El legado emocional y científico que nos deja el eclipse solar 2026
- El fenómeno ayudará a entender nuevos comportamientos y podría despertar vocaciones
- Así hemos contado el eclipse | Mira toda la información del evento en RTVE Play
Lo que vivimos este miércoles vamos a tardar mucho en olvidarlo. Tras vivir el eclipse total de sol muchos sintieron una sensación de vacío mientras caminaban de vuelta a casa. Sabían que lo que habían experimentado marcaba un antes y un después. Pero también para la ciencia. Este fenómeno astronómico nos ha dejado un legado tanto emocional como científico.
El primero de todos lo resume así la ministra de Ciencia Innovación y Universidades, Diana Morant: "Somos insignificantes en el Universo, pero tenemos la capacidad de hacer el bien o hacer el mal". Una imagen que quedará para siempre grabada en nuestras retinas: esa gran bola negra que era la luna tapando completamente el sol, como pudimos vivir dentro de la franja de totalidad en localidades como Guadalajara. Como sacada de una película de ciencia ficción.
España se convirtió por unos minutos en una laboratorio inmenso para la ciencia. Este fenómeno ayudará a los científicos a elaborar nuevos estudios sobre el comportamiento de seres humanos, animales, plantas o insectos ante los eclipses. Lo destaca el director del Observatorio Astronómico Nacional, Rafael Bachiller, que hace hincapié en que todo se basa en el "súbito cambio de luz solar" que "también es importante analizar cómo se comporta la atmósfera terrestre".
Nos emocionamos, gritamos, aplaudimos o, simplemente, nos quedamos absortos con lo que estábamos presenciando. Cada uno tuvo su propio comportamiento al mirar cara a cara al eclipse total de sol. Todos éramos desconocidos en el paraje desde el que observamos el fenómeno, pero también todos estuvimos unidos de alguna manera mientras apuntábamos con nuestra mirada a un único y marciano punto.
Nuevas vocaciones gracias al eclipse
Cuenta Santiago Ramón y Cajal en sus memorias que fue el eclipse de sol que hubo en España el 18 de julio de 1860. Acudió a verlo con su padre cuando sólo tenía 8 años y terminó siendo galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 1906. Ahora, más de cien años después, puede que gracias a este fenómeno podamos estar asistiendo al nacimiento de futuros científicos. "El mundo es suyo, el futuro es suyo y los niños y niñas de hoy serán los que acabarán aterrizando en Marte, descubriendo las vacunas contra el cáncer..." apremia la ministra de ciencia, que apoya la idea de que este evento astronómico pueda despertar nuevas vocaciones en los más jóvenes.
Este fenómeno también ha servido para que la ciencia vuelva a sacar músculo y se aleje de mensajes terraplanistas: "La ciencia se va a imponer, no habrá terraplanistas" recalca Morant. "El universo se impone y somos conscientes de que vivimos en un planeta que tiene vida. Que estamos en movimiento. El eclipse ha generado muchas preguntas y las respuestas las va a volver a responder la ciencia."
Con el eclipse le hemos dado más importancia a los cielos oscuros, esos que predominan en el entorno rural. Ahím el astroturismo se ha hecho fuerte, para Rafel Bachiller: "En esta franja de toalidad tenemos unos de los cielos mas ocusos de Europa. Estos visitantes se darán cuenta de la tranparencia de nuestros cielos y creo que esto va a despertar un interés por protegerlos. Que estos visitantes vuelvan y disfruten de nuestros cielos y del astroturismo. Un turismo responsable con el medio ambiente y que para el entorno rural es muy importante".
Un fenómeno que ha marcado un antes y un después. Por delante nos quedan aún otros dos eclipses. La franja de totalidad estará en 2027 en la zona sur de la Península, como Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla que podrán disfrutar del evento durante cuatro minutos. En 2028 le tocará el turno al eclipse anular de sol, visible en su gran mayoría desde la Comunidad Valenciana.
Hoy ha vuelto a salir el sol pero, quizás, ya no lo volvamos a ver de la misma forma.