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'Las Ciudades Oscuras', una de las mejores sagas del cómic europeo, en edición integral

  • Se reedita en cuatro tomos la obra maestra de Benoit Peeters y François Schuiten
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Hombre de espaldas contemplando una ciudad fantástica con arquitectura Art Nouveau y futurista, vista a través de un marco circular. Cielo azul con una luna estilizada y siluetas de pájaros.
Ilustración de 'Las Ciudades Oscuras', de Peeters y Schuiten

Hay autores de cómics que recrean a la perfección el mundo en que vivimos, pero hay otros visionarios que consiguen crear una nueva realidad, como Benoit Peeters y François Shuiten, que llevan más de 40 años dando vida a un mundo paralelo al nuestro al que llaman Las Ciudades Oscuras, y con el que han montado una de las sagas más premiadas del cómic europeo. Un cómic que combina con rigor, elegancia y poesía, elementos de literatura fantástica, arquitectura ilusoria, geografía imaginaria... Un universo alucinante tanto literaria como visualmente.

Ahora Norma editorial recopila los 12 álbumes de la serie en cuatro integrales que, además, incluyen numeroso material adicional (artículos, fotografías, bocetos y croquis, planos y mapas, retratos y cuadros, ensayos, incluso material inédito, como Urbicande Ópera, el libreto de una ópera escrita por el compositor francés Didier Denis, y hasta la fecha no montada. Además de un estupendo prólogo en el que se nos presenta este fascinante mundo que los autores describen como "un reflejo de la tierra no sincronizado".

Portada del primer integral de 'Las Ciudades Oscuras' (Norma)

Y,  por supuesto, este volumen: Las ciudades oscuras Libro 1 (Norma), también incluye los primeros cuatro álbumes de la serie: Las murallas de SamarisLa fiebre de UrbicandeLos misterios de Pâhry El archivista, que van añadiendo capas a este proyecto inagotable en el que los autores siguen trabajando actualmente, aunque con más calma que en el pasado. Y todo en una preciosa edición, con una portada troquelada, que más que un álbum de cómics es un precioso libro-objeto. Una joya que destacará en cualquier biblioteca.

Página de 'Las Ciudades Oscuras. Libro 1' (Norma)

Un mundo paralelo al nuestro

Según nos cuentan los autores en la introducción, ese mundo de las ciudades oscuras es más pequeño que la tierra y desde nuestro planeta resulta invisible, como oculto por un eclipse permanente. Por lo demás, las diferencias entre ambos mundos son mínimas, ya que hay nombres, edificios e incluso barrios enteros idénticos a los nuestros. Incluso esas ciudades suelen ser versiones oscuras de urbes reales, como Brüsel de Bruselas o Pâhry de París.

Las ciudades oscuras -nos contaba Benoit Peeters en una entrevista de hace unos años- es un desplazamiento en el espacio, como si hubiese una falla que nos lanzase a un universo diferente".

Las ciudades oscuras comparten su pasión por la cartografía y los mapas, aunque cada una de ellas ha desarrollado su propia representación del Continente Oscuro. De hecho, la cartografía se suele considerar en este mundo como una de las ramas de la filosofía.

Página de 'Las Ciudades Oscuras. Libro 1' (Norma)

Pero, además de crear este universo, los autores lo han llenado de detalles, describiendo a la perfección las grandes regiones que lo forman, la vegetación que podemos encontrar en cada ciudad, los animales que conviven con los humanos (que son relativamente escasos), las religiones, las sociedades, la historia, las lenguas, las bellas artes, la ciencia y, sobre todo, los libros (que en este mundo son un objeto de culto) y la arquitectura, que François Shuiten plasma con una maestría alucinante.

Un mundo en el que también encontramos numerosas influencias, desde el surrealismo metafísico de Borges, hasta la literatura de Julio Verne, sobre todo la de viajes. De hecho, uno de los álbumes de la serie se titula El regreso del Capitán Nemo y en él, el famoso personaje recorre Las Ciudades Oscuras.

En esa entrevista de hace unos años, Benoit también nos hablaba de esa deuda con Julio Verne, al que ha homenajeado en su obra en varias ocasiones: “Verne es un hombre de grandes mitos, como De la tierra a la luna, La vuelta al mundo en ochenta días, 20.000 leguas de viaje submarino… Por eso, aunque no se lea tanto como antes, construyó arquetipos que permanecen en la memoria colectiva. En cierta forma novelaba el saber de su época. Otra cosa fascinante de Verne –asegura- es esa mezcla de texto y grabados de sus libros, que casi son inseparables, y que convierten a esas ediciones en auténticas joyas".

Página de 'Las Ciudades Oscuras. Libro 1' (Norma)

"Las grandes ciudades corren el peligro de convertirse en museos para ricos"

Durante esa entrevista que nos concedió, preguntamos a Benoit le preguntamos por el presente y el futuro de las ciudades: "Las grandes ciudades europeas, no solo París, sino también Barcelona, Amsterdam... están saturadas por los turistas, hasta el punto de que es difícil llevar una vida cotidiana normal. Por ejemplo, los pequeños puentes de Ámsterdam, que no están preparados para el continuo flujo de turistas”.

“Llevando eso al límite -añadía-, en cómics como Volver a París, imaginamos que en varias ciudades europeas la economía se ha vuelto únicamente turística, y que los turistas cada vez exigen más: quieren que haga buen tiempo, que la luz sea perfecta… que los parisinos vistan como uno se imagina que tienen que vestir, que el agua del Sena sea pura y te puedas bañar… y por tanto esas ciudades acaban convirtiéndose en sitios donde no se puede vivir y los residentes desaparecen”.

“Por eso –continuaba- el centro de esas grandes ciudades turísticas y la periferia son tan diferentes: vivir en París es imposible para una familia con ingresos normales, y es en el extrarradio donde se forman los barrios de la gente con menos recursos. Eso pasa en todas las grandes capitales. La gente normal no puede vivir en el centro y tiene que residir muy lejos, con los consiguientes problemas de transporte, atascos… Creo que las grandes ciudades corren el peligro de convertirse en museos para ricos”.

Página de 'Las Ciudades Oscuras. Libro 1' (Norma)

¿Cómo cree que sería la ciudad ideal?

Habiendo estudiado las ciudades durante tanto tiempo, preguntábamos a Benoit cómo cree que sería la ciudad ideal: “Lo primero sería deconstruir ese concepto de la ciudad ideal, que a menudo corresponde a una planificación. La Utopia de Tomás Moro es una planificación. Creo que la ciudad ideal realista debería acoger la complejidad, la diversidad, la contradicción… y esa mezcla extraordinaria de pasado, presente y futuro que construye una ciudad. En la que convivan sus memorias estratificadas y la proyección futura”.

“Creo que lo fundamental –añadía Benoit- es que nos replanteemos la escala ideal de las ciudades. Las actuales ciudades gigantescas son una locura. Habría que plantear microciudades relacionadas entre ellas. Y que tuvieran una mezcla de lo rural y lo urbano. Porque nos gustan esos dos polos. De vez en cuando necesitamos un poco de aire puro”.

Viñetas de 'Volver a París'
Viñetas de 'Volver a París'

Viñetas de 'Volver a París'

“Cuando pienso en ciudades gigantescas –continuaba- , como Pekín, Seoul, Sao Paulo, creo que esas ciudades se han convertido en gigantescas maquinarias contra sí mismas. Las razones que esa poblaciones tienen para estar juntas se ven anuladas por el grado de gigantismo de las urbes”.

“La ciudad ideal para mí, que no tengo responsabilidades políticas, sino solo ensoñaciones, tendría una escala que correspondería a la del cuerpo humano –comentaba el autor-. Una ciudad media, con una parte peatonal importante, y que se pueda atravesar a pie o en bicicleta sin dificultad. Pero al mismo tiempo –asegura- la imagino en constante movimiento, con interacciones entre habitantes que desplacen los centros urbanísticos y los lugares tan compartimentados que tenemos ahora”.

Viñetas de 'Volver a París'
Viñetas de 'Volver a París'

Viñetas de 'Volver a París'

Ciudades vivas

Las historias y los protagonistas de cada historia de Las Ciudades Oscuras son diferentes y pueden leerse en cualquier orden. Pero todos comparten la idea de ciudades inabarcables, casi como si estuvieran vivas y creciesen. Y en las que se mezclan presente, pasado y futuro; y todo tipo de estilos arquitectónicos.

“Nuestras historias son fábulas, metáforas –aseguraba Benoit- Cada una de nuestras ciudades lleva una idea hasta el límite… como las ciudades obsesionadas con el trabajo y el crecimiento continuo, las ciudades que reniegan de su memoria… Son ideas que dibujadas quedan muy bien, pero si se cumpliesen serían auténticas pesadillas”.

“La ventaja que tenemos frente a los arquitectos urbanistas es que nuestras ciudades son imaginarias, nadie tiene que vivir en ellas. Por eso podemos llevar al extremo los elementos positivos y los negativos, como pasaba en Metrópolis, de Fritz Lang, o Brazil, de Terry Gillian. Son ejemplos perfectos que han contribuido mucho a la reflexión sobre las ciudades pero, precisamente, porque son contramodelos”.

Páginas de 'El archivista'
Páginas de 'El archivista'

Páginas de 'El archivista'

Además, los libros de Peeters y Shuiten “Nos permiten viajar a bajo coste –aseguraba Benoit- y descubrir nuevos conceptos de ciudades, cuyas arquitecturas las hacen muy seductoras. Es una ambigüedad, porque al ver nuestros cómics pensamos que serían ciudades muy bonitas y agradables. Pero cuando leemos las historias, la cosa cambia”.

“Recuerdo una anécdota de un viaje a China –nos comentaba el autor- cuando presentamos nuestros álbumes y, al salir, se nos acercó un hombre que nos dijo: “Esa arquitectura es formidable. Hay que construirla en China". Era un promotor inmobiliario que quería construir nuestros edificios. Y para nosotros era una idea horrorosa. Porque quería coger nuestras imágenes monumentales, desmesuradas, y construir esos edificios tan locos para que las personas viviesen dentro. Ese contrasentido nos hizo reflexionar mucho porque, que algo se pueda construir no significa que deba hacerse. Era un homenaje envenenado, en cierta manera”.

Viñeta de 'La fiebre de Urbicande'
Viñeta de 'La fiebre de Urbicande'

Viñeta de 'La fiebre de Urbicande'

Un dibujante excepcional

Guionista y dibujante son amigos desde los 12 años y siempre soñaron con trabajar juntos. François Schuiten (Bruselas, 1956) pertenece a una de las familias de arquitectos más famosa de Bélgica y, aunque no estudió arquitectura, como su padre y sus hermanos, diseñó el Pavillion de l´Utopie para la Expo 2002 de Hannover y se encargó de la decoración de sendas estaciones de metro en París y en Bruselas.

“Schuiten –aseguraba Peeters- es un dibujante excepcional. Dedica una semana a cada página de Las ciudades oscuras y dos o tres años a cada álbum. Y le gusta experimentar en cada trabajo, por eso algunos álbumes son en color y otros en blanco y negro. Es una forma de experimentar y transformarse que impide que se canse del trabajo y conserve intacta su energía. También cambiamos de personajes, de ciudades y por lo tanto adapta su estilo en cada trabajo”.

La Bruselas de Peeters y Schuiten
La Bruselas de Peeters y Schuiten

La Bruselas de Peeters y Schuiten

“Los originales de Schuiten –comentaba Peeters- Son espectaculares. Hay que destacar que todo lo hace él, frente a otros dibujantes que usan ayudantes, desde el dibujo al entintado, y que no trabaja con el ordenador, sino con herramientas tradicionales. En un video que hay en internet, Naissance d’une affiche, puede verse las herramientas que usa y el hecho de cada detalle cuenta en su trabajo”.

“Por ejemplo –añadía-, cuando añade el color, reinventa el dibujo. A veces no sabe cuáles van a ser los resultados finales por lo que experimenta. Además, se preocupa de todos los detalles, desde los bordes de las viñetas hasta el diseño final de los libros. Eso ralentiza muchísimo su ritmo de trabajo pero, afortunadamente, es algo que podemos permitirnos, porque nuestros álbumes funcionan muy bien. En cierta forma somos vestigios del pasado”.

La mejor edición hasta la fecha de uno de los mejores cómics europeos de la historia.

La traducción es de Robert Juan-Cantavella.