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Eugenio, el cura que lo dejó todo por amor

  • Su conciencia política le hará defender otras causas
  • Organiza la apertura de un cineclub en el barrio
  • Los espectadores percibieron su amor por Inés antes que los guionistas

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Cuéntame cómo pasó - Eugenio, el cura que lo dejó todo por amor

Un lejano día de 1968, Eugenio llegó casi por accidente a San Genaro, cuando Cuéntame cómo pasó comenzaba a caminar. Este cura atípico, conocido como "el páter" y que no llevaba sotana sino clergyman, venía a sustituir por un rato a Don Venancio, el titular de la parroquia al que dio vida el gran Fernando Fernán Gómez. Lo que en un principio serían unos días terminó convirtiéndose en unos años, en toda una vida.

Un cura culé en San Genaro

Eugenio Domingo, interpretado por Pere Ponce, llega desde Cataluña a este barrio de aluvión que es San Genaro, y se convierte en el único culé del barrio, lo cual da mucha vidilla desde el primer momento en el bar de Tinín.

Más allá de sus aficiones futbolísticas, Eugenio es un sacerdote comprometido con su tiempo, un joven idealista que piensa que la Iglesia no puede quedarse al margen del debate social y del cambio político que gran parte de la sociedad reclama en los sesenta y setenta. Y es que Eugenio es un cura obrero, uno de aquellos sacerdotes comprometidos con el tiempo que les tocó vivir y que en la realidad se llamaron Padre Llanos, Julio P.Pinillos, Lluis Hernandez, Federico Prieto

Hoy quedan apenas 150, pero hace 40 años protagonizaron uno de los movimientos más renovadores y progresistas de la iglesia católica.

El cineclub del barrio

Uno de los primeros desafíos que Eugenio tiene que afrontar en el barrio es una ocupación de la parroquia por los huelguistas de la Perkins. Más adelante, su conciencia política le hará defender otras causas y, por ejemplo, se enfrentará a Don Pablo.

Pero además de su compromiso social, Eugenio también tiene inquietudes culturales que compartir con sus feligreses. Una de sus primeras medidas es organizar un cineclub en el barrio.

El cine, una de las grandes pasiones de Eugenio, se cuela en varias tramas en el inicio de la serie, como la ilusión de los parroquianos cuando acuden al cineclub para ver ver una película de suecas y se encuentran con “El manantial de la doncella” de Ingmar Bergman. ¡Vaya chasco se llevan Ramón y Desi con las doncellas, que no son ni por asomo las suecas que ellos imaginaban!

Inés, un amor a primera vista

Entre sus muchas cualidades, Eugenio tiene la de saber escuchar. Quizás por eso, pronto encuentra en Inés Alcántara una aliada, y entre los dos, surge una química especial desde el momento que se conocen. Los espectadores lo percibieron incluso antes de que los guionistas de Cuéntame imaginaran una historia de amor entre ellos.

Gracias a Eugenio, Inés descubre su vocación. Porque es este cura obrero y catalán el que organiza el grupo amateur en el barrio con el que la joven Alcántara se sube por primera vez a unas tablas y siente “El veneno del teatro”. Claro que es también gracias a esta afición que Inés se enamora del director de la obra. Y antes y después, de Mike el Pelos, un hippie londinense con el que Inés tiene un romance largo e intenso. El pobre Eugenio lo pasa fatal viendo a la mujer que ama con este hijo de la pérfida Albión, que se la lleva a Ibiza, a una comuna hippie, para vivir un tiempo en comunión con la naturaleza.

El amor triunfa entre los dos

Por fin llega la temporada en que Inés reconoce esas mariposas en el estómago por Eugenio, lo que causa un gran disgusto en la familia Alcántara.

La boda de Inés no será como Antonio y Mercedes la soñaron, sino un acontecimiento casi furtivo que, en los sesenta y setenta, Don Froilán celebra con muy mala conciencia, pero que es una de las escenas más conmovedoras de la serie. Esa boda tan representativa de una generación, con esas ceremonias paganas con las que algunos hijos rebeldes amargaron los sueños de sus padres.

El pequeño Oriol, un regalo para la pareja

Del amor entre Inés y Eugenio nacerá el pequeño Oriol, con el que Inés tiene que exiliarse primero a Francia y después de Argentina por razones políticas, mientras que Eugenio ya separado rehace su vida junto a Carola, una compañera del instituto donde dio clase en Madrid y por quien Carlos Alcántara también sintió una gran atracción.

En las últimas temporadas, mientras Inés trata de abrirse camino en el cine, el pequeño Oriol vive con su padre y Carola en Cuenca, por lo de que los niños necesitan una estabilidad que Inés en este momento no puede ofrecer. En cada visita de su hijo, Inés se da cuenta de que la distancia entre ellos es cada vez mayor, un hecho que le produce mucha desazón.

Una visita repentina a Madrid

Inés se contenta con la idea de pasar unos días junto a Eugenio y Oriol en la capital, cuando su marido aparece por sorpresa en casa. Ambos no dejan de recordar los buenos momentos que han compartido y terminan dejándose llevar por el amor que aún sigue vivo entre ellos.

Al día siguiente, Eugenio tiene que volver a Cuenca y, en el camino, tiene un accidente de coche falleciendo en el acto. Inés se queda destrozada cuando Carola le llama para darle la noticia. Ahora que parecía que todo podía volver a ser como antes...pero, ¿qué le deparará el futuro?