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Cuevas: tesoros bajo tierra

  • Nerja estuvo habitada hace 45.000 años
  • Escuchamos a Miguel Muñoz, uno de sus descubridores
  • El espeleólogo Carlos Puch nos muestra su cuaderno de campo
  • En 1959 sucedió la tragedia de Ribadelago y apareció la talidomida

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Memoria de delfín - Cuevas: tesoros bajo tierra - 09/03/19

Sintieron miedo, pero lo vencieron y, gracias a ellos, el mundo descubrió una nueva maravilla de la naturaleza: la Cueva de Nerja. Ocurrió en enero de 1959, y Miguel Muñoz, de 14 años, formaba parte de aquella expedición: “Llegamos a lo que hoy se conoce como Sala de la Cascada o de los Fantasmas. Allí había dos esqueletos humanos completos, y pensamos que serían personas que habían entrado anteriormente y que se habían quedado atrapadas”, recuerda en Memoria de delfín.

Gracias a éstos y otros restos, se pudo comprobar que la gruta "estuvo habitada desde hace 45.000 años, hasta el 3.000 a.C., lo que la convierte en una de las cuevas con una ocupación prehistórica más prolongada en el tiempo, desde las sociedades del Paleolítico superior temprano, hasta prácticamente inicios de la Edad del Bronce", aclara Luis Efrén, director del Instituto de Investigación de la Cueva de Nerja, y arqueólogo conservador de la misma.

Luis Efrén interviene desde Rne Málaga

A lo largo del programa, ahondamos en los 100.000 metros visitables de este Bien de Interés Cultural, en récords como las 6.000 visitas registradas en un día cualquiera de agosto, en la actual política de protección, y en grandes hitos como el hallazgo de Pepita, en 1982, “una de las inhumaciones del Mesolítico meridional mejor conservadas de la península, con 9.000 años de antigüedad”, añade Efrén desde Rne Málaga.

En los estudios de Madrid, Arturo Martín repasa el cuaderno de campo que Carlos Puch pone sobre la mesa, para recorrer su trayectoria en el mundo de la espeleología, sus principales retos, los sustos del día a día, y las herramientas más utilizadas bajo tierra como el GPS. “La de Nerja es una de tantas cuevas, pero resulta sorprendente que, en un lugar tan civilizado, a través de un pequeño agujero se encuentre una cavidad inmensa, y la parte que no se ve es bellísima”, apunta el autor de Grandes cuevas y simas de España (1998).

Carlos Puch nos abre su cuaderno de viaje rne

Paralelamente a esta gran averiguación, en aquel enero de 1959, 144 personas perdían la vida al reventar la presa del Embalse de Vega de Tera, en Ribadelago (Zamora), Franco inauguraba el Valle de los Caídos, y las embarazadas españolas comenzaban a consumir talidomida para evitar las náuseas. Como resultado: miles de niños nacerían con malformaciones provocadas por dicho fármaco. Nos lo cuenta en primera persona Rafael Basterrechea, vicepresidente de la asociación de víctimas. “Me he pasado media vida en un hospital, pero recibí el diagnóstico en 2011, y sólo ahí pude iniciar un proceso judicial. Lo que no puede ser es que tenga 54 años y nadie me haya compensado”, reconoce.

Rafael Basterrechea es vicepresidente de la Asociación de Víctimas de la Talidomida rne

En la cara más amable de 1959, Alberto Maeso recuerda en su repaso semanal a los medios, que en aquel entonces comenzó a llegar la señal de TVE a Cataluña, con un clásico, un Barça-Madrid.

Mientras, en las radios, sonaban los Isley Brothers y Bobbi Darin. En su compañía despide Juan Otero este nuevo ejercicio de memoria y recuerdos.

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