"El poder ha sabido usar la sátira, ya no derrumba, da más visibilidad"
- En la tercera jornada hablamos sobre el humor gráfico, la ilustración y la viñeta como herramientas para interpretar y cuestionar la actualidad
- Este jueves 23 de abril continúa Cultura26 con su cuarta jornada, una charla titulada Refugios de la cultura
El humor gráfico y la ilustración se plantean en este encuentro como herramientas para interpretar y cuestionar la actualidad. Hablamos sobre el humor gráfico, la ilustración y la viñeta como herramientas de crítica social y análisis de la realidad contemporánea.
Participan Juanjo Cuerda, dibujante satírico; Yeyei Gómez, dibujante social; Alicia Palmer, guionista y crítica; y Eneko de las Heras, humorista gráfico, en una mesa moderada por Javier Alonso.
El humor gráfico como herramienta para plasmar la visión del mundo
Juanjo Cuerda explica que llegó “de rebote” a la actualidad política: comenzó en el humor costumbrista y fue aprendiendo sobre la marcha. “No era vocacional, pero he terminado haciendo mis dibujos de la infancia, parodias de la realidad que me rodeaba”, señala, recuperando su pasado como lector de cómics.
Yeyei Gómez sitúa su impulso creativo en la reacción a las huelgas estudiantiles tras el 15M, con referentes como Mingote o El Roto. En el caso de Alicia Palmer, su experiencia hacia 2010 en grupos de intervención relacionados con la prostitución en Madrid influyó directamente en su obra: “Ya imaginaba en viñetas lo que estaba ocurriendo allí. Aprendí mucho, me tiré a la piscina y fue muy bien”. Eneko de las Heras comenzó en Venezuela, donde adquirió referencias de humor político a través de publicaciones como Hermano Lobo. Sus primeros dibujos, incluso contra su profesora, fueron publicados en el periódico escolar. “Los dibujantes eran artistas reconocidos y el enfoque era muy politizado”, recuerda.
Las virtudes del cómic para hacer reflexionar
Para Juanjo Cuerda, detrás de las imágenes hay mucho texto y literatura real. Considera que toda viñeta implica un posicionamiento: “Somos moralistas con lápiz; lo que no quieres con ese dibujo es mentir”. También reivindica que, en ocasiones, la falta de sutileza es legítima, hay personajes en los que no vale la sutileza.
Eneko de las Heras destaca la capacidad de síntesis: cuando se logra, se conecta con el lector. Alterna entre imágenes directas y otras más sutiles, y reconoce que en redes sociales los dibujos más contundentes suelen tener mayor éxito. “La idea buena, el diamante en bruto, sale sin querer”, afirma.
Alicia Palmer define el dibujo como “una naranja exprimida”, donde la simbiosis entre texto e imagen es total. Señala que el público a menudo se queda en lo escatológico y no percibe la carga más sutil del mensaje, que puede ser incluso más incisiva.
Por su parte, Yeyei Gómez apunta que la simplificación puede ser una debilidad: “Tienes que dejar cosas fuera”. Sin embargo, valora las viñetas que no confirman lo que el lector ya piensa, sino que abren nuevas puertas. “El arte es más sutil, no tiene que decirte cómo pensar; el pensamiento crítico lo tienes que poner tú”.
La tradición satírica en el humor gráfico
Los participantes coinciden en que la sátira es intrínseca al humor gráfico en España. Yeyei Gómez recuerda la influencia de publicaciones como La Codorniz y destaca su interés por la caricatura psicológica. Además, subraya que no se siente humorista: muchas de sus viñetas funcionan como aforismos, como mecanismos de asociación de ideas que generan reflexión o curiosidad.
Sobre el reconocimiento del humor gráfico, Juanjo Cuerda critica ciertas jerarquías: “Parece que la novela gráfica está por encima del trabajo diario del viñetista”. Considera que existen categorías “absurdas” y defiende la importancia de la ironía para retratar la realidad social: “Cuanto peor es la realidad, más aparece el humor, para aliviar, compensar o compartir”.
Alicia Palmer señala que, aunque sus guiones tienen humor, abordan temas muy serios, como el sufragismo o figuras como Emilia Pardo Bazán. En ese contexto, la ironía es un elemento a trabajar dentro del cómic social.
Eneko de las Heras insiste en que no se define necesariamente como humorista gráfico: “Lo importante es transmitir ideas”. El humor, dice, es una herramienta, no un fin en sí mismo. Su objetivo principal es sorprender al lector. Yeyei Gómez coincide en esa idea: sus viñetas son reflexiones más que chistes, con un posible “clic” de inteligencia o curiosidad.
La actualidad como motor del humor gráfico
La situación política actual también centra el debate. Yeyei Gómez menciona el conflicto de Gaza como un ejemplo vivido con contradicción: “A veces no sirve más que para desahogarse”. Advierte además de una cierta complacencia y del uso de la sátira por parte del poder. "El poder ha sabido usar la sátira, ya no derrumba, da más visibilidad", como en el caso de Trump, o el "me gusta la fruta"…todo esto se utiliza por el poder. Las causas más nobles son objeto de chiste. “Ahora la batalla ideológica se libra en los memes”, afirma.
Eneko de las Heras coincide en que el humor es una herramienta ambivalente: puede ser utilizada tanto por el poder como por quienes lo cuestionan. Aunque reconoce el cansancio ante ciertos temas recurrentes, asegura que siempre surge una nueva idea.
Por último, Juanjo Cuerda habla de una posible crisis en el humor gráfico: “La realidad es tan delirante que me pregunto si tiene sentido lo que hacemos”. En un contexto de fragmentación provocado por internet, donde cada persona vive en su propia burbuja, cuestiona el impacto real de las viñetas. Aun así, concluye: “La naturaleza del artista crítico es seguir hacia adelante”.
Refugios de la cultura, en Cultura26
Este jueves 23 de abril continúa Cultura26 con su cuarta jornada, una charla con el título Refugios de la cultura.
Los espacios independientes y proyectos que sostienen la creación desde los márgenes son el eje de este diálogo en el que hablaremos de la cultura alternativa y las iniciativas que funcionan como refugio y motor cultural fuera de los circuitos institucionales tradicionales.
Participan Pela del Álamo, director de Curtocircuíto; Ana Belén Santiago, directora artística del Teatro del Barrio; Raúl Alonso, director de Espacio Vacío; y Belén García, de la editorial Barrett, en una mesa moderada por Cristina Moreno.