Suerte.

Así que esto es el futuro.

Vamos. La pensión está a dos calles de aquí.

Escúcheme atentamente porque no se lo voy a volver a repetir.

Le prohíbo tajantemente que escriba cartas al director

en ningún diario. -¿Ni en revistas especializadas?

Tampoco. -Están restaurando mal mis obras.

Están demasiado iluminadas.

Parecen... una serie española de televisión.

Bueno, pues se aguanta.

Yo descubrí la perspectiva aérea, me anticipé al impresionismo.

Soy el gran Diego Velázquez. -Y yo el gran jefe del Ministerio.

Pero... Mire, seré claro.

Le pasé que se pintara la Cruz de Santiago en "Las Meninas",

pero ni una más. -Me dieron la Cruz de Santiago.

Tres años después de pintar el cuadro,

cuando no tenía fuerza ni para sostener los pinceles, hombre.

¿Qué se cree,

que no sé que usó una de las puertas para pintarse la dichosa crucecita?

(INTERFONO) "Llamada urgente desde Madrid. Año 1940".

Está bien.

Puede retirarse.

Ni una más.

(Teléfono)

Sí.

¿Está seguro?

Bien.

Sí, mándeme la documentación a mi despacho cuanto antes.

Gracias.

¿Malas noticias?

Las peores.

-Traigo comida de la China.

Hoy hay restaurantes de todas las partes del mundo,

pero el chino era el único abierto. Además era barato.

Mejor. No andamos para muchos gastos.

Mira, arroz, fideos con gambas...

y de regalo una galleta de la suerte.

No, no te la metas entera en la boca.

Me han dicho que dentro lleva un mensaje.

¿Un mensaje de quién? -Del papa de Roma, no te jode.

"Un viaje de miles de kilómetros empieza por el primer paso".

Coño, ni que fueran adivinos estos chinos.

¿Qué? ¿No vas a abrir la tuya?

"El amor y la tos no se pueden ocultar".

Mira, eso sí que es irrebatible.

Juan.

¿Qué te pasa? ¿Qué estás ocultando ahí?

Lola nos prohibió traer nada del pasado.

Es solo una foto de mi familia.

Es la única forma de recordarlos el resto de mi vida.

Juan, nos vamos para volver. -Volver, ¿adónde?

¿Quién nos esperará?

¿Quién nos recordará?

Estamos vivos, ¿no? ¿Qué más se puede pedir?

Venga, vamos a comer.

¿No es un horror, Alonso? Dímelo.

Pues a mí me gusta. Muestra la grandeza del ejército español.

¿Español? Pero si la mayoría eran mercenarios.

Lo vi en un documental. Os aseguro

que los españoles somos el alma de los Tercios.

Bueno, Espínola era genovés.

Él ganó la Guerra y lo nombraron Grande de España.

Hubiera sido un honor luchar junto a ese Espínola,

estar pintado en ese cuadro.

Yo me fui de Flandes con una derrota.

(Buscapersonas)

El jefe.

Es que esto...

Yo... Yo no he pintado esto.

(SALVADOR) En 1940 Hitler se entrevistó con Franco en Hendaya

para negociar la entrada de España en la II Guerra Mundial,

guerra en la que nuestro país al final no participó.

¿Y por qué no?

España estaba en la más absoluta miseria.

Solo había pasado un año desde el final de la Guerra Civil.

Otros dicen que fue porque Franco pidió a Hitler

demasiado a cambio: Gibraltar, Marruecos, Guinea y Orán.

Un poco más y le pide Berlín.

Todo eso ya lo sabemos.

¿Cuál es el problema?

Hemos recibido una alarma de 1940.

Alemania ha enviado 5.000 toneladas de trigo a España

y se rumorea que hay una carta de Hitler

aceptando parte de esas condiciones de las que hablaba Irene.

(ERNESTO) Pero ¿qué le podía ofrecer Franco a Hitler?

No tenía armas ni un ejército potente.

Eso es lo que quiero averiguar.

Como ustedes saben bien,

Hitler visitó Madrid para hablar de esas condiciones

antes del encuentro en Hendaya.

Luego viajó a Montserrat.

¿Montserrat? ¿La Abadía de Montserrat?

La misma. Estaba convencido de que allí estaba el Santo Grial.

Por los clavos de Cristo.

Sí, esos también los buscaba, no crea.

-Los nazis creían en el poder de las reliquias,

la lanza con la que Longinos hirió a Cristo o el Arca de la Alianza.

Eso me suena.

Alguien quiere reescribir la historia y no lo consentiremos.

Ernesto, usted habla alemán.

Debe viajar con Irene inmediatamente al Madrid de los años 40

y averiguar lo que quiere Himmler.

Supongo que se hospedará en el Ritz.

Sí, eso no ha cambiado.

De momento.

(HOMBRE) Bienvenido a España.

"Willkommen in Spanien". -Danke.

-Para que se sientan como en casa,

les hemos preparado unas especialidades bávaras.

(HIMMLER) (HABLA EN ALEMÁN) -Tiene un aspecto espléndido.

Ah, dígale que me alegro.

"Nein", eso lo he dicho yo.

El... (NOMBRA EN ALEMÁN) ...es este gran albondigón.

Ah.

El menú se completa con... (NOMBRA EN ALEMÁN)

(CONTINÚA HABLANDO EN ALEMÁN)

Habla usted en un alemán impecable.

-En España se estudia alemán en todas las escuelas.

Saber alemán es esencial para el futuro de nuestra juventud.

(HABLAN EN ALEMÁN)

¿Puedo servir?

Sirva, sirva, que yo tengo que hablar con estos señores.

Estas son las últimas peticiones del Generalísimo Franco.

(OFICIAL TRADUCE AL ALEMÁN)

Las estudiaremos con mucho gusto. (ANFITRIÓN) Perfecto.

Mañana pasaré a las 16:00.

Hemos preparado en su honor una corrida.

¿Corrida? -Sí, sí,

pero con los mejores toreros.

Ah.

Marcial Lalanda, Pepe Luis Vázquez

y Rafael Ortega "el Gran Gallito".

¿Gallito?

Venga usted.

Ayúdeme a explicar esto.

Corrida de toros.

Fiesta nacional.

(HABLA EN ALEMÁN)

Hombres luchando contra toros.

Sí, sí, sí.

¿Qué ha dicho? -Que irán encantados.

Yo no lo hubiera traducido mejor.

(HOMBRE) (TOSE)

La galleta china tenía razón.

El amor y la tos no se pueden ocultar.

Lárgate, Luis.

¿Y dejarte aquí solo?

No, ni lo pienses.

Como sea, pero te vienes conmigo. -No seas imbécil.

No me dejarían embarcar en este estado.

No puedo dejarte solo con esta fiebre.

Estás ardiendo.

Cuando salgas,

dile al tipo de la pensión que llame a un médico.

Pero vete ya, que vas a perder el avión.

Te dejo esto para que te apañes cuando te pongas mejor.

Aguanta.

(Puerta cerrándose)

¿Es muy importante lo que tiene que decirme?

Podría serlo.

Cuénteme.

Siéntese, mujer.

Ha llamado uno de nuestros agentes de interior.

Hace una hora ingresaron a uno en un hospital.

Deliraba y hablaba de una puerta del tiempo.

¿Y no será un loco o un fan de la ciencia ficción?

Mire.

Esta es su foto en el hospital, hecha esta misma mañana.

Y esta, una foto que llevaba encima.

Es de 1940.

1940.

Todo nos conduce al mismo año.

Bien.

Que Amelia y su gente vayan a verlo, inmediatamente.

Viajar por el tiempo siendo alérgico a las gambas,

eso sí que es una temeridad.

No sé de qué me está hablando.

De esto.

Tenemos prisa, así que ya podéis confesarlo todo.

Tranquilo, Alonso.

Cuéntenos cómo ha llegado aquí desde 1940.

Estaré enfermo, pero no loco.

No se puede viajar en el tiempo. Sí, sí que se puede.

Nosotros lo hacemos, sin ir más lejos.

Así que estoy seguro de que no está loco.

Pero si no colabora,

podemos encerrarlo en un manicomio de por vida.

¿Seguro que funcionará?

He sintonizado la frecuencia con mi móvil.

Oiremos todo lo que Himmler diga desde su habitación.

No se oye nada. No habrán vuelto de la corrida.

Aquí están.

(HIMMLER) (HABLA EN ALEMÁN)

¿Qué ha dicho? -"Qué asqueroso espectáculo".

"Gallito es un cabrón asesino".

Donde esté Auschwitz... Ese sí es un espectáculo para toda la familia.

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Le traen un telegrama.

(HABLA EN ALEMÁN)

"Todo va como queríamos".

(HABLA EN ALEMÁN)

Así que aceptarán las condiciones de Franco.

Mierda.

(HABLA EN ALEMÁN)

"Iremos a Montserrat a por el grial de los griales".

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(TARAREA)

(TARAREA)

(CARRASPEA)

(TARAREA) (CON GALLO)

Qué horror.

Chiquetete cantaría a Wagner con más solemnidad. Apague eso.

¿Por qué los nazis aceptarán lo que pide Franco?

¿Qué han averiguado?

No sabemos si en Montserrat está el Santo Grial,

pero sí hay una puerta del tiempo. Claro.

El grial de los griales.

Aceptan las condiciones porque quieren esa puerta.

¿Y por qué saben de una puerta que nosotros desconocíamos?

Por Lola Mendieta.

Hola.

¿Vienes solo? ¿Dónde está tu compañero?

Vi cómo lo mataban escondido entre los matorrales

y huí sin hacer nada, como un cobarde.

Lo importante ahora es que está vivo y que vas a salir de este infierno.

Démonos prisa. Himmler ya está en Madrid y pronto irá a Montserrat.

Él no sabe nada, ¿no? -Desconoce la puerta del tiempo.

Él va en busca del Santo Grial.

O por lo menos eso es lo que cuenta la historia.

La historia.

Me encantaría poder viajar en el tiempo y cambiarla, te lo juro.

Es lo que estamos haciendo.

Sí, es lo que estamos haciendo. -Vamos.

Madrid está lleno de espías.

¿Y Juan y Luis? -Están a salvo.

Salgan de inmediato para Montserrat.

Destruyan esa puerta antes de que la encuentren los nazis.

Ustedes viajarán a Hendaya.

Si no consiguen destruir la puerta,

deben impedir que España entre en la II Guerra Mundial.

Como sea.

Parezco un fantoche.

Sin quejas, que no quiero pensar cuando vayamos a conocer a Viriato.

Sabía que tenía que llegar algún día,

pero viajar a mi propio futuro me aterroriza.

En 1940 tendré más de 80 años.

Eso son solo 60 años después de vuestra época.

Imaginaos cómo me siento en cada viaje.

Casi es mejor viajar lejos que cerca.

Los recuerdos son los que matan. Tienes suerte

de que no se pueda viajar al futuro.

Así nunca sabrás qué será de tu vida.

El futuro no me importa tanto como mi pasado.

Y a veces demasiado, sí.

Además, pasado, futuro... ¿Qué más da?

Un buen soldado debe olvidar su pasado

y saber que quizá no tenga futuro,

porque lucha por su vida como si cada día fuese el último.

Desde luego, Alonso, para animar a la gente eres único, macho.

Venga.

No entiendo. El sitio donde nos esperan está...

Está a dos calles de aquí.

También es casualidad que nos vengan a buscar a mi barrio.

Por favor, ¿me da algo?

Es para comer. Sí.

Aquí tiene. Gracias.

Nunca había visto tanta pobreza.

Acaba de terminar la Guerra.

La gente tenía hambre y había poca comida.

La que les daban con la cartilla de racionamiento.

Me lo contó mi abuelo.

Cómo ha cambiado todo. Oye.

Juraría que eres tú.

Cuando ayer salí de casa estaba a medio pintar.

Iba a presidir el salón.

¿Entramos a preguntar?

No.

Tenemos una misión que cumplir.

(SUSURRA) Llega tarde al Ángelus.

Aquí.

Vamos.

Lo siento.

-¿Lola cómplice de los nazis?

Imposible. Ella está salvando vidas y se está jugando la suya.

La suya y la de media humanidad.

Si los nazis localizan esa puerta vendrán al presente

y conseguirán armas y tecnología moderna.

¿Sabe lo que eso significaría?

Que ganarían la II Guerra Mundial

y eliminarían a quienes no comulgamos con sus ideas.

No me lo cuente. Tengo experiencia en ese tema, se lo aseguro.

¿Qué harán conmigo?

Lo estudiaremos. Ahora retírese.

¿Puedo llevarme la foto?

(ANGUSTIAS) ¿Permiso? -Como si lo necesitara.

¿Sabemos qué le pasaría si volviese a su tiempo?

No.

¿Quiere localizarme a Espínola? Lo llamo

y o comunica o salta el contestador. -¿Espínola?

Pues sí que están mal las cosas...

Siento la espera. No los esperábamos ya.

Normal. El que nos ha traído debía de tener una cita después.

Es que ese es un loco. Fangeo lo llamamos.

¿Y qué? ¿Qué tal por el 2015? Bueno...

Espero que mejor que ahora, que no hay ni qué comer.

Camino de eso vamos, no se crea.

Para que luego digan que la humanidad evoluciona.

Por los cojones evoluciona. (RÍE)

(Ramas crujiendo)

Alto ahí.

Tirad las armas.

La cagamos. Maquis. ¿Y estos quiénes son?

Estos son unos cabrones.

Repíteme eso si tienes huevos.

Sois unos cabrones.

Muy bien.

Tú lo has querido.

(Disparo sin bala)

Cabrón tú, que haces trampas jugando al mus.

Tú a mí no me ganas al mus ni con capucha, Mariano.

¿Se conocen?

Sí, también son del Ministerio.

O sea, que todo esto era una broma.

Sí, se la hacemos a los que llegan nuevos como vosotros.

Curioso sentido del humor el vuestro.

Si no nos divertimos de vez en cuando, esto sería la muerte pelona.

Anda, vamos.

Ni puta gracia.

Ya estamos llegando.

¿Segura que el traductor no aparecerá por Hendaya?

Me encargué de él. Pasará unas semanas pegado al retrete,

te lo aseguro.

¿Por qué nunca me toca seducir a una mujer,

en vez de a salidos grasientos?

Por lo mismo que vamos a ver a Hitler, y no a Ava Gardner.

Mira, a esa sí la conocí,

pero debo de ser la única que no presume de ello.

Hitler.

Ha habido demasiados cabrones en este mundo

y he conocido a muchos de ellos.

No sabía que fumaras.

Y yo tampoco.

Cuántas veces jugándonos la vida juntos

y aún no sé... De qué época soy.

Sí.

Es tan lejana que ni siquiera la recuerdo.

¿Es usted el capitán Pascual? -A la orden, mi comandante.

Acompáñeme.

(Silbato de tren)

A la orden, Su Excelencia.

¿Dónde está Álvarez Estrada?

Indispuesto, Su Excelencia.

¿Y usted es...?

Capitán Pascual a sus órdenes, Su Excelencia.

¿Dónde sirvió en la Guerra? -Con el general Gil y Yuste,

servicios de información en Álava, Su Excelencia.

Buena referencia.

¿Sabe de la importancia de estas negociaciones?

Sí, Su Excelencia.

Pues en sus manos estoy,

porque yo con el inglés me apaño,

pero con el alemán...

Vaya idioma del demonio.

Puede estar tranquilo, Su Excelencia.

¿Tranquilo?

¿Con Hitler?

Imposible.

Es un estirado.

¿Cómo un cabo puede haber llegado tan lejos?

¿20 de las SS?

Pues la cosa está jodida,

porque nosotros aquí solo tenemos cuatro hombres más.

¿Solo sois ocho?

¿Y guardias civiles cuántos? Los que ve.

Con los recortes del Ministerio,

cuando jubilan a uno no meten a nadie más.

Y las armas son de la guerra con Marruecos.

¿Y cuál es el plan?

¿Tienen lo que les pedimos?

Ahí está la ropa.

Ahí va.

Dos trajes de la Benemérita y para usted uno de monje.

Y los explosivos para volar la puerta.

Ya la llevo yo. No vamos a discutir por eso.

Ah, una cosa más.

En caso de urgencia, tocad las campanas de la Abadía.

¿Y para qué tenemos los móviles? Aquí no valen,

en estos montes andamos fatal de cobertura.

Lo del infierno español viene de lejos.

¿Qué es el infierno español? Nada, un chiste.

Ya se lo cuentas por el camino. Vamos al monasterio.

(Truenos)

(CONTESTADOR) "Aparato hablador de Ambrosio Espínola Doria,

Grande de España.

Si quiere dejar un mensaje, hágalo después de oír la señal".

(Pitido de contestador)

Mensaje para Espínola. Llamada urgente del Ministerio.

Repito: llamada urgente del Ministerio.

(Truenos)

¿Estás preocupada? ¿Y tú no?

Tenemos una misión muy complicada por delante.

No te preocupa solo eso.

Le estás dando vueltas al cuadro de tu familia.

No se me quita de la cabeza.

Ayer mismo estaba posando con mi familia.

Mi madre me regañaba porque no me estaba quieta.

Cuando acabemos la misión, nos enteramos

de qué pasó con tu familia. No sé si quiero saberlo, Julián.

Ahí está.

Una nueva misión nos espera.

Victoria o muerte.

Prefiero lo primero. Y yo.

Vosotros id a ver al prior. ¿Y vos?

Empezaré a buscar.

Con este hábito no sospechará nadie.

Ten cuidado.

¿Y a qué se debe su visita?

Existe la amenaza de atentado por parte de los maquis.

Lo dudo. Nosotros somos gente de paz

y como tal siempre hemos sido respetados.

Un pez gordo del ejército alemán va a visitar este monasterio.

Necesitamos asegurarnos de que no le pase nada.

Hagan lo que quieran, pero no molesten a los hermanos.

Han venido ustedes a la hora del almuerzo.

(Cerrojo de puerta abriéndose)

(Dos disparos)

¡Tiren las armas!

Mira, qué detalle. Este no necesita subtítulos.

He dicho que tiren las armas.

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

Ella viene con nosotros.

¡Eh! ¡Eh!

Hay que hacer algo. Sí,

pero a su debido tiempo.

¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

Si sois tan amable, contadme el chiste del infierno español.

¿Qué haces tú aquí?

Pensar cómo salir.

¡Esperen!

Esperen. Sáquenme de aquí.

Conozco un secreto aún más importante para Himmler.

Aquí dentro hay una puerta del tiempo,

una sola.

Yo puedo enseñarles cientos.

Traidora.

(SUSURRA) No tienes ni idea.

Siento decepcionarlo, pero el Santo Grial no está en Montserrat.

Nuestro único grial es La Moreneta y la costumbre, besarla.

(HOMBRE) (HABLA EN ALEMÁN)

Dígale de mi parte que buen provecho con el cianuro.

Sabe usted alemán. -Estudié en Tubinga.

Mire, sé que no puedo prohibir que pisen esta tierra sagrada,

pero sí puedo encerrarme en mi celda hasta que se vayan de aquí.

Procuren no romper nada.

¿Tenemos que temer a la ira de Dios? -No.

Han de temer a la mía.

Heil Hitler.

Fräulein Lola Mendieta.

No sabe lo contentos que estamos de conocerla.

Sin usted jamás habríamos llegado hasta aquí.

Estarán mucho más contentos cuando sepan del Ministerio del Tiempo.

Allí hay cientos de puertas

que conducen a todos los momentos del pasado.

(HABLA EN ALEMÁN)

Y el tipo del infierno alemán, de mierda hasta las orejas,

le pregunta al tipo del infierno español cómo lo lleva...

No sé qué hago contando un chiste.

A saber qué hacen los nazis con Amelia.

Seguid con el chiste, os lo ruego.

El español le dice que se vive muy bien en el infierno español.

El alemán, a cuadros, le pregunta: "¿No te echan cubos de mierda?".

El español: "En el infierno español si hay cubo, no hay mierda

y si hay mierda, no hay cubo".

Pues no lo entiendo.

Bueno. Igual España ha cambiado mucho desde el siglo XVI.

A peor, por lo que veo.

Parece que ya están aquí.

Vamos.

¿Queréis callaros de una vez?

¡Me tenéis harto con tanta palabrería!

¿Qué haces? ¿Estás loco o qué? (HABLA EN ALEMÁN)

Deberíais luchar mejor. Yo salvo vidas, no las quito.

La primera vida que hay que salvar es la de uno mismo.

Y ahora, vamos a por Amelia.

Como si te tiraras a la piscina.

Heil Hitler. -Heil Hitler.

(HABLA EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

Otra peli de guerra. Qué aburrimiento.

¿Cómo has podido hacer esto?

¿Y tú?

Eres peor que un traidor.

Eres un asesino que va a matar a toda la gente

que ya no podrá salir por esa puerta.

Prometieron dejarme ir al futuro.

La tenemos a usted, fräulein.

No lo necesitábamos.

Pero ¿cómo que no puede venir ahora mismo?

Oiga, que los que están viniendo no son la tuna, ¿eh?

Lo quiero en mi despacho ya.

Espínola. Espínola.

Espínola.

Se ha cortado, Dios.

Orden de evacuación.

Que los funcionarios vuelvan a su época y a sus casas.

Solo servicios básicos y seguridad.

Sí, señor. ¿Y qué hacemos con Juan? -Si no le importa llévelo a su casa.

Yo me quedo con usted. -No, Angustias, usted a su casa.

(Disparos de ametralladora)

Pues creo que me voy a tener que quedar.

(Disparos de ametralladora)

Ay, gracias a Dios.

A Dios y a este artefacto prodigioso.

Hay que darse prisa. Lola les ha hablado del Ministerio.

Pagará por ello, lo juro. El móvil.

Hay que avisar al Ministerio.

(Móvil)

Hallo?

Demasiado tarde. Ya están allí.

Hay que avisar a los "paquis".

Maquis. Bueno, como se llamen.

(NARRADOR DOCUMENTAL) (EN ALEMÁN)

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Ha dicho "guirlache"?

"Fantástico". -Ah.

(HABLA EN ALEMÁN) -"Maravilloso".

Qué barbaridad. Ni que le hubiera tocado la lotería.

(HABLA EN ALEMÁN) -¿Y ahora qué ha dicho?

"Ajá".

Mira, como en español.

Dank, liebe Heinrich. -"Gracias, querido Heinrich.

Danke, mein füher.

¿Y de lo que pedimos, qué?

(HABLA EN ALEMÁN)

Sí a todo.

Pronto llegarán dos batallones de Francia

y viajarán al futuro.

Eso será la victoria definitiva.

(Campanadas)

Qué raro.

Son y 20.

Es que en España no somos tan puntuales como ustedes.

Pero ¿estás seguro de lo que dices?

Sí.

Hablaba con Himmler, estoy seguro.

Ha dicho: "Dank, Heinrich" y ha colgado.

Y ha aceptado todo.

Hablemos con el Ministerio. Ellos sabrán cómo va por Montserrat.

No, estamos fuera de territorio español.

Nuestros móviles no funcionan aquí.

Habría que volver a Irún y no hay tiempo.

Pero Amelia y los suyos están en esta época.

Podemos bajar y llamar desde la estación.

Tienes razón.

Voy a bajar. No.

Podrían llamarte en cualquier momento.

Sería sospechoso que no estuvieras. Yo me encargo.

Pero ¿qué se creen que es esto, las Ramblas?

Montserrat es un lugar de recogimiento espiritual.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Perdón.

(Móvil)

Sí. Irene.

Pues no muy bien, la verdad.

Bueno, si te soy sincero, las cosas van como el culo.

Los nazis han tomado el Ministerio.

¿Y los de seguridad? -Delos por muertos.

¡Silencio!

Hay que reconocer que tiene usted cojones,

ponerse a dibujar ahora. -Si no dibujo, me cago aquí mismo.

Ah, no, entonces mejor siga dibujando.

La de cuadros sin pintar si muero ahora...

Los museos no serán lo mismo.

¿Te he dicho alguna vez que eres un ególatra?

¡He dicho que silencio!

No la toques.

Gracias, Juan. Le debo una.

¿Dónde estará Espínola?

¿Qué vamos a hacer ahora?

Pasar al plan B.

Pero ¿alguien ha calculado lo que puede cambiar la historia...

si matamos a Hitler? Ya.

Pero sabiendo lo que hizo igual la mejoramos.

¿Seguro de lo que vamos a hacer? Sí.

Si los alemanes están en el Ministerio, aquí habrá pocos.

Son buenos soldados. Nosotros no somos mancos, tranquilo.

(HABLA EN ALEMÁN)

Se pregunta cómo irá la cosa ahí fuera.

(Disparos de ametralladora)

Creo que debería preocuparse más de lo que pasa aquí dentro.

(Disparos de ametralladora)

¡Quieto!

Que no se mueva nadie. Soltad las armas.

¡Al suelo! Tirad las armas. Quietos.

(LOLA) Vamos, no hay tiempo que perder.

¿Cómo os atrevéis a hablar, arpía?

El Ministerio ha caído y ha sido por culpa vuestra.

Os estoy ayudando.

El Ministerio tiene sus mecanismos, sus propias fuerzas.

Y yo he enviado a los nazis a una trampa de la que no podrán escapar.

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Y tú de qué te ríes, "tontolaba"?

De que piensen en ganar a nuestro glorioso ejército.

Eso ya lo veremos.

¿Adónde? Al Ministerio.

Solo así sabremos qué está pasando.

Estos serán nuestros escudos.

Espero que los alemanes sean buenos soldados.

¿Para qué, para que nos maten? No,

porque un buen ejército jamás deja morir a su general.

Quedaos con ella. No, ya me quedo yo.

Cuantos más seáis allí, mejor.

¿Estás segura? Sí.

Lo importante es el Ministerio.

Vamos.

(HITLER) Oh. (GRITA EN ALEMÁN) -Perdón.

Perdón, perdón, eh...

(HABLA EN ALEMÁN)

¿Por qué sonríes?

Me preguntaba si alguna vez has matado a alguien.

¿Lo has hecho?

No, no lo has hecho.

Además voy a decirte una cosa. No te conviene matarme,

Amelia Folch.

¿Me conoces? (RÍE) Sí.

¿Qué sabes de mí?

Todo.

Tu padre se llama Enric, tu madre Carma,

y tú eres hija única porque tu madre casi se muere cuando te dio a luz.

Por hoy es suficiente.

Tengo negocios que atender. Con lo que has hecho,

¿crees que te dejaría ir así? No he hecho nada. Me traicionaron.

Yo he salvado vidas,

gente que acabaría ante un pelotón de fusilamiento

de no sacarlos de aquí y que ya no podrán huir.

Cuando los de Napoleón quisieron matar al Empecinado,

¿los ayudaste por el bien de la humanidad?

Los ayudaba con la esperanza de que la guerra terminara antes,

para que España cambiara para bien.

(SUSPIRA) Cuando supe que iban a matarlo,

quise avisarlo, pero ya fue tarde.

El Ministerio os tiene engañados, Amelia.

¿Preservar el pasado? Pero es la historia.

Ajá, y a veces es una mierda de historia.

¿Te imaginas la cantidad de errores que podrían corregirse?

Claro que España ganó a Napoleón.

¿Y para qué?

Para que Fernando VII anulara una constitución que tantas vidas costó,

mientras él estaba de vacaciones en Bayona;

para que volviera y matara héroes, como El Empecinado;

para que nuestros mejores hombres, Goya, Jovellanos...

tuvieran que exiliarse.

No te muevas. No me vas a disparar.

Cuéntame algo más de mí.

Te juro que lo haré,

pero no ahora.

(Disparos de metralleta, gritos)

-¡Quietos! Contra la pared.

(SALVADOR) Por fin, Espínola. -Tranquilo. Fuera está solucionado

y esto lo arreglo en un pispas.

A ver, ¿alguno habla español? -Sí, este.

Pues escucha con atención, porque es la última vez que te lo digo.

Tengo 100 hombres más en los pasillos

y tus compañeros están muertos,

así que rendíos y se os tratará con honor.

¿Entiendes? -¿Y tú entender esto?

No, si hasta el rabo todo es toro.

Diego, despierta.

Diego. -¡Silencio!

Nosotros no rendimos nunca. Solo obedecer órdenes Führer.

Eso se puede arreglar.

O dejáis de apuntar a mi jefe o le rebano el pescuezo.

(ANGUSTIAS) Despierte.

Hay que avisar a Ernesto rápido. Bien.

Que alguien traduzca.

Lo haré yo. -Perfecto.

Dígale que vuelvan a Montserrat. (VA TRADUCIENDO)

Que de camino llame a su jefe para que le diga a Hitler

que todo ha sido un sueño

o lo que le dé la gana,

pero que no quiero volver a verlos ni en fotografía.

¿Y si me jefe no quiere?

Entonces solo le diré dos cosas.

Exacto.

Sus padres.

Mandaré un comando para que los eliminen antes de que se conozcan.

(TRADUCE) -Y el señor Himmler no nacerá.

(TRADUCE)

Vayan con ellos inmediatamente.

Usted, Espínola, puede regresar a Flandes.

Y esté atento al teléfono. -Descuide.

¿Vos sois Espínola,

el que rindió Breda? El mismo.

Un honor luchar junto a un Grande de España.

Vos también sois grande,

aunque no tengáis título.

(Teléfono)

(CONTESTA EN ALEMÁN)

(EN ALEMÁN) Himmler al teléfono.

"Ja".

(HABLA EN ALEMÁN)

No acepta los acuerdos.

¿Qué ha dicho? -Mejor no se lo traduzco.

Vámonos de aquí.

Qué desperdicio de cianuro.

Vamos, dime lo que me quieres decir.

Si lo decís por Lola, estad tranquila.

No os haré ningún reproche.

No me puedo creer lo que estoy oyendo.

Seguro que Lola fue una buena agente del Ministerio.

Hizo que los alemanes cayeran en la trampa.

Pues sí. Hemos salvado al Ministerio,

la puerta y la puta historia.

Esto ya está. Pues explotadla.

Llevaremos a los prisioneros hasta su coche.

No, esperad. Hay que inmortalizar este momento.

Tú, al suelo. Toma.

Anda que no voy a presumir cuando tenga hijos de foto con Himmler.

Ver la cara de un alemán perdiendo... qué placer.

Que se acostumbren, que con Luis Aragonés se van a enterar.

¿Luis Aragonés es otro Grande de España, como Espínola?

Eso es, otro grande. (CHISTA)

Silencio y estaros quietos.

Patata.

(Disparo de cámara de fotos)

(NARRA) "Soy Amelia Folch.

Viajo por el tiempo y acabo de luchar

contra el ejército de Hitler.

Una gran victoria, aunque no hay victoria sin víctimas".

(Puerta cerrándose)

Tengo los datos que me pidió. -Gracias.

¿Seguro que no le traerá problemas? -Me da lo mismo.

Ya le dije que le debía una

y los Vázquez siempre pagamos nuestras deudas.

Iván.

Hijo mío.

¿Padre?

Sí, soy yo,

Juan.

"Juan había descubierto el futuro...

y no pudo soportarlo".

¿De verdad no quiere trabajar con nosotros?

Agradezco su oferta, pero prefiero volver a mi tiempo.

Si tiene algo que decirme,

dígamelo.

Le advierto que si vuelve...

no le espera nada bueno.

Voy a morir, ¿verdad?

No importa.

Quiero ver a mi niño crecer aunque sea un solo día más,

eso vale más que lo que me pueda pasar.

Gracias por todo. -Suerte.

"Yo, como Juan, también quise saber de mi futuro.

En la tienda me dijeron que mi casa estaba abandonada

y que no se sabía nada de mi familia.

Así que solo me quedaba una manera de saber algo.

Nunca debí hacerlo".

¿Sí?

Hay un tipo ahí con una citación judicial a mi nombre,

como responsable máximo del Ministerio.

Eso no es posible.

Este ministerio es secreto de estado.

-Vengo a defender los intereses

de los descendientes directos del rabino Abraham Levi,

autor del "Libro de las puertas".

Erais vos. -¿Protegeréis a mi familia?

-Cinco días, ni uno más.

Al día siguiente, este Ministerio dejará de ser un secreto.

¿Y qué vamos a hacer? Deben viajar a 1491

y salvar al rabino de la hoguera.

¿Y a qué esperamos? No es tan fácil.

(ERNESTO) La puerta 148 está en un permanente bucle temporal.

O sea, como el Día de la Marmota, pero en medieval.

En pie.

Entra su excelencia el inquisidor general don Tomás de Torquemada.

Debo enviarla a una misión a la que jamás la habría enviado.

(SUSURRA) Fijaos. No puede ser.

¿Usted quiere a mi hija Amelia? Claro que la quiero.

Estoy aquí, cenando con ustedes.

(ISABEL DE CASTILLA) ¿Esto qué es?

Abraham Levi está bajo mi protección.

Creo que solo nos queda una posibilidad,

y usted sabe a lo que me refiero.

¡Huid! ¡Guardias!

Obedece.

Ningún hombre se queda atrás. (SALVADOR) ¿Qué se cree,

que no me gustaría que estuviera aquí en vez de en la hoguera?

(SUSURRA) Destruye el diario esta misma noche.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 3: Cómo se reescribe el tiempo - Ver ahora

5. Capítulo 22: "Con el tiempo en los talones"

El primer capítulo de la tercera temporada se cuela en el top 5 de los más vistos. En él, la patrulla viaja hasta San Sebastián para evitar que maten al cineasta Alfred Hitchcock, y lo hacen acompañados de la vuelta de Pacino

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 1: Con el tiempo en los talones - Ver ahora
Transcripción completa

¡Vamos! ¡Hay que salir de aquí!

(Disparos)

(HOMBRE) ¡Jordi!

(Disparos)

(HOMBRE) ¡Venga!

(Ráfagas de disparos)

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Explosión)

(Disparos)

(HOMBRE) ¡Venga!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

(Ráfagas de disparos)

(Ráfaga de disparos)

¡Julián!

(Ráfagas de disparos)

(HOMBRE) Nada duele más que la pérdida

"de un ser querido".

"La muerte iguala a todos los seres humanos,

a los ricos, a los pobres, a los poderosos y a los débiles".

"Pero el recuerdo de Julián Martínez",

que entregó su vida por ayudar a los demás,

debe ser un ejemplo y reconfortar nuestro espíritu.

Descanse en paz.

¡Julián! ¡Vamos!

("El Ministerio del Tiempo")

(TV) "La importancia de esta manifestación del séptimo arte

aumentó en relación con la que tuvo en años pasados".

"Los ritos de las jornadas inaugurales se cumplen".

"El festival ha comenzado".

"Llamativos y atractivos carteles ofrecen los títulos

de las películas que serán proyectadas".

"La primera de ellas será "Los Vikingos",

con Kirk Douglas como primer actor y productor".

"La estrella española...".

El vikingo ha entrado.

Y la Faraona está controlada, así que misión cumplida.

Es guapo el Kirk Douglas, ¿eh?

Los he visto mejores.

¿Te imaginas que llega a pasar algo entre Lola Flores y Kirk Douglas?

Lolita tendría un hoyuelo en la barbilla la mar de atractivo.

Te dije que era una misión sencilla.

No hacías falta. ¿Y perderme

este fin de semana contigo? ¿Estamos locos o qué?

Iba a dártelo más tarde, pero... no puedo más.

Estás guapísima.

Jesús. Te tiene que haber costado una barbaridad.

"Na", tampoco te creas.

Tuve que esperar un descuido del tal José Bonaparte.

¿Has robado un collar de la Corona?

Iban a terminar robándolo en Francia, así que...

Además, a nadie le va a quedar mejor que a ti.

Creía que estaba saliendo con un policía,

no con un ladrón.

(Llaman a la puerta)

¿Alguien tiene que contactar con nosotros?

No, que yo sepa. Vale.

Espera aquí.

No te muevas.

¡Quieto!

¿Qué es esto?

¿Quién coño eres?

Un ruso, no me jodas.

Soy soviético, estúpido.

¿Y esto?

(MUJER) ¡Ah! ¡No!

No. ¡No! ¡No!

¡No! ¡No!

(Puerta abriéndose)

¡Policía!

¡Policía!

¡Llamen a la Policía!

(Radio, noticias)

(Martillazos)

(Tacones acercándose)

¿Cómo lo lleva, jefe?

Quitando que la escayola pica mucho

y que parezco el calvo de "X-Men", de fábula.

No vuelvo a desenroscar una bombilla

en mi puñetera vida, vamos.

Oiga, ¿y a usted qué le ha pasado en la mano?

Me he cortado haciendo gazpacho. Ah.

Pues ándese con ojo, ¿eh?

No resulte más peligroso cocinar que viajar por el tiempo.

(ERNESTO) (RESOPLA) Por favor.

¿Alguien sabe qué pasa con este calor?

(ANGUSTIAS) Con las obras se ha estropeado la calefacción,

y tenemos para rato.

Ya he visto que los obreros son de una empresa privada, ¿eh?

¿No quedamos en que lo harían funcionarios de otra época?

No hay forma. Hacienda obliga a concurso, tres ofertas,

y coger la más baja. No se preocupe.

Tienen prohibido el acceso a cualquier dependencia,

excepto a la máquina de café. Pero por si acaso, vigile, ¿eh?

No hagan alguna tontería y tengamos que lamentarlo.

Angustias, ¿me da algo para rascarme la pierna, por favor?

¿Y el analgésico? Le tocaba hace media hora.

Que sí, mujer, que ya me lo he tomado, que sí.

Es peor que un niño. -Es peor que una madre.

-Secretaria, enfermera... -No calla.

-Que los funcionarios no damos palo al agua.

¿Le ayudo? No, puedo yo.

¿Ha pensado en el sustituto de Julián?

Ortigosa no lo haría mal. (SALVADOR) No.

Está celebrando su aniversario de boda en la Mallorca de 1981.

Más barato todo y sin alemanes.

Eso sí. ¿Y Spínola?

Menos. Acaba de sitiar Aquisgrán. Se ha cogido unos días de permiso.

(ERNESTO) Pues no sé...

Si Pacino ha solucionado lo de su padre...

Bueno, he hablado con él. Dice que está bien donde está.

Le ha costado coger el sitio.

No estropeemos una cosa para arreglar otra.

Además, al final... siempre aparece alguien.

Pero, por Dios, ¿dos semanas de licencia?

Lo que necesitamos ahora es trabajar,

no quedarnos en casa lamiéndonos las heridas.

Va, Amelia... No se me va de la cabeza.

Ni a mí tampoco.

Pero tenemos que recordar a Julián con honor.

Sin él, la misión hubiera sido un fracaso.

Nunca entenderé que la vida de un poeta sea tan importante.

Bueno, si Miguel Hernández hubiera muerto en Teruel, no...

no se habría casado con Josefina

ni hubiera escrito "Nanas de la cebolla"

ni "Viento del pueblo". Es triste.

Viajemos al siglo que viajemos,

siempre es lo mismo: españoles matándose entre sí.

"El duelo a garrotazos" de Goya...

Año tras año y siglo tras siglo.

Es una guerra civil constante

con miles de víctimas inocentes... como Julián.

Como Julián.

Vi dos fotos vuestras con Julián.

Una era de boda, en la otra teníais una criatura.

¿Al final se las llegasteis a enseñar?

¿Vuestro futuro ha cambiado?

Sí. Ocurrió algo que...

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Pacino?

Amelia, necesito veros, a los dos. Cuanto antes.

"¿Dónde estás?".

(Graznidos de gaviotas)

La bahía de la Concha...

Desde que Sancho VI ordenó construir el puerto,

este lugar ha visto llegar las primeras enciclopedias,

los primeros alimentos de América...

Sí, y seguramente también a estos malditos bicharracos.

¿Sabíais que les arrancaban los ojos a los marinos náufragos?

Cruzarse con ellos siempre es un mal presagio.

Pues tenemos malos presagios para rato.

¿Estás seguro de que quieres hacer esto?

Si... nos descubren, tendremos problemas.

El que tiene problemas es nuestro compañero.

Eso es lo importante ahora.

(Vehículo aproximándose)

¡"Chapino"!

Dichosos los ojos, hombre.

¿Cómo estás? Ahora mejor.

Salvador me llamó para contarme lo de Julián.

Lo siento muchísimo.

¿Qué ocurre? ¿A qué viene tanta clandestinidad?

Vamos.

¿Era tu compañera?

Sí.

Ella tenía que venir por una misión rutinaria.

Me dijo que no hacía falta que la acompañara,

pero quería estar con ella. ¿Y qué fue lo que ocurrió?

Resolvimos la misión sin incidentes, pero en el hotel

alguien deslizó esta nota por debajo de la puerta.

¿El número Pi?

Sí, debe de ser una clave o algo parecido.

Yo salí a buscar a quien fuera que la había dejado allí.

Le seguí, pero había otro. Me di cuenta demasiado tarde.

¿Sospechas de alguien?

Solo sé que eran rusos.

¿Por qué os emboscarían unos eslavos?

Eso es lo que necesito saber,

qué buscaban y por qué mataron a Marta.

Quizás si le contases esto al Ministerio de tu época...

Esos hijos de puta sabían bien quiénes éramos

y cómo encontrarnos. Ya no me fío de nadie.

Menos después de que un camarero me acusara del crimen.

¿Otra vez? Sí, otra vez. Parece mi sino.

No ha salido nada en la prensa.

Y yo he cambiado de hotel por si acaso.

Necesito saber la verdad,

pero también sé que esto es cosa mía.

Así que...

si queréis echaros atrás, todavía estáis a tiempo.

¿Por dónde empezamos?

Por aquí.

(Radio, noticias)

(Martillazos)

Otra vez a por café. Es que...

Si nos va a esquilmar la máquina.

Ay, Dios mío...

Es que no...

No da un palo al agua ni Dios.

(Martillazos)

Lo sabía.

Lo sabía.

(Notificación de móvil)

Este hombre va a acabar conmigo. ¿Otra vez Salvador?

El peor enfermo del mundo. No para de pedirme cosas:

"Un café, Angustias". "El rascador, Angustias".

"Quiero ir al baño, Angustias"... ¿Al baño?

Sí, hija, sí. Yo te acompaño,

pero no a bajarle los pantalones.

¿Cuántos analgésicos necesitaría para dejarlo inconsciente?

Se les ha dado orden de no abandonar el claustro.

¿Cree que me lo invento? No, no se lo inventa,

pero lo que dice quizá se puede explicar.

¿Como por ejemplo? Por ejemplo,

cuenta que le vio salir del pozo y quizá solo pasaba por allí.

¿Y qué me dice del "walkman"?

Nadie usa esos cachivaches hoy en día.

Hoy en día es difícil distinguir entre lo "vintage" y lo viejo.

¿Se extraña de que lleve algo en los oídos,

con este ruido? ¿Y si lo ha robado del pasado?

¿Está diciendo que ha descubierto los viajes en el tiempo

y lo primero que ha hecho es robar un reproductor de casete?

Lo mejor sería que se fuera a descansar.

Jamás. Jamás mientras este ministerio esté en peligro.

Usted vigile al del "walkman", ¿eh?

Quiero saber hasta dónde toma el aperitivo los domingos.

Es impresionante.

Las formas surgen de la nada como por arte de magia.

Bueno, más bien por arte de química.

Se llama revelado. Revelación lo llamaría yo.

¿Y dónde aprendisteis estas artes? Pues en el colegio.

Tenía un profesor, don Victorino,

que se pasaba las clases de dibujo por el forro,

y bueno...

No me lo puedo creer.

¿Es uno de los espías? ¿Me estás vacilando?

¿Eh?

Me muero y no os educo, de verdad, muy fuerte.

Alfred Hitchcock, el mago del suspense,

el inventor del McGuffin. Suena a escocés.

No, es una cosa que pasa en la película,

que parece importante, pero luego no lo es;

ahora, hace que no puedas dejar de verla.

Queridos amigos, este es el director de cine más importante...

¿Habéis visto "Los pájaros"? ¿"Los pájaros"? No.

Con ese título seguro que no lo hago.

¿"Crimen Perfecto"? No.

¿"Encadenados"? Bueno, "La soga". "La soga" la habréis visto.

Yo soy más de libros que de películas.

Ah, bien, y así vamos por la vida, sin haber visto "Vértigo".

Este año se estrena "Vértigo" en el festival.

Él es el objetivo de los rusos.

¿Los rusos? Por fin escucho algo que me interesa.

¿Estáis seguro? Esta foto lo demuestra.

Pero la pregunta es:

¿por qué cojones están siguiendo los rusos a Hitchcock?

(HOMBRE) Por favor, aquí. Mire aquí, por favor.

(Disparos de fotos)

Pues aquí está. A ver si aparecen los malos.

He estado leyendo sobre él.

Le hicieron Caballero

de la Legión de Honor del Imperio Británico.

Hasta Salvador Dalí trabajó con él.

No me extraña que sea tan famoso. Tan famoso y tan orondo.

Luego dirá que no come.

¿Qué es lo que más le ha gustado de San Sebastián?

Oh.

Chipirones en su tinta de Casa Nicolasa.

(MUJER) Usted, por favor.

(HOMBRE) Siempre se ha hablado de las tensiones con sus actores.

¿Son reales? ¿Se lleva bien con ellos?

(INTÉRPRETE) "Is it true that there are tensions with your actors

or you get along well with them?". -"Absolutely".

"When an actor comes to me and wants to discuss his character,

I say: 'It's in the script'".

"If he says: 'But what is my motivation?',

I say: 'Your salary'".

(INTÉRPRETE) "Por supuesto. Cuando un actor me dice

que quiere discutir su personaje, le digo: 'Está en el guion'".

"Si me pregunta: 'Pero ¿cuál es mi motivación?',

le digo: 'Tu sueldo'".

Más espabilado que Cervantes, ¿eh? Ya ves.

Se acabó el tiempo, damas y caballeros.

Gracias a todos por venir. -"Thank you very much".

Perdone. ¿Ya no va a dar más entrevistas?

Mañana en el cementerio.

Pero solo para unos pocos privilegiados.

Gracias. ¿En el cementerio?

Sí que tiene un gusto truculento. ¿Has visto al ruso?

No, pero no tardará en aparecer.

Vamos.

(B.S.O. "Vértigo")

Hay cosas que no se van de la cabeza tan fácilmente, ¿eh?

Por eso se inventaron las pesadillas.

Siento haberte despertado. "Nah".

Yo también tengo el sueño muy ligero.

Lo de Julián ha sido muy duro.

¿Y Amelia cómo lo lleva?

Lo superará.

Es fuerte como pocas y lista como ninguna.

Es una mujer extraordinaria.

Venga, vamos a dormir,

que mañana hay que estar frescos y despiertos.

¿Ocurre algo, señorita?

No están en la lista de medios acreditados.

¿Cómo? No, no, no. No puede ser.

Compruébelo otra vez.

Llevamos toda la noche viajando desde Madrid para esto.

Nada. Lo siento mucho,

pero no van a poder hablar con el señor Hitchcock.

No, algo habrá que podamos hacer.

¿Con quién podemos hablar...?

¿Qué diantres está pasando aquí?

Que Hitchcock me ha mirado con buenos ojos.

"Okey".

"So...

what would you say its your best film, so far?".

(B.S.O. "Vértigo")

(Paso cerca)

(Paso cerca)

(B.S.O. "Psicosis")

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Quieto, o a través de vuestra cabeza

se podrá ver el paisaje.

(Golpe seco)

¿Estáis bien?

¿Sabes una cosa?

Vamos a tener una conversación la mar de interesante.

¿Acaso habláis eslavo?

No, pero aquí el Nikita sabe castellano perfectamente.

Creo que deberíamos llamar a Salvador.

Es un secuestro, no podemos tenerlo aquí.

Él ayudó a matar a Marta

y no se va a mover de aquí hasta que me diga por qué.

¿Estáis seguro de que habla castellano?

Mejor que yo, pero se está haciendo el duro.

Ahora, no pasa nada ¿eh?

Porque yo me voy a hacer entender perfectamente.

¿Quiénes sois? ¿Por qué seguís a Hitchcock?

¿Quieres que siga?

Por mí encantado, ¿eh?

Pacino, para.

Habla, hostia.

¿Quiénes sois?

Habla. ¡Habla!

¿Por qué matasteis a Marta, hijo de puta?

¿Por qué?

¿Por qué? ¡Pacino, por favor!

¡Parad!

O no volverá a hablar en la vida.

Si vais a seguir hablando en eslavo, mejor callaos.

Así no vamos a arreglar nada. Habla por ti.

¿El objetivo no era que confiese? Entre otras cosas.

Pacino.

Si quieres que pare, no te va a bastar con palabras, seguro.

No me lo puedo creer. Está obsesionado.

(CHISTA) Apártese de la ventana, pueden verla.

Prefiero obsesionarme ahora que lamentarme después.

Lamentarse, ¿por qué? Solo hacen su trabajo.

Claro, fingen normalidad, son muy listos.

Y usted, paranoico. Perdone, pero se le ha ido de las manos.

Mire, mire.

Vamos. Ay, joder.

¿Lo ve? Le dije que pasaba algo.

Ahora vengo. ¿Lo ve, mujer?

Perdone, ¿qué hace usted aquí abajo?

¿Qué? ¿Por qué está aquí abajo?

Estoy buscando unos servicios.

Hay unos baños arriba, junto a los despachos.

Gracias.

(Móvil)

Sí.

Voy inmediatamente.

¿Qué sabemos? -Nada, ni rastro.

Pero no puede ser. Bajó hace media hora.

Le debe de estar persiguiendo por las puertas.

Hemos avisado a diferentes épocas.

Todos los funcionarios están alerta.

Nadie la ha visto ni en oficinas, ni en cafetería, en ningún sitio.

(SALVADOR) ¿Dónde estás, Irene? ¿Dónde estás?

Ha costado, ¿eh? Pero te dije que hablaría.

Pacino. ¿Vos?

¿Qué hace ella aquí? Amelia me llamó para que viniera.

No me jodas. Ha hecho lo que debía hacer.

Un asunto tan gordo

no se puede resolver a espaldas del Ministerio.

Lo ha resuelto ella al margen de sus compañeros y amigos.

Parad, Pacino.

Y dices que puedo confiar en ti.

Cuando me doy la vuelta, ¿qué haces? Llamas al Ministerio.

Me ha llamado a mí. No lo sabe nadie más por ahora.

¿Qué te ha contado?

Como sabíamos, planean algo contra Hitchcock.

Quieren secuestrarle en el estreno de su película.

¿Sabes lo que significa? Estamos en plena guerra fría.

¿Fría? No, pero ¿no hace buen tiempo?

Tras la Segunda Guerra Mundial, americanos y rusos

no se llevaban a partir un piñón. Pero todo se quedó en amenazas.

Ninguno pasó a mayores. Todo eso puede cambiar

si secuestran a Hitchcock.

Las consecuencias son imprevisibles.

Hay que volver al Ministerio.

Pacino, sabes tan bien como yo

que esto no se puede solucionar de otra manera.

No se preocupe, subsecretario. A partir de aquí seguimos nosotros.

Ajá. Y disculpe las molestias, ¿eh?

Sí, sí, se lo daré de su parte.

Gracias.

Recuerdos de Azpilicueta desde su ministerio de 1982,

aunque me temo que es ironía.

Digamos que nuestra relación no pasa por su mejor momento.

Ya, cuando vuelva, lo arreglan, que ya bastantes cosas tenemos.

Otra cosa. Irene, ¿qué sabemos del obrero?

Con este caso, ¿todavía se preocupa de ese albañil?

Me preocupo por lo que quiero que para eso soy el jefe.

Francisco Morales, albañil, nacido en Cantimpalo en 1964.

Casado y sin hijos. Recientemente operado de próstata.

Ya. ¿Y cómo explica el "walkman"?

Es un regalo de su difunta madre.

Le gusta trabajar escuchando a Sabina.

Bajó al pozo buscando un baño. Casi se lo hace encima.

A mear, al bar de enfrente.

No puede andar por el Ministerio como Pedro por su casa, coño.

¿Quién es ese tal Pedro? Es una frase hecha.

Deriva de entrar como Pedro por Huesca.

Pedro I de Aragón

que combatió a los musulmanes

y entraba por las líneas enemigas con facilidad.

No lo sabían, ¿verdad? Bueno, pues yo tampoco.

(Puerta cerrándose)

¿Dónde estoy?

¿Tiene esposa?

¿Hijos?

Pues si quiere volver a verlos, mejor que no lo sepa.

Así que quieren secuestrar a Hitchcock.

¿Para qué?

Le advierto que ahí fuera está quien le ha interrogado.

Si quiere, puedo volver a llamarlo.

Queríamos llevarle a la Unión Soviética

para convertirlo en el nuevo Eisenstein.

¿Quién es ese? El director soviético

más importante de la historia.

(SALVADOR) "¿Para qué?".

El partido quiere que Hitchcock ruede una película

propagandística para el régimen,

que haga reverdecer los laureles de su cine.

Ya.

¿Y cómo piensan convencerle de que la película es para ellos?

Porque don Alfredo tenía un carácter.

Y una mujer enferma.

Hace unos meses le detectaron un cáncer de mama a su esposa, Alma.

Le prometerán que tendrá

a todos los médicos del país a su disposición.

Por no hablar de que los tratarán como a reyes.

"Bebida, comida...".

Si hay mucha comida, lo convencerán seguro.

Todo esto me recuerda a cuando, en 1978,

los norcoreanos secuestraron al mejor director de cine

de Corea del Sur y también a su mujer, actriz.

Durante los ocho años que duró el cautiverio

rodaron siete películas para el padre del actual dictador.

No entiendo por qué debemos meternos en este embrollo.

Ese tragaldabas no tiene nada que ver con nuestra historia.

En 1958, tras la firma del tratado sobre las bases militares,

España se convierte en un enclave estratégico para EE.UU.

Franco se aprovechó de ello. En 1959,

el presidente Eisenhower visita España.

Para la dictadura supone la salida del aislamiento

al que estaba sometida desde la guerra civil.

Cualquier percance relacionado con Hitchcock

sería un desastre para la futura relación entre España y EE.UU.

El director se hizo ciudadano norteamericano en 1955.

O sea, debemos salvar a Hitchcock para ayudar a Franco.

No, debemos ayudarle para que la historia siga siendo la que es.

Les aseguro que odio las dictaduras.

"Psicosis" es mi película favorita y quiero que lo siga siendo.

Otra cosa más. Hitchcock deberá olvidar

su fascinación por Amelia o Antonio Banderas

no llegará a ser nunca la estrella internacional que es ahora.

Ajá, cierto. Si Tippi Hedren no se convierte

en la musa de Alfred Hitchcock, su hija, Melanie Griffith,

no será nunca actriz ni su futura esposa.

Entonces, ¿cuál es el plan? Bueno, por cortesía

del señor Petrov, sabemos que intentarán secuestrar a Hitchcock

al finalizar la proyección de la película.

Ustedes se adelantarán a ellos.

¿Cómo conseguiremos que salga del palco en que estará sentado?

Bueno, nosotros jugamos con una ventaja que la KGB no tiene.

Sabemos que en el estreno de "Vértigo" en San Sebastián

la película se proyectó con un final distinto

al que conocemos hoy. Ah, no tenía ni idea.

Es una secuencia que Hitchcock se negó a rodar él mismo,

pero que tuvo que incluir por mandato de los productores.

Es una secuencia de apenas dos minutos,

pero sabemos que Hitchcock se levantó de la butaca

y abandonó la sala. No le gustaba ese final, lo odiaba.

Para él, su final era cuando sonaban las campanas

tras la muerte de Kim Novak.

Justo en ese momento Hitchcock saldrá del palco

y Amelia le convencerá para que la acompañe a un lugar seguro.

Amelia, las campanas, esa será su señal.

Recuerden, solo tienen dos minutos.

Bien, parece una misión sencilla,

pero esas son las que suelen complicarse.

Así que suerte a todos.

Ahora, si me lo permiten, quisiera hablar con el señor Pacino.

Si es para cantarme las cuarenta por lo de Azpilicueta,

ahórreselo. No, no.

Solo quería saber cómo lleva lo de su novia,

lo de Marta.

No muy bien, la verdad.

Sabe que no puede hacer lo de su padre, ¿verdad?

Que no se puede cambiar el pasado.

Y aunque duela, ya está muerta.

Además, según esto,

no hay puertas al 21 de julio de 1958

hasta dentro de mucho tiempo.

Usted también lo ha mirado, ¿verdad?

¿Por qué es tan difícil volver al día antes cuando la cagamos?

Porque nuestra vida es lo que es, con nuestros aciertos

y nuestras cagadas.

Si no, no seríamos humanos.

Permiso.

El chipirón está dentro. Repito, el chipirón está dentro.

Amelia, os toca.

Voy para allá. Todos a sus puestos.

Entendido. Vamos que nos vamos.

¿Qué te ha dicho la señora? De todo menos guapa.

¿Alguna novedad?

"¿Habéis detectado a los soviéticos?".

Negativo. No hay eslavos en la costa.

Pacino.

Pacino, contesta. (CHISTA)

Los soviéticos me obligaron a fingir mi muerte.

¿Los rusos conocen la existencia del Ministerio?

Contactaron conmigo en el 82.

Me enviaron una foto de mi padre. Le han secuestrado.

Podemos acabar con ellos. No estamos solos.

Mi patrulla está aquí. Imposible, son demasiado poderosos.

Azpilicueta. Nunca hubo misión.

Todo era un montaje,

una excusa para viajar al 58.

Y cuando vieron que yo estaba contigo...

Tuve que hacerme la muerta.

"La señal para comenzar el engaño era la letra pi".

"Ellos creían que de ese modo huirías".

Tranquila, conocemos sus planes. No podrán acceder a Hitchcock.

Lo harán.

Quieren que lo hagas tú

o me matarán a mí y a mi padre.

Ayúdame.

(Campanas en la película)

Es mi turno.

(Aplausos en sala)

Vamos, ahora, "now".

Chipirones.

Nosotros "go to" La Nicolasa, chipirones en su tinta...

¿Chipirones?

(ACENTO INGLÉS) Chipirones.

Sabía que no me fallarías.

¿Y los rusos?

A punto de llegar. ¿Dónde está Hitchcock?

No podemos traicionar al Ministerio.

¿Estás loco? Nos matarán a todos.

Podemos huir juntos tú y yo y salvar a tu padre.

No tienes ni idea. Dime dónde está.

Donde no puedas encontrarlo. Todo ha sido un engaño, ¿verdad?

Te dije que no funcionaría.

El que faltaba.

¿Cómo llevamos el pluriempleo?

Primero de camarero en un hotel, luego de espía...

Cállate, imbécil.

¡Policía! ¡Llamen a la policía!

¿Lo de tu padre también era mentira?

Murió hace años, demasiados.

Además de a Hitchcock, querías vender el Ministerio a los rusos.

Es más complicado de lo que parece.

Dinos dónde está Hitchcock.

Vas a tener que matarme.

Está bien.

Mátalo.

(Disparo)

Soltad el arma, traidora.

Estabas en el cementerio, me llevaste hasta el ruso.

Con él fuera de juego, la única manera que tenías

de convencerme era recordándome lo mucho que me quieres

y el miedo que tienes. Decidí cubrirme las espaldas.

¿Todo bien?

Sí, todo bien.

Espera.

No, no estoy bien.

Necesito tu ayuda.

Alonso, sal fuera a ver si está todo en orden.

¿Estáis seguro de que no me necesitáis?

Seguro.

Amelia, vuelvo al corral de comedias.

Todo controlado por aquí.

¿Sabes qué harían los soviéticos si controlaran el Ministerio?

¿Crees que iba a contarles que se puede viajar en el tiempo?

Entonces, ¿para qué los quieres?

Ya sabes que nunca me han gustado las dictaduras.

Ellos eran la llave perfecta para acabar con esta.

Evitando que Eisenhower viniera a España a hablar con Franco.

Exacto. Creía que lo entenderías.

Lo entiendo, pero soy agente del Ministerio

y tengo que proteger la historia, me guste o no.

No pensaste lo mismo cuando salvaste a tu padre.

¿Quién está detrás de esto? ¿Azpilicueta?

Ese chupatintas no tiene ni idea.

Entonces, ¿quiénes sois?

En el penal del Ministerio no me hará mucha falta.

No vas a ir al penal.

Lárgate, no quiero volverte a ver en mi puta vida.

Marta ha escapado. Repito, Marta ha escapado.

¿Cómo está el paciente? Ocupado, tiene una visita.

¿Del doctor Guillén? -No, de alguien que no conozco,

un churrero, creo.

Según está el jefe, mejor no preguntar.

Yo, con que hayan arreglado la calefacción me conformo.

¿Está seguro de lo que va a hacer?

Si tenemos como funcionario a Churriguera, ¿por qué no usarlo?

¿Le importa? Por favor.

Al menos le habrá dicho que la reforma sea seria,

nada de florituras. -Claro, ¿por quién me toma?

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Enhorabuena, patrulla. Han hecho un excelente trabajo.

El señor Hitchcock ha regresado a EE.UU. sano y salvo.

Y a tiempo para empezar a rodar "Con la muerte en los 'tacones'".

"Talones".

Ah. Pardiez,

nunca antes os vi errar en algo.

¿Hemos averiguado algo del muerto?

Nada, seguimos investigando.

¿Y el tal Petrov? Créame, no sabe nada.

Entonces habrá que devolverle a su tiempo.

Ernesto, ocúpese mañana del asunto.

Lo que no acabo de entender

es qué hace la KGB con un agente del Ministerio del Tiempo.

Lo sabríamos si Marta Sañudo no hubiera escapado.

Lo siento, de verdad, fui un pardillo.

No va a volver a suceder. No se torture, Pacino.

Ahora, si me disculpan, tengo cosas que hacer.

Perdone, jefe.

¿Puede hablar conmigo un momentito?

Al final siempre aparece alguien.

No entiendo cómo escapó.

Yo tampoco.

Pero hay cosas que es mejor no saber.

Siempre hay que intentar saberlo todo, Alonso.

Carlos, ¿me puedes poner tres cervecitas?

Ya sé que estás cerrando. Porfa. Venga, las últimas.

Gracias.

Gracias, ¿eh?

¿Y a qué se debe este convite?

Se debe a que me vais a tener que aguantar un tiempo por aquí.

¿Y tu padre? Está controlado.

Bienvenido. Me alegro mucho.

Yo también.

Siento mucho todo lo que ha pasado para que estés aquí.

Bueno.

Vámonos.

(Ópera "El príncipe Igor")

(EN RUSO)

(EN RUSO)

¿Qué vas a hacer?

¿Qué vas...?

(Ópera "El príncipe Igor")

Han asesinado a un hombre en la sala de interrogatorios

delante de nuestras narices. -No sé de lo que me estás hablando.

Háblame de Marta. La dejaste escapar.

Señores, en sus manos está que Hitler

no tenga posibilidad alguna de ganar la Segunda Guerra Mundial.

William Martin, supongo.

Soy Lola Mendieta.

¿Tenemos que salvar a esa traidora?

Técnicamente, todavía no nos ha traicionado.

"Mincemeat".

¿Por dónde empezamos a buscar? Somos españoles, por el bareto.

No he dicho nada, nada.

La orden es que si la ve flaquear, ya sabe lo que tiene que hacer.

Coja.

Dios mío.

Bueno, Willie, dime, ¿qué puedo hacer por ti?

Si no los sacamos, caerán como chinches.

Aguanta.

"Oh, my God".

(Puerta abriéndose)

Otra vez no.

¿Vamos a dejar que mueran?

Angustias, póngame con el Ministerio de 1943.

Es urgente.

(Pitido de sonar)

(CURA) "Son miles de vidas las que están en juego".

¿No estamos jugando a ser Dios?

Tengo miedo, Ernesto.

(SOLDADO) "Laden!".

(CURA) "...dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis".

Todo lo que pase en el Ministerio a partir de ahora

será culpa suya, Salvador.

"Culpa suya".

El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 1: Con el tiempo en los talones - Ver ahora

6. Capítulo 4: "Una negociación a tiempo

En este cuarto capítulo de la primera temporada, conocemos al creador del Libro de las Puertas, el cual regala dicho libro a Isabel I a cambio de su protección y la de su familia. Finalmente, muere quemado en la hoguera. Por ello, la patrulla debe viajar hasta la época, pero se dan cuenta que la puerta está en bucle y solo tienen 24 horas para evitar su muerte. Además, en este capítulo se conoce parte de la historia pasada de Ernesto. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 4: Una negociación a tiempo - Ver ahora
Transcripción completa

Qué barbaridad.

El interventor nos pide la factura del IVA por la compra de jubones.

¿Este hombre no sabe que en el siglo XVI no existía el IVA?

Es nuevo. Ya se acostumbrará.

(Teléfono)

Sí.

¿Está seguro?

Ajá. Hágalo pasar a mi despacho.

¿Pasa algo, jefe?

Hay un tipo en la puerta con una citación judicial a mi nombre

como responsable máximo del Ministerio.

Eso no es posible.

Este Ministerio es secreto de estado.

Ya.

Eso creía yo también.

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

Así que es usted míster Aaron Stein.

¿Y qué lo trae por aquí?

Vengo a defender los intereses

de los descendientes directos del rabino Abraham Levi,

autor del "Libro de las puertas".

Le suena, ¿verdad?

Me suena.

No juegue conmigo, por favor.

"El libro de las puertas" es el origen de este Ministerio.

¿Y cómo sabe usted tanto de este...

Ministerio?

Tengo muy buenos contactos,

en mi país y en el suyo.

¿Puedo continuar?

Abraham Levi entregó el libro a la reina Isabel la Católica

a cambio de protección.

Supongo que se sabe la historia.

Sí, me la sé.

¿Qué queréis de mí, Abraham?

-Protección para mi familia.

A cambio os ofrezco el trabajo al que he dedicado toda mi vida,

"El libro de las puertas".

Parte de él se ha quemado.

Lo salvé del incendio de la sinagoga.

-Solo veo garabatos y números.

Son las claves de las puertas del tiempo.

Gracias a ellas podréis viajar en el tiempo.

Eso es imposible. -No lo es.

En vuestra mano derecha

tenéis una leve cicatriz.

Os la hicisteis la primera vez que tirasteis con arco.

Fue en Aranda y vos apenas teníais nueve años.

Eso no lo sabe nadie.

Llorasteis cuando visteis vuestra mano herida.

Alguien pasaba por allí...

(Relincho)

...y os curó vuestra mano

con ungüento de raíz del traidor.

¿Erais vos? -Ajá.

Pero teníais la misma edad que tenéis ahora...

y han pasado 30 años.

Eso es magia.

A la ciencia que se anticipa a su tiempo siempre se la llama magia.

Os ofrezco ser la reina del tiempo

y solo os pido una migaja,

protegeréis a mi familia.

(AARON) La reina prometió que lo protegería,

a él y a su familia.

Sin embargo, no cumplió su compromiso...

y la Santa Inquisición lo condenó a morir en la hoguera.

(ABRAHAM) ¡Ah!

Lo veo muy documentado.

Pero permítame hacerle una pregunta.

¿Por qué esta denuncia ahora?

Se han hallado documentos hasta ahora desconocidos,

como la carta de protección firmada por la misma reina

y la sentencia del tribunal de la Inquisición.

Comprenderá que mis clientes quieran que se haga justicia.

Pero han pasado cinco siglos.

Hasta un estudiante de primero de Derecho

sabría que esta es una causa prescrita.

Cinco siglos es también demasiado tiempo

para seguir guardando un secreto tan grande como este Ministerio.

¿No cree?

Usted no...

no busca justicia.

Busca dinero, ¿verdad?

100 millones de dólares

y la inmediata devolución del libro a los herederos del señor Levi.

100 millones por daños irreversibles a una persona.

¿No es mucho dinero?

No estamos hablando de una persona.

Estamos hablando de un secreto.

¿Cuánto habría pagado el gobierno americano

para que WikiLeaks no saliera a la luz?

Según puede ver en la citación,

nos quedan cinco días para vernos en los juzgados.

Ese es el tiempo que tiene para darme una respuesta.

¿Y si no se la doy?

Al día siguiente este Ministerio dejará de ser un secreto.

Cinco días, ni uno más.

Y hoy es el primero de los cinco.

Angustias, llame a Amelia y su patrulla inmediatamente.

Les dio vacaciones hace dos días. -Pues que vuelvan ya.

(ESCRIBE) "¿Qué les ocurrió a mis padres?

¿Quién fue mi marido?

¿Dónde estará mi hija?".

(Buscapersonas)

(Puerta abriéndose)

¿Cuántas veces le he dicho que llame antes de entrar?

Bueno, solo venía a traerte estas flores.

Las ha enviado el hijo de los Nadal.

Su madre nos ha invitado a comer mañana.

No puedo, estoy ocupada.

Deje las flores donde quiera.

¿Adónde vas?

A la biblioteca.

Hija, la vida es más que leer libros.

Ya lo sé, madre.

Lo aprendí leyendo.

Dos días de vacaciones, qué miseria.

Sí, en mi época duraban más las licencias.

¿Y tú qué tal? Bien.

Vacaciones en familia, solo eso. Ya me gustaría pasarlas en familia,

pero los muertos no tenemos.

¿Y qué haces cuando vuelves a tu época?

Esta vez no he vuelto.

Pero os lo ruego, no se lo digáis a nadie, por favor.

Pero eso está prohibido. Debemos volver a nuestro tiempo

si no hay misión. Mujer, para una vez

que se salta las normas.

¿Y qué has hecho estos días?

Estudiar estos tiempos.

Son apasionantes.

¿Y tú? ¿Qué has hecho tú?

He vuelto a hacer fotografías, que lo tenía abandonado.

Me alegro. Eso significa que estás superando lo de Maite.

100 millones de dólares.

Si con los recortes no tenemos ni para bombillas.

Da igual lo que pidan, no lo pagaremos.

¿Y qué vamos a hacer?

Deben viajar a 1491 para salvar al rabino de la hoguera.

Así no tendrán nada que reclamar.

¿Eso no es ir contra las normas del Ministerio?

Esta es una situación límite.

Le aseguro que no pasaré a la historia

como el que dirigía el Ministerio del Tiempo el día que lo cerraron.

Pues entonces, ¿a qué esperamos?

No es tan fácil.

Ernesto, por favor. -Sí.

Bien, en esta misión tenemos tres problemas a tener en cuenta.

Problema número uno: la única puerta para ir a Toledo en 1491

es la puerta 148

y da al mismo día de la ejecución, es decir al 12 de mayo.

¿Y no hay otra puerta ese año?

La puerta más cercana da al 1486.

Eso quiere decir que deberíamos permanecer allí unos cinco años

hasta llegar el momento.

Lo cual nos lleva al segundo problema:

la puerta 148 está en un permanente bucle temporal.

Quiere decir que cada vez que se cruza se está en el mismo día.

Como el Día de la Marmota, pero en medieval.

Ha entendido bien el concepto. Pues yo no.

Significa que tenéis que volver ese mismo día.

Pasadas 24 horas la puerta se cierra

y quedaríais atrapados en el pasado

hasta poder encontrar una puerta temporal cercana,

y eso supondría tener que esperar al año 1500.

Eso significa...

Que deberán viajar al amanecer para aprovechar la luz del día,

porque otro problema que tienen

es que la puerta de salida está en Illescas, a 40 kilómetros de Toledo.

Pues esa distancia a caballo supone...

dos horas de ida y dos horas de vuelta,

y eso llevando buenos caballos.

Necesitaremos refuerzos. He pensado en ello.

Angustias, ¿ha llegado don Manuel?

-Sí, señor, con retraso, como siempre.

Hágalo pasar. Don Manuel, don Manuel.

Tiene nombre de gran soldado.

¿Dónde...? ¿Dónde combatió?

Damas y caballeros, les presento a don Manuel López Castillejo,

especialista en Derecho Medieval.

Perdonen, pero es que últimamente me hago un lío con las puertas

de padre y muy señor mío.

Con el debido respeto,

el rabino estará fuertemente custodiado.

Necesitamos soldados, no leguleyos.

No quiero peleas, Alonso. Quiero ganar el juicio.

Bien, el plan es el siguiente.

Aquel día amaneció a las 7:43.

(Canto del gallo)

A esa hora fueron a buscar al rabino para llevarlo al juicio.

-¡Levanta, marrano!

(SALVADOR) Lo primero será neutralizar a Beltrán de Montilla,

abogado defensor del rabino.

(MANUEL) A ese es al que sustituyo yo, ¿no?

-Exacto, a ese.

Buenos días. ¿Eh?

¿Es usted monseñor Beltrán de Montilla?

El mismo.

¿Lo conozco de algo? Sí,

de ahora mismo.

Baje del burro, si es tan amable.

No llevo nada de valor encima.

No me haga daño.

Solo el necesario.

Hala, ya puede ponerse sus ropajes. Qué bárbaro.

Perdón. Supongo que no le gusta la violencia.

No se crea. Muchas veces en los juicios

me dan ganas de hacer lo mismo.

(Rebuznos)

(Gritos y abucheos)

-¡Sinvergüenza!

¡Hereje!

¡Heresiarca! -¡Fuera!

¡Infiel! -¡Fuera, a la hoguera!

¡Marrano! -¡Demonio!

¡A la hoguera! -¡Muere, hereje!

Qué ambientazo. -¡A la hoguera!

¡Hereje!

Esa debe de ser la esposa del rabino.

-¡Fuera, a la hoguera, marrano!

No entiendo que la gente disfrute con estas cosas.

-¡Infiel! El hombre siempre ha disfrutado

de las miserias de otros.

Si no, no habrían existido los circos romanos, los autos de fe,

los programas del corazón... ¿Los qué?

Nada.

(Gritos y abucheos)

Hecho. Ahora estamos en manos del viejo.

-¡Judío! "El viejo"

es el mayor experto en historia medieval que hubo en España.

Doy fe de ello. Da clases en mi facultad.

-¡A la hoguera! -¡Que muera quemado!

¡Fuera, fuera!

¡Perro sarnoso!

(Ladridos)

-¡A la hoguera! -¡Fuera!

En pie. Entra su excelencia el inquisidor general

don Tomás de Torquemada.

Torquemada, palabras mayores.

(SUSURRA) Fijaos. No puede ser.

Pues lo parece.

Recibe la señal de la cruz de la que te alejaste

y que has negado.

¿Y bien, qué te parece?

Pues que nuestra hija tiene una imaginación admirable.

Y muy buen estilo escribiendo.

Y lo dices tan tranquilo.

La niña está trastornada.

Viajar por el tiempo...

No he visto nunca mayor estupidez. -Mujer, solo es literatura.

No montes dramas.

Amelia novelista.

Por Dios, pero ¿qué hemos hecho mal?

A este hereje

se lo acusa de judaizar el secreto y de blasfemia.

Lo oyeron decir: "El gran inquisidor

es el más perro de los hombres".

(MANUEL) ¿Y quién lo acusa de ello?

Que venga aquí, que comparezca y declare.

El nombre del acusador siempre se mantiene en secreto.

Vos lo sabéis bien.

¿O acaso dudáis de este santo tribunal?

No hay poder en la Tierra que se compare al de este santo tribunal,

pero tampoco hay poder en el cielo

que se compare con el poder del perdón.

¿Y quién ha dicho eso?

La Biblia, monseñor.

"Perdonad las ofensas a vuestro prójimo

y Dios perdonará vuestros pecados".

-Monseñor, os recuerdo que vuestra función

es aconsejar al hereje que confiese y aliviar su alma.

No entréis en temas que no conducen a nada.

Y yo os recuerdo

que está en juego la vida de un hombre.

"Si condenamos a muerte a malhechores,

razón de más para condenar a muerte a herejes", Santo Tomás de Aquino.

"No condenéis y no seréis condenados",

Lucas, capítulo sexto, versículo 36.

"Usen contra los herejes la espada de la excomunión

y si no basta, la espada de hierro", dijo el papa Inocencio III.

"Si perdonáis a los hombres sus ofensas,

vuestro Padre celestial también os perdonará las vuestras",

Mateo, capítulo sexto, versículo 14.

"El padre de los judíos no es Dios, sino el diablo", San Cipriano.

Este juicio no lo gana ni Dios, y eso lo digo yo.

¿Tenéis algo más que decir en defensa de este judío?

Sí. Recuso a este tribunal porque uno de sus miembros

ha declarado ser enemigo mortal del acusado.

En esta carta de hace un año

monseñor Torquemada ya describe al reo

como "un infame enemigo del cristianismo".

¡Y yo os recuso a vos!

Y a doble recusación, la que vale es la mía,

que para eso soy quien soy.

Y callaos o seréis el siguiente.

Por la autoridad que me otorga la Santa Iglesia,

yo, Tomás de Torquemada,

condeno a este hombre a la muerte en la hoguera.

(ABRAHAM) ¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

Hemos aprendido que no se gana un juicio a la Inquisición

con sus mismos medios. No se desanimen.

Han hecho lo que han podido. ¿Está seguro?

Si tienen algo que decirme, díganmelo.

¿Dónde está Ernesto?

En una misión en los años 70.

Poca cosa, papeleo. ¿Por qué?

Dejémonos de tonterías, por favor.

¿Sabe que Ernesto se parece al cabrón de Torquemada?

No es que se parezca, es idéntico.

¿Por eso hay tanto misterio sobre su procedencia?

Aquí nadie está obligado a decir quién es ni de dónde viene.

Además hay gente parecida en todas las épocas.

Ahora recuerdo que... que en una misión en el XIX

encontramos a un organillero clavadito a Bertín Osborne, ¿verdad?

¿Sabe qué es lo que más me molesta en esta vida?

Que me tomen por tonto.

Julián... No, déjelo.

Ya se le pasará.

Bien, mañana volverán allí con nuevos planes

y nadie se atreverá a atacarlos.

Llevaremos refuerzos.

No será necesario.

Serán emisarios del mismísimo papa de Roma.

(Puerta abriéndose)

Hola, madre. Padre. (PADRE) Hola, Amelia.

Qué horas. Sí.

Voy a cambiarme. No, espera, ven.

Ven aquí.

¿Qué tal tu día? Bien.

Bien, estudiando en la biblioteca.

He hablado con Ana María Nadal.

Como no podíamos ir a comer,

le he dicho que iremos a merendar el jueves.

Estará Joan, su hijo mayor, que es un encanto.

Madre, no insista. Tengo cosas más importantes que hacer.

Claro, como ir a la biblioteca, ¿verdad?

Mira, Amelia, a tu madre no la engañas.

¿Qué quiere decir?

Que tú no vas a la biblioteca. ¿Me está vigilando?

He ido esta tarde y no estabas. -Oye, no sigas.

Si no se lo dices tú, se lo diré yo. Decir, ¿el qué?

¿Por qué pierdes el tiempo escribiendo estas locuras?

Esto es personal. No tenía derecho a leerlo.

Mañana irás a casa de los Nadal a merendar.

Ya se lo he dicho a la madre. No.

-Hija, a ver. El mayor de los Nadal es un hombre culto y educado.

No pierdes nada por conocerlo.

Y así tu madre nos dejará en paz por un tiempo.

Pero es que... no puedo.

¿Por qué? Porque... Por...

Porque tengo un admirador.

Por eso no estaba en la biblioteca.

¿Tienes un pretendiente...

y no se lo habías dicho a tu madre?

Será universitario, imagino.

¿Por qué no lo invitas mañana a cenar?

Así lo conocemos.

Sí, claro.

Habéis mentido a vuestros padres. Os habéis metido en un buen lío.

Me salió sin pensar. No sé qué hacer.

Decirles la verdad, es lo mejor.

Si hago eso, no me dejarán en paz. Mi madre me vigila.

Es muy tenaz. Averiguaría hasta la puerta por la que vengo aquí.

Entonces podéis llevar a casa a un novio falso.

Anda, que tú vaya ideas tienes.

Una gran mentira solo se tapa con una mentira todavía más grande.

Es una gran idea,

pero ¿dónde encuentro yo un novio falso?

Ni de coña.

Que no insistáis, no haré de novio falso.

Además la idea es tuya. ¿Por qué no vas tú?

Habláis mejor que yo. Se me puede escapar un "vos" o un "voto a tal".

No sería cuestión. Ya me arreglaré yo,

como siempre. ¿Todo bien?

Bien, muy bien. Vamos a la Edad Media a saludar a Torquemada,

la juerga padre.

Toma. A ver si con la ayuda del papa conseguimos el indulto.

Parece real. A ver si Torquemada opina lo mismo.

Suerte.

(Canto del gallo)

¡Levanta, marrano!

(Gritos y abucheos)

-¡Quemadlo! -A la hoguera con él.

¡Hereje!

¡Heresiarca! -¡Fuera!

¡Infiel! -¡Fuera, a la hoguera!

Fijaos, todo se repite como ayer.

Ahora levantarán al niño en volandas.

¡Marrano!

¿Y ellos no notan la repetición? No.

Solo nosotros, porque venimos de fuera del tiempo.

Menos mal que el rabino no se da cuenta de nada.

Debe de ser terrible repetir eternamente el día de tu muerte.

¡Me cago en mis muelas! ¡Perro sarnoso!

(Ladridos)

No dirás que no estabas avisado. -¡Fuera!

(Gritos y abucheos)

A este hereje

se lo acusa de judaizar el secreto y de blasfemia.

Lo oyeron decir: "El gran inquisidor

es el más perro de los hombres".

-¿Reconocéis esas palabras?

El que calla, otorga.

Y como dijo Inocencio III,

"Usad con los herejes la espada de la excomunión

y si no basta, usad la de hierro".

¿Tiene algo que decir el defensor del acusado?

Que perdonando al culpable seríamos injustos con los inocentes.

Como bien dijo Santo Tomás de Aquino,

"Si condenamos a muerte a malhechores,

razón de más para condenar a muerte a herejes".

¿Quién se atreve a interrumpir este oficio?

Señorías, monseñor.

Llevamos varias jornadas cabalgando sin descanso.

Exhaustos y sucios por el polvo del camino,

venimos de la Santa Sede con una alta misión.

¿Qué tal, cómo va? Al grano.

Traemos una bula papal de absolución del reo.

El sello parece auténtico.

¿Acaso dudáis de nosotros?

Porque eso sería dudar del mismísimo papa.

No, no, líbreme Dios, no.

Pero...

me extraña un poco este asunto.

Su Santidad hace semanas que está postrado en el lecho

esperando que llegue su hora.

Una bula es una bula.

No, si alguien lo ha forzado a firmarla.

El Santo Oficio deberá confirmar la voluntad del papa.

Hasta entonces retiraos. Tenemos que acabar el juicio.

Si no acatan esta bula, arderán en el infierno.

No decidís vos quién arde en el infierno.

¿Y acaso sois vos quien lo decide?

No.

No, yo solo decido quién arde aquí.

Por la autoridad que me otorga la Santa Iglesia,

yo, Tomás de Torquemada,

condeno a este hombre a la muerte en la hoguera.

(ABRAHAM) ¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

Será hi de puta... Pues no se cree más que el papa de Roma.

No, se cree más que Dios.

Hay una cosa que no entiendo.

Si la reina Isabel prometió protección al rabino,

¿por qué Torquemada osó desobedecer a la reina?

Entonces Isabel solo tenía en la cabeza la conquista de Granada.

Todo lo demás quedó paralizado,

las negociaciones con Colón,

el estudio del "Libro de las puertas"...

Quizá no sepa lo que está pasando.

Pues habrá que decírselo. Solo nos quedan dos días.

Pero ¿la reina estaba en Toledo? La corte era itinerante.

Exacto.

¿Angustias?

¿Sí, jefe?

Averigüe dónde estaba Isabel la Católica

el 12 de mayo de 1491.

-Oído cocina.

Lo tengo, jefe. La reina Isabel estaba en Toledo,

pero partió a Granada a mediodía. -Gracias.

Bien, ya saben lo que tenemos que hacer.

Mañana no irán de procesión.

Irán a ver a la reina antes de que salga de viaje.

Ahora vayan a descansar.

Una pregunta que me...

¿Dónde está Ernesto?

Vayan a descansar.

Dejad a Ernesto de mi cuenta.

(Puerta cerrándose)

¿Puedo hablar con vos?

No sé quién sois ni de dónde venís,

pero vuestro parecido con Torquemada es insolente, asombroso.

Que Dios me perdone lo que voy a decir, pero...

Los judíos nunca han sido santo de mi devoción,

y aquí estoy, arriesgando mi vida para salvar la del rabino.

¿Y sabéis por qué?

Porque soy un soldado dispuesto a morir por su causa.

Yo he arriesgado mi vida muchas más veces que tú por este Ministerio.

Estoy convencido de ello.

Lo que no entiendo es por qué no la arriesgáis ahora.

¿Voy bien para la ocasión?

¿Vais a venir a la cena? Sí.

Será más agradable cenar con tus padres que ir a ver a Torquemada.

Además esta puerta no está en bucle.

No, la que está en bucle es mi madre.

He pensado en cómo nos conocimos,

por si preguntan tus padres. Cuéntame.

Nos conocimos en la universidad.

Yo llevaba un ratón para diseccionarlo.

Ajá. Se me escapó el ratón

y tú lo viste y casi te desmayas.

Para que te crean mis padres debes cambiar el final.

Yo no me desmayé.

Lo cacé.

Esa es la copa de vino.

-Mujer, déjalo.

Son los nervios. Lo siento.

Los nervios o falta de hábito. Madre, por favor.

¿Y cómo ve el pacto de alternancia en el poder entre Cánovas y Sagasta?

Eh... Estupendo, lo veo estupendo.

¿Y qué me dice de la situación en Cuba?

Eso ya no lo veo tan estupendo.

Creo que es hora de dejar de hacer teatro.

Soy de familia humilde, y lo soy a mucha honra.

Nadie me ha regalado nada.

Pero sé tratar a un enfermo mucho mejor

que algunos que saben distinguir la copa de vino de la de agua,

se lo aseguro. ¿Usted quiere a mi hija Amelia?

Claro que la quiero. Estoy aquí, cenando con ustedes.

¿Y qué es lo que más le gusta de ella?

Amelia es inteligente y divertida.

Y guapa, muy guapa.

Pero lo que más me gusta es que decidiera ir a la universidad

cuando la mayoría de las mujeres son la sombra de sus maridos.

Son tal para cual, no cabe duda.

No vayamos tan deprisa.

Mi hija es casi una niña

y usted un hombre hecho y derecho.

Y bien parecido.

Seguro que no es la primera de sus conquistas.

No, no lo es. Soy viudo.

¿Y de qué murió su mujer? Ya está bien.

Murió en un accidente,

atropellada por... por un carruaje.

Cuando me despierto me pregunto por qué la vida es tan injusta.

Todavía lloro cuando la recuerdo.

Creo que eso es el amor,

saber que sin la persona a la que quieres...

te mueres más rápido.

Y...

esperas que suceda un milagro, aunque no creas en ellos.

Hasta que ocurre y encuentras a alguien

con quien cada día es una aventura.

"Collons".

Será mejor que me marche, pero antes déjeme darle un consejo.

Usted ya ha vivido su vida.

Deje que su hija viva la suya.

(Canto del gallo)

-¡Levanta, marrano!

¿Qué tal fue la cena?

Mal. Bien.

Vive Dios que uno de los dos miente.

La reina os espera.

Su majestad, son emisarios del Santo Padre.

Sed bienvenidos a la corte.

Os presento al cardenal Cisneros, de mi plena confianza,

más en asuntos religiosos.

(SUSURRA) Juraría que la conozco de algo.

(CISNEROS) ¿Traéis nuevas de Roma? Así es, excelencia.

¿Cómo se encuentra el sumo pontífice?

Débil de cuerpo, aunque despierto de mente.

Esperemos que el Señor tarde en llamarlo a su lado.

Rezamos por ello.

Y bien, ¿cuál es el motivo de vuestra visita?

La Santa Sede pide la absolución

de don Andrés de Luis.

Vos lo conocisteis como el rabino Abraham Levi.

¿La absolución?

¿Acaso la necesita?

Pero ¿esto qué es?

Abraham Levi está bajo mi protección.

¿Vos sabíais algo? -No, alteza.

¿Y mi esposo?

Llevadla a monseñor Torquemada. No nos recibe, señora.

Tal vez si su alteza se la entregara en mano...

-No, eso es imposible. La reina marcha de inmediato para Granada.

Escribiré una carta de mi puño y letra antes de partir.

Se la llevará alguien de mi plena confianza.

Podéis retiraros. Yo me hago cargo de todo.

¿Cuántas veces he dicho que no se haga nada sin mi consentimiento?

Vaya carácter.

Una mujer lo necesita para llegar al trono.

Mientras escriba la carta... -Vuestro esposo...

-¡La reina de Castilla soy yo, no mi esposo!

(Gritos y abucheos)

"¡Hereje!". ¡Hereje!

"¡Infiel!". ¡Infiel!

-¡Leproso! -¡Demonio!

¡Muere, hereje!

"¡Marrano!". ¡Marrano!

-¡A la hoguera, fuera! -¡Fuera, fuera!

¡Perro sarnoso! Pero si me he cambiado de sitio.

-¡Fuera! -¡Fuera!

Es el destino. Hay cosas que no se pueden cambiar.

(TORQUEMADA) Con sus manos puras

Jesús tumbó la mesa de los usureros

y con un látigo

espantó a los bueyes que con sus heces profanaban el templo.

Jesús gritó a los mercaderes: "¡Fuera de aquí, judíos!

No convirtáis la casa de mi Padre en una cueva de ladrones".

No es costumbre del inquisidor general

tomar la palabra en los actos de fe,

pero me puede el anhelo por defender a Nuestro Señor

y a la Santa Iglesia.

Nada queda por añadir a la crueldad de la herejía de judaizar el secreto

y a la blasfemia contra mi persona.

Pero no quiero alargar en demasía mis palabras, pues la verdad...

¿Dónde se habrá metido el emisario de la reina?

Llegará.

Isabel siempre fue mujer de palabra.

Pero si alguien más en esta sala tiene algo que decir,

puede hablar.

¿Quién se atreve a interrumpir este oficio?

Un emisario de la reina.

Ha escrito esta carta para su eminencia.

Y me ha ordenado que os muestre esta bula papal.

-¿Una bula?

¿Cómo va a escribir el papa una bula si se está muriendo?

Desde luego este hombre no es de los que dicen cada día una cosa.

Decid a la reina que luego le contestaré.

-Os informo que la reina está de camino a Granada.

Pues allí enviaré mi respuesta.

Y ahora dejadme, que tengo que continuar con el juicio.

Por la autoridad que me otorga la Santa Iglesia,

yo, Tomás de Torquemada,

condeno a este hombre

a la muerte en la hoguera.

¡Ah! ¡Ah!

No hay manera, ni con la reina ni con el papa.

Jamás conocí a nadie que use así la religión

para sus intereses políticos.

Porque eres muy joven, cariño,

porque de iluminados está la historia llena.

Si no arreglamos esto mañana, sabrá de nosotros

hasta la prensa del corazón. Sí, lo sé.

Pienso que la única posibilidad es una intervención armada.

Permítame que le diga una cosa, Alonso.

Yo lo admiro, y mucho,

y en poco tiempo será uno de los mejores agentes del Ministerio.

Gracias, señor. Pero me tiene hasta las...

mollejas con tanta intervención armada y tanto refuerzo.

Una intervención de ese calibre significa muertos.

¿Y quién le dice que entre ellos no esté el propio rabino,

o un campesino que pasaba por allí

y es un antepasado lejano de Ramón y Cajal y este no nace?

Bien, ahora pueden retirarse.

Mañana antes de partir recibirán instrucciones.

Creo que solo nos queda una posibilidad.

Y usted sabe a lo que me refiero.

Nunca entenderé esta costumbre

de encerrar los alimentos en este invento del diablo.

Trae. Dame.

Toma.

No sé cómo tienes hambre con la situación en la que estamos.

No tengo hambre, pero un buen soldado debe alimentarse,

aun sin hambre. Vosotros deberíais comer.

No puedo.

Pensar en el rabino, su esposa, el Ministerio...

y saber que esta noche debo ir a cenar

para seguir aguantando a mi madre.

Me dais envidia, sin tener que llevar una doble vida,

sin nadie que os pida cuentas, nadie que os espere en casa...

(CARRASPEA)

Lo siento. No debía haber dicho eso.

Soy una imbécil y una egoísta. No, no lo sois, no.

Lo que pasa es que este asunto del rabino nos está volviendo locos.

A mí, porque no entiendo lo de Ernesto,

a vos, porque siempre os preocupáis en cualquier época en la que viváis

y vos, porque no podéis dejar de pensar en una única cosa.

¿Ah, sí? ¿Y en qué pienso, si puede saberse?

En que porqué salvar la vida del rabino,

cuando el Ministerio no os dejaría hacer lo mismo con vuestra esposa.

Yo soy un soldado y un antiguo,

pero no soy gilipollas, como decís en esta época.

Y pienso en vos y en vos.

Ahora sois mis compañeros, mi nueva familia,

pase lo que pase tenemos que estar unidos.

Así que acompañad a Amelia y desfaced el entuerto con su madre.

Pero... Ni "pero" ni nada.

Mañana os necesito centrados para la misión.

Y pase lo que pase en el Ministerio debemos seguir con vida.

Al menos para poder seguir echando de menos a los nuestros.

Me gustaría pedir disculpas. Anoche dejé a medias la conversación.

Y tengo que decirles dos cosas muy importantes.

La primera es que queremos casarnos y espero que den su consentimiento.

Lo tienen. -Eso está por discutir.

Tiempo tendrán de ello,

porque otra cosa que no le dije es que la boda no será de inmediato.

¿Y eso por qué?

La semana que viene parto a Cuba como oficial médico.

¿Hay guerra otra vez con Cuba? Sí, se declarará en unos días.

Un periodista amigo mío lo sabe de buena tinta.

Así que...

si consideran inaceptable el compromiso,

lo entenderé. De ninguna manera.

Será un honor llamarte hijo cuando regreses.

Pero... -Luego hablamos de ello a solas.

Yo también tengo una noticia importante.

¿Qué noticia, padre?

He hablado con un editor de tu novela,

de ese diario que escribes sobre los viajes en el tiempo,

y le ha encantado la idea.

Dice que puedes ser la Julio Verne española.

¿Vas a publicar un libro de viajes por el tiempo?

Yo no aguanto más. Esto es una casa de locos.

Mi hija quiere ser novelista, usted...

usted es un farsante que lo único que quiere

es aprovecharse de nuestra fortuna. Madre.

Estoy segura de que ni siquiera es médico.

Pero lo averiguaré,

porque he pedido que investiguen en la universidad.

Padre. Levante.

-Por Dios. Padre.

Enrique, ¿estás bien? Siéntate.

Agua, toma.

¿Está bien? Sí, sí.

Gracias.

(SUSURRA) Destruye el diario esta misma noche.

Hoy tampoco han conseguido liberar al rabino.

Supongo que por eso me ha hecho llamar.

Así es.

¿Se imagina lo que será del Ministerio

el día que deje de ser un secreto?

Prefiero no pensarlo.

Saldremos hasta en los dominicales.

Nuestro archivo de fotos se venderá,

cuando Colón pisó América, la coronación de Isabel la Católica,

la Batalla de Bailén, la Toma de Granada...

Todo el mundo sabrá cómo realmente fue.

Y las pinturas de nuestros museos valdrán menos que un viejo tebeo.

Se mezclará el presente con el pasado,

inventando guerras absurdas para cambiar...

una historia que ya está escrita.

Y todo por intereses políticos o de dinero.

¿Es que no han sido las dos cosas siempre lo mismo?

Ernesto.

He de enviarlo a una misión

a la que jamás quisiera tener que haberlo enviado.

Pero solo nos queda una oportunidad.

Solo voy a pedirle un favor.

-El que sea.

Que nadie venga a por mí, pase lo que pase.

(Golpes en la puerta)

(ENRIQUE) Hija, ¿puedo pasar? Un segundo, padre.

Ya.

¿Te encuentras bien, hija?

No es nada, se me pasará.

Mira, a mí no me engañas.

Estás triste porque Julián se va a Cuba, ¿no?

Pero volverá, ya lo verás.

Siento haberme enterado de esta manera de qué época eras.

De alguna forma tenías que enterarte.

Estás a tiempo de negarte.

Tengo que ir.

Es mi obligación.

Y como bien dice Alonso,

los soldados tenemos que entregar nuestra vida por una causa.

Y no encuentro mejor causa que esta.

¡Levanta, marrano!

En pie.

Entra su excelencia el inquisidor general don Tomás de Torquemada.

Recibe la señal de la cruz que negaste

y a la que has abandonado.

No hagamos esperar a Dios. ¿De qué se acusa al reo?

Se lo acusa de judaizar el secreto y de blasfemia.

Lo oyeron decir:

"El gran inquisidor

es el más perro de los hombres".

¿Reconocéis esas palabras?

El que calla, otorga.

Y como dijo Inocencio III:

"Usad con los herejes la espada de la excomunión,

y si no basta, usad la de hierro".

¿Tiene algo que decir el defensor del acusado?

Que perdonando al culpable, seríamos injustos con los inocentes.

Como bien dijo Santo Tomás de Aquino:

"Si condenamos a muerte a malhechores,

razón de más para condenar a muerte a herejes".

¿Quién se atreve a interrumpir este juicio?

Señorías, monseñor.

Traemos una bula papal de absolución del reo.

(Murmullos)

(Puerta intentando abrirse)

¡Ah!

Traed a la guardia. ¡Corred!

¡Llamad a la guardia!

El sello parece auténtico.

¿Acaso dudáis de nosotros?

Porque eso sería dudar del mismísimo papa.

No, no, líbreme Dios.

Dejadme ver.

Si el papa lo manda, no hay más que juzgar.

-Señor, no podemos... -Hemos terminado.

-Os llamó "el más perro de los hombres".

Gracias por recordármelo. Me han llamado cosas peores.

Acabemos ya. -Pero monseñor,

este converso apesta a judío.

Desde aquí se huele que no ha probado el tocino.

Guarda los sábados y muda su ropa el mismo día.

¿También oléis eso?

Sus vecinos así lo dicen.

Dejad que murmuren.

El papa ha hablado.

Por la autoridad que me otorga la Santa Iglesia,

yo, Tomás de Torquemada,

absuelvo al reo de todas las acusaciones.

Señora, hemos venido a ayudarlos.

Vengan con nosotros, por favor.

¿Estáis seguro de lo que habéis hecho?

Debajo de Dios, solo el papa.

Tendríamos que irnos cuanto antes.

Vamos.

(Voces de asombro, murmullos)

-¡Herejía! -¡Esto es cosa del demonio!

¿Qué está pasando aquí?

-¡Virgen santa!

¡Huid!

¡Guardias! Obedece.

¡Prended a este impostor!

Rabino Levi, señora, bienvenidos.

Soy Salvador Martí, responsable del Ministerio del Tiempo.

Qué extraño es todo esto y qué hermoso a la vez.

¿Y Ernesto? (ABRAHAM) Este lugar...

Decidme, caballero, lo que hay en los pasillos,

¿son todas puertas del tiempo?

Sí, y hay muchas más gracias a su libro.

Les enseñaré todo esto palmo a palmo,

pero antes Irene los acompañará a nuestro servicio médico.

Pueden acompañarme.

Vengan a mi despacho.

Cuéntenme qué ha pasado con Ernesto. Lo atraparon varios guardias.

Se ha comportado como un héroe.

Sin él no hubiéramos podido cumplir nuestra misión.

Hay que volver. Ni hablar.

Faltan cuatro horas para medianoche.

No llegarían a tiempo a la puerta. Asumiré el riesgo.

Pero yo no. No quiero perder más agentes.

En los Tercios teníamos un lema:

ningún hombre se queda atrás. Pero ¿qué se cree,

que no querría que estuviera aquí, en vez de quemarse en la hoguera?

Yo sabía lo que le pasaría si atravesaba la puerta, y él también.

¿Sabe lo que me pidió cuando supo que intervendría en la misión?

Que no permitiese que nadie fuese a rescatarlo.

Eso es lo que pienso hacer.

Me gustaría hacerle una pregunta.

¿Qué relación tenían Ernesto y Torquemada?

¿Quién eres?

Soy tu padre.

No puede ser.

Soy Pedro Fernández de Torquemada, te guste o no.

No uséis su nombre.

Hace años que descansa en paz.

Tu padre no descansa, hijo,

y mucho menos en paz.

Mírame, me tienes aquí delante.

¿O es que eres tan ciego que no eres capaz de reconocer nuestro parecido?

Sí lo veo

y es obra del maligno.

Os ha enviado para torturarme,

para que reniegue de mi fe en Cristo.

No uses el nombre de Jesús en vano.

Él se sacrificó por los hombres, tú los matas.

Hijo, tú no eres Cristo.

Tú eres Pilatos.

Puedes pegarme si quieres,

puedes matarme,

pero no por eso dejaré de ser tu padre.

¡Tú no eres mi padre!

Ojalá no lo fuese, te lo juro.

Escúchame, hijo, escúchame.

Mi madre, tu abuela Ana, era judía.

Por sus venas corría sangre judía. -¡Era cristiana!

No, se convirtió a la fe en Cristo porque no le quedaba más remedio,

pero su sangre era judía

y ahora tú persigues a los de tu misma sangre.

Cumplo con mi deber.

Son herejes.

No, son hombres y mujeres, hijo,

y no son menos que tú por tener una fe distinta.

Nadie es menos que nadie por ser cristiano, judío o musulmán.

Hijo, y si cometieran pecado,

es Dios quien debe juzgarlos,

no tú.

Antes os juzgarán a vos.

A medianoche moriréis en la hoguera.

Es tu libro. -Sí.

Y por suerte, veo que ha caído en buenas manos.

Ya puedo morir tranquilo.

Por favor, no diga eso. Lo hemos salvado de la hoguera.

Era lo que me tenía reservado el destino.

Yo ya solo soy un viejo.

Estoy enfermo.

Sangra, tiene tumores.

La medicina ha avanzado muchísimo. Le buscaremos un buen médico.

Ya habéis lo hecho suficiente

permitiendo que pueda despedirme de los míos.

Aunque supongo que no me habéis salvado solo por eso.

No, no lo hemos salvado solo por eso.

¿Para qué se me necesita?

¿No van a pagar? -No.

Ni tampoco les vamos a dar "El libro de las puertas".

¿Bromea? -En absoluto.

Angustias, por favor.

Le presento al mismísimo Abraham Levi.

Curioso retablo.

"Tablet", es "tablet". -Ah.

Entonces, curioso "retablet".

A fe mía que este hombre es uno de mi estirpe.

-En una semana le adjuntaremos una analítica completa del señor Levi,

así como muestra de su ADN, incluso análisis de su ropa.

Ya que vamos a ser famosos,

que por lo menos sepan que trabajamos bien.

Usted es judío, ¿verdad?

(EN EBREO)

Lo volveré a llamar pronto.

No se preocupe.

Resolveremos este asunto.

¿Qué le ha dicho?

Que ni él ni mis herederos

avergonzasen a Yahvé con su comportamiento.

¿De veras?

¿Por qué le mentiría?

Solo soy un viejo que está a punto de morir.

Falta poco para que se cierre la puerta, ¿no?

Apenas una hora.

Ernesto no podrá volver.

¿Qué tal te sienta tener a tu prometido en Cuba?

Ojalá todas las desgracias fueran esa.

Pues sí.

Tendrás que escribirme cartas de amor para que las vean mis padres.

Te escribiré, aunque te aviso que no se me da tan bien como a ti.

¿Te has desecho de tu diario?

Debió de costarte mucho, ¿no? Sí.

Para mí era como una manera de... de saber quién soy,

escribir mi propia historia entre tanto viaje.

¿Y descubriste lo que pasó?

Poca cosa. Los archivos habían desaparecido.

La Guerra, ya sabes.

¿En qué piensas?

En nada.

Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿no?

Lo sé.

¿Y tú en qué piensas?

En Alonso, que hace rato que no lo veo.

¿Dónde se habrá metido?

¡Levanta! Llegó tu hora.

Alonso.

¿Qué hace usted aquí?

¿Creíais que iba a dejar que os mataran?

Usted está loco.

La puerta está muy lejos, nunca llegaremos.

Sabe Dios que lo haremos.

Usted está como una cabra.

Vámonos.

(Moto acercándose)

¡Me encanta el futuro!

(Sirena antiaérea)

Es una alarma antiaérea.

En la Guerra Civil, la aviación alemana bombardeó Guernica

en el día del mercado.

El cuadro se lo encargaron los republicanos a Picasso.

Si encontramos el recibo, queda claro a quién pertenece el cuadro,

pero ha desaparecido.

Sé que quiere conocer a Picasso, pero no es posible.

No está en España, sino en Francia, no hay cobertura. Es usted obsesivo.

(Bombardeos)

Nada es fácil, nunca.

A veces no tengo claro no estar trabajando para el mismo diablo.

¿Qué pasa, que para ti toda la ropa del siglo XX es igual?

Pues si conocieras a Tino Casal lo ibas a flipar.

¿Seguro que no hay un equivalente al Ministerio del Tiempo en EE UU?

¿Dicen el tiempo que hará mañana? Parece cosa de brujería.

(SALVADOR) ¿Se cree que el servicio de inteligencia español

descubrirá algo que EE. UU. quiera ocultar?

¿Me acompañas a un concierto?

¡Salid ahora mismo!

¿Usted sabe lo que vale

un dibujito con mi firma? -¿Me está sobornando?

Pondré una queja en mi embajada. De momento cuente tres.

Sabía que os meteríais en un lío. Déjame en paz.

Lo primero sería conseguir la firma original de Picasso.

Tengo inmunidad. -Uh, mal asunto.

Quítate de en medio, Alonso,

o te juro que al final... ¿"O te juro" qué?

Años 80, allá voy.

El Ministerio del Tiempo - T1 - Capítulo 4: Una negociación a tiempo - Ver ahora

7. Capítulo 15: "Tiempo de valientes I"

El regreso de Julián a la serie es el capítulo más visto de la segunda temporada, y el séptimo de El Ministerio del Tiempo. Al principio de la temporada, Julián se marcha sin saber dónde, hasta que en "Tiempo de valientes" vemos que está en Baler, con los últimos de Filipinas. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 2 - Capítulo 7: Tiempo de valientes I - Ver ahora
Transcripción completa

Enhorabuena.

Ya ha conseguido usted lo que quería.

Fuera lo espera un chófer con un coche oficial.

Gracias.

Prefiero ir en metro.

Sí, soy yo otra vez.

Escúcheme con atención, no tenemos mucho tiempo.

Saben dónde está, así que tiene que salir de ahí inmediatamente.

Yo ya no puedo hacer más por usted.

Me obligan a irme.

(HOMBRE, FUERA) ¡Sanitario, rápido!

(HOMBRE) ¡Ayúdame, por favor!

-¡Sanitario!

¡Deprisa!

-¡Por favor, un médico!

¡Me desangro!

-¡Ayúdame, por favor!

-¡Un médico, por favor!

-Cabo, organice los pelotones para la retirada.

A sus órdenes, mi capitán.

¡Caballeros! Hay que salir de aquí

antes de que vengan esos puñeteros yanquis.

-Ayuda aquí, por favor.

No puedo moverme.

(CAPITÁN) ¡Cubran los flancos!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos, vamos, corred, alguno!

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

(JULIÁN) Mi reino por una linterna.

-¿Qué? -Nada, cosas mías.

¿Se te duermen los pies?

Apenas puedo caminar 100 metros.

¿Vómitos?

Tengo el puto beriberi, ¿no?

Me cago en todo.

Cambiando la dieta te recuperarás.

-Pues ya me dirá usted a qué restaurante me va a llevar,

porque aquí... yo no he visto ninguno.

(RESPIRA CON DIFICULTAD, TOSE)

En un rato vuelvo, ¿de acuerdo?

No tienes un buen día, Julián. -¿Quién puede tenerlo aquí?

Cuba, Filipinas, se llenan la boca con el Imperio español,

pero podrían alimentar dignamente a sus soldados.

He visto morir a más hombres por fiebres y beriberi

que por balas del enemigo.

Me voy a repartir el correo. -Muy bien.

En casa no quiere saber nadie nada de la parienta,

pero aquí todo el mundo se muere por recibir carta.

(HOMBRE) ¡Un médico, rápido!

Otro que se nos va. Luego te veo.

Un cañonazo reventó un parapeto a su lado.

Las astillas le han provocado múltiples heridas

y un traumatismo severo en el tórax.

No puede respirar, hay que intubarlo. Una bujía.

Bujía.

Mierda.

¿Qué hacemos?

Otra bujía, rápido.

¿Qué haces? -Tiene los pulmones colapsados.

Hay que sacar el aire por otro sitio.

Bujía.

Copón, ¿eres enfermero o mecánico?

¿Qué ha pasado? -Traumatismo múltiple

y laceraciones y cortes en tórax. Lo he intubado,

pero la respiración no mejoraba, así que...

Nada, le he abierto una pequeña incisión en la pleura.

¿De dónde has sacado semejante idea?

Se lo vi hacer a un médico americano una vez en Madrid.

El doctor House.

Pensé que podría funcionar. -Parece que lo ha hecho.

Buen trabajo. -Gracias.

Señores, busquémosle una cama, no está fuera de peligro.

Si esto no es una tomadura de pelo, se le parece mucho.

Perdone, pero no la entiendo.

Le he pedido un dosier con el último año de actividades del Ministerio

y me ha entregado 18 folios

llenos de presupuestos sin desglosar e informes de misión incompletos.

Se lo diré otra vez, a ver si ahora me entiende, Martí.

Tiene 48 horas para poner en orden este desastre.

Marisa, ¿qué haces aquí?

Pregúntale a tu jefe.

Por favor. Gracias.

Malas noticias, ¿no? Así es.

Presidencia nos quiere hacer

una auditoría de cuentas y una inspección.

Tanto vaivén de subsecretarios les ha llamado la atención.

¿Le traigo un café, jefe? -Mejor una tila.

Ernesto, dígame. (CARRASPEA) Esa mujer y usted...

No, es una larga historia.

¿Podría hacer algo para que se relaje un poco?

Más bien todo lo contrario.

Pues no nos queda más remedio que ordenar todo esto.

Así es. Si esa mujer quiere las cuentas claras,

le daremos las del Gran Capitán. Que se prepare.

Recuerde la que se montó en 1506 con aquello.

Pidieron funcionarios extra de todas las épocas

para revisar las cuentas de Gonzalo Fernández de Córdoba.

Cómo se cabreó el rey Fernando. -Más o menos como yo.

En fin, hay que avisar a administración y a las patrullas,

asignarles tareas, informes, presupuestos, catálogo de puertas,

que se pongan a trabajar ya.

Si arriba quieren saber del volumen de trabajo de este Ministerio

se van a enterar, bueno, y de paso nos vamos a enterar nosotros.

(CHASQUEA LA LENGUA) Ya lo decía mi santa esposa.

"Salva, tienes talento, pero a desordenado

es que no te gana nadie".

¿Tan mal estoy?

Esto es solo la opinión de un médico.

Si es la opinión, cuéntemela.

Si me muero, no será de oírla.

Todavía no estás fuera de peligro.

El impacto ha desplazado el esternón

y la presión sobre los pulmones es muy fuerte.

La bujía que te puse ayudó, pero no basta.

¿Esto lo hizo usted?

Sí.

El médico me dijo que... si no hubiera sido por ese chisme,

me habría quedado en el sitio.

Así que gracias.

¿Le puedo pedir otro favor?

Si me hablas de tú.

Soy Julián.

Yo, Rafael. -Pues tú dirás, Rafael.

En mi saco...

En mi saco hay una joya,

un camafeo que fue de mi abuela, que en paz descanse.

Me gustaría que...

bueno...

que lo tuviera alguien,

pero no podré dárselo en persona, me temo.

¿Ella?

Perdón por la intromisión, pero la vi al recoger tus cosas.

Se llama María.

Es guapa, ¿verdad? -Mucho.

Es la única razón

que ha hecho que este infierno haya merecido la pena.

Cuando conoces a una persona así, que...

bueno...

que hace que cada cosa que te pase

sea mejor,

tu vida deja de ser solo tuya

y también le pertenece un poquito a ella.

No sé si me entiendes.

Perfectamente.

Entonces tienes que prometerme

que le harás llegar esa joya

cuando...

cuando puedas.

Lo haría encantado, pero seguro que podrás hacerlo tú mismo.

Por si acaso.

Prometido.

Ayudamos a la resistencia en Numancia,

conseguimos que Napoleón perdiera en Bailén

y nos expedientan por un informe mal redactado.

En España, si no eres futbolista, da igual lo que hagas por tu país.

Ni eso, pregúntale a Cardeñosa.

Adelante.

Buenos días. Buenos días.

Escúchenme con atención.

Van a enfrentarse a la misión más difícil

a la que se han enfrentado jamás.

Ay... Una inspección de trabajo.

Una inspección, ¿y eso qué es?

Presidencia quiere supervisar el Ministerio

y comprobar que todo funciona como debe.

¿Acaso no lo hace? Sí, pero en los últimos tiempos

han sido lo bastante convulsos como para comprobarlo.

Hay que dejar todo esto limpio y reluciente.

Si pensáis que voy a coger un mocho y voy a limpiar,

estáis muy equivocado. Ay, amigo... Alonso, hijo,

veo que su problema con los eufemismos no mejora.

Se trata de revisar lo hecho hasta ahora

y subsanar los posibles errores. O sea, papeleo, papeleo, papeleo.

Pura emoción y aventura. No se me venga abajo tan rápido.

De supervisar informes se encargará Amelia, como jefa de patrulla,

Ustedes dos anotarán las puertas de nueva aparición,

catalogándolas, cruzándolas y anotando lugar y época.

No es justo que ellos viajen mientras yo hago papeleo.

Pero usted es la idónea para esa tarea.

(ERNESTO) (RESOPLA FRUSTRADO)

-¿Cómo mantenemos en orden la historia de España

si somos incapaces de encontrar una factura?

-No se ponga pejiguera. Son cinco siglos de informes.

No es tarea sencilla. -Y menos si a cada rato

te encuentras con un dibujito de Velázquez.

Sí.

¿Algún problema?

Creo que esto es para usted.

Entonces será mejor que lo vea yo.

(LEE, OFF) "Querido Ernesto: ¿Cómo estás?

Espero que todo vaya lo mejor posible.

Te sorprenderá que te escriba después de tanto tiempo,

pero hay algo que tengo que contarte.

De hecho, es algo que debería haberte contado hace mucho.

Espero que alguna vez puedas perdonarme,

aunque dudo que lo hagas cuando sepas que...

que tienes un hijo

y que no he sido capaz de decírtelo en todo este tiempo".

¿Hasta dónde ha leído, Angustias?

Bueno, solo hasta lo de que tiene usted un hijo secreto.

Ya.

Bueno, no...

No tiene firma ni fecha.

Hay que seguir buscando, debe haber algo, no sé,

un sobre, un registro de entrada.

Ayúdeme, por favor.

¿Cuándo ha sido? -Hace un par de horas.

¿Te importa si me encargo de sus cosas?

No, claro, como quieras.

Me marcho, Julián. A ver si para la próxima te toca carta.

Miguel, ¿tú sabes llegar a Baler?

Claro.

No paso tal cual por ahí, pero voy cerquita.

Nada, no sé quién me ha escrito ni cuándo.

No sé absolutamente nada.

Bueno, ahora sabe que tiene un hijo.

De hecho, lo sabemos los dos.

Angustias, espero su máxima discreción.

No diré nada ni aunque me torturen.

Bien.

(Trinos de aves exóticas)

(Rebuzno)

Oye, Miguel, ¿es todo el camino así? -Pues más o menos.

Si vamos a buen ritmo y no nos pasa nada,

en dos días estamos ahí. -¿Qué nos iba a pasar?

Pues a saber, que nos crucemos con la patrulla enemiga

o que nos muerda una bicha y haya que volver.

-¿Una bicha? ¿Qué es eso? -Una serpiente, vamos.

O que nos pille una tormenta.

La lluvia en Sevilla será una maravilla,

pero aquí empieza a caer y quizá no para en tres días.

Estate tranquilo, no tiene por qué pasar nada.

Vamos.

(Rebuzno)

A buenas horas, no te jode...

¿Esto es de vuestra primera misión? No, la segunda,

cuando salvamos a Lope de Vega. Ya.

Eh, no tiene nada de malo que eches de menos el pasado

y a la gente que estuvo en él.

Debes mirar hacia delante.

Si no, te amargas el presente, te lo digo por experiencia.

Me encantaría viajar por las puertas

y que ellos hicieran el papeleo.

¿Quieres hundir definitivamente este Ministerio?

Buenas. Buenas.

¿Qué tal? ¿Adónde habéis ido?

Pues 1930, a una clase de la universidad de Salamanca.

¿No os extraño que los alumnos se carcajearan

cuando el maestro empezó la clase diciendo: "Decíamos ayer"?

Es la primera clase de Unamuno después de su destierro.

Miguel de Unamuno,

uno de los escritores más importantes de España.

Primo de Rivera lo desterró seis años

después de criticar a su gobierno y al rey.

Si fue un mal patriota, se lo tenía merecido.

Unamuno quería una España más justa y más libre para todos.

¿Es ser mal patriota?

Seis años después regresó a España, volvió a dar clase

y empezó por esa frase, homenajeando a fray Luis de León

que hizo lo mismo exactamente 400 años antes.

Por eso se reían los alumnos.

Ah, vale, por eso. Era por eso.

Es increíble, vivís un momento histórico y ni lo apreciáis.

Voy a por algo de comer, ¿quieres? Mejor voy contigo.

(Aullidos)

¿Tienes una navaja que corte? -En la bolsa.

(RÍE) Joder.

Yo buscándote novia y resulta que estás casado, truhán.

-¿Qué coño haces con eso?

Oye, lo he visto sin querer.

Tampoco hace falta ponerse así.

¿Y cómo se llama? -Amelia.

Se llama Amelia.

Es muy guapa, si no te molesta que te lo diga.

No me molesta, lo es.

Y la persona más inteligente que he conocido.

La echas de menos, se te nota.

Mira, también te voy a enseñar a mi princesa.

A ver.

Qué... Qué mujer, qué mujer.

Enhorabuena.

Somos hombres afortunados, Julián.

No hay nada peor en este mundo

que no tener a nadie para compartir penas y alegrías.

Sí.

Supongo que sí.

(JULIÁN) (OFF) "Un cabrón es un cabrón,

en el siglo XXI y en el XVI, y una ingenua, lo mismo".

"¿Me estás llamando ingenua? ¿A mí?"

Sí, a ti, Amelia, te llamo ingenua a ti.

Quédate preñada, anda, quédate preñada y a ver cómo lo explicas.

El padre es Lope de Vega, venga, hombre.

Si dices eso en tu época te meten en un convento

y si lo dices en la mía, en un psiquiátrico.

¿Va todo bien?

Sí.

Bueno, digamos que remover tantos papeles

me ha traído recuerdos del pasado. La nostalgia es muy tramposa.

No sirve de nada, deberías saberlo después de tanto tiempo.

No, no es nostalgia. Asuntos por resolver.

¿Quieres un café?

Gracias, luego, más tarde.

(SALVADOR) Todos los empleados del Ministerio

han trabajado sin parar desde que estuvo usted aquí.

Quedará satisfecha con el resultado.

No debe convencerme a mí.

Ellos son los auditores encargados del proceso

Les presento a Salvador Martí,

subsecretario del Ministerio. -Encantado.

Les buscaré un lugar para que trabajen cómodamente. Adelante.

Quería que trabajaran en este mismo despacho.

¿En mi despacho? Ah, claro, por supuesto, sí.

-Permiso.

Mientras buscamos dónde acomodarlos,

Ernesto los acompañará por el Ministerio

y aclarará cualquier duda que pueda surgirles.

Lo dejo todo en sus manos, entonces. Ya nos veremos.

Marisa, ¿te importa que hablemos antes de que te vayas?

Tengo mucho que hacer, Ernesto.

Claro, pero será solo un segundo, mientras nos tomamos un café.

Un café. -Sí.

No son ni las 09:00 y ya quieren un café.

Así tenemos los funcionarios la fama que tenemos...

de no... (CARRASPEA)

Bueno...

Cuántos años sin vernos, ¿eh?

Y... tú, ¿qué tal? ¿Cómo te ha tratado la vida?

Al grano, por favor, Ernesto.

Vaya.

Veo que el tiempo no te ha suavizado el carácter.

Antes de conocerte era menos seca.

Eso decía mi madre.

¿Qué quieres de mí?

Verás...

He encontrado una carta dirigida a mí

que alguien envió al Ministerio hace tiempo.

En ella...

venían a decir que...

bueno, que... que tengo un hijo.

Y yo quería saber si...

Si soy la madre de algún pequeño Ernesto.

Pues no, no lo soy.

No te tenía por un galán que fuese de novia en novia preguntando eso.

Por favor, sabes que yo no soy así.

Yo nunca supe mucho de ti.

Pues nada, ahí lo tienes, Baler.

Pero son cuatro chozas. -Y una iglesia.

Sigue recto esa trocha y llegas a un puente.

Cruzas y en cinco minutos estás, no tiene pérdida.

Muy bien. Gracias, Miguel.

Nada, a ti por la compañía.

(Campanada)

Buen viaje. -Igualmente.

(Campanada)

Cuidado con las bichas.

(Campanada)

(Campanada)

(Campanada)

(Tráfico, cláxones)

(Sirena policial)

Vive Dios, en esta época o pasa el tiempo muy deprisa

o yo camino muy despacio.

(MANIFESTANTES) (COREAN) ¡Josefina, es nuestra vecina!

¡Rescate a los banqueros, desahucio a los obreros!

¡Rescate a los banqueros, desahucio a los obreros!

¡Josefina es nuestra vecina!

¡Josefina es nuestra vecina!

¿Os importaría decirme a qué viene toda esta algarabía?

Intentan desalojar a una anciana de su casa.

¿Toda esta gente contra una pobre vieja?

Se han vuelto locos. Quieren impedirlo.

Tú, ¿en qué mundo vives? En varios.

Y todos injustos, por lo que veo.

(MANIFESTANTES) ¡Josefina es nuestra vecina!

¡Josefina es nuestra vecina!

¡Desahucio a los obreros, rescate a los banqueros!

¡Desahucio a los obreros...! -Amigos, amigos,

no vamos a dejar sola a Josefina. Pararemos este desahucio.

(MANIFESTANTES) ¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

¡Este desahucio

lo vamos a parar!

(POLICÍA) ¡Vamos, a casa! -¿Qué hace? ¡Suélteme!

-¡Vamos, venga!

¡Vamos, vamos! ¡Soltadla, hideputas!

¡Poco hombres sois!

-¡Dejadlo! -¡Lo vais a matar!

-¡Burros! ¡Sois unos burros! -¡Salvajes, soltadlo!

-¡Iré a comisaría! ¿Cómo te llamas? Alonso de Entrerríos.

Me llamo... Blanca.

No, soy Elena, Elena Castillo.

-Y yo, Josefina Pérez, joven.

No opongas resis...

¿Queréis más? ¿Queréis más?

(MANIFESTANTES) ¡Este desahucio lo vamos a parar!

¡Este desahucio lo vamos a parar!

-Como intentes alguna tontería te afeito con esto.

Levanta las manos.

Tranquilo, no voy armado.

Peor para ti.

Y ahora me vas a decir quién cojones eres.

(Tecleo)

¿Has visto a Alonso?

Hace horas que no veo más que negro sobre blanco.

¿Vosotros no vivíais juntos? Sí.

Pero es que no he dormido en casa hoy.

Anoche conocí a una churri, nos tomamos unos cacharros

y una cosa llevó a la otra... No me interesa.

Pues como no venga Alonso

me tendré que hacer las puertas solo.

Te podías venir conmigo.

¿Yo? Sí.

No debería, tengo mucho trabajo que hacer.

Quizá si no hicieras siempre lo que hay que hacer...

no te tendrían muerta de asco rellenando informes.

Eh.

Una puertecita.

Venga.

Total, ¿qué es lo peor que podría pasar?

La peste negra de 1348, la guerra de los comuneros,

las guerras carlistas, el bombardeo de Guernica.

Tienes mala cara. ¿Te pasa algo? Sí.

Que se vive muy bien en la ignorancia.

La ignorancia es la semilla de la estupidez humana.

Y el conocimiento, la semilla del sufrimiento.

Es decir, los listos sufren más que los tontos.

Te lo digo yo, que no soy muy inteligente, ¿sabes?

Ahí llevas razón. ¿En que no soy muy inteligente?

No, en lo otro. Siempre me acabas liando.

Pues esta es.

Pues esto va así.

¿Dónde estamos?

¿Cómo quieres que lo sepa?

¿Te imaginas que hemos viajado al principio de los tiempos

y no existe la Tierra? Sería alucinante.

No digas bobadas y dame eso.

¿Esto qué es?

El procedimiento.

Primero grabamos con eso sin que nos vean,

nos aseguramos de dónde y cuándo estamos

y nos vestimos para la ocasión.

¿Esto qué es? Un pasillo con puertas del tiempo.

¿Hay puertas que dan al Ministerio? Ajá.

Pues menuda decepción. Al contrario.

Son muy útiles, ojalá hubiera más.

Lo que debemos averiguar es en qué época estamos.

Pues entramos y preguntamos.

¿Así vestidos? Claro. Vamos.

Tenemos que ser sutiles

o nos tomarán por intrusos. Sí.

(Voces cercanas)

¡Pacino!

Soy un hombre con mi propio pelo. ¡No necesito pelucas!

(RÍE) Estás estupendo.

A la que le sienta bien esta época es a ti.

Gracias.

¿Qué? ¿De vuelta de una misión? Sí.

Qué elegante, ¿no?

Vamos a ver al conde de Aranda. Coño, como la calle.

Eso es.

Venga. Venga.

(Puerta cerrándose)

Parece majete el Julián este.

(Puerta cerrándose)

Con su permiso, mi capitán. Yo digo que lo encerremos

y lo tengamos dos días a base de agua.

Verá como habla. -No sea animal, teniente.

No trataremos así a un compatriota.

-Podría ser un traidor y tener tratos con los tagalos.

¿Y si les trae planos o instrucciones?

¿Encontraron algo así entre sus cosas?

No, mi capitán. Hemos encontrado esto.

¿Y esto qué se supone que es?

Es un tensiómetro. Es para medir la presión arterial.

Les he dicho que soy enfermero.

Esto no me gusta nada, capitán.

(Pasos acercándose)

Buenas.

-Doctor Vigil, me viene de perlas.

Este hombre de aquí es enfermero, recién llegado de Manila.

-Ha aparecido de la nada y se niega a decirnos qué hace aquí.

Ya le he dicho que es un asunto privado.

Pero si lo quiere saber...

Permiso.

Vengo a entregar este camafeo a una tagala del pueblo.

El otro día falleció un soldado, Rafael Ríos,

y en su lecho de muerte...

le prometí que lo haría.

No me joda.

No esperará que nos creamos esa patraña.

¿En qué hospital trabaja?

En el hospital militar de Arroceros, pero me trasladan al de Cañacao,

en la bahía.

Lo que dice tiene sentido. -Eso no significa nada.

Tendrá preparado el discurso.

Que sea espía no significa que sea imbécil.

Oigan, yo no quiero causar ningún problema.

Haré lo que he venido a hacer y mañana a primera hora me iré.

Nos sería muy útil un enfermero, aunque solo sea unas horas.

A sus hombres les vendría bien una revisión.

¿Por qué no se la hace usted, doctor?

Desde que llegamos solo lo he visto pasear.

Hay demasiados soldados y un solo médico.

Tengo que pasear mucho entre paciente y paciente.

Usted decide, capitán.

No hace falta que me lo recuerde, teniente.

Puede quedarse hasta mañana. Toca, acompáñalo al barracón.

Gracias.

Le faltan las dos tildes a "Julián Martínez!.

Las mayúsculas no se acentúan. Ahora sí.

Los ordenadores vienen con corrector ortográfico, por cierto.

Tampoco es para que sigas enfadada.

La orden era de comprobar la puerta, no de intervenir.

Bueno, yo solo quería saludar.

Supongo que ver así a Julián, así como de golpe...

Bueno, que parecíais buenos amigos. Lo éramos.

Ya.

Amelia, no quiero que te quedes con mal rollito.

Mira lo que he comprado.

Mira. ¿"Historias para no dormir"?

De Chicho Ibáñez Serrador, un genio.

¿Sabes lo mejor de vivir en 2016?

Que puedes comprar series de mi época, y eso sí eran series,

no lo de ahora.

¿Te vienes a casa a verla?

Dice Irene que ahora se lleva ver varios capítulos de una sentada.

Venga, vente y hacemos algo moderno.

Yo hago palomitas.

¿Qué es eso?

Tendrás que venir para descubrirlo.

¿A las 21:00?

Venga, a las 21:00.

(Cacareos, trinos)

¿Está buscando a la tagala? -Sí.

El sitio no es muy grande.

Si necesita ayuda, puedo ejercer de guía.

-Va a ser de verdad que le gusta pasear.

Tanto como al teniente Martín Cerezo menospreciar a los demás.

¿Ese es el que quería encerrarme?

Por suerte para usted y para todos,

el capitán Las Morenas está al mando.

Es un hombre más razonable.

Soy Julián.

Doctor Rogelio Vigil.

Encantado.

¿Ha trabajado en Manila? -Sí.

Hace un año. Es el tiempo que llevo aquí.

¿Tanto? -Solo yo.

Las tropas llegaron hace unas semanas para controlar el lugar.

Y espero que no tarden mucho en irse.

Apenas nos quedan víveres y suministros.

-Buenos días, doctor.

El pide sigue "duele".

¿Has vuelto a beber alcohol?

Solo una copita.

Julián, Alejo es el maestro de Baler.

Hola. -Alejo tiene gota,

pero no hace caso de mis indicaciones.

Y así no podemos mejorar, Alejo. -Solo una copita.

Que nos conocemos, Alejo.

Por cierto, si busca a alguien, él es su hombre.

Conoce a todo el mundo.

La busco a ella.

¿Sabe quién es?

¿María?

Vengo de parte de Rafael.

(MARÍA) (LLORA)

Dijo que si alguien en el mundo debía tenerlo, eras tú.

Es precioso.

Muchísimas gracias. -No hay de qué.

¿Vienes desde Manila aquí para esto?

Hice una promesa.

Todos los hombres hacéis,

pero pocos cumplís.

Supongo que soy de esos pocos.

Rafael también era.

El mejor hombre que he conocido.

Y era un kastila.

Bueno, María, me marcho.

Espero que te vaya muy bien.

¿Vuelves ya a España? -No, no. Aún no.

Si tienes a tu mujer esperándote allí,

no tardes, no la hagas sufrir.

Jefe.

Por su cara, preveo problemas, Angustias,

y no quiero más hasta terminar con todo esto.

Me temo que no puede esperar.

Alonso acaba de llamar desde una comisaría,

detenido en una manifestación antidesahucios.

¿Qué? Pero ¿se puede saber qué coño hacía Alonso en una manifestación?

¿Quiere que usemos los trámites habituales para sacarlo?

Ni hablar. Esto no puede salir de aquí.

Si llega a oídos de Marisa, podemos darnos por expedientados.

¿Y qué vamos a hacer? -Me ocuparé personalmente.

(Llaman a la puerta)

Traigo el informe la puerta que... Pacino, necesito un favor.

Sin problemas. ¿De qué se trata? Ir a buscar a Alonso.

Angustias, póngame con el Ministerio del Interior.

Me deben un favor y me lo van a pagar ahora. Vamos.

(Puerta cerrándose)

¿Estás bien?

Estoy como soñando, si queréis que os sea sincero.

Bueno, eso debe de ser por los golpes que te han dado.

¿Te ha visto un médico? No es por eso, os lo aseguro.

Bueno, a ver. Vas a tener que pasar aquí la noche,

pero no podrán retenerte por más tiempo.

Tendrás que pagar una sanción administrativa,

pero no te preocupes, yo me ocupo. Soy abogada.

¿Una sanción administrativa? ¿Qué tormento es ese?

Una multa.

¿Una multa?

En otros tiempos,

por agredir a un alguacil, podían enviarte a galeras a remar.

Hablas un poco raro, ¿no?

(Puerta abriéndose)

-Alonso de Entrerríos.

Estás libre. -¿Libre?

Y sin cargos.

Eh...

Muchas gracias por todo.

De todas formas, puedes llamarme si me necesitas.

Ah. ¿Me das tu número?

Yo es que no tengo de esto.

Bueno, pues apúntamelo aquí. Sí.

Hasta luego.

Solo tú te metes en una manifestación

a repartir leña con la Policía, vamos.

Es que... Es que... Es que...

Tienes al jefe contento, vamos.

Lo siento. Me poseyó una furia desconocida. No sé.

Más lo podías haber sentido.

Si es en mi época, los grises te muelen a palos.

Por lo visto, vuestra época no es tan diferente a la actual.

¿Y encima llamas a una abogada? No, no.

Yo no llamé a nadie. Vino ella sola.

Es que si os lo cuento, no me vais a creer.

Yo a estas alturas me creo lo que sea.

Es abogada. Elena es exactamente igual a mi mujer, a Blanca.

O sea que se parece mucho.

No, no se parece.

Es ella, solo que no puede ser. Han pasado más de 400 años.

Puede que viaje también en el tiempo.

No, me habría reconocido.

Pues también es casualidad, ¿eh?

O brujería.

(Timbre)

¿Esperáis a alguien?

Otro de vuestros amoríos.

Pues va a ser que no.

Y gracias a ti, querido amigo.

¿Dónde estabas? Pues estaba en la cama, porque...

Bueno, le ha debido de sentar algo mal de la cena.

De hecho, se iba a acostar, ¿verdad?

¿No te quedas a ver la serie? ¿Qué serie?

Si por mí fuera, no comerías ni un grano de arroz.

Así que te puedes dar con un canto en los dientes.

(Pasos acercándose)

-Así que sabes leer...

¿Me vas a apuntar por eso también?

Perdona, pero cuando aparece alguien nuevo aquí,

no suele ser para nada bueno.

Soy Vicente González Toca.

Julián Martínez.

Si quieres, cuando acabe te lo presto.

No, no me ha llevado a mí Dios por el camino de la lectura.

Pero si sabes leer, sabrás escribir. -Sí, claro.

Me vendría bien escribirle a mi novia en España,

si no te parece mal.

¿Tienes papel y lápiz?

"Y cuidado con lo que comen los niños, que nos conocemos".

Es que soy cocinero, ¿sabes? -Ajá.

Y si yo no estoy encima, pues...

Bueno, que mi mujer es muy buena madre, ¿eh?

Pero en la cocina, como que no... no me gusta que entre.

¿Y qué hace un cocinero del Prat de Llobregat aquí,

en el culo del mundo? -Pues... nada.

Los fogones no me daban para pagar un sustituto y...

Cuando las cosas van mal dadas, pues es lo que toca.

¿Y tú?

No me lo entretengas, Lafarga, que tiene mucha tarea.

¿Nadie más sabe escribir?

Busquets, el otro catalán,

pero ese nació cansado, el cabrón.

Toma, para que repongas fuerzas.

Tiene una pinta asquerosa, pero está buenísimo, ¿eh?

Te puedes fiar, quiero decir, lo he cocinado yo.

Perdona, no sabía que lo habías cocinado tú.

No pasa nada. Si me tuviera que enfadar

cada vez que estos se ríen de mi comida...

Bueno, ¿qué? ¿Ya está esto? -Ya está.

Ya está. Toma.

"Moltes gràcies", que decimos en mi tierra.

Y que te sea leve. -Vale.

(TV) (ACTRIZ, LLORA) "¿Es que no lo oyes?

Sin nada. (LLORA)

¿Qué estás diciendo?

¿Quedarnos sin nada,

teniendo...

teniendo todo un mundo ahí dentro?".

Qué barbaridad.

¿Y eso te puede pasar de ver tanto la televisión?

No. Es una fábula que alerta de los peligros

de confundir realidad y ficción. Sí, de cómo un aparato

te puede comer el coco. Esta serie es la bomba, es...

Te hace pensar. Demasiado, diría yo.

(FUERZA TOS)

¿Pasa algo?

¿Queréis algo?

Yo... Yo tomaría más de estas palomitas.

Ah, palomitas. Yo también.

Pacino, ve a prepararlas, que yo no me aclaro con el microondas.

(TV) (ACTOR) "...a la habitación de los chicos.

-¿Pasos de quién? -¿Ni has visto una sombra?

Llevaba...

Llevaba sombrero de ala baja...".

(JULIÁN) Pues hala, esto ya está.

Muchas gracias, compadre. -De nada.

Que Dios te lo pague.

-¿No la firmas? A tu Loli le va a hacer ilusión.

Anda, es verdad.

¿Sabes que yo nunca he firmado nada en mi vida?

Pon una cruz. Eso sí sabes, ¿no?

De otra cosa no, pero de cruces... (JULIÁN) (RÍE)

Esto sí que le va a hacer ilusión a la Loli.

Ha quedado bien, ¿verdad?

-Está perfecta.

De aquí a aprender a escribir, un paso, vamos.

Muchas gracias. -A ti.

(Marcación en el móvil)

(Tono de llamada)

(TV, "Payasos de la tele")

(TV) "La diversión... La diversión...

Había una vez...

un circo que alegraba siempre el corazón...".

Angelito...

Se ha quedado dormido.

Es un hombre de acción.

No está acostumbrado a pasar tanto tiempo sentado.

Es un poco tarde. Debería irme a casa.

Mujer, ¿te vas a ir ahora?

¿Vas a viajar ciento y pico años a estas horas de la noche tú sola?

Te puedes quedar, ¿eh? Hay sitio de sobra.

No.

Mis padres...

¿Tus padres? ¿No tienes ya una edad

para que te dé igual lo que puedan pensar tus padres?

Somos de épocas distintas, Pacino.

¿Y en todas tienes que ser la seria,

la ordenada,

la obediente?

Es mejor que me vaya.

No te preocupes, me cojo un taxi. Ajá.

Mañana te veo.

Gracias por la serie y las palomitas.

Me ha encantado. Qué bien.

De verdad.

(Pasos alejándose)

Perdón.

Irene, ¿tienes un momento?

Sí, claro. Siéntate.

¿Qué pasa?

Esta mañana he encontrado una llamada perdida

en el móvil del Ministerio... de un número desconocido.

Has intentado devolver la llamada, ¿no?

Sí, antes de venir, pero no me han cogido.

Inténtalo otra vez, por favor.

(LOCUCIÓN AUTOMÁTICA) "El número marcado

ya no se encuentra en territorio español".

(Chillidos de monos, trinos)

(Zumbidos de insectos)

Lo han matado.

¿Qué ha pasado? -Lo han matado

por ser amigo de kastilas.

Pero tú estás vivita y coleando. -¿Qué coño haces, Toca?

Es inofensiva. -Ya lo veremos.

Levanta las manos. -Es de fiar.

Te lo digo yo.

¿Y por qué tendría que fiarme de ti?

No tienes por qué hacerlo.

Tú decides.

Tenéis que iros de aquí ya. Muy peligroso.

Resto de pueblo se ha unido guerrilla y han marchado.

No digas bobadas. ¿Cómo se van a haber marchado?

¿Tú oyes algo, kastila?

(Zumbidos de insectos)

(MARTÍN CEREZO) Esto está claro.

Debemos prepararnos para un ataque.

Con su permiso, deberíamos organizar patrullas.

¿Están seguros de que no queda nadie?

Eso ha dicho María, la tagala, señor.

Si damos el primer golpe ahora, no lo verán venir.

Creo... que deberíamos esperar. -¿A qué?

¿Eh, capitán, a que nos maten en nuestra cama, como al maestro?

-¿Y si ha sido un hecho aislado?

No seremos nosotros quienes rompamos primero la baraja.

Toca y Menache, hagan un reconocimiento de la zona

y asegúrense de que no queda nadie.

Teniente, lleven las provisiones y munición disponible a la iglesia.

Allí es donde mejor podremos defendernos.

No es momento de defendernos, sino de atacar.

-¡Haga lo que le he dicho!

Sí, señor.

Ustedes, conmigo.

¿Sabe, Vigil?

Desde que llegué aquí, todos los días me hago la misma pregunta.

¿Se está olvidando España de nosotros?

Esto es caldo de enfermedades, capitán.

¿No han podido coger nada del pueblo?

Los tagalos se lo han llevado todo.

Le digo que lo tenían todo planeado, capitán.

Y yo le digo que ya lo veremos, teniente. Venga.

Comencemos con el recuento. Arroz.

Mejor tirarlo. -No, no, quite, quite,

que para tirarlo siempre hay tiempo.

Garbanzos.

Pues a los gusanos que viven en ellos da gloria verlos.

Vigil, ahórrese ese tipo de comentarios entre los soldados.

Tenemos que mantener la moral alta. -Eso lo lograríamos de otra forma.

Estoy empezando a hartarme de sus comentarios, teniente.

Con su permiso, mi capitán.

Está todo abandonado.

¿No hay nadie?

Ni nadie ni nada.

No hay animales, no hay nada en las despensas, no hay ropas...

Es un pueblo fantasma.

¿Cómo se han ido todos en una sola noche?

Teniéndolo bien planeado.

Ya lo ha visto, mi capitán.

¿Se convence ahora de que esto no es una casualidad?

Organice una descubierta por el pueblo y alrededores

y compruebe qué demonios está pasando aquí.

Y llévese a Julián.

Les vendrá bien un enfermero.

No está la cosa para ir perdiendo móviles,

así que cada vez que entra o sale uno, se registra.

Ya sabes, cuando hay perras por medio,

todos nos ponemos muy profesionales. Pues no debería haber problema

en saber de quién es el número.

Aquí lo tenemos.

Este teléfono lo sacó don Salvador hace unos meses y no lo ha devuelto.

Ya.

(SALVADOR) Así que al final,

los agentes han arrimado el hombro y han estado a la altura.

Bueno, para que luego digan

que los funcionarios no sacamos adelante nuestro trabajo.

(ERNESTO) Un informe muy positivo. -Ajá.

¿Le pasa algo?

No, nada.

Ah, Irene. Enhorabuena por la parte que le toca.

El informe de la auditoría... ¿Esto es lo que yo creo que es?

Sí. ¿Ocurre algo?

Ha intentado contactar con Amelia.

¿Se puede saber qué está pasando?

Salvador sacó un teléfono ministerial del almacén

hace unos meses.

Quizá es mejor que se lo explique usted.

He ayudado a Julián desde que salió del Ministerio.

¿Qué? -El muchacho no podía seguir aquí,

pero buscaba un lugar donde seguir siendo útil.

Yo no quería perderlo y...

bueno, le busqué un destino.

Él mismo me lo pidió.

¿Adónde lo ha enviado?

A la Guerra de Cuba.

Pero Susana Torres me descubrió. Gracias a mí.

Si queremos seguir unidos, adiós a las mentiras. Es el pacto.

Ajá.

El problema es que esté donde esté Julián,

ya no es territorio español.

O sea que tenemos un agente no oficial perdido en el pasado.

Eso parece.

Aquí tiene la lista de llamadas.

(SALVADOR) Gracias.

No me lo puedo creer. (ANGUSTIAS) ¿Qué pasa, jefe?

La última llamada que realizó Julián

fue el 11 de junio de 1898.

¿Y eso qué significa? Que Julián tiene problemas.

El día siguiente, el 12 de junio de 1898,

fue el día en que Filipinas se independizó de España.

Claro, por eso cuando llamaron aparecía ese mensaje.

O sea que Julián está en Filipinas.

Exacto.

En una Filipinas en guerra.

(Trinos de aves exóticas)

(Zumbidos de insectos)

(Trinos de aves exóticas)

Quietos.

He oído algo.

(SUSURRA) Señor. Señor.

¿Qué coño pasa, soldado? -Creo que hay alguien cerca.

Deberíamos prender fuego a este pueblo ahora mismo.

Mi teniente, hay población civil. -Son tagalos.

Pero no estamos en guerra. -¡No me joda, Toca!

Esto es una emboscada de peli de manual.

Al puente, vamos.

En marcha. ¡Ar! (JULIÁN, SUSURRA) Señor.

Señor, escúcheme.

Deberíamos volver a la iglesia. -Es "teniente", soldado.

Y si el teniente dice "vamos", ustedes van.

A su sitio.

Vamos.

No quieres verlo enfadado, créeme.

¿Qué haces, imbécil? -El madrileño,

que me ha puesto de los nervios.

¡Heredia, cojones!

(Disparos, gritos en otro idioma)

(MARTÍN CEREZO) ¡Fuego! ¡Fuego a discreción!

(Ráfagas de disparos)

¡Fuego a discreción!

Y tú sin pistola, joder. Ponte detrás de mí.

¡Vamos! ¡Ah!

¡Ah!

(MARTÍN CEREZO) ¡Toca!

Hay que salir de aquí.

¡Retirada!

(SOLDADO) ¡Vamos, corred, corred!

Poneos a salvo aquí detrás.

¡Todos a la iglesia!

(SOLDADO) ¡Al flanco izquierdo!

-¡Heredia, cúbreme!

¿Y ahora quién coño dispara?

Son los nuestros.

¡Nos retiramos! ¡Nos replegamos con orden!

-¡Nos están pisando los talones!

-También nos disparan. -¡Al suelo!

-Julián, ayuda, está herido. -¡Dispárenles!

-¡Busquets, a tu espalda! -¡Corred, que vienen por aquí!

Toca. Toca, ayúdame.

(SOLDADOS) (GRITAN EN OTRO IDIOMA)

¡Van a rebasarnos por los flancos!

¡Nos replegamos!

¡Vamos, coño!

¡Nos replegamos!

¡Nos replegamos!

¡Todos a la iglesia!

¡Vamos, Toca! Los he visto más rápidos.

¡Todos a la iglesia!

(Ráfagas de disparos)

(Gritos y disparos fuera)

¡Cierren puertas y ventanas!

¡Parapétenlas!

¿Cómo está? -Jodido.

Heredia. Heredia, ven. Ven aquí.

Aprieta aquí y no sueltes. Fuerte.

Fuerte ahí. -¡Ah!

Vamos, chaval, que tú puedes.

Peores puñaladas da la vida.

Doctor, ¿cómo está el resto?

Nada grave.

¡Señores!

¡Hasta aquí hemos llegado!

A partir de ahora, esta va a ser nuestra casa.

(Gritos, disparos)

Esta es la nota de despedida de Julián Martínez.

Y esta es la carta que el soldado Lafarga envió desde Filipinas.

¿Qué le parece? Que es la misma letra.

Julián escribe las cartas de los soldados analfabetos.

¿Ha averiguado el origen exacto de las cartas?

Baler, Filipinas. Me cago en la p...

Debemos exigir a esos tagalos

que respeten la legalidad y depongan las armas.

(VIGIL) Hace tres meses que no tenemos noticias de Manila.

O sea que después de 400 años...

ha saltado la chispita del amor, ¿eh?

No digáis barbaridades.

Matará a hombres que han dado su vida por su patria a cambio de nada.

La patria da honor y gloria...

a quienes luchan por su bandera.

En este ministerio solo se exige una cosa: discreción.

Y se le ocurre pegarse con la Policía en una manifestación.

Agredían a una mujer.

Un brindis por el jubilado, claro.

Por el mejor policía que ha pisado las calles de Madrid, mi padre.

-Venga. -Eso.

Quiero divorciarme de tu padre.

(Timbre)

¿Sí? -Hola, bonito.

¿Está tu madre?

¿Has pedido dos días libres? Sí. Mi padre se jubila y...

va a ser un golpe duro para él. Quiero estar a su lado.

Está usted completamente loco.

Doctor, empieza a hartarme con sus tonterías.

Hay para usted una misión importante.

Tanto que no pueden saber de ella mis compañeros.

Es una misión para un hombre solo: usted.

Julián está con los Últimos de Filipinas.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 2 - Capítulo 7: Tiempo de valientes I - Ver ahora

8. Capítulo 5: "Cualquier tiempo pasado"

La patrulla debe viajar hasta 1981 para conseguir que el Guernica llegue a España. En este quinto capítulo de la serie, podemos ver un poco del pasado de Julián, ya que aprovecha su viaje al Madrid de la época para recordar cómo era de niño, aunque se lleva alguna que otra sorpresa que no esperaba. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 5: Cualquier tiempo pasado - Ver ahora
Transcripción completa

Buenas tardes. Quizá usted, estando solo en casa,

haya escuchado el sonido de unos pasos

o haya sentido un aliento en su nuca.

Seguro que hay una explicación perfectamente racional,

pero también puede ser que su casa esté encantada,

como la madrileña casa de las siete chimeneas,

sede del Ministerio de Cultura.

Construida por Felipe II para su amante de nombre Elena.

Esta casó luego con un capitán llamado Zapata,

pero la felicidad duró poco.

El capitán murió en Flandes

y al mismo tiempo

ella moría de manera misteriosa e inexplicable.

Durante años, los madrileños dijeron ver

una fantasmal figura femenina en el tejado

dándose golpes de pecho,

siempre mirando a Flandes.

¿Leyenda?

¿Superstición?

Puede.

¿Es esta Elena,

la triste viuda

del capitán Zapata?

Pero si es Irene. (SALVADOR) Sí.

Es Irene. La divertida esposa

de la doctora Celaya.

¿Doctora? Será doctor, ¿no?

En España se pueden casar dos hombres o dos mujeres.

Los tiempos cambian, ya se irá acostumbrando.

¿Por qué nos enseña esto? Por dos razones.

Una, porque es un claro ejemplo de lo que jamás debe ocurrir,

dejar huella del trabajo en el pasado.

Es la segunda vez que ocurre en poco tiempo.

Doy fe, no dejamos ninguna huella. Y yo doy fe de lo contrario.

(RÍE)

Ya he mandado una patrulla a resolver el problema.

Ustedes están aquí para obedecer mis órdenes, ¿de acuerdo?

La segunda razón, y es por la que les he puesto

este programa del pasado televisivo,

es porque Irene fue a buscar algo que no encontró

y que ahora deben ustedes hallar.

El recibo del "Guernica".

Es un cuadro de Picasso.

Quizá sea el más importante de todo el siglo XX.

¿El recibo? ¿Es que lo quieren devolver?

No sé si habrá pasado la garantía, lleva años aquí, en España.

Exactamente desde 1981.

Fue el año en que el MOMA, el museo norteamericano donde estaba,

lo devolvió, bueno, así dice la historia.

Pero nos llega un aviso de que ahora se lo están pensando demasiado.

El cuadro se lo encargó el Gobierno republicano a Picasso

en plena guerra civil. Si hallamos el recibo,

queda claro a quién pertenece el cuadro.

Pero ha desaparecido. Había tres copias del recibo

Perdón, un momento. -Subsecretario.

-¿Cómo se lo tengo que decir? -Subsecretario.

Ni secretario ni leches. ¿Cómo se lo tengo que decir?

-Al menos podría... -Sé que quiere conocer a Picasso,

pero no es posible. No está en España, sino en Francia.

No tenemos cobertura. Qué obsesivo.

-Entonces, ¿no? -Entonces...

Váyase, cuando se pone pesado... -Ya no sé ni por dónde iba.

Sí, en que había tres copias del recibo.

-Sí, gracias, Angustias.

(SUSPIRA) A ver.

Había... tres copias del recibo.

La primera, la del Gobierno republicano en Barcelona,

se perdió en 1939 cuando huyeron a Francia.

La otra, la de la embajada en París, estaba en los archivos

que compró el Gobierno en 1981. Era la que yo buscaba.

¿Y la tercera? La del propio Picasso.

Tendrán que ir a la Barcelona de 1939

y encontrar el recibo antes de que lo pierda el Gobierno republicano.

Este es el alto funcionario que perdió el recibo.

Y ¿cómo valora el apoyo de las muchas estrellas de Hollywood

a la República? -Como algo natural.

El mundo de las artes y las letras lleva tiempo mostrando su apoyo

al legítimo Gobierno de la nación, como no podía ser de otra forma.

Además creemos que la cultura siempre está al lado

de la razón, de la democracia, del mundo, de la humanidad.

Esto es un sindiós. Todos buscan la forma de irse a Francia.

Me dan ganas de decirles que es pan para hoy, nazis para mañana.

¿La habitación está protegida? ¿La del tío ese?

Es la 212 y ahí puede entrar cualquiera.

Con este nivel de seguridad, normal que perdieran la guerra.

Quédate aquí vigilándolo, Julián.

(Alarma antiaérea)

Es una alarma antiaérea. Será mejor que nos vayamos.

Tenemos que... Tranquilos. El refugio del hotel

está en el sótano. Por favor, diríjanse hacia allá con calma.

(Alarma antiaérea)

(Alarma antiaérea)

(Explosiones en el exterior)

(Explosiones en el exterior)

(Explosiones, disparos)

¿Qué es ese ruido? Aviones bombardeando la ciudad.

Pero eso es horrible.

Morirán niños y gente inocente.

El cuadro del recibo, el "Guernica", va de eso.

Durante la guerra civil, la aviación alemana

bombardeó el pueblo de Guernica en el día del mercado.

Murieron mujeres, niños...

En fin, una masacre.

No es de hombres hacer la guerra sin dar la cara.

(Fuerte explosión, gritos)

(Llanto de bebé)

Y decís que hoy en día las guerras se libran más en los despachos

que en el campo de batalla. Cada vez más.

Eso lo explica todo. ¿El qué?

Que ya no seamos un imperio.

Siempre hemos tenido muy buenos soldados,

pero muy malos jefes.

O sea, la cosa viene de lejos.

(Bombas cayendo, explosiones)

(Llanto de bebé)

Vamos, venga, corra, corra.

Huele a humo, una bomba. Si fuera una bomba, no habría hotel

Venga, venga, rápido, es para hoy.

Disculpe, ¿qué ha pasado? Un pequeño incendio,

pero lo controlamos. ¿Dónde ha sido?

En la segunda planta, habitaciones 211, 212 y 213.

Qué casualidad.

Y yo, que lo veía tan fácil.

Nada es fácil.

Nunca.

No nos queda más remedio que ir a por la segunda opción.

Vamos a ver.

En 1981, el Gobierno se gastó una fortuna

en unos documentos que no lo valían

y pagó solo por el recibo.

Forzosamente debe estar ahí. Pero Irene no lo encontró.

No, pero Irene fue dos meses después de que llegaran a España

y pudo traspapelarse en ese tiempo. Así que van ustedes

a recibir los documentos, es decir, la valija.

¿Y no sería más fácil...?

Perdone, vuestra merced, pero ¿no sería más fácil

obtener la copia de recibo del pintor?

Ese tal Picasso. No, calle, menudo lío de herencia.

Tenía mujeres, hijos, no sé cuántas amantes, un lío, no.

Otro como Lope.

¿Todos los genios españoles son unos pichas bravas?

Ahora que lo pienso, puede que tenga razón.

Ah, sí, aquí está, puerta 864.

Según nuestros datos, la valija llegará a Madrid mañana de mañana.

Al Madrid de 1981, claro.

Así que saldrán esta misma tarde.

¿Esta tarde? Quien dice "esta tarde"

dice "a última hora de la tarde". Pero tranquilícese.

Tendrá tiempo de comer con su padre.

Por cierto,

felicítelo de mi parte.

¿Cómo sabe que es su cumpleaños?

Mal jefe sería yo si no supiera nada acerca de mi gente.

Y ahora dense prisa o van a llegar tarde.

Angustias ha salido a tomar café. Si necesitan algo...

Como vuelva a insistir, lo mando a Altamira a pintar bisontes.

¡No lo entiendo! -¿No entiende? Ay...

Ya me encargo. (VELÁZQUEZ) (RESOPLA)

Nadie quiere hablar conmigo.

Soy como un apestado en este ministerio.

Tal vez si mejorase las formas...

Ser menos pes... insistente.

No me gusta dar consejos y menos al pintor más grande de España.

No soy el más grande, el más grande es Picasso.

¿Más que usted o que Goya?

Sí, claro, sí, por eso lo quiero conocer.

Pocas veces un artista piensa que otro es mejor que él.

Cuando voy a ver su obra al museo y se acerca un tipo y dice:

"Esos garabatos los haría mi hijo",

me dan ganas de estrangularlo allí mismo. Ignorantes.

Hay gente que pinta abstracto porque no sabría hacer otra cosa,

pero Picasso... Picasso no, Picasso...

pintaba cuadros con 14 años que parecen fotografías.

Es...

Yo... lo llamo "la teoría Picasso".

¿Y cuál es esa teoría?

Solo aquel que pinta la realidad mejor que nadie

puede hacer luego lo que le da la gana.

Prometedme algo y no insistiré más.

Si está en mi mano... No os olvidéis de mí

si necesitáis ayuda.

Lo que sea.

No se preocupe.

Por el cumpleañero. -Ole.

Felicidades, papá. Gracias, Hijo.

La crisis... Ya podías poner unas gambitas.

No sé qué le ves a este bar, hijo. Será la costumbre.

Coño, no cierra el jodido y lo están chapando todo.

El barrio está desconocido. Se lo quedan todo los chinos.

Bueno, todo no.

¿Te acuerdas del bar donde quedabas siempre con tu panda?

El Salem. Bueno, pues ahora es un bar

de merengue y bachata.

El Brother Latino lo llaman, te cagas.

El Salem, no me habré tomado tercios ahí, madre mía.

Hablando de cerrar, ¿cómo lleváis en urgencias los recortes?

Como en todas partes, supongo. A mí no me toca de momento.

Oye, una cosita, ¿cuándo nos vinimos al barrio?

En el 82. Eras un enano, tenías seis años.

¿En el 82, seguro?

Seguro, era el Mundial del Naranjito.

A España la echaron cuando hacíamos la mudanza,

creo que fue Alemania. Cómo pasa el tiempo, ¿eh?

Ajá. Sí, deprisa.

Muy deprisa.

Cómo me gustaría poder volver a aquellos años.

Tendría que existir una máquina del tiempo o algo así. (RÍE)

¿Y por qué querrías volver allí?

Porque cuando tienes un hijo pequeño,

todo el mundo es él, no te fijas en nada más.

Y es maravilloso.

Luego crecéis, os vais...

y es como si te quitaran la vida.

Los hijos tendrías que tener cuatro añitos siempre.

Esa es la edad perfecta. (RÍE)

Qué bonita es, ¿eh? Qué bonita es mi madre.

Ay... Ay, qué cosita.

Guapa, guapa.

¿Qué? ¿Te gustas? No estoy segura.

Con ese pelo parecéis un zagal.

Ni caso, estás muy bien. Es cómodo.

(MEGAFONÍA) "Ana Rodríguez Espinosa, acuda a dirección, por favor".

Por cierto, no te he preguntado, ¿qué tal con tus padres?

Muy bien, tendría que verlos más a menudo.

¿Todo en orden? ¿De verdad tengo que ir así?

No te quejes, te va bien el rollo heavy.

¿Qué es el rollo heavy? Señores, vamos a lo que vamos.

Ah, recuerden, se alojarán en un piso franco.

Lo tenéis señalado en este mapa.

Allí tenéis la documentación necesaria, las acreditaciones

y la ropa para la misión en Barajas.

Perfecto. Alonso...

No se preocupen, en el piso hay ropa de todas las tallas.

No es cuestión de talla, es que parezco mi padre.

Y mi padre es más moderno.

No difiere tanto de la que vos lleváis cada día.

¿Para ti toda la ropa del siglo XX es igual?

Sí. ¿Sí? Si conocieras a Tino Casal,

lo ibas a flipar. ¿Tino Casal? ¿Un soldado?

Ya los acompaño yo a la puerta. Ajá.

Julián.

Verás, una cosita, que...

Bueno, que...

que no va a ser, porque no creo, pero por si acaso,

a lo mejor pasa una chica por el piso preguntando por mí.

(RÍE)

Te llevas a tus ligues al piso franco.

No hay noches más divertidas que las de Madrid en los años 80.

¿No estás casada? Técnicamente aún no.

Esa puerta da a 1981 y no me casé hasta 2012.

No digo ahora, ¿no estabas casada antes?

Sí, cuando me reclutaron en los 60,

pero para el 81 ya estaré viuda, así que en ese año

no tengo ningún compromiso se mire por donde se mire.

Eso es trampa, se mire por donde se mire.

Es mi juego.

Son mis reglas.

La 864.

Es esta.

Recogeré los recados, tranquila. Suerte.

Permiso.

Por aquí.

¿Estáis seguro de que es por aquí? Según el mapa, sí. ¿Por qué?

Estas calles me resultan familiares.

Normal, es el Madrid de los Austrias.

El Madrid de tu época.

¿El Ministerio no te puso una casa por aquí?

Sí, en 1570 y ahora estamos en 1700...

1981. 1981.

¿No cambian las calles? Calla, calla.

No le des ideas al ayuntamiento.

Bienvenidos a casa de los Alcántara.

Supongo que eso significa algo en tu época.

Pues sí.

¿Qué te pasa, Alonso?

Yo he estado aquí.

Es la morada que me otorgaron cuando empecé a trabajar.

¿Estás seguro? ¿Cómo va a ser tu casa?

No es la misma casa, pero sí el mismo sitio, lo juro.

Joder, pues sí la han amortizado. Entonces...

eso quiere decir que en al menos cuatro siglos, pero a la vez,

aquí vive mucha gente.

Calla, que se me ponen los pelos como escarpias.

A veces no tengo claro no estar trabajando para el mismo diablo.

Dejemos al diablo en paz y concentrémonos en lo nuestro.

Salvador nos dijo que aquí encontraríamos

lo necesario para la misión y yo no veo nada.

Miremos en las habitaciones.

Aquí está la ropa para ir al aeropuerto.

¿Qué hay en la caja? Acreditaciones a nombre de los tres

Y un dossier. ¿De qué?

Son recortes de prensa de la última semana

sobre el "Guernica" y la compra del archivo.

Habrá que estudiarlos a fondo.

Mañana hay que estar a las 10:00 en el aeropuerto.

Igual así mejor.

Gracias.

¿Encuentras algo?

Al parecer, los papeles del "Guernica" están en Zúrich.

Un diplomático de la República se los llevó de la embajada de París

antes de que perdieran la guerra contra el bando nacional.

Guerra entre españoles... A veces me dan ganas

de regresar a mi época y no volver nunca más.

Ni que fuera la única.

Isabel la Católica estuvo en guerra contra su hermano, Enrique IV.

El ejército de Carlos I contra los comuneros,

en el siglo XIX, las guerras carlistas.

Ya, suficiente, basta, por favor. Nunca discutas con ella de historia

(TV) "...previsto para el próximo día 15.

Novedades sobre la vuelta del 'Guernica' a España.

Fuentes del Ministerio de Cultura informan de que la venida a España

de la documentación del cuadro, prevista para mañana, debe esperar.

Aún así, se muestran optimistas

y esperan que todo se solucione rápidamente.

Y pasamos a los deportes".

A ver si lo entiendo.

¿La valija no venía mañana? Eso nos dijeron.

Y el Ministerio, ¿no sabe las fechas exactas

de lo que ocurre en el pasado?

Mal asunto, ¿no?

Venid a ver esto.

¿No reconocéis a nadie en esta foto?

Este tío... ¿Dónde lo he visto antes?

Barcelona, 1939, en el hotel.

¿Cómo valora el apoyo de las muchas estrellas de Hollywood

a la República?

Es el mismo.

Y está igual. Y han pasado 42 años.

Ajá, otro viajero por el tiempo.

Esto se nos está yendo de las manos.

Espere un momento que ponga el altavoz.

¿Está segura de lo que dice, Amelia? Sí.

A no ser que tenga un hijo igualito que él.

Y que en el 39 sea reportero y en el 81 esté en Suiza

siempre con el recibo del "Guernica" al lado...

Tampoco creo en las casualidades. Y ¿cómo dice que se llama?

Paul Walcott, con dos tes.

(SALVADOR) Paul Walcott.

Bien, a partir de ahora tenemos dos misiones.

Localizar a ese tal Walcott

y encontrar el recibo del "Guernica".

¿Qué hacemos ahora?

(SALVADOR) Quédense en el piso franco hasta tener nuevas noticias.

Alguien está intentando reescribir la historia.

-La valija debería haber viajado en 1981 mañana, no pasado mañana.

Para colmo, tenemos un americano que viaja por el tiempo

y no trabaja con nosotros.

Otra vez alguien que intenta vender puertas secretas.

Es una posibilidad.

Me extraña que esté en Suiza.

Las puertas del Ministerio solo funcionan en España.

Bien, puede haber viajado a 1981 a Madrid

y de allí haber cogido un avión.

O viaja por el tiempo de otro modo,

lo cual sería abrir un melón importante.

Yo creo que la pregunta es otra.

Nosotros sabemos que Walcott viaja por el tiempo,

pero ¿él sabe que nosotros también lo hacemos?

Bien pensado.

Si es así, no debe ver a Amelia ni a ninguno de la patrulla.

Puede recordar haberlos visto en Barcelona en 1939.

Cuando contacte con él, será mejor que ustedes den la cara.

¿Irene?

¿Seguro que no hay un equivalente al Ministerio del Tiempo en EE.UU.?

¿Por qué no hay un informe de los servicios de información sobre eso?

¿Cree que el servicio de inteligencia español

descubrirá algo que EE.UU. quiera ocultar?

Tenemos 24 horas para averiguar quién es ese tal Walcott.

Contactad con nuestros funcionarios en 1981

para saber si la valija se retrasa aunque sea un solo día.

Averiguad si el recibo del "Guernica" está en ella.

No entiendo por qué nos han encargado esta misión.

¿Tan importante es esa pintura?

Si "Las lanzas" de Velázquez no estuviera en España,

¿te molestaría? Por supuesto. Es el símbolo

de la grandeza de nuestra patria. El "Guernica" es el símbolo

de la España de ahora. No me hagáis reír.

Esos muñecos mal pintados, ¿pueden ser símbolo de algo?

(RÍE) Por lo que he leído,

representan la llegada de la democracia a España

después de la dictadura. ¿Democracia? ¿Qué es eso?

A ver cómo te explico.

Democracia es que el pueblo elige quién lo gobierna.

Pero ¿cómo?

Se presentan unos políticos que quieren mandar,

cada ciudadano vota al que más le gusta

y el que más votos tiene gobierna.

Pero ¿cómo? ¿No lo decide todo el rey?

¿Lo decide la gente? ¿Qué...? Eso es ridículo.

Si supieras la lucha de las mujeres de mi siglo para votar como ahora.

¿Las mujeres también pueden hacer eso de votar?

Esto es un sindiós.

Me voy a dormir, esto no hay quien lo aguante.

A veces lo estrangularía.

Deja, ya recojo yo.

Un hombre recogiendo la mesa. En mi época es impensable.

En mi época, si no lo haces, no veas la bronca que te cae.

Hasta mañana. Buenas noches.

Descansa.

(Risas)

(TV) "Gracias también a este centenar de niños y niñas...".

(Pitido carta de ajuste)

Pero ¿por qué la apagáis? Es muy divertido.

Sí, como ver pastar una vaca, más o menos.

Hasta que no nos den órdenes no sé qué vamos a hacer.

¿Dicen el tiempo que va a hacer mañana?

Esa es la gracia, sí.

Parece cosa de brujería.

Aquí dentro tienes que meterla, Alfonso.

No metes una.

¡Gol! Eso es gol. ¡Coño!

Eso es gol. ¡Gol!

Hasta mañana.

¿Nuevas órdenes? Era Ernesto.

Han confirmado que la valija llega mañana por la tarde.

Irene y él vendrán a primera hora para ayudarnos.

Hasta entonces debemos esperar aquí.

Perfecto.

Bueno, señores.

¿Quién me acompaña a conocer mi barrio?

¿No acabáis de oír que tenemos que esperar aquí?

Si hasta mañana no vienen.

Os empeñáis en desobedecer órdenes. Tú desobedeciste órdenes

y gracias a eso Ernesto sigue vivo.

Oye, me apetece ver mi barrio de cuando era pequeño

mucho más que conocer a Lope de Vega o a Viriato,

os lo aseguro.

¿Es tan difícil de entender eso?

Hasta luego.

Será mejor que vaya con él, no le dé por hacer alguna tontería.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Así que este es tu barrio. Sí.

¿Naciste aquí? No, no, qué va.

Llegaré a Carabanchel el año que viene.

Hostia.

Este tipo de aquí

va a ganar una millonada a la lotería en cinco años.

Pues el tío siguió con su bar,

levantándose a las 05:00 hasta que se jubiló.

Hay gente para todo, como decía aquel.

El hijo de la dueña de esa tienda iba conmigo al colegio.

Luego me enteré de que se mató arreglando un ascensor.

En fin...

Aquí me traían mis padres cuando era pequeño.

A jugar y tal.

Qué fuerte.

La niña de rojo va a ser la tía buena del barrio.

Estábamos todos locos con ella.

Y resulta que se lió con el de la bodega,

un calvo gordo grasiento que le sacaba 30 años.

Estás disfrutando, ¿eh?

Es como si estuviera viendo una película de mi vida.

Huy, parece que le has gustado.

¡Mayte! Ven, no molestes al señor.

Perdona. No, no pasa nada.

No hay nada que perdonar.

Hola. ¿Ese triciclo es tuyo?

¿Quieres que juguemos un ratito?

Dame la mano. Vamos.

A ver... No es chiquero tu marido ni nada...

¿Eh? Ah, sí, sí, lo es, sí.

¿Tenéis hijos? No, no, todavía no.

Pues tiene mano con los niños.

No veas si es especialita mi niña...

(RÍE) Bueno, se te ve jovencita, tienes tiempo.

Yo, es que si no me ponía, se me iba a pasar el arroz.

(MAYTE) (RÍE) Ya, ya. Ya, ya, ya, ya.

(MAYTE) (RÍE) (SIMULA UN AVIÓN) Muy bien.

Qué bien llevas el triciclo.

Adiós, Mayte.

Te quiero.

Era tu Mayte, ¿verdad? Sí.

Era mi mujer con tres años.

Julián, por Dios. No lo sabía, te lo juro.

No es buena idea escarbar en el pasado

ni en nuestro futuro.

A veces uno piensa que el pasado...

No puede ser.

Gracias, Señor, gracias por estos alimentos.

¿Me acompañas a un concierto esta noche?

Champú, ah, ah, uh, uh.

De huevo.

Champú, ah, ah, uh, uh.

De huevo.

(Aplausos y vítores)

Champú, ah, ah, uh, uh...

(TV) "Con todos vosotros hoy, invitados especiales

dentro de 'La juventud baila', el grupo Leño".

(Aplausos)

(Leño "La noche de que te hablé")

Hoy va a ser la noche de que te hablé.

Hoy va a ser la noche de que te hablé.

De niño escuchaba a Leño en casa.

Era el grupo favorito de mi padre. ¿Quién?

Mi padre. Siempre me pregunté cómo hubiera sido

ir a un concierto suyo, pues mira.

Ventajas de trabajar en el Ministerio.

¿No te gusta? Eh... Sí, sí.

Si la música estuviera más baja, sí.

El rock no se puede tocar bajo. ¿Qué es el rock?

El invento más maravilloso de la humanidad

con la cerveza y las bravas.

Tenemos que irnos, mañana tenemos un día complicado.

Amelia, tienes 20 años, diviértete un poco.

¿Con este ruido? ¿Ruido? No sé cómo podéis

vivir en tu siglo sin rocanrol.

Bastante bien, sin dolores de cabeza.

Una más y nos vamos.

Ponme un botellín.

¡No me lo puedo creer!

¿Estás seguro de que es tu padre?

Pues sí, es él.

Por favor, vámonos. Ni de coña, es mi padre.

Y esa no es mi madre, que está en casa con un niño, o sea, yo.

Será una locura de una noche.

En 2015 sigue con tu madre, ¿no? Sí.

Pues no tienes de qué preocuparte. También se supone que el "Guernica"

llega a España en 1981,

y aquí estamos porque la cosa no está tan clara.

No, no...

No, los servicios no.

¡Julián, por favor! Tendrán ganas de orinar.

Cómo se nota que en tu siglo no había discotecas.

A ver, permiso.

¡Salid ahora mismo!

¡Salid ahora mismo! A ese, ¿qué le pasa?

-Pero, tío, date el rollo, ¿no?

Policía secreta. Todo el mundo fuera.

Venga, carril, rapidito. Joder...

Para, por Dios, ya me da vergüenza. Imagínate a mí, es mi viejo.

¿Salís o tengo que entrar yo? (HOMBRE) Ya va.

¿Se puede saber qué están ustedes haciendo?

Esto es escándalo público.

¿Qué escándalo? Estamos en un concierto de Leño.

¿Quiere pernoctar en comisaría? No queremos. Cállate, Miguel.

Los carnés, por favor. ¡Los carnés!

Ahora, el suyo.

Que no se vuelva a repetir.

Venga, fuera. Aire.

Lo sabía, sabía que os meteríais en un lío.

¿Me quieres dejar en paz?

¿Adónde vais? A acabar de resolver este asunto.

A acabar de fastidiarlo, querréis decir.

Julián, no te puedes ir ahora. Ernesto e Irene ya van a llegar.

Quítate de en medio o te juro... O te juro que ¿qué?

(Telefonillo)

Deben de ser ellos.

¿No te das cuenta de lo que haces? No puedes jugar a ser Dios.

No puedes romper las reglas. ¿Qué reglas ni qué niño muerto?

El Ministerio se las salta cuando les viene bien.

Como cuando nos la jugamos para salvar al rabino.

Hola. Bah.

¿Le importa si me siento? -Total, se va a sentar igual.

Me va a perdonar. Amelia me ha dicho que no sea pesado.

Buen consejo. -Pero no puedo más.

Necesito saber cómo va la misión.

Ernesto e Irene han ido a apoyar a la patrulla.

No le puedo decir más.

¿A qué año han viajado?

¿Y qué más le da? Vayan al año que vayan,

Salvador no lo va a dejar participar en la misión.

¿Usted sabe lo que vale un dibujito con mi firma?

¿Me está sobornando?

No, no, no, no.

Millones, son millones, Angustias.

No.

Un retrato, lo puedo hacer como si fuera de época.

Ya sé, le cambio la cara a "Vieja friendo huevos"

y pongo la suya. -Hombre, gracias por el cumplido.

Pero no me va el costumbrismo.

¿Y una de "Las hilanderas"? ¿Qué le parece?

Es "La fábula de Aracne", un tema trascendente.

Es intelectual. -Mira, ese me pega más, pero no.

Puede pasar a la posteridad de la mano de mi arte.

No quiero pasar a la posteridad.

Yo solo quiero tomar el té en paz.

Solo le estoy pidiendo un poco de información.

Necesito conocer a Picasso.

Qué manía le ha dado con Picasso.

No lo entiendo.

Hace unos garabatos que podría hacer cualquier niño.

¿Se sabe algo del americano? Oficialmente,

su nombre es Paul Walcott, canadiense,

pero vete a saber si es todo falso.

Se hace pasar por especialista en documentación

del periodo de entre guerras. Su avión llega a las 16:00

desde Zúrich. Es importante que no os vea, por si os recuerda

de Barcelona de 1939. Claro.

Que no sepa que viajamos en el tiempo como él.

Esa es mi chica lista. Cuando estemos en el aeropuerto,

¿qué hacemos? Menos mal.

Creía que se había quedado mudo.

Llegaremos al aeropuerto una hora antes.

(ERNESTO) Deberemos ir uniformados para pasar desapercibidos.

Amelia e Irene vestirán de azafatas de vuelo;

Julián, de piloto; Alonso y yo, de guardias civiles.

Al llegar allí, nos dividiremos en dos equipos.

Irene y yo nos iremos a buscar al americano.

Amelia y Julián se encargarán de revisar la valija.

Un grupo de altos funcionarios del Ministerio de Cultura

vendrá a recogerlo. Tendrán un cuarto de hora

antes de que se den cuenta de que Walcott ha desaparecido

y reclamen la valija. Deberán darse prisa.

En cuanto perdamos el contacto visual entre nosotros

acudan de inmediato a hacer su cometido.

Vigilen de tener las comunicaciones abiertas

por si damos señal de retirada.

Debemos actuar perfectamente sincronizados.

¿Cómo algo tan grande y pesado puede volar?

Eso me pregunto yo siempre.

Venga, va, vamos.

¿Cuánto se tarda en llegar a Nueva York?

No he ido nunca, pero un amigo me dijo que unas ocho horas.

Increíble.

"Mr. Walcott? One moment, please".

Hablo español. ¿Algún problema? -Haga el favor de acompañarnos.

-Oye, pondré una queja con mi embajada.

-Sí. -Ya veréis vosotros.

-De momento, cuente tres.

Ahí, vamos, ayúdeme.

Este líquido, ¿cómo se llama? Cloroformo.

Arriba. Buen invento, vive Dios.

Bien.

Usted controle a los del Ministerio de Cultura.

Yo voy a por la ambulancia.

Ahí está. Gracias.

A mandar, señorita.

Ahora.

Retirada.

(RADIO) "Retirada". Mierda.

Voy para allá. Corre.

Aún no hemos terminado.

¿Qué tal os ha ido?

La caja donde debería estar el documento tenía los precintos rotos

y el recibo no estaba. ¿Y el americano?

Lo tenemos, lo llevan al Ministerio, al 2015.

Una vez más, Walcott.

¿Dónde están los documentos que faltan en la valija?

Váyase a la mierda, cabrón.

Siempre me he preguntado por qué lo primero que aprenden

los extranjeros en castellano son los tacos.

Exijo que llamen a mi embajada.

¿Para qué? ¿Para tener que soltarlo en diez minutos?

Deje, deje. -Tengo inmunidad.

Uh, mal asunto.

-¿Eso es que trabaja para el Gobierno americano?

-A nosotros, eso de la inmunidad, como que nos trae sin cuidado.

Cuando se enteren mis jefes, les aseguro, no pensarán lo mismo.

(ERNESTO) Ah, ¿no?

Ustedes, los españoles, me dan risa.

Ustedes siempre hablan y hablan, pero no hacen nada nunca.

Viven de las glorias del pasado.

¿Qué hacemos con él?

Deberíamos hacerle saborear eso que él llama

las glorias de nuestro pasado.

Pero antes me gustaría ver cómo se le hiela la sonrisa.

Perfecto.

Bien, Walcott,

solo una pregunta más.

No, no trabajo para el Gobierno americano.

No, no se trata de eso, es una pregunta muy sencilla.

¿En qué año estamos?

1981.

(ERNESTO) Mire bien la fecha.

2015. (SALVADOR) Como ve,

no es usted el único que viaja por el tiempo.

Raquel.

¿No tuviste bastante con lo de anoche?

¿Podemos hablar cinco minutos?

¿No eres policía?

¿A qué vino el numerazo que montaste?

No soy policía, pero trabajo para el Gobierno, eso sí.

Para un organismo secreto.

¿Miguel está metido en líos? No, no está en ningún lío.

En ningún lío policial.

Entonces, sí que no entiendo nada.

A ver...

Yo conozco a Miguel, ¿vale?

Anoche no dio esa impresión. Yo lo conozco a él

mucho más de lo que él me conoce a mí.

Sé que tiene mujer y un niño pequeño.

Sí, de cinco añitos, es precioso.

Mira, Raquel, esto no puede salir bien.

Te vas a hacer ilusiones y al final te llevarás un chasco.

La familia tira mucho.

Él es distinto.

Otros se enrollan contigo y después de echarte un polvo

te enteras de que están casados.

¿Y él no ha hecho eso?

No, él no me oculta nada.

Me habla de su hijo, de lo mucho que lo quiere.

Se llama Julián, ¿sabes?

Le encantaría que de mayor fuera médico.

Me ha prometido que pronto nos iremos a vivir juntos.

No lo va a hacer, lo conozco.

¿Qué quieres decir?

Raquel, no eres la primera a la que se lo promete.

Hace dos semanas se lo prometió también a mi hermana.

Por eso quería avisarte.

(RAQUEL) (LLORA)

Toma.

Gracias.

Perdona.

¿Privatizar los viajes por el tiempo?

¿En qué cabeza cabe semejante disparate?

Hay cosas que no se pueden privatizar.

Como la educación, la sanidad o los viajes por el tiempo.

Es que se piensa y no se...

Por cierto, ¿y el Sr. Martínez?

Me avisó de que le dolía la cabeza, pero está en camino.

Ya.

Entonces, la misión de Walcott era hacer desaparecer el recibo.

(ERNESTO) Suponemos que el museo de Nueva York

contrató a la empresa de Walcott para borrar cualquier prueba

de que el cuadro pertenece a España. Lo han hecho bien, no hay recibo.

Si me dejan un rato a solas con él...

No, ese no es nuestro estilo. Un estilo blando, por lo que veo.

No se crea, Alonso, ya lo hemos encerrado, y bien lejos.

¿Lejos? Ajá, el Ministerio tiene un lugar

adonde se manda a la gente que juega con el tiempo indebidamente.

(ERNESTO) Ahora, el americano estará arrepintiéndose

de no haber querido hablar con nosotros.

(WALCOTT) ¡Eh! ¡Eh! ¡Llamad!

Llamad a la embajada norteamericana, por favor.

¡Llamad a la embajada norteamericana, por favor!

¡Oye!

(SALVADOR) Bien, volvamos al "Guernica".

¿Alguna idea?

A mí se me ha ocurrido una, pero a lo peor es una tontería.

¿Tú pensando tonterías? Me extraña mucho, la verdad.

Es un método poco ortodoxo.

En la vida no importa el método, sino la victoria,

como en el mus.

¿Y si falsificamos el recibo del "Guernica"?

Mira, eso es muy español.

Sigue en boga la picaresca, ¿no?

Elevada a la categoría de arte, se lo aseguro.

(SALVADOR) No lo veo fácil, Amelia.

Los del museo americano tienen especialistas que analizarán todo.

(ERNESTO) Sí, el papel del documento, la tinta,

la tipografía de la máquina de escribir...

Por no hablar de la firma de Picasso.

No sé, lo veo complicado.

Lo primero sería conseguir la firma original de Picasso.

Total...

Al final alguien va a sacar algo positivo de todo esto.

Don Pablo, "hi ha un senyor a la barra que pregunta por vostè".

El jefe quiere verlo.

-¿Se puede saber dónde estaba?

Comprando un disco en los Sotanillos.

Está prohibido traer cosas de otros tiempos al Ministerio.

No lo voy a vender, es personal.

Podría comprarlo ahora, pero tendría que pagarle una pasta

a un coleccionista y no me apetece. No sé lo que le apetece o no.

Estamos en una misión importante y usted, ¿qué hace?

Irse de compras. El "Guernica" es el símbolo

de la reconciliación de las dos Españas tras la dictadura.

Lo sé.

Dele su disco.

Está prohibido traer cosas de... -Déselo.

Por favor.

Está bien, tenga.

Mire, señor Martínez, yo puedo perdonar todo menos una cosa:

que alguien deje tirados a sus compañeros.

Y es lo que acaba de hacer. Pero...

(SALVADOR) Ni pero ni nada. La misión no está acabada

y hasta que se acabe hay que estar alerta.

¿Sabe dónde están ahora Alonso y Amelia?

Un buen compañero debe saber en todo momento

dónde está y qué hace el resto de su patrulla, ¿entendido?

Sí, señor. Si antepone otra vez sus intereses

a los del Ministerio,

yo mismo me encargaré de que se arrepienta.

Gracias.

Un café con leche, cortito de café, por favor.

¿Qué? ¿Otra vez hurgando por tu pasado?

¿Cómo sabes eso? Tranquilo.

No me ha chivado nadie nada.

Sencillamente nos pasa a todos.

Pero hay dos cosas que debes aprender.

¿El qué? ¿A irme a ligar al pasado sin que nadie se entere, como tú?

Pues sí, tienes que ser discreto.

Todos tenemos secretos, pero nunca deben interferir

en nuestras misiones. ¿Y qué más tengo que aprender?

Que aunque te vaya mal, no eres más que nadie.

El mundo no se para por tu dolor.

Pierdes lo que más quieres, pero todo sigue.

El domingo habrá fútbol

y los telediarios seguirán hablando de guerras.

Alguien dará su primer beso y...

y lloverá.

Lloverá, como ha llovido siempre.

Todo sigue adelante.

Y tú también debes hacerlo.

Gracias.

De nada.

Si necesitas ayuda, ya sabes dónde me tienes.

¿Cómo va la misión? Ahora dependemos de Velázquez,

que por fin ha conseguido lo que quería:

ir a conocer a Picasso.

La de gente que pagaría una pasta por verlos juntos.

Pues sí. (RÍE)

(Risas)

Madrid, como ciudad, es pueblerina, antigua.

Siempre lo ha sido. -Pero su gente es fantástica.

Es cálida, abierta.

Te hacen sentir madrileño desde el primer día.

Y allí está todo lo que un artista necesita para saber de pintura.

El museo del Prado.

Claro, sí, eh...

¿Iba usted a menudo al Prado?

Pasaba más tiempo allí que en la academia.

Panda de inútiles, los de la academia.

¿Para qué pintar naturalezas muertas como si fueran reales?

Para eso ya existe la fotografía.

¿Qué le gusta más del Prado?

Goya, sin duda.

Tiene una capacidad increíble de mostrar el horror humano.

Las pinturas negras, los fusilamientos.

Y Velázquez.

Bueno, Velázquez es el mejor.

¿Ha visto usted "Las meninas"?

Sí, claro, alguna vez, ¿quién no ha visto "Las meninas"?

No digo por un rato, digo mirar el cuadro durante horas.

No.

Pues debería hacerlo.

Cada vez que miras el cuadro descubres algo distinto.

Una luz, una sombra, un rasgo.

Es como si las figuras se movieran y... y todo cambiara.

Ese Velázquez sí que era un genio.

No debe mirar tanto al pasado, Pablo, usted...

Usted tiene la posibilidad de cambiar el mundo.

Hombre, tampoco hay que exagerar. Con vivir de esto me conformo.

Por eso no se preocupe, su firma valdrá millones.

No por lo que ha hecho, sino por lo que le queda por hacer.

¿Es usted vidente?

No, no, pero creo que sé cuándo un artista lo es.

Ah, ¿le puedo pedir un favor?

Cuando sea famoso, me gustaría decir que yo lo conocí antes

y mostrar su autógrafo como evidencia.

Si no le importa...

¿Esto es vino? -Me temo que sí.

Ahora necesitamos una máquina de escribir de la época

y una puerta que nos lleve a los años 30.

El cuarto de fumadores.

¿Hay cuarto de fumadores? No exactamente.

Cuando la prohibición de fumar llegó a la Administración,

la gente empezó a usar esa puerta. Es la salida de incendios

de un teatro de Vitoria. No hace falta cambiarse de ropa,

todo pasa por un ensayo. Es que la selección...

Dicen de Messi, pero quien marca la diferencia es Iniesta.

¿La oficina?

La segunda puerta.

-Disculpen, ¿qué obra están ensayando?

Un Shakespeare. -Qué manía.

Siempre haciendo teatro de vanguardia.

Dónde esté Echegaray...

Sois un indisciplinado. Si por mí fuera,

estaríais con el americano. ¿Cuántas veces he de pedir perdón

para que me dejes en paz? ¿Queréis callar de una vez?

Tenemos una misión que cumplir. ¿Eso qué es?

Esto es muy moderno para mí. A ver, déjame.

Yo vigilo fuera para que nadie os interrumpa.

Venga. A ver, escribe.

Yo, Pablo Ruiz Picasso, recibo... No tan deprisa, no soy Angustias.

Yo, Pablo Ruiz Picasso,

recibo del Gobierno

de la República de España

la cantidad de 100 000 francos

franceses... ¿Qué buscas?

Un sobre.

Aquí hay uno.

¿Qué más pongo? Sí, perdona.

Eh... En concepto

de pago de materiales

empleados

en el cuadro "Guernica".

"Guernica". Ya está.

Tres días de moscosos que me quedan más uno de asuntos propios

más el día de fiesta del lunes,

de un puente me saco unas vacaciones de 15 días

que lo flipas, tío. -Otro truja, que hoy tenemos tajo.

Venga, va.

Lo he enviado a tu nombre.

Años 80, allá voy.

¿La acompaño?

No hace falta, gracias.

(Música pop)

(Telefonillo)

(Telefonillo)

Ya voy.

(Puerta abriéndose)

(HOMBRE) Traigo un sobre para Irene del Lago.

¿Dónde hay que firmar? Aquí.

Gracias.

¿Y tú adónde vas tan deprisa?

Hecho, el "Guernica" es nuestro.

Buen trabajo.

Todo conforme lo había planeado, señorita Folch.

¿Qué te pasa?

Nada, solo estaba pensando una cosa.

Si el recibo del "Guernica" existió alguna vez o no.

Yo también lo he pensado más de una vez.

Pero ya existe, ¿no? Sí.

Pero ese recibo lo hemos creado nosotros, no Picasso.

A veces hay que cambiar las cosas para que todo siga igual.

Lo importante es que el "Guernica" está en España gracias a usted.

Y aún te preguntarás que por qué pueden votar las mujeres.

(MIGUEL) A ver.

Coño, Leño.

Pero si está nuevo. Te debía tu regalo de cumpleaños.

Me encanta cómo huele. Por eso te lo he comprado en vinilo

porque eres un clásico. Lo que soy es un viejo.

Estuve en este concierto, ¿te lo he contado?

Sí, alguna que otra vez, papá. Me repito como los abuelos.

¿Te pasa algo, hijo?

Yo me imaginaba así de viejo.

Yo también.

Pero no con tu madre.

De verdad, no hace falta que me cuentes ciertas cosas.

Tú eras muy pequeño.

Tu madre y yo atravesábamos una mala racha y de repente

la conocí.

Se llamaba Raquel.

La vi y dije:

"Esa es la mujer de mi vida".

¿Qué vas a hacer?

¿Cagarte en el calendario porque no la has conocido antes?

La vida es como las siete y media, nunca sabes cuándo plantarte.

Pero al final te quedaste en casa.

Me hubiera gustado decirte que...

fui yo el que tuve el valor para cortar,

pero no, fue ella.

Nunca se me olvidará ese día.

Hacía tres días que habíamos ido a ver el concierto de Leño

y de repente apareció llorando y diciendo que me dejaba.

Jamás supe por qué.

Nunca la volví a ver.

Pues le agradezco lo que hizo, supongo.

Yo quiero mucho a tu madre, siempre la he querido.

Y tú eres lo más importante que me ha pasado en la vida.

Pero no hay día que no me acuerde de Raquel.

Te quiero mucho, hijo.

Y yo a ti, papá.

Tenía que haberte hecho caso.

Tenía que haberlos dejado en paz. No le des más vueltas.

Hiciste lo que pensabas que era correcto.

¿Lo que pensaba o lo que quería que fuera correcto?

Mi madre siempre dice que los hijos somos egoístas.

Cuánta razón tiene. Con todo lo que habla,

estaría bueno que alguna vez no tuviera razón.

No debería hablar mal de ella.

En realidad se desvive por mí y es mi madre.

Sí, las madres son como la rosa del "Principito".

Rosas hay muchas, pero la importante es la tuya.

¿"El principito"? ¿No lo has leído?

Te lo voy a regalar.

Solo por leerlo merece la pena que hayas viajado al futuro.

¿Me acompañan vuestras mercedes? ¿Adónde?

A saborear nuestro triunfo.

Es emocionante.

Me recuerda a los fusilamientos de Goya.

No entiendo por qué está pintado sin color alguno.

Blanco, negro y gris.

Como si fuera la fotografía de un periódico

que da la noticia del bombardeo.

No sabía que supieras de arte.

Y no sé.

Pero era el cuadro favorito de Mayte

y me lo explicó de cabo a rabo.

Siempre decía que no se podían contar más cosas en un solo cuadro.

Aunque a ti te seguirán pareciendo unos muñecos mal pintados.

Ya no.

La fecha más cercana a la puerta de nuestro hallazgo

está en Salamanca en febrero de 1520.

Es la revuelta de los comuneros contra Carlos I.

Parezco de la tuna, solo me faltan las cintas y la pandereta.

Lo que faltaba.

El rey de Castilla se queda en Castilla.

Dime para quién trabajas.

Esta cárcel es inhumana.

No te quejes, vosotros tenéis Guantánamo.

Viaja por el tiempo a través de un túnel.

Lo pueden graduar temporal y espacialmente

y funciona con energía nuclear.

¿Has usado lo del veneno y el antídoto?

Tal como me enseñaste.

Mi madre se puso de parto al cruzar el río,

por eso me llaman Lázaro de Tormes.

¿El Lazarillo de Tormes existió?

¡Por Santiago y por España!

Era el mejor agente del Ministerio y ahora se pudre entre los peores.

Algo pasa aquí.

Podría deciros cosas del futuro y conseguir lo que quisiera.

-¡Me muero! En toda batalla hay muertos.

Puede que no sepa tanto de la vida como tú, Supermán,

pero una cosa tengo clara: si puedo salvar una vida, la salvo.

La puerta 598 ha desaparecido de nuestro mapa. ¿Qué ocurre?

-¡Comunidad! -Ni se os ocurra luchar.

-El embajador de EE.UU. exige su inmediata repatriación.

Vamos, no hay tiempo que perder.

Ningún agente se queda atrás.

¡Ya está bien! Hay muchas cosas prohibidas,

pero de vez en cuando hay que saltarse las normas.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 5: Cualquier tiempo pasado - Ver ahora

9. Capítulo 6: "Tiempo de pícaros"

"Tiempo de pícaros" es otro de los capítulos más vistos. ¿Alguna vez habéis leído El lazarillo de Tormes? Todos creen que este personaje era imaginario, pero con la llegada de la patrulla a 1520 descubren que es de carne y hueso. 

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 6: Tiempo de pícaros - Ver ahora
Transcripción completa

Cuidado.

Fíjate aquí.

Pero esto es increíble.

Sí, parece de Fernando Gallego.

Fue uno de los máximos exponentes del hispanoflamenco en Salamanca.

Murió en 1507.

Cuidado. Luego me dices a mí que tenga cuidado.

Espera. Hay algo.

¿Puedes darme las herramientas?

Toma.

No puede ser.

¿Ya habían móviles en el siglo XVI?

(Sintonía "Ministerio del Tiempo")

¿Encontraron este móvil en un yacimiento del siglo XVI?

Los arqueólogos habrán "flipao".

Uno está en tratamiento psiquiátrico, no digo más.

¿Y no puede ser una broma, que alguien lo dejase posteriormente?

Los análisis indican que no es broma.

Las obras de arte que encontraron desaparecieron en esa misma fecha.

Al parecer los ladrones las escondían allí.

La cueva de Alá Babá en el siglo XVI.

Solo que uno de los ladrones es del siglo XXI.

El dueño del móvil. Sí, y sabemos quién es.

(TV) "Señor Díaz Bueno. -¿Quiere hacer alguna declaración?

-Señor Díaz Bueno, ¿va a devolver el dinero que ha robado?

-¿Presentará recurso ante el juez?".

(SALVADOR) Señores, les presento a Alberto Díaz Bueno.

¿Este no es el que se fugó el año pasado?

El mismo. Fundó ALDIB,

una empresa especializada en asesoría y comunicación.

Después invirtió en el ladrillo y en agencias de viajes.

Creó un imperio por el que recibió varios premios

como empresario y emprendedor. Sacaba el dinero de España

y no pagaba, despedía a sus empleados... Un estafador.

¿Y por qué no está en la cárcel? Estaba,

pero se fugó en un permiso de fin de semana.

¿Un permiso? ¿En esta época los presos disfrutan

de tales licencias? Solo los que roban mucho.

Robase mucho o poco, ¿cómo es posible que viaje por el tiempo?

Eso es lo que investigamos desde que conocimos la noticia.

Hemos recuperado la información de la tarjeta SIM

del móvil encontrado y en este otro móvil está la copia.

Con él hemos sabido a quién llamó Díaz Bueno

una semana antes de desaparecer.

Llamó a su abogado, a su madre, a su novia...

y a un número no identificado 20 veces.

¿Cómo que no identificado? Todos están a nombre de alguien,

aunque sean de prepago.

Es de un tal Enrique Gil de la Riva que lleva muerto 20 años

y que nunca hace las recargas en el mismo sitio.

Tal vez llamando a ese número... Ya lo hemos hecho,

pero nunca contesta.

(Móvil)

(Señal de llamada)

En resumen, hay que pillar a ese cabrón

y traerlo para que lo juzguen. Exacto.

La fecha más cercana a la puerta del hallazgo

está en Salamanca en... febrero de 1520.

Salamanca, año 1520.

Es el momento de las revueltas de los comuneros contra Carlos I.

No viajarán durante el conflicto.

La revuelta ocurrió dos meses después.

Todo irá bien si no toman partido y se centran en su misión.

Ah, otra cosa.

Este es el teatro robot que hizo Velázquez de Díaz Bueno.

Lo digo por si tienen que preguntar a la gente.

Partirán de inmediato.

Usted, Ernesto, supervisará personalmente la operación.

¿Y yo? Tengo otra misión para usted.

Quiero que se encargue de algo importante para el Ministerio,

interrogar a Walcott.

Ya debe de estar en su punto.

Una semana en una mazmorra del siglo XI hace flaquear a cualquiera.

¡Eh, eh!

¡Llamad! Llamad a la embajada norteamericana, por favor.

Llamad a la embajada norteamericana, por favor.

¿Algún problema?

No. Sí.

Sí lo hay.

Leiva está encerrado allí, nada más.

Sé lo que Leiva ha significado para usted.

Y para este Ministerio.

Pero hay que pasar página.

Mire, Irene, por primera vez desde que existe el Ministerio,

hemos localizado a un viajero del tiempo que viaja de una forma que...

que nosotros no controlamos.

Y ese es un tema grave.

Muy grave.

Lo sé. Iré a interrogar a Walcott ahora mismo.

Es que parezco de la tuna. Solo me faltan las cintas y la pandereta.

De eso se trata, de que parezca usted un tunante.

¿No tengo que pasar por un estudiante de Salamanca?

No te ofendas. De ahí viene la palabra.

Tunante o sopista eran los estudiantes pobres

que ganaban para comer con su habilidad musical.

¿Hay algo que esta mujer no sepa?

¿Y yo quién digo que soy, si me preguntan?

Usted irá a la guerra con el rey, a Flandes.

Ese personaje no me costará interpretarlo.

Pero antes dejará a su mujer en un convento,

concretamente a usted, Amelia.

Monja, fiel esposa, prostituta...

Qué poco repertorio tiene una mujer en el pasado.

La puerta es la 598. Los dejará a las afueras de Salamanca.

Buena suerte.

Me gusta verte sonreír. Últimamente no lo haces mucho.

Prefiero viajar a un siglo en el que aún no he nacido,

ni yo ni los míos.

Mejor eso que estar muerta y enterrada.

Esta es.

Venga.

Salid, que no quepo. Sin empujar.

Ya voy, ya voy.

Estamos en una ermita. Salid, por Dios.

Esto es más pequeño que un ataúd.

La puerta está en un confesionario.

Menos mal que no estaba el cura. Habría muerto de un infarto.

No creo haya pasado nadie a confesarse aquí en mucho tiempo.

Parece abandonada.

Extraño es que no mandaran a nadie a recogernos.

Falta de personal, como siempre. Cierto.

Apenas hace cuatro años de la coronación de Carlos I

y el Ministerio no cobró esplendor hasta el final de su reinado.

Vamos a ver dónde estamos.

Según el mapa, la ermita está al norte de Salamanca,

a unas dos leguas. ¿Y eso son...?

Eso son dos horas de camino a buen paso.

Por fin vienen a soltarme.

No te hagas ilusiones.

No te gustan las gachas, ¿verdad?

Creo que esto te gustará más.

¿Qué tal por el siglo XI?

Esta cárcel es inhumana.

No te quejes, que vosotros tenéis Guantánamo.

Aunque allí, si te escapas estás en pleno siglo XXI.

Dime para quién trabajas.

Si quieres salir de aquí tendrás que darme algo a cambio.

He vivido guerras,

me han torturado,

y nunca han conseguido que yo hablara.

¿Por qué iba a hacerlo contigo?

Porque la hamburguesa que te estás comiendo está envenenada.

Y este es el único antídoto.

Dolor de estómago es el primer síntoma.

Luego no podrás tenerte en pie.

Y en un par de horas estarás muerto.

Dos horas.

No tardaré en volver.

Mientras me gustaría interrogar a otro preso.

¿Su nombre? Armando Leiva.

¿Algún problema?

(Tintineo de monedas)

Las puertas del tiempo deberían ser como el tren,

que te deja en el centro de la ciudad.

¿Sabéis cuál es el principal problema de vuestra época?

Sois vagos. Demasiados inventos os hacen la vida demasiado cómoda.

A eso se lo llama progreso.

En lo esencial habéis progresado poco.

Los sinvergüenzas como el que buscamos no pagan sus penas,

igual que en mi época. Y en la mía.

(VOZ MASCULINA) ¡Auxilio! ¡Socorro!

Alguien está en apuros.

¡Alonso! ¡Alonso! Se va a meter en un lío

nada más llegar. Justo lo que necesitamos.

Dos contra uno.

¿Siempre sois así de valientes?

Gracias a Dios. -No te he dado permiso para hablar.

¿Quién os ha dado vela en este entierro?

Entierro será, pero el muerto no será el que teníais pensado.

Tranquilos.

Con estos ganapanes me basto yo solo.

Cuando sonríe así me da miedo.

¡Por Santiago y por España!

"Na", es un golpe, nada grave. Menos mal.

¿Os duele mucho? Un poco. Ah.

Estoy en deuda con vuestras mercedes.

Más bien estáis en deuda con Alonso.

Para tener solo un palo no os habéis defendido nada mal.

Son tiempos revueltos y procuro llevarlo siempre a mano,

pero si no hubierais aparecido, no lo cuento.

Esos ladrones no eran chusma. Vestían como hidalgos.

Es que hidalgos eran.

En las buenas familias el hermano mayor hereda todo

y los segundones prefieren robar en los caminos antes que trabajar.

Será mejor continuar viaje todos juntos.

Por mí, encantado.

Subid aquí. Apenas queda nada hasta Salamanca,

pero el camino se hace pesado.

Aún no sé vuestro nombre. Me llamo Amelia. ¿Y vos?

Mi nombre el Lázaro.

Va.

(Toses)

(Toses, respiración irregular)

(Puerta de celda abriéndose)

¿Cuánto tiempo ha pasado?

Casi ocho años.

Supongo que no vendrás solo a verme.

No.

Tenía que interrogar a otro preso.

¿Has usado lo del veneno y el antídoto?

Tal como me enseñaste.

Aprendiste rápido.

Aprendí del mejor.

¿Recuerdas mi primer día en el Ministerio?

Bienvenida al Ministerio del Tiempo.

Pues esto no es nada.

Te tengo que presentar a los demás.

Les he contado que eres un gran fichaje.

¿Cómo estás?

Al principio contaba los días,

pero dejó de tener sentido.

¿Para qué, si no me van a soltar?

(TOSE)

¿Quieres que llame a un médico?

¿Un médico del siglo XI?

No, gracias. (TOSE)

¿Qué le contaron a mi mujer?

Que habías fallecido en una misión.

¿Y se lo creyó?

Sí. Mejor.

Recibe una pensión del Ministerio.

Salvador.

Salvador siempre ha sido un tipo elegante.

Un cabrón, eso sí, pero elegante.

Solo pedía lo que era justo.

¿Cuántas veces me habré jugado la vida por salvar la de gente ilustre?

La vida de gente que valía menos que la de cualquiera de nosotros,

que la de mi hijo.

¿Cómo se puede dejar morir de leucemia a un niño?

En el siglo XXI la mayoría de los niños se curan.

Un simple viaje habría bastado.

Debiste hacerlo en secreto. Nunca.

¿De qué serviría salvar a mi hijo enfermo

si un compañero no puede salvar al suyo?

O a su mujer.

O todos o ninguno.

Por eso me revelé.

(TOSE)

Será mejor que te vayas.

¿Recuerdas lo que nos repetías a los que empezábamos?

Ningún agente se queda atrás.

Dime qué puedo hacer por ti.

Decirme el nombre de quien me traicionó.

Algún día tendrá que pagar por lo que me hizo.

A mí y a mis compañeros.

(TOSE)

(TOSE CON VIRULENCIA)

¿Y os ganáis bien la vida de comediante?

Gano lo justo, pero soy libre.

Y vivo mejor que de criado, que también lo fui, de niño.

¿En alguna casa noble?

Todo lo nobles que puedan ser un ciego, un hidalgo sin fortuna

o un clérigo tacaño.

Pero de todos aprendí algo, aunque a fuerza de hambre y de palos.

So, mulo.

Mirad, Salamanca.

Gracias.

Qué hermosa vista. Mucho.

Mi madre se puso de parto justo al cruzar el río.

Por eso a mí me llaman Lázaro de Tormes.

¿Y venís a Salamanca a visitar a la familia?

No. No, de mi madre no sé nada hace tiempo

y mi padre murió en Gelves hace diez años.

¿En Gelves? Ajá.

En esa batalla murieron muchos valientes.

A lo mejor sois hijo de un héroe.

No. No, mi padre cuidaba de las mulas

y fue a la guerra para no ir a la cárcel por ladrón.

No os avergoncéis. Todo el que pelea en batalla y muere

es un héroe.

Entonces prefiero no ser un héroe.

Yo con ver el sol cada día y tener algo que comer, ya me conformo.

Esa es mi guerra.

Lo ha sido desde que era crío.

Muerto mi padre, mi madre me puso a servir a un ciego

tan pobre como nosotros mismos.

No olvidaré la mala vida que me dio.

No había día en el que no me moliera a palos.

Pero ¿cómo? ¿Le servíais y os pegaba?

Ahí me dio el primer coscorrón.

Como el toro de piedra. Aún tengo la cicatriz.

Qué hi de puta. Lo era.

Pero mentiría si no os dijera que me enseñó lo que es la vida.

Recuerdo que un día un vendimiador

nos dio un racimo de uvas en limosna.

(RECUERDA) "Hoy quiero que veas la confianza que tengo en ti.

Yo cogeré una uva, después tú otra,

con tal de que me prometas que no cogeréis más de una.

De esta suerte no habrá engaño.

Os... Os lo prometo, señor".

Así empezamos a hacerlo.

Pero al segundo lance, el ciego cogió dos uvas.

Y lo mismo hice yo.

Como él había quebrado el pacto, luego fui cogiendo tres o cuatro

mientras él cogía dos.

Y así acabamos el racimo.

"Lázaro, me has engañado.

Juraría por Dios que hemos acabado el racimo demasiado rápido

y que has comido las uvas de tres en tres.

No, señor. ¿Por qué sospecháis eso?

Porque yo las comía de dos en dos y callabas, pequeño demonio.

No te quejes ni llores, que dineros no te puedo dar,

pero sí enseñanza para la vida".

Me curó de mi inocencia.

Me enseñó que para sobrevivir no me podía fiar de nadie en la vida.

(SUSPIRA) Bueno, aquí se separan nuestros caminos.

¿No ibais a Salamanca? Así es.

Esta noche montaré mi retablo en la fonda del callejón,

pero hasta la noche, mejor no pisar la ciudad,

no sea que me tomen por un mendigo.

Una ordenanza real prohíbe que haya mendigos

que no sean los de la ciudad,

y hace años que no piso Salamanca. Qué miserables.

Como si la pobreza tuviera fronteras.

Así son estos tiempos.

Si esta noche venís a ver mi función, os esperaré con gusto.

Me encantaría. A mí también,

pero hay cosas más importantes que hacer.

Antes de que os vayáis y ya que sois de por aquí,

¿conocéis a este hombre? No.

Pero si es de Salamanca, mal testigo soy.

Ya os digo que hace tiempo no que venía.

Adiós, amigos. Ojalá viva para devolveros el favor.

Adiós. Adiós.

Va.

¿Esto que he oído es verdad

o lo estoy soñando? No.

Es el Lazarillo de Tormes en carne y hueso.

No sé de qué estáis hablando,

pero os recuerdo que tenemos una misión que cumplir.

Disculpe, señor, ¿habéis visto a este hombre?

No.

Señor, algo de comer para mi hijo.

Sí.

Tomad. Dios lo bendiga.

¿Habéis visto alguna vez a este hombre?

No.

Algo pasa aquí. Es ver el retrato

y salen espantados. A ver con esta.

Perdone, señora.

Maleducados hay en todas las épocas.

¡Me muero!

¡Me muero!

Me muero.

¿Vas a hablar ahora?

Disculpad, padre.

¿Puedo haceros una pregunta?

¿Lo conocéis?

Sí.

Es el mal hecho hombre.

Es el corregidor real.

Don Alfonso de Bueno.

De todos los salmantinos,

buscamos al hombre más protegido de la ciudad.

-¿Unos forasteros preguntan por mí? -Sí, sí,

pero no conocían su nombre ni su cargo.

Me pareció sospechoso. -¿Cuántos son?

Dos hombres y una mujer.

Vigiladlos.

Quiero que esta noche duerman en las mazmorras.

¿Me podéis contar qué es un corregidor real?

Es el representante del rey y su hombre de confianza.

Recauda impuestos, imparte justicia y mantiene el orden público.

Ahora entiendo su popularidad.

Sorprende que Díaz Bueno llegase tan alto en tan poco tiempo.

Descaro no le falta. Mirad, Lázaro va a empezar.

(CARRASPEA) Damas y caballeros,

sed bienvenidos al retablo de Lázaro.

Si os reís de mi aguda prosa,

hablará bien de vuestra inteligencia.

Si no reís, recordad: "Quod natura non dat, Salmantica non praestat".

(Risas)

"La universidad no te da lo que la naturaleza te negó".

A eso llego. Pero cuidado,

por experiencia os digo que cuando la naturaleza no te da

es que encima te quiere quitar.

(Risas y aplausos)

Así que Walcott...

viaja por el tiempo a través de un túnel.

Eso me ha confesado.

Dice que lo pueden graduar temporal y espacialmente

y que funciona con energía nuclear.

Alguien debe de estar metiendo mucho dinero en esto.

Concretamente la empresa que ha diseñado el aparato,

la Darrow Limited Company.

Aunque en principio solo pretendía

organizar viajes turísticos por el tiempo.

Ya, pero una cosa es el turismo

y otra interferir en los asuntos de estado,

como en el tema del "Guernica".

Y me temo lo peor. Yo también.

Pero no podía seguir haciéndole preguntas.

Estaba muy débil y lo tuve que dejar.

Mañana volveré.

Ya.

Un túnel del tiempo, ¿no?

La realidad se parece demasiado a una serie de televisión,

solo que en las series de televisión al final suelen ganar los buenos

y en la realidad no.

En la realidad suelen ganar los malos.

(ACENTO EXTRANJERO) Siervos, ahora voy a recaudar dinerito

para viaje de coronación en Aquisgrán.

(Abucheos y risas)

¡Soy vuestro rey!

El rey de Castilla se queda en Castilla.

Y aprende a hablar en cristiano.

¡Fuera los extranjeros!

(LÁZARO) Haya paz, amigos.

Cómo está el patio. -Dejen de robar.

Este humilde comediante se encargará de que el rey

no se embolse ni un pobre vellón.

Este chico en la tele haría carrera.

Un hombre hablando con un muñeco. ¿Estáis loco?

No sería el primero, te lo aseguro.

Gracias, amigo.

Pues a mí me ha parecido gracioso. Era desleal al rey.

Sus motivos tendrá. ¡Gracias!

Señores, señora.

Mesonero, otra jarra para mis amigos.

¿Cómo estáis? ¿Os ha gustado? Sí.

No. Alonso.

Esos tipos vienen a por nosotros.

Ni se os ocurra luchar.

Podréis con estos, pero fuera habrá muchos más. Dejadme a mí.

Debéis acompañarnos.

¿Nosotros? -No, tú no, infeliz.

Aunque podría detenerte por instigar contra el rey.

¿Os referís a este pelele?

Si te empeñas, también vendrás con nosotros.

-¡Comunidad, comunidad! -Echadlos a la calle.

¿Qué es eso de "Comunidad"? El lema de los comuneros.

Así es. Venid conmigo.

-¡Fuera, a la calle! -¡Fuera!

No estabais en la fonda por casualidad.

Nos seguisteis. Sabía que tendríais problemas.

¿Cómo osáis preguntar por Alfonso Bueno en plena calle?

¿Cómo no podíais saber que es el corregidor de Salamanca?

Venimos de muy lejos.

Habladnos del corregidor. Parece que todo el mundo lo teme.

Es un ladrón y un tirano.

Maldito sea él y el rey que lo manda.

Vos también despreciáis al rey.

¿Y por qué no habría de hacerlo?

Dice que es el rey de España, pero no habla nuestra lengua,

coloca en los mejores puestos a extranjeros

y se lleva nuestro dinero a Flandes

mientras el pueblo muere de hambre y frío.

¿Cómo...?

¿Cómo puedo yo decir a nadie que si peca irá al infierno,

si muchos viven ya en él?

Permaneced aquí.

Padre, disculpad, una pregunta más.

Nos acompañaba un muchacho al que han detenido.

El comediante.

Seguramente que estará en las mazmorras del corregidor.

Con suerte irá a galeras o...

o a servir en la guerra. ¿Y sin suerte?

Nunca saldrá con vida de las mazmorras.

(TOSE)

¿Quiénes son los hombres y la mujer

que os acompañaban? -No sé.

Os he dicho que sé que os buscaban porque llevaban vuestro retrato.

¿Dónde se esconden? -No lo sé.

Los ayudasteis a escapar. -Me ayudaron...

cuando unos maleantes me atacaron camino de Salamanca.

Les debía el favor.

¿Sabéis del castigo que podéis sufrir

por ser cómplice de enemigos de la corona?

No sé de leyes. Yo solo soy un cómico.

Un cómico que se burla del rey.

Si me perdonáis dejo el oficio. Os lo juro.

De lo segundo podéis estar seguro. De lo primero no.

¡No, no! ¡Ah!

(TOSE)

No me la pongas en bandeja de aluminio.

El otro día metí una en el microondas y casi incendio la casa.

Oh, invento del diablo...

Diez años en el siglo XXI y todavía cometo errores de principiante.

Tranquila. La tecnología va más deprisa que las personas.

Sí, demasiado deprisa.

Ponme un mixto, por favor, y un tercio.

Sin vaso. -Marchando.

¿Cenas aquí? Sí, hija, sí.

El mundo del revés.

A ti te esperan en casa y cenas en el Ministerio

y yo me llevo la cena a casa y nadie me espera.

Ironías de la vida.

Pues sí.

A veces la vida se pasa de irónica, por no decir otra cosa.

¿Un mal día?

Malo no, peor. Venga, va.

Cuenta, ¿qué pasa?

Hoy he estado en el penal del Ministerio en el siglo XI,

para interrogar al americano.

No me digas que has hablado con Leiva.

Está prohibido. Muchas cosas están prohibidas,

pero de vez en cuando hay que saltarse las normas.

¿Y cómo está? Pues mal, muy mal.

Y lo peor de todo, olvidado.

Era el mejor agente del Ministerio.

Salvó a muchos en momentos terribles

y está pudriéndose entre los peores.

Joder, es injusto. Cometió un error.

Todos los cometemos.

¿Sabes lo que más me jode?

Estar aquí tomándome una cerveza

cuando él solo puede beber agua infecta.

Porque por muy mal que me sienta yo hoy,

mañana me encargo de otra misión y me olvido de él.

Como todos.

En el mundo hay mucha gente que sufre,

pero hasta que no los tenemos cerca no nos damos cuenta de que existen.

Es injusto. No te hablo del mundo, Angustias,

te hablo de este sitio, de este Ministerio.

Que se trata de cruzar la puerta 36.

Porque serán criminales muy peligrosos,

pero las condiciones infrahumanas de ese penal

también son criminales, y es una vergüenza, hombre.

Díselo a Salvador.

Aquí las reivindicaciones no sirven de nada, ya lo sabes.

Pobre Leiva.

Te pueden encargar el trabajo sucio de este Ministerio

durante más de media vida...

y si se tuercen las cosas, "si te he visto no me acuerdo".

De esto ni una palabra, por favor. Tranquila.

Secretaria es la que guarda secretos.

Bueno.

¿Y de Amelia y los chicos qué se sabe?

Todavía nada.

Siguen en 1520 buscando al tal Díaz Bueno.

Vinimos a detener a Díaz Bueno.

Lo que le ocurra a ese comediante

no es de nuestra incumbencia. Sí lo es.

Sin Lázaro estaríamos presos.

Fuiste tú quien corrió a rescatarlo desobedeciendo a la jefa.

¿O ya no te acuerdas?

Provocaste que nuestros caminos se cruzasen.

Cierto, pero ahora estamos donde estamos

y tenemos que seguir con lo nuestro.

Qué poco sabéis de la vida.

Explícanos eso, tú que eres tan listo.

La vida es como la guerra.

Pierdes aliados, compañeros... En toda batalla hay muertos.

Quizá no sé tanto como tú, Superman,

pero hay una cosa que tengo clara: si puedo salvar una vida, la salvo.

Es un simple titiritero. ¡No! Es Lázaro de Tormes.

Si muere no se escribirá una obra cumbre de nuestra literatura,

ejemplo de novela picaresca. En mi época se lee en los colegios.

Los pícaros no son buen ejemplo. Estafan, roban...

A lo mejor, si no se escribe esa novela,

en los próximos siglos no hay tanto ladrón.

Vaya, ahora el soldado se nos ha vuelto inquisidor.

Medid vuestras palabras.

¿O qué?

Puedes partirme la boca, pero no por eso tendrás razón.

Ya te lo digo. ¡Ya está bien!

Yo estoy al mando, ¿entendido?

Yo lo he entendido siempre. A él parece que le cuesta.

El Ministerio tiene como misión que no cambie el pasado y eso haremos,

con Díaz Bueno y con Lazarillo.

(Puerta abriéndose)

¿Cuántas veces he dicho que hay que llamar antes...?

No levantes la voz.

Lola.

¿Qué haces aquí?

Eso mismo quería preguntarte yo.

Me engañaste.

¿De verdad valen tanto?

Este Fernando Gallego mucho.

No te quejarás de tus comisiones.

Sabes que hay cosas que me importan mucho más que las comisiones.

-¡Ah, de la casa!

Ahí están.

¿Habéis traído las mulas? -Sí, arriba están.

Bien.

-Virgen santa.

Tenéis aquí para llenar una iglesia.

¿A qué esperáis? Cargad todo lo que veis.

Pero... esto es más caro que lo que nos pagáis.

¿Qué queréis decir?

Que mejor os vais y ya lo cargamos nosotros para nuestro beneficio.

No seas necio.

Me ha llamado necio. (RÍEN)

Ningún hombre ha vivido para contar que me insultó.

Asesino. -Será mejor que os vayáis

si no queréis acabar como él.

Andad, vámonos de aquí, deprisa.

¿Y qué hacemos con todo esto?

Tengo oro de sobra como para cargar con estos trastos.

¿Cómo has sabido que estaba vivo?

Han estado llamándome desde tu antiguo móvil.

¿Mi móvil?

Si lo perdí en... -Alguien lo ha encontrado

y ha venido a buscarte aquí.

Dos hombres y una mujer. -Ajá.

Ayúdame a encontrarlos, Lola. -En eso estoy,

para entregarte a ellos.

Puedo ofrecerte lo que quieras. -Cállate.

Quieres cambiar la historia para tu beneficio

y no te lo voy a consentir.

Tú viajas por el tiempo para negociar con tus antigüedades.

Yo lo hago para seguir siendo libre. -No.

Lo haces para seguir robando a la gente.

Si no les robo yo, les robará otro.

Siempre ha habido y habrá pobres y ricos

y yo no pienso ser de los primeros. -Eso siempre me lo has dejado claro.

Y tú siempre me has dejado claro que no eres más

que una revolucionaria de pacotilla.

Ahora todos sueñan con que los comuneros los librarán de esto,

pero tú y yo sabemos que no es así,

que dentro de un año en Villalar

les cortarán la cabeza a Padilla, Bravo y Maldonado.

¿Eh?

Vamos, Lola.

Andando.

(Golpes en la puerta)

(Puerta de celda abriéndose)

-Venga, "p'adentro".

Ay. -Qué bruto.

(Puerta de celda cerrándose)

Tratar así a una dama...

-Una rabiza, queréis decir. -Calla, imbécil.

¿Cómo podéis confundir una ramera con una dama?

Tiene razón.

¿Qué dama pasaría aquí la noche?

Eh... No lo sé.

Pero vuestras manos suaves os delatan.

(SE DUELE) Ah.

¿Por qué injusta razón os han encerrado?

Contadme vos primero.

Por burlarme del rey y del corregidor.

Entonces estamos aquí por lo mismo.

(Tintineo de cadenas)

¿Sabéis qué van a hacer con nosotros?

Pensabas que no iba a volver.

La verdad es que no.

Mira.

Son para la tos. Toma.

Y el jarabe también. Bebe un poco.

Bebe.

Ningún agente se queda atrás.

Ninguno.

(Canto del gallo)

(Canto del gallo)

(Pasos acercándose)

¡Despertad!

Despertad.

Despertad. ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Un carro parte para Sevilla a media mañana,

dicen que con los apresados anoche.

Seguro que ahí dentro va Lázaro. ¿Y por qué van a Sevilla?

Los llevan a las Indias. Hay que evitarlo.

Sí, pero ¿cómo?

A ver.

Decide el camino que va a llevar ese carro.

Gracias.

Hemos salvado la vida a Lope de Vega, al Empecinado...

n fin, gente de la que se sabe su vida y obra.

¿Y?

Que vamos a salvar a alguien que todos creen

fruto de la imaginación de un escritor.

Como si me dicen que tengo que salvar a Mortadelo y Filemón.

¿Y esos quiénes son? Ahí vienen.

¡Alto! So.

Se acabó vuestro viaje.

Matad a esos botarates.

Quieto o sois hombre muerto.

Bajad del carro.

Las llaves.

Al suelo. Bocabajo.

Sois libres.

¿Dónde está Lázaro? El corregidor lo tiene preso.

Mal asunto.

Salid. No tengáis miedo.

No somos salteadores de caminos.

Lo sé.

Éramos pocos y parió la abuela.

¿Cómo?

¿Otra vez Lola Mendieta?

Claro, ahora ya sabemos quién ayudó a Díaz Bueno a escapar

y también a que fuera corregidor.

Pero si ese tipo es un tarugo

que no tiene ni la catequesis general básica.

Ella dice que ha venido para llevarlo a 2015.

Nada, ni caso. Esa mujer es más mentirosa que Judas en Semana Santa.

Tráiganla al Ministerio inmediatamente.

Tenemos otro problema, salvar la vida de Lázaro de Tormes.

¿Que el Lazarillo de Tormes existió?

Pero... Pero eso es imposible.

Eso creía yo también, pero le juro que es él.

Nos contó lo que le sucedió en el puente romano de Salamanca

y que su padre murió en la Batalla de Gelves.

Nuestra literatura no sería lo mismo sin el Lazarillo.

No, no, eso sin duda.

Le juro que me lo creo porque usted me lo está contando.

¿Cuáles son las órdenes?

Vayan ya a la puerta de la ermita.

Allí estará Ernesto, que traerá a Lola Mendieta.

Luego ustedes continúen con la misión.

Así será.

Será mejor que parta de inmediato.

(Puerta abriéndose)

Estoy rodeado de inútiles.

Pero ¿quién os ha humillado de esta manera?

-Eran dos hombres y una mujer.

Uno de ellos tenía un pequeño...

arcabuz que nunca había visto.

Además de cobardes, mentirosos.

Esperad.

¿Sabéis hacia dónde se dirigían?

No, pero allá donde fueran

se llevaron a la mujer que estaba en el carro.

Parece que la conocían.

También buscaban a alguien entre los presos, un tal Lázaro.

Retiraos.

¿Qué ordenáis que hagamos?

Que vengan ahora mismo los escribanos.

Quieren encontrar a su amigo el comediante.

Pues lo encontrarán.

Y nosotros a ellos.

Os estáis equivocando.

Os iba a entregar a Díaz Bueno, os lo juro.

Siempre decís lo mismo, que ayudáis a gente inocente,

que el Ministerio no hace nada por el pasado.

Porque esa es la verdad. Tan cierto

como que trajiste a ese cabrón de Díaz Bueno.

Era tu teléfono al que llamábamos, ¿no?

Sí. Traer aquí a ese hombre

es un error del que siempre me arrepentiré.

Os lo aconsejo. Mejor no hablar con los prisioneros,

y menos con esta oportunista que busca enredaros.

¿Yo soy una oportunista?

Si fuera oportunista, podría decir cosas de vuestro futuro

y conseguir lo que quisiera. Ni futuro ni pasado.

Esta solo sabe de la misa la media

y quiere hacernos creer que puede cantarla entera.

¿Eso piensas?

¿Y tú también piensas eso, Amelia?

Ni respondáis.

La ermita ya está cerca. Vamos.

¿Dónde está el confesionario?

Parece que al final me vais a necesitar.

¿Conocía Díaz Bueno la puerta? No, lo traje por otra.

Una puerta no oficial. Pero ¿quién se la ha llevado?

-Para, para.

Estoy... Estoy reventado.

Y yo.

Pero si no llevamos este confesionario a la hospedería,

los veteranos nos empluman.

Robar un confesionario. Nunca he hecho algo tan necio.

Odio las novatadas.

Bueno, al menos la ermita no estaba encantada como decían.

Los encantamientos no existen.

Solo son supercherías para engañar a necios.

Voy a mear.

(Ruidos en el interior)

Ya decía yo que pesaba el confesionario.

Tranquilo. Tranquilo, ¿eh? Lo puedo explicar.

No te asustes.

¿Seguís sin creer en encantamientos ni brujerías?

Todo tiene una explicación en la ciencia y en el estudio.

¿Estáis loco? ¿Vais a entrar?

Buenos días.

¿Hablas con él o no hablas con él?

Coño, díselo. Utiliza la cabeza.

O los cuernos. Mira yo, dos días de permiso y en pleno Carnaval.

Fun, fun, el recopón.

¿Qué habéis visto? -El mismísimo infierno.

Hay que quemarlo y destrozar el confesionario.

Vamos. Vamos.

(CON ESFUERZO) Venga.

Aquí.

Debieron de dejarlo en el suelo para descansar.

(Móvil)

¿Diga?

(Zumbido de alarma)

(SALVADOR) Una alarma. La puerta 598 ha desaparecido de nuestro mapa.

¿Qué ocurre?

¿Que...? ¿Que la han robado?

No, me temo que es algo mucho peor

y que Ernesto está en peligro de muerte.

Búsquenlo. Prioridad absoluta.

(Continúa el zumbido de alarma)

Lo que faltaba.

Estamos solos. La puerta ha desaparecido del Ministerio.

Si Ernesto venía a través de ella. No se sabe nada de él.

Oye, ¿no...? ¿No oléis a humo?

Sí, tenéis razón.

Y viene de allí.

Es un honor tenerla aquí, señora Torres.

No sea hipócrita. Lo alegra verme aquí tanto como tener una almorrana.

Por favor, no se equivoque.

Les tengo mucho más cariño a mis almorranas.

¿Y cuál es el motivo de su visita?

Como enlace entre Presidencia de Gobierno y este Ministerio,

vengo a pedir que liberen inmediatamente a ese hombre.

El embajador de Estados Unidos exige su inmediata repatriación.

¿Y cómo sabe que lo tenemos? -Internet.

Pusieron "Paul Walcott" en el buscador

y en algún despacho de Washington saltaron las alarmas.

No les costó mucho localizar su IP.

Ellos saben todos nuestros secretos

y nosotros no podemos saber los suyos.

Y pensar que un día fuimos un imperio...

-Los tiempos cambian, y casi nunca a mejor.

Usted sabe de eso más que nadie.

Pero ese hombre estuvo a punto de conseguir

que el "Guernica" no esté en el Reina Sofía.

Pero ahí sigue.

Buen trabajo. Lo felicito. -No sabía...

Lo siento. Son órdenes de arriba.

Me encanta esa frase. Ahorra tantas explicaciones...

¿Y qué hacemos si Walcott u otro como él

intenta interferir en la historia?

Haga lo que tenga que hacer, pero no deje pistas.

Así me ahorrará tener que hacerle otra visita.

¡Alejaos de ese hombre!

No es un hombre. Es un diablo que ha salido de ahí.

Ya sabemos por qué la puerta está desaparecida en Ministerio.

¿Vosotros sois también demonios? Sí, y de la peor calaña.

Tiene usted cierta propensión a las hogueras, Ernesto.

Sí, me debe de venir de familia.

Corta aquí. Ahí.

¿Cómo vamos a volver ahora?

(LOLA) ¿Por mi puerta?

¿A cambio de qué?

De mi libertad.

No me fío. ¿Tenemos otra alternativa?

No.

¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?

"Severo y ejemplar castigo a Lázaro de Tormes".

Es un eufemismo. Le cortarán la cabeza.

Tenemos que evitarlo. No sé cómo.

No es tonto el corregidor, no.

Ha elegido como día de la ejecución el 12 de febrero.

¿Qué pasa con esa fecha?

Es el día en el que los frailes de San Esteban,

agustinos y franciscanos iremos a la plaza a leer nuestras quejas al rey.

Ahora ya no podremos hacerlo.

Cuando leo la Biblia,

echo de menos al Dios que intervenía en la vida de los hombres.

Que no había comida en una boda, multiplicaba los panes y los peces;

cuando el faraón persiguió a Moisés y a los suyos,

abrió un camino en mitad del mar para que pasasen;

que Saulo iba a Damasco a matar cristianos,

un rayito en el cielo, se cae del caballo...

y se convierte en apóstol.

Eso os pasa por confundir la ficción con la realidad.

¿Como con Lázaro?

¿Me queréis decir de qué estáis hablando?

¿Y por qué no?

Mañana iréis a contar vuestras quejas al corregidor.

Eso será de gran ayuda.

Ahora dejadnos descansar. Ha sido un día muy largo.

Bien os lo merecéis.

Ese cabrón no ha preparado la ejecución de Lázaro

para evitar la charla de los frailes.

Lázaro es un señuelo, una trampa para apresarnos a todos.

No solo eso. Es un espectáculo para mostrar su poder.

Pues si quiere espectáculo, lo tendrá.

¿Qué está tramando, Julián? Un milagro.

Pero para conseguirlo necesito tu puerta.

Y la necesito ya.

Pase.

¿Cómo ha llegado hasta aquí? Por la puerta de Lola.

¿Y sus compañeros? Bien, pero no hay tiempo.

Necesito su ayuda.

(Gritos y abucheos)

¡Silencio!

¡Silencio!

La ley está para cumplirse.

Por eso hoy, el pueblo de Salamanca va a ser testigo de lo que le espera

a quien atente contra el rey o contra mí de palabra o de obra.

¿Queréis decir unas últimas palabras

para morir con honor?

No moriré con honor porque nunca lo he tenido.

Cuando me matéis solo me quitaréis la vida.

Eso es lo único que tengo.

Es la hora.

(FRAILE) ¡Esperad!

-¿Quién sois?

Alguien que representa a todos los frailes de Salamanca.

Pues rezad por el alma de este infeliz.

Venimos a que oigáis nuestras peticiones.

Y eso haremos. -¿Y no tenéis mejor momento

para hacerlo? -No.

Pedimos que el rey no saque el dinero de Castilla

fuera de Castilla. -Eso es.

-Bien dicho. -Que no se otorguen cargos

a extranjeros. -Mucho pedís, a fe mía.

-No tanto como vos, que triplicáis los impuestos a la fuerza.

(Voces de aprobación)

Los triplico por la gracia de Dios.

Prended a ese fray bocazas.

Un fraile digno de serlo sabe que el poder del rey viene de Dios,

y yo represento al rey. Eso nadie puede discutirlo.

Sí hay alguien que lo puede discutir.

El mismo Dios.

Vaya, otro iluminado.

(SUSURRA) Es uno de ellos.

Pues ese ya no se nos escapa.

Pero vigilad, que aún quedan otros dos y Lola.

Subid aquí

y enseñadnos a todos cómo puede Dios discutir de este tema con nosotros.

Vos decís que Lázaro es el culpable

y hay gente aquí que dice que el culpable sois vos.

La solución para saber la verdad es muy fácil:

que Dios decida. ¿Cómo?

Como ocurrió con San Pablo.

Que un rayo invisible caiga del cielo

y fulmine con su poder divino al verdadero culpable.

Sandeces. ¿Creéis que Dios no tiene cosas más importantes

de las que preocup...?

-¡Oh! Milagro. -Milagro.

(Murmullos)

¡Milagro!

¡Milagro!

Dios ha hablado.

Dios... ¡Dios ha hablado!

¡Dios ha hablado!

Dios ha hablado.

Vamos. No hay tiempo que perder.

Ya tendréis cuidado a partir de ahora.

Vaya si lo tendré.

Dejaré el retablo y volveré a mi antigua vida,

que no he visto nada más peligroso que ser comediante.

¿Sabéis juntar las letras? No, no sé.

Podríais contarle vuestra vida a alguien que supiera.

Seguro que sería una novela apasionante.

¿A quién interesarían mis andanzas?

A mí, sin duda.

¿Adónde vais a ir ahora? A Toledo, con fray Juan.

Allí estaremos los dos más seguros.

Mucha suerte. Lo mismo digo.

¿Y Díaz Bueno?

Dormido como un bendito.

Ese dardo debía de tener un anestésico muy potente.

Para dormir un oso, exactamente. ¿Y conmigo qué vais a hacer?

Yo ya sé dónde está la puerta, así que...

Podemos esperar aquí media hora.

Media hora. Ni un minuto más.

Suficiente.

¿Vais a dejarla marchar?

El Ministerio siempre cumple sus pactos.

No lo entiendo. En la guerra no se libera al enemigo

si no te dan algo a cambio.

¿Nos dan algo a cambio?

¿Quiere algo más de mí? Sí.

Que no se torture por lo que ha ocurrido.

No lo hago.

¿Y usted?

Yo me torturo por muchas cosas desde hace mucho tiempo, Irene.

Míralo, ahí está.

Lo empujaría por el pozo escaleras abajo.

Joder, es injusto.

Son... órdenes de arriba.

No entiendo cómo ese hombre está libre

y Leiva sigue en esa infamia de castillo medieval.

No digo que no se lo castigue, pero merece un trato digno.

Mañana mismo me encargaré de que lo trasladen a un lugar más saludable.

Después de esto, creo que ha llegado el momento de saltarse las reglas...

alguna vez.

Le traigo la comida, Leiva.

Podrías levantarte al menos.

¿Leiva?

¡Leiva!

Buen trabajo. No han resuelto un problema, sino dos.

Es lo que tienen los milagros. Ajá.

Por cierto, gran idea

la de los dardos anestesiantes, señor Martínez.

Siempre veo los documentales de La 2.

¿Y Díaz Bueno? Encerrado en un psiquiátrico.

Se empeña en seguir pregonando que es el corregidor de Salamanca.

Dicen que los locos y los niños nunca mienten.

Hay una cosa que no entiendo.

Si el Lazarillo dictó su vida, ¿por qué nosotros no aparecemos?

Bueno, aparecían, pero no podíamos permitir que se supiera

lo que ocurrió realmente, así que... Lo censuraron.

No nos quedaba otra. Lástima que no censuraran

el libro entero. No, por favor, otra vez no.

He conseguido el capítulo en el que Lázaro habla de ustedes.

Eso sí, no podrá salir del Ministerio.

Pero le gustará, estoy seguro.

(LEE) "En un viaje a Salamanca

tuve la fortuna de encontrar tres amigos.

Sus nombres eran Alonso, Julián y la bella Amelia,

una mujer que iluminaba la noche con su mirada".

Por Dios, cuánta blandenguería.

"Dicen que la excepción confirma la regla y este fue el caso,

pues en una Castilla sin honor ni hidalguía

a ellos les sobraban ambas cosas". Eso me gusta.

Hay una cosa que no entiendo.

Si el Lazarillo existió, ¿por qué nunca se supo quién lo escribió?

Es un misterio que nunca sabremos. Hay un misterio aún más grande

que no se me va de la cabeza. ¿Cuál?

¿Se hubiera escrito si tú no le dices a Lázaro

que su vida daba para una novela?

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

(Carromato acercándose)

He pensado en lo que me dijo la bella Amelia,

lo de escribir una novela de mi vida.

Lástima que no sepa escribir.

Si queréis, podéis dictarme vuestra vida.

¿Lo haríais por mí? -Pues claro.

Y no hará falta que me paguéis por mis labores de escribano.

Ah, pero si vos lo escribís, vos lo firmáis.

Luego nos repartimos las ganancias.

Ganancias. -Sí.

Todavía no conozco a ningún escritor que viva de lo que escribe.

Además, yo estoy más cómodo con el anonimato.

¿Por qué?

Si lo leyera mucha gente, podría ser vuestro momento de gloria, ¿no?

Si ese libro cuenta vuestras andanzas,

no será precisamente el "Amadís", amigo mío.

Será más bien el retrato de esta España de miseria,

que necesita cambiar cuanto antes.

Y eso no será de gusto del rey ni de la Santa Inquisición.

Entonces no se hable más.

De autor anónimo será el libro de mis andanzas.

Sea.

El Ministerio del Tiempo - Temporada 1 - Capítulo 6: Tiempo de pícaros - Ver ahora

10. Capítulo 23: "Tiempo de espías"

El segundo capítulo de la tercera temporada se cuela en el TOP 10 de los más vistos de la serie. Es, además, uno de los más emotivos, y está inspirado en uno de los capítulos del libro de la serie: "El tiempo es el que es". Además, supone el reclutamiento por segunda vez para el Ministerio de una joven Lola Mendieta.

No recomendado para menores de 12 años El Ministerio del Tiempo - Temporada 3 - Capítulo 2: Tiempo de espías - Ver ahora
Transcripción completa

"I want to make you a star".

(SALVADOR) ¿Lo ve? Le dije que pasaba algo.

Ahora vengo. ¿Lo ve, mujer?

Me preocupo por lo que me da la gana, que para eso soy el jefe.

Estoy buscando los servicios.

Quieren secuestrarle en el estreno de su película.

¿Sabes lo que significa? Estamos en plena Guerra Fría.

Cualquier percance con Hitchcock sería un desastre

para las futuras relaciones entre España y EE.UU.

¿Cuál es el plan?

(SALVADOR) Intentarán secuestrar a Hitchcock

al finalizar la proyección de la película.

Ustedes se adelantarán a ellos.

Chipirones. Nosotros "go to" La Nicolasa.

Chipirones en su tinta...

No podemos traicionar al Ministerio.

Mátalo.

(SALVADOR) Irene, ¿qué sabemos del obrero?

Bajó al pozo buscando un baño.

Lárgate. No quiero volverte a ver en mi puta vida.

Marta ha escapado. Repito. Marta ha escapado.

Bienvenido. Me alegro mucho.

Yo también.

Al final, siempre aparece alguien.

(Música alemana en gramófono)

(EN FRANCÉS)

Podría disimular un poco. No conviene llamar la atención.

Lo sé, pero es superior a mis fuerzas.

¿Tiene los billetes preparados?

¿Alguna vez le he fallado?

Creo que ese es su hombre.

(ACENTO ANDALUZ) Creía que no llegaba.

Está cayendo una helada de cojones.

"Do you like meat?".

"I love mincemeat".

William Martin, supongo.

Encantada. Soy Lola Mendieta.

(CANTAN AL SON EN ALEMÁN)

Parece que no le gusta la música alemana.

Yo soy más de pasodoble. ¿Y usted?

A mí me agarra más el cante jondo.

¿Por qué me mira así?

No imaginaba que usted fuera tan joven.

Ni yo que un inglés tuviera acento andaluz.

Mi madre es de Huelva, de Riotinto. Allí conoció a mi padre y...

No me cuente nada de su vida. Así, si le matan, lo sentiré menos.

A mí no me van a matar. La Virgen del Rosario me protege.

Mierda.

(EN ALEMÁN)

Aquí tiene toda la documentación. Huya cuando yo se lo diga.

Los dos no podremos salir de aquí.

Ahora.

(Ráfagas de metralleta, disparos)

(EN ALEMÁN)

(Sintonía "El Ministerio del Tiempo")

(LOLA) ¿Qué hora es?

Las 20:00.

Pues se está retrasando.

-No entiendo por qué quieres verle.

Porque no me quiero morir, Lucía.

Y no me queda mucho tiempo ya.

Maquíllame un poco, anda, no quiero que me vea así de fea.

Como quieras.

Toma.

(Llaman a la puerta)

No sé de lo que me estás hablando. -Han asesinado a un hombre

en la sala de interrogatorios del Ministerio,

delante de nuestras narices.

Quien lo hizo se ha dado a la fuga.

Yo no tengo nada que ver, Salvador, te lo juro.

Desde que deserté, solamente he entrado en el Ministerio

cuando tú me detuviste y cuando te ayudé a acabar con Darrow.

Qué hijos de puta.

Por su culpa me estoy muriendo

y por eso te he llamado, para que me salves.

No soy Dios.

Pero diriges el Ministerio

y puedes evitar que Darrow empiece a viajar en el tiempo.

Hazlo por mí y tendrás el libro de las puertas completo.

¿Y qué piensa hacer?

No puedo aceptar la oferta de Lola. Pues no sé.