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Aquí la tierra

Cocina con nabos y grelos, ¡tienen multitud de propiedades!

  • Jose Manuel, nuestro hortelano favorito, nos habla de sus propiedades
  • ¿Cómo podemos usar estos productos en la cocina?
  • Si eres un hortelano urbanita, también te puedes animar a cultivarla

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 Cómo cocinar nabos y grelos
Te damos los trucos en Aquí la tierra

¡¡Hola amigos hortelanos!! Hoy os hablamos de los nabos, unas hortalizas con un pasado glorioso pero venidas a menos con el paso de los tiempos de forma totalmente inmerecida.

Los nabos fueron los reyes de los pucheros en Europa durante miles de años, hasta que los españoles trajeron de América otra hortaliza desconocida por estas tierras, que en unos pocos años destronó al pobre nabo y se hizo reina indiscutible de pucheros y guisos a partir del s.XVIII. Naturalmente hablamos de su majestad la patata. De manera que en la actualidad el consumo de nabos es menos frecuente, aunque hay zonas donde sigue teniendo importancia, como el norte de España y centro y norte de Europa.

Raíz y hojas

Pero es que además del nabo (que es la raíz engordada de la planta), también se comen las hojas, que contienen incluso mayor concentración de nutrientes que el propio nabo. Y no son unas hojas cualquiera, porque supongo que a todos os suena la palabra "grelos". Y es que los famosos grelos gallegos son precisamente las hojas de los nabos (en el caso de Galicia, de determinadas subvariedades locales).

Aunque también las primeras hojas, más pequeñas y tiernas llamadas "nabizas" son comestibles. Los nabos y sus hojas siguen siendo muy consumidas en zonas como Italia o China. En Portugal es uno de los ingredientes más extendidos en la gastronomía tradicional y no digamos en Galicia, donde sólo con recordar el famosísimo plato de “lacón con grelos” ya está todo dicho.

El nabo (brassica rapa) pertenece a la familia de las brasicáceas de la que también forman parte las famosas coles (coliflor, brócoli, etc) y aunque puede cultivarse durante todo el año es más habitual en las huertas de otoño e invierno porque tolera bien el frío, como casi todas las plantas de esta famosa familia.

Propiedades y beneficios de nabos  y grelos

Del nabo se dice a veces que es poco nutritivo porque contiene pocas calorías y proteínas, características que comparte con todas las demás brasicáceas y con el resto de verduras y hortalizas en general. Sin embargo esto no es cierto, ya que es muy rico en los demás nutrientes básicos como fibra, vitaminas y minerales, lo cual es además una ventaja añadida para una dieta ligera con la que se evita el sobrepeso.

Precisamente por ese bajo contenido en calorías y proteínas el nabo o sus hojas acompañan a la carne o legumbres en muchos de los platos de la gastronomía tradicional. Es importante recordar que toda la planta nos aporta los nutrientes, es decir, la raíz o nabo y las hojas o nabiza/ grelos. Entre sus nutrientes destacan la gran cantidad de fibra, vitaminas, A y C, carotenos y sobre todo de calcio, en cantidad similar a la de la leche y que le convierte en una buena alternativa para personas con intolerancia a la lactosa, un problema que afecta a mucha gente.

El nabo y sus hojas nos aportan múltiples beneficios para salud. Entre todos ellos es especialmente indicado para : - controlar o reducir el peso, ya que tiene muy pocas calorías y nada de grasa, pero es muy saciante - mejorar la digestión y prevenir el estreñimiento - reducir la cantidad de colesterol “malo” en sangre - proteger contra catarros en otoño e invierno, ya que la vitamina C refuerza el sistema inmunológico

Una de nabos y otra de grelos... ¡oído cocina!

Y en la cocina tenemos un auténtico "tres en uno", ya que de la planta del nabo nos comemos la raíz, los tallos y las hojas. Sobre todo la raíz, o sea lo que llamamos nabo, nos ofrece una variada gama de texturas, sabores e incluso colores según la subvariedad que elijamos. Las hay más o menos dulces, con toque más o menos picante, con un sabor más fuerte o más suave, de carne blanca, amarilla, rosada, morada o negra. Y también sus hojas tienen formas, sabores y texturas diferentes.

El nabo es muy versátil en la cocina, porque se puede hacer de todas las formas posibles, crudo, hervido, salteado, frito, guisado, en puré, asado o encurtido y siempre queda muy rico. El formato puede ser el que prefiramos pero siempre "pelando" previamente una capa fina externa. Si lo comemos crudo conviene picarlo fino o cortar en láminas delgadas para poder masticarlo mejor. Seguramente la forma más habitual de prepararlo es como parte de diversos guisos, sobre todo cocidos y potes acompañando a legumbres y carnes.

Pero no olvidemos que además del propio nabo, que es la raíz, tenemos también sus hojas. Y estas hojas tienen dos momentos con formas y texturas diferentes. Las primeras hojas generadas por la planta, más pequeñas y de tallos finos son llamadas "nabiza", más tiernas y con sabor suave y por eso son las más indicadas para comer crudas en ensalada o hervidas y salteadas, mezcladas con lo que nos guste y menos indicadas para añadir a guisos por dar menos sabor.

Simplemente hay que cortarlas al tamaño deseado y servirlas o cocinarlas. Y por último tenemos los conocidísimos "Grelos", las hojas que la planta desarrolla justo antes de su floración, de tamaño mucho más grande y con tallos más gruesos que la nabiza, pero aún de textura tierna apta para el consumo. Sin embargo, su sabor ahora es mucho más fuerte e intenso, con un claro punto de amargor que no las hace recomendables para consumir en crudo ni salteadas sino ya cocidas o guisadas dando un gusto muy sabroso e inconfundible. Simplemente se cortan tallos y hojas descartando los que tengan partes secas o amarillentas. Suelen ser parte de sopas, caldos, potes y cocidos. También acompañamiento de todo tipo de carnes y embutidos. Desde luego, entre los muchos platos tradicionales en los que participa hay uno que muchos habréis probado y todos oído: Lacón con Grelos.

Y también te puedes animar a cultivarlos en casa.