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Alicia Martín

Emisión 15 de octubre de 2018 · La 2

Metrópolis - Alicia Martín
Metrópolis

Decía Edgar Allan Poe que “la enorme multiplicación de libros de todas las ramas del conocimiento, es uno de los mayores males de nuestra época”.  De ese exceso y desbordamiento se sirve la artista Alicia Martín (Madrid, 1964) en sus esculturas para romper con el orden establecido y canónico que existe en torno al libro y plantear otras lecturas posibles.

En sus manos, su contenido pierde importancia a favor de su materialidad. Es un objeto cotidiano, universal, ergonómico y antropológico que define y retrata al hombre. Y como tal, nos sirve para reflexionar sobre la memoria, el espacio, la divulgación del conocimiento, el exceso de información, el valor de la imagen o la representación.

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A lo largo del programa recorremos el imaginario de Alicia Martín desde las primeras piezas hasta sus más recientes creaciones. En su carrera ha experimentado con diferentes disciplinas como la escultura, la fotografía, el vídeo o el dibujo, siendo la escultura y las intervenciones en espacios públicos los campos en los que ha sido más reconocida.

Su formación en grabado está presente a lo largo de toda su obra, al igual que el dibujo, en la forma de resolver los problemas estéticos que se plantea. Del grabado conserva ese interés por el espacio vacío, el hueco que se traza en la matriz para conseguir la impresión, la idea de positivo-negativo que condiciona el diseño, o esa bidireccionalidad dentro-afuera, envés-revés que marca el propio acto de grabar. Del dibujo, la esencia misma del acto creativo, el lenguaje artístico.

Los primeros trabajos eran representaciones de su cuerpo (Zurda y Zurda Violada, 1994 / Doble Juego. 1996) o de aquellos objetos cotidianos que tenía a su alcance (Sordos, Mudos, Ciegos, 1999 / Iconos, 1993) y que podía dislocar de alguna manera. Pero de una forma casi natural, el libro se cruzó en su camino, y se ha convertido en una de sus señas de identidad. Un objeto familiar, universal, fácilmente reconocible por todos y con una gran carga simbólica, contenedor y transmisor de conocimiento. Para Alicia Martín, el libro es además aquello que define al hombre, que lo retrata: “te retrata lo que lees, cómo lo interpretas, cómo lo lees. (…) Es como un objeto antropológico”. Así, utiliza el libro como objeto para poner en evidencia algunos de los problemas de la sociedad actual.

En esas primeras obras con libros, su contenido aparecía negado, escondido o sustituido por otros materiales (He traicionado a mi patria, 1990; Libro y alfileres/ Libro y latón, 1990) y adquirían con ello una nueva materialidad y significado.

Siempre ha afirmado que el contenido para ella no es relevante, salvo en algunas obras como los retratodeartista que son, intencionadamente, piezas elaboradas con revistas de arte, donde muchos retratos de artistas diversos, forman un todo.

Cada libro es seleccionado por su forma, color o textura. Al principio los obtenía recorriendo las tiendas de segunda mano de la Cuesta de Moyano (Madrid), pero cada vez más a menudo recibe donaciones del público y diferentes instituciones, dando una nueva dimensión participativa a sus piezas. Así surgen interesantes obras como Singularidad (Colección permanente Ciudad de la Cultura. Santiago de Compostela, 2011) o sus conocidas Biografías, las monumentales cascadas que brotan de edificios hacia el espacio exterior buscando libertad y movimiento.

Alicia Martín

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El exceso de información que caracteriza la sociedad moderna está retratado en muchas de sus piezas. Sus torrentes de libros remiten al caos (Contemporáneos, 2000 / Inbreeding, 2007 / Vórtice, 2010), pero se trata de un caos ordenado. Son una suerte de bibliotecas vivas que sugieren otro orden posible en el que los libros fluyen de las paredes, de las ventanas, de los techos… Son libres. Con su movimiento subvierten el orden canónico de las bibliotecas tradicionales (Biblioteca, 2008). Son, en definitiva, otras bibliotecas posibles.

Esa misma idea de reconsiderar el orden y buscar alternativas aparece en su obra en vídeo acentuando ese movimiento. En Monólogos (fotografía y vídeo), diferentes manos rompen libros por la mitad. “Es ese gesto de decir ¡basta ya!”, ese romper con lo anterior para poder buscar nuevas posibilidades. En Políglotas (2004), un chorro de libros discurre de forma desordenada por un laberinto atravesando sus paredes, al tiempo que escuchamos un murmullo confuso de diferentes narraciones simultáneas. Un exceso de contenidos que lleva a la desaparición del contenido en sí mismo.

Las intervenciones en los espacios públicos son quizás las obras de Alicia Martín que más interés suscitan por su monumentalidad. Sin embargo, no le interesa que estas piezas se conviertan en monumentos, sino que sean efímeras, que tengan un tiempo de vida finito y que pervivan en la memoria del público. Es como el mismo acto de leer y recordar lo leído.

Aunque hay en el público, ante la obra de Alicia, opiniones encontradas. Es la carga que conlleva el utilizar un objeto tan fácilmente reconocible y con gran simbolismo, en un espacio público. Su pieza más reconocida, Biografías, ha sido reproducida en numerosos espacios y en cada uno de ellos, ha recibido respuestas muy dispares. Eso, para Alicia, forma parte de la obra aunque ella afirma no pensar en el público cuando idea un proyecto. Su proceso de trabajo se basa más en la intuición.

Archivo 113

En la última parte del programa recorremos junto a Alicia Martín su exposición Archivo 113, en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, una muestra que se incluye en el proyecto Reinterpretada ideado por Rafael Doctor. Archivo 113 es el nombre asignado por la Comisaría del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional al expediente abierto en 1939 que establecía la devolución al Museo de los bienes retirados al comienzo de la Guerra Civil. Este documento donde se detallan todos los objetos, llega a Alicia por azar y llama poderosamente su atención, tanto que lo toma como punto de partida de su exposición. Para el proyecto optó no por reinterpretar, sino por subrayar algunos objetos como El Salvador adolescente (Giovanni Antonio Biltraffio, ca. 1490-1495), el Tratado astronómico-matemático de Ptolomeo o El Sueño de Polífilo de Francesco Colonna. A lo largo de las salas del museo, las piezas de Alicia se integran y conversan con la colección permanente a la vez que la completan, y llaman la atención sobre los huecos y volúmenes existentes creando piezas como 1097cm3o 3 en referencia al espacio interior de algunas piezas de la Colección. Una vez más, encontramos claras referencias al grabado y ese interés por la matriz, por el espacio vacío.

En el antiguo salón de baile, la imponente e inmóvil esfera de libros Anónimos se erige como protagonista mientras la Silla de Biblioteca es testigo en equilibrio desde el techo. Estas dos piezas resumen en gran medida el universo temático de Alicia Martín: el equilibrio y el caos, el movimiento de dentro a afuera, la multiplicidad de puntos de vista posibles, la identidad, la materialidad o la idea de lo colectivo frente a la individualidad. Todos estos elementos confluyen en un mismo espacio y pueden verse en el resto de obras incluidas en la exposición como la serie de collages retratodeartista dispuestos en diferentes salas, MonólogosIT16,  Aliteración, Apéndices, Archivo 1819-1972, o los Meteoritos.