El 16,1% de los jóvenes extremeños vivía emancipado en 2025 a costa del 61% de su salario
- El Consejo de la Juventud de Extremadura publica el informe de su Observatorio de Emancipación correspondiente a 2025
- La vivienda como factor de exclusión social de un segmento de población empobrecida al 34%
Con el problema de la vivienda como punta de lanza del actual escenario electoral en España, uno de los colectivos a los que más cuesta acceder a ella, la juventud, tira de datos. La tasa extremeña de emancipación juvenil mejoró en 2025 hasta situarse en el 16,1 por ciento, según el informe del Observatorio de Emancipación que ha hecho público este lunes el Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEx). Supone un ascenso de 5,3 puntos respecto a 2024 y está punto y medio por encima de la tasa media nacional, que registra un mínimo histórico con el 14,5 por ciento.
El principal problema para el acceso de los jóvenes a la vivienda es, según el CJEx, el incremento del precio del suelo. El informe del Observatorio cifra en 584 euros mensuales el precio de un alquiler mediano en la región a finales del año pasado y el sueldo medio de los extremeños de entre 16 y 29 años en 11.493 euros anuales. Así las cosas, la secretaria del Área de Socioeconomía y Feminismo del CJEx, María del Carmen Nicolás Molina, afirma que quienes quieren acceder en solitario a un alquiler se ven obligados a destinar el 61 por ciento de sus ingresos exclusivamente a la vivienda, sin contar gastos de electricidad, agua, alimentación y transporte.
La presidenta del Consejo de la Juventud de España, Sara Villodre, escenifica con estos datos y sus equivalencias estatales porqué la mayoría de esta población termina compartiendo techo con desconocidos al dar el paso de salir del hogar familiar. Villodre va más allá y explica que, cuando optan por comprar un inmueble, los jóvenes deben ahorrar su salario íntegro durante cinco años para poder pagar la entrada.
"Lo que está en cuestión no es solamente el acceso a un techo, sino nuestra propia capacidad de decidir dónde vivir, cómo organizar nuestra vida y cuándo formar un hogar", añade la responsable del CJEx.
La vivienda, factor empobrecedor
Ante el desequilibrio entre precio de la vivienda y sueldo medio de los trabajadores considerados jóvenes, el Consejo de la Juventud tilda la vivienda de "factor empobrecedor". Sara Villodre subraya que el 29,3 por ciento de la población española de entre 16 y 29 años está en riesgo de pobreza y exclusión social, y que "aumenta hasta casi el 43 por ciento después de pagar la vivienda", añade.
Asimismo, la presidenta del Consejo estatal contempla desigualdades en función del régimen de tenencia y asegura que "las personas jóvenes que viven de alquiler son más pobres que las personas jóvenes que tienen una casa, y el mercado del alquiler concentra la vulnerabilidad económica de la juventud".
En Extremadura, esas tasas suben aún más. La secretaria socioeconómica del CJEx eleva el riesgo de pobreza aquí al 34 por ciento de los jóvenes, con diferencias de género. Entre las mujeres jóvenes, el porcentaje se dispara a 37,1 puntos mientras el de ellos se queda en 30,4. Para María del Carmen Nicolás Molina, esto demuestra que las dificultades para acceder a la vivienda "no afectan a todo el mundo por igual".
El informe del CJEx destaca que el coste del alquiler "reduce la capacidad adquisitiva de los hogares jóvenes, limita sus posibilidades de ahorro y aumenta, por tanto, su vulnerabilidad económica", sostiene Nicolás Molina.
Además, recuerda las diferencias entre hombres y mujeres también en las altas tasas de desempleo juvenil que registra Extremadura. Ellas cerraron 2025 en un 32,5 por ciento de paro frente al 23 por ciento de ellos, arrojando una media de 27,7 puntos que excedió en diez la media española. "No basta con tener un empleo, también importa qué empleo tenemos, cuánto cobramos y si ese trabajo nos permite vivir con autonomía", dice la portavoz del CJEx.
Ampliar parque de vivienda e intervenir precios
Con todo, el Consejo de la Juventud de Extremadura reclama a las administraciones políticas públicas "que permitan que nuestra juventud pueda quedarse en nuestra tierra si así lo desea" y desarrollar y construir aquí su futuro, así como ampliar el parque público de vivienda, facilitar el acceso a los alquileres asequibles y actuar frente a los precios que expulsan a la juventud del mercado residencial. También pide empleo estable, salarios dignos y oportunidades laborales que aprovechen la formación de los jóvenes, al tiempo que se combatan las desigualdades de género y se refuercen unos servicios públicos que garanticen derechos y reduzcan esas diferencias.
María del Carmen Nicolas concluye que "una comunidad que no ofrece oportunidades para que su juventud pueda vivir de manera autónoma, está comprometiendo su futuro". Sostiene que no se puede hablar de emancipación sin los salarios no alcanzan, si el alquiler absorbe una parte inasumible de los ingresos y si el coste de la vida, los bienes y los servicios básicos limitan su autonomía.