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'Posesión infernal: en llamas': sangre, terror, secretos familiares, violencia de género... ¡y más sangre!

  • Sébastien Vaniček dirige esta nueva entrega de la terrorífica franquicia de Sam Raimi
  • Se estrena en cines este viernes 17 de julio
Primer plano aterrador de una mujer con ojos claros y dilatados, sosteniendo un vaso con luz naranja que ilumina su rostro de forma inquietante.
Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Picturres)

Mientras otras sagas de terror se han ido suavizando con los años, o diluyéndose en secuelas cada vez más intrascendentes, la de Posesión Infernal sigue manteniendo la mala leche y el salvajismo que la convirtieron en un título de culto del género. Y esta nueva entrega, Posesión infernal: en llamas, dirigida por Sébastien Vanicek (Vermin. La plaga, 2023) no es una excepción, ya que es una cinta tan retorcida, terrorífica, sangrienta y divertida como las anteriores.

Y si cada secuela aporta algo nuevo a la saga, esta encuentra el terror en lo cotidiano, en las relaciones y secretos familiares.

Y en cómo el amor y la pérdida se pueden convertir en algo mucho más oscuro.

La historia se centra en la reunión de una familia afectada por el duelo y la culpa, tras la muerte de uno de los hijos en un extraño accidente. Por supuesto, esa reunión será en una destartalada casa en el campo en la que los padres, el hijo superviviente y su pareja, la viuda del hijo fallecido (una joven francesa) y la abuela, se reunirán para pasar el duelo. Una casa en la que no dormiríamos ni aunque nos pagaran.

Y entre los temas que trata, además de esas relaciones familiares, destaca también la violencia de género, ya que el fallecido no era precisamente un santo.

Si a eso le sumamos que el abuelo de la familia se dedicaba a estudiar el Necromicón para dar con la forma de eliminar a los deadites (humanos poseídos por demonios del Necronomicón), y que estos quieren algo que descubrió, tenemos un cóctel explosivo que, sabiendo en qué saga estamos, solo puede acabar en un baño de sangre.

Primer plano de un hombre con heridas graves y sangre cubriendo su rostro y torso. Ojos abiertos y penetrantes en un ambiente oscuro y desolador.

Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)

Una joven obligada a convivir con su familia política

El título tampoco es baladí, porque las llamas también tendrán mucho que ver en esta reunión familiar que acabará en carnicería. Y es que los personajes irán consumiéndose tanto por dentro, por esos remordimientos, como por fuera.

Y la historia de Alice (Souheila Yacoub), esa joven francesa sola, desarraigada y obligada a convivir con la familia de su difunto marido, a la que apenas conoce, también da mucho juego. De hecho, si la trilogía original se centraba en el personaje de Bruce Campbell (Ash), aquí esa joven acabará convirtiéndose en la gran protagonista, enfrentada a los deadites, pero también a sus propios demonios internos.

Destacar la solvencia del reparto, entre los que destaca la mencionada Souheila Yacoub. Aunque el resto (Tandi Wright, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Errol Shand y Maude Davey) también están estupendos en sus papeles, tanto interpretando a los personajes humanos, como cuando les toca convertirse en deadites (a los que les toca).

Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)

Una fiesta para los aficionados a la saga

Como decimos, la película es una fiesta para los aficionados a la saga, ya que Vanicek sabe mantener el suspense, al tiempo que nos va presentando a cada miembro de la familia; y salpicando (nunca mejor dicho) la acción con escenas en las que los deadites los atacan no solo físicamente, sino también psicológicamente, con esos comentarios sarcásticos en los que nos van desvelando la parte oscura de cada familiar y las mentiras que sostenían esa fachada de familia perfecta. Porque lo que más terror da de esos deadites no es su salvajismo, sino la forma que tienen de meterse en la cabeza de sus presas y enfrentarlas a sus miedos.

Lo mejor es que Vanicek sabe renovar la francicia, aportando todas esas cosas nuevas, al tiempo que mantiene las constantes de la saga, de forma que en todo momento sabemos donde estamos.

Mujer descalza y empapada bajo intensa lluvia, con vestido claro desgastado y expresión perturbada, en un entorno boscoso y sombrío.

Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)

También nos gusta como retoma ese humor macabro de la trilogía original, que se había ido perdiendo un poco en las últimas secuelas. Sobre todo con el personaje de esa entrañable abuela con Alzheimer. Y logra sorprendiéndonos con algunas secuencias en las que traiciona (para bien) nuestras expectativas.

Destacar también las escenas de acción y los inevitables baños de sangre en los que está esa mezcla de crueldad y humor de la saga. Algunas nos aterran hasta casi sentir el mismo dolor que los perosnajes, mientras que otras son tan exageradas que rozan la comedia.

Primer plano de un rostro aterrado asomándose por una abertura, con detalles de angustia, cabello húmedo y suciedad en la piel.

Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)

Una saga que nunca defrauda

Lo cierto es que, de momento, la saga de Posesión infernal nunca defrauda. Quizá sea porque Sam Raimi, su creador, sigue controlando las películas en su papel de productor, acompañado siempre por sus dos secuaces, el actor Bruce Campbell y el productor y escritor Rob Tappert con los que, en 1978, cuando eran unos críos, realizó el cortometraje Within the Woods, para sacar los fondos que le permitieron rodar la que sería la primera entrega: Posesión infernal (1981).

Desde 2013, Sam Raimi ha confiado en jóvenes directores para resucitar y dar nuevos aires a la saga. El primero fue Fede Álvarez (Posesión infernal, 2013), el segundo Lee Cronin (Posesión infernal: El despertar, 2023) y ahora le toca el turno a Sébastien Vanicek, director de la interesante y divertida Vermin. La plaga (2023), sobre una invasión de arañas mortales en un edificio. Todos han logrado aportar nuevos puntos de vista a la saga sin traicionar su espíritu.

Cuatro personas, una de ellas en silla de ruedas, se congregan en la entrada nevada de una casa antigua y descuidada, transmitiendo una atmósfera de tensión y preocupación.

Fotograma de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)

Posesión infernal: en llamas, se suma a los grandes títulos de terror que ya hemos visto este año y que son tan distintos entre sí como interesantes, como Backrooms u Obsession.

Se estrena en cines este viernes, 17 de julio.

Cartel de 'Posesión infernal: en llamas' (Sony Pictures)