El adelanto electoral no frena la acampada de Sol: "No vamos a dar ningún paso atrás"
- Cientos de personas siguen acampadas en el kilómetro cero a la espera de nuevas políticas de vivienda
- "La soberanía de la acampada está en la acampada", recalca el Sindicato de Inquilinas
Periodistas y cámaras que van y vienen; turistas haciéndose 'selfies' entre las carpas; chicos y chicas entrando y saliendo de las tiendas de campaña; voluntarios preparando comidas; jubilados que llegan para apoyar a los "jóvenes luchadores" o madres haciendo guardia junto a las lonas de sus hijos. Así sigue la madrileña Puerta del Sol el día en el que el presidente del Gobierno ha convocado elecciones impulsado por la mecha encendida en esta porción de asfalto madrileño tras el desahucio de Maricarmen Abascal. "La acampada sigue", recalcan.
"Yo desde luego que no quiero levantar la acampada, ahora menos que nunca", asegura Carmen, de 57 años, a quien RTVE Noticias encuentra sentada junto a su perro en la proclamada calle 26 de septiembre, nombre que evoca el día en el que, tras una multitudinaria manifestación para exigir políticas que garanticen una vivienda digna, se instaló este particular campamento urbano en la céntrica plaza donde se ubica la sede del Gobierno autonómico. Ahora, diez días después, se estima que ya acoge alrededor de 2.000 tiendas.
Carmen visita la Puerta del Sol todos los días y ha acampado un par de noches. Vive en un pueblo de Madrid y su historia es otro ejemplo más de la situación que, sin importar la edad, se vive en torno a la vivienda. "Ahora estoy pagando un alquiler, pero me quieren echar para subir el precio. Tengo que salir el 1 de noviembre de mi casa, pero solamente llevo cuatro años, no he llegado ni a los cinco que pone en el contrato", revela.
La Justicia rechaza desalojar el campamento
Cuando preguntamos a la mujer por cuál es su alternativa si deja la vivienda, no da rodeos: "Mi furgoneta es la alternativa. He alquilado un trastero para el 1 de noviembre, llevaré todas mis cosas allí y, bueno, he estado buscando pisos, 1.700 euros aquí en Madrid", destaca resignada. "Sé que no pueden hacerlo (echarla del inmueble), (pero) no tengo muchas ganas de quedarme, la verdad, porque si alguien no me quiere yo me voy, pero también me gustaría saber cómo están las leyes, si me tienen que indemnizar...", señala.
Otro ejemplo de la crisis de la vivienda es el de Ainhoa, que tiene 24 años, acaba de terminar sus estudios en dirección de Fotografía, está desempleada y sigue viviendo con sus padres sin poder independizarse. "Las elecciones van a estar de pie igual que la acampada, la acampada va a seguir", afirma rotunda junto a la tienda de campaña donde pasa ahora sus días como nueva 'inquilina' de Sol.
Ainhoa, una de las jóvenes acampadas en la Puerta del Sol Rodrigo García
Además de la convocatoria electoral, este lunes se ha conocido que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha rechazado por ahora el desalojo inmediato de la acampada, como había pedido la Comunidad de Madrid. "Aunque hubiesen pedido desalojar, nosotras nos manteníamos firmes", indica Ainhoa.
Los principales organizadores de la acampada ya han adelantado que, pese a la disolución de las Cortes y la cuenta atrás para volver a las urnas, la movilización continúa hasta llegar a una huelga general para clamar por políticas a favor del acceso a la vivienda, contra la especulación y los desahucios, aún sin fecha pero que esperan sea en noviembre. "Nuestras casas, nuestros hogares, esta lucha no va a esperar a ningún calendario electoral. El horizonte está marcado y es la construcción de una huelga general por el derecho a la vivienda", ha expresado en la plaza, ante decenas de periodistas, la portavoz del Sindicato de Inquilinas Alicia del Río.
"La soberanía de la acampada está en la acampada. Los derechos de reunión, de protesta y de asociación están por encima de lo que diga cualquier institución ahora mismo", ha ahondado.
Segura de que "todo ha cambiado tras estos ocho días" en los que el pueblo ha aprendido que "tiene mucho más poder que cualquier partido, que cualquier rentista", Del Río ha recalcado que no hay fecha para poner fin a la protesta. "Esta acampada es una punta de lanza de contrapoder que está recordando todos los días a la señora (Isabel) Ayuso y a todos los políticos de este país que el poder popular que ha empezado aquí no va a acabar", ha aseverado. Porque esta "ola de indignación", ha continuado, es imparable: "No vamos a dar ningún paso atrás y vamos a avanzar en un programa de derechos que garantice que la vivienda sea un derecho y no un medio de lucro para unos pocos".
Tiendas de campaña en el campamento de la Puerta del Sol, en Madrid Rodrigo García
Continuar en esta mini ciudad "hasta que haya un cambio"
Bajo enormes lonas y organizado en improvisadas calles sin más muros que la sucesión de una tienda de campaña tras otra, el campamento se ha convertido en una mini ciudad con cocinas comunitarias, enfermería, puntos de donación de víveres, mesas de asesoría para inquilinos, charlas antidesahucios o talleres de formación. También hay asambleas abiertas para poner en común medidas para la movilización otras actividades lúdicas y de reivindicación. Y una red activa de reparto solidario de comida y turnos de limpieza.
En la página web "acampada26s.net" se especifica que son hasta 36 los centros sociales y colectivos que están presentes.
"Este es el lugar donde se ordena la comida y posteriormente se envía a la cocina para que la organicen para la hora de comer. Ya hemos hecho los desayunos", relata a RTVE Noticias una de las voluntarias y que ya ha pasado cuatro noches en la plaza. "La gente se levanta y viene a desayunar. Después de ir por la mañana a sus empleos o a estudiar vienen a comer, porque si no, no tienen tiempo", agrega.
Y se muestra convencida que "hay que protestar de alguna forma y colaborar en lo que se pueda". Por lo que el campamento tiene que continuar "hasta que haya un cambio".
Muy cerca de ella vemos un cartel que especifica los horarios de desayuno, comida y cena. Otro explica qué hay que hacer para colaborar tanto con la comida como la limpieza, o, si se es médico, enfermero o psicólogo. Y otro avisa de que a las 19 horas se reparte el material de acampada procedente de donaciones -sacos, esterillas, tienda, mantas, almohadas, ropa, hinchables-. "Si no nos queda nada, daros una vuelta por la acampada y preguntar si alguien os deja su tienda", reza el texto. También se advierte de que no se puede acampar ni en "pasillos ni plazas" ni donde pueda obstaculizar la ruta del camión de la basura.
Alrededor del campamento, se ha reservado un anillo peatonal para dejar paso a las miles de personas que, ajenas o no a la causa -ya sean turistas o locales- transitan tradicionalmente por el kilómetro cero. Y ya empieza a haber tiendas de campaña por las peatonales calle Arenal y calle Preciados. Caminar por ahí y por el serpenteante interior de la acampada supone encontrarse con todo tipo de situaciones y apoyos.
Tiendas de campaña en la acampada de la Puerta del Sol Rodrigo García
"Yo ya he venido cinco veces, hoy es la sexta vez", cuenta Francisco Criado. Va con un chaleco amarillo y no es el único. Le acompañan varios colegas con la misma indumentaria. Son miembros del Movimiento Pensionista de Madrid. Jubilados que cada lunes a mediodía "llueva, nieve o haga calor" se concentran ante el Congreso de los Diputados, que está a menos de 500 metros de la Puerta del Sol, para reclamar la defensa del sistema público de pensiones.
Poco antes de su cita ante el Parlamento les vemos caminar por la acampada, que Francisco cree que ha de continuar más allá de la decisión de Pedro Sánchez de llamar a elecciones. "Porque están los ánimos muy caldeados y la juventud ha salido, que es lo que hacía falta. Aquí somos cuatro viejos, pero hay miles de jóvenes y eso es lo bueno. Que siempre es la juventud la que tiene que empujar, como hemos empujado nosotros en nuestros tiempos para conseguir lo que tenemos ahora", ha sentenciado.
"Estos son unos jóvenes trabajadores y luchadores que están aquí luchando con nosotros, pero esto nos afecta a todos, a toda España. Y había encima que agradecerles lo que están haciendo", explica Juan José, otro de los pensionistas.
Carteles en la acampada de la Puerta del Sol Rodrigo García
Otro José recalca que el de la vivienda es un problema transversal: "Porque quieras o no, hijos o nietos incluyen este tema. Yo tengo un hijo que gracias a nuestra ayuda puede vivir de alquiler, si no era impensable, y eso que vive en Colmenar Viejo, o sea que está pagando un dineral".
"Y yo he vivido con mis padres hasta el día que han muerto, que heredé la casa. Porque claro, estaba separada con un niño y un sueldo que no me daba ni para pagar un alquiler. Estoy hablando hace ya muchos años. Yo tengo ahora vivienda por eso, si no, no tendría", se sincera Elena.
Precisamente uno de los cientos de carteles colgados en la acampada reza un "No quiero que mi plan de emancipación dependa del testamento de mis padres".
"Es que es tal cual", reconoce Elena. "Se tuvo que morir mi madre y mi padre para tener una vivienda. Y mi hijo, que está conmigo con 41 años, cuando me muera yo se quedará con la vivienda, claro", confiesa la jubilada, que ansía que en los comicios los votantes de la izquierda "espabilen" y no se queden "tumbados en el sillón", ya que "mientras no salgan a votar, pues vendrá la derecha, seguro, seguro...".
"Lo que tenemos que hacer es humanizarnos"
En la acampada hay muchos jóvenes, sí, pero también personas de mayor edad que sienten la necesidad de alzar la voz o mostrar apoyo. Es el caso de Marta, a quien vemos sentada con su libro electrónico. "¿Está usted aquí acampando?", le preguntamos.
"No, no, está mi hija, están muchos amigos… pero yo vengo todos los días, sobre todo a las mañanas, que algunos tienen que trabajar, otros tienen que desayunar, van a las asambleas y yo, de alguna manera, hago presencia", señala.
"Yo no tengo ningún problema habitacional, pero es que la evidencia es aplastante. Los fascistas se han hecho con las calles, eso por un lado, cosa que a mí como ciudadana me preocupa. La Ley Mordaza no se anula, y eso también como ciudadana me preocupa, porque creo que tenemos derecho a manifestarnos sin que nos pateen. Y nos están pateando. Y por último, creo que la vivienda es un bien esencial. Meten mano en la sanidad: quieren ganar dinero. Meten mano en la educación: quieren ganar dinero. Meten mano en la vivienda: quieren ganar dinero. ¡Es que son insaciables!", ha enfatizado la mujer.
Opina que el pequeño propietario "no tiene que tener ningún miedo" y que lo que hay que hacer es regular el alquiler e ir "a por los fondos buitre". "Que no seamos nosotros el único país de Europa donde se forran", ha sentenciado.
Mercedes, una de las personas que participan en la acampada de la Puerta del Sol, en Madrid Rodrigo García
Otra mujer, Mercedes, a quien vemos recoger firmar para que se modifique el Artículo 172 del Código Civil —que establece que la entidad pública de protección de menores asume la tutela cuando constata que un menor se encuentra en situación de desamparo—, concluye: "Lo que tenemos que hacer es humanizarnos, no deshumanizarnos más, que ya estamos suficientemente deshumanizados. Hay que empezar a ser más positivos, a abrir y menos cerrar. Entonces ahí yo creo que podemos hacer cambios muy interesantes".