De las protestas a la política, los estudiantes aspiran a gobernar para acabar con la corrupción en Serbia
- El expresidente Aleksandar Vucic aspira a mantenerse como primer ministro tras doce años en el poder
- La Lista de Estudiantes, un movimiento nacido de las protestas de universitarios en Serbia, le iguala en las encuestas
En una Europa incendiada por las protestas lideradas por los jóvenes, que van de España a Francia, pasando por Italia, Portugal y Albania, los estudiantes en Serbia aspiran a llegar al Gobierno en las elecciones legislativas de este domingo para acabar con la corrupción, venciendo al expresidente Aleksandar Vucic, que busca convertirse en primer ministro. Lo hacen después de dos años de manifestaciones iniciadas en las universidades, a las que se han ido sumando distintos sectores de la sociedad bajo el paraguas de la Lista de Estudiantes, un movimiento sin líderes visibles que está empatado en las encuestas con el Partido Progresista de Serbia (SNS), la formación del hombre que ha gobernado el país durante los últimos doce años.
El desencadenante de las mayores protestas en la historia de Serbia fue la tragedia del 1 de noviembre de 2024 en la estación de trenes de Novi Sad, la segunda ciudad del país, situada a unos 100 kilómetros al noroeste de la capital, donde 16 personas murieron por el derrumbe de una marquesina. En aquel entonces, Tatjana cursaba la licenciatura de Biología en la Universidad de Belgrado y llevaba brackets en los dientes. Su dentista estaba en Novi Sad y cada mes se trasladaba en tren desde la capital para que le revisara la dentadura. La última vez que había ido fue a finales de octubre, cuando dos días más tarde ocurrió el fatídico accidente. De haberse encontrado allí, podría haber sido ella una de las víctimas. "Me quedé horrorizada", recuerda ahora Tatjana, que ya se ha licenciado y cursa un máster, en declaraciones a RTVE Noticias.
Para ella, al igual que para muchos jóvenes, aquella desgracia fue un "punto de inflexión": "A veces, cuando acontecen este tipo de tragedias, son un espejo de cómo el Gobierno y las instituciones funcionan no solo a nivel local, sino a muchos niveles". Tatjana pone el ejemplo de una intervención televisiva de Vucic, donde considera que engañó a la audiencia, porque el entonces presidente sostuvo que se había acometido la reforma de toda la estación, menos de la marquesina. "Era mentira porque se añadieron paneles de cristal y hubo trabajos de construcción allí, no me pueden decir que eso no es cierto porque lo he visto con mis ojos y es insultante porque hubo gente que falleció".
"Es por eso que me uní al movimiento de estudiantes —explica— no podía escuchar más mentiras, ni escuchar a nadie decir que Serbia es un tigre económico y cosas como esas".
La estación había sido renovada recientemente dentro de uno de los proyectos estrella del Ejecutivo para conectar por línea de alta velocidad Belgrado con Budapest en menos de tres horas. Vucic y el primer ministro de Hungría en aquel momento, Víktor Orbán, inauguraron juntos en 2022 la instalación reformada. Las trabas por parte de las autoridades a una investigación seria sobre lo sucedido para depurar responsabilidades y la percepción generalizada de que el accidente fue consecuencia de la corrupción y el desmantelamiento de las instituciones por parte de la clase gobernante fueron el germen de las protestas estudiantiles que se extendieron por todas las universidades del país provocando en enero de 2025 la dimisión del primer ministro Milos Vucevic, dirigente del SNS, que fue sucedido por el médico sin experiencia política Duro Macut, elegido por Vucic para pilotar el Gobierno serbio.
A las manifestaciones de los universitarios pronto se unieron profesores, médicos, ingenieros, agricultores y trabajadores sindicados, de tal forma que las protestas estudiantiles mutaron en un movimiento generalizado contra la corrupción, que abogó siempre por llevar a cabo manifestaciones pacíficas.
De la represión de las protestas a la política
Uno de los detonantes para saltar a la política fue la represión de la protesta el 15 de marzo de 2025. Nikola, que estudia matemáticas en la Universidad de Belgrado, participaba en esa marcha, la mayor en la historia del país con más de 300.000 manifestantes. "La protesta llegaba a su fin cuando empezaron los ataques de los hooligans del Gobierno y también con bombas de sonido no identificadas que causaron pánico y heridos", rememora este joven. "Esa noche nos dimos cuenta de que al régimen no le interesaba nada lo que la gente decía sobre la corrupción o el futuro de Serbia —continúa— y un mes más tarde decidimos cambiar la manera de luchar, por lo que el 5 de mayo (de 2025) reivindicamos públicamente elecciones anticipadas y publicamos nuestra lista de candidatos". El listado está compuesto por 250 expertos en varias áreas y también ciudadanos ordinarios.
Policías antidisturbios en la protesta de marzo de 2025 en Belgrado, la mayor de la historia de Serbia Srdjan Stevanovic/Getty
Uno de esos aspirantes de la Lista de Estudiantes es Dejan Soskic, exgobernador del Banco Nacional de Serbia (2010-2012), quien en su día dimitió de ese cargo por una serie de modificaciones legislativas que, en su opinión, minaban la independencia de este organismo, y actualmente es profesor en la Facultad de Economía de la Universidad de Belgrado. Cuando le ofrecieron integrar el listado de candidatos, Soskic aceptó, pese a que nunca había sido miembro de ningún partido político. "Pero la situación del país es tal que todos tenemos que dar un paso adelante y defender la Constitución, la democracia, nuestra República, y eso es lo que une a estos 250 candidatos", declara a RTVE Noticias. Entre ellos están el exjugador de baloncesto Dejan Bodiroga, presidente de la Euroliga de este deporte; Mirjana Nikolic, rectora de la Universidad de las Artes de Belgrado; y Estela Radonjic Zivkov, subdirectora del Instituto para la Protección de Monumentos Culturales de Serbia.
Frente a ellos se bate el SNS, cuya cabeza de lista es el populista Vucic, quien ya fue primer ministro entre 2014 y 2017 para luego pasar a la presidencia, de la que dimitió en septiembre pasado para convocar elecciones parlamentarias anticipadas, presionado por las protestas. Sus defensores lo ven como un pragmático que ha permitido un crecimiento económico sostenido del país, mientras que sus detractores consideran que ha ido consolidando su poder en estos doce años para perpetuarse en el mismo, al tiempo que ha ido socavando la democracia.
Soskic define su movimiento como "una revuelta de los ciudadanos liderados por los estudiantes contra el comportamiento autocrático y la destrucción de las instituciones, la República, la democracia y la libertad de expresión, que cada vez están más presentes en el día a día de los serbios conforme pasan los años". Esto se refleja en los informes de organizaciones como Transparencia Internacional, que sitúa a Serbia como uno de los países más corruptos de Europa. "También somos un país que vergonzosamente está en la lista negra del Grupo de Trabajo de Acción Financiera, que es una organización internacional que lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. Estamos, además, en una posición muy baja en el índice de Basilea, que evalúa el blanqueo de dinero, por no mencionar Freedom House u otros indicadores de gobernanza del Banco Mundial sobre el desarrollo institucional , que claramente desde hace años evidencian un deterioro del ambiente institucional en Serbia y esto es la culminación de este proceso".
"Basta con mirar alrededor en Belgrado —comenta Soskic—, los fines de semana por la noche puede verse a gente conduciendo coches como si se tratara de Montecarlo en un país con PIB per cápita muy bajo".
Este proceso ha ido acompañado de un cada vez mayor control de la prensa por parte del Ejecutivo y sus aliados en contraposición a los estudiantes que emplean las redes sociales.
Decisiones por democracia directa
Una de las características de la Lista de Estudiantes es su horizontalidad y su proceso de toma de decisiones, que es por democracia directa, lo que suscita dudas sobre cómo operarían en caso de ganar las elecciones y poder formar gobierno. Tatjana justifica que no quieren que una sola persona maneje el destino del país. "Necesitamos pluralidad de opiniones; la toma de decisiones no tiene que ser de arriba a abajo sino de abajo a arriba, y eso es lo que emulamos dentro de nuestro movimiento", reflexiona. Nikola precisa que "cada estudiante tiene derecho a votar y a hacer propuestas en las asambleas estudiantiles en cada facultad": "Después tenemos un sistema de representantes que adoptan decisiones en un nivel más alto". Este alumno de matemáticas adelanta que así seguirá siendo en la Asamblea Nacional (Parlamento), donde no habrá diferencias entre sus candidatos, serán todos iguales, y las decisiones se adoptarán a través del debate y la votación. "Será la democracia más pura posible".
Soskic afirma que esta estructura fue creada por los estudiantes para evitar que sus líderes fueran blanco del "régimen". "En cierta manera, se trata de impedir que se ataque a individuos en puestos prominentes dentro del movimiento, por lo que creo que han optado por este sistema en el que no está clara la estructura dirigente". Sin embargo, no descarta que tras los comicios el movimiento evolucione hacia un sistema "mucho más eficiente" con estructuras más operativas.
Candidatos y activistas de la Lista de Estudiantes en un mitin en Belgrado el 4 de octubre de 2026 Aleksandar Jovicic/Nur Photo vía Getty
Su programa para estas elecciones se refleja a lo largo de los 11 puntos de su llamado Plan de Estudiantes, de unas 1.000 páginas, que se agrupan en tres grandes ejes. Uno de ellos va sobre Estado de Derecho y se centra en medidas como "devolver el poder a la Fiscalía General, a la judicatura; liberar a la policía de los funcionarios de partido", enumera Nikola. El segundo contempla pasos para mejorar la sanidad y la educación y el tercero aboga por el desarrollo y una economía del conocimiento, "cambiando de una mano de obra barata manual a una industria más avanzada con una agricultura mejor, mayor disponibilidad de comida para todo el mundo".
En el plano económico, Soskic hace hincapié en que "si eliminas la corrupción y los privilegios a individuos y compañías que no pagan impuestos de manera habitual, reducirás definitivamente los gastos". En paralelo, aumentarán los ingresos de las arcas públicas si todos cumplen con sus deberes fiscales, sin corrupción. "Por lo tanto —sigue—, diría que las demandas de los estudiantes conducen directamente a una posición financiera más estable en el aspecto fiscal. Por otro lado, los estudiantes abogan por una sociedad y una economía basadas en el conocimiento con industrias tecnológicas y su aplicación en la estructura económica actual para desarrollar la competitividad, aparte de eliminar el desequilibrio externo de Serbia en términos de déficit por cuenta corriente".
Serbia, entre la UE y Rusia
En política exterior, Vucic se ha mostrado a favor de una adhesión a la Unión Europea (UE), a la vez que mantiene los lazos con Rusia, aliado tradicional del país.
Nikola subraya que, en un hipotético primer mandato, la Lista de Estudiantes no tendrá mucho poder para cambiar drásticamente las relaciones exteriores, por lo que la idea es mantener al país como candidato a la UE mientras se llevan a cabo las reformas necesarias para ello, que de hecho "son beneficiosas para la sociedad serbia y se adaptan al programa del movimiento". Si se abriera la posibilidad de unirse a la UE durante un posible primer gobierno de la Lista de Estudiantes, Nikola es partidario de que haya un periodo de seis a doce meses donde se pueda informar bien a los ciudadanos a través de medios de comunicación libres para organizar un referéndum sobre la medida.
En cuanto a Rusia, "mantendríamos el statu quo actual, donde no tenemos sanciones contra Rusia, porque los lazos tienen raíces en la historia de Serbia y por lo que pasó en nuestra sociedad en la década de los 90", medita el joven, en referencia a las guerras desencadenadas tras la desintegración de la antigua Yugoslavia, donde Moscú respaldó diplomáticamente a Belgrado.
En caso de vencer en los comicios del domingo y no contar con una mayoría absoluta en el Parlamento, descartan pactar con partidos de la oposición, porque "han perdido la confianza de la sociedad serbia en ciclos electorales previos, como en las elecciones de 2023", aunque sí que pedirán su apoyo para un Gobierno en minoría, dice Nikola.
Antes de las protestas, Tatjana quería marcharse de Serbia y estudiar un máster en España u otro país, pero cambió de opinión porque vio en el movimiento estudiantil "una oportunidad única" de ayudar a su familia, amigos y conciudadanos. "La cantidad de empatía que ha creado este movimiento es enorme y ha mostrado el gran contraste que existe con una manera de pensar muy egoísta y muy corrupta, donde solo la gente que está en el otro lado, que apoya al régimen, es quien obtiene beneficios".
Cuando ve las protestas encabezadas por jóvenes en otros países, Tatjana cree que, así como es importante salir a la calle y manifestarse para expresar el desacuerdo con lo que hacen quienes están en el poder, también lo es autoorganizarse y adoptar decisiones juntos. "El movimiento de estudiantes es muy heterogéneo en Serbia, con gente de izquierdas, de derechas y neoliberales, pero tenemos que unirnos para hacer que las cosas salgan adelante".