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Lobo, la parodia más salvaje y divertida de los tipos duros del cómic

  • Una colección de integrales reunirá la etapa de los 90, la más recordada del personaje
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Lobo, personaje de cómic, sentado con mirada seria, viste chaqueta azul, cadenas y botas con estrellas. Fondo con delfines y estructura bio-mecánica.
Detalle de una página de 'Lobo. La rajada colección completa' (Panini) 0

La aparición de Lobo (Jason Momoa), en la película Supergirl (James Gunn, 2026), que todavía podéis ver en los cines, ha sido una de las cosas más comentadas del film. Y es que el personaje es uno de los más salvajes, violentos, descarados y divertidos de la historia del cómic, por lo que tiene numerosos fans. Sobre todo por sus miniseries de los años 90, pergreñadas por los guionistas Alan Grant y John Wagner, que, acompañados de dibujantes como Simon Bisley o Val Semeiks, causaron furor en una época en la que triunfaban los tipos duros. Y nadie es más duro que Lobo.

Una etapa que Panini y SD Distribuciones han empezado a recopilar en estupendos volúmenes. En el primero, Lobo: La rajada colección completa 1, encontramos las primeras miniseries y números especiales que se publicaron del personaje en los años noventa (Lobo Paramilitary Christmas Special, Lobo's Back números 1 a 4, Lobo: Blazing Chain of Love, Lobo: Infanticide números 1 a 4, Lobo: Portrait of a Victim, Lobo: Unamerican Gladiators números 1 a 4, Lobo Convention Special). Aunque el tomo se inicia, con buen criterio, con la primera aparición del personaje The Omega Men 3.

Una recopilación cronológica de la mejor etapa de este motero espacial ultraviolento que tanto nos hizo reir. Y cuyas aventuras fueron narradas por autores fabulosos como Keith Giffen y Simon Bisley, con Alan Grant, Roger Slifer, Christian Alamy, Denys Cowan, Val Semeiks, Cam Kennedy o Kevin O'Neill. Los que se ocupan de las miniseries incluídas en este estupendo volumen.

Portada de 'Lobo. La rajada colección completa' (Panini)

Nació en las páginas de 'Omega Men'

En su primera aparición, el personaje era muy distinto del que conocemos ahora, aunque ya tenía algunas de sus características básicas. Fue en el número 3 de la serie Omega Men (Junio de 1983), que narraba las aventuras de grupo de extraterrestres rebeldes que se enfrentaban al poder establecido. Lobo era un extraterrestre que pertenecía a la raza de los velorpianos, que había sido exterminada por los Psions, y que trabajaba como mercenario y cazarrecompensas. Y su dureza quedaba demostrada cuando mataba a un personaje dándole un golpe con su dedo en la nariz, de forma que esta quedaba alojada en su cráneo.

Sus creadores fueron el guionista Roger Slifer y el artista Keith Giffen (La Liga de la Justicia). Y en esos inicios, Lobo era uno de esos personajes "duros" que proliferaron en los cómics de Marvel y DC de los años 90. Al principio vestía con una especie de leotardo naranja y lila y ya llevaba pintada la cara de blanco. Mientras que su pelo era gris púrpura, lo que le daba un aspecto de payaso malévolo.

Primera aparición de Lobo en la portada de 'Omega Men 3' (Panini)

Años después, Giffen confesaría que no tenía ni idea de por qué Lobo había tenido tanto éxito, que lo creó como: "Una crítica a los héroes violentos de la época, como el Punisher o Lobezno. Y de alguna manera se convirtió en el símbolo de la violencia extrema"

Enseguida se convirtió en un habitual de la colección y, tras una memorable aparición en La liga de la justicia internacional, pasó a participar en otras series como L.E.G.I.O.N. y su serie sucesora R.E.B.E.L.S..

Pero acabó cayendo en el olvido ante la avalancha de personajes duros similares de los ochenta y noventa.

Página de 'Lobo. La rajada colección completa' (Panini)

La resurreción: 'El último Czarniano'

Ya os hemos contado otras veces que en los años ochenta y noventa DC Comics reclutó a grandes guionistas británicos que cambiaron para siempre el cómic norteamericano con argumentos más adultos, como Alan Moore (Watchmen), Neil Gaiman (Sandman) o Grant Morrison (Animal Man).

Entre ellos también estaban Alan Grant y John Wagner (creador del popular Juez Dredd), que solían escribir juntos las aventuras de Dredd. Historias que mezclaban la violencia y el humor negro, algo que traerían a Lobo.

Alan Grant se encargó de escribir en solitario la primera miniserie el personaje, El último Czarniano, en la que conocíamos a un lobo aún más salvaje. Y cambió su origen para convertirlo en el último superviviente de los Czarnianos, una raza que él mismo se había encargado de masacrar.

Página de 'Lobo. La rajada colección completa' (Panini)

Ese salvajismo del personaje se acentuó aún más con los dibujos de Simon Bisley, un artista con tendencia a la exageración y la caricatura, cuyos diseños para Lobo se convirtieron en un éxito inmediato. Aunque Keith Giffen ya había rediseñado al personaje, eliminando sus leotardos, cambiándole el peinado y y vistiéndole con una chaqueta de cuero (manteniendo su maquillaje facial).

Con Bisley, el personaje aparece completamente vestido de cuero negro, con una cadena rematada en un gancho en la mano derecha (que utiliza para descuartizar a sus enemigos) y pilotando una moto espacial realmente espectacular que acentuaba su aspecto de mercenario e, incluso, de pirata espacial. Sin olvidar que casi siempre estaba fumando puros y que nadie podía tumbarlo a beber.

Además, terminó llevando un suspensorio y unas rodilleras a juego, con forma de calavera.

Ilustración de 'Lobo. Especial navidades paramilitares' (Panini)

Pronto, Lobo se agenciaría un compañero, Dawg, un perro extraterrestre de aspecto similar a un bulldog que es tan salvaje como él. Y al que no dudaba en dejar tirado en caso de peligro extremo.

Y al principio, al igual que Lobezno, Lobo podía duplicarse a partir de una sola gota de sangre, un poder que perdió enseguida porque podía ser demasiado incontrolable.

La versión de Bisley es simplemente espectacular y fue fundamental para el éxito del personaje. Ya no nos lo imaginamos de otra manera. Y es en la que se basa la versión cinematográfica interpretada por Jason Momoa.

Además, Grant y Bisley, crearon las mascotas del personaje, un rebaño de delfines espaciales que es su posesión más preciada y a los que quiere con locura.

Ilustración de 'Lobo. Especial navidades paramilitares' (Panini)

Grant empezó entonces a alternar miniseries y especiales, cada vez más locos, violentos y divertidos, en los que, a veces acompañado de John Wagner, empezó a enfrentar a Lobo con cualquier personaje que se le ocurría, desde Batman a Papa Noél, y a meterlo en las situaciones más absurdas (conviritiéndolo en Lobocop o matándolo).

Y lo que empezó casi como un chiste, como una crítica de la violencia, se convertiría en uno de los personajes de más éxito de los noventa. Hasta que terminó por tener su propia colección, de más de sesenta números, que también escribiría el propio Grant.

Una etapa tan salvaje como divertida y que sigue siendo uno de los mejores cómics de esos años noventa en los que proliferaron esos insulsos personajes violentos y armados hasta los dientes. Pero de lo que no cabe duda es de que Lobo habría acabado con todos ellos en un santiamén.

Estamos deseando leer nuevos volúmenes de esta imprescindible colección.

La traducción es de Bárbara Azagra.

Ilustración de 'Lobo. La rajada colección completa' (Panini)