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VIRAL

Este es el motivo por el que la generación Z es la más activista de la historia

  • Yael Crupnicoff es solo una adolescente, pero su potente mensaje defendiendo el activismo ya ha dado la vuelta al mundo
  • “Cuando muchos dicen eso de “mejor callarse”, yo digo: “hablemos”"
  • ¿Hemos perdido el temor de ser escuchados? ¿Reivindicamos más que nunca el poder de nuestra valentía y efecto de nuestra voz?
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 Activismo en los jóvenes: el poder de luchar y ser escuchados
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En medio de un clima social y político repleto de crispación, incertidumbre y desasosiego, no resulta extraño observar cómo son varios los jóvenes que deciden erigirse como activistas. Es decir, ser fieles a una doctrina donde los valores están subordinados a las exigencias de la acción. Un ejemplo claro es Yael Crupnicoff, una adolescente argentina que viralizó su discurso en defensa de todos aquellos proyectos que consideramos importantes y que de algún modo, si no pasamos a la acción puede que otros lo hagan por nosotros.

¿Por qué los jóvenes hoy somos activistas? Se pregunta a sí misma. El entusiasmo que contagia al contar cómo se sumerge, a su corta edad, en cuestiones como el maltrato, el cambio climático o el matrimonio igualitario, nos hace replantearnos la situación que vive la generación Z en un mundo donde prima la inmediatez, los cambios y la incertidumbre de no saber qué ocurrirá en un futuro no muy lejano. "Hace un par de años, un grupo de amigas de mi escuela iba a salir a marchar por la legalización del aborto. Yo le pregunté a mi mamá que si podía ir con ellas, pero me dijo que era muy pequeña para estar allí sola y que le daba miedo lo que pudiera pasar. Así que yo le dije: “Está bien. Si no tienes ganas de que vaya con ellas, acompáñame tú”, comenzaba explicando a los asistentes.

"Crecí con historias de adolescentes que luchan por conseguir un mundo más libre"

Con este planteamiento, que a priori podría pasar desapercibido, Yael evidenciaba algo de lo que no debemos perder el foco: la importancia de luchar por todo aquello en lo que creemos. Al continuar este pequeño relato, la activista narró cómo su madre se sorprendió al ver que, efectivamente, había multitud de chicos y chicas de la edad de su hija manifestándose aquella tarde. "Creo que tiene que ver con que crecí con una dieta casi estricta de libros y películas de adolescentes que cambiaban el mundo: Harry Potter, Los Juegos del Hambre, Divergente, Las Crónicas de Narnia… Son las historias de mi generación, y en todas hay villanos que oprimen y discriminan al resto, pero también hay chicos como yo que se levantan y luchan por conseguir un mundo más abierto y más libre”, añadía.

Planteado desde este punto de vista, quizás no nos hayamos detenido lo suficiente para pensar en ello. ¿Hemos crecido con historias de chavales que se empoderan y se encaran a "los malos"? ¿Hemos conseguido extrapolar lo que leíamos y veíamos durante nuestra infancia a la realidad que nos atropella en pleno siglo XXI? “A veces miro a mi alrededor y siento que estamos viviendo dentro de uno de esos libros. En cualquier lugar donde haya un Voldemort, también debe de haber un Harry y una Hermione”, continuaba Yael. "Nos educaron pensando que cuando uno está viviendo en una distopía, es necesario luchar para cambiarla".

“Cuando muchos dicen eso de “mejor callarse”, yo digo: “hablemos”"

Ante esta situación, Yael hace un guiño a todos aquellos silencios que hemos escogido en lugar de debatir, con libertad y respeto, sobre aquello que nos preocupaba. ¿Hemos perdido el temor de ser escuchados? ¿Reivindicamos más que nunca el poder de nuestra valentía y efecto de nuestra voz? “Mientras mucha gente prefiere evitar peleas o situaciones incómodas, yo sostengo que hay ciertas cosas por las que vale la pena pelearse. Lo que pensamos políticamente nos hace como personas. Por eso, si un familiar mío hace un comentario machista, le voy a discutir. Si tengo un amigo que está en contra del matrimonio igualitario o de la legalización del aborto, no evito el tema para mantener la paz: lo hablo con esa persona, escucho su opinión y le cuento la mía sin vergüenza. A la hora de establecer una relación cercana con alguien, pienso en estas cosas", continuaba la argentina. 

“Cuando muchos dicen eso de “mejor callarse”, yo digo: “hablemos”. Aunque sea incómodo o nos dé mucho miedo, porque solo así se puede construir nuestro futuro y resguardar nuestro presente. Ojalá cada vez más empecemos a acudir a las marchas y a los espacios políticos en general y lo veamos no como algo peligroso o que da miedo, sino como un lugar de crecimiento personal, de unión y de inspiración. Y ojalá allí siempre haya lugar para los adolescentes y se pueda mirar con orgullo y decir sin un poco de sorpresa: “está lleno de chicos”, concluía Yael. Un mensaje que desató los aplausos de los asistentes, pero también de los miles de usuarios que no han dudado en compartir su discurso. Unas declaraciones que dejan claro la capacidad que poseemos los jóvenes a la hora de luchar por lo que consideramos importante, alzar la voz para hacernos oír y, sobre todo, perder el miedo de defender nuestra posición de activistas y demostrar que independientemente de lo que hayamos vivido, tenemos opinión, y merecemos que sea escuchada.