Un eclipse que no opaque nuestra salud ocular
- Las gafas homologadas son solo aquellas que cumplen el rango IOS 12-123-2
- Un uso de lentes incorrectas puede generar daños irreversibles en la retina
Buscar un punto de vista óptimo para disfrutar de un eclipse implica encontrar un lugar lo más bucólico posible que ensalce uno de los hitos astronómicos de los últimos años. Un eclipse total de sol que en Extremadura podrá disfrutarse -aunque de manera relativa- en el norte cacereño sobre todo. Pero ese momento placentero puede tornarse pesadilla.
“Ni gafas de sol ni radiografías protegen de la radiación“
Los oftalmólogos advierten. Hay aún mucho desconocimiento de cómo afrontar el visionado de un eclipse. No vale cualquier cosa. "Estas radiaciones no las filtran ni las gafas de sol habituales ni tampoco el poner una radiografía que sirva de filtro ni discos de DVD porque la radiación ultravioleta penetra", advierte Javier Perianes, oftalmólogo.
IOS 12-123-2 y adiós a los problemas
Para evitar contratiempos, es indispensable no dejarse llevar por afanes ahorrativos o cualquier otro tipo de atajo. Las lentes de rango legal deben lucir el indicativo IOS-12-123. Es el único que puede garantizarnos el poder mantener la mirada para admirar cómo la luna genera el efecto de apagón en la gran estrella de nuestro sistema solar.
De lo contrario, nos exponemos a graves consecuencias. "La mácula es la zona central de la retina y la responsable de la visión más precisa. Se lesión puede provocar visión borrosa, dificultad para distinguir detalles e incluso pérdida permanente de la visión", señala Perianes. Que incide en que el problema se agrava en menores de seis años "porque su retina aún no está formada completamente y el daño es aún más irreversible"
Por ello se recomienda acudir cuanto antes a especialistas en caso de que aparezcan después manchas en la visión, sensibilidad excesiva a la luz o dificultades para enfocar.
No fiarse de la penumbra
Otro de los aspectos vitales es no fiarse de la falsa sensación de seguridad que puede transmitir la penumbra del eclipse. Disminuye el reflejo natural de parpadeo, aumentando drásticamente el riesgo de daño ocular crónico. Es una brutal invitación a que la "retinopatía solar" acabe siendo nuestra eterna compañera de viaje hasta el fin de nuestros días.
En ese sentido, los expertos recomiendan también desechar las lentes parcialmente dañadas o perforadas. Así como evitar mirar al sol de manera continua durante más de tres minutos sin descanso. Y, por supuesto, no observar el fenómeno reflejado en espejos, cristales de ventanas o en el agua. La incidencia ultravioleta en nuestra retina es la misma.
Si seguimos estas sencillas indicaciones podremos decir aquello de "fue un momento maravilloso que queda en la retina". Y lo mejor, sin calamitosos sustos.