El quebrantahuesos se consolida en Picos de Europa y avanza hacia la autosostenibilidad
- La especie suma 50 ejemplares en el Parque Nacional y en unos años se podría suspender la suelta de animales
- La hembra Jana sigue sola ocho meses después de la muerte por envenenamiento de su pareja, Centenario
Corren buenos tiempos para la supervivencia del quebrantahuesos en Picos de Europa. De ser una especie extinguida en el año 1956, esta ave carroñera ha conseguido recuperarse hasta alcanzar el medio centenar de ejemplares habitando el macizo montañoso. No lo ha hecho sola: en una suerte de reparación histórica, la misma acción humana que condujo a su desaparición hace 70 años ha propiciado, con paciente y constante esfuerzo, su retorno a ese territorio enclavado entre Cantabria, Asturias y León.
Uno de los últimos frutos del Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos ha sido el nacimiento el pasado mes de abril de Blenda, un macho que se ha convertido en el primer pollo nacido en libertad en la vertiente cántabra del Parque Nacional. Es hijo de Niebla y Biziele, una pareja llegada desde Aragón a través del proyecto que gestiona la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ). Su director, Gerardo Báguena, asegura a RNE que ha sido una "gran satisfacción" comprobar cómo "dos ejemplares huérfanos han sido capaces de sacar adelante con éxito" a su cría, lo que califica como "un premio" a tantos años de esfuerzo y "un regalo para toda la sociedad cántabra al recuperar una especie extinguida para su inventario biológico". Blenda ya ha abandonado el nido y se le puede observar surcando el territorio ocupado por sus progenitores.
El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Picos de Europa comenzó en 2010 con la liberación de los dos primeros ejemplares. En menos de dos décadas, los resultados hablan por sí solos: una especie que había desaparecido por completo ha conseguido volver a establecerse de forma estable y permanente, delimitando sus propios territorios. Según explica Báguena, este enclave montañoso es "excepcional" para el desarrollo del quebrantahuesos: "Hay pastoreo, se mantienen poblaciones importantes de rebeco, hay venado… por lo tanto, hay comida", subraya.
La especie podría ser autosostenible en unos años
El responsable del Programa de Reintroducción incide en que estas aves "han conseguido algo francamente difícil: ocupar un espacio vacío por la especie y volver a interactuar con todas las especies que lo habitan". Destaca que todos los ejemplares de quebrantahuesos que han sido introducidos en Picos de Europa son animales huérfanos recuperados de nidos inviables y cedidos por el Gobierno de Aragón. En el marco del programa de recuperación, son trasladados a un centro de cría, donde permanecen en cautividad hasta que pueden ser liberados en el Parque Nacional.
Haber alcanzado la cifra de medio centenar de individuos en Picos de Europa permite albergar esperanzas sobre la capacidad de la especie para mantenerse en el territorio sin ayuda. Así lo cree Gerardo Báguena, quien abre la puerta a la suspensión, "en los próximos años", de la suelta de animales: "Ya nacen ejemplares en libertad y la tasa de supervivencia es notable", con individuos que ya tienen siete u ocho años "y siguen allí". Según sus palabras, "estamos muy cerca de balancear una población autosostenible".
La Guardia Civil trabaja con "información muy fina" sobre la muerte de Centenario
El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos sufrió un duro revés a comienzos de este año, cuando fue encontrado muerto Centenario, el macho de una de las dos parejas potencialmente reproductoras de Picos de Europa. A día de hoy, la Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre la autoría del envenenamiento del animal. Según relata Báguena, "existe información muy fina respecto al momento, causa y sospechosos" y confía en que "tarde o temprano, las circunstancias que justificaron que esa persona pusiera ese veneno sean públicas y podamos ponerla delante de un juez".
El daño que supuso la muerte de Centenario fue mayor que la pérdida de un quebrantahuesos. Su hembra, Jana, se encontraba por entonces embrionada y abortó. El nido quedó vacío al fracasar la reproducción. Ocho meses después, sigue sola.