Los helados artesanos triunfan este verano
- Más de la mitad de su consumo se produce entre junio y septiembre
- Las maestros heladeros ofrecen sabores muy diferentes
Aunque pudiera parecer que el consumo de helado se asocia a los conceptos de verano, sol y plata… la realidad es muy distinta. Este alimento, tan fresco como versátil, invita a su consumo durante todo el año y ocasiones muy diversas. Eso sí, el filón del sector heladero sigue estando concentrado en los meses de verano, donde llegan a concentrar alrededor del 65% de las ventas totales.
El aumento gradual de las temperaturas es un factor que influye en que la venta de estos productos, sabrosos y refrescantes, se incrementen en el periodo comprendido entre julio y septiembre. Pero si nos detenemos ahora en la ubicación… la tendencia cambia. Ciudades de interior, como Toledo, demuestran que no hace falta contar con un paseo marítimo para ver a vecinos y turistas con un cucurucho o una tarrina en la mano.
Innovación culinaria y variedad de sabores
El público tan fiel y diverso que tiene este producto invita a que los maestros del helado artesano se atrevan a innovar y propongan combinaciones de sabores muy llamativas. Desde el clásico helado de nata, vainilla o fresa hasta una atrevida mezcla de chocolate con wasabi. Todo tiene cabida en una mantecadora. Pero para que la mezcla resultante sea un éxito hay que garantizar que la materia prima sea un producto de calidad.
Dos personas sujetan dos cucuruchos de helado
Un ejemplo claro puede ver en la capital de Castilla-La Mancha. Su dulce por excelencia es el mazapán. Lo saben bien quienes buscan ese sabor inconfundible a almendra en el famoso mazapán de Toledo. Utilizando una buena almendra, tendremos un buen mazapán. Por tanto, partiendo de un buen mazapán podremos conseguir un sabroso helado de mazapán. Una propuesta diferente, fresca y elegante que ha empezado a emplearse en las cocinas de muchos restaurantes.
Helado artesano vs. helado industrial
El empleo de productos de calidad, el proceso de elaboración, la presentación y el tiempo empleado en el proceso de fabricación encarecen el precio de un helado artesano. Algo que contrasta con el bajo coste de algunos helados industriales. Pero diferencias principales entre uno y otro van mucho más allá del precio en sí. Conviene verlo desde el punto de vista meramente nutricional. El helado artesanal se elabora en lotes pequeños, utilizando ingredientes frescos y naturales, como leche, fruta o frutos secos de calidad.
Este tipo de helado incorpora menos aire, se derrite rápido y no suele llamar la atención con colores muy vivos. El helado industrial, por otra parte, suele elaborarse de forma masiva en fábricas donde se utilizan bases premezcladas, grasas vegetales, aditivos, colorantes y mucho aire inyectado para favorecer así su proceso de conservación.
Respecto a los llamados 'toppings', esos pequeños fragmentos de galleta, trozos de fruta, golosinas, cereales, chocolatinas, siropes o cremas para complementar el helado... dan lugar a combinaciones tan variadas como "peligrosas". Una mala combinaciones de sabores puede arruinar la esencia del helado.
Es por ello que, normalmente, no se encontrará un mostrador de 'toppings' en el establecimiento de un maestro heladero. Tampoco veremos helados de pistacho de un verde fosforescente, no ese intenso azul del llamado "helado de pitufo". Lo que sí veremos, en cambio, es la cara de satisfacción de quien disfruta de un producto artesano con un sabor auténtico.