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Inocencio Arias, el notario que se convirtió en diplomático

  • El exembajador de España ante la ONU acaba de publicar sus memorias
  • Yo siempre pensé que los diplomáticos eran unos mamones

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Las mañanas de RNE - Las memorias de Inocencio Arias

Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones. Así ha titulado sus memorias Inocencio Arias que ha desarrollado su labor como diplomático en varios países, a pesar de que iba para notario.

Hasta los 23 o 24 años pensaba que todos los diplomáticos eran unos "mariposones atildados flotando de cóctel en cóctel. gente bien planchada, que sólo bebía té, whisky de doce años -el Johnny Walker normal era una horterada-, ginebra de nombre extraño o un jerez amontillado muy raro, de una bodega diminuta pero fabulosa que embotellaba para ellos unas cajas especiales que hacían las delicias de las baronesas británicas y de otros forasteros de prosapia".

Pero en Madrid conoció a unos diplomáticos y a partir de ahí se dio cuenta de que los mamones en esta profesión eran una minoría, como en otras profesiones. "Por decir una cifra un 93% no son nada mamones y son preocupados por lo que ocurre en España y lo hacen con mano izquierda", ha asegurado en Las mañanas de RNE.

Ha sido Secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, director general de la OID y embajador de España ante Naciones Unidas, entre otros cargos. Cuenta que haber vivido la política exterior de España durante tantos años, le ha proporcionado unos merecedores de ser plasmados en este libro.

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