Más de 150 toneladas de tomate sirven de munición para esta gran fiesta: la Tomatina 2026 de Buñol en imágenes
- El municipio valenciano restringe el aforo a 22.000 plazas para mantener el control de la fiesta
- Tomatina 2026, en directo hoy en vídeo desde Buñol
La localidad valenciana de Buñol acaba de disfrutar la Tomatina de Buñol 2026. Una cita que ha vuelto a transformar su casco urbano en una gigantesca marea roja como cada último miércoles de agosto. Este año han sido 150.000 kilos de hortaliza madura, procedentes de cultivos locales, los que se han utilizado en la batalla campal durante una hora a la que sólo se ha podido acceder tras superar unos severos controles de acceso. El evento, reconocido globalmente como Fiesta de Interés Turístico Internacional, mantiene su formato de aforo limitado a 22.000 entradas vendidas a través del Portal Turístico de Buñol para frenar las aglomeraciones de ediciones pasadas.
En el plano logístico, la Junta Local de Seguridad ha establecido un dispositivo especial compuesto por la Guardia Civil, la Policía Local, Protección Civil y equipos sanitarios de emergencia desplegados a lo largo del recorrido. Además de las labores de vigilancia vial en los accesos desde la A-3 y de la coordinación con la red de Cercanías de Renfe, el Ayuntamiento ha habilitado duchas de desinfección en el riachuelo municipal y ha desplegado un servicio inmediato de limpieza tras el lanzamiento de la traca final. El objetivo institucional busca compatibilizar el impacto económico y mediático global con la protección integral de los participantes y vecinos de la zona.
Ola asiática en Buñol
EFE / BIEL ALIÑO
La Tomatina de Buñol ha vivido una edición marcada por el fuerte aumento de participantes asiáticos, con una notable presencia de turistas procedentes de la India. Miles de ellos se sumaron a la batalla roja, atraídos por la singularidad de la fiesta, consolidando su internacionalización.
Un punto rojo en la Comunidad Valenciana
EFE / BIEL ALIÑO
La calle San Pedro, en la localidad valenciana de Buñol, se ha convertido en un punto rojo tras vivir el momento culminante de la Tomatina 2026. La batalla comenzó al mediodía, tras la entrada del primer camión con tomates. La marea roja cubrió el asfalto, mientras que pancartas en fachadas destacaban el 26 de agosto como día clave.
Estallido rojo en Buñol
AFP / JOSE JORDAN
Miles de participantes de diversas nacionalidades se convierten en una marea humana indistinguible, cubiertos por completo de pulpa de tomate. La imagen aérea captura la intensidad del clímax de la fiesta valenciana, donde la lluvia de munición vegetal transforma el paisaje urbano en un auténtico caos festivo y pegajoso.
Clímax colorado de la Tomatina
AP / JOSE JORDAN
Los asistentes, cubiertos de pulpa roja, se sumergen en una euforia colectiva durante el clímax de la Tomatina de Buñol. Un asistente, con los brazos en alto y el torso desnudo, celebra en el centro de una densa marea humana, donde toneladas de tomates han convertido la calle en una piscina festiva única en el mundo.
A través del "ojo" de la lona
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Miles de participantes de todo el mundo se agolpan en las estrechas calles de Buñol, Valencia, sumergiéndose en una auténtica marea roja. Desde una perspectiva elevada, el estallido de color y la euforia son palpables, con los asistentes cubiertos de pulpa de tomate en plena batalla festiva de la tradicional Tomatina, celebrada cada último miércoles de agosto.
Diversión en rojo
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Hasta 22.000 personas se sumergen en un mar de tomates durante La Tomatina en Buñol, donde la marea roja lo inunda todo. Un asistente disfrazado de algo que podría ser Goku se desliza entre la multitud, destacando en una jornada marcada por la euforia y la tradicional batalla de comida que atrae a visitantes de todo el mundo.
Nube de tomates
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Una densa nube de tomates vuela por los aires sobre una multitud de asistentes durante el clímax de La Tomatina de Buñol. Equipados con gafas de buceo para protegerse los ojos, miles de asistentes de diversas nacionalidades se sumergen en un frenesí de color y diversión en pleno corazón de la fiesta valenciana.
Voluntarios buñoleros en la refriega
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Un grupo de voluntarios con camisetas azules se sumerge en una marea roja de tomates durante La Tomatina de Buñol. Armados con arneses de seguridad, los participantes se agachan y lanzan puñados de la hortaliza, cubiertos de pies a cabeza por la pulpa y el jugo, en una de las fiestas más singulares de España.
Lluvia de hortalizas
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Un gran camión avanza entre una multitud enfervorecida durante la celebración de La Tomatina en Buñol. Desde lo alto del vehículo, los voluntarios lanzan toneladas de tomates maduros mientras chorros de agua refrescan al público, sumergido en una monumental batalla festiva repleta de euforia, diversión y disparos de tomate.
Locura roja en Buñol
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Miles de participantes, la mayoría vestidos de blanco, se sumergen en una marea roja en Buñol durante la célebre Tomatina. Desde camiones repletos, voluntarios con camisetas azules lanzan toneladas de tomates maduros, desatando una batalla campal llena de risas, euforia y un ambiente festivo único en el mundo.
Marea blanca a punto de recibir los tomates
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Miles de participantes vestidos rigurosamente de blanco abarrotan la calle San Pedro de Buñol, aguardando con impaciencia el inicio de la Tomatina. Una pancarta sobre la multitud señaliza el punto de descarga, donde en breve camiones repletos de tomates maduros convertirán la escena en una pacífica y roja batalla campal.
Euforia en Buñol ante la Tomatina
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Un grupo de jóvenes participantes posa con entusiasmo en las calles de Buñol, Valencia, horas antes del inicio de la Tomatina. Vestidos de blanco y equipados con gafas protectoras y fundas estancas para sus móviles, calientan motores para la famosa batalla de tomates que atraerá a miles de turistas de todo el mundo.
Cargando 150 toneladas de munición
EFE / MANUEL BRUQUE
Una carretilla elevadora carga incesantemente miles de tomates en un camión para la gran batalla de Buñol, que espera a unos 22.000 participantes. Esta logística, capturada en un almacén repleto de palets, es el motor que moverá las 150 toneladas de munición roja para el evento, que tendrá lugar este miércoles.
Euforia colectiva y móviles al aires
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Una marea humana abarrota la calle durante el festival de La Tomatina, en un estallido de alegría y expectación. La imagen captura a una multitud sonriente e internacional, la mayoría vestida de blanco, levantando sus teléfonos móviles y cámaras como si fueran trofeos, ansiosa por inmortalizar el momento culminante antes de que la guerra roja estalle por completo.
La tomatina arranca en Buñol
Alberto Saiz AP / ALBERTO SAIZ
Una joven disfrazada de tomate sonríe y hace el signo de la victoria en Buñol, donde miles de personas se reúnen para la tradicional batalla de comida. El evento, conocido como La Tomatina, se celebra anualmente el último miércoles de agosto, con toneladas de tomates maduros lanzados por las calles.