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Hatim Azahri, Premio Princesa de Girona Social: "El discurso de odio lleva a las personas a encerrarse en sus comunidades"

  • Es presidente y fundador de la Associació Joves Units del Poble-sec
  • El jurado reconoce cómo ha transformado la adversidad en un motor comunitario
Hatim Azahri, Premio Princesa de Girona Social 2026
Hatim Azahri, Premio Princesa de Girona Social 2026 Martí Escuder Berenguer RTVE.es
Javier Villuendas
Javier Villuendas

Hatim Azahri Akhnous nació en Nador (Marruecos) y desde los dos años se mueve, respira y late en Poble-sec, en Barcelona, el barrio de Joan Manuel Serrat, un barrio obrero, su barrio, en donde se ha convertido en un líder comunitario a través de la asociación Joves Units del Poble-sec

La fundó con sólo 20 años, en 2019, para intentar generar oportunidades a través del deporte, la creación de espacios seguros y la transformación del espacio público del barrio. Y por todo esto acaba de ser condecorado con el Premio Princesa de Girona Social 2026

Orador con un brillo que ya quisieran muchos políticos, hablamos de un técnico superior en Integración Social que actualmente estudia Trabajo Social en la Universidad de Barcelona. Y hablamos de una persona optimista porque ha contrastado que se puede hacer del mundo un lugar mejor. Y ese mundo es Poble-sec, de hecho. 

Pregunta: ¿Cómo te dio tan joven por fundar Joves Units del Poble-sec?

Respuesta: El factor principal fue la sensación de que en el barrio de Poble-sec, el barrio donde he crecido durante toda mi vida, había como un agravio comparativo con otros barrios a nivel de inversión de la administración pública en el territorio. Ver como la falta de servicios básicos como de asesoramiento laboral, de atención psicológica y de asesoramiento académico hacía que muchos jóvenes no pudieran acceder a tantas oportunidades y como consecuencia acabaran en situaciones bastante críticas y de vulnerabilidad profunda. Esa pequeña chispa me hizo entender de que aquí se estaba cometiendo una injusticia, sobre todo con la juventud del territorio.

P: ¿Qué tipo de barrio es Poble-sec?

A mí me gusta explicar que Poble-sec es un barrio obrero con más de 150 años de historia. Es un barrio con 40.000 habitantes, de los cuales el 40% de la población es de origen migrante o con bagaje migratorio. Es diverso, es rico, es diferente y convive. Y es un barrio que también tiene la fortuna de que tiene un ecosistema asociativo y comunitario muy vivo, muy latente, que genera actividades, que reivindica, que lucha por mejorar. Mi querido barrio, que tanto me han enseñado y que tanto me enseña a día de hoy.

P: ¿Cuáles son las labores de vuestra asociación? 

R: La asociación nace con el objetivo de reivindicar un equipamiento juvenil, un espacio para jóvenes, porque estamos hablando de que Poble-Sec tiene más de 7000 jóvenes, los cuales no tienen un servicio tan básico como un espacio de referencia, con servicios de asesoramiento laboral, académico, de atención psicológica. Entonces nuestra principal reivindicación fue esta en el Poble-sec, que se creara este equipamiento que si todo va bien a mediados del 27 debería materializarse después de tantos años de lucha.

P: ¿Y ese equipamiento es?

R: Un equipamiento municipal del Ayuntamiento, un espacio físico con profesionales que atienden a las diferentes necesidades y demandas. También es un espacio de ocio y de estudio. Este era el motor inicial, reclamar un servicio esencial. También entendiendo la realidad socioeconómica de tantas personas y jóvenes del Poble-Sec. Muchas personas no pueden acceder a un club deportivo o a un gimnasio. Y ahí empezó toda una lucha y conseguimos recuperar el Pabellón Italia, justo delante de las Fuentes Mágicas de Montjuic. Y ahí es donde hemos impulsado toda una serie de programas deportivos totalmente gratuitos, entre ellos el gimnasio popular del Poble-sec, donde vecinos y vecinas vienen a entrenar. El proyecto de fútbol sala todos los lunes, el proyecto de baloncesto también los jueves, los sábados bádminton, voleibol. Y todo esto democratizando la práctica deportiva y haciéndola accesible a la realidad del Poble-Sec. Y además de esto, todo un tema de transformación del espacio público. Las viviendas aquí son muy antiguas, muchas veces son muy pequeñas, no tienen ascensores en muchas ocasiones y el espacio público pasa a ser como el segundo domicilio de los vecinos y vecinas. Entonces veíamos de gran necesidad luchar para que el espacio público, el poquito que tenemos, fuese de calidad y útil. Y ahí es donde conseguimos transformar lo que vienen a ser los jardines, creando la primera pista de básquet. Porque no tenía ni una pista de básquet. Y una zona de calistenia. Lo hemos luchado mucho. Zonas de entrenamiento al aire libre. Y actualmente tenemos tres. Hace cuatro años no había ninguna. Y, a través de los presupuestos participativos, les presentamos una propuesta y conseguimos una votación masiva y crearemos un parque infantil. Y una zona de entrenamiento biosaludable muy enfocada a personas mayores y adaptada a personas con diversidad funcional. Y una fuente de agua y mucho verde en la plaza Margarita Xirgu, que es una plaza muy grande, muy hermosa, pero que solo tiene tres bancos. Así que esto también, antes de que finalice el 27, debería materializarse con una dotación presupuestaria de 700.000 euros, que no es poquito.

P: ¿Por qué es tan importante el deporte para Joves Units del Poble-sec? 

R: Cuando hablamos de deporte hablamos de comunidad y hablamos de salud. A mí me gusta decir salud comunitaria. Estamos hablando de que, pese a que estamos en una gran ciudad como Barcelona, hay muchas personas que sufren de soledad no deseada. Muchas personas jóvenes, adultas y de todas las edades. Es una realidad. Hablamos también de que la capacidad económica limita a muchísimos vecinos y vecinas a que puedan disfrutar de algo tan básico como el deporte, algo tan saludable, algo que te permite desconectar del día a día, que te permite también coger hábitos saludables y sobre todo, interactuar con personas. El hecho de abrir un espacio, evidentemente con un orden, un horario, referentes, responsables, pero todo autogestionado y voluntario... Porque nadie cobra nada en la asociación. Y lo que permite es que puedan acceder personas de todas las realidades, de todos los orígenes, de todas las historias vitales y que a través del deporte puedan conocerse y puedan vincularse y puedan interactuar y compartir historias. Y más allá de eso. Desde la asociación nuestro objetivo es fomentar la participación ciudadana. Y la fórmula estratégica que hemos encontrado ha sido generar este circuito. Personas que se vinculan en un primer momento a través del deporte, que pasan a participar de alguna actividad comunitaria y en último momento acaban participando de la Asamblea General y de espacios de organización más formales para que, como objetivo definitivo, se vinculen en la junta directiva de la entidad y puedan pasar a luchar por mejorar el barrio haciendo incidencia política más allá de la actividad inicial con la cual llegaron. La estrategia detrás de todo esto es impulsar la participación ciudadana. Y en ese proceso la gente lo agradece muchísimo porque se conocen, se abren oportunidades laborales, personas que recomiendan a otras personas, viajes que hacen y muchas historias. Suceden tantas cosas mágicas que muchas veces las métricas no logran capturar. Tristemente no logramos medir el impacto que genera porque no es un impacto económico. No podemos traducirlo en datos contrastados porque son historias de vida, pero el beneficio está ahí. Pero necesitamos explicarlo mejor y traducirlo al lenguaje capitalista económico que rige todas las cosas actualmente.

P: El jurado ha reconocido la escucha activa a los jóvenes del barrio. ¿Qué escuchaste?

R: En el momento en que constituimos la asociación nos fuimos a presentar primero a las entidades del territorio. Es extraño que una entidad juvenil convoque a otras entidades. Es singular y es triste porque te das cuenta que muchos de estos espacios de decisión tienen una mirada bastante adultocéntrica hacia la juventud y tienen también un prejuicio. Tuvimos que trabajar mucho esto porque la imagen que tenían es la de los jóvenes no se implican, no participan. Solo quieren salir de fiesta, no les importa el barrio. Nuestro papel fue demostrar que eso no era así. A través de nuestro discurso, a través de ocupar espacios de decisión y, sobre todo, transformando el espacio público, generando comunidad. 

P: En tu discurso hablaste de dignidad y de practicar el refuerzo positivo entre la gente. En suma, de subir el autoestima del barrio...

R: Muchas veces escuchamos discursos muy elocuentes, muy agradables al oído, que hablan de dignidad, pero la dignidad tiene que materializarse en acciones concretas, reales, en impacto, que se traduzca en en qué beneficia la vida de las personas. Y tristemente es una palabra que ha ido perdiendo ese peso porque la gente la utiliza pero no sabemos explicarla o traducirla en el día a día. La dignidad al final es mejorar la calidad de vida de las personas que te rodean, dignificar sus historias de vida. Reconocer la existencia de estas personas y el vínculo. Todo pasa por la comunicación. Cuando digo que nos reforcemos no hablo de hacer grandes regalos o grandes cuestiones. Estamos hablando de saludar al vecino y a la vecina. Estamos hablando de resaltar aquello positivo, aquellas cualidades que todas las personas tienen, aquellos talentos, aquellas potencialidades que vemos que muchas veces nos guardamos. Necesitamos proyectarlo hacia fuera, porque esos refuerzos son los que al final crean autoestima, crean seguridad y crean luego liderazgos transformadores. Todo este camino de participación ciudadana debe culminar en personas corresponsables con el territorio y personas líderes que se sientan parte del territorio y que quieran mejorarlo de manera activa, de manera constante, incansable, creyendo en que un futuro mejor es posible. Yo estoy convencido de que se puede. A pesar de que el panorama internacional a veces te dice lo contrario. Y no. Todo cambio es posible y el Poble-Sec es un claro ejemplo de ello. 

P: ¿Cómo se logra que la gente deje de tener miedo a tender la mano al otro? 

R: Cuando salimos del discurso y pasamos a la acción, el imaginario cambia totalmente. Estamos hablando de que un simple taller de cocina en un centro cívico... ¿Qué significa? Hacemos desde un taller de Biryani, unos buñuelos de viento y un taller de paella. Las tres cosas, el mismo día de manera gratuita, con tres talleristas, que son voluntarios muchas veces y la asociación paga los ingredientes y materiales. Lo que hace que la gente se acerque a conocer algo tan básico como una comida, pero acaba llevándose el conocimiento de tantas personas que han venido. Y se conocen, interactúan. Estamos hablando de culturas, de realidades muy distintas, pero necesitamos que las personas contacten entre ellas, puedan hablar. Y tristemente a veces el miedo y el prejuicio lo que hace es construir un muro a nuestro alrededor que no permite pasar al otro lado. Entonces, ¿cómo rompemos estos muros? Todo cambia cuando te encuentras con otras personas y habláis y compartís y te das cuenta que las historias de vida son muy parecidas. Habéis pasado lo mismo en distintos contextos, pero conectáis profundamente porque reconocéis el uno al otro. Y te das cuenta de que compartís mucho más de lo que os diferencia. Y para eso necesitamos espacios físicos para que los vecinos y vecinas vengan.

P: ¿Hablaste con el Rey?

R: Fue una charla muy breve. Estaba muy solicitado en todas partes, pero muy muy agradable. Muy muy correcto. Y con una mirada, creo yo, bastante responsable a lo que tendría que ser la sociedad española. Compartimos nada… Pero muy buena sensación, la verdad.

P: El otro día Lamine Yamal metió un gol en el Mundial e hizo el gesto del código postal de su barrio. ¿Crees que referentes como él o como tú ayudan a romper estereotipos y prejuicios?

R: Sí. Las personas referentes, sobre todo los que hemos salido de barrios que muchas veces han sido invisibilizados o abandonados de manera sutil por la administración pública, lo que hacen es construir puentes que demuestran que cualquier persona, pese a su realidad socioeconómica, puede llegar a muchos lugares que las estadísticas no daban favorablemente posible. No daban que podía ser eso. Entonces construyes caminos que antes eran inimaginables y demuestras que hay otro mundo y otra realidad que puede existir. Sí que se pueden llegar a posiciones de responsabilidad, a posiciones de poder, sí que se pueden llegar a lugares y desde ahí cambiar y enviar un mensaje muy poderoso. Porque lo que hace el prejuicio, lo que hace el discurso de odio, es que las personas acaben encerrándose o en sí mismas o en sus comunidades. Sienten que todo lo que les rodea es muy hostil. Y eso es lo que hace que tengamos una sociedad de ciudadanos de primera, de segunda y de tercera. Pero muchas veces porque ya se han encargado de que la gente crea que no puede llegar a determinados lugares cuando tienen los mismos derechos, las mismas posibilidades. Han logrado limitar mentalmente esa creencia. Y que las personas rompan esas barreras, muchas veces psicológicas, aunque luego hay muchas trabas en el proceso, hacen y normalizan que esto exista.

P: Tienes 28 años. ¿Dónde te ves dentro de cinco años? 

R: A mí me gustaría seguir viéndome aquí, en mi barrio, en mi querido Poble-Sec. Aunque el tema de la vivienda está siendo un gran tema porque está dificultando y expulsando a muchas personas que estaban muy vinculadas y se creían el proyecto donde yo espero poder resistir como he resistido todos estos años. Ahora mismo estoy desarrollando una aplicación móvil que presentaremos el pasado 1 de julio, que lo que busca es conectar a vecinos y vecinas con entidades de manera interactiva, de manera práctica e intuitiva para que no muera el ecosistema asociativo y para que las personas del territorio, en este caso a nivel de ciudad de Barcelona, puedan conocer toda aquella riqueza asociativa comunitaria, personas voluntarias que construyen y que logran generar tanta convivencia en los territorios. Confío en que esta aplicación sea útil y la gente y las entidades se pueden apropiar de ella y pueda generar algún cambio de paradigma en un futuro. Y a nivel personal, pues seguir estudiando. Ahora mismo estoy acabando la carrera de Trabajo Social y me gustaría especializarme en algún área, sobre todo de dirección de ONG. Me falta ese conocimiento. La economía social y solidaria creo que es un camino muy responsable. Y es un poco el horizonte al que considero que debería ir y me gustaría ir.